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Ocho visitas imprescindibles en Edimburgo

Para empezar, recordemos que goza la urbe de una protección doble de la Unesco. Por un lado, la capital escocesa está catalogada como ciudad Patrimonio de la Humanidad por el valor de sus cientos de monumentos y su excelente conservación. Pero la misma organización también ha protegido los valores literarios que flotan en el ambiente y empapan todos los rincones de la ciudad.

No se me ocurre mejor manera de recorrer Edimburgo que caminando. Un placer  especialmente recomendable para aquellos que disfruten buscando recovecos secretos, ángulos ocultos donde, quizá, se esconda alguno de esos espíritus misteriosos que ha inspirado a tantos artistas y directores de cine. Desde el famoso Robert Louis Stevenson, quien se basó en las misteriosas calles de Edimburgo para crear a su malvado y retorcidomíster Hyde. Sir Walter Scott, autor de "Ivanhoe”, Arthur Conan Doyle, creador del célebre "Sherlock Holmes". Hasta la escritora infantil más famosa de los últimos tiempos, Joanne Katherine Rowling, la creadora del mítico mago “Harry Potter”. Y es justo en el bar donde creo al hechicero más famoso del mundo donde hacemos la primera parada en esta ruta por los ocho rincones imprescindibles de Edimburgo.

1- Nada mejor que empezar la jornada tomando un café en el Elephant House, el lugar donde se gestó la historia de Harry Potter, nacido de la mente de J.H Rowling, la más preciada cliente y embajadora del establecimiento. Este café, con su poco discreta fachada roja, es un reconocido templo para literatos. Y a pesar de su corta vida, abrió en 1995, son muchos los aficionados a las letras que pasan allí horas y horas escribiendo y tentando a la inspiración. Pero hay más. También hay muchos edimburgueses que frecuentan este establecimiento que además presume por servir la mejor selección de cafés y tés de la ciudad. Ofrecer copiosos desayunos, comidas y cenas edulcoradas con una buena carta de vinos. Ah, y también hay tartas. Y sándwiches... así que no tienes excusa.

2. Ya con las pilas puestas toca pasear. Y si hay una calle mítica en Edimburgo esa es la Royal Mile, rúa interminable de paso obligado de todo viajero. Es esta la gran arteria que une los dos corazones de la urbe: el castillo (que reina altivo sobre una colina volcánica llamada Castle Rock) y el palacio Holyrood, dos joyas de sólido peso histórico, artístico y legendario. Pero ojo, no te confundas. En realidad la Royal Mile no es solo una, sino que son cuatro. Nace de la unión de cuatro tramos que se suceden a lo largo de ¡dos kilómetros!: Castlehill (el que discurre cerca del mencionado castillo); Lawn Market; High Street y Canongate, ya en las puertas de Holyrood. Conviene recorrer estas aceras atento pues es una especie de escaparate donde se ve de todo.

3. Si te gusta pasar miedo, no te vayas de la Royal Mile sin hacer una parada en el enigmático y a la vez macabro Mary King’s Close (el callejón Mary King). Más que un callejón, es en realidad un laberinto subterráneo de origen medieval donde, cuentan mendigos, miserables, proscritos, asesinos, delincuentes y gentes de mala vida habitaban ocultas del mundo entre ratas y suciedad. En el siglo XVII, la peste bubónica asoló Edimburgo. Ante la expansión de la plaga, las autoridades decidieron cerrar aquellas calles oscuras nicho de infecciones y para ello lapidarona los residentes en el callejón. Desde entonces, circulan muchas leyendas sobre fantasmas deformes y lamentos desgarradores. Hoy, este terrible lugar está abierto al público. ¿Te atreves a visitarlo? Un consejo. Si vas, lleva una muñeca. Y ofrécesela a Annie, el fantasma de una niña a la que su familia abandonó en este lugar donde murió y cuyos lamentos desgarradores aún atormentan a los visitantes. 

