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Diez lugares donde comer y beber en Moscú

Es curioso lo que ocurre en Moscú con las cosas del comer. Suele ser mucho mejor la comida, salvo excepciones, en lugares económicos y sin excesivos alardes que en locales de pretendido postín. ¿Los motivos? Podríamos extendernos en una divagación histórico-político-estético-cultural-existencial que nos llevaría de los zares a Lenin, pasando por la Guerra Fría, para acabar sumidos en una reflexión sobre el particular criterio estético post-Perestroika de una buena parte de la Rusia pudiente, aquellos nuevos ricos de Yeltsin ya felizmente instalados en el capitalismo: esa aversión al minimalismo, ese legendariohorror vacuiruso que se refleja en buena parte de la moda, la arquitectura y, claro, la gastronomía.

Apliquemos, pues, el menos es más, esa frase con tan pocos amigos en Rusia, y ganaremos la batalla gastronómica en una ciudad tan fascinante como hostil, sobrecogedoramente bella, tan diferente a la imaginada. Una ciudad a la que hay que ir con todos los sentidos bien despiertos, con esa necesidad de entenderlo todo que es el motor de cualquier viaje, y con la disposición para aguantar algún que otro berrido en ruso por parte de personas de todas las edades y condiciones que dedican toda la energía de la que son capaces de hacer acopio a dejarte claro desde el primer momento que te detestan, a ti y a todo lo que representas.

Y una vez has pasado frío, has sido objeto de los más variopintos alaridos en ruso, te has paseado por esas inmensas avenidas diseñadas para tanques y no para personas, una vez has comprobado atónito que en muchas cosas Moscú se parece más a Londres que a Moscú, entonces te das cuenta de que te vas a ir de allí habiendo entendido, al fin, un poco mejor el siglo XX. Y constatas que nadie a quien no hayan chillado muy fuerte en ruso al menos una vez en su vida está en condiciones de emitir ninguna opinión sobre lo que ha representado el pasado siglo, ni sobre la herencia que nos ha dejado ni, en definitiva, sobre quiénes somos.

Y mientras dedicábamos largas e interminables horas de caminata a la reflexión existencial, también comíamos. A veces asombrosamente mal, en locales generalmente pseudo modernos, y otras, las que nos ocupan, muy bien, en restaurantes mucho más modestos. Con todos ustedes, nuestros diez restaurantes preferidos de Moscú:

1. Caffe del Parco (Via di Camaldoli, 7)

Atención 'hipsters'. Este va a ser vuestro restaurante favorito de Moscú, que se halla en el que va a convertirse sin duda en vuestro barrio de referencia, el Octubre Rojo, junto al río, una suerte de Williamsburg-Malasaña-Shoreditch versión rusa aún por acabar de hilvanar, pero claro, ahí está la gracia. No hay todavía muchos locales, pero sí alguna tienda interesante, una librería y un buen número de restaurantes de mobiliario reciclado, copeo, DJs y ambiente nocturno. Caffe del Parco, recién abierto por un siciliano afincado hace años en Moscú, es un bonito y minimalista restaurante-cafetería donde se recuperan las recetas de la nonna y en el que hemos tenido la suerte de comer uno de los mejores risottos de nuestra vida. Una más de las mil paradojas que nos brinda constantemente Moscú.

2. Cafe Mart

Y seguimos con el moderneo. La cafetería de una de las dos sucursales del Museo de Arte Moderno de Moscú está situada en un hermoso jardín repleto de estatuas del artista georgiano Tsereteli, abarrotado de familias entregadas al noble arte del brunch y muchos niños correteando por el comedor o participando en alguno de los talleres que se organizan en su interior. Deliciosos cafés, bollería, bocadillos o algún plato de una carta sencilla y sin pretensiones que combina la cocina francesa con las especialidades georgianas, en un local que bien podría situarse en Berlín o Ámsterdam.

3. Harat's Pub

En este pub irlandés, pequeño y acogedor, situado en la calle Arbat, una gran avenida peatonal que funciona como centro neurálgico de compras y ocio de la ciudad, es una de las pocas opciones de copeo. Y es un lugar curioso, regentado por un simpático moscovita ex residente en Andalucía que ama la cultura latina hasta el punto de que le da exactamente igual ser el propietario de un pub irlandés, y le es aún mucho más indiferente que este pub esté situado en una calle mainstream de la ciudad, de la que uno espera un poco de 'rusiedad' y no experimentos cosmopolitas. Porque a él y a su rockera clientela parece gustarles la música en español, y cuando pasas ante su puerta te dejas seducir por un contundente “Lega-lega-li-za-ción” que emana a todo volumen de sus bafles. Sí, aquí son fans de España, de Ska-P, de las birras de importación y de Irlanda en toda su magnitud, y este extraño pero entrañable mix da lugar a uno de los bares más divertidos de Moscú.

4.  Varenichnaya N.1 (Arbat, 29)

He aquí nuestro restaurante preferido de la ciudad, un local sin pretensiones, muy agradable, céntrico (ubicado también en la calle Arbat) y económico, que ofrece cocina tradicional rusa en forma de platos tradicionales como las vareniki (una pasta en forma de empanadilla servida con diversos rellenos y acompañada de una salsa deliciosa), las pelmeni (un plato similar de origen ucraniano) y las chebureki (empanadas típicas rellenas de carne). Cuenta, además, con una oferta de pancakes, muy típicos en el país, cócteles con y sin alcohol, cafés y bollería casera. Todo ello en un local amplio y concurrido, muy acogedor, en el que conviven detalles que muestran un extraordinario buen gusto con otros que te convencen de todo lo contrario, cosa que no te importa lo más mínimo cuando hincas el diente a una de sus especialidades rusas a buen precio de la mano de un servicio encantador que, sorprendentemente, es capaz de comunicarse en inglés.

