La noche indie en Roma
Normalmente, cuando uno piensa en vida nocturna y bailar música indie hasta el amanecer, nadie piensa en Roma. La noche en Roma no es de las más populares de Europa pero tiene su encanto y tiene locales donde escuchar música indie.
Para que te hagas una idea antes de salir por Roma, es necesario que sepas que los bares suelen cerrar a medianoche en invierno y aguantan hasta las 02:00 horas en verano. Otro factor importante son los precios de las bebidas que van desde los 2 € por una copa de vino de la casa de pie en un bar hasta los 12 € por un cubata en una sala.
Hemos hecho un recorrido por los bares y discotecas más indies de la ciudad. Descúbrelos si estás en la capital italiana y echas de menos los sonidos indies de los clubs de tu ciudad.
Empezamos la noche en el Micca Club. Aquí puedes tomar algo y escuchar buena música. Está en el barrio de Esquilino y merece la pena ver un lugar como el Micca antes de dirigirse a la zona del Pigneto donde encontramos la mayoría de bares y clubs que buscamos.
Una vez hemos llegado a la zona de Pigneto, podemos cenar en el Necci. Se comenta que era el lugar favorito de Pasolini y la decoración sesentera del local bien merece una visita.
En la misma calle, en el número 101, nos encontramos con el Fanfulla 101. Bebida barata, buenas sesiones de DJ y quizá algún exposición interesante.
Después de las primeras copas, hay que ir a bailar. Si llegas pronto, el Init es un local perfecto. Pequeño, acogedor y buena música.
Para acabar la noche, nada mejor que bailar en el Circolo Degli Artisti. Además, si es verano, podrás darte un baño en su piscina.
Existen otras alternativas pero algo más alejadas de la zona. Te recomendamos, por curioso, el Piper Club por ser el hogar de los amantes del sonido beat de los 60 en la capital italiana.
Si te apetece además acompañar la noche con un directo, consulta la programación del Palalottomattica, quizá te encuentres con una agradable sorpresa.
Esperamos que hayas disfrutado de la noche indie en Roma.
Imagen de Aaron Logan
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+ infoTransilvania más allá de Drácula
Estamos acostumbrados a oír la palabra Transilvania y automáticamente pensar en Drácula. Es un hecho, para bien o para mal. Seguro que Bram Stoker no era consciente de la que iba a liar inspirándose en la compleja figura del príncipe de Vlad Tepes a la hora de escribir Dracula, la novela que le haría pasar a la historia. Tampoco debía imaginarse que iba a convertir la región de Transilvania, donde se desarrolla parte de la historia, en destino turístico para los aficionados a los vampiros, y eso que escribió sobre ella basándose en fuentes literarias, ya que nunca llegó a visitarla.
Pero a la hora de plantearnos un viaje a Transilvania debemos quitarnos el velo gótico de delante e ir un poco más allá. Evidentemente la huella de Vlad Tepes está presente, pero también nos esperan magníficos paisajes, ciudades medievales con preciosas casas de colores, gentes amables y algún que otro castillo medieval que con la imaginación nos pueda llevar al algo más terrorífico, pero sólo con ella.
Brasov
Conocida por ser una de las ciudades medievales mejor conservadas de Europa, no debes dejar de visitar su centro histórico en el que encontrarás espacios llenos de encanto. En el centro de la ciudad destaca la gran plaza Sfatului donde se puede visitar el Museo de Historia, situado en el antiguo Ayuntamiento. Tampoco olvides ver la Biserica Neagră o Iglesia Negra, denominada así a causa de un incendio sufrido en 1689. Esta gran catedral gótica, de las mayores en el sudeste de Europa, cuenta en su interior con una importante colección de alfombras turcas que cuelgan de sus galerías.
La iglesia fortificada de Prejmer
A unos 18 km de Brasov se encuentra esta original monumento, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Situada en Prejmer, lugar marcado por los constantes conflictos bélicos durante la Edad Media, debido a su proximidad con la frontera. Huella de este pasado es esta iglesia fortificada del siglo XIII, que cuenta con murallas de hasta 12 metros de alto y 4 de grosor que la convirtieron en imbatible, pese a ser atacada unas 50 veces. Este espacio servía de refugio a la población en caso de ataque, donde contaban con habitaciones donde alojarse, y torres donde guardar el avituallamiento además de defenderse del enemigo.
El Castillo de Bran
Entre los montes Bucegi y Piatra Craiului, a unos 30 km de Brasov, se encuentra uno de los lugares más visitados de Transilvania. Este castillo se suele asociar a la figura de Vlad Tepes, del que se dice, erróneamente, que fue su lugar de residencia. Esta confusión se la debemos a Bram Stoker que lo convirtió en el domicilio de Dracula en la ficción. Es por ello que a nivel popular es conocido como el castillo de Dracula. Dejando de lado el mundo vampírico, merece la pena hacer una visita a este monumento construido por los sajones en 1382, y que conserva gran parte de su esplendor en la actualidad.
Castillo de Poenari
Aquellos que quieran conocer el verdadero lugar de residencia de Vlad Tepes deberán acercarse hasta este castillo. Fue construido a comienzos del siglo XIII y abandonado a mediados del siglo XVII. A diferencia del anterior, se encuentra más derruido, y el acceso es bastante más complicado ya que hay que subir la friolera de 1.500 escalones para llegar. Eso sí, las espectaculares vistas a los Cárpatos están aseguradas y compensan más que de sobras tanto ejercicio.
Sighisoara
Situada en el centro de Rumania, en los Cárpatos transilvanos, es un popular destino turístico, y no sólo por el hecho de ser la ciudad natal de Vlad Tepes. Sighisoara cuenta con una ciudadela medieval fortificada en tan buen estado de conservación, que bien le ha valido ser declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. Todavía conserva nueve de las catorce torres defensivas con las que contaba la muralla. No debes perderte la visita a la Torre del Reloj, donde merece la pena subir para disfrutar de las vistas de la ciudad. Y cómo no, los más morbosos pueden acudir hasta la que se supone que es la casa en la que nació nuestro héroe maldito, Vlad Tepes.
Sibiu
Fundada por colonos sajones en el siglo XII, es uno de los principales centros económicos y culturales de Transilvania. Situada a orillas del río Cibin, cuenta con un centro histórico lleno de callejuelas empedradas, casas medievales, grandes plazas, cafeterías y restos de parte de la muralla. Sibiu se divide en la Ciudad Baja y la Ciudad Alta, que es donde se encuentran localizados los edificios de mayor interés. No debes de dejar de visitar la Piaţa Mare o Plaza Grande, donde se encuentra uno de los principales monumentos barrocos de Rumanía, el palacio Brukenthal. Tampoco debes perderte la Piaţa Mică o Plaza Pequeña, y la Plaza Huet, rodeada de edificios en su mayoría góticos y en la que destaca la Catedral Evangélica Luterana.
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Texto de ISABELYLUIS Comunicación
Imágenes de Dennis Jarvis, Camil Ghircoias, Alexandru Panoiu, Daniel Tellman
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