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5 chocolaterías en Bruselas

Por Laia Zieger de Gastronomistas

Si has visitado Bruselas seguramente habrás notado que aquí el chocolate es una cosa seria. Es uno de los emblemas de la ciudad que, además, le han valido el reconocimiento mundial en el ámbito de la repostería. Pero, entre tantas opciones, ¿dónde hay que ir para probar los mejores chocolates de Bruselas? Por la place du Grand Sablon y sus alrededores es donde más concentración de chocolaterías de nivelazo hay. Todas rivalizan en exclusividad y calidad de materias primas, en especialidad y creatividad. Uno de los signos más visibles del poderío chocolatero en Bruselas es que los establecimientos que se dedican a este dulce cierran a altas horas de la noche y abren cada día del año. No hay tregua para los golosos.

Patrick Roger (Place du Grand Sablon, 43). Ultralujosa, esta tienda es una auténtica galería de arte dedicada al chocolate. El artista chocolatero y escultor de sabor –como se presenta Roger- expresa toda su maestría en impresionantes y enormes figuras de cacao que están expuestas en el local y que solo tienen un fin estético. Pero no nos olvidemos de lo importante: se distinguen por bombones de un chocolate exquisito y finísimo, que parecen simples pero esconden una extraordinaria complejidad: aúnan hasta 14 productos diferentes para alcanzar un sabor único. Una mención especial para los cuadraditos de chocolate negro con ganache de lima y albahaca. Sin palabras.

Wittamer (Place du Grand Sablon, 6, 12, 13). Son cuatro generaciones de una misma familia dedicadas a elaborar una exquisita y tradicional chocolatera y pastelera, pero también a innovar y adaptarse a las nuevas tendencias. Elaboran sus cerca de 100 bombones diferentes (algunos con ingredientes de temporada o inspirados en eventos de la actualidad) con ‘grands crus’ del cacao. El Pavé de Bruxelles (chocolate negro relleno de praliné al estilo brasileño y caramel), registrado como receta propia de la casa, es el más famoso de la casa. Pero la propuesta más atrevida es, sin duda, su tableta recubierta de saltamontes fritos espolvoreados con oro…

Maison Pierre Marcolini (Rue des Minimes, 1). No es una chocolatería, sino más bien una joyería del cacao. Los cientos de bombones diferentes que ofrecen se presentan tras cristaleras. Para realizar sus productos, el maestro Marcolini trae las materias primas más exquisitas de los cinco continentes. También tienen ediciones limitadas para celebrar eventos y acontecimiento de la actualidad especiales.

Neuhaus (Rue Lebeau 79). La historia de esta marca es muy curiosa. Jean Neuhaus se instala en Bruselas en 1857 y abre junto a su hermano una farmacia en la prestigiosa Galerie de la Reine. Para disimular el sabor de los medicamentos, se le ocurre recubrirlos de una capa de chocolate. No se sabe muy bien cómo, pero un día sustituye los fármacos por nata fresca y crea así el primer bombón relleno que bautiza como praliné, que este año cumple su siglo de vida. El éxito es inmediato y esta receta se extiende como un clásico chocolatero en las pastelerías de todo el mundo.

• Un poco más lejos de la place du Grand Sablon, se encuentra Zaabär (Chaussée de Charleroi, 125), que se define como chocolatero y vendedor de especias. De hecho, su nombre está inspirado en la palabra árabe bazar, mercado donde se encuentran numerosos condimentos. La especialidad de esta firma son las tabletas de chocolate aromatizadas con especias (increíbles las de chocolate negro con canela, sal de Guérande o con pimienta de Sichuán). El punto diferencial de Zaabär es que organiza talleres de elaboración chocolatera (los hay para aprender a hacer trufas, pasteles…). Ideal para grupos y familias de visita por Bruselas, o simplemente foodies ávidos de nuevas experiencias.

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The Velvet Underground reina en París

¿Quién le iba a decir a unos jóvenes Lou Reed y John Cale cuando andaban dando sus primeros pasos sobre el escenario del neoyorquino Café Bizarre que acabarían siendo protagonistas en París de una exposición en homenaje a su banda? Corría el año 1965, y tras haber sido The Warlocks y The Falling Spikes, habían encontrado al fin un nombre con el que identificarse y pasar a la historia, The Velvet Underground que, por cierto, era el título de un libro sobre sadomasoquismo escrito por Michael Leigh, que había llegado a sus manos por puro accidente. Algo para nada extraño teniendo en cuenta el Nueva York en el que se desenvolvían, donde las drogas, la prostitución, el travestismo y la homosexualidad estaban a la orden del día, y cuya realidad acabaría protagonizando buena parte de las letras de sus canciones, y poniendo nervioso a más de un productor musical.

