10 razones que desconoces por las que quieres ir a Hamburgo
Whitney Richelle es una periodista estadounidense establecida en Florencia, Italia. Escribe artículos, edita videos y trabaja como project manager para studentsville.it. Síguela en Twitter y Facebook.
Hamburgo no se encuentra en tus planes de viaje por Europa. Nunca has visto una foto suya. Tampoco estás completamente seguro de dónde se encuentra. No, realmente no sabes nada sobre esta ciudad alemana – ni siquiera que estás deseando estar allí.
1. Te encanta el agua
Situada en el río Elba, en Hamburgo se encuentra el puerto más grande de Alemania. Eso significa mucho más que barcos, muelles y grúas – hablamos también de canales, lagos y playas. Puedes embarcarte en un crucero por canales cruzados por más de 2.300 puentes, y aunque no sea en góndola, son más que en cualquier otra ciudad del mundo – incluso Venecia. Entre las agujas de las largas y estrechas iglesias del centro de la ciudad y techos de cobre de color turquesa, los lagos rodean sus palacios. En Chicago-esque Alster, puedes deslizarte en hidropedal, kayaks, velero o en un barco turístico hacia las poblaciones costeras, balanceándote entre sauces llorones que hace difícil creer que te encuentres en el centro de una ciudad.
Más información: Parada de metro para Alster Lake & Boat Tour: Jungfernstieg Boat Rental Company List Alstertouristik Canal & Lake Boat Tours Playas de arena: Övelgönne beach, Falkensteiner Ufer, Wittenberge beach, Blankenese beach
2. Tu color favorito es el verde
Parques, jardines, reservas naturales y zonas recreativas constituyen el 20% de Hamburgo, por lo tanto tienes una posibilidad entre cinco de encontrar una zona de picnic, tumbarte en sus céspedes o pasear a lo largo de una orilla bordeada de árboles. El parque más popular es Planten un Blomen (Plantas y Flores), con 47 acres de paraíso botánico. La entrada gratuita te permite el acceso al jardín japonés y casa del té más grade de Europa; zona tropical e invernaderos de cactus; jardines de rosas; y los fantásticos espectáculos de su fuente que, con 99 inyectores, proyectan los chorros del agua hasta 36 metros de altura. Los mejores espectáculos son los Wasserlichtspiele (juegos de luz acuáticos), con los conciertos que después de anochecer, cuando todo el conjunto se ilumina con colores calidoscópicos y al ritmo de la música clásica – estilo de Bellagio.
Más información: Planten un Blomen Parada de metro: Stephansplaz Espectáculos de agua: diariamente a las 14:00 horas, 16:00 horas y 18:00 horas, desde finales de abril a mediados de octubre Water & Light & Music Shows: Nightly at 22:00 from the end of April to the end of August, and at 21:00 from September to mid-October Contact Email: plantenunblomen@hamburg-mitte.hamburg.de
3. Tómatelo con calma
Hamburgo es una de las ciudades más prósperas de Europa, pero esta riqueza no se traduce en ropas de marca o coches de lujo; más bien en el simple arte de disfrutar de la vida. Los habitantes de Hamburgo descansan a menudo en el césped con un café y parece que se encuentren siempre de vacaciones. Del mismo modo se explican los bares de playa del centro de la ciudad. No importa que realmente no se encuentren en la orilla del mar. Han traído las palmeras, los parasoles y las tumbonas para engañarte. ¿Y qué es lo que ves entre los dedos del pie? ARENA. Tómate un mojito con los pies descalzos mientras te preguntas si has subido al avión correcto. Más información: Locales de playa (entrada libre): Hamburger del Mar (mi local favorito, con excelentes vistas del puerto), Central Park (masaje con tu bebida), Strandperle (en la ribera), Strandpauli (lo más cercano a Reepherbahn, con vistas sobre el puerto).
4. Te gusta regatear
El mercado más famoso de Hamburgo que se celebra una vez a la semana. Algunos se sienten atraídos por la volatilidad del Fischmarkt (el Mercado de pescado) y sus buenos precios, otros, por el frenético movimiento de gestos de sus vendedores, pero todos se quedan por la misma razón: su brunch. En la cercana Fischauktionshalle (el hall de las subastas del pescado), apriétate entre los lugareños en una mesa compartida para el gran banquete de pescado fresco, la carne, los huevos, quesos, frutas y pastas. Con bandas de música tocando en directo, parece como si la noche del sábado no hubiera terminado (precisamente porque la mayoría de la gente ha continuado de fiesta desde entonces). A pesar de ser uno de los mercados más grandes de Europa, Isemarkt continúa siendo relativamente desconocido por los turistas. Embutidos tradicionales, marisco, pan, productos de la huerta, dulces, flores, cocina internacional, especias, artesanías y ropa repartidos en casi un kilómetro de largo que te proporcionan una gran aventura sensorial.
