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Los mejores crepúsculos de Santorini

No defrauda. Enamora y seduce muy lentamente, tan lento como sus espectaculares atardeceres. Esos que no se olvidan fácilmente y que pueden durar en nuestro recuerdo para siempre. En cualquier lugar del mundo cada día sale y se pone el sol. Es un hecho natural que pasa en nuestra cotidianidad. Pero existe un lugar donde el atardecer se convierte en el espectáculo más esperado del día. El momento cumbre de la isla de Santorini

La fama de su puesta de sol es universal, pero debemos saber bien dónde ubicarnos para contemplar un hecho natural que en Santorini se convierte en un fenómeno cotidiano. Fira, la capital de Santorini, es uno de los lugares más típicos para ver el atardecer. Y no hay más que acercarse a una de sus serpenteantes calles. Eso sí, al menos una hora antes de la hora estimada de la puesta del sol, hay que ubicar un espacio para prepararnos para la contemplación. Existen decenas de bares perfectamente ubicados para disfrutarlo con una copa de vino y con música de fondo. Pero ves con cuidado, que los precios son astronómicos. 

Oia, sin duda, es para muchos el mejor lugar para ver la puesta del sol en Santorini. Aunque en la misma isla ambas poblaciones rivalizan al respecto y dicen que es mejor su atardecer. Sinceramente desde ambos sitios puede contemplarse de la misma manera. Sin embargo, en Oia existe un espacio privilegiado para ello. Se trata del antiguo castillo de Oia. Por suerte, se puede acceder gratuitamente por lo que no es necesario gastarse tanto dinero en un bar con vistas al atardecer. El lado negativo es que para asegurarse un buen lugar es necesario llegar allí con suficiente tiempo de antelación. Suele estar muy concurrido. 

Sin embargo, hay otro rincón de Santorini donde el sol de despide del Egeo a lo grande. Al sur de la isla, en la misma carretera que conduce al Faro de Akrotiri hay algunos miradores públicos, pero también varios bares perfectamente acondicionados para ello y quizás con mucho menos afluencia de gente comparado con Fira y Oia. Si hay la oportunidad de ver más de dos atardeceres en Santorini, sin duda el sur de la isla ofrece la puesta más lounge

Texto e imágenes de Eddy Lara Brito (Destinos Actuales)

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Santorini dime dónde estás y te diré en qué restaurante comer

Esta hermosa isla, cuyas ciudades de un blanco impoluto penden de impresionantes acantilados, acoge en verano a la jet set europea que se baña, feliz y despreocupada, en espectaculares piscinas privadas con vistas al mar. Paralelamente, otra parte de la población malvive ofreciendo tours en burro a los turistas japoneses. Son las dos caras de la Grecia contemporánea, un país que conserva aún ese perfil majestuoso de un pasado que pervive pese a la que está cayendo, y que tiene en Santorini una joya que aún no ha sucumbido al horror del turismo de masas y la especulación urbanística. A continuación te mostramos cuatro espacios ubicados en los puntos más relevantes de este trozo de paraíso, donde podrás disfrutar de la maravillosa gastronomía local.

Tranquilo (Perissa)

En un viaje a Santorini tarde o temprano se acaba en las inmediaciones de Perissa, cuyos principales reclamos son sus enormes playas, como la Roja o la Negra. Perissa acoge un tipo de turismo más modesto que el que se aloja en los fantásticos hoteles boutique de las hermosas Oia, Fira o Imerovigli. Por ello, es un buen lugar para pernoctar, repleto de hoteles pintorescos y bonitos, como el encantador Kouros Village, en el que nos hospedamos nosotros y cuyos desayunos en la terraza aún recordamos con nostalgia.

Por la noche, su paseo marítimo repleto de restaurantes es un buen lugar para escapar de los precios desorbitados de otros puntos de la isla y disfrutar de su contundente cocina griega “de batalla”. Es el caso del Tranquilo, un chiringuito con vistas al mar en el que suena reggae constantemente y donde un simpático personal con rastas te sirve, siguiendo a rajatabla los preceptos del slow food, deliciosa comida griega ecológica de km 0 a unos precios de risa. No dejes de pedir youvetsi (pasta griega) o alguna de sus macroensaladas bio.

Sphinx Wine Bar (Oia)

Abierto hace apenas unos meses, este restaurante de Oia es el lugar ideal para disfrutar de sus vinos y de su cocina griega con pinceladas creativas basada fundamentalmente en el pescado. No tiene vistas al mar, pero sí una terraza mágica en una de las callejuelas de esta hermosa localidad de cuento, y llega avalado por el éxito de su hermano mayor, el restaurante Sphinx de Fira, la capital.

Este pequeño rincón decorado con un gusto exquisito y con una bodega ideal para sibaritas, posee una espectacular carta de vinos que Panagiotis, su somelier, conoce al dedillo y sobre la que os asesorará en profundidad. Cuenta, además, con platos que van desde la langosta al pulpo, carpaccios y algún guiño a la cocina vegana y vegetariana, como su ensalada de superalimentos, o postres de nombres tan sugerentes como When Mango Meets Citrus.

The Wine Bar (Imerovigli)

En el hotel Heliotopos de la localidad de Imerovigli encontramos un lugar llamado The Wine Bar, al que recomendamos entrar con la mente abierta y el paladar preparado para probar vinos griegos más que interesantes. Situado en una pequeña cava natural que contribuye a la conservación del vino y a dotar de magia a la experiencia, se pueden degustar infinidad de maravillas elaboradas con la variedad local llamada Assyrtico. Os recomendamos coger la copa y llevárosla a la terraza al caer la tarde para ser testigos de una de las mejores puestas de sol del mundo.

Koukoumavlos (Fira)

Hay que tener cuidado en Fira, la capital, donde todos los restaurantes parecen maravillosos, con sus espectaculares vistas al mar, y donde hay muchas posibilidades de acabar viéndoselas con una musaka de cartón piedra. La capital de Santorini está repleta de atractivos turísticos discutibles, como la ruta en burro que nos lleva al ferry que conduce al volcán, o como sus carísimos restaurantes atrapaturistas. Es conveniente no cometer los mismos errores que nosotros, es decir, enamorarse de las vistas y dejarse engatusar por un camarero barbudo mezcla entre Bardem y Varoufakis. En este sentido, el elegante Koukoumavlos es una opción inmejorable. Su menú de 68 € es una buena manera de conocer los encantos de este restaurante especializado en cocina mediterránea con casi 30 años de recorrido, avalado por crítica y público, y con unas fantásticas vistas al volcán.

Texto y fotos de Laura Conde de Gastronomistas.com

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Las puestas de sol de Oia

A unos 10 kilómetros de la capital de Santorini se levanta el pueblo de Oia que se reconstruyó tras el terremoto de 1956 en la empinada falda de la caldera, convirtiéndolo en una agradable aldea. Muchas de sus pintorescas casas se han construido excavándolas en la roca de la montaña.

Las famosas puestas de sol de Oia están consideradas por muchos como las más bonitas del mundo, por lo que al atardecer acuden numerosos grupos de turistas a observar los últimos rayos del sol del día.

Imagen de François de Dijon

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