4. ¿Quieres hacer una foto del castillo para compartirla en tus redes sociales y no sabes dónde? Pues es fácil. Pon rumbo a Princess Street, la calle más comercial de Edimburgo —por la que transcurre una de las escenas de más acción de la película “Trainspotting”, rodada en la ciudad—. Además de ser la calle de las tiendas es también la mejor para captar buenas panorámicas del castillo, ya que sólo hay edificios a uno de los lados. Al otro, jardines y monumentos que permiten la contemplación de la famosa fortaleza sin obstáculos.

5. Si te gusta hacer compras pero buscas comercios con encanto y no grandes cadenas internacionales, escápate a la pintoresca Victoria Street. A parte de ser una de las calles más fotografiadas por la estética de sus fachadas coloristas y su forma curvada y pendiente, es un rincón rebosante de tiendas singulares donde encontrar tesoros: licorerías, queserías, talleres de artesanos y charity shops (tiendas con productos de segunda mano cuyas ventas tienen fines benéficos, muy habituales en el Reino Unido). Hablando de Harry Potter, cuentan que su creadora se inspiró en esta calle para reconstruir el peculiar callejón Diagón donde los magos adquirían sus singulares objetos mágicos. Puedes acceder a esta calle desde la Royal Mile.

6. No te confundas. Edimburgo es famosa por sus legendarias piedras, y callejones con sabor añejo, pero también famosa por sus zonas verdes. Prueba de ello son los parques de Calton Hill y Arthur’s Seat, donde los lugareños hacen footing ,circulan en bicicleta, pasean a sus perros. Ambos ofrecen unas vistas fantásticas de la ciudad. El primero, antaño, formaba parte de los jardines del palacio de Hollyrood y cuenta una vieja leyenda escocesa (que tiene pocas probabilidades de ser verídica), que su punto más alto, (a 251 metros) era adonde el rey Arturo subía para estar solo ypensar. Cierto o no, el caso es que el llamado pico de Arthur’s Seat existe. Y se ve bien desde lo alto del Calton Hill, donde destaca la torre de Nelson, que conmemora la victoria de Trafalgar, y un monumento nacional inspirado en la Partenón de Atenas.

7. Y de los parques al puerto, concretamente al Ocean Terminal, para visitar el Royal Yatch Britannia. El que fue el buque de la familia real británica desde 1954 hasta 1997, año en que fue reconvertido en museo flotante, y atracado en el puerto de Leith. Si sus paredes hablasen contarían que ha visitado más de 135 puertos y participado en casi mil viajes oficiales. Resulta curioso visitar el pequeño camarote real, en el cual dormía la reina Isabel II.

8.Y para rematar la visita, nada mejor que hacerse una foto obligada ante uno de los héroes de Edimburgo. El perro Bobby. Un Skye terrier que se hizo famoso por permanecer durante ¡catorce años! al lado de latumba de su dueño, en el cementerio de Greyfriars. Actualmente, sus restos reposan cerca de los de su amo y una escultura recuerda la historia a las puertas del camposanto. La foto con Bobby es casi ¡obligada!

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Texto y fotos: Nani Arenas

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Planes en Londres en verano

¿Piensas que las grandes ciudades no son para verano? Quítate esta idea de la cabeza. Precisamente las ciudades cosmopolitas se llenan de eventos y actividades para disfrutar durante esta época del año. Descubre, por ejemplo, el verano en Londres...

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Por la romántica ciudad de Oporto

Puerta hacia el Atlántico y el comercio con África, Oporto tiene una belleza muy especial que percibes paseando por sus calles. A pesar de su actual decadencia romántica, los edificios modernistas y de principios de siglo que se levantan a los lados te trasladan a otras épocas cuando la ciudad vivía su máximo esplendor comercial.

Disfruta en las terrazas y restaurantes del animado barrio de la Ribeira

El centro histórico de Oporto es también una de las zonas más bonitas y coloridas; un laberinto de estrechas calles y callejones medievales.
La Plaza de Ribeira se encuentra frente a la Capilla de Nuestra Señora de la Ô, rodeada de animados cafés. Acércate a comer a los restaurantes tradicionales de la Rua da Fonte Tauria. Aquíse puede coger el Funicular dos Guindais, más conocido como Dos Guindais, para subir hasta la parte más alta de la ciudad en el barrio de Batalha.