5. Varvary

No se puede hablar de gastronomía en Moscú sin mencionar a Anatoly Komm, el primer chef del país en lograr una estrella Michelin, poseedor de un restaurante de alta cocina de vanguardia, el Varvary. Si nos lo podemos permitir, vale la pena reservar mesa en el comedor de este excéntrico e inclasificable chef, que parte de la cocina tradicional rusa (sopas, ahumados) y le aplica las más modernas técnicas de vanguardia. Komm se lamenta, y sus razones tendrá, de la terrible autarquía rusa, del poco afán de la población por abrirse a todo aquello que llega de la vecina Europa. No es el caso de su lujoso restaurante moscovita, que ofrece cocina molecular para clientes con los paladares bien educados, lejos de esos “nuevos ricos”, en palabras de Komm, sin apenas educación y gustos algo pomposos. Los platos de este hombre sensible y amante del arte destacan, entre otras cosas, por su espectacular estética.

6. Monsieur Croissant (Baumanskaya, 42)

Hay que alejarse del centro hasta la zona de Baumanskaya, cosa que recomendamos encarecidamente si deseamos acercarnos al Moscú real, mucho más cálido y habitable, lejos de las inclemencias de un centro tan hostil como espectacular. Y si decidimos enfrentarnos al bellísimo aunque complicado metro moscovita este pequeño restaurante es una gran opción, ya sea para desayunar uno de sus pasteles o bollos o comer al mediodía algún plato sencillo y bien elaborado, como una pasta con verduras o una sopa del día. Al lado, un Mercure Hotels, en el que nos alojamos, a un precio de risa comparado con las tarifas del centro y a tan sólo dos paradas de metro de la Plaza Roja.

7. Tamerlan

En Moscú predomina mucho el macro local de pseudo lujo en el que una clientela vestida como tú cuando vas de boda bebe vodkas como si fuesen agua. Este restaurante asiático es una buena opción si el cuerpo nos pide glamour, pues la comida, especializada en Eurasia, es notable, el precio moderado, y el interiorismo llamativo y bonito.

8. Chemodan (Gogolevskiy Blvd., 25/1)

Sería imperdonable abandonar Moscú sin haber cenado al menos una vez en Chemodan, un local delicioso, absolutamente inclasificable, nada propio de la imagen que tenemos del Moscú contemporáneo. Chemodan se sitúa en las inmediaciones de la calle Arbat, y su atmósfera (con sus grandes lámparas, la pared empapelada, alfombras y cuadros en las paredes) nos recuerda más a la de un bar de intelectuales del París de los años 20 que a lo que esperas de la Rusia de Putin. Cuando abres la puerta y un encantador viejecito te recibe con el 'Bésame mucho' de fondo sabes que estás en el lugar adecuado, y te entregas a una cocina de raíces rusas, que trata de explorar en una sola carta elaborada con mimo y sensibilidad todas las cocinas del país.

9. Café Pushkin

Sólo si tenemos alrededor de 300 € en el bolsillo podremos visitar el Café Pushkin, un local legendario que merece la pena mencionar por hallarse en todos los rankings posibles de restaurantes no sólo mejores sino más hermosos del mundo. Preparemos, pues, nuestras mejores galas y sintámonos cual Cenicienta en este majestuoso espacio revestido en maderas nobles, donde hasta el último rincón rebosa lujo bien entendido, y preparémonos para degustar una cocina rusa con pinceladas francesas (o tal vez sería más correcto decirlo a la inversa), que es probable que, pese al encanto del conjunto, no satisfaga a aquellos comensales que busquen alta gastronomía en estado puro.

10. Beverly Hills Diner

Y por último una gran broma, que no hemos querido pasar por alto por ser de lo más impactante que hemos visto en Moscú. El más americano de los locales, en el que parece a punto de entrar Olivia Newton-John, se encuentra allí, en el centro de Moscú, con esas luces de neón que pretenden mostrar al mundo con orgullo que sí, que la Guerra Fría la ganaron  ellas. Tragas saliva y constatas, con cierta amargura que no sabes exactamente a qué se debe, la victoria: te das cuenta de que sí, de que tras tanto salmón y salsas rusas te apetece sentir el placer de lo conocido e hincarle el diente, al fin, a una hamburguesa.

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Texto y fotos de Laura Conde (Gastronomistas)

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10 cafes Frankfurt

Por Silvia Artaza de Gastronomistas

Que Frankfurt es un lugar de contrastes es algo que se entiende a primera vista cuando uno aterriza en esta ciudad alemana. Unskylineque se levanta tras edificios de otra época; un ajetreado restaurante turco lleno de ejecutivos en traje a la hora del almuerzo; unapâtisseriejapo en la que tanto puedes comprarmacaronscomo sentarte a la mesa de susushibar.

Nos escapamos a Frankfurt tres días con el objetivo de encontrar pistas más allá de las afamadas salchichas que deben su nombre a la ciudad. Y las encontramos.

Partimos del NH City como centro de operaciones. Un hotel muy bien situado, a un paso de la Plaza Konstablerwache, de la que nace la zona peatonal comercial (Zeil). Allí mismo hay una parada de tren de igual nombre que tiene línea directa con el aeropuerto, una gran ventaja a tener en cuenta cuando planeas un viaje. Además, si te gustan los mercados, esta plaza acoge un interesante mercado de productos de la región los fines de semana, donde puedes probar un montón de cosas que ofrecen pequeños productores.

En Navidad, como en muchas otras ciudades de Alemania, los mercados tomar protagonismo en las calles, y es una época muy recomendable para visitar Frankfurt. Pero sin lugar a dudas, si se conoce esta ciudad alemana por una cita de impacto internacional esa es su Feria del Libro. Se celebra en octubre y es la más grande y más importante del mundo; un escaparate editorial que cuenta con más de 250.000 visitantes cada año.

No es octubre, pero nos hacemos con un buen libro y nos lanzamos a la calle para encontrar esos diez cafés donde pasarías las horas en compañía de la lectura.

1- Iimori Pâtisserie & Restaurant. Macarons y Sushi Bar.

Muy cerquita de la catedral, en pleno centro de Frankfurt, dos discretas japonesas nos dan la bienvenida en esta original pâtisserie. Un encantador café donde acomodarse en compañía de cualquiera de los dulces bocados que están tras el cristal del mostrador:macarons, bollería, finas tartas como la de té verde, tartaletas de fruta fresca… Si te gusta el té no puedes dejar de venir. Y si te gusta la cocina japonesa, tampoco. Porque para sorpresa, la planta de arriba acoge un sushi bar donde no faltan opciones de mediodía y noche, además de take away.

