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2 días en Milán: shopping, gastronomía, arte e historia.

Elegancia y sofisticación se dan la mano en Milán, una ciudad monumental en la que disfrutar de un par de días de arte, cultura, arquitectura, historia, gastronomía y compras.

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Rincones de Nápoles

Napoli es una ciudad fascinante. Única. Con mucho carácter. Es La ciudad del sur de Italia. Una maravilla histórica, arquitectónica, artística, gastronómica y geológica. Sus habitantes tienen la sangre caliente como la lava del Vesubio, el volcán que preside la ciudad, imponente, siempre ahí. En Nápoles hay infinidad de edificios históricos, castillos, palacios, iglesias por visitar: Castel dell'Ovo, Palazzo Reale, la iglesia del Gesù Nuovo o la Capella Sansevero donde se encuentra una de las estatuas más especiales de la historia de la escultura, el Cristo Velado de Giuseppe di San Martino.

En esta ruta vamos a callejear esta ciudad mediterránea y sus alrededores en busca de rincones singulares.

Pizza Da Michele

La primera pizzería del mundo, abierta en 1870. Todavía hoy, con miles de pizzerías por todo el planeta, sigue siendo una de las mejores y por supuesto de las más auténticas. Eso sí, solo tienen las dos variantes clásicas de la ciudad: Margarita (normal o doble de queso) y Marinara. ¡Menos es más!

Fue aquí donde empezó la leyenda de la pizza y es napolitana su versión más popular: la Margarita. Tricolor como la bandera italiana: blanca por la mozzarela di buffala, roja por el tomate casero y verde por la albahaca fresca

Para quien tenga ganas de turismo gastronómico “pizzeril” ahí van un par de interesantes alternativas a Da Michele (siempre llena, de napolitanos y turistas, mucho antes de que Julia Roberts se zampase ahí su pizza en “Eat, Pray, Love”):

Gino Sorbillo, el inventor del calzone, gran variedad de pizzas. Calidad.

Di Matteo, espectacular Marinara (sin mozzarela, pero con un buen toque de ajo).

Galleria Umberto I

Galería comercial con mucho rollo arquitectónico de finales del siglo XIX. Construida durante los mismos años que la Torre Eiffel de París, el arquitecto Emanuele Rocco se inspiró en la Galleria Vittorio Emanuele II de Milán. Alta, imponente, mires donde mires hay algo interesante. Desde los mosaicos del suelo, hasta las bóvedas de vidrio y metal. Para darse un paseo a cubierto por el Nápoles de hace 120 años.

Puerto de pescadores de Mergellina

Caminando por la orilla napolitana, dejando el Vesubio a nuestra espalda, llegamos al antiguo pueblo de pescadores de Mergellina. Hoy, un barrio de la ciudad con carácter propio, donde los napolitanos se esparcen al sol, especialmente los fines de semana. Una mañana soleada de domingo, no importa si es pleno invierno, el puerto de pescadores de Mergellina se llena de paseantes, patinadoras, ciclistas, tertulianos. Gente con ganas de disfrutar del lado más mediterráneo de la ciudad. Excelente lugar para comprar pescado fresco, vivo, directamente de los pescadores al lado de sus barcas, en la playa. O incluso comérselos en uno de los innumerables chiringuitos del paseo del litoral.

Posillipo

¿Te gustaría pasear entre las casas más bellas de Nápoles? ¿Sacar una foto de la bahía donde se vea toda la ciudad, el mar y el volcán Vesubio de fondo? ¿Ir a un parque a respirar las brisas del mediterráneo? ¿Hacer un pequeño paréntesis en el alto ritmo de la ciudad y recargar las pilas? Si tu respuesta es Sí, entonces no puedes irte de Napoli sin visitar el barrio residencial de Posillipo. Donde viven los ricos listos. Pero no sufras, que ahí no vas a gastar mucho, casi no hay tiendas, ni bares. Solo hermosas calles con árboles, vistas al mar, casas privilegiadas, parques, miradores. En fin, mucha paz y belleza de la que todavía se puede disfrutar sin pagar. ¡Y que dure!

Solfatara de Pozzuoli

Hace dos mil años el Vesubio era un único volcán. Con la violenta erupción del 24 de agosto del año 79 d.C. que sepultó bajo las lavas las ciudades de Pompeya y Herculaneum (visitas muy recomendables también) se formó una caldera, que creó un volcán con dos cumbres: el Vesubio y la Solfatara. La Solfatara es como un volcán chato con fumarolas que huelen a huevo podrido. Es el olor del azufre, que en la antigüedad se asociaba al infierno y el demonio, y hoy hay quien cree que, respirar esos humos, aumenta la libido y fortalece la vida sexual y reproductiva. Por si fuera verdad o sentís un fuerte placebo tras visitar la Solfatara de Pozzuoli, ahí queda dicho y recomendado como otro interesante lugar del Golfo de Nápoles.