Andy Warhol, un gran aficionado a desenvolverse por la escenaundergroundde Nueva York y a incorporarla a sus fiestas y a sus obras, sobre todo a las piezas cinematográficas rodadas junto a Paul Morrissey, quedó totalmente prendado del trabajo de esta incipiente banda y los añadió a la fauna ya reinante en The Factory. No solo eso, se atrevió a ejercer de manager de la banda, llegando a publicar en 1967 el que sería su primer trabajo, The Velvet Underground & Nico, de cuya portada se encargaría él mismo del diseño. Sí, estamos hablando de la famosa portada del plátano, todo un icono en el mundo del arte. Pero el valor de este álbum no se limita exclusivamente a su envoltorio. En su interior hay auténticas perlas sonoras como Sunday Morning ,I'm Waiting for the Man, Venus in Furs o Heroin. Fruto de su colaboración con el artista pop por excelencia serían también los vídeos entre lisérgicos y arty que grabó con ellos, en los que envolvería a la banda de luces y colores.

En realidad este disco no fue un superventas –apenas se vendieron 30.000 copias- y la banda decidió alejarse del núcleo de Andy Warhol y The Factory para poder continuar con sus carrera como músicos. The Velvet Underground permanecería activa hasta 1973 siendo las diferencias creativas entre sus líderes, John Cale con una formación musical más académica, y Lou Reed en una línea más rebelde, la principal causa de la separación del grupo. Es más, uno y otro fueron entrando y saliendo en la banda hasta que finalmente se decidió poner fin al grupo.

A pesar de la corta carrera y del escaso éxito, al menos en los que a venta de discos se refiere, The Velvet Underground es una de las bandas más influyentes de Nueva York. Herederos de labeat generation, acabarían protagonizando un importante papel en la contracultura neoyorquina, muy alejada del mundo hippie y psicodélico que imperaba en San Francisco durante los años sesenta, el otro foco creativo de Estados Unidos. Entre los herederos de su desestructurado sonido y de la crudeza de sus letras están Ramones, The Voidoids, Dead Boys, The Heartbreakers, Siouxsie and the Banshees, Joy Division, Bauhaus, The Contortions, Bush Tetras, Teenage Jesus and The Jerks o DNA, Sonic Youth, Spacemen 3 y Nirvana.

La Philharmonie de Paris ha querido rendirle homenaje a esta banda con larealización de la exposición «The Velvet Underground. New York Extravaganza», que se podrá visitar hasta el 21 de agosto. En ella se ha tenido un especial cuidado con el material audiovisual, para la que se han producido especialmente para la ocasión seis películas, y en la que también habrá imágenes de archivo de televisión, fotografías y retratos de sus miembros, objetos procedentes de colecciones privadas y obras de aquellos artistas contemporáneos y posteriores que se dejaron seducir por los encantos de esta banda. Todo ello para explicarnos la historia del grupo y su posterior influencia. Pero no todo queda aquí, complementando a la exposición se han programado todo un conjunto de actividades paralelas, como conferencias, proyecciones y conciertos.

Aprovecha para rememorar una de las bandas de rock más relevantes de la contracultura neoyorkina marcándote una escapada a París. Consulta tu Vueling aquí.

 

Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS

 

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Tel Aviv no para 11 locales del desayuno a la cena

Viajamos a Tel Aviv, la ciudad más europea de Israel, una burbuja de hedonismo en pleno Oriente Medio donde disfrutar de la playa, de numerosas galerías de arte y tiendas de diseño, de discotecas... y de restaurantes.

Benedict

Los israelís desayunan muy fuerte, por eso veréis bares y restaurantes llenos a las 9 de la mañana con gente desayunando como si estuvieran comiendo. La cola que suele haber frente a este local (no muy larga, eso sí), dice mucho del éxito de este restaurante ideal para desayunar unos buenos huevos Benedict en todas sus variantes, que se acompañan de ensalada, pan y bebida. Abre cada día de la semana las 24 horas.

Minzar Bar

Abre cada día a todas horas. Por eso es siempre un punto de reunión, perfecto para compartir una charla y una cerveza. Los intelectuales de Tel Aviv lo tienen como lugar de encuentro y está al lado del mercado Shuk Hacarmel.

Espresso Bar

La avenida Rothschild es una elegante rambla llena de locales que le dan vida y colorido. Uno de ellos, haciendo esquina con la calle Herzl, es este, ideal para desayunar huevos Benedict con salmón en su tranquila terraza. Abre cada día de 6.00 a 00.00 horas.

La Gaterie

Pequeño local que sirve unos cruasanes rellenos (de queso, jamón, huevo con salami…) maravillosos. Pedid algún vino de la zona. Os sorprenderá. Abre cada día, de 9.00 a 1.00 horas. Está en la calle King George, que une el Dizengoff Centre con Kikar Rabin, una plaza de ayuntamiento, con bares y epicentro de las manifestaciones.

Dalton

Por la mañana sirve desayunos potentes, como les gusta a los israelís, y en las comidas y cenas ofrece gastronomía italiana. Este restaurante con decoración retro está en pleno barrio Neve Tzedek, una zona tranquila y algo bohemia de Tel Aviv. Abierto cada día, de 7.00 a 23.00 horas. Calle Pines, 27.

