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El Santander más auténtico

El diseño y el interiorismo epatante lo dejan para los recién llegados y los que van de modernos. El sabor de siempre se lo quedan para ellos, pues ellos son los que llevan años con la fórmula del éxito. Son Bodega La Cigaleña y Bodega del Riojano, dos emblemas de Santander cuyo trabajo nos recuerda que, con su buena gastronomía de toda la vida, basada en un producto de calidad en platos sin florituras, siempre han estado ahí.

Bodega La Cigaleña

Vino, vino, vino. Producto, producto, producto. Historia, historia, historia. Es Bodega La Cigaleña, un clásico de clásicos en el centro de Santander, donde vale la pena entrar y, sobre todo, comer y beber. Porque la excusa de los platos sencillos con los mejores ingredientes es ideal para probar los mejores vinos, sobre todo los naturales, una corriente a la que se sumó hace ya unos cuantos años, cual pionero visionario, el responsable del establecimiento, Andrés Conde Laya, tercera generación de los dueños de este negocio - abrieron en 1949-. Un establecimiento con aires de mesón rústico y museo de mil y una curiosidades.

Y si no son vinos naturales, no hay problema porque hay unas 10.000 referencias en una bodega que puede presumir de estar entre las más importantes de España - basta con alzar la vista y descubrir un techo repleto de botellas -. Por ejemplo, tienen un vino de Madeira de 1830.

Platos que vale la pena pedir: salteado de 18 verduras (homenaje a una creación de Michelle Bras), pulpo a la parrilla y raviolis de cigala bañados en una sopa de un sabor concentradísimo de cabezas de cigala. Consejo: dejaos llevar por Andrés a la hora de pedir un vino.

Bodega del Riojano

Bodega del Riojano, que este año cumple sus bodas de platino, es uno de los locales más peculiares de la ciudad gracias a las barricas de vino decoradas por artistas. La mayoría de ellas están ubicadas sobre las cabezas de los comensales. En este restaurante-galería está retratado Woody Allen y hay obras de Ramon Calderón, Antoni Clavé, Oswaldo Guayasamil, Eduardo Gruber, Manuel Viola, Miguel Ibarz, e incluso, de los humoristas Andreu Buenafuente y Moncho Borrajo.

Su propuesta gastronómica podría definirse de casera, donde predominan guisos y recetas de siempre, como los tres platos superventas: alubias rojas, pimientos rellenos de carne de ternera y cerdo y bacalao con tomate. Hay que anotar también las croquetas de mejillón y gambas, y los huevos rotos con jamón y habitas.

 

Texto y fotos de Ferran Imedio de Gastronomistas.com

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Gouda algo más que un queso

Todos hemos oído hablar alguna vez del queso gouda, unos cuantos hemos llegado a probarlo, e incluso lo tenemos entre nuestros preferidos, pero muy pocos saben de dónde viene y de los atractivos que esconde la ciudad de la que es originario. Y es que este popular queso procede de Gouda, una ciudad de los Países Bajos situada en la provincia de Holanda Meridional, en la confluencia de los ríos Gouwe y Ijssel.

¿Qué se puede hacer en Gouda?

La ciudad de Gouda cuenta con un centro histórico de lo más pintoresco en el que pasear por sus calles es un auténtico placer, y donde encontrarás los principales puntos de interés de la ciudad. El primero de ellos va asociado al queso –no podía ser de otro modo-, y es el que más turistas atrae: el mercado del queso (KaasMarkt). Éste tiene lugar todos los jueves de 10 a 13h, de abril a agosto, donde se pueden ver a campesinos y comerciantes realizando las transacciones, y en el que aún se conservan muchas tradiciones centenarias, como en el transporte de la materia, que se hace en carretillas de madera, o en el cierre de las compras, mediante un toque de manos.

En la misma plaza que se lleva a cabo este ritual comercial, conocida como Markt, se encuentra el Stadhuis, un bello edificio de estilo gótico flamígero que tiene el honor de ser uno de los ayuntamientos más antiguos de los Países Bajos. Construido entre 1448 y 1450, sufrió alguna que otra modificación en 1692 y 1880. En su interior sobresalen la Trouwzaal (Sala de Bodas), de 1800, y el Salón de Plenos.

También en la misma plaza de Markt se puede visitar el Goudse Waag, edificio de 1668 que antiguamente servía como mercado cubierto para la compra y venta de queso. Hoy en día, convertido en un monumento nacional, ha sido transformado en museo dedicado al queso.

