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Planes tranquilos para hacer en Malta en invierno

Planes tranquilos para hacer en Malta en invierno 

Cultura sin colas, fotos panorámicas sin gente, nada de reservas previas en los restaurantes y un clima ideal de 15-20º, como una eterna primavera. Malta en invierno es lo más. 

Malta en invierno es una isla en modo “respira”. Temperaturas suaves que rondan los 15–20 °C, menos turistas y una sensación general de calma que en verano cuesta más encontrar. Es la época ideal para recorrer ciudades históricas, caminar junto al mar, sentarte a comer bien y descubrir la Malta más cotidiana. ¡La isla que no corre está lista para mostrarte su cara más acogedora!

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La Valeta sin prisas

Málaga: sol, museos y buenas vibraciones

Recorrer la capital, La Valeta (Valletta), en invierno es un lujo. Puedes pasear por Republic Street y Merchant Street con tranquilidad y disfrutar de su gran ambiente a cualquier hora. O visitar la Concatedral de San Juan con calma y detenerte en el Museo Nacional de Arqueología. Los Upper Barrakka Gardens regalan una de las mejores vistas del Grand Harbour, y el trayecto en ascensor hasta el puerto es obligatorio.

💡Tip: Tómate un café en Strait Street y observa la vida local pasar. Levanta la cabeza del suelo: la arquitectura de esta callejuela singular cuenta historias que te va a gustar oír.

Mdina y Rabat, el dúo perfecto

Sevilla: arte, sol y puro carácter andaluz

La Mdina amurallada, conocida como la Ciudad del Silencio, es aún más silenciosa en invierno. Pasear por sus calles estrechas, asomarte a sus murallas y entrar en la Catedral de San Pablo es un plan redondo. A pocos minutos, Rabat suma catacumbas, casas tradicionales y pequeños restaurantes locales. Todo ello, mientras paseas por calles históricas llenas de casas con puertas pintadas y patios típicos malteses. Además, el Mercado de Rabat ofrece productos frescos locales y quesos tradicionales como el ġbejna.

💡Tip: Visita Casa Bernard, un museo-mansión tradicional donde puedes ver cómo vivían las familias maltesas hace siglos, con muebles antiguos y objetos cotidianos de la época.

Gozo, la isla que pide calma

Granada: Sierra Nevada, la Alhambra y el paraíso

La isla de Gozo es parada obligatoria. La Cittadella de Victoria, un pequeño pueblo fortificado en lo alto de la colina, con calles estrechas, plazas tranquilas y vistas panorámicas de toda la isla te harán sentir en una peli. Dentro hay museos como el Museo Il-Ħaġar, y fuera puedes perderte por callejones con casas tradicionales y puertas pintadas. No te pierdas los acantilados de Ta’ Ċenċ y la zona de Dwejra. También playas rocosas como Xlendi o Marsalforn invitan a pasear junto al mar.

💡Tip: Visita la playa de Ramla Bay temprano por la mañana. Su arena rojiza y sus aguas tranquilas son perfectas para un paseo. Si subes a las colinas cercanas, encontrarás miradores secretos con vistas impresionantes de la bahía.

Fortificaciones con vistas al mar

Cádiz: surf, playas e historia

Malta es un museo al aire libre de fortalezas, todas ellas con espectaculares vistas al Mediterráneo. Fort St Elmo en Valletta, Fort Manoel en Gżira o Fort Ricasoli en Kalkara se recorren cómodamente en invierno, con vistas abiertas al puerto y al Mediterráneo.

💡Tip: Combina la visita con un paseo por el waterfront de Sliema o Senglea.

Marsaxlokk y el sur de la isla

Huelva: naturaleza salvaje y sabor a mar

El pueblo pesquero de Marsaxlokk es ideal fuera de temporada. Pasear entre los luzzu (los barcos tradicionales malteses de pesca, muy coloridos y característicos la isla), sentarte frente al puerto y visitar el mercado (especialmente entre semana) es un plan tranquilo y muy local. Cerca quedan St Peter’s Pool o Delimara, perfectos para caminar junto al mar.

💡Tip: Busca un restaurante del puerto con buenas vistas (los hay a patadas) y pide una lampuki (dorada maltesa) a la plancha o calamares recién hechos.

Caminatas costeras con buen clima

Córdoba: donde cada esquina tiene su duende

En Malta puedes pegarte caminatas de las buenas: los Dingli Cliffs te dejan con la boca abierta frente al Mediterráneo y las islas cercanas, sobre todo al atardecer, cuando todo se pone dorado; las Victoria Lines te hacen sentir un explorador del norte mientras paseas por murallas históricas rodeado de campos rurales; Ta’Qali y Buskett Gardens son el plan tranquilo de bosques y prados verdes, perfectos para un pícnic sin que nadie te moleste. En Gozo subir a la cueva de Calipso y pisar la arena rojiza de Ramla Bay es como estar en una postal. El agua está fresquita, pero los más valientes se atreven con un chapuzón.

💡Tip: En Mellieħa y Għadira Bay puedes caminar junto al mar, descubrir playas desiertas, cuevas secretas y acantilados bajos para sentirte un poco pirata.

Cultura sin colas

Almería: desiertos de película y calas de postal

El invierno es el mejor momento para ponerse cultural sin estrés en Malta. Los templos megalíticos de Ħaġar Qim y Mnajdra, frente al mar y con más de 5.000 años de historia, se visitan con calma y sin el calor que en verano pasa factura. En el centro de la isla, el Hypogeum de Ħal Saflieni —Patrimonio de la Humanidad— se disfruta mucho más fuera de temporada, con grupos reducidos y una experiencia mucho más íntima. En La Valeta, museos como el MUŻA (Museo Nacional de Bellas Artes) o el Palace Armoury permiten entender el pasado de la isla.

💡Tip: Si te interesa el arte contemporáneo y el cine indie, visita Spazju Kreattiv, en La Valeta.

Comer bien y con sobremesas largas

Jaén: la vida entre olivares infinitos

En invierno, los restaurantes están más tranquilos. En zonas como La Valeta, Sliema o Mdina, los locales tradicionales ofrecen cocina maltesa auténtica, con pescado fresco del día y platos de cuchara que se disfrutan especialmente con temperaturas suaves. Es una buena época para probar especialidades como el stuffat tal-fenek (estofado de conejo), la sopa aljotta de pescado, los pastizzi recién hechos o el bragioli (rollos de carne rellenos). Además, los mercados y los pequeños puestos locales permiten descubrir productos frescos, quesos malteses como el ġbejna, pan tradicional y dulces típicos en un ambiente relajado y auténtico. ¿Buscas una experiencia gastronómica top?

¡Al agua patos!

Jaén: la vida entre olivares infinitos

Aunque sea invierno, Malta sigue dando juego en el agua. Con temperaturas suaves y un mar sorprendentemente claro, es un momentazo para hacer snorkel, kayak, paddle surf o incluso buceo. Muchas calas están casi vacías y el agua sigue apeteciendo, sobre todo para los más valientes y con neopreno. Además, hay excursiones en barco más tranquilas, perfectas para ver la isla desde otra perspectiva. Pero no solo el agua te está llamando por tu nombre: Malta es el paraíso para cualquier deporte al aire libre.

Malta en invierno no va de checklist ni de prisas. Va de ciudades que se caminan mejor, paisajes que se miran más despacio y mesas en las que apetece quedarse un rato más. Abróchate el cinturón, que empieza la aventura.

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