A Ponte Dom Luís I

El más emblemáticos de los seis puentes de Oporto es el de Luís I, que atraviesa la ciudad y Gaia, donde se encuentran las bodegas del afamado vino de oporto. Fue diseñado por un discípulo de Eiffel, el ingeniero belga Teófilo Seyrig, por lo que las dos estructuras metálicas son obras muy parecidas en su estilo.

Puede atravesarse para visitar Gaia, una población llena de bodegas de vino, por las pasarelas de sus dos pisos. Por el piso superior pasa la línea de metro y por la inferior los coches y demás vehículos.

Las Bodegas de Oporto

Atravesando el puente, llegarás a Gaia. Aquí envejece el vino de Oporto, justo al lado de la ciudad, y se encuentran la mayoría de bodegas que lo producen. Pero no te quedes únicamente con la idea de su vino; en Oporto es muy interesante probar las sardinas, los quesos frescos Saloios o Cabreiro y algunos de sus deliciosos postres.

Otra interesante opción es atravesar el río Duero a bordo de los típicos barcos rabelo -con los que antiguamente se transportaba el vino Oporto-. Quedarás fascinado por las magníficas vistas.

Visita la Livraria Lello. Una de las más bonitas de Europa

No es de extrañar que se escogiera a esta librería para rodar algunas de las escenas de la saga Harry Potter. En ella se respira un ambiente mágico. Sus detalles modernistas y neogóticos, la escalera de acceso a la planta superior, las grandes vidrieras del techo o el puente de madera que la atraviesa, hacen de este lugar algo más que una simple librería en la que comprar libros.

Y es que la Livraria Lello e Irmão, llamada Livraria Lello para simplificar, ubicada en el centro de la ciudad en un precioso edificio de estilo neogótico, está considerada como una de las más bonitas de Europa y es, junto al a la librería Bertrand en Lisboa, una de las más antiguas de Portugal.

Maus Hábitos. Un espacio para la expresión artística

Maus Hábitos o Malos Hábitos, no es un lugar convencional. Restaurante, bar y galería de arte, proporciona desde 2001, año en el que Oporto fué capital Europea de la cultura, un espacio adecuado para la expresión de artistas de todo tipo y la organización de talleres. Además, podréis degustar una mezcla de cocina tradicional y moderna portuguesa con vistas al casco antiguo o relajándoos en su patio ajardinado.

Imagen Małgorzata Kaczor

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Bristol brumas de trip hop y graffiti I

Volvemos a viajar con un equipo de periodistas del Mondo Sonoro. Esta vez decidimos investigar la escena musical de Bristol, muy activa desde finales de los 70, durante los años de gloria del punk, aunque sería en los primeros años 90 cuando la música de esta ciudad portuaria del sur de Inglaterra exigió toda la atención internacional. Y es que en sus calles se gestó, evolucionó y dicen que murió uno de los géneros definitorios de finales del siglo pasado: el Trip Hop. Pero la cosa no quedó ahí, poco después, Bristol le disputaba a Londres el título de cuna del drum’n’bass y hoy es el dubstep el que le permite seguir ocupando un lugar de honor en la electrónica de vanguardia. Todo sin dejar de ser un vergel para todo tipo de música en directo. Así que nos fuimos a Bristol con un buen puñado de interrogantes- quizá demasiados para ser resueltos en tan solo 48 horas-. Esto es lo que dio de sí la experiencia.

Bristol está tan solo a 48 minutos en tren desde Cardiff, un breve paseo que puedes aprovechar para repasar la programación de los innumerables clubs y salas de concierto que animan las noches de una ciudad de poco más de 400 mil habitantes.