Más información: Isemarkt Horario: Tuesdays & Fridays 8:30 to 14:00 Parada de metro: Entre las paradas de Eppendorfer Baum y Hoheluft Fischmarkt Horario: Sunday mornings, 5:00-9:30 from mid March to mid November, 7:00-9:30 from mid November to mid March Parada de metro: Repeerbahn or Landungsbrücke (10-minute walk from either) Fischauktionshalle
Dirección: Große Elbstraße 9 Horarios de Brunch: 05:30 horas hasta el mediodía de abril a septiembre, de 06:00 horas hasta mediodía de octubre a marzo . Precio: entre 16.50€ y 21.50€ por persona. Mail de reserva: info@fischauktionshalle.de
5. No eres vegetariano
En una ciudad donde la gente se llama “Hamburguesas”, puedes apostar que encontrarás carne en el menú. Algunos dicen que la empanada de carne de vaca estadounidense se originó en Hamburgo con el nombre de Frikadelle, más grueso y sin pan, preparada del mismo modo que todavía puedes encontrar hoy en día en restaurantes y mercados de la ciudad. Labskaus es el primo de la hamburguesa, una especialidad regional elaborada con cecina, remolacha, patata y cebolla, generalmente coronada con un huevo frito. En toda Alemania, el cerdo, desde el Birnen Bohnen und Speck (judías verdes con peras y tocino) al currywurst (un perrito caliente condimentado con salsa de curry en polvo), está de moda. Pero lo que más destaca de la cocina de Hamburgo es el Pannfisch (pescado frito), muy común gracias a la fuente que provee el río de especies como la carpa, el lucio, la perca y la trucha; y pescado del mar como caballa, atún, salmón y arenque (éste último lo puedes encontrar fresco o en vinagre en prácticamente cualquier lado).
Más información *Prueba un restaurante de comida tradicional, Deichgraf (web en alemán), con sus recetas celestiales en un ambiente elegante sobre el canal: -Reservas -Address: Deichstrasse 23 -Hours: Mon – Fri, 12:00-15:00 and 17:30-22:00; Saturdays, 12:00-22:00; Sundays (July, August, and September only), 12:00-21:00 -Parada de metro: Rödingsmarkt *Para comida fusioón e un espacio moderno pruebaFillet of Soul Reservas: Dirección: Deichtorstraße 2 Horario: Lunes, 11:00-15:00; El martes – el sábado, 11:00 – 24:00 (cocina cierra a las 22:00); Domingo, 11:00-18:00 Parada de metro: Steinstraße
6. Estás cansado de los museos tradicionales
Si no te gustan los museos, vamos a ver si visitar alguno de estos te hace cambiar de opinión. Más de 5 millones de europeos zarparon desde Hamburgo destino a América y en el Museo de la Emigración BallinStadt, no sólo puedes buscar en las listas de pasajeros algún pariente lejano, puedes descubrir todo este período hablando con los maniquíes disfrazados, que tienen muchas historias que contar. En Spicy’s, puedes oler, probar y sentir más de 50 condimentos del Museo de las especias, un museo único en el mundo. Y cómo no apreciar el arte con una versión en rosa y rubio del David de Miguel Ángel en el centro de arte contemporáneo y fotografía, Diechtorhallen – el mayor de toda Europa en su estilo. Una última curiosidad, la alucinante Miniatur Wunderland, el museo del ferrocarril más grande del mundo con más de 12 km (7,5 millas) de pistas. Aquí no encontraremos únicamente trenes; literalmente hay todo un mundo en pequeña escala. Si no conoces Las Vegas, Austria, Escandinavia, o el Gran Cañón, esta es tu oportunidad de verlos en miniatura.
Más información: Parada de metro BallinStadt: Veddel Parada de metro Diechtorhallen: Steinstraße Parada de metro Miniatur Wunderland: Baumwall Spicy’s -Direccíon: Am Sandtorkai, 34 -Tickets: €3.50 -Horario: de martes a viernes, 10:00-17:00; también abre los lunes de julio a octubre -Booking: mail@spicys.de -Parada de metro: Baumwall
7. Estás listo para el siguiente nivel de ocio nocturno
Existe una calle donde la vida nocturna de la ciudad se codea con un auténtico barrio rojo y explota en una Meca de rebelde libertinaje. Se llama Reeperbahn de Hamburgo. Bares junto a clubs de striptease. Clubs de baile entre cabarets y sex-shops. Las luces de neón que con sus destellos intermitentes atraen a jóvenes y viejos, solteros y solteras (ciervos y gallinas para los ingleses), turistas y lugareños. No tienes que ser un asiduo de la vida nocturna para disfrutar de Reeperbahn, aunque ayuda a tener un amigo en el barrio. La oficina de Turismo de St. Pauli ofrece tours en inglés realizados por guías locales que comparten la inusual historia del barrio, revelan sus lugares ocultos, y te recomienda los lugares imprescindibles a los que debes ir, lo que es mejor hacer sola y te llevar a su bar favorito para tomar una copa (o tres) juntos.
Más información Parada de metro Reeperbahn: Reeperbahn St. Pauli Tourist Office Tours en inglés (viernes y sábados a las 21:30 horas)
8. Eres un Beatlemaníaco
Con el tiempo, John Lennon dijo, “he nacido en Liverpool pero me crié en Hamburgo”. Y es que una parte muy importante de los inicios en la carrera de los Beatles se desarrolló nada menos que en el barrio rojo de la ciudad. Entre 1960 y 1962, la banda realizó un total de 281 conciertos en el barrio San Pauli. Puedes visitar los lugares en los que el grupo actuó, como el Top 10 Club, el club Star, el Indra y el famoso Kaiserkeller – los dos últimos todavía funcionan como clubs de música hoy en día. En The Beatles Plaz, una plaza de la ciudad en forma de un gigantesco vinilo, ningún auténtico fan puede resistirse a tomar su foto enmarcada en el molde de los integrantes de la banda (la figura extra es la de Pete Best). Asegúrate de dar la vuelta a la plaza para que salga la colorida Reeperbahn de fondo, no los aburridos escaparates de la calle.
Más información Parada de metro Beatles Platz: Reeperbahn Todos los lugares donde tocaron los Beatles se encuentran calle Reeperbahn o cerca.
