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Las mejores piscinas naturales de Islas Canarias: ¡a chapotear!

Las piscinas naturales de agua salada tienen todas las ventajas de la playa y de la piscina. Islas Canarias cuenta con unas cuantas que parecen recién salidas del paraíso.

Uno de los numerosos atractivos de Islas Canarias es, sin duda, la gran cantidad de piscinas naturales de agua salada y plácida que encontramos en sus diferentes rincones. Las piscinas naturales típicas de este archipiélago se encuentran entre las más hermosas de Europa, y son bellos enclaves de un azul intenso en los que darse un chapuzón al abrigo de las voluptuosas construcciones naturales (o no) que nos brindan las islas.

La naturaleza es, pues, en el caso de Islas Canarias, nuestra mejor aliada a la hora de darnos un chapuzón solos o en compañía en alguno de estos rincones bonitos a rabiar, cálidos y agradables, que no son playa ni piscina sino ambas cosas a la vez. Si visitas Islas Canarias –y ojalá sea en breve, pues el flow canario nos invade casi desde que pisamos las islas –, no olvides pasarte por todas estas. Encuentra un vuelo barato a la isla que más te apetezcaTenerife, Lanzarote, La Palma, Gran Canaria y Fuerteventura– ¡y no olvides incluir un bañador en tu maleta!

Roque Prieto (Gran Canaria)

No podemos visitar Gran Canaria sin darnos un chapuzón en estas dos piscinas naturales, de aguas limpísimas y cristalinas, que contrastan con el mar bravo que las rodea. Roque Prieto permite disfrutar de un Atlántico domesticado, cuyas aguas se renuevan con regularidad. Para llegar, hay que dirigirse a la localidad de Santa María de Guía y alejarse poco a poco del mundanal ruido para llegar a un rincón único, ajeno a las aglomeraciones y al ajetreo.

Los Charcones (Lanzarote)

Si visitamos Lanzarote es importante llevar la agenda bien organizada para no dejarse nada en el tintero; desde puestas de sol espectaculares a manjares riquísimos. Conviene dejar un hueco para acercarnos a estas piscinas naturales ubicadas al sur de la isla, no muy lejos de la concurrida Playa Blanca. En Los Charcones disfrutaremos de un baño inigualable en unas piscinas rodeadas de rocas, con un hotel abandonado como instagrameable escenario y una paz que encontraremos en pocos rincones de esta isla mágica. Hay varias piscinas, algunas bastante profundas, a las que podremos acceder de un salto.

La Maceta (El Hierro)

El Hierro es un lugar muy especial, una especie de fin del mundo con acento canario y hermosos y paralizantes paisajes salvajes. La Maceta es uno de ellos, una espectacular piscina natural situada en el municipio de Frontera, en el valle de El Golfo, con imponentes vistas al océano. Es el lugar perfecto para darse un baño apacible a cualquier hora del día, aunque no podemos perdernos la hermosa puesta de sol. De fácil acceso, cuenta con aparcamiento y con un amplio solarium en el que descansar entre chapuzones. ¿Se puede pedir más?

Charco Azul (El Hierro)

El Hierro es un prodigio de extravagantes charcos y piscinas con vistas al océano, de aguas frías, saladas y apacibles. Gracias a la acción de la lava y el oleaje durante millones de años, los habitantes de El Hierro disfrutan de un bucólico rincón, el Charco Azul, donde bañarse resguardados de las olas mientras disfrutan de bonitas vistas al horizonte. Imprescindible si visitamos la isla.

Puertito de Lobos (Fuerteventura)

La isla de Fuerteventura es ese lugar felizmente anacrónico que no se parece a ningún otro, donde contagiarnos de ese talante slow tan característico de Canarias al tiempo que descubrimos rincones salvajes y prácticamente vírgenes, ajenos al turismo de masas. Uno de ellos es Puertito de Lobos, situado en la Isla de Lobos, a unos 20 minutos en barco de Corralejo. El espectáculo natural no tiene parangón: piscinas naturales de agua de mar, transparentes, tranquilas, ideales para practicar snorkel o disfrutar de un día en familia en una pequeña isla por la que parece que el tiempo no pasa.

Piscinas de Bajamar (Tenerife)

Situadas en el pintoresco municipio de La Laguna (cuyo casco histórico es Patrimonio de la Humanidad), al norte de Tenerife, estas señoras piscinas urbanas cuentan con todos los servicios para una jornada al aire libre en la que no nos va a faltar de nada. Las Piscinas de Bajamar constituyen un parque acuático urbano con socorristas y unas instalaciones muy cuidadas, que nos permitirán asistir al espectáculo incomparable de las olas rompiendo en el dique mientras disfrutamos de un relajante baño en un centro urbano con todos los servicios, perfecto para pasar una jornada completa en remojo.

Charco azul (La Palma)

Lo primero que nos sorprenderá al llegar al Charco Azul, en la hermosa y salvaje isla de La Palma, es el color de sus aguas, que por momentos nos hará olvidar que nos encontramos en Canarias y nos remitirá a cualquier rincón del Caribe. Situado en el norte de la isla, en San Andrés y Sauces, este rincón natural nos permite disfrutar del buen tiempo canario en el marco de un bucólico escenario de laurisilvas. Adaptado para todos los públicos, aquí encontraremos también una piscina infantil, duchas y vestuarios para pasar una completa jornada al aire libre.

Salinas de Agaete (Gran Canaria)

Cuando pongamos los pies en las Salinas de Agaete, de fácil acceso y con aparcamiento cercano, no sabremos si nos encontramos ante una fortaleza medieval o ante una sugerente piscina de agua salada y transparente en la que darnos un chapuzón en un escenario tan original como sobrecogedor, con vistas a los acantilados del noroeste. El espectáculo de las olas rompiendo en los muros de hormigón no tiene parangón. El rincón es perfecto para practicar snorkel, aunque conviene tener cuidado: las tres piscinas son de diferentes profundidades y si el mar está muy bravo es posible que supere los muros, de manera que conviene evitar el baño.

Charco de Los Chochos (Tenerife)

Entre todas las cosas que no puedes perderte de Tenerife está sin duad el Charco de Los Chocos, ubicado en el municipio de Los Silos. No solo sus contornos formados por la erosión del mar son un espectáculo que nos dejará boquiabiertos: también lo es el escenario natural en el que se encuentra, rodeado de acantilados y con imponentes vistas (en los días soleados puede divisarse incluso el Teide). Otro de sus múltiples atractivos es su buen clima durante todo el año, que hace del Charco de Los Chochos un lugar en el que bañarse prácticamente en cualquier época del año.

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