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Julio Cortázar y el París de Rayuela

Aunque muchos entendidos la hayan tachado de “antinovela” es indudable que Rayuela ha marcado a diversas generaciones desde su publicación y que gracias a ella Julio Cortázar se convirtió en un referente literario del que ahora celebramos el centenario de su nacimiento. Si tu también quedaste prendado de Maga y de esta aventura parisina sin igual, nuestra ruta por la capital francesa te ayudará a rememorar los mejores momentos de la historia de Horacio Oliveira.

"¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico"

Quai de Conti: La novela, igual que nuestra ruta, empieza por la rue de Seine, Quai de Conti y el Pont des Arts, lugares donde Horacio y Maga se encontraban y de especial simbolismo para el autor dada su localización céntrica de este recorrido que nos lleva por la orilla izquierda del Sena.Nuestro protagonista también menciona la Biblioteca Mazarine, situada justo al lado del arco y que es la más antigua del país.

Pont des Arts: Como conexión entre el Institut de France y el Louvre (llamado entonces Palacio de las Artes), se encuentra este céntrico puente de hierro que sirve de localización de una borrachera de Oliveira relatada en la primera parte de el libro. Ahora plagado de candados que prometen amor eterno, las panorámicas que ofrece de la Isla de la Cité y los diferentes puentes es una de las imágenes más bellas que nos podemos llevar de la ciudad.

El Museo del Louvre: Aunque Rayuela esté cargada de referencias culturales, cuando hablamos de artes plásticas el museo del Louvre es la única referencia que Cortázar nos da de una ciudad tan importante en este ámbito. El museo de arte más visitado del mundo se cruza en nuestro camino después de pasar por el Pont des Arts. Un imprescindible para todo visitante que se precie gracias a sus extensas colecciones y obras maestras como “La Gioconda” de Leonardo da Vinci y un magnífico edificio al que en los años ochente se le sumó una magnífica pirámide acristalada digna de visitar.

Rue du Jour: Los últimos compañeros de Horacio por la ciudad, los vagabundos, se alimentan gracias al plato de sopa que allí reciben. A los pies de la Iglesia de Saint Eustache, los sin techo todavía reciben alimentos en esta misma calle ubicada en Les Halles, una área ajardinada en pleno centro donde se encuentran dos lugares por los que también pasaremos.

Restaurante "Au chien qui fume": Situado en la rue du pont neuf, este es uno de los cafés que se nombran en el capítulo 132 y sirve también de parada a Etienne y Horacio en su camino al hospital para visitar a Morelli. Se trata de un restaurante típico francés con una decoración elegante y tradicional y una cuidada selección culinaria. Siguiendo por esa misma calle, llegamos a nuestro siguiente destino...

Pont Neuf: A pesar de que se llame puente nuevo es justamente todo lo contrario, el más viejo. Aquí decimos adiós a Horacio y la Maga en este itinerario.Compuesto por arcos, el puente tardaría casi 30 años en ser construido y durante el siglo 18 fue el centro del crimen y el comercio de la ciudad. Así, atravesándolo regresamos a la orilla izquierda del Sena en la que nos quedaremos.

Rue Dauphine: Parte del apartado de capítulo prescindible, Pola, la amante francesa de Horacio vive en esta calle y ya con ello tenemos suficiente para visitarla . Continuación natural de la calle del Pont Neuf, fue nombrada así en honor del delfín de Francia, hijo de Henri IV.

Rue de la Huchette: Otro de lo lugares en lo que Horacio imagina que su amada puede estar. Imprescindible calle peatonal con numerosos lugares de interés como el Teatro de la Huchette y el Caveau de la Huchette. Lo atravesamos desde el Bulevar Saint-Michel hasta llegar a la rue du Petit-Pont antes de dirigirnos a la Catedral de Notre-Dame.

Notre Dame: La casualidad vuelve a unirles en este emblemático lugar de la ciudad, una de la catedrales francesas de estilo gótico más bellas y visitadas cuya construcción se completó en 1345 y que está situada en la pequeña isla de la Cité. ¿Quién no conoce a Notre Dame y a su famoso jorobado? Ya sea el Quasimodo de Victor Hugo o el de Disney, sus gárgolas están grabadas en el imaginario colectivo.

Rue du Sommerard: La calle donde vive Horacio Oliveira y una de la más antiguas de la capital a través de la cual ya en la época romana se accedía a la termas de Cluny. Dando al famoso boulevard de Saint- Germain, Sommerand es sin embargo relajada y perfecta para pasear tranquilamente.

Rue Valette: Lugar mágico para nuestra pareja, ya que en uno de sus hoteles se consumó su relación por primera vez y dónde Horacio llevaría también a Pola. Rue Valette está en el barrio de la universidad de la Sorbona y es una prolongación de la Rue de Carmes y centro neurálgico de la vida estudiantil de la ciudad.

Rue Monge: Uno de lo lugares donde se cree que vive la Maga una vez separada y con su hijo Rocamadour muerto. Se trata de una importante vía ubicada en la zona universitaria de 5 distrito de París.

Rue Monsieur Le Prince: El incomprensible azar pasa también por esta calle que solía ser un camino y que acaba en la Plaza Edmond Rostand junto al bulevar Saint-Michel. Cabe resaltar también este emplazamiento ya que aquí está el restaurante Polidor en el que se desarrolla el inicio de "62 Modelo para armar" de Cortázar además de ser imprescindible en la ruta si queremos llegar a Odeon.

Rue l’Odéon: Recordamos con Horacio parte de su relación con la Maga comiendo en el Carrefour de l’Odeon y paeando con bicicleta por Montparnasse.El imponente teatro de l’Odéon da nombre a esta calle y barrio de agitada vida diurna y nocturna en el que encontramos bares, cafés y restaurantes para todos los gustos. Desde aquí cogemos ahora la calle Saint-Sulpice que nos lleva a nuestro siguiente destino.

Rue de Tournon: Lugar donde hacemos el paseo completo volviendo a su casa de Madame Trépat acompañada por Horacio.Aunque tradicionalmente esté compuesta de antiguas librerías, numerosas tiendas de moda de alta gama se han ido estableciendo en los últimos años.Es una de la más prestigiosas, presidida por el miso Senado y que cruza la calle Saint- Sulpice por dónde llegamos al final de la ruta. Mario Vargas Llosa vivió también aquí.

Cementerio de Montparnasse: Nuestra última parada lo es también en el último capítulo de Rayuela, donde Horacio tira un papelito y donde también fue enterrado el mismo Julio Cortázar. Acabamos de esta manera en el corazón del barrio de Montparnasse, en este romántico lugar que fue inaugurado en 1824 convirtiéndose en el segundo de la ciudad con innombrables personajes descansando en sus tumbas como Simone de Beauvoir, Samuel Beckett o Jean Paul Sartre.

Imagen de Henri Marion

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