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Viaje a través de las colinas del Chianti

La zona de Chianti se encuentra entre Arezzo y las Colinas Pisanas, considerada desde siempre como el corazón de Toscana, comprende una sucesión de espléndidos paisajes compuestos por viñedos, bosques de castaños y encinas, además de sugerentes pueblos medievales, románticos castillos y fascinantes palacios coloniales. Por si eso no fuese bastase es además la tierra en la cual se produce uno de los mejores vinos tintos del mundo: el Chianti.

De ruta por Chianti

Llegando desde Florencia la forma de acceso mas común hacia esta tierra de vinos es la bonita villa de Impruneta, a tan solo 40 minutos en coche. Ésta nos atrapó gracias al gran número de monumentos que encontramos, como la torre-campanario almenada del siglo XIII o la Basílica de Santa María con el Museo del Tesoro anexo. En este entorno se puede disfrutar de dos eventos de repercusión internacional: La Feria de San Luca, y la Fiesta de la Uva, con el tradicional desfile de carrozas alegóricas. Ambas durante el otoño.

Dejando atrás Florencia en dirección a Siena, hicimos una parada en la vieja localidad medieval de Greve, dotada de una particular plaza triangular, donde sus edificios y logias circundantes nos condujeron inevitablemente a la Iglesia de la Santa Croce. Justamente en esta plaza se desarrolla en septiembre la muestra vinícola más importante de todo Chianti. Aprovechamos para dar un paseo por la parte alta de la ciudad, donde se encuentra el Castillo de Montefioralle, perteneciente al antiguo asentamiento fortificado.

Tras un breve paso por el pueblo medieval Volpaia, nos encontramos con Radda. Allí visitamos la Iglesia de San Nicoló (s. XIV) y el majestuoso Palazzo Pretorio (1415 aprox.). Luego nos dejamos caer por la parroquia de San Justo en Salcio, situada en una lujosa cuenca entre viñedos, y la de Santa Maria Novella, con su característica fachada románica. Nada mas salir fuimos a empaparnos de la cultura del vino visitando el Consorcio Vino Chianti Clasico que incluye el Centro de Estudios Chiantigiano.

El viaje continuó a través de los montes del Chianti. Aquí nos encontramos con unas panorámicas que serían la envidia en Instagram. Pasamos por Gaiole, a medio camino entre Florencia y Siena, y justo al salir nos topamos con unos paisajes espectaculares con cultivos y castillos como el de San Leonino y Fonterutoli.

Superada la ciudad sienesa, nos acercamos hasta Castellina, fortín de origen etrusco con la bella plaza central atravesada por la medieval Via delle Volte. De ahí fuimos a Monteriggione, a unos 20 minutos en coche, construido sobre una colina y dotado de un muro compacto.

Y para finalizar, hicimos una parada en la espléndida Poggibonsi, población donde en octubre se lleva a cabo la fiesta del aplastado de la uva.

El vino

Existe una gran variedad de Chianti debido a sus particulares características definidas por el territorio y los diferentes métodos de producción de cada zona o bodega. Con una misma uva y cambiando los porcentajes surgen los principales nombres: San Giovese (75-90%), Canaiolo (5-10%) y Malvasia de Chianti (5-10%), la composición perfecta descubierta en el siglo XIX por el Baron Ricasoli, a la cual más adelante se ha añadido il Trebbiano Toscano. La tradición es tal que se pueden apreciar los campos cultivados ya directamente con las distintas variedades de uva.

El tipo de cultivo, llamado arco toscana, se efectúa sobre terreno de galestro –tipo arcilloso- que, poroso y permeable, no permite la acumulación de agua cerca de las raíces. Es característico que después de la vendimia todavía son apreciables viñedos con racimos aparentemente olvidados en la planta, en realidad se trata de la usanza del “gobierno”, transmitida a través de los siglos, que consiste en añadir al vino fermentado el mosto fresco de uva pasa, provocando una segunda fermentación, de modo que los azúcares se transforman completamente en alcohol, para obtener, de este modo, un vino particularmente seco y estable.

Después de la fermentación, el vino permanece afinándose hasta marzo en barricas de acero o cemento y, una vez embotellado, estará listo para el mercado.

El color del Chianti es rojo rubí encendido muy característico, el aroma es intenso con predominio de violeta, iris y vainilla, mientras que el sabor es armónico y seco con reminiscencias de vainilla y almendras. Dicen los expertos que con la edad se convierte en suave y aterciopelado.