9. Crees que, casi siempre, lo grande es mejor
Entonces, te gustan las grandes ciudades, pero ¿no son un poco peligrosas, sucias y complicadas de recorrer? En Hamburgo, te sorprenderá lo abiertos que son sus ciudadanos con los extraños y la habilidad que tienen con el inglés, la única basura que verás será en la parte inferior de los contenedores de reciclaje, y te costará entender cómo recorres de forma tan rápida una ciudad que es siete veces más grande París y dos veces más que Londres. El autobús y metro siempre llegan a su parada a la hora exacta. Y aquellos que viajen sin destino fijo, pueden hacer visita turística por los barrios más populares de Hamburgo a bordo del Die Roten Doppeldecker (autobús de dos plantas). Desde los asientos del segundo piso o parando en alguna de sus 27 paradas, tendrán una visión general de esta ciudad XL en tan sólo 90 minutos.
Más información The HVV: Hamburg’s Public Transportation (Metro & Bus) Die Roten Doppeldecker Sightseeing Tour All Die Roten Doppeldecker Tours Los guías hablan tanto alemán como inglés. Diles que no hablas alemán y te lo traducirán.
10. Te gustan los precios reducidos
Hamburgo puede salirse del presupuesto de un viajero del Este de Europa, pero para ser un gran ciudad del Oeste, los precios son bastante reducidos. En comparación con otros destinos populares como París, Londres, Roma y Barcelona, el dinero te dura más y la calidad es mayor. Además, si te gusta comer marisco y beber, puedes disfrutar de ello en el centro de la ciudad a precios ridículamente bajos: unos 3,50 € por un sándwich de pescado del día en el muelle y unos 2,50 € por una cerveza en un bar. Otra gran idea es comprar la Hamburg Card; un billete de autobús con pase ilimitado durante 26 € para metro y autobús por 8,90 € y descuentos adicionales de hasta el 50% en 130 restaurantes, tours y atracciones.
Más información *Brücke 10 tiene un patio para sentarse en el muelle, posiblemente el mejor sandwich de pescado de la ciudad (web en alemán) Dirección: St. Pauli landing bridges / bridge 10 Horario: Lun – Sab: 10:00 horas-22:00 horas, domingos 09:00 horas-22:00 horas Parada de metro: Baumwall
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+ info10 cafes Frankfurt
Por Silvia Artaza de Gastronomistas
Que Frankfurt es un lugar de contrastes es algo que se entiende a primera vista cuando uno aterriza en esta ciudad alemana. Unskylineque se levanta tras edificios de otra época; un ajetreado restaurante turco lleno de ejecutivos en traje a la hora del almuerzo; unapâtisseriejapo en la que tanto puedes comprarmacaronscomo sentarte a la mesa de susushibar.
Nos escapamos a Frankfurt tres días con el objetivo de encontrar pistas más allá de las afamadas salchichas que deben su nombre a la ciudad. Y las encontramos.
Partimos del NH City como centro de operaciones. Un hotel muy bien situado, a un paso de la Plaza Konstablerwache, de la que nace la zona peatonal comercial (Zeil). Allí mismo hay una parada de tren de igual nombre que tiene línea directa con el aeropuerto, una gran ventaja a tener en cuenta cuando planeas un viaje. Además, si te gustan los mercados, esta plaza acoge un interesante mercado de productos de la región los fines de semana, donde puedes probar un montón de cosas que ofrecen pequeños productores.
En Navidad, como en muchas otras ciudades de Alemania, los mercados tomar protagonismo en las calles, y es una época muy recomendable para visitar Frankfurt. Pero sin lugar a dudas, si se conoce esta ciudad alemana por una cita de impacto internacional esa es su Feria del Libro. Se celebra en octubre y es la más grande y más importante del mundo; un escaparate editorial que cuenta con más de 250.000 visitantes cada año.
No es octubre, pero nos hacemos con un buen libro y nos lanzamos a la calle para encontrar esos diez cafés donde pasarías las horas en compañía de la lectura.
1- Iimori Pâtisserie & Restaurant. Macarons y Sushi Bar.
Muy cerquita de la catedral, en pleno centro de Frankfurt, dos discretas japonesas nos dan la bienvenida en esta original pâtisserie. Un encantador café donde acomodarse en compañía de cualquiera de los dulces bocados que están tras el cristal del mostrador:macarons, bollería, finas tartas como la de té verde, tartaletas de fruta fresca… Si te gusta el té no puedes dejar de venir. Y si te gusta la cocina japonesa, tampoco. Porque para sorpresa, la planta de arriba acoge un sushi bar donde no faltan opciones de mediodía y noche, además de take away.
Todos los días hay desayuno en forma de buffet con pasteles, croissants, pan, fruta fresca con yogurt, mermeladas, crema de chocolate, embutidos o quesos. Y los sábados y domingosbrunch, donde la parte más dulce de Iimori se combina con un gran surtido de sushi y otras especialidades japonesas. (Braubachstraße 24)
2-Bitter & Zart. El placer del chocolate.
Sin movernos de esa calle, pasamos del té y la repostería al chocolate en todas sus versiones. Bitter & Zart empezó siendo un espacio de tienda, donde acudir en busca de buen chocolate. Tabletas, pralinés, bombones, trufas, cacao… de todas las intensidades posibles y de variedad de sabores (almendras tostadas, canela de ceylan o caramelo, entre otros).