La iglesia de San Juan Bautista (Sint Janskerk) es, junto al ayuntamiento, otra de las joyas por las que merece la pena hacer una excursión a Gouda, y a la que no hay que dudar en entrar. Su historia es la de una auténtica lucha contra las llamas, ya que llegó a sufrir hasta tres incendios de los cuales dos de ellos, en 1361 y 1438, casi lograron destruir la totalidad de la ciudad. Sus 123 metros de largo la convierten en la iglesia de mayor longitud de los Países Bajos. Lo más impresionante son, sin duda alguna, sus sesenta vidrieras, veinte de las cuales son obra de los hermanos Dirck y Wouter Crabeth, y fueron colocadas entre 1530 y 1603. Uno de los aspectos que más sorprende en la visita es que aún se conservan los cartones que sirvieron de modelo a los artistas, algo poco común y difícil de encontrar.

Aquellos que quieran conocer la historia de la ciudad pueden acercarse hasta el Museo de Gouda, que ocupa los edificios de Het Catharina Gathuis y De Moriaan.

Cerrando la visita a la ciudad, te recomendamos desplazarte al sur del centro histórico, donde se encuentran dos antiguos molinos, elMolen 't Slot, construido en 1831, y elDe Roode Leeuw('El León Rojo'), de 1619, reconstruido en 1771.

Eso sí, no debes de irte de Gouda sin probar el stroopwafel, un dulce originario de la ciudad, que lo forman dos gofres unidos por un relleno de caramelo blando, una estupenda forma de recuperar las fuerzas tras este magnífico paseo por la ciudad.

Ahora que ya conoces todos los secretos que se esconden en Gouda, coge tu Vueling y anímate a conocerla.

Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS

Imágenes de bertknot, Sander van der Wel, Hans A Rosbach

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Il Palio de Ferrara, el más antiguo del mundo

Cuando oímos la palabra “Palio” automáticamente nos viene a la mente la imagen de la Piazza del Campo de Siena, llena a rebosar de gente, con jinetes vestidos con coloridos ropajes de época, protagonizando una trepidante carrera de caballos. Cuál fue nuestra sorpresa al descubrir que Siena no tiene la exclusividad de esta fiesta, y que Ferrara cuenta también con su propio Palio, del que dicen que es el más antiguo de Italia. ¿Sorprendidos? Ambas festividades tendrían su origen en la época medieval y han logrado perdurar a lo largo de los siglos. En la actualidad son una excusa perfecta para transportarnos a un tiempo lleno de gestas, caballeros, bellas doncellas y rivalidades entre contrade (barrios o distritos en español).  

El Palio de Ferrara, los orígenes

El primer Palio de Ferrara tuvo lugar en 1259, año en el que Azzo VII de Ferrara, comandante de las tropas Pontificias logró vencer a Ezzelino III Da Romano, conocido como "il Tiranno" y comandante de las tropas imperiales, en Cassano d’Adda. Para festejar dicha victoria se organizaron desfiles por toda la ciudad y carreras de burros y caballos. Esta forma de celebración obtuvo gran éxito y se mantuvo en el tiempo, aplicándose a las dos principales festividades ferrarenses: San Giorgio, patrón de la ciudad, y la Virgen de agosto. En algunos casos se extendió su uso a la conmemoración de los nacimientos o en las bodas de las familias más poderosas de Ferrara. A partir de 1600, la práctica de las carreras fue desapareciendo paulatinamente, siendo reemplazadas por los desfiles. A principios del siglo XX se retoma la costumbre de organizar las carreras y el Palio se acabará transformando en la fiesta tal y como la conocemos hoy en día.

Mayo en Ferrara: juegos, desfiles, sbandieratori y carreras

¿Qué nos encontraremos en Ferrara si la visitamos en mayo? Para empezar, un escenario perfecto para dejarnos transportar a otra época, ya que si con algo cuenta esta ciudad de la Emilia-Romaña es con un centro histórico lleno de referencias medievales y renacentistas. En cuanto al Palio, en la actualidad es una fiesta en la que compiten los ocho contrade en los que se divide la ciudad, formados por cuatro borghi (barrios externos a las murallas) y cuatro rioni (barrios internos a las murallas). Cada fin de semana de mayo hay programado algún desfile, juego o competición de banderas, en las que San Giorgio, S.Giacomo, S.Paolo, S.Spirito, Santa María in Vado, S.Luca, S.Giovanni y S.Benedetto se disputan la victoria.

Especialmente interesante es el Corteo Histórico en el que desfilan aproximadamente unas mil personas, ataviadas con trajes renacentistas, realizando un recorrido que va desde la Puerta degli Angeli, pasando por el Corso Ercole I d'Este, y que finaliza en el Castello Estense. Tampoco hay que perderse las competiciones en las que los sbandieratori demuestran su habilidad con las banderas, un auténtico despliegue de destreza, belleza y color.