El Chainti es perfecto para la comida; los envejecidos y los reserva con carnes rojas, caza y quesos picantes. Se sirven a temperatura ambiente. Entre los platos característicos de la cocina toscana destaca la ribollita, cuyos ingredientes principales son las verduras cocidas que ha sobrado de días precedentes, cocidas todas juntas, con pan duro y aliñadas con aceite extra virgen de oliva. Otro clásico de la zona son los entrantes como los crostini de hígado de pollo, la bruschetta con tomate y el capacollo sienés, más comúnmente conocido como finocchiata.

 

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La Infiorata di Genzano una calle convertida en obra de arte

Genzano es un encantador pueblo encaramado en una de las colinas de Roma. Cada año organizan aquí la Infiorata di Genzano, durante la cual construyen enormes tapices pintados de flores con las que cubren 2.000 metros cuadrados de su calle principal, la Via Italo Belardi. Para ello, utilizan cerca de 500.000 pétalos, flores y semillas que colocan meticulosamente para formar intrincados dibujos inspirados en pinturas religiosas. Muchos de los ciudadanos de Genzano colaboran en ello y, al igual que los pintores tienen su paleta de colores, para la Infiorata escogen diferentes tipos de flor según su color. Así con los claveles se obtendrá el rojo, y con la retama el amarillo.

Durante los tres días que duran los festejos, los comerciantes del pueblo montan carpas en las que venden productos alimenticios típicos, como aceite de oliva o el pane casereccio, un famoso pan crujiente que es uno de los productos más representativos de su gastronomía. La Infiorata se mantiene en las calles de la localidad hasta el llamado Spallamento, que es el momento en el que las bandas de músicos y los niños del pueblo caminan sobre la infiorata, hasta que queda del todo destrozada.

El origen de las alfombras florales

Estos coloridos tapices se organizan en otras muchas ciudades de todo el mundo como el Temps de Flors de Girona o las Alfombras de Sal de Lanzarote. Tienen su origen durante las celebraciones del Corpus Christi del siglo XIII, cuando se lanzaban flores durante la procesión de Semana Santa de Roma, tradición que después se extendió a muchos países católicos. Otras ciudades de Italia también tienen su infiorata, pero la de Genzano es sin duda la más famosa y antigua, ya que tiene su origen en 1778.

Las históricas ciudades de Castelli Romani

Genzano es una de las trece ciudades históricasque conforman el llamado Castelli Romani (castillos romanos), en una área que comprende la zona de Colli Albani (montes Albanos) al sureste de Roma. Durante siglos, ha sido uno de los destinos preferidos por los romanos adinerados para poder disfrutar de un clima más templado, con el que escapar de las temperaturas en ocasiones sofocantes de Roma, y también como opción para alejarse del bullicio e intenso tráfico de la ciudad. Las poblaciones del Parque Regional de Castelli Romani destacan por sus casas medievales y renacentistas, y por producir un vino excelente, el vino blanco de Frascati. En las denominadas fraschette, unas tabernas características de la región, podrás degustar este vino junto a unas aceitunas, quesos o la porchetta – una receta de cerdo asado condimentado con hierbas-.

Genzano, un entorno encantador

Genzano, como otras poblaciones de Castelli Romani, se asienta en la ladera exterior del cráter del lago de Nemi. La fertilidad de estas tierras volcánicas son las que otorgan una gran calidad a las uvas con las que elaboran sus vinos. Su casco histórico cuenta con una gran cantidad de testimonios históricos y artísticos para lo relativamente reducido de su población, como las iglesias de la Collegiata de la Santísima Trinidad, la Anunciada o de los Capuchinos y los palacios de Sforza-Cesarini y Villa Antonini. El lago de Nemi es conocido por haberse encontrado en él dos de los mayores y más lujosos barcos construidos durante la historia antigua; ambos habían pertenecido a Calígula. Durante 2.000 años reposaron en el fondo del lago hasta que se recuperaron en perfecto estado gracias al fango acumulado a su alrededor. Disfrutarás del entorno natural de Genzano, una zona perfecta para recorrerla en bicicleta, a través de sus rutas panorámicas que transcurren entre lagos, cráteres y bosques.

Si no quieres perderte la Infiorata di Genzano de este año, prepara ya tu viaje a esta pintoresca población italiana los días 13, 14 y 15 de junio de 2015 y disfrutarás de un evento espectacular que atrae a miles de visitantes. Consulta nuestros vuelos aquí.

Texto de Scanner FM

Imagenes de Fabio | Claudio Vaccaro | supermiagolator | supermiagolator | Malega | Deblu68 | Valerio_D

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