Todos los días hay desayuno en forma de buffet con pasteles, croissants, pan, fruta fresca con yogurt, mermeladas, crema de chocolate, embutidos o quesos. Y los sábados y domingosbrunch, donde la parte más dulce de Iimori se combina con un gran surtido de sushi y otras especialidades japonesas. (Braubachstraße 24)

2-Bitter & Zart. El placer del chocolate.

Sin movernos de esa calle, pasamos del té y la repostería al chocolate en todas sus versiones. Bitter & Zart empezó siendo un espacio de tienda, donde acudir en busca de buen chocolate. Tabletas, pralinés, bombones, trufas, cacao… de todas las intensidades posibles y de variedad de sabores (almendras tostadas, canela de ceylan o caramelo, entre otros).

Pero en 2012 abrió un salón anexo que, como ellos dicen, es la “sala de estar”. Una zona acogedora que, sin duda, invita a tomarse un café, té, chocolate o zumo y acompañarlo de cualquiera de las piezas saladas o dulces que hay tras el mostrador. Imperdonable visitar este lugar y no probar el pastel de chocolate Bitter & Zart. (Braubachstraße 14)

3-Café bar del Frankfurter Kunstverein.

Frankfurter Kunstverein es un centro de arte pionero en la producción y exposición de artistas jóvenes y experimentales, situado en pleno corazón de Frankfurt junto a la plaza del Römer. Su café bar, como no podría ser de otra manera, es punto de encuentro de mentes creativas, artistas, publicistas, donde es común encontrarlos junto a su portátil y una taza de café.

La cocina es casera, fresca, comprometida con la temporada y los productos de la región. Hornean el pan allí mismo y los zumos naturales se exprimen al momento. Es una gran opción si buscamos un sitio donde desayunar o tomar un cóctel en un buen ambiente. (Steinernes Haus am Römerberg. Markt 44).

4-Café Metropol. Un imprescindible.

También a un paso de la catedral, Café Metropol es otro de los puntos de encuentro más habituales de la ciudad. Buen ambiente y buen precio. Tiene grandes mesas de madera donde tomar un café, una de las mejores tartas caseras de Frankfurt, sándwiches, pasta o ensaladas.

Es muy luminoso y te puedes quedar mirando horas a través de su gran ventanal que da a un jardín, algo que, junto a la sencillez del lugar, lo convierten en uno de los sitios más agradables que hemos encontrado para disfrutar de una lectura. Eso sí, en las cenas (carta de cocina internacional) y los desayunos de fin de semana está a tope así que lo mejor es reservar. (Weckmarkt 13-15)

5-Desayunos en Café Karin

Otro lugar que es habitual encontrar lleno es Café Karin, donde recomendamos pasar a desayunar. La variedad es increíble. La carta presenta los desayunos con los nombres de los distintos barrios de Frankfurt y van desde un clásico croissant con mantequilla y mermelada a un contundente plato con quesos, embutidos, dulces… Como no puede ser de otra manera, también zumos naturales, cafés, müsli, y la posibilidad de personalizar tu desayuno con un montón de extras. Llamémoslo desayuno o mejorbrunch, porque está disponible hasta la tarde. (Grosser Hirschgraben 28)

6-Café Albatros. Afterwork con ambiente

Nos hablaron de Bockenheim, barrio al que llegamos atravesando una zona más residencial. Con menos movimiento que el centro, pero con lugares interesantes como este Café Albatros, lleno de gente joven tomando una cerveza tranquila tras el trabajo.

Al igual que Café Metropol, cierra pasada la medianoche entresemana, por lo que el ambiente es animado en las cenas. Y por supuesto los domingos debrunch, con unos 50 platos entre fríos y calientes, dulces y salados. La carta es internacional, desde pastas italianas oensaladas, hasta unas ricas Samosas con salsa de yogurt y menta. (Kiesstrasse 27)

7- Roseli. Una café de media tarde

Un poco escondido. En un callejón a medio camino entre la zona comercial (Zeil) y la plaza principal (Römer) se encuentra esté café. Nos gustó porque es pequeño, íntimo y muy agradable. Y porque tiene una coqueta terraza alejada del tráfico para los días en que el tiempo lo permita.

Tés orgánicos, cafés y unas tartas irresistibles. Pero también opciones saladas como quiches, focaccias, paninis o ensaladas. Donde se encuentra Roseli hay otros locales alternativos y urbanos que también merecen parada como Brot und seine Freunde (una panadería casera con cafés, sándwiches y dulces) o Souper! (con un montón de sopas buenísimas para tomar o llevar). (Weißadlergasse 9)

8-Historia en las mesas de Café Liebfrauenberg

Sin duda, una parte de la historia de Frankfurt está en este lugar. Fundado hace más de 120 años, ha sido y es un punto de encuentro social en el centro. Tiene un aire nostálgico de otro tiempo, y es imprescindible en una lista como esta, que recorre los cafés de esta ciudad alemana.

Cafés, tés, chocolates a la taza y una variedad de dulces que vuelven loco. Tortitas, crepes o waffles, pero también, tartas caseras preparadas con fruta de temporada. No te pierdas su pastel de nuez. (Liebfrauenberg 24)

9-Cócteles y más en Moloko +

Ni en el libro de Anthony Burgess ni en la posterior adaptación cinematográfica de Kubrick se desvela su receta, pero recordamos Moloko Plus como el cóctel que tomaban los protagonistas de La Naranja Mecánica. Su homónimo local de Frankfurt también empezó siendo coctelería, pero ahora ha evolucionado a un concepto non stop donde puedes desde desayunar a tomar un mojito por la noche. El interiorismo ya es excusa suficiente para dejarte caer por allí. (Kurt-Schumacher-Straße 1)

