A 30.000 pies por viajeros para viajeros

CANTABRIA: NATURALEZA ESPECTACULAR Y VISTAS DE ALTURA

El Parque Nacional Picos de Europa une bajo su rica naturaleza a las comunidades de Asturias, León y Cantabria. En esta última nos detendremos hoy para hablarte de sus rutas de senderismo, de las espectaculares vistas que puedes ver desde el Teleférico de Fuente Dé y del refugio de montaña que se esconde en la cima, el Hotel Áliva.

Cuando pensamos en Picos de Europa, lo primero que suele venir a la cabeza son sus majestuosas montañas, pero hay mucho más. El Parque Nacional en su vertiente cántabra te propone algunas experiencias para disfrutar de la naturaleza y los paisajes de montaña que te darán ganas de coger el primer vuelo a Santander. Ya verás…

Recorre caminando un gran museo natural

La naturaleza se puede disfrutar de muchas formas, pero no hay nada como calzarse las botas, llenar la cantimplora y empezar a andar por caminos como el Lebaniego, una de las rutas de mayor belleza de la zona. Este sendero es una de las vías históricas de peregrinación al monasterio de Santo Toribio, un rincón de paz que te recomendamos visitar donde se conserva y venera el trozo más grande de la Cruz de Cristo. Otro de sus puntos fuertes es la Ruta Vadiniense, uno de los caminos más antiguos del Camino de Santiago, muy recomendable para convertir el senderismo en un auténtico reto.

Si en cambio lo que buscas son vistas de las que quitan la respiración, debemos situarnos casi al límite de Picos de Europa para encontrar el desfiladero de La Hermida, el más largo de España. Exactamente 21 km de espectaculares paredes de roca que protegen el avance del río Deva. Puedes recorrerlo en coche, pero si lo haces a pie y traes el equipamiento necesario, te recomendamos realizar su vía ferrata, una de las primeras que se crearon en Cantabria. Abre bien los ojos, porque desde allí puedes avistar buitres, águilas e incluso osos pardos.

Respira el encanto de sus pueblos de montaña

No todo en Picos de Europa es naturaleza. Los pueblos cántabros de montaña también son una experiencia muy recomendable, como es el caso de Mogrovejo. Esta pequeña aldea tiene encanto en cada una de sus calles. No es de extrañar que, para muchos, sea el pueblo más bonito de Picos de Europa. Sus casas y sus alrededores de postal, con praderas y bosques frondosos, contrastan con el típico paisaje rocoso del Parque Nacional. Además, es el lugar perfecto para iniciar otras rutas de menor dificultad, pero de igual belleza.

No muy lejos de allí se encuentra el pueblo más importante del Valle de Liébana, Potes. Su nombre viene del romano Pontes, debido a los numerosos puentes que se construyeron en él para sortear los tres ríos que allí confluyen. Paseando por su interior puedes recorrer sus calles empedradas e ir descubriendo sus encantos, y acabar degustando la auténtica cocina cántabra de sus restaurantes. (¿Hace falta recordarte lo bien que se come en Cantabria?)

Descansa las piernas en el Teleférico de Fuente Dé

Con tanta caminata por las laderas y pueblos de estos parajes, son muchos los viajeros que se dirigen a Fuente Dé para disfrutar de un merecido alto en el camino y vivir la experiencia de subir en el Teleférico de Fuente Dé. Desde ahí podrás decidir si pararte a descansar o iniciar alguna de las rutas para los más experimentados. Un recorrido en el que, durante 4 minutos, puedes sentirte como un pájaro de la cordillera cantábrica, viendo la imponente belleza de estos parajes mientras subes los 750 metros de desnivel que tiene el trayecto. Si quieres subir, no olvides consultar sus horarios. Además, para digerir las increíbles vistas, el teleférico cuenta con las cafeterías Fuente Dé o El Cable (cada una en un extremo del trayecto) para que recargues pilas o cojas fuerza para empezar una nueva caminata.

Repón fuerzas para un nuevo día en un acogedor refugio

Cuando el día toca a su fin en Picos de Europa, no hay nada como saber que tienes un acogedor refugio al que ir a descansar y preparar el siguiente día. A tan solo un poco más de 4 km de la estación superior del teleférico encontrarás el Hotel Áliva, donde podrás disfrutar de todas las comodidades mientras te rodea un entorno natural de postal. Este agradable alojamiento, ofrece actividades y excursiones para todos los miembros de la familia, ¡e incluso una bolera! Un lugar privilegiado desde el que podrás seguir disfrutando de todos los rincones espectaculares que se esconden en el Parque Nacional Picos de Europa. Eso sí, si quieres asegurarte de tener sitio, te recomendamos reservar.

Prepara la maleta, coge las botas de montaña y… ¡vámonos!

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