Pero en 2012 abrió un salón anexo que, como ellos dicen, es la “sala de estar”. Una zona acogedora que, sin duda, invita a tomarse un café, té, chocolate o zumo y acompañarlo de cualquiera de las piezas saladas o dulces que hay tras el mostrador. Imperdonable visitar este lugar y no probar el pastel de chocolate Bitter & Zart. (Braubachstraße 14)
3-Café bar del Frankfurter Kunstverein.
Frankfurter Kunstverein es un centro de arte pionero en la producción y exposición de artistas jóvenes y experimentales, situado en pleno corazón de Frankfurt junto a la plaza del Römer. Su café bar, como no podría ser de otra manera, es punto de encuentro de mentes creativas, artistas, publicistas, donde es común encontrarlos junto a su portátil y una taza de café.
La cocina es casera, fresca, comprometida con la temporada y los productos de la región. Hornean el pan allí mismo y los zumos naturales se exprimen al momento. Es una gran opción si buscamos un sitio donde desayunar o tomar un cóctel en un buen ambiente. (Steinernes Haus am Römerberg. Markt 44).
4-Café Metropol. Un imprescindible.
También a un paso de la catedral, Café Metropol es otro de los puntos de encuentro más habituales de la ciudad. Buen ambiente y buen precio. Tiene grandes mesas de madera donde tomar un café, una de las mejores tartas caseras de Frankfurt, sándwiches, pasta o ensaladas.
Es muy luminoso y te puedes quedar mirando horas a través de su gran ventanal que da a un jardín, algo que, junto a la sencillez del lugar, lo convierten en uno de los sitios más agradables que hemos encontrado para disfrutar de una lectura. Eso sí, en las cenas (carta de cocina internacional) y los desayunos de fin de semana está a tope así que lo mejor es reservar. (Weckmarkt 13-15)
5-Desayunos en Café Karin
Otro lugar que es habitual encontrar lleno es Café Karin, donde recomendamos pasar a desayunar. La variedad es increíble. La carta presenta los desayunos con los nombres de los distintos barrios de Frankfurt y van desde un clásico croissant con mantequilla y mermelada a un contundente plato con quesos, embutidos, dulces… Como no puede ser de otra manera, también zumos naturales, cafés, müsli, y la posibilidad de personalizar tu desayuno con un montón de extras. Llamémoslo desayuno o mejorbrunch, porque está disponible hasta la tarde. (Grosser Hirschgraben 28)
6-Café Albatros. Afterwork con ambiente
Nos hablaron de Bockenheim, barrio al que llegamos atravesando una zona más residencial. Con menos movimiento que el centro, pero con lugares interesantes como este Café Albatros, lleno de gente joven tomando una cerveza tranquila tras el trabajo.
Al igual que Café Metropol, cierra pasada la medianoche entresemana, por lo que el ambiente es animado en las cenas. Y por supuesto los domingos debrunch, con unos 50 platos entre fríos y calientes, dulces y salados. La carta es internacional, desde pastas italianas oensaladas, hasta unas ricas Samosas con salsa de yogurt y menta. (Kiesstrasse 27)
7- Roseli. Una café de media tarde
Un poco escondido. En un callejón a medio camino entre la zona comercial (Zeil) y la plaza principal (Römer) se encuentra esté café. Nos gustó porque es pequeño, íntimo y muy agradable. Y porque tiene una coqueta terraza alejada del tráfico para los días en que el tiempo lo permita.
Tés orgánicos, cafés y unas tartas irresistibles. Pero también opciones saladas como quiches, focaccias, paninis o ensaladas. Donde se encuentra Roseli hay otros locales alternativos y urbanos que también merecen parada como Brot und seine Freunde (una panadería casera con cafés, sándwiches y dulces) o Souper! (con un montón de sopas buenísimas para tomar o llevar). (Weißadlergasse 9)
8-Historia en las mesas de Café Liebfrauenberg
Sin duda, una parte de la historia de Frankfurt está en este lugar. Fundado hace más de 120 años, ha sido y es un punto de encuentro social en el centro. Tiene un aire nostálgico de otro tiempo, y es imprescindible en una lista como esta, que recorre los cafés de esta ciudad alemana.
Cafés, tés, chocolates a la taza y una variedad de dulces que vuelven loco. Tortitas, crepes o waffles, pero también, tartas caseras preparadas con fruta de temporada. No te pierdas su pastel de nuez. (Liebfrauenberg 24)
9-Cócteles y más en Moloko +
Ni en el libro de Anthony Burgess ni en la posterior adaptación cinematográfica de Kubrick se desvela su receta, pero recordamos Moloko Plus como el cóctel que tomaban los protagonistas de La Naranja Mecánica. Su homónimo local de Frankfurt también empezó siendo coctelería, pero ahora ha evolucionado a un concepto non stop donde puedes desde desayunar a tomar un mojito por la noche. El interiorismo ya es excusa suficiente para dejarte caer por allí. (Kurt-Schumacher-Straße 1)
10- Café Süden. Parada entre dulces y tés
Nos encanta salirnos de las guías y una tarde acabamos en el barrio de Bornheim. Nos comentan que es una zona que frecuentaban los locales y eso nos encanta aún más. Como esté pequeño café. Apenas cuatro pequeñas mesas y una barra al fondo llena de tartas. Muy agradable, una atmósfera de velas donde rendirse a un buen té. Para nuestra sorpresa ¡es el hermano pequeño de un restaurante de cocina española en la ciudad! (Berger Strasse 239)
Y no dejes de…
Operación “Frankfurt más allá del frankfurt” conseguida, pero confesamos que también los probamos. Por eso, junto a todas estas recomendaciones, te animamos a que no dejes de…
Conocer una tradicional sidrería (Apfelwein) como Apfelwein Wagner en el barrio de Sachsenhausen, probar el vino de manzana/sidra, la milanesa (Schnitzel) con salsa verde (Grünen Soße) -que preparan con las “siete hierbas” (borraja, perifollo, berro, perejil, pimpinela, cebollino y acedera)- o un típico queso cremoso con paprika que se sirve como entrante para untar (Spundekas). (Schweizer Straße 71)
Y también pasar por el mercado diario Kleinmarkthalle, hacer parada en el puesto Schreibery comerse cualquiera de las variedades de salchicha que tienen. A media mañana es habitual encontrar una larga cola de locales esperando su turno, pero si buscas una auténtica frankfurt en Frankfurt este es el lugar. (Hasengasse 5)
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Una ruta por la historia de Nuremberg
Por Oriol Salvador
Nuremberg es una de esas ciudades que te permite plantear un interesante paseo por la historia sin moverte de la misma ciudad ni necesitar de máquinas del tiempo. Ciudad bombardeada en 1945 y reconstruida poco tiempo después, su papel protagonista en la historia medieval, moderna y contemporánea la dota de numerosos atractivos históricos.