Durante décadas, Bristol ha sido el puerto principal de Inglaterra. Lo cierto es que la ciudad floreció como centro comercial, enriqueciéndose con la distribución de vino, tabaco y, en el siglo XVII, también de esclavos. ¡Por algo el clásico “La isla del tesoro” situaba aquí el hogar del pirata Long John Silver! Durante la II Guerra Mundial, la importancia de sus muelles e industria aeronáutica atraería terribles bombardeos. Recientemente, la antigua zona portuaria ha retomado protagonismo como espacio de ocio a merced de un ambicioso programa de reurbanización completado en 2008, dando lugar a una de las zonas de paseo más transitadas: Harbourside. Se trata de una zona totalmente rehabilitada, en la que, además de áreas de restauración y ocio, puedes disfrutar de un mercadillo al aire libre, donde no faltan libros y discos de segunda mano, artesanía, repostería e incluso cerveza artesana.

Allí mismo se encuentra el Centro de información Turística de Bristol, inagotable fuente de conocimiento donde aprendimos que aquí está la sede de Aardman Animation, estudio creador de los oscarizados personajes de plastilina “Wallace & Gromit”; que aquí nació también Cary Grant, estrella del viejo Hollywood a quien se sigue rindiendo tributo con un festival que lleva el nombre del hitchcockiano actor; o que en los alrededores de la ciudad vivió hasta la adolescencia la escritora JK Rowling, mamá de “Harry Potter”. Pero nuestra adquisición más preciada en la oficina de turismo fue un plano para localizar la multitud de obras diseminadas por la ciudad del que quizá sea el personaje local más popular, aunque su identidad siga siendo un misterio. Hablamos del grafitero Banksy, hijo pródigo de Bristol (aunque no todos los gobiernos de la ciudad lo calificarían con ese apelativo).

Pero antes de emprender un foto-safari por los muros de la ciudad, tal vez sea buena idea conocerla desde el río que la atraviesa, conectándola con la costa. Varias compañías organizan visitas en barco como Bristol Ferry Boats, The Bristol Packet o The Matthew. Esta última organiza viajes de hasta cuatro horas durante los que puedes disfrutar del clásico Fish&Chips o de un Cream Tea (té con leche yscones con mermelada y crema de nata).

Sin dejar el barrio, estuvimos tentados de visitar At-Bristol, que combina un centro de ciencias interactivo con un planetario, pero había muchos enclaves culturales por visitar. Primero nos acercamos a la cercana zona de teatros, como el Bristol Hippodrome, donde imperan los grandes musicales, incluyendo uno dedicado al Million Dollar Quartet (Johnny Cash, Jerry Lee Lewis, Carl Perkins y Elvis Presley), donde el legendario productor Sam Phillips es interpretado ¡nada menos que por la expopstar Jason Donovan! Por ahí nos topamos con más de un bar de tapas, atestiguando el sensible aumento de la inmigración española, como son El Puerto o La Tomatina, este último ubicado junto al primer Banksy que pudimos disfrutar, el tronchante “Well Hung Lover” de Park Street, una empinada avenida comercial, indispensable para las compras-chollo. El hotel quedaba cerca, en la histórica Old City, así que aún nos dio tiempo a perdernos por St. Nicholas Market, un encantador mercado cubierto, como un zoco con techos de cristal, y de acercarnos a St. Peter’s Church, la evocadora iglesia en ruinas que corona Castle Park, en la franja del río que toca con el barrio de Broadmead, centro comercial de la ciudad. Más al norte, está el Bearpit, una peculiar plaza hundida entre un nudo de carreteras que se sortean a través de túneles peatonales repletos de carteles de actuaciones musicales y exposiciones de arte callejero. Cuando estuvimos, impresionaban unos graffitis en memoria de la tragedia de los 43 “normalistas” mexicanos desaparecidos. También había rampas de skate, un espacio para actuaciones de todo tipo, e incluso un típico bus inglés de dos plantas reconvertido enfood truck de cocina mexicana.

Y aquí acabamos la primera parte de este intenso e interesante viaje a Bristol. En la segunda parte nos adentramos en la zona donde se arremolina buena parte de los clubs de allí. Además hablamos con Euan Dickson, ingeniero de sonido de la banda Massive Attack, una de las bandas seminales de la escena musical de la ciudad. ¿A qué esperas para descubrir los sonidos de Bristol? Consulta nuestros vuelos aquí.

Texto de Mondo Sonoro y Los Viajes de ISABELYLUIS

Imágenes de Los Viajes de ISABELYLUIS

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