10- Café Süden. Parada entre dulces y tés

Nos encanta salirnos de las guías y una tarde acabamos en el barrio de Bornheim. Nos comentan que es una zona que frecuentaban los locales y eso nos encanta aún más. Como esté pequeño café. Apenas cuatro pequeñas mesas y una barra al fondo llena de tartas. Muy agradable, una atmósfera de velas donde rendirse a un buen té. Para nuestra sorpresa ¡es el hermano pequeño de un restaurante de cocina española en la ciudad! (Berger Strasse 239)

Y no dejes de…

Operación “Frankfurt más allá del frankfurt” conseguida, pero confesamos que también los probamos. Por eso, junto a todas estas recomendaciones, te animamos a que no dejes de…

Conocer una tradicional sidrería (Apfelwein) como Apfelwein Wagner en el barrio de Sachsenhausen, probar el vino de manzana/sidra, la milanesa (Schnitzel) con salsa verde (Grünen Soße) -que preparan con las “siete hierbas” (borraja, perifollo, berro, perejil, pimpinela, cebollino y acedera)- o un típico queso cremoso con paprika que se sirve como entrante para untar (Spundekas). (Schweizer Straße 71)

Y también pasar por el mercado diario Kleinmarkthalle, hacer parada en el puesto Schreibery comerse cualquiera de las variedades de salchicha que tienen. A media mañana es habitual encontrar una larga cola de locales esperando su turno, pero si buscas una auténtica frankfurt en Frankfurt este es el lugar. (Hasengasse 5)

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10 razones que desconoces por las que quieres ir a Hamburgo

Whitney Richelle es una periodista estadounidense establecida en Florencia, Italia. Escribe artículos, edita videos y trabaja como project manager para studentsville.it. Síguela en Twitter y Facebook.

Hamburgo no se encuentra en tus planes de viaje por Europa. Nunca has visto una foto suya. Tampoco estás completamente seguro de dónde se encuentra. No, realmente no sabes nada sobre esta ciudad alemana – ni siquiera que estás deseando estar allí.

1. Te encanta el agua

Situada en el río Elba, en Hamburgo se encuentra el puerto más grande de Alemania. Eso significa mucho más que barcos, muelles y grúas – hablamos también de canales, lagos y playas. Puedes embarcarte en un crucero por canales cruzados por más de 2.300 puentes, y aunque no sea en góndola, son más que en cualquier otra ciudad del mundo – incluso Venecia. Entre las agujas de las largas y estrechas iglesias del centro de la ciudad y techos de cobre de color turquesa, los lagos rodean sus palacios. En Chicago-esque Alster, puedes deslizarte en hidropedal, kayaks, velero o en un barco turístico hacia las poblaciones costeras, balanceándote entre sauces llorones que hace difícil creer que te encuentres en el centro de una ciudad.

Más información: 
Parada de metro para Alster Lake & Boat Tour: Jungfernstieg
Boat Rental Company ListAlstertouristik Canal & Lake Boat Tours
Playas de arena: Övelgönne beach, Falkensteiner Ufer, Wittenberge beach, Blankenese beach

2. Tu color favorito es el verde

Parques, jardines, reservas naturales y zonas recreativas constituyen el 20% de Hamburgo, por lo tanto tienes una posibilidad entre cinco de encontrar una zona de picnic, tumbarte en sus céspedes o pasear a lo largo de una orilla bordeada de árboles. El parque más popular es Planten un Blomen (Plantas y Flores), con 47 acres de paraíso botánico. La entrada gratuita te permite el acceso al jardín japonés y casa del té más grade de Europa; zona tropical e invernaderos de cactus; jardines de rosas; y los fantásticos espectáculos de su fuente que, con 99 inyectores, proyectan los chorros del agua hasta 36 metros de altura. Los mejores espectáculos son los Wasserlichtspiele (juegos de luz acuáticos), con los conciertos que después de anochecer, cuando todo el conjunto se ilumina con colores calidoscópicos y al ritmo de la música clásica – estilo de Bellagio.

Más información:Planten un Blomen
Parada de metro: Stephansplaz
Espectáculos de agua: diariamente a las 14:00 horas, 16:00 horas y 18:00 horas, desde finales de abril a mediados de octubre
Water & Light & Music Shows: Nightly at 22:00 from the end of April to the end of August, and at 21:00 from September to mid-October
Contact Email: plantenunblomen@hamburg-mitte.hamburg.de

3. Tómatelo con calma

Hamburgo es una de las ciudades más prósperas de Europa, pero esta riqueza no se traduce en ropas de marca o coches de lujo; más bien en el simple arte de disfrutar de la vida. Los habitantes de Hamburgo descansan a menudo en el césped con un café y parece que se encuentren siempre de vacaciones. Del mismo modo se explican los bares de playa del centro de la ciudad. No importa que realmente no se encuentren en la orilla del mar. Han traído las palmeras, los parasoles y las tumbonas para engañarte. ¿Y qué es lo que ves entre los dedos del pie? ARENA. Tómate un mojito con los pies descalzos mientras te preguntas si has subido al avión correcto.

 Más información:
 Locales de playa (entrada libre): Hamburger del Mar (mi local favorito, con excelentes vistas del puerto), Central Park (masaje con tu bebida), Strandperle (en la ribera), Strandpauli (lo más cercano a Reepherbahn, con vistas sobre el puerto).

4. Te gusta regatear

El mercado más famoso de Hamburgo que se celebra una vez a la semana. Algunos se sienten atraídos por la volatilidad del Fischmarkt (el Mercado de pescado) y sus buenos precios, otros, por el frenético movimiento de gestos de sus vendedores, pero todos se quedan por la misma razón: su brunch. En la cercana Fischauktionshalle (el hall de las subastas del pescado), apriétate entre los lugareños en una mesa compartida para el gran banquete de pescado fresco, la carne, los huevos, quesos, frutas y pastas. Con bandas de música tocando en directo, parece como si la noche del sábado no hubiera terminado (precisamente porque la mayoría de la gente ha continuado de fiesta desde entonces). A pesar de ser uno de los mercados más grandes de Europa, Isemarkt continúa siendo relativamente desconocido por los turistas. Embutidos tradicionales, marisco, pan, productos de la huerta, dulces, flores, cocina internacional, especias, artesanías y ropa repartidos en casi un kilómetro de largo que te proporcionan una gran aventura sensorial.