Por Bruno Sokolowicz de scannerFM

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La Nápoles subterránea

En la siempre sorprendente y para muchos caótica Nápoles el visitante tiene un abanico enorme de cosas para ver y hacer: disfrutar de sus magníficas iglesias, como la Basílica de San Francisco de Paula y la Iglesia de Gesú Nuovo, visitar castillos como el Castel dell’Ovo, dejarse sorprender por las joyas arqueológicas que contiene el Museo Arqueológico Nacional, incluidas piezas procedentes de los yacimientos de Pompeya y Herculano, o simplemente perderse por las calles de su centro storico, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Evidentemente, a toda esta actividad hay que añadirle el hacer una inevitable parada para deleitarse con sus excelentes pizzas, que para ello estamos en el lugar que vio nacer tan popular plato.

No siendo suficiente con todo lo que podemos disfrutar en la superficie de la ciudad, bajo sus entrañas esconde todo un mundo lleno de túneles, galerías, catacumbas, cisternas y múltiples espacios donde los primeras huellas encontradas pertenecen a los griegos, fundadores de Nápoles, y las últimas llegarían hasta casi nuestros días, ya que se dice que la Camorra los empleó en su momento para el tráfico de drogas y para sus reuniones clandestinas. En la actualidad, sobre todo en los últimos años, esta cara oculta de la ciudad, conocida como la Nápoles subterránea (Napoli Sotterranea) ha ido cobrando mayor interés y convirtiéndose en un atractivo turístico más. Y no es para menos pues son muchas las historias ocultas en estos subsuelos.

Como ya hemos dicho, los griegos fueron los primeros en comenzar con la construcción de esta ciudad “invisible”, sumergida bajo tierra, con objetivos defensivos y de culto. Los romanos seguirían los pasos de sus antecesores, pero esta vez irían un poco más allá: crearon una red de acueductos y canales subterráneos para el transporte del agua. Gran parte del sistema de canalización del agua de aquella época se seguiría usando en la ciudad hasta principios del siglo XX. También son de esta época los restos del teatro grecorromano que se pueden ver durante la visita a los subsuelos de Nápoles, y sobre los que versa la leyenda de que Nerón cantó en él durante un terremoto causado por el vecino volcán Vesubio.

Los primeros cristianos, perseguidos por sus creencias, utilizaron estos espacios para el culto y para el entierro de sus muertos. Precisamente, uno de los puntos de mayor interés de la Nápoles subterránea son las catacumbas de San Gennaro, que ocupan una amplia área de la colina de Capodimonte, siendo las más extensas del sur de Italia. Compuestas de dos niveles no superpuestos, en ellas se aprecian algunos restos de frescos de finales del siglo II. Como curiosidad, mencionar que San Gennaro es el santo patrón de la ciudad, y que hasta el siglo XI estas catacumbas fueron lugar de sepultura de los obispos napolitanos y lugar de peregrinación. Además hay dos catacumbas más en la ciudad, las de San Severo, de la que solo queda un pequeño cubículo, y las de San Gaudioso, a la que se accede desde la Basílica de Santa María della Sanità.  

Estos túneles, como buenos escondites y vías para moverse y acceder a la ciudad que son, también tuvieron un uso bélico, y fueron empleados en más de una ocasión para el asalto por sorpresa de la misma. Es el caso de Belisario en el año 536 y Alfonso de Aragón en 1442, o al menos eso es lo que dice la leyenda. Más cerca de nuestros días, durante la Segunda Guerra Mundial, se acabarían convirtiendo en refugios antiaéreos. Hoy en dia aún se conservan algunos de los objetos de aquella terrible época.

El acceso a la Nápoles subterránea se encuentra en el número 68 de la plaza San Gaetano, desde donde se realizan visitas guiadas en italiano o en inglés. Puedes consultar los horarios en su web.

Atrévete a aventurarte a conocer los subsuelos de Nápoles y las historias que en ellos se esconden, consulta tu vuelo aquí.

 

Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS

Imágenes de Adele84Adele, Armando Mancini, Andrea Tosatto, Giuseppe Guida, AlMare

 

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El alma de Pink Floyd vuelve a Pompeya

¿Qué queda de los Pink Floyd de hace 45 años? Poca cosa, la verdad. Con Roger Waters girando por medio mundo con su espectáculo de The Wall en 3D, y con la desaparición de Richard Wright hace ocho años, la formación de rock de vanguardia que dominó el mundo del espectáculo rock durante los 70 y parte de los 80, solo cuenta con Nick Mason y el líder David Gilmour como únicos estiletes de la banda original.

Un poco de historia

Pink Floyd es una de las mejores bandas de todos los tiempos, de eso no hay duda. Sus discos lo atesoran, así como su permanencia en las primeras posiciones de bandas referenciadas durante varias décadas. Puede que no fueran los inventores del disco conceptual –The Who ya lo habían hecho poco antes que ellos-, pero sí que es cierto que fueron los que lo llevaron a su máxima expresión.

