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5 cosas que hacer con vuestros hijos en Nantes

Por Valentina Besana de Be Road

He pasado 48 horas en Nantes con mi pareja y nuestro hijo de dos años. Esta encantadora ciudad del Loira ofrece una gran variedad de divertidas opciones que cumplen las expectativas de adultos y niños.

1. Las máquinas de la isla

Un museo único que fascinará a padres e hijos de todas las edades. Este proyecto cultural está basado en la fusión de los mundos fantásticos imaginados por Julio Verne (autor de Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino y La Vuelta al Mundo en 80 Días, nacido en Nantes), el universo mecánico de Leonardo da Vinci y la historia industrial de Nantes.
Una de las características más sorprendentes de la exposición es el elefante mecánico gigante que se mueve por el museo y sobre el que es posible dar paseos de media hora, aunque creo que es igualmente interesante verlo caminar desde el suelo. ¡Ah! Tened cuidado si os acercáis demasiado al elefante, ya que pulveriza agua por la trompa y podéis acabar dándoos una ducha inesperada. En el interior del museo hay otros animales mecánicos con unos detalles muy cuidados: orugas, pájaros y varios insectos.

También es fascinante el gran “tiovivo del mundo submarino” situado en el exterior (a unos 25 metros del suelo) y al que podéis subiros con vuestros hijos. Frente al museo hay un parque con columpios y toboganes. El museo se encuentra en la antigua zona de los astilleros, a la orilla de río Loira, y podéis llegar rápidamente desde el centro de la ciudad en tranvía (número 1) o dando un agradable paseo.

Si tenéis hambre, en lugar de comer algo en la cafetería del museo, que no tiene mucho que ofrecer, mi sugerencia es que caminéis un poco hasta la zona llamada “Hangar à Bananes”, donde encontraréis varias cafeterías con deliciosos crepes y pasteles.

2. Centro histórico de la ciudad con chocolate y juguetes de madera

Es muy agradable pasear por el precioso centro histórico de Nantes, que puede recorrerse por completo a pie. Recomiendo pasar por la calle peatonal Rue de Verdan, donde encontraréis una distintiva panadería (“Boulangerie Simon”, en el número 19) en la que podréis adquirir saludables tentempiés para vuestros hijos y, unos pasos más adelante, en el número 23, una típica chocolatería francesa que os pondrá de buen humor (Lambert Chocolaterie). Los que deseen comprar ropa de bebé de diseño no deben perderse “Drom”, una preciosa tienda en el número 31 de Rue de Verdan que vende peleles, vestidos y todo tipo de accesorios.
Y si vuestros hijos se aburren, frente a la tienda de ropa está “Le Bonhomme de Bois”, una maravillosa juguetería repleta de ideas originales y juguetes de madera.

3. Chateau des Ducs de Bretagne

Un precioso castillo de estilo medieval-renacentista construido entre los siglos XIII y XVI. Cuando empieza a oscurecer, la fachada brilla con magníficos espectáculos de luz. Durante el día es posible recorrer el interior del castillo, pero también está bien pasear por el patio, mirar por el gran pozo y dar de comer a los numerosos patos que han hecho de esta zona su hogar. El castillo está situado en el centro, cerca del barrio de Bouffay, el lugar ideal para comer algo (punto 5).

 

4. Le Nid, aperitivo con vistas

Este lugar no es específico para niños, pero a nuestro hijo le gustó. Se encuentra en el último piso (trigésimo segundo) de la Torre de Bretaña, con unas impresionantes vistas de 360° de la ciudad. El nombre no es una simple coincidencia, en el interior se encuentra una gran escultura de una cigüeña y sillas en forma de huevo que hacen las delicias de los visitantes más jóvenes. Nuestra sugerencia es que disfrutéis de la vista y toméis algo para beber, pero no para comer: probamos los bagels… ¡y estaban muy fríos!

5. Crepes dulces y salados en Bouffay

Viajar al extranjero con niños y decidir qué darles de comer puede ser bastante complicado. ¿Pero qué puede ser mejor que un delicioso crepe? Es un plato equilibrado y nutritivo con un relleno de nuestra elección. En Nantes, la mezcla que se utiliza para los crepes salados está hecha de harina de trigo sarraceno (se llaman Galettes). Por ello, son más oscuros que los que estamos acostumbrados a ver, pero igualmente deliciosos. Los crepes dulces están hechos con la mezcla tradicional, son muy finos y también pueden rellenarse con lo que queráis. Hay muchas creperías en el barrio de Bouffay, en el centro de Nantes, y no es fácil decidirse por una. Nosotros probamos la Creperie Jaune por casualidad, y nos quedamos muy contentos con nuestra elección.

Por Valentina Besana de Be Road

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