Más información:
Isemarkt
Horario: Tuesdays & Fridays 8:30 to 14:00
Parada de metro: Entre las paradas de Eppendorfer Baum y Hoheluft
Fischmarkt
Horario: Sunday mornings, 5:00-9:30 from mid March to mid November, 7:00-9:30 from mid November to mid March
Parada de metro: Repeerbahn or Landungsbrücke (10-minute walk from either)
Fischauktionshalle

Dirección: Große Elbstraße 9
Horarios de Brunch: 05:30 horas hasta el mediodía de abril a septiembre, de 06:00 horas hasta mediodía de octubre a marzo
. Precio: entre 16.50€ y 21.50€ por persona. 
Mail de reserva: info@fischauktionshalle.de

5. No eres vegetariano

En una ciudad donde la gente se llama “Hamburguesas”, puedes apostar que encontrarás carne en el menú. Algunos dicen que la empanada de carne de vaca estadounidense se originó en Hamburgo con el nombre de Frikadelle, más grueso y sin pan, preparada del mismo modo que todavía puedes encontrar hoy en día en restaurantes y mercados de la ciudad. Labskaus es el primo de la hamburguesa, una especialidad regional elaborada con cecina, remolacha, patata y cebolla, generalmente coronada con un huevo frito. En toda Alemania, el cerdo, desde el Birnen Bohnen und Speck (judías verdes con peras y tocino) al currywurst (un perrito caliente condimentado con salsa de curry en polvo), está de moda. Pero lo que más destaca de la cocina de Hamburgo es el Pannfisch (pescado frito), muy común gracias a la fuente que provee el río de especies como la carpa, el lucio, la perca y la trucha; y pescado del mar como caballa, atún, salmón y arenque (éste último lo puedes encontrar fresco o en vinagre en prácticamente cualquier lado).

Más información
*Prueba un restaurante de comida tradicional, Deichgraf (web en alemán), con sus recetas celestiales en un ambiente elegante sobre el canal:
-Reservas
-Address: Deichstrasse 23
-Hours: Mon – Fri, 12:00-15:00 and 17:30-22:00; Saturdays, 12:00-22:00; Sundays (July, August, and September only), 12:00-21:00
-Parada de metro: Rödingsmarkt
*Para comida fusioón e un espacio moderno pruebaFillet of Soul
Reservas:
Dirección: Deichtorstraße 2
Horario: Lunes, 11:00-15:00; El martes – el sábado, 11:00 – 24:00 (cocina cierra a las 22:00); Domingo, 11:00-18:00
Parada de metro: Steinstraße

6. Estás cansado de los museos tradicionales

Si no te gustan los museos, vamos a ver si visitar alguno de estos te hace cambiar de opinión. Más de 5 millones de europeos zarparon desde Hamburgo destino a América y en el Museo de la Emigración BallinStadt, no sólo puedes buscar en las listas de pasajeros algún pariente lejano, puedes descubrir todo este período hablando con los maniquíes disfrazados, que tienen muchas historias que contar. En Spicy’s, puedes oler, probar y sentir más de 50 condimentos del Museo de las especias, un museo único en el mundo. Y cómo no apreciar el arte con una versión en rosa y rubio del David de Miguel Ángel en el centro de arte contemporáneo y fotografía, Diechtorhallen – el mayor de toda Europa en su estilo. Una última curiosidad, la alucinante Miniatur Wunderland, el museo del ferrocarril más grande del mundo con más de 12 km (7,5 millas) de pistas. Aquí no encontraremos únicamente trenes; literalmente hay todo un mundo en pequeña escala. Si no conoces Las Vegas, Austria, Escandinavia, o el Gran Cañón, esta es tu oportunidad de verlos en miniatura.

Más información:
Parada de metro BallinStadt: Veddel
Parada de metro Diechtorhallen: Steinstraße
Parada de metro Miniatur Wunderland: Baumwall
Spicy’s
-Direccíon: Am Sandtorkai, 34
-Tickets: €3.50
-Horario: de martes a viernes, 10:00-17:00; también abre los lunes de julio a octubre
-Booking: mail@spicys.de
-Parada de metro: Baumwall

7. Estás listo para el siguiente nivel de ocio nocturno

Existe una calle donde la vida nocturna de la ciudad se codea con un auténtico barrio rojo y explota en una Meca de rebelde libertinaje. Se llama Reeperbahn de Hamburgo. Bares junto a clubs de striptease. Clubs de baile entre cabarets y sex-shops. Las luces de neón que con sus destellos intermitentes atraen a jóvenes y viejos, solteros y solteras (ciervos y gallinas para los ingleses), turistas y lugareños. No tienes que ser un asiduo de la vida nocturna para disfrutar de Reeperbahn, aunque ayuda a tener un amigo en el barrio. La oficina de Turismo de St. Pauli ofrece tours en inglés realizados por guías locales que comparten la inusual historia del barrio, revelan sus lugares ocultos, y te recomienda los lugares imprescindibles a los que debes ir, lo que es mejor hacer sola y te llevar a su bar favorito para tomar una copa (o tres) juntos.

Más información
 Parada de metro Reeperbahn: Reeperbahn
St. Pauli Tourist Office Tours en inglés (viernes y sábados a las 21:30 horas)

8. Eres un Beatlemaníaco

Con el tiempo, John Lennon dijo, “he nacido en Liverpool pero me crié en Hamburgo”. Y es que una parte muy importante de los inicios en la carrera de los Beatles se desarrolló nada menos que en el barrio rojo de la ciudad. Entre 1960 y 1962, la banda realizó un total de 281 conciertos en el barrio San Pauli. Puedes visitar los lugares en los que el grupo actuó, como el Top 10 Club, el club Star, el Indra y el famoso Kaiserkeller – los dos últimos todavía funcionan como clubs de música hoy en día. En The Beatles Plaz, una plaza de la ciudad en forma de un gigantesco vinilo, ningún auténtico fan puede resistirse a tomar su foto enmarcada en el molde de los integrantes de la banda (la figura extra es la de Pete Best). Asegúrate de dar la vuelta a la plaza para que salga la colorida Reeperbahn de fondo, no los aburridos escaparates de la calle.