Fue capital del imperio germánico entre los siglos XI y XVI, centro importante del Renacimiento alemán y escenario principal de la guerra de los Treinta Años (1632). Por su importáncia durante la época imperial, Hitler la nombró sede de los congresos del partido nazi y fue en Nuremberg también donde se juzgó y condenó a varios dirigentes nazis en la sala 600 de su Palacio de Justicia.
Su historia la ha dotado de interesantes monumentos por ver y algunos artistas bávaros, como Albercht Dürer, le han proporcionado un legado artístico de visita obligada. En esta ruta os proponemos un paseo por la ciudad que os permitirá descubrirla en menos de un día.
Palacio de Justicia de Nuremberg (Justizpalast)
Nuestra ruta por Nuremberg empieza en su centro del poder jurídico, que sigue en pleno funcionamiento. Fue donde se celebraron los Juicios de Nuremberg, que duraron casi un año y cuyas sentencias condenatorias contra algunos de los cabecillas del régimen nazi marcaron un hito en la historia del derecho internacional.
La sala 600, escenario de estos juicios históricos, sigue usándose como juzgado en la actualidad y los fines de semana, cuando no se utiliza, se ofrecen visitas guiadas. Una alternativa, si encontráis la sala cerrada, es visitar la exposición “Memorial de los Juicios de Nuremberg” que se encuentra en el ala este del edificio.
Museo Nacional Germánico (Germanische Nationalmuseum)
Aunque requiera de unas dosis extra de tiempo y paciencia el tener que hacer cola para entrar, la visita al Museo Nacional Germánico merece la pena para ver, en un mismo recinto, una de las mayores colecciones de arte germánico moderno que hay en Nuremberg, Alemania y el mundo. Hasta el 2 de septiembre expone “The Early Dürer”, una muestra de las primeras obras del artista alemán Albercht Dürer, hijo de Nuremberg y máximo exponente del renacimiento alemán del siglo XVI.
Antes o después de la visita puedes pasearte por la Calle de los Derechos Humanos, frente a la entrada del museo. 29 columnas conmemorativas de los 30 artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Como curiosidad, son 29 columnas y 30 artículos (en 30 idiomas distintos) porque la última columna, en español, se quitó porque obstaculizaba la salida del parque de bomberos. Decían que la repondrán, pero…
Carrusel del Matrimonio (Ehekarussell)
Adentrándonos en el centro de la ciudad, a los pies de la Weißer Turm (Torre Blanca) tenemos una fuente no apta para recién casados: el Carrusel del Matrimonio, esculpida en 1984 por Jürgen Weber. Sus figuras se inspiran en el poema “La agridulce vida matrimonial”, de Hans Sachs. Escenifican el enamoramiento inicial, la rutina convivencia y acaba con… bueno, ya lo veréis.
Iglesia de San Lorenzo (Lorenzkirche)
La Iglesia de San Lorenzo, construída en el siglo XIII, es una muestra de las Hallenkirche, el tipo de iglesias típico del gótico alemán, con tres naves a la misma altura. Reconstruída en gran parte tras los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, como detalles curiosos llama la atención las redes que protegen las estatuas de su pórtico para que los pájaros no aniden en ellas o el panel informativo en braíle que encontramos a la entrada.
Hospital del Espíritu Santo (Heilig-Geist-Spital)
Una de las postales habituales de la ciudad de Nuremberg, fotografiada desde el puente que se encuentra enfrente. A la orilla del río Pegnitz, el edificio fue construído entre 1332 y 1339. Tras cumplir con su función de hospital, actualmente es una residencia municipal para ancianos.
Plaza del Mercado (Hauptmarkt)
Otro de los puntos inevitables e imperdibles en cualquier ruta por Nuremberg, ya sea por su Iglesia de Nuestra Señora (Frauenkirche) construída en 1358 por orden del emperador Carlos IV, por su famoso mercado (especialmente conocido es el mercado de Navidad pero hay mercado de productos frescos y tradicionales el resto del año), por la Fuente Bonita (Schöner Brunnen) originaria del siglo XIV o por las inevitables tiendas de souvenirs que la rodean o la parada del bus turístico de la ciudad, situada al lado de la histórica fuente.
Bratwursthäusle
A estas alturas de la ruta, proponemos un descanso y alimentar un poco el estómago para cargar fuerzas y, de paso, provar comida tradicional alemana. Frente al antiguo Ayuntamiento de la ciudad encontramos el restaurante Bratwursthäusle, donde podremos probar las tradicionales bratwurst alemanas y acompañarlas con el igualmente tradicional pretzel. Así que sentaos en su terraza y guten appetit!
