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Ruta por Oviedo: 6 sitios que no te puedes perder

Estamos seguros de que, tras leer este post, querrás comprobar en persona lo que dijo Woody Allen de Oviedo: “Es como un cuento de hadas”. Te proponemos 6 sitios donde combinar la gastronomía de la zona (no te faltará la sidra), el ocio y la cultura. Visitas a la catedral, al tranquilo parque de San Francisco, a la animada plaza de El Fontán… Y con una parada frente a la estatua del cineasta. ¿Ya has pillado los billetes?

La calle de Gascona

Sospecha de quien te diga que ha ido a Oviedo y no se ha pimplado una sidra. Raro, raro, ¿verdad? Y más todavía cuando, además de ser la bebida “oficial” de Asturias, en la ciudad hay un espacio que podría considerarse la meca de este popular trago: la calle de Gascona. Este autondenominado (y con razón) “bulevar de la sidra” es más bien cortito, pero a lo largo de su ligera pendiente se suceden sidrerías a lado y lado. Poco más de una decena. El olor a sidra te llamará la atención, pero es normal porque los camareros de los establecimientos no paran de escanciarla ante el personal. No solo beberás un ‘culín’ (bueno, más de uno) de este zumo fermentado de manzana, también podrás comer tapas para acompañar los tragos en un ambiente festivo (no te extrañe escuchar gaitas y cantos) y coger fuerzas para seguir visitando la ciudad.

La estatua de Woody Allen

En sus memorias, ‘A propósito de nada’ (Alianza Editorial), Woody Allen escribe sobre su estatua en la “encantadora ciudad de Oviedo”. “Nunca me pidieron opinión ni me informaron de que la habían puesto. Erigieron una estatua mía en la ciudad y ya está, una estatua de bronce auténtico de las que les gustan a las palomas para posarse”. El simpático relato del cineasta neoyorquino, premio Príncipe de Asturias en el 2002, invita a pasar por la calle de las Milicias Nacionales, a la altura del número uno, y ver la figura que levantaron en su honor en el 2003. Junto a ella, una placa con sus palabras dedicadas a la ciudad, que acaban con una frase definitiva: “Oviedo es como un cuento de hadas”. No es la única estatua en la ciudad. Hay más de un centenar, algunas dedicadas a personajes de ficción, como Mafalda (en el parque San Francisco) y La Regenta (frente a la catedral). Calle de las Milicias Nacionales, 1.

La catedral de Oviedo

Los monumentos son hotspots de obligada visita para cualquier turista. Y en Oviedo no falta uno tan imponente como la catedral. ¿Cuántas fotos se habrán hecho de ella con la estatua de La Regenta en primer plano? Una bonita estampa, sin duda. Pero el templo también es bello por dentro. El edificio, que pertenece al estilo gótico, fue por proyectado por el arquitecto Rodrigo Gil de Hontañón y su nombre oficial es Santa Iglesia Basílica Catedral Metropolitana de San Salvador de Oviedo porque fue mandada construir en el siglo IX por el rey Alfonso II el Casto bajo la advocación de San Salvador. Primero se levantó la cámara santa, formada por dos capillas superpuestas y sin ningún tipo de comunicación entre ellas. A partir de ahí se fue edificando la catedral, que se acabó a mediados del siglo XVI, aunque posteriormente se le añadieron una girola y varias capillas anexas en las naves laterales. Desde siempre ha sido parada obligatoria en el camino de Santiago gracias sus numerosas y valiosas reliquias, de ahí que el monarca dejara dicho aquello de que “Quien va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y no al Señor”. Una vez allí, no de dejes de ver la cámara santa, el museo y el claustro.

El Fontán

Si quieres conocer el pulso de Oviedo, no hay mejor latido que el de El Fontán, uno de los lugares de encuentro más animados del centro de la ciudad. Esta bonita plaza llena de soportales, que está al ladito del ayuntamiento, fue construida en 1792 por Francisco Pruneda sobre una laguna que se nutría de manantiales y fuentes (por eso se llama así) y cuyas aguas se quedaron estancadas, de ahí que las autoridades decidieran secarla para impedir la propagación de infecciones. Como se había convertido en lugar de recreo de los nobles ovetenses, los campesinos acudían al lugar a vender sus productos, y eso dio lugar a uno de los mercados más antiguos de Asturias. Ahora, los productos se venden en las calles aledañas y este icónico espacio, que en el siglo XVII también llegó a ser corral de comedias, acoge bares y restaurantes donde comer, merendar o cenar, tomar una sidra.

El teatro Campoamor

Hablábamos antes de Woody Allen y su premio Príncipe de Asturias. ¿Sabes dónde lo recogió? Pues en el señorial teatro Campoamor, que desde su inauguración en 1892 se ha convertido en el epicentro cultural de la ciudad, por el que han pasado numerosas figuras de la lírica y la danza internacional. Y no es un tópico porque los casi 1.500 espectadores distribuidos en cinco plantas que caben en este coliseo pueden disfrutar de diversas citas culturales como el Festival de Teatro Lírico, las temporadas de ópera (la segunda más antigua de España tras la del Liceu de Barcelona), de zarzuela y de teatro, el Festival de Danza, el Ciclo de Cine y el Concurso y la Muestra de folclore Ciudad de Oviedo. Al ser de propiedad municipal, el ayuntamiento cede sus instalaciones a diferentes instituciones benéficas para que monten allí sus actos. En fin, que cualquier día que te asomes por este edificio neoclásico que recuerda al poeta Ramón de Campoamor (fue propuesta del escritor y entonces concejal Leopoldo Alas, ‘Clarín’) encontrarás algo que ver. Está junto a la calle de Uría, vía comercial por excelencia de la ciudad, y el Parque de San Francisco. Calle del Diecinueve de julio, 1.

El Campo de San Francisco

El pulmón verde Oviedo tiene nombre: Campo de San Francisco (o parque de San Francisco). Aunque tratándose de un espacio de 90.000 metros cuadrados, casi mejor llamarle campo, ¿no? Es tan grande que incluso tiene calles y avenidas, un quiosco de música de 1899 y animales como ardillas, cisnes y pavos reales se mueven a sus anchas entre sus árboles y estanques. Los fans de Mafalda irán en busca de la pequeña escultura que se levantó en honor de la creación de Quino, mientras que los practicantes del tenis de mesa, del baloncesto o del skate pueden desarrollar allí sus respectivas aficiones rodeados de tilos, plátanos, chopos, fresnos, encinas, laureles, magnolios, cedros… ¡Hay casi 1.000 ejemplares! No esta mal para haber sido el huerto del convento de un monasterio franciscano.

Estos son solo seis de los lugares imprescindibles de Oviedo, pero hay muchos más que hacen que la ciudad merezca una visita. Por algo es una de las ciudades preferidas de Woody Allen. Pero tú lo tienes más cerca que él porque puedes llegar con Vueling.

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