El último fin de semana del mes tiene lugar la culminación de los festejos con la celebración de las carreras. La extensa Piazza Ariostea, obra del arquitecto Biagio Rossetti, es la encargada de acoger el evento. Se realizan un total de cuatro carreras: la de chicos (Palio de San Romano), la de chicas (Palio di San Paolo), la de burros (Palio de San Maurelio) y la de caballos (Palio di San Giorgio).  El premio, una gran paño pintado a mano, conocido como el Palio, que a su vez es el encargado de darle el nombre a esta tradición.

¡Aventúrate a conocer Ferrara y una de sus principales festividades!

Texto de ISABELYLUIS Comunicación

Fotografías de  Il Palio di Ferrara (fotógrafo: Geppy Toglia)

 

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Recorriendo la Granada de Lorca

Federico García Lorca, poeta, dramaturgo y prosista, integrante de la Generación del 27, es indudablemente una de las figuras más relevantes de la literatura española del siglo XX a nivel internacional. A él le debemos obras magníficas como el Romancero gitano, Poeta en Nueva York, Bodas desangre, La Casa de Bernarda Alba y Yerma, entre otras. La biografía de Federico García Lorca está estrechamente ligada a la ciudad de Granada y a algunos de los pueblos de la vega granadina. Al igual que éstos dejaron huella en su obra, también Lorca parece perdurar en el tiempo en estas tierras. A continuación te invitamos a realizar un viaje tras los vestigios de tan magnánimo artista.

Abriendo la ruta lorquiana está Fuente Vaqueros, un pequeño pueblo situado en la Vega de Granada, que es el lugar donde nació nuestro protagonista. Su casa natal, situada en el número 4 de la calle García Lorca, ha sido convertida en museo, y nos permite hacernos una idea de cómo fueron sus primeros pasos.

Muy cerca de Fuente Vaqueros se encuentra Valderrubio que, además de ser el primer pueblo de Europa donde se sembró el tabaco rubio traído de América, fue lugar de vacaciones de la época de niñez y de juventud de Lorca. Entre los lugares a visitar destaca la casa de Bernarda Alba, situada en la calle de la Iglesia, y vecina a la de la familia García Lorca. Como bien habrás podido adivinar, serviría de inspiración en una de sus obras de teatro más aplaudidas y que mejor refleja la España profunda, La Casa de Bernarda Alba. La antigua casa familiar ha sido transformada en Casa Museo y en ella se pueden encontrar algunos objetos del poeta.

En 1909 la familia de Lorca se muda a Granada, y es allí donde continua esta ruta. Su primera vivienda en la ciudad estaba en el número 50 de la Acera del Darro, y la segunda en el número 31 de la Acera Casino. En 1914 empieza sus estudios de Filosofía y Letras y Derecho en la Facultad de Granada, y es en esta misma época cuando comienza a frecuentar uno de los espacios más celebres dentro del mundillo de los jóvenes intelectuales, el café Alameda –hoy en día convertido en el restaurante Chikito-. En él se reunía la tertulia “El Rinconcillo”, grupo formado por artistas de diferentes disciplinas, y cuyo objetivo era el de renovar culturalmente la ciudad. El Centro Artístico y Literario de Granada (CALC) y El Polinario –famoso tablao flamenco- también fueron espacios frecuentados por el artista. 

Fruto de esos encuentros surge la amistad con Manuel de Falla, uno de los miembros del “El Rinconcillo”, junto con el que acabará organizando el primer concurso del Cante Jondo de Granada, el primero también realizado a nivel nacional, que se celebró en la Plaza de los Aljibes de la Alhambra.

A dos kilómetros de Granada se encuentra la penúltima parada de este recorrido, que nos lleva hasta la Huerta de San Vicente, casa de veraneo de la familia entre 1926 y 1936. Rodeada por un bello parque, se convirtió en lugar de retiro para Lorca, y es aquí donde acudía a inspirarse, relajarse y escribir. También es aquí donde pasaría los últimos días de su vida. En la actualidad la casa ha sido transformada en la Casa-Museo de Federico García Lorca, que contiene muebles, objetos y fotografías de Lorca.

Con el estallido de la Guerra Civil, en el verano de 1936, Lorca se ve obligado a refugiarse en casa de la familia del poeta Luis Rosales, aunque ello no impedirá su detención el 16 de agosto de 1936. El punto y final a nuestro recorrido por el universo lorquiano granadino está en un olivar entre Vízcar y Alfacar, en el que la madrugada del 18 de agosto Federico García Lorca sería fusilado. Hoy en día este parque ha sido bautizado con el nombre del poeta, y en él hay un monolito en memoria a todas las víctimas de la represión franquista en la Guerra Civil.

Anímate a coger tu Vueling a Granada y marcarte una ruta tras los pasos de Lorca.

 

Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS

Imágenes de Alfons Hoogervorst, John Levin

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