Más información 
Parada de metro Beatles Platz: Reeperbahn
Todos los lugares donde tocaron los Beatles se encuentran calle Reeperbahn o cerca.

9. Crees que, casi siempre, lo grande es mejor

Entonces, te gustan las grandes ciudades, pero ¿no son un poco peligrosas, sucias y complicadas de recorrer? En Hamburgo, te sorprenderá lo abiertos que son sus ciudadanos con los extraños y la habilidad que tienen con el inglés, la única basura que verás será en la parte inferior de los contenedores de reciclaje, y te costará entender cómo recorres de forma tan rápida una ciudad que es siete veces más grande París y dos veces más que Londres. El autobús y metro siempre llegan a su parada a la hora exacta. Y aquellos que viajen sin destino fijo, pueden hacer visita turística por los barrios más populares de Hamburgo a bordo del Die Roten Doppeldecker (autobús de dos plantas). Desde los asientos del segundo piso o parando en alguna de sus 27 paradas, tendrán una visión general de esta ciudad XL en tan sólo 90 minutos.

Más informaciónThe HVV: Hamburg’s Public Transportation (Metro & Bus)
Die Roten Doppeldecker Sightseeing TourAll Die Roten Doppeldecker Tours
 Los guías hablan tanto alemán como inglés. Diles que no hablas alemán y te lo traducirán.

10. Te gustan los precios reducidos

Hamburgo puede salirse del presupuesto de un viajero del Este de Europa, pero para ser un gran ciudad del Oeste, los precios son bastante reducidos. En comparación con otros destinos populares como París, Londres, Roma y Barcelona, el dinero te dura más y la calidad es mayor. Además, si te gusta comer marisco y beber, puedes disfrutar de ello en el centro de la ciudad a precios ridículamente bajos: unos 3,50 € por un sándwich de pescado del día en el muelle y unos 2,50 € por una cerveza en un bar. Otra gran idea es comprar la Hamburg Card; un billete de autobús con pase ilimitado durante 26 € para metro y autobús por 8,90 € y descuentos adicionales de hasta el 50% en 130 restaurantes, tours y atracciones.

Más información
*Brücke 10 tiene un patio para sentarse en el muelle, posiblemente el mejor sandwich de pescado de la ciudad (web en alemán)
Dirección: St. Pauli landing bridges / bridge 10
Horario: Lun – Sab: 10:00 horas-22:00 horas, domingos 09:00 horas-22:00 horas 
Parada de metro: Baumwall

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15 ‘hotspots’ gastro de Munich

Por Laura Conde

Tienes tres días libres y algunos ahorrillos. Ya conoces las grandes capitales europeas y aunque te encantaría repetir Londres o París no estás en ese momento en la vida de una persona en que se puede permitir pagar 4 € por un café. ¿Qué se hace en estos casos? ¿Compro un vuelo a Múnich? Para responder a esta pregunta estamos nosotros, que nos plantamos en Múnich con tres días por delante para descubrir los encantos de esta ciudad, la tercera más grande de Alemania tras Berlín y Hamburgo, la capital de Baviera, donde la gente se despide con un alegre ‘ciao’, desayuna cerveza con salchichas, e idolatra a partes iguales a Guardiola y al duque Guillermo IV, que allá por 1516 aprobó una ley que iba a marcar el destino de Alemania, la llamada Ley de Pureza, que establecía que a partir de ese momento la cerveza solo podría elaborarse con agua, lúpulo, levadura y malta. ¿El motivo? Parece ser que Guillermo IV perdía súbditos a mansalva, los cuales fallecían a causa de la gran cantidad de variopintos conservantes que se añadían a aquella letal cerveza homemade.

Beber cerveza ha sido y será siempre, como demuestra su célebre Oktoberfest, una costumbre fuertemente arraigada en Múnich, una de las ciudades que vieron nacer los populares biergarten (jardines de cerveza), jardines al aire libre, con mesas largas para compartir y música bávara de fondo en los que uno puede llevar la comida y pasar el día tomando cerveza hasta la extenuación. Cuando hace buen tiempo los biergarten se convierten en los lugares más concurridos por muniqueses y turistas, pero suelen estar cerrados en los meses de invierno. Los amantes de la cerveza tienen, además, una cita obligada, del 21 de marzo al 6 de abril, con el Starkbierfest, la llamada “fiesta de la cerveza fuerte”, una especie de Oktoberfest menos masivo pero igualmente divertido en que los muniqueses se lanzan a las calles con un único propósito: beber mucha cerveza.

Otro Guillermo ilustre en la historia bávara fue Guillermo V de Wittelsbach, cuyo bodorrio dio lugar a unos festejos que no han tenido parangón en la historia de la ciudad y, con ellos, al nacimiento de uno de sus mayores reclamos turísticos: el famoso carrillón del ayuntamiento, que puede verse dos veces al día y es realmente un espectáculo curioso. Algo del espíritu fiestero de aquel Múnich del siglo XVI que paró máquinas para entregarse en cuerpo y alma a aquella boda, está agradablemente presente todavía en el Múnich contemporáneo, una ciudad hermosa y sorprendentemente viva, donde la gente es alegre, amable, muy alejada del tópico del seriote alemán medio tan asentado en nuestro imaginario colectivo. Hemos recorrido el precioso centro histórico de la ciudad, los barrios ‘trendy’ y esas nuevas zonas en auge fruto de la gentrificación que afecta cada vez más al extrarradio de las ciudades bienestantes para detectar lo que, a nuestro parecer, son los 15 hotspots de Munich. Y después de hacerlo no nos queda la menor duda: id.

