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BALEARES, UN DESTINO IDEAL PARA EL TURISMO GASTRONÓMICO

La gran cantidad de productos y platos, así como la diversidad de mercados y ferias, hacen de Baleares el destino perfecto para los amantes del turismo gastronómico, no solo en verano.

Quien dijo que Baleares es únicamente un destino de sol y playa para tostarse al sol se equivoca. Pocas experiencias hay en la vida más inolvidables que perderse por el paseo marítimo de Ciutadella en invierno, deambular por las callejuelas de una Palma magnética y poco concurrida o rendirse a los encantos de una silenciosa Formentera más allá de los meses de verano. Si encima nos encanta la gastronomía, y cada vez que planeamos un viaje lo hacemos más con el estómago que con la cabeza, vamos a disfrutar de lo lindo en las islas Baleares.

Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera tienen el denominador común de ser islas donde existe una sólida gastronomía tradicional (el recetario local es todo un festival de platos y productos), que convive con grandes nombres de la cocina contemporánea, restaurantes con estrella Michelin y un abanico de propuestas gastronómicas sin comparación para todos los gustos y bolsillos.

¿Ya has reservado tu vuelo a Baleares para una escapada este otoño o invierno? Pues toma nota de todos estos platos que debes probar sí o sí en tu visita a Ses Illes.

Sobrasada

Este embutido crudo curado, sabroso a más no poder y condimentado con sal, pimentón y pimienta negra, es una de las joyas de la gastronomía mallorquina, un producto que tradicionalmente se elaboraba en las casas tras la matanza del cerdo y que cosecha numerosos fans entre los viajeros que llegan a Mallorca. Hay pocas cosas más deliciosas para los amantes de la gastronomía, capaces de apreciar la calidad de un buen embutido artesano, que un pan con sobrasada y queso –que sea mahonés, por favor, la popular denominación de origen menorquina.

Ensaimada

Qué decir de esta pieza de repostería marca de la casa de la isla de Mallorca nada menos que desde el siglo XVII. Las clásicas son la normal y la de cabello de ángel, aunque el gran éxito de este dulce redondo y azucarado a base de harina, huevos y manteca de cerdo ha hecho que se creen variantes como la de chocolate, crema o nata. La querencia de los mallorquines, y de los baleares en general, hacia las ensaimadas es tal que existen numerosas panaderías y pastelerías especializadas en este manjar, que copan todos los rankings y venden cada día gran cantidad de ensaimadas para consumir en cualquier momento, como desayuno, merienda o postre.

Caldereta de langosta (Menorca)

Es típica de la isla de Menorca, y sabe mejor si la degustamos con vistas al puerto en alguno de los restaurantes de Ciutadella. Es un plato maravilloso, sencillo y sabroso al mismo tiempo, que día tras día vuelve locos a los amantes del buen producto del mar. Es típica la de langosta, plato habitual de pescadores no hace tantos años, que llega a la mesa en una cazuela de barro acompañada de una picada de almendra, ajo y pan frito. Si no somos amantes de la langosta, también podemos optar por una caldereta de rape o cualquier otro pescado, un plato imprescindible si la vida nos lleva a Menorca, una isla virgen, hermosa, cuyo buen clima durante todo el año nos permitirá, incluso, dormir una siestecita frente a un mar desierto en cualquier momento del año.

Bullit de peix

El pescado es una constante en Baleares, que encontraremos en diferentes modalidades tanto en sofisticados restaurantes de autor como en tabernas informales a pie de mar, ya sea en forma de recetas sorprendentes como cocinado a la brasa, acompañado de patatas o ensalada. Otra receta típica a base de pescado es el clásico bullit de peix ibicenco, un plato de pescadores donde el pescado (que suele ser gallo, mero, cabracho o rape) se acompaña de patatas y arroz a banda. Nos lo servirán en una cazuelita de barro con un buen alioli.

Ensalada payesa (Formentera)

Advertencia: visitar Formentera en otoño e invierno crea adicción. Una vez despojada del bullicio de los meses de verano, la isla brilla en todo su esplendor y aparece ante nuestros ojos como ese rincón del mundo salvaje y enigmático en el que circular en moto o en bicicleta por carreteras desiertas, disfrutar de la lectura en la arena de playas increíbles y tomar una copa al final del día en los siempre amigables núcleos urbanos de Sant Ferran o Sant Francesc. Uno de los platos que debemos probar si la vida nos lleva a Formentera es la clásica ensalada payesa, una receta sanísima y rica que se prepara con el clásico peix sec –pescado secado al sol y conservado en aceite de oliva– acompañado de pimiento, cebolla y tomates y pan seco. Muy típica de la isla, cada maestrillo suele tener su librillo, así que lo normal es que tengamos ocasión de comerla en diferentes versiones en los diversos locales en los que hagamos un alto en el camino.

Postres tradicionales

Cada isla tiene su postre tradicional, y no podemos abandonarlas sin haber probado alguna de estas delicias que se elaboran tradicionalmente en las casas y que alcanzan la excelencia en manos de algunos cocineros. La greixonera ibicenca, una especie de pudín suave y meloso que se elabora con ensaimada del día anterior, o el flaó, una tarta de anís y queso fresco típica de Ibiza y Formentera, son algunos de los postres tradicionales a los que conviene hincar el diente. Los pastissets de Menorca, o sus emblemáticos carquinyolis, así como el gató d'ametlla mallorquín, un bizcocho húmedo a base de almendra, huevos y azúcar, son otros de los bocados dulces que nos esperan en Baleares.

Coca de trempó

La versión balear de la pizza se llama coca de trempó y es una delicia presente en buena parte de establecimientos de Baleares a la que echar mano a cualquier hora del día. Consiste en una masa elaborada con harina, agua y aceite que se cubre con un combinado de verduras, que suelen ser pimiento, cebolla y tomate. Imprescindible acompañarla, a poder ser, con uno de sus interesantes vinos autóctonos.

Enoturismo y oleoturismo

Hablando de vinos y aceites, en Baleares encontramos una interesantísima producción de ambos productos, que se traduce en una suculenta oferta de actividades relacionadas con ellos para conocer en profundidad su proceso de elaboración. Mallorca cuenta con las Denominaciones de Origen Aceituna de Mallorca y Aceite de Mallorca, que se elabora con las variedades Mallorquina, Arbequina y Picual. En cuanto a la oferta vinícola, la visita a Baleares va a ser un no parar de probar joyas desconocidas si somos amantes de los vinos. Encontramos dos Denominaciones de Origen Protegidas (Binissalem i Pla i Llevant, ambas en Mallorca) y con diversas Indicaciones Geográficas Protegidas a lo largo y ancho de las islas. Hay actividades para todos los gustos y niveles: visitas, catas, talleres, almuerzos, veladas entre viñedos, etc.

Frit mallorquín

¿Cómo resistirse a probar este suculento plato que es toda una institución de la gastronomía insular? Carne de cerdo, guindillas, ajo, pimienta, laurel, hinojo, clavo y canela: esto es, nada más y nada menos, lo que encontrarás en esta receta de origen sefardí. Para adornar unas patatas, pimentos rojos, cebolletas y habas tiernas; todo frito, por supuesto, para hacer honor al nombre del plato (“frit” en mallorquín significa “frito”).

Pues ya lo ves. Las islas Baleares, aunque a menudo el viajero lo desconozca, ofrecen mucho más que playas y sol. ¡Vámonos!

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