A 30.000 pies por viajeros para viajeros

Cosas que no sabías que podías hacer en Cantabria (y que te van a sorprender)

Cuevas desconocidas, ríos de aguas cristalinas, cabañas tradicionales, queserías artesanales, salinas históricas y pueblos con encanto. Naturaleza, cultura y gastronomía en un solo destino.

Cantabria es mucho más que playas bonitas y pueblos con encanto (que también). Si te sales un poco del guion, aparecen planes diferentes, curiosos y siempre memorables. Más allá de las grandes novedades culturales, aquí van algunas cosas diferentes que hacer en Cantabria.

Puedes empezar la ruta por donde quieras y dejar que los días pasen con calma mientras disfrutas del clima perfecto que brinda el otoño andaluz. ¿Empezamos? ¡Ponemos rumbo al aeropuerto de Sevilla, desde donde podrás alquilar un coche para recorrer carreteras interminables al ritmo que solo tú te marques!

Cuevas prehistóricas sin colas

Cuevas prehistoricas sin colas

Altamira se lleva toda la fama, pero Cantabria está llena de cuevas igual de interesantes, y en general mucho más tranquilas. La cueva de El Castillo o Las Monedas, en Puente Viesgo, forman parte de uno de los conjuntos rupestres más importantes de Europa. También Covalanas, en Ramales de la Victoria, con sus icónicas pinturas de ciervas rojas, es una joya menos conocida. También muy interesantes las cuevas del Moro Chufín, que te permiten aprovechar la visita para descubrir los alrededores del río Nansa.

💡Tip Vueling: Es muy recomendable planificar con tiempo y adquirir las entradas con antelación. ¡Especialmente en temporada alta!

Cueva de Coventosa, para los muy intrépidos

Si te apetece ir un paso más allá, la Cueva de Coventosa es una de las grandes joyas subterráneas de Cantabria. No es una cueva turística al uso: aquí vienes a explorar de verdad, con casco, linterna y guía, adentrándote en un sistema cárstico gigantesco con salas inmensas, formaciones espectaculares y más de 30 kilómetros de galerías. Es una experiencia para los que buscan algo distinto y con un punto de aventura, en pleno corazón del valle del Asón. No apta para claustrofóbicos.

💡Tip Vueling: A apenas 10 minutos en coche de la zona, encontrarás la Cascada del nacimiento del río Asón, una de las más altas de España, con más de 70 metros de caída.

Cantabria suena (y la mar de bien)

Si pensabas que Cantabria era solo verde y calma… error. En verano (y cada vez más fuera de él), la región se convierte en un pequeño circuito festivalero con muy buen cartel. Desde el indie y la electrónica del Santander Music, hasta propuestas más eclécticas como Magdalena en Vivo o el potente Música en Grande, con grandes nombres del pop comercial que animarán el mes de junio ena Torrelavega. Si te va lo alternativo, ya puedes estar haciéndote con el abono del Sonórica Festival, en Castro-Urdiales. Aquí no vienes solo a escuchar música: vienes a encadenar concierto con playa, atardecer y cena potente. Un sueño para cualquier melómano, vaya.

💡Tip Vueling: Si amas la ópera, el ballet, la danza contemporánea y la música clásica, se te va a caer la baba con el cartel del Festival Internacional de Santander. ¡Prepara la agenda!

Descubrir la Cantabria indiana

Cazorla y el Castillo de la Yedra

Cantabria guarda historias que cruzan océanos. En pueblos como Comillas, San Vicente de la Barquera o Arredondo aparecen casas señoriales que sorprenden: palacetes coloridos, jardines cuidados y una arquitectura que rompe con lo típico del norte.

Son las huellas de los indianos, cántabros que emigraron a América, hicieron fortuna y regresaron con nuevas ideas, riqueza y ganas de dejar su marca. El resultado son fachadas de aire colonial y viviendas que parecen traídas de otro continente. En Comillas, además, el Capricho de Gaudí añade un giro aún más singular a este paseo arquitectónico.