EL MUNICH ‘TRENDY’

1. Un ‘brunch’ en Cotidiano

En la zona de Gärtnerplatz, el barrio trendy por excelencia y una de las zonas más efervescentes de Múnich, encontramos este flamante café siempre bullicioso y concurrido ideal para hacer el brunch dominical o simplemente echar la tarde ante un tazón de café con leche (decimos literalmente tazón: te lo sirven en un bol) e hincar el diente a alguno de sus bocadillos, pasteles artesanos o ensaladas. Completan la oferta de este lugar de visita obligada, en plena plaza, un surtido de ensaladas y otros platos que te entran deliciosamente por los ojos. Gracias a su gran cristalera que da a la calle, es una delicia en los días luminosos, que, por desgracia, en invierno son pocos. Pero es parte del encanto de Múnich. No tienen Wi-Fi.
Gärtnerplatz 6

2. Una parada para comprar ropa en Kauf Dich Glücklich.

A dos pasos de Cotidiano nos topamos con una tienda de ropa de hombre y mujer muy interesante, que cuenta en su interior con una pequeña barra en la que sirven cafés. Fuera, una pseudoterraza formada por unas cuantas mesas y sillas recicladas se convierte en el lugar ideal para hacer una parada entre tanta caminata y hacerse con alguna prenda sofisticada, urbana, estilosa y a muy buen precio.
Oderberger Straße 44

3. Pastel XXL en Kochspielhaus.

El tamaño de absolutamente todo lo que encontramos en este céntrico café es realmente estremecedor. Su concepto de ración nada tiene que ver con el nuestro, cosa que hará felices a todos aquellos turistas con buen saque. Kochspielshaus no es, sin embargo, uno de esos lugares horteras de raciones gigantes y gente chillando: es un precioso café impecablemente decorado similar a Cotidiano, con panadería en el interior, repleto de jóvenes profesionales, muchos de ellos en compañía de sus perros (si hay una ciudad dog friendly esa es Múnich), donde todo, absolutamente todo es bonito y gigantesco a partes iguales. Te reciben en la entrada una serie de pasteles enormes, deliciosos, que puedes maridar con un cafe latte del tamaño de la Torre Eiffel, o un zumo que te tapará la luz cuando te lo planten delante. El local, revestido en madera, es de visita obligada para conocer el Múnich más cool.
Rumfordstraße 5

4. Una cena italiana en Sarfati.

Nos resistíamos a incluir un italiano en la lista, porque estamos en Múnich y aquí la gente desayuna salchichas con cerveza (damos fe) y cuando el hambre arrecia se cocina un codillo del tamaño de tu cuarto de baño. Pero la influencia italiana es tal en esta ciudad bávara que difícilmente consideraríamos a este flamante Sarfati, ubicado en pleno epicentro de hipsters con posibles, un restaurante de cocina internacional. En Múnich son muchos los que hablan italiano y cualquier restaurante de cualquier barrio cuenta con varios platos de cocina italiana en su carta, desde tiramisú a ensaladas o pasta. En este contexto encontramos este restaurante-vinatería que cuida la pasta hasta límites insospechados: traen todos los ingredientes de Italia (pedid su burrata si está en la carta), la pasta se elabora manualmente con una materia prima excelente y cuentan con una peculiar oferta de vinos. El vino de la casa, un Asinoi italiano, es delicioso. Y se cena estupendamente por 25 € por cabeza.
Kazmairstraße 28

5. A cualquier hora en Café Marais.

Es, probablemente, nuestro restaurante favorito de Múnich, tanto por la calidad de una carta deliciosa y sencilla que funciona durante todo el día como por la belleza de un interior de cuento de hadas, en una zona rodeada de pequeñas y encantadoras boutiques de diseñadores autóctonos. No muy alejado de Sarfati, la calidez es la seña de identidad de un local con grandes pasteles y mesas a compartir, repleto de elementos vintage y con un aire muy bien logrado entre retro y naif. Ver nevar desde sus cristales es una experiencia que nadie debería perderse. Ojo, no hay Wi-Fi.
Parkstraße 2

6. La parrilla interior más grande de Alemania en Brenner.

Como decíamos, la influencia mediterránea en general e italiana en particular es una constante en Múnich. Lo demuestra la carta de uno de los restaurantes de moda en la ciudad, el céntrico Brenner, un amplísimo y efervescente establecimiento ubicado en un antiguo establo cuyo precio medio de carta, pese a su aire indudablemente sofisticado y estiloso, no superará los 25 €. Cocina de inspiración mediterránea con claras influencias italianas y platos tradicionales alemanes revisados es lo que encontramos en un local en el que es prácticamente obligatorio pedir una pieza de carne, servida con verduras, que se cocina al momento en la parrilla interior más grande de Alemania. Tienen un mostrador de pasteles que hará las delicias de los más golosos. Tampoco tienen Wi-Fi.
Maximilianstraße 15

7. Un café con los niños en el San Francisco Coffee Company.

Es una cadena de cafeterías muy agradable, y nosotros escogimos el establecimiento que se halla en frente del flamante Verkehrszentrum, el museo del transporte, para hacer una parada y ¡por fin! conectarnos a su red Wi-Fi y fardar un poco de nuestro viaje en Instagram (los locales con Wi-Fi son escasos en Múnich). Café de muy buena factura y pastelería en un local moderno, bonito y declaradamente kids friendly, amplio y repleto de familias con niños, con zona de juegos.
Consultar direcciones de todos los establecimientos en: www.sfcc.de

EL MUNICH TRADICIONAL

8. Una cerveza de litro en Hofbräuhaus

El horror tiene un nombre y se llama Hofbräuhaus. Dicho esto, ni se te ocurra abandonar la ciudad sin dejarte caer por este singular espacio de visita obligada. Esta macrocervecería fue fundada en 1589… ¿a que no adivinas por quién? Sí, por Guillermo V, el mismo cuya boda duró una semana y dio lugar al carrillón del ayuntamiento, y es el paraíso del turismo de masas, un gran templo donde circulan cervezas de un litro como si fueran agua y la gente cena codillo XXL con puré de patatas a las 5 de la tarde. Hofbräuhaus es el Cheer’s de Munich, un lugar repleto de personajes pintorescos que van desde inmensos señores rubios con grandes bigotes ataviados con el traje tradicional bávaro a camareras enormemente malencaradas vestidas de igual manera. Un detalle: fijaos en el nudo del vestido. Si lo llevan a la derecha están casadas, si lo llevan a la izquierda solteras y si lo llevan detrás son viudas.
Platzl 9