Casa de Albercht Dürer (Albercht Dürer Haus)
Con el estómago lleno y tras descansar un poco, estaréis listos para caminar hacía la zona más elevada de la ciudad. Antes de cruzar la muralla, es aconsejable una visita a la casa-museo en que vivió Albercht Dürer y que, dentro de su exposición, ofrece la posibilidad de ver el proceso que llevaba a cabo Dürer al realizar sus famosos grabados. Como curiosidad, en la plaza frente a la casa, encontraremos una curiosa escultura que revisa una de las más conocidas obras de Dürer, la de la liebre.
Castillo Imperial de Nuremberg (Kaiserburg)
Al cruzar la muralla, tal vez os llame la atención encontrar jardines y huertos en el foso de la misma. El Ayuntamiento de la ciudad los alquila a ciudadanos de Nuremberg, que lo usan como huerto urbano, jardín… Resiguiendo unos metros la muralla llegamos al Castillo Imperial de Nuremberg desde el que se divisa toda la ciudad (ver la panorámica al inicio de este artículo). Fue la residencia de los emperadores germanos desde 1050 hasta 1571 y además de conservar algunas estancias, que se pueden visitar, hay muchas otras partes del castillo en las que todavía vive gente actualmente.
Campo Zeppelín (Zeppelinfeld)
Para terminar esta ruta nos alejamos del centro de la ciudad y para ello, si no lo hemos hecho ya, es aconsejable usar el transporte público de la ciudad. Concretamente, la línea de autobús 36. Hay que cogerlo en la parada que queda relativamente cerca del castillo y bajar en la última parada de esa línea, que nos dejará justo enfrente del Centro de Documentación, inagurado el año 2000, antiguo Congreso del partido nazi.
El proyecto original para ese edificio era construir un amfiteatro partido por la mitad a imagen y semejanza del Coliseo romano, con un auditorio de congresos en la parte central. Ahora el edificio alberga un interesante y moderno centro de información que puede visitarse, con una exposición permanente que documenta la historia del recinto y el despiadado abuso de poder del régimen nazi.
Desde allí, hay que rodear el lago para llegar al Zeppelinfeld en si: una enorme tribuna inspirada en el Altar de Pérgamo en la que Hitler dirigió los desfiles y congresos del partido nazi. Actualmente, el espacio se conserva en muy mal estado y la ciudad de Nuremberg lo recupera solamente para un festival de música rock a principios de junio (cuya celebración se remonta a los años setenta) y una cursa de coches que se celebra la primera semana de julio. Curioso ¿no? Aún así, visitarlo es aconsejable, aunque solo sea para decir “he estado allí” antes de volver. Hablando de volver, cerca del Campo Zepellín hay dos paradas del tren interurbano (S2) que te dejan en la estación central de Nuremberg.
Información útil
En cuanto al transporte, excepto en los casos mencionados, el resto de la ruta puede hacerse a pie. Aún así, aconsejo adquirir en las oficinas de turismo de la ciudad la tarjeta Nürberg Card que, por 21 €, te da acceso a todos los museos y transporte público durante dos días. Los menores de 12 años pueden adquirirla gratuítamente.
Otra opción a considerar para moverse por la ciudad es NorisBike, un servicio público de alquiler de bicicletas al que tienen acceso tanto los ciudadanos de Nuremberg como sus visitantes. Encontraréis más información sobre este servicio (en alemán) aquí.
Por Oriol Salvador
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Los restaurantes más trendy de la ciudad
Por Ferran Imedio de Gastronomistas
Cuenta Nancy Albrecht, berlinesa de toda la vida, enterada de lo que se cuece en la capital alemana porque trabaja en un hotel de lujo como responsable de marketing, que lo que está pasando en la capital alemana con la gastronomía es una “locura”. Que cada fin de semana se abre un local nuevo, que ya no sabe dónde porque la oferta es cada vez más inabarcable, inmensa como la propia ciudad.
“Lo que está pasando aquí a nivel gastronómico en los últimos tres-cuatro años es increíble“, confirma Matthias Diether, uno de los chefs más reputados y jóvenes de la ciudad.
Habíamos oído hablar por estas latitudes de que algo se estaba moviendo en la capital alemana. Y hemos querido comprobarlo personalmente, así que hace unos días viajamos a Berlín para conocer una ciudad que está ‘on fire’ a nivel gastronómico. Y buscamos locales trendy, buenos y bonitos (y varios de ellos baratos), en la línea del Bread & Butter que se celebrará del 14 al 16 de enero. Nuestra base de operaciones fue el hotel Wyndham Grand Berlin, un establecimiento moderno, muy buen comunicado (a unos 500 metros de la Postdamer Platz), limpio y con un servicio impecable.
Tim Raue
Uno de los que no debes perderte bajo ningún concepto es el restaurante de Tim Raue. Todo un dos estrellas Michelin en una de las zonas más céntricas (en el barrio de Kreuzberg, a pocos metros del histórico Checkpoint Charlie). Quizá os sorprenda la propuesta porque pensaréis que un establecimiento distinguido con tales honores por la Biblia roja de la gastronomía es muy caro y lujoso, pero si os digo que hay un menú de tres platos por 38 euros, la cosa cambia, ¿verdad? Y nada de etiqueta ni protocolo. Y con una carta de 500 vinos en muchos casos asequible, pues puedes pedir uno a partir de 28 euros.