Pink Floyd tienen algunos records en su haber; quizá el más relevante sea el de mantener en la lista Billboard (lista de ventas) un disco durante 889 semanas (más de 17 años), siendo así el álbum que más tiempo ha permanecido en listas de la historia. Con una estimación de ventas de 50 millones de copias, The Dark Side of The Moon es el álbum más exitoso de Pink Floyd, y a su vez, el disco de rock más vendido de la historia - y el segundo mas vendido a nivel mundial solo superado por Thriller de Michael Jackson-. Pero su éxito no se limita a este disco del 73. Antes ya eran famosos. Y es que a finales de los 60 fueron los abanderados de la escena psicodélica inglesa. Sus primeros discos contaron con Syd Barrett entre sus filas y consiguieron captar la atención de toda una masa en plena ebullición de ideas nuevas y experimentación. Tampoco se puede decir que The Dark Side of the Moon fuera única cumbre, sus discos posteriores se mantuvieron a la altura –aunque no llegaron a sus cifras de ventas-. De esta manera, los 70 fue su década –con permiso de Led Zeppelin y The Rolling Stones-, gracias a discos míticos como Animals, Wish You Were Here, y sobretodo The Wall, un disco que vino acompañado de una película dirigida por Alan Parker y protagonizada por Bob Geldof.

¿Qué pasó en Pompeya? 

Todos sabemos que los directos de Pink Floyd fueron los más espectaculares a nivel tecnológico durante varias décadas. De hecho mantuvieron su reinado hasta principios de los noventa, con la gira del disco Achtung Baby de U2. Pero, sin duda, el directo siempre fue uno de los puntos fuertes de Pink Floyd, ya desde sus inicios, cuando la formación original hacía las delicias del circuito universitario y underground de Londres. Eran los días dorados de la psicodelia inglesa y sus conciertos eran toda una experiencia sensorial gracias al soporte de proyecciones y performances. Si te quieres hacer una idea puedes ver el film Tonight Let’s all Make Love in London, dirigido por Peter Whitehead, que incluye actuaciones de la banda londinense de aquella época.

En los setenta, y ya sin Syd Barrett en sus filas, el grupo continuó creciendo. Sus discos fueron pasando de la psicodelia al rock progresivo y sus directos se fueron consolidando con una presencia de la tecnología cada vez mayor. Pero antes de convertirse en una de las bandas de estadios por excelencia, se embarcaron en un proyecto que acabó por convertirse en uno de los hitos de la historia del rock. Unieron fuerzas con el director de cine Adrian Maben para darle forma a un proyecto cinematográfico. El resultado fue el film Pink Floyd Live at Pompeii, realizado en la míticas ruinas de la ciudad romana, arrasada por una erupción del volcán Vesubio en el año 79 de nuestra era.

La gestación del proyecto fue una pura casualidad. El director Adrian Maben simplemente llamó a Stephen O’Rourke, manager de Pink Floyd, a principios de los ’70, para proponerle la idea de hacer una película con el grupo. En aquel momento la idea era hacer una pieza muy arty, pretendía que participasen artistas de la talla de Magritte, De Chirico, Christo o Jean Tinguely y que creasen a un nivel visual mientras Pink Floyd lo hacían desde la sonoridad. Pero no se llegó a ningún acuerdo. Meses más tarde, Maben viajó con su novia de entonces a Italia y visitó las ruinas de Pompeya. Esa noche se dio cuenta que había perdido su pasaporte y, al ponerse a recordar, concluyó que lo había dejado en el anfiteatro de Pompeya. Así que regresó, solo, con las últimas luces del día, y allí, entre los monumentos, las esculturas y pinturas de un tiempo que había quedado en suspensión Maben tuvo su gran momento de inspiración: ese era el lugar ideal para filmar a Pink Floyd. En el silencio casi místico del anochecer, se dio cuenta que Pompeya tenía todo: tenía muerte, tenía sexo y tenía mucha vida latente. Y en ese anfiteatro, Pink Floyd podría volver todo eso a la vida plena.

45 años después

El pasado mes de marzo el ministro italiano de Cultura, Dario Franceschini confirmó en la red social de Twitter que el guitarrista británico de 70 años, David Gilmour tocará en Pompeya los días 7 y 8 de julio. Así, el líder de Pink Floyd volverá a actuar en el mítico yacimiento arqueológico 45 años después de haber protagonizado la grabación de la película Live at Pompeii. En esta ocasión presentará los temas de su último álbum Rattle That Lock. Pero no se descarta que toque alguno de los temas de su ex banda. Recordemos que Gilmour y Nick Mason todavía mantienen los derechos de explotación de prácticamente todo el legado de Pink Floyd.

¿A qué esperas para revivir la magia de uno de los mejores conciertos de la historia? Además podrás disfrutar de la visita al yacimiento romano más famoso del mundo. Consulta nuestros vuelos aquí.

Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS

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