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El valle de Aosta

En menos de 1 hora en coche desde Turín puedes llegar fácilmente a la zona de los Alpes Occidentales. Un lugar único, con paisajes típicamente alpinos, grandes valles, lagos, cimas coronadas por castillos y hermosos pueblos valdostanos.

El valle de Aosta cuenta con lugares tan interesantes como el Monte Bianco, el punto más alto de los Alpes y de toda Europa ,y otras grandes montañas como el Monte Rosa (de 4.683 metros), el Cervino (de 4.810 metros) o Gran Paraiso (de 4.061 m) en el Parque Natural Gran Paraiso. Este fue el primer parque natural italiano, que se creó con el fin de proteger el íbice alpino -símbolo del parque- y otras especies alpinas. Aquí se encuentran unas 2000 especies distintas de vegetación sobre las 5.600 variedades catalogadas del conjunto de la flora italiana.

Las vacas son las reinas del valle. Si se visita entre primavera y otoño, seguro que coincidirás con algunas de las exhibiciones de "Batailles de Reines" (batallas de reinas), que organizan los ganaderos de la región para establecer la reina de estas reses, a la que se adorna con ramos de flores para distinguirla de las demás. Es un espectáculo fascinante del que disfrutan lugareños y turistas.

Nosotros tuvimos la suerte de coincidir casualmente un domingo con la batalla de reinas en el bonito pueblo de Cogne, a los pies de Gran Paraiso. Hasta aquí acuden miles de personas para disfrutar de un agradable día al aire libre y admirar de cerca estos animales. Es un espectáculo un poco chocante para el que viene de fuera pero se trata de un evento incruento para los animales.

Estas vacas, producen la Fontina, un queso con denominación de origen del valle. Otro alimento típico de la región es la motzetta, que se sirve en lonchas finas como entrante, acompañada de un pan de centeno. O el jambon de Bosses, que se adereza con hierbas provenzales.

El valle de Aosta es lugar de mitos y leyendas, con magníficos castillos que salpican todo el valle. Tiene un rico patrimonio histórico que cuenta con más de 100 estructuras del Medievo entre castillos, torres de vigilancia o iglesias que se pueden visitar.

Y, a partir del 1 de noviembre,se abre la temporada de esquí en las pista de Cervinia y Valtournenche. Cervinia es conocida como la "tierra de muchas aguas" por la gran cantidad de ríos y lagos que la rodean. Es también uno de los destinos de esquí más famosos de los alpes italianos.

También Chamois, que pasa por ser el pueblo más elevado de toda Europa, a 1815 metros de altitud. Una bonita población entre paisajes idílicos, con un resort alpino cercano. Cuenta con cinco pistas de esquí y rutas de senderismo alpino de gran belleza.

Una de las visitas más habituales que se realizan en el valle de Aosta es la subida al Monte Bianco, partiendo desde la localidad de La Palud. Un trayecto en funicular un tanto intimidante para aquellos que sufrimos de vértigo, pero que merece la pena para tener unas vistas de 360° sobre todo el arco alpino. El trayecto se divide en dos paradas: la primera a 2000 metros de altitud, donde tienes un restaurante en el que probar sus especialidades culinarias en una agradable terraza. También se puede visitar el jardín botánico alpino. La segunda parada es en el refugio Torino, a 3.375 metros de altitud. Desde la parada de funicular, todavía deberás subir una empinadísima escalera de metal y, si tienes un poco de suerte y el cielo está despejado, podrás disfrutar de las magníficas vistas de las montañas nevadas.

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Monte de los Capuchinos

A la derecha del puente del Po y cerca de la Piazza Vittorio Veneto se sitúa el monte de los Capuchinos, una colina desde donde se pueden admirar las maravillosas vistas que la ciudad de Turín nos ofrece. De gran importancia para los frailes capuchinos que se encuentran en el convento de Santa María del Monte, ha sido también desde la antigüedad un lugar de peregrinación para los más espirituales.

Construido en un principio con fines defensivos, la edificación del convento data de el siglo XIII. En 1988 se construyó un funicular, pero los bombardeos durante la guerra lo destruyeron, aunque el paseo bien vale la pena, unos 15 minutos desde la Iglesia de la Gran Madre di Dio serán suficientes para llegar, y con un poco de suerte y si el día es lo bastantemente claro, puedes avistar hasta los Alpes.

