Estocolmo: ciudad abierta al mar
El museo Vasa de Estocolmo bien podría servir para plasmar lo que ahora le sucede a España: un país que se hunde por haber descuidado lo más importante, cómo sostenerse. El buque de guerra Vasa no consiguió salir ni del puerto. Cargado con 700 esculturas, 64 cañones, 300 soldados y 130 marineros arrancó su primer viaje para dominar el mar Báltico un 10 de agosto de 1628. Y no hizo falta disparar ningún cañón contra ellos, ni tan siquiera cruzarse en su camino. El viento golpeó sus velas a escasos metros del puerto y lo hundió en cámara lenta ante la mirada de todo el pueblo y del rey Gustavo II Adolfo que encargó su construcción. 333 años después lo encontraron intacto abrazado por el lodo y todavía sonrojado por las burlas de todos los enemigos de Suecia y la ira que provocó en la familia real. Ahora descansa en el mismo lugar que comenzó todo en el puerto, Smörland, siendo el único buque de guerra que se conserva en el mundo del siglo XVII y una escusa perfecta para conocer la capital de Escandinavia. En Piedra de Toque viajamos hasta allí para descubrir la otra cara de las capitales europeas con My Vueling City.
Estocolmo es la ciudad de los tres tercios: un tercio de agua, otro de mar y otro de ciudad. Formado por 14 islas cuenta con más de 100 museos y entre ellos destaca el del buque Vasa: constuido para dominar el Báltico y hundido por su propio peso el mismo día de la botadura.
Imagen de Holger.Ellgaard
Por Iñaki Makazaga de Piedra de Toque
Abbey Road
La historia de la música está repleta de lugares con una aura mítica, que se han ganado un rincón privilegiado en todas las guías de viajes. En la mayoría de casos no se trata de museos, ni de eventos multitudinarios, ni de monumentos históricos, sino que son simples espacios urbanos que han cobrado un estatus legendario dentro del universo de la cultura popular.
Como sucede en todas las listas, existe un orden “no escrito” que marca la importancia de cada uno de estos emplazamientos y el más famoso es, sin duda, Abbey Road. Un paso de cebra en una zona residencial londinense que debe su fama internacional a una fotografía de los Beatles que se tomó en 1969 y que pasó a ser la icónica portada de su álbum grabado ese mismo año en los estudios de Abbey Road (justo al otro lado de esa calle).
Este paso de cebra se ha convertido en un lugar de peregrinaje para todos los fans de los Beatles y es habitual cruzarse con gente de todo el mundo posando como hizo el grupo de Liverpool para inmortalizar su visita a la capital inglesa. Aunque lo más fascinante es ver como el cartel con el nombre de la calle se ha transformado en un gran libro de dedicatorias de amor y de pasión hacia la banda de rock, con textos escritos en todos los idiomas imaginables. Asimismo, existe una webcam en la azotea de los estudios que emite 24 horas al día lo que sucede en ese pequeño tramo de calle tan famoso, incrementando aún más su leyenda en plena era digital.
Porque Londres no solamente es el Big Ben, el Palacio de Buckingham o Piccadilly Circus, sino que también es historia de la música pop (gracias a sus grandes leyendas).
Dirección: 3 Abbey Road, St. John’s Wood London NW8 9AY Web cam en directo: http://www.abbeyroad.com/crossing
Nosotros nos apuntamos, si quieres venirte consulta nuestros vuelos aquí.
Por David Moreu
Cultura y coches
En una ciudad en la que se fabrican vehículos de fama mundial, se puede soñar con las cuatro ruedas. Y es que en Stuttgart, la cultura automovilística es de gran importancia, más que en cualquier otro lugar. Aquí iniciaron sus inigualables trayectorias Daimler-Benz y Porsche, y en honor a estas marcas encontramos sus dos espectaculares museos.
Por un lado, el ultramoderno Museo Mercedes-Benz, que cuenta la historia completa del automóvil desde los inicios, sin saltarse ninguna de sus etapas. En su edificio de diseño futurista, encontrarás más de 1.500 piezas repartidas en nueve plantas que documentan su historia.
Por otro lado el Museo Porche, que se encuentra en la localidad de Zuffenhausen. El edificio crea gran admiración por su arquitectura, ya que al estar sostenido únicamente por tres puntos de apoyo, parece flotar en el aire. En su interior, completamente blanco, encontramos vehículos raros y una gran variedad de modelos históricos.
Además, si tu visita a Stuttgart es en marzo, durante el mes se celebra la Retro Classics, una de las ferias del automóvil más bonitas de toda Alemania, a la que acuden coleccionistas de vehículos clásicos de todo el mundo.
Pero no sólo de la industria automovilística vive la ciudad; su ballet, el teatro y la ópera gozan de gran fama mundial. La gran orquesta de Stuttgart, los clubes de jazz o los dos teatros musicales ubicados en el SI-Centrum Stuttgart proporcionan exquisiteces musicales a todos los visitantes. En las calles Königstrasse y Calwer Straße disfrutarás de más de un kilómetro de tiendas de primera categoría mundial donde realizar tus compras. Y reserva tiempo para otro de los grandes atractivos que ofrece Stuttgart: elparque Wilhelma, uno de los jardines botánicos y zoológicos más bonitos de Europa.
