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SOLOS EN EL MUNDO POR FUERTEVENTURA, ¿QUÉ PLANES TENEMOS?

Fuerteventura es un destino de surf por excelencia, con rincones como El Cotillo, El Hierro o Playa del Morro. Cuenta, además, con multitud de carreteras solitarias que nos conducen a rincones a la vez salvajes y anacrónicos como Playa del Cofete o Playa Jandía y con paisajes desérticos tan sorprendentes como las Dunas de Corralejo.

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Fuerteventura, playas y zen

También son las mejores playas para practicar todo tipo de deportes acuáticos, entre los que destaca el windsurf. Además de bellas playas, posee rincones que vale la pena descubrir como el Islote de Lobos, sus antiguos pueblos o los tradicionales núcleos costeros donde degustar productos frescos del mar.

150 kilómetros de playa donde elegir

Fuerteventura es arena y mar en estado puro. Playas extensas o pequeñas calas solitarias, algunas completamente vírgenes y salvajes, otras acogedoras y seguras para toda la familia… una amplia oferta donde elegir. En la península de Jandía, las interminables Playas de Sotavento acogen algunas de las zonas de baño más populares y afamadas: Morro Jable y El Matorral, Playa Esmeralda o la Playa Barca. En la zona de barlovento impresiona la playa de Cofete, kilómetros de soledad donde el Atlántico bate con fuerza. En el norte, sorprenden las Grandes Playas y el inmenso campo de dunas de Corralejo, o las más familiares de El Cotillo como La Concha, con sus aguas tranquilas gracias a la presencia de un arrecife natural en forma de herradura. En cualquiera de ellas, la experiencia de tumbarse al sol sobre la arena y darse un baño en ese mar turquesa hace que la vida cobre otro sabor.

Naturaleza desnuda bajo cielos limpios

Fuerteventura es la segunda más extensa de las Islas Canarias y su austero paisaje, que transmite una enorme sensación de sosiego y relax, es el mejor antídoto para curarse de la ajetreada vida diaria. Esta isla, declarada Reserva de la Biosfera, posee trece espacios naturales protegidos, desde malpaíses hasta inmensos campos de dunas donde viven especies endémicas. El paso del tiempo ha modelado el paisaje volcánico hasta convertir la isla en un territorio de relieves suaves, aunque aún se advierte la presencia de elementos singulares como conos volcánicos y cuchillos. Desde el famoso Mirador de Morro Velosa, diseñado por el genial artista canario César Manrique, se puede apreciar una espectacular vista del paisaje de Fuerteventura. En la Cueva del Llano podemos adentrarnos en las profundidades de la tierra y conocer aspectos relativos a la formación de este extenso tubo volcánico y de la isla. Si se alza la mirada al cielo, se entiende por qué Fuerteventura también ha sido declarada Reserva Starlight.

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Texto: Turismo de Canarias

Imágenes: Promotor Turismo Canarias, S.A

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La rica salsa canaria se llama mojo picón

Tan contrastada como sus paisajes es la gastronomía de Fuerteventura. Una cocina a base de productos sencillos pero muy sabrosos y con una tradición culinaria que viene de siglos atrás. Ha sabido aprovechar como ninguna los recursos agrícolas y ganaderos y conservar las tradiciones para su elaboración. Es el caso del gofio amasado, dieta de los antiguos habitantes de la isla, que se viene elaborando con harina de grano tostada desde hace mucho tiempo atrás.

Entre sus platos típicos se encuentran las papas arrugadas -una variedad más pequeña que la común que se hierve con sal hasta que la piel queda arrugada-, y que se sirve con una salsa picante llamada mojo. La palabra mojo proviene del portugúes, del molho, que significa precisamente salsa. En general se encuentran dos tipos de mojo: el verde -elaborado con pimiento verde y que suele acompañar a los pescados - y el mojo rojo -con pimentón y que da sabor a las carnes-.

En Fuerteventura se elabora el queso majorero, uno de los más apreciados quesos por la leche grasa y muy aromática que producen las cabras majoreras, que suelen campan a sus anchas por los terrenos.

De los productos de la tierra destacan el tomate majorero, que se cultiva con cariño en un tierra fértil con piedras volcánicas, que le otorgan ese intenso sabor y una gran consistencia y color.

Pero su producto estrella proviene del mar. El pescado se prepara en Fuerteventura de todas las maneras imaginables: frito, asado, salteado o cocido y en recetas clásicas como la del Sancorcho, que sin duda has de probar si visitas la isla.

La apuesta por una pesca sostenible ha dado sus frutos y ha permitido la proliferación de muchas espécies. Algunas de las típicas son el medregal, la sama, la fula roja, la morena o la palometa roja, que encontrarás bien frescas en sus restaurantes.

