A 30.000 pies por viajeros para viajeros

Entre playas y dunas

El origen volcánico de Fuerteventura le concede una gran belleza natural, con kilómetros y kilómetros de arena blanca y mar turquesa, sol durante prácticamente todo el año y una fauna y flora muy característica que descubrirás en sus diferentes parques naturales. Es un lugar perfecto para practicar deportes acuáticos como el surf, el submarinismo, el windsurf o el kitesurf, con sus numerosas escuelas y cursos dedicados al aprendizaje de estos deportes, y también para realizar senderismo.

Algunas cosas que no puedes perderte si visitas Fuerteventura:

La playa de Cofete se encuentra al sur de isla y rodeada de montañas. Se llega hasta Morro Jable por una angosta carretera; su complicado acceso hace que no sea demasiado concurrida. Son 12 kilómetros de playa virgen, en los que no se encuentra ninguna edificación, sólo mar abierto, lo que la ha convertido en una de las más famosa de todas las Islas Canarias. Aquí tiene lugar la tradicional suelta de tortugas para que comiencen su nueva vida en libertad. En el muelle de Morro Jable también puedes visitar la Guardería de tortugas. Se abre al público de lunes a viernes de 09:00 horas a 13:00 horas.

Las dunas de Corralejo y sus grandes playas en el municipio de La Oliva, que va desde el hotel Tres Islas hasta la playa de la Barreta. Se encuentran dentro del Parque Natural de las Dunas de Corralejo, que cuenta con más de 2600 hectáreas, y conforman un paisaje de excepcional belleza. Siente el cosquilleo de sus aguas turquesa en tus pies y relájate con esa maravillosa sensación que produce estar en estas dunas desérticas junto a las cristalinas aguas del mar. Dentro del parque se encuentra también la montaña de Tindaya, un espacio natural de gran valor histórico y geológico, que algunos califican como montaña mágica.

Enfrente el parque de las dunas se encuentra el islote de Lobos, una pequeña isla enganchada a Fuerteventura que debe su nombre a las antiguas focas que en algún momento llegaron a poblarla, conocidas también como lobos marinos. Se puede llegar hasta ella tomando alguno de los barcos que parten desde el puerto de Corralejo. Puedes recorrer la isla de Lobos a pie o en bicicleta, visitar algunos de sus puntos de interés, como la montaña de La Caldera, bañarte en sus calitas y piscinas naturales o explorar sus maravillosos fondos marinos.

La antigua capital de Bentancuria constituye en gran medida la esencia de la isla. Fundada en 1405 por el conquistador normando Jean de Bethencourt se encuentra en el fondo de un pintoresco valle. Piérdete por sus tiendas de elegante artesanía local -algunas de las piezas están elaboradas con técnicas heredadas de los aborígenes- y museos, como la Casa Museo Arquebiológico o el Centro Insular de Artesanía. Descubre también su arquitectura, en especial la iglesia de Santa María de Betancuria, totalmente restaurada y abierta al público.

Imagen de Thomas Fietzek

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