Imagen de RudolfSimon
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Marsella pura provenza francesa
Si estás planeando un viaje donde mezclar ocio, cultura y relax, Marsella, al sur de Francia, es tu ciudad. Su agradable clima, su entorno y su luz han sido fuente de inspiración de célebres artistas como Braque, Cézanne, Derain o Marquet. Fundada por los griegos, es una de las ciudades más antiguas de Europa y la segunda en Francia. Además, esta ciudad es la segunda más poblada del país galo. Su riqueza histórica y la gran cantidad de monumentos, localizaciones y museos la han convertido en un destino más que destacado entre el turismo internacional.
Dado a que es el tercer puerto más importante de Europa, tras Rotterdam y Amberes, ha sido lugar de paso obligado para muchas embarcaciones internacionales, lo que ha favorecido la actual mezcla cultural que se respira en sus gentes, sus barrios y sus edificios, convirtiéndola en una urbe de lo más cosmopolita.
Una escapada de cinco días es suficiente para vivir esta ciudad. La mejor opción es dividir las visitas por zonas. El transporte es muy bueno y puedes desplazarte en metro, autobús o ferry. Lo ideal es optar por el Citty Pass; es económico y sirve tanto para entrar en museos como para el transporte y las visitas a las islas.
Elegir un hotel bien situado es un buen comienzo para facilitarte el desplazamiento por esta maravillosa ciudad. El Beauvau Marsella Viejo Puerto es una perfecta elección, ya que cuenta con un excelente servicio y está a dos pasos de la estación de metro de Vieux Port (Puerto Viejo), uno de los puntos neurálgicos de la ciudad. En las calles colindantes al puerto, se encuentran un montón de puestos callejeros donde comer ostras o comprar todo tipo de especias a precios verdaderamente interesantes.
En la misma zona se encuentran cantidad de restaurantes donde poder degustar un exquisito pescado fresco o una soberbia sopa Bullabesa. De entre ellos destacaremos estos dos:
Une Table au Sud: Este restaurante posee unas magníficas vistas al puerto y nos ofrece una cocina moderna y creativa para chuparse los dedos. Entre las especialidades destaca su deliciosa sopa de castañas y erizos de mar.
Le Miramar: Dicen de él que es el mejor restaurante de la ciudad en el que tomar la famosa sopa Bullabesa. Déjate seducir.
Un agradable paseo por el puerto te conduce hasta el Fort Saint-Jean, construido durante el reinado de Luis XIV, donde se encuentra el Museo MuCEM, el primer museo nacional dedicado a las civilizaciones del Mediterráneo en el siglo XXI. Un lugar multidisciplinar en el que se entrecruzan la antropología, la historia, la arqueología, la historia del arte y el arte contemporáneo. El museo se compone de tres emplazamientos unidos por el Fort Saint- Jean, lo que invita al público a deambular por un agradable jardín al estilo mediterráneo. Cuenta, además, con una segunda pasarela que lo une al barrio de Le Panier, que parte desde la puerta real del fuerte hasta la iglesia de Saint-Laurent. Pese a su antigua mala reputación, a día de hoy en este barrio se mezclan los edificios y plazas más tradicionales con tiendas de nuevos diseñadores, restaurantes y museos, lo que le aporta un aire de lo más bohemio. No puedes dejar de visitarlo.
Cours Julien es otro de los barrios interesantes. Un jardín ocupa el centro de la plaza que alberga tiendas de moda, teatros y terrazas. Las calles Bussy l'Indien, Pastoret y Vian destacan por su estilo alternativo, con numerosos clubs, cafés y tiendas. ¡Atención a los graffitis callejeros!
Dada la situación geográfica de Marsella, es perfecta para hacer excursiones en barco. Desde el Vieux Port puedes acceder al ferry urbano. Un imprescindible que no puedes dejar pasar por alto es la visita al Castillo de If, donde se puede ver todavía el agujero que cavó el primer prisionero en el muro de una de las celdas. Alejandro Dumas se basó en él para dar vida a su famoso Conde de Montecristo.
Desde aquí puedes seguir con una visita a las islas Frioul; pasar la tarde en una de sus numerosas calas, playas o criptas arenosas es un plan perfecto para rematar el día. La sensación de libertad y relax es absoluta.
Dos visitas irremplazables son la de la Basílica de Notre-Dame de la Garde y la del Palacio Longchamp. La basílica es una figura emblemática de la ciudad. Situada en lo alto de la colina, con unas impresionantes vistas a 360º, vela por los marineros, los pescadores, y todos los marselleses. Su estilo romano-bizantino responde a la perfección al programa de las grandes construcciones emprendidas por Napoleón III en Marsella. Para acceder a ella se puede tomar un autobús que sale desde el mismo Vieux Port. El palacio, monumento inaugurado en 1869, conmemora la llegada de las aguas del canal del Durance a Marsella. Reúne en un mismo emplazamiento el museo de Bellas Artes, el museo de Historia Natural y un parque botánico.
Los improvisados mercadillos callejeros abundan por toda la ciudad. Es muy frecuente ver mercados de todo tipo: fruta, pescado, ropa, antigüedades, etc. Déjate llevar por la vida marsellesa y mézclate, seguro que descubres algún capricho que comprar.
¡Y no puedes irte sin conocer el famoso jabón de Marsella! Su interesante historia se remonta al siglo XVI. Puedes, así mismo, visitar alguna de sus siete fábricas.
La oficina de turismo se encuentra situada muy cerca del Vieux Port. Allí podrás obtener el City Pass y recabar mucha información para organizar tu estancia en Marsella.
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Texto : Tensi Sánchez de www.actitudesmgz.com
Fotografía: Fernando Sanz