Si todavía te faltan motivos para ir a Turín y subir a esta bella colina, el Museo Nazionale della Montagna es otra de las razones que pueden acabar de convencerte.

Imagen de Geobia

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Vacaciones de invierno a los pies del Mont Blanc

Chamonix, estrella absoluta de los Alpes franceses, es el lugar perfecto para una escapada invernal en la que disfrutar al máximo de la nieve de todas las maneras posibles, con unas vistas más que privilegiadas al monte más elevado de Europa, el Mont Blanc. Situado a apenas 16 kilómetros de Suiza y 11 kilómetros de Italia, es un destino que reúne a gente venida de todas partes con ganas de practicar deportes de nieve, hacer excursiones por sus espléndidos parajes naturales, relajarse en un spa, e incluso ir de compras en la pequeña ciudad de Chamonix.

Las mejores pistas negras de Francia

En Chamonix todos aquellos aficionados a los deportes de nieve encontrarán un auténtico paraíso por el que deslizarse con unas espectaculares vistas, ya sea al Mont Blanc o ya sea al valle donde se encuentra ubicado Chamonix. Los 115 kilómetros de pistas, con 12 para principiantes, 26 azules, 20 rojas y 12 negras, harán las delicias de todo aficionado al esquí o al snowboard. Aunque destaca por contar con un elevado número de pistas de alta dificultad aptas solo para los más intrépidos, también cuenta con espacios donde los más pequeños o los que están en fase de aprendizaje puedan también disfrutar de estos deportes de nieve.

La Aiguille du Midi, con una altitud de 3.842 metros, es el objetivo favorito de los menos temerosos a las alturas y de los buscadores de bajadas de altísima envergadura solo aptas para auténticos expertos en la materia. Y es que solo por la estupenda panorámica que hay desde aquí a los Alpes franceses, italianos y suizos merece la pena subirse al teleférico y vencer al vértigo. Más accesibles son las pistas de Brévent-Flégère que también cuentan con unas magníficas vistas al Mont Blanc.  

Paisajes de vértigo

Los menos deportistas podéis estar tranquilos, ya que no es necesario esquiar para disfrutar de las vistas, a las que se puede acceder desde cómodos teleféricos. El Mont Blanc, con sus apabullantes 4810 metros de altura, y conocido por ser la cuna del alpinismo, es el principal foco de atención de todos los que se desplazan hasta aquí. Como ya hemos indicado en el punto anterior, Aiguille du Midi, y el pico de Le Brévent son perfectos miradores para su contemplación. Otras panorámicas a tener en cuenta en la zona son las proporcionadas por los glaciares allí presentes. Destaca el Mer de Glace, situado en la ladera norte del Mont Blanc, con 7 kilómetros de largo y 200 metros de profundidad, que lo convierten en el más largo de Francia.

Après ski de lujo

Tras una larga jornada de esquí o de recorrer la zona en busca de sensaciones, Chamonix, a diferencia de otras estaciones alpinas que solo cuentan con pequeños pueblos con una oferta muy limitada para el après sky, aquí encontrarás una pequeña ciudad repleta de servicios con los que rematar el día. Podrás desde ir de compras, a tomar unas copas acompañadas de música en directo, pasando por reponer energías probando clásicos de la gastronomía de la región de la Saboya, como la raclette o la fondue de queso. ¿Se puede pedir más?

Reserva tu Vueling a Ginebra, que está a tan solo 88 kilómetros de Chamonix, y aprovecha para darte una alta dosis de nieve ante la cumbre más elevada de Europa.

Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS

Imágenes de Christian Bertram

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Papá Noel también vive en Suiza

¿Sabías que para visitar a Papá Noel no hace falta ir hasta Laponia? De algo tenía que servir que sea un ser mágico, con el don de la omnipresencia. Desde finales de noviembre hasta el 24 de diciembre podrás encontrarlo también en la bonita localidad de Montreux, en Suiza, a poco más de una hora en tren del aeropuerto de Ginebra (un poquito menos si vas en trineo volador).

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