Pero la Cantabria indiana va mucho más allá. Lugares como la finca del Marqués de Valdecilla permiten entender mejor este legado, conectando historia, paisaje y patrimonio en un mismo espacio.

💡Tip Vueling: Acércate al Mirador de Peña Cabarga. Si hay un sitio donde todo cobra perspectiva —literal y emocional— es este. Considerado uno de los mejores miradores de Cantabria, se alza sobre el Monumento al Indiano y a la Marina de Castilla. Aquí, además de contemplar unas vistas espectaculares, puedes vivir una experiencia curiosa: gracias a la inteligencia artificial, transformarte por un instante en indiano y viajar simbólicamente a aquella época.

Bañarte en piscinas naturales entre montañas (y viendo salmones)

Bañarte en piscinas naturales entre montañas

Más allá del mar y del surf, Cantabria tiene rincones de agua dulce que son una delicia. Zonas como el Nacimiento del río Asón o algunas pozas en los Valles Pasiegos (en la zona de Puente Viesgo o Vega de Pas hay tramos con corriente tranquila y acceso fácil) ofrecen baños en plena naturaleza cuando el tiempo acompaña. Pero eso no es todo. En pleno valle de Liébana, con los Picos de Europa de fondo, el Deva ofrece zonas tranquilas y limpias para bañarse, sobre todo cerca de Potes o hacia La Hermida. En primavera, en puntos del río Asón o el Pas puedes ver el espectáculo natural de los salmones remontando el río.

💡Tip Vueling: Visita el nacimiento del río Ebro en Fontibre. No es para bañarse, pero la zona es preciosa y si bajas un poco río abajo encontrarás zonas tranquilas para remojarte.

Ruta de quesos con nombre y apellidos

Ruta de quesos con nombre y apellidos

En Cantabria el queso es cultura. Aquí se elaboran variedades con sello propio como la DOP Queso Nata de Cantabria, suave y cremoso, o la DOP Picón Bejes-Tresviso, un azul intenso madurado en cuevas naturales de los Picos de Europa. Se suman quesos artesanos de leche de vaca, oveja o cabra que no siempre tienen denominación, pero sí mucho nivel. Recorrer pequeños pueblos del interior o zonas de montaña es casi una excusa para ir probando uno distinto en cada parada. Y es que ya se sabe: en Cantabria se come de lujo en cualquier rincón, además de que dispone de numerosas propuestas de turismo enogastronómico para todos los públicos.

💡Tip Vueling: Visita el Centro de Interpretación del Queso Picón, en Bejes, para saber más sobre este manjar.

Dormir en una cabaña pasiega

Cabaña pasiega

Dormir en una cabaña pasiega en los Valles Pasiegos es sumergirse en la historia y tradición de la Cantabria rural. Son construcciones típicas de piedra y madera, con techos inclinados de lastras de piedra, que servían tradicionalmente como refugio para los pastores y su ganado. Hoy muchas están restauradas para turismo, conservando su encanto original y rodeadas de verdes prados y colinas. Disfruta del placer de levantarte con vistas al valle, disfrutar del silencio absoluto y desconectar del mundo moderno.

💡Tip Vueling: Recorre los Valles Pasiegos sobre dos ruedas siguiendo la Vía Verde del Pas, un singular camino heredado del antiguo recorrido del ferrocarril que comunicaba Astillero con Ontaneda.

Visitar una salina

Un plan curioso y diferente. En Salinas de Cabezón de la Sal puedes descubrir cómo se extraía la sal tierra adentro durante siglos, con restos de las antiguas instalaciones y explicación de las técnicas tradicionales.

💡Tip Vueling: No olvides dar un paseo por el cercano Bosque de Secuoyas, un monumental conjunto de gigantescos árboles que impresiona por su tamaño.

Y es que Cantabria lo tiene todo. Solo tienes que saber buscarlo.

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