Para hacer una buena comida en Fuerteventura, conviene alejarse un poco de los núcleos más turísticos y adentrarse en la isla. En los pequeños pueblos del interior, todavía es posible encontrar lugares en los que probar comida tradicional de verdad.

Casa Isaítas
Calle Guize 7, Pájara
www.casaisaitas.com

Buena cocina majorera a base de productos frescos y de temporada. Prueba el queso majorero, las ensaladas con productos de la huerta, el queso asado con mojo verde, la carne de cabra en salsa o una versión de un plato típico, como es la Ropa Vieja, pero vegetariana para contentar a todos los gustos. Para comer entre paredes de piedra o en su patio interior y disfrutar del mejor ambiente majorero.

Restaurante la Playita
Muelle Chico, La Oliva

Del mar a los fogones. Esta zona es rica en pescados y en el Restaurante la Playita los preparan de maravilla. Prueba "la cabrita", muy frita con un buen aceite y de la que se como todo, hasta la cabeza y espinas. Y con unas vistas al mar impresionantes, ya que prácticamente se encuentra en la misma arena de la playa.

Casa Santa María
Plaza de Santa María, Betancuria

Una casa de campo del siglo XVII ahora restaurada y convertida en un restaurante que ha sido premiado como el más bonito de la isla. En el centro histórico de Betancuria encontrarás esta cocina que mezcla lo tradicional con lo experimental. A probar la especialidad de la casa, el cabrito al horno.

Casa del Queso
Betancuria

En Betacuria hay también un lugar ideal para hacer un parada rápida y probar algunas de las especialidades de la isla. La Casa del Queso es un pequeño local que se encuentra saliendo de Betancuria camino a Pájara, y en el que degustar los quesos que se elaboran en el pueblo. Si tienes interés, te explicarán las peculiaridades de cada uno, y si quieres llevarte una porción a casa, te lo envasarán al vacio.

Imagen mojo verde por Abhay Kumar | Mojo rojo por Fernando Carmona Gonzalez | Sancorcho por Canario1

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Entre playas y dunas

El origen volcánico de Fuerteventura le concede una gran belleza natural, con kilómetros y kilómetros de arena blanca y mar turquesa, sol durante prácticamente todo el año y una fauna y flora muy característica que descubrirás en sus diferentes parques naturales. Es un lugar perfecto para practicar deportes acuáticos como el surf, el submarinismo, el windsurf o el kitesurf, con sus numerosas escuelas y cursos dedicados al aprendizaje de estos deportes, y también para realizar senderismo.

Algunas cosas que no puedes perderte si visitas Fuerteventura:

La playa de Cofete se encuentra al sur de isla y rodeada de montañas. Se llega hasta Morro Jable por una angosta carretera; su complicado acceso hace que no sea demasiado concurrida. Son 12 kilómetros de playa virgen, en los que no se encuentra ninguna edificación, sólo mar abierto, lo que la ha convertido en una de las más famosa de todas las Islas Canarias. Aquí tiene lugar la tradicional suelta de tortugas para que comiencen su nueva vida en libertad. En el muelle de Morro Jable también puedes visitar la Guardería de tortugas. Se abre al público de lunes a viernes de 09:00 horas a 13:00 horas.

Las dunas de Corralejo y sus grandes playas en el municipio de La Oliva, que va desde el hotel Tres Islas hasta la playa de la Barreta. Se encuentran dentro del Parque Natural de las Dunas de Corralejo, que cuenta con más de 2600 hectáreas, y conforman un paisaje de excepcional belleza. Siente el cosquilleo de sus aguas turquesa en tus pies y relájate con esa maravillosa sensación que produce estar en estas dunas desérticas junto a las cristalinas aguas del mar. Dentro del parque se encuentra también la montaña de Tindaya, un espacio natural de gran valor histórico y geológico, que algunos califican como montaña mágica.

Enfrente el parque de las dunas se encuentra el islote de Lobos, una pequeña isla enganchada a Fuerteventura que debe su nombre a las antiguas focas que en algún momento llegaron a poblarla, conocidas también como lobos marinos. Se puede llegar hasta ella tomando alguno de los barcos que parten desde el puerto de Corralejo. Puedes recorrer la isla de Lobos a pie o en bicicleta, visitar algunos de sus puntos de interés, como la montaña de La Caldera, bañarte en sus calitas y piscinas naturales o explorar sus maravillosos fondos marinos.

La antigua capital de Bentancuria constituye en gran medida la esencia de la isla. Fundada en 1405 por el conquistador normando Jean de Bethencourt se encuentra en el fondo de un pintoresco valle. Piérdete por sus tiendas de elegante artesanía local -algunas de las piezas están elaboradas con técnicas heredadas de los aborígenes- y museos, como la Casa Museo Arquebiológico o el Centro Insular de Artesanía. Descubre también su arquitectura, en especial la iglesia de Santa María de Betancuria, totalmente restaurada y abierta al público.

Imagen de Thomas Fietzek

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