9. Una cena bávara en Augustiner.

Una de las cervezas más populares de Múnich, también conocida como el champán de las cervezas, se fabrica desde el siglo XIV en un monasterio muy céntrico, que cuenta con un flamante restaurante en el que degustar una cena bávara de calidad, en un ambiente igualmente tradicional pero mucho menos informal que el del establecimiento anterior y también mucho menos turístico. Aunque cuentan con una gran cantidad de platos bávaros, también encontramos cocina internacional.
Neuhaustraße 27

10. Un queso de wasabi (y más) en el biergarten del Viktualienmarkt.

El Viktualienmarkt es uno de los hotspots de Múnich y sólo por visitarlo ya merece la pena volar a la ciudad. Es un enorme mercado de productos delicatessen al aire libre, en el que durante los meses de verano se monta un biergarten muy frecuentado por los muniqueses, que suelen comprar la comida en los puestos del mercado y comerla en el biergarten acompañada de una gran cerveza. Pese a que el biergarten sólo funciona en verano, el mercado está abierto todo el año. Además del mercado al aire libre, el Viktualienmarkt tiene un flamante pabellón cubierto repleto de productos delicatessen en el que encontramos numerosas tiendas y puestos de comida.
Viktualienmarkt 3

11.Souvenirs en la tienda Milka.

En el interior del mercado cubierto, donde no recomendamos parar a comer pese a que la oferta, damos fe, entra por los ojos, se encuentra uno de los puestos de souvenirs más frecuentados de la ciudad: la tienda Milka. Un lugar en el que una simpática dependienta nos obligó en un perfecto italiano, ya en caja dispuestos a pagar, a devolver unos pins que habíamos decidido adquirir aduciendo que eran muy caros y que a quién se le ocurre gastarse el dinero en eso (“troppo caro, amici”). Fue probablemente en ese punto, aunque tal vez fuese un poco antes, cuando se inició nuestro idilio con este lugar repleto de todo tipo de entrañables objetos, desde trajes de bávara en lila Milka a zapatillas de estar por casa, bombones o, uno de nuestros hits, ¡un toblerone de 4,5 kg!
Viktualienmarkt 15.

12. De litro en litro en el Oktoberfest.

Es una vez al año pero su recuerdo perdura durante los once meses siguientes. Unas carpas habilitadas para la ocasión junto al río acogen numerosos puestos destinados exclusivamente al disfrute de la birra, que, al parecer, se bebe a litros. Todo Múnich, además de la cantidad de visitantes que todos los años acoge la ciudad con motivo de esta festividad, se lanza a las calles a disfrutar del placer de beber cerveza: desde familias con niños a parejas de abuelitos, pasando por grupos de estudiantes, hombres de negocios… Y se empieza de buena mañana, lo que indica que hacia el mediodía la felicidad emana de todos los rincones de Múnich, la timidez da paso al desenfreno y se inician amistades inolvidables que duran, al menos, lo que dura el Oktoberfest.

13. El Oktoberfest primaveral: Starkbierfest.

Dos semanas completas dura este homenaje a la cerveza fuerte que tiene lugar en diversos puntos de Múnich y que los propios muniqueses suelen calificar como “un Oktoberfest sin turistas”. El centro neurálgico de los festejos, con música bávara y cerveza a destajo, es la sede de la cervecería Paulaner en Nockherberg, donde al parecer se fabricó la primera starkbier (cerveza fuerte), llamada Salvator, para sobrellevar mejor el ayuno parcial al que se sometían los monjes en Cuaresma.

ARTE Y SNACKS

14. Ella.

En el museo de arte moderno, el Lenbachhaus, ubicado en la llamada “zona de los museos”, que agrupa los más importantes de la ciudad, encontramos un bonito café restaurante acristalado que nos ofrece cocina internacional con especial atención a las propuestas italianas. Sólo por hacerse una foto frente a su bonito letrero setentero merece la pena una visita, aunque recomendamos visitar su colección de pintores muniqueses de los siglos XVIII y XIX. Que no todo va a ser comer.
Luisenstraße 33

CON ESTRELLA MICHELIN

15. Cena tradicional con estrella en Pfistermühle.

Múnich cuenta con varios restaurantes con estrella Michelin, algunos de cocina internacional tan interesantes como el prestigioso Toshi, japonés, pero nosotros nos detuvimos en este local ubicado en un antiguo molino ducal del siglo XVI para probar una cocina estrellada, cuyo precio de carta no superará los 60 €, en pleno centro de la ciudad y un entorno de ensueño, que ofrece fundamentalmente especialidades bávaras revisitadas.
Pfisterstraße 4

Y MAS

Dormir en el Schiller 5.

Nosotros escogimos este céntrico hotel de cuatro estrellas por diversos motivos: está a dos pasos de la estación, lo que facilita mucho los desplazamientos al aeropuerto, a cinco minutos de la céntrica Marienplatz, y además se halla en una zona repleta de hoteles, con lo cual encontramos restaurantes abiertos a todas horas y en general todo tipo de servicios. El hotel es sobrio, moderno y confortable, con cocina en las habitaciones, y su dueño, un entrañable ancianito, se acerca todos los días durante el desayuno a cada una de las mesas a preguntar a sus huéspedes si son felices en su hotel.
Schillerstraße 5

Visita obligada (y más con niños) al Deutsches Museum

Un apunte extragastronómico para el museo más visitado de toda Alemania, al que conviene acceder dando un paseo a lo largo del río, que, por cierto, tiene una flamante zona de baño muy concurrida en verano. Se trata de uno de los museos de la ciencia y la tecnología más importantes de Europa y cuenta con una zona dedicada al transporte (barcos, aviones y complejos artilugios motorizados de toda índole), espacio, instrumentos musicales, cerámica, farmacia, metales, física y así hasta completar una serie de secciones que tardaríamos unos 8 días en recorrer si quisiésemos visitar al completo. Un buen lugar para parar a tomar un café, en su cafetería ubicada en la misma tienda.
Museumsinsel 1

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Por Laura Conde

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