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La Maison Radieuse

Dentro de los trabajos de reconstrucción de la ciudad en los años 50, tras la II Guerra Mundial, y con la idea de aliviar la escasez de vivienda del momento, Le Corbursier ideó La Maison Radieuse, una de las unité d’habitation (unidad de habitación) que se han convertido en un hito dentro de la arquitectura civil del siglo XX y que posteriormente, sirvieron de inspiración para numerosas ciudades de Europa.

La primera de estas Unité d’habitation se construyó en Marsella, y posteriormente ésta de Rezé (a tan sólo 3 o 4 kilómetros de Nantes ) en 1955, en una versión muy parecida pero que se refinó ligeramente.

A primera vista puede extrañar que este edificio, de estructura simétrica y de vivos colores de sus ventanas en contraste con el gris de su estructura, fuera tan revolucionario en su momento. La idea era que el conjunto, con sus 294 apartamentos dúplex, funcionara de forma autónoma como en un barco, tanto el modo formal como funcional. Para eso, contaba con zonas comunitarias de juegos y jardines.

Hoy en día, la mayoría de sus apartamentos estan habitados, pero algunos se pueden visitar, en esta suerte de original piso-museo.

Imagen de Pymouss44

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Aix-en-Provence fuentes Cézanne y mucho más

Situada a unos 25 kilómetros al norte de Marsella se encuentra la que fuera la antigua capital de la Provenza, Aix-en-Provence. Ciudad cuyos primeros ocupantes llegaron a ella atraídos por sus numerosos manantiales, en la actualidad es polo de atracción de universitarios y de turistas, y un magnífico lugar para incluir en tu ruta provenzal. La elegancia es la mejor palabra que define a Aix, e incluso algunos hasta se aventuran a compararla con París, aunque en una escala muchísimo más pequeña. A continuación te detallamos algunas de las claves por las que debes visitar Aix-en-Provence.  

Cours Mirabeau, el casco antiguo y Quartier Mazarin

El Cours Mirabeau, situada entre el casco antiguo, que queda al norte, y el Quartier de Mazarin, al sur, es el icono por excelencia de Aix. En esta agradable avenida, con sus bellas fuentes de musgo, sus plataneros a modo de dosel, sus magníficas mansiones renacentistas, no podrás resistirte a recorrerla y a detenerte en alguno de sus múltiples cafés con terrazas desde las que contemplar el increíble ambiente. Uno de los más populares es Les Deux Garçons, frecuentado en pasado por Paul Cézanne, Émile Zola o Albert Camus.

Recorrer el casco antiguo de Aix es otros de los placeres con los que cuenta la ciudad. Perderse por sus calles peatonales  y sus plazas, disfrutar de su zona comercial, y descubrir rincones donde dejar pasar el tiempo, como la plaza D’Albertas, son algunas de las cosas que debes de hacer.

A diferencia del casco antiguo, en el Quartier Mazarin hallarás un conjunto de calles dispuestas con mayor orden, en el que no te dejaran de llamar la atención sus esplendidos hôtels particuliers, que es como se denominan estas grandes mansiones pertenecientes en el pasado a la nobleza y a la alta burguesía. Esta área se diseñó en el siglo XVII por iniciativa del cardenal Michel Mazarin. Entre los lugares de interés se encuentra el Museo Granet, situado en un antiguo priorato de los Caballeros de Malta, y que contiene la colección del pintor François Granet, con obras de italianos, franceses, flamencos, y con excelente muestra de arte moderno.

Tras la huella de Cézanne

El otro gran icono de la ciudad es el pintor postimpresionista Paul Cézanne, que nació y falleció aquí, y que plasmó los paisajes de la Provenza en un buen número de sus obras. Así pues, te recomendamos acercarte hasta el Atelier de Cézanne, que se encuentra al norte del casco antiguo, donde podrás hacerte una idea de cómo trabajaba, aunque eso sí, no verás ni un original suyo. Si te ves con fuerzas, puedes ascender hasta el Terrain des Peintres, un tranquilo y pequeño parque en la actualidad al que acuden numerosos artistas, y desde donde Cézanne pintó las múltiples versiones que hizo de la montaña Sainte Victoire.

Fundación Victor Vasarely,op-arten estado puro

Situada en las afueras de la ciudad, merece la pena hacer el esfuerzo y acercarse hasta la Fundación Victor Vasarely para disfrutar de esta original obra arquitectónica, construida a base de la unión de celdas hexagonales, y en cuyo interior podrás ver el trabajo del artista op-art Victor Vasarely. Todas las obras aquí expuestas son de gran tamaño, y te permiten adentrarte en el peculiar mundo de este genuino artista, cuyos efectos ópticos bien seguro que no te dejarán impasible.

Reserva tu Vueling a Marsella y aventúrate a conocer una de las regiones más bellas de Francia, como es la Provenza, y a visitar localidades tan evocadoras como Aix-en-Provence.

Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS

Imágenes de vasse nicolas,antoine, Milena, Sjaak Kempe, Connie Ma, Andrea Schaffer

 

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Le Panier

Se encuentra detrás del puerto viejo, en la zona que se eleva entre el castillo de Sant Jean y la basílica Sainte-Marie-Majeure. Sus calles y fachadas lucen un estilo provenzal y con un aire magrebí, consecuencia del gran asentamiento musulmán que ha habido en las últimas décadas en este enclave portuario. Le Panier se caracteriza por tener una apariencia humilde e incluso algo destartalada, debido a que en la antigüedad había sido una zona conflictiva, cuna de piratas y corsarios.