Dallal

La gente guapa de Tel Aviv (‘celebrities’ incluidas) va a esta casita con dos patios interiores a probar sus platos mediterráneos o a tomar un cóctel. Está a cinco minutos de la playa y abre cada día de 9.00 a 23.30 horas.

Night Kitchen

Uno de los restaurantes de moda de Tel Aviv es Night Kitchen. Moderno, desenfadado y con una propuesta a base de productos de temporada y de proximidad, especialmente las verduras y hortalizas. Abierto cada día a partir de las 19.00 horas.

Suzanna

Quien acude por primera vez a este restaurante de cocina mediterránea queda prendado de su terraza, con un árbol gigantesco que la embellece y le da sombra. Y de sus sopas. Está en el barrio de Neve Tzedek, junto al teatro Bat Sheva.  

The Old Man & The Sea

En el puerto de Jaffa hay varios restaurantes. En este, que recuerda la novela de Ernest Hemingway ‘El viejo y el mar’ y está especializado en cocina marinera, te sirven gratuitamente una jarra de limonada y 22 platillos junto al plato que has pedido. Las gambas y los calamares son fresquísimos y los mejillones vienen con mantequilla de ajo. El café y el té no se pagan. Cada día, de 11.00 a 23.00 horas.

The Prince

La entrada hace dudar: una portería particular desvencijada y oscura. Si os atrevéis y subís al primer piso llegaréis a este local con una de las terrazas más coquetas de Tel Aviv, donde disfrutar de un cóctel o una cerveza, además de comer alguna cosa sencilla. Cada día, de 17.00 a 23.30 horas.

Aria

Una casa con dos pisos y dos propuestas. Arriba, restaurante gastronómico, con delicados platos internacionales y modernos, elegantes y equilibrados, a base de producto local. Abajo, un bar. Algo más caro que el resto, es una buena opción para darse un pequeño homenaje. Abre a las 19.00 horas.

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Texto y fotos de Ferran Imedio de Gastronomistas.com

 

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Limoges más fina que su porcelana

Ciudad de Arte e Historia, la localidad de Limoges, situada en la región de Nueva Aquitania, es reconocida a nivel internacional por su porcelana blanca que se empezó a producir a finales del siglo XVIII gracias al descubrimiento en sus alrededores de abundantes yacimientos de caolín.

En este sentido, en Limoges es aconsejable hacer una ruta para conocer los secretos de la porcelana y para comprender, además, la importancia que ha tenido durante estos siglos en estas tierras. La visita en mayúsculas es el Museo Nacional Adrien-Dubouché que, tras una campaña de renovación excepcional, presenta la colección de porcelana de Limoges más rica del mundo. También cuenta con obras representativas de las grandes etapas de la historia de la cerámica. Su recorrido ofrece un viaje en el tiempo que empieza en la antigüedad, atraviesa continentes y civilizaciones hasta llevar al visitante a las creaciones más recientes. Hay curiosidades como un esternón de cerámica o aislantes eléctricos hechos de porcelana.

En este singular itinerario por la porcelana de Limoges destaca un lugar de interés histórico y técnico: el Musée du Four des Casseaux, que alberga uno de los últimos hornos de porcelana de la zona. Este edificio industrial de 1904 rinde un particular homenaje a los trabajadores, sobre todo a aquellos que perecieron jóvenes debido a las enfermedades pulmonares que contrajeron por la exposición a los sílices. Aquí se pueden ver las dos cocciones con las que se realiza la porcelana: la primera, a unos 980º, y la segunda a 1.400º.

El recorrido por la porcelana de Limoges se completa con la visita a las manufacturas donde se elabora este preciado producto. Una de ellas es Bernardaud, una empresa que perpetúa este savoir-faire con líneas depuradas, colores sutiles, y formas originales acordes a su tiempo. Por su parte, otra de las casas emblemáticas de porcelana es Jacques Pergay, una firma familiar situada a las afueras de Limoges que crea piezas originales y elegantes, con un blanco cada vez más bello.

Limoges, una ciudad de rincones escondidos

La fama de su porcelana no ha eclipsado la belleza de una de las ciudades más bonitas de Nueva Aquitania pese a que todavía es poco frecuentada por los turistas españoles.

Limoges está dividida en varios barrios siendo el de la catedral y el de los carniceros dos de los más emblemáticos.En el primero destaca, como su propio nombre indica, la catedral de Saint-Etiénne, de estilo gótico, el museo y los jardines de l’Évêché, situados a orillas del río Vienne, y el Museo de la Resistencia. Por su parte, en la calle de la Boucherie se visita la casa tradicional del carnicero, un espacio donde se recrean las condiciones de vida de una familia de matarifes del siglo XVIII, el gremio más poderoso de Limoges en esa época.

No hay que irse de Limoges sin conocer su peculiar estación de tren, de estilo art deco, o algunos lugares curiosos donde la porcelana está presente en su decoración como el Ayuntamiento, el Mercado Central o el cementerio de Louyat.

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Texto de Tus Destinos

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