Tim Raue, que así se llama el restaurante, es un sitio moderno, agradable, donde se encuentran los famosos berlineses. Hay tantos y tan a menudo que han prohibido que se hagan fotos del local para proteger la intimidad de las celebrities.
¿Y por qué van allí? Por su cocina de fusión asiática, siempre ligera, una maravilla que juega con los aromas, los picantes, los dulces… El exotismo pasado por el tamiz de un alemán que sabe conectar con el paladar occidental. La cuadratura del círculo. Sus platos redondos, siempre hay algo picante (lo justo, lo tolerable, lo divertido), algo dulce (fruta), algo ácido. Y nunca hay pan, patatas, arroz ni pasta porque no quiere desvirtuar la sinfonía de sabores de cada uno de sus platos. Por eso es un local único en toda Alemania.
Si vais allí y vuestro presupuesto no da para los menús degustación (de 118 a 168 euros) sino para el de mediodía (tres platos por 38 euros; 4 por 48 euros, 5 por 58 euros y 6 por 68 euros), no dudéis en pedir el langostino al estilo cantonés con mango, zanahoria y mayonesa de wasabi. O la reinterpretación del pato, con versiones en foie, consomé, pechuga sobre un gofre con puerro y manzana. Insuperables. Cierran los domingos y lunes, y el resto de la semana la cocina está abierta de 12:00 horas a 14:00 horas y de 19:00 horas a 21:00 horas. Rudi-Dutschke-Strasse, 26.
La Soupe Populaire
¿Cómo convertir una fábrica de cerveza en restaurante? El ubicuo Tim Raue sabe cómo. Basta con visitar este local, de diseño industrial radical: vigas de hierro, cemento, ladrillos en los muros…
La carta acude a las recetas alemanas, aunque suavizadas y modernizadas. La Königsberger klopse es una albóndiga que originalmente va acompañada de puré de patata, alcaparras y salsa de mantequilla y harina. Aquí, es lo mismo pero mucho más ligero sin la contundencia que podría esperarse de la utilización de estos productos. El bacalao con verduras y toques cítricos, y el consomé con carne de ternera y verduras merecen la visita.
Abre de jueves a sábados, de 12:00 horas a 23.00 horas. El precio medio se sitúa entre los 30 y los 40 euros. Prenzlauer Allee, 242
Katz Orange
Hay que encontrarlo porque no es fácil dar con él. Está en un patio interior de un bloque de pisos. Se trata de una coqueta fábrica de cerveza construida a finales del siglo XIX que dejó de producir birra y ahora es un restaurante de lo más acogedor y moderno.
Cocinan con producto ecológico y hacen platos internacionales y ligeros, con algún toque de sofisticación. Nos gustó mucho la ensalada con paté de ganso, el consomé de remolacha y el salmón con puré de patata y membrillo marinado.
El menú degustación de cuatro platos cuesta 50 euros (25 más con vinos), y el de cinco platos (60, con vinos 30 más). A la carta, unos 40 euros.
Está abierto de lunes a sábados, de 18:00 horas a 23:00 horas. Tiene dos pisos y en la planta baja también hay coctelería. Bergstrasse, 22
Sage
Mientras pincha el discjockey (música propia de club o una discoteca), aquí no ponen clásica porque este es un local superdiscofashion, tú vas cenando. Sage está considerado como uno de los más cool de Europa. Cuando llega el buen tiempo, abre una ‘playa’ junto al río, con arena y tumbonas desde donde se disfruta de las vistas a la otra orilla donde: en el otro lado se ve el East Side Gallery, un tramo largo del Muro pintado por grafiteros de todo el mundo.
Aquí, un antiguo telar, sirven cocina internacional entendible y contemporánea: pizzas, sopas, carnes… El precio medio es de unos 35-40 euros. Hay menús especiales de tres platos (35 euros), cuatro (42) y siete (69). Ah, y si eres fumador, tienes un espacio reservado para ti… Y a cubierto. Köpenicker Strasse, 18-20
Cafe Am Neuen See
Un local de obligada visita para quien le gusten los rincones tranquilos, bucólicos, incluso románticos (si van de noche, esas velas, esas lucecitas frente a un lago del Tiergarten, uno de los grandes parques de Berlín). Se llena los fines de semana porque el lugar es muy agradable. Abre cada día de 9 de la mañana (tienen un abanico enorme de desayunos) hasta la medianoche o más allá. Su carta está hecha de platos sencillos e internacionales como la pasta, las pizzas, las sopas… Aunque también tienen propuestas autóctonas. Todos los productos son locales, si quieres tomar alguna copa por la noche, debes saber que no hacen cócteles, aunque sirven cervezas, refrescos, licores y destilados. Lichtensteinallee, 2
Cookies Cream
El vegetariano de moda de la ciudad. “Es Berlín”, resume Diether, nuestro espontáneo cicerone en esta escapada. “Está en un lugar escondido, donde jamás pensarías que puede haber un restaurante. Y entras y ves a personas de lo más variado, desde el punkie hasta el que lleva traje y corbata”.
Se entiende por lugar escondido un acceso junto a la puerta de descarga de mercancías del hotel de cinco estrellas contiguo. Una puerta fea, solo con una lámpara de araña como distintivo de que ahí hay algo diferente, da una pista de que estás en el buen camino. El local ocupa un edificio que incluye restaurante (Cookies Cream, en el primer piso), discoteca (Cookies, en la planta baja) y bar de copas (Draytone, al lado). Acabas de cenar (el menú de tres platos, entrante, principal y postre, sin bebidas, cuesta 36 euros) y puedes entrar gratis en la discoteca. Está abierto de martes a sábado sólo por las noches. Behrenstrasse, 55
The Casual by Paco Pérez
El hotel de lujo Das Stue tiene en su interior dos restaurantes de Paco Pérez, el flamante estrella Michelin Cinco y The Casual, basado en tapas españolas. Una cortina les separa. El menú degustación del famoso local cuesta 140 euros (230 con bebidas) y en el anónimo pagarás entre 35 y 50.