Actualmente este barrio se ha reconvertido y no tiene nada que ver con lo que fue antaño. Los artesanos y artistas han vuelto a ocupar sus calles y establecer sus talleres. Un sinfín de casitas de colores, las calles estrechas con tiendas de lo más peculiar, escaleras arriba y abajo y pequeños bares y restaurantes de comida típica hacen que tenga mucho encanto. La ropa tendida desde las ventanas en plena calle otorga a este barrio una autenticidad inusual. Es ideal para dar un paseo, tomar fotografías, ir a almorzar un delicioso chocolate caliente en una de sus cafeterías o bien acudir a alguna de sus famosas jabonerías marsellesas. Las panaderías y bollerías también cobran un protagonismo especial.

Este barrio tradicional contrasta con el resto de Marsella, más señorial. No por ello deja de disponer de alguno de los puntos de interés mas emblemáticos de la ciudad, como La Vielle Charité, museo y centro cultural. También cabe mencionar la carismática Place des Moulins que se encuentra en la cumbre de la vieja barriada, conservando aún dos de sus antiguos quince molinos de viento, ahora rehabilitados como viviendas.

¿No te apetece sumergirte en esta encantadora ciudad de la Provenza francesa?

Imagen de phgaillard2001

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Tras los pasos de Van Gogh

Situada en el sur de Francia, a una hora de Marsella y a las puertas del delta del Ródano, Arles es una ciudad de imprescindible visita si viajas a la Provenza. Si además eres fan de Van Gogh, tienes aún más motivos para acercarte y reencontrarte con las arquitecturas y los paisajes que inspiraron a este gran maestro de la pintura postimpresionista.

El pasado romano de Arles

Es imposible visitar esta ciudad y no toparse con su pasado romano. En el 46 a.C. Arles fue recompensada por Julio César ya que le ayudó en su lucha contra Pompeyo. Como contrapartida la convirtió en el puerto principal de la zona, quitándole este privilegio a Massilia (la antigua Marsella) que cometió el error de apoyar al bando contrario. Como consecuencia la ciudad vivió una época de esplendor de la que perduran varios monumentos, alguno de ellos en muy buen estado de conservación. Este es el caso de las Arenas, un anfiteatro construido hacia el siglo I para acoger uno de los espectáculos más populares de aquella época, la lucha de gladiadores. En la actualidad sigue en uso, y en él se pueden ver obras de teatro, conciertos, corridas de toros y courses camarguaises (una modalidad de corrida de toros propia de la región). El Teatro Romano es otro de los espacios destacados de la ciudad, que data del siglo I a.C. Como toda ciudad romana Arles contaba con un foro, que era a la vez centro social, político y religioso. Hoy en día, además de la nomenclatura, Place du Forum, conserva en su subsuelo los criptopórticos, que es la red de galerías sobre los que se cimentaba, y cuyo interior se puede visitar (su acceso se encuentra en el Hôtel de la Ville).

Otros puntos de interés de la ciudad

La iglesia de Saint-Trophime, situada en la plaza del ayuntamiento, es un clásico ejemplo de románico y gótico provenzal. Construida entre los siglos XII y XV, no hay que olvidarse de visitar su bello claustro. Otro punto de interés son los Alyscamps, una necrópolis de origen romano que fue adoptada por los cristianos, cuyo uso se prolongó durante toda la edad media. Para aquellos que estéis interesados en conocer el pasado arqueológico de la zona os recomendamos la visita el Musée départemental Arles Antique, del que destacan sus impresionantes mosaicos.

El Arles protagonista de los cuadros de Van Gogh

Además de por sus monumentos, Arles es visitado porque fue una figura capital en la obra de Van Gogh. El artista estuvo un breve periodo de tiempo en la ciudad (desde febrero de 1888 hasta mayo de 1889) en el que no paró de producir, llegando a pintar más de 200 cuadros. Cautivado por su luz y color la pintó en todas sus posibilidades. Curiosamente no queda ninguno de sus cuadros en la ciudad, pero sí todos aquellos rincones que le sirvieron de inspiración. Nuestra recomendación, hacerse con un plano (lo podéis obtener fácilmente en la oficina de turismo) y dejarse llevar. Algunos de los puntos clave del recorrido son:

- La Maison Jaune (la casa amarilla), en la plaza Lamartine;

- El “Café la Nuit”, situado en la plaza del Forum;

- Las Arenes y los Alyscamps;

- El puente de Trinquetaille;

- El muelle del Ródano;

- El “Viejo Molino”, en la calle Mireille;

- El jardín público situado en el bulevar de Lices;

- El jardín del antiguo hospital, conocido ahora como el Espacio Van Gogh (en él le cosieron la oreja cuando se la cortó y fue recluido cuando enfermó);

- El Puente Langlois, también conocido como el Puente Van Gogh.

Pero Arles no fue territorio exclusivo de Van Gogh. Gauguin fue a visitarlo y también pintó alguno de sus rincones. Precisamente fue a raíz de una discusión entre ambos, que tuvo lugar el famoso episodio en el que Van Gogh se cortó la oreja. Picasso, otro genio de otra época, también frecuentó durante años esta ciudad, donde acudía a disfrutar de las corridas de toros y a ver a sus amigos. Fruto de su buena relación con esta ciudad es la donación que hizo de cincuenta siete bocetos, que se pueden ver en el Museo de Bellas Artes de Arles, el Museo Réattu.

¿Listo para marcarte un Vueling y dejarte deslumbrar por Arles?

Textos de ISABELYLUIS Comunicación

Fotografías de Joan Sorolla, Tristan Taussac, Anne Jacko, Shadowgate, Phillip Capper, Claude Valette

 

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