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Los mejores helados de Roma

Ir a Roma y no comer un helado es algo parecido a un sacrilegio. No te pierdas un recorrido por las mejores heladerías de la capital italiana para probar su infinita variedad de sabores. Te proponemos unas cuantas direcciones.

Roma y sus monumentos, Roma y sus plazas, Roma y su pasta, y, cómo no, Roma y sus helados. Si bien los “gelati” son todo un arte en Italia, en la capital italiana son casi religión desde que en el siglo XII Marco Polo trajo la receta de uno de sus viajes a la China. ¡Qué gran ocurrencia tuvo!

Por eso, ir a Roma con un vueling y no comer un helado es algo parecido a un sacrilegio. Atentos, sin embargo, porque allí no se sirven en perfectas bolas redondas como los solemos conocer, sino que el heladero dispone la crema helada o el sorbete en el cono o la tarrina (“coppetta”) con una espátula. A eso hay que añadir que se puede coronar con algún tipo de coulis de fruta, pistacho o chocolate, y, sobre todo, panna (nata chantilly). En cuanto a los precios, rondan los 2,5 euros por la “piccola” (2 bolas).

Ahora que ya sabes algo más sobre esta delicia helada, tan solo te queda poner rumbo a Roma y recorrer las mejores heladerías de la capital italiana para probar su infinita variedad de sabores. Te proponemos unas cuantas direcciones. Tan solo te queda gritar “mamma mia!”.

Guttilla

Una enooorme heladería que, a la altura de su dimensión, cuenta con decenas de divinas creaciones heladas presentadas casi como joyas. Una dirección clásica para los romanos, donde los sabores siguen las temporadas. También tienen repostería helada, magnums artesanales, batidos y brioches rellenos de helado. Un paraíso para los golosos.

Giolitti

Muy cerca del Panteón, es toda una institución y seguramente una de las heladerías de más renombre en la ciudad italiana. El helado de chocolate es una obra maestra, y también destaca una fabulosa colección de sorbetes. Los ‘must’: el de champagne (bien ácido) y el de granada (‘melograno’), refrescante. Si os sentís capaces de más que un par de sabores, no dudéis en sentaros en la terraza y pedir alguna de sus brutales y descomunales copas de helado. ¿Qué decir, por ejemplo, de la Coppa Olimpica y de la Coppa Giollliti? Probad para creer…

La Romana

Aquí la especialidad son las cremas heladas (es decir, elaboradas con base de leche o crema). Se sirven recubiertas de nata montada y el fondo del cono esconde un coulis sorpresa para disfrutar de esta maravilla hasta el último mordisco. Uno de los más recomendables es el de ‘biscotto de la Nonna’ (bizcocho de la abuela, en castellano).

Pico

Mini mini, pero matona. Esta diminuta “gelateria” artesanal, con obrador a la vista, ubicada muy cerca de la Piazza Bologna, bien merece una visita tanto por sus helados de sabores clásicos (el de pistacho es requeteexcepcional), como por sus sabores estacionales. Aseguran que el secreto de sus deliciosos helados está en una materia prima fresca, de la mejor calidad y en su mejor momento de temporada. ¡Viva Pico!

Il Gelato di Claudio Torce

Esta heladería del barrio del Aventino propone una auténtica exposición de sabores, a cuál más intenso y sorprendente. Avisamos de que las creaciones de Il Gelato di Claudio Torce crean adicción, y a lo largo de vuestra estancia en Roma seguramente querréis volver para probar más y más. Chocolate, vainilla, fresa, pistacho, limón, pero también perfumes menos comunes como pipas, canela, cacahuetes salados, gorgonzola, arroz con leche, apio…. ¡todos exquisitos! También hay opciones sin gluten y veganas ¡Imprescindible!

Roma siempre es bien. ¿A qué esperas para reservar tu Vueling rumbo a la capital italiana? Pla-na-zo, hemos dicho.

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