Hay tapas inolvidables, como el pulpo a la gallega sobre un puré de patata y acompañado con cebolla caramelizada (atención a esa salsa de vicio con pimentón rojo), las croquetas de jamón ibérico y las picantonas gambas al ajillo con un huevo poché perfecto. Y también platos más internacionales como el steak tartare con yema de huevo trufada y el brioche chino (relleno de carne de costilla de cerdo ibérico). La calidad del producto se cuida hasta el extremo de que el pescado se lleva desde Catalunya a Berlín. The Casual no cierra nunca (abre la cocina de 12:00 horas a 15:00 horas y de 18:00 horas a 23:00 horas). Los viernes y sábado por la noche hay música en directo o discjockey. Drakestrasse, 1
Bar Raval
Está en Kreuzberg, uno de los barrios más excitantes de la ciudad, y es propiedad de Daniel Brühl. La oferta es de tapas, con las croquetas de pollo y jamón (atención, Joselito) y los buñuelos de bacalao como hits imbatibles. Hay tapas calientes, frías y especiales, y platos de la semana. Y cada primer lunes de mes, paella para 40 personas. Una fiesta, en fin. Si te quedas por la noche podrás probar sus gin tonics (en Berlín no es habitual esta bebida) han incorporado recientemente una carta de gin tonics, con 30 tipos de ginebra y 3 de tónicas.
Daniel Brühl no suele estar allí porque siempre está rodando alguna película, pero este local no es una inversión más, sino que le tiene cariño. Un ejemplo: compró los sifones que decoran la sala en mercado de Els Encants y el suelo hidráulico lo compró en Barcelona.
Está abierto de 17:00 horas a 23:00 horas (los fines de semana hasta medianoche o más). Los fines de semana de abril a octubre, a partir del mediodía. El precio medio está entre 20 y 25 euros. Si vas a ir un fin de semana será mejor que reserves a través de su web con una semana de antelación porque siempre está lleno. Ah, y si vas al Bread & Butter búscalos porque tendrán un espacio propio. Este año servirán tapas y tortillas. Lübbener Strasse, 1
First Floor
Si quieres darte un homenaje aún mayor y no te importa rascarte el bolsillo, visita el First Floor, en el primer piso del Palace Hotel. Si la decoración es elegante y clásica, en los fogones está un chef divertido en el trato y en la cocina, Matthias Diether. Yo le llamaría Matthias Pato Donald Diether porque borda los platos con pato. Hay que apoquinar al menos 109 euros (el menú con cuatro platos, con seis aperitivos y dos postres incluidos, aunque hay menús de 129 euros y 159 euros), pero vale la pena porque comer allí es de lo más divertido. Platos modernos basados en alta cocina francesa.
Las presentaciones son coloristas, juega con las texturas, de modo que cada producto se sirve en diferentes versiones en el mismo plato, siempre con un sentido artístico para la vista… Y el paladar. Sin duda el plato llamado Pato de la cabeza a los pies es de obligada petición: paté, jamón, consomé, pechuga, chutney… Impresionante. Aunque también se disfruta con el cangrejo de Australia y el fletán.
Ah, otra cosa a tener en cuenta. La selección de vinos es brutal, infinita. Hay 1.500. Están recogidos en una carta que los camareros llaman la ‘Biblia’. Algunos son tan buenos que, tras beberlos pensarás que has estado cerca de Dios. Budapester Strasse, 45
Cafe Gipfeltreffen
Un rincón recogido y trendy en pleno barrio de Kreuzberg. Entras y parece que estás en el salón de casa. Decoración cálida y sencilla, ventanales a la calle, música tranquila de fondo… Ideal en días de lluvia, frío y/o nieve. Aquí puedes pedir platos sencillos como sándwiches y ensaladas, y disfrutar de alguna bebida fría (zumos, cerveza, vino, cócteles, destilados, agua) o caliente (té, café) mientras te relajas escuchando la música, charlando con tus amigos en voz baja (aunque es aún mejor para visitarlo en pareja) o leyendo algún libro. A partir de las 18:00 horas deja de ser una cafetería moderna y acogedora para convertirse en un restaurante de cocina internacional elaborada con productos local. Abre cada día de 21:00 a medianoche, y los fines de semana, de 22:00 hasta medianoche o más. Görlitzerstrasse, 68
Wyndham Gran Berlin
Y por qué no comer en un hotel. En el que estuve alojado, el Wyndham Grand Berlin, es una baza segura, y no solo porque se trata de un buen BBB (Bed, Bath and Breakfast) o, en castellano, de un DDD (dormir, ducharse y desayunar) a buen precio. El desayuno tiene una variedad y calidad que ya quisieran muchos hoteles de categoría superior, mientras que en su elegante restaurante, llamado The Post, ofrece una más que digna cocina mediterránea (¡hay gazpacho y escalibada!) por unos 25 euros de media. Ensaladas, pastas, pizzas, carnes, pescados… Al mediodía abre de 12:00 horas a 15:00 horas y por la noche, de 18:00 horas a 22:30 horas. Hallesche Strasse, 10
Por Ferran Imedio de Gastronomistas
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