Toulouse en ocho descubrimientos
Primer descubrimiento: la ciudad rosa
Fue en Toulouse donde descubrí que los atardeceres pueden ser de color rosa sobre todo si los disfrutas a orillas del río Garona. La luz puede ser muy caprichosa sobre todo cuando incide, ángulo arriba ángulo abajo, en el mármol de los grandes edificios que jalonan el centro histórico de Toulouse. La Plaza del Capitolio, tan bella de día como de noche gracias al programa de iluminación nocturna de la ciudad, es el punto de partida de cualquier ruta por esta urbe de la nueva región de Languedoc-Roussillon-Midi-Pyrénées. Aquí se alza el edificio del Capitolio, hoy sede del Ayuntamiento y del Teatro Nacional. Sus ocho columnas de mármol rosado simbolizan el poder de los ocho barrios que formaban parte de la ciudad en el siglo XVIII. En esta misma plaza también hay tesoros escondidos, como las pinturas que se encuentran bajo sus soportales y donde se explica la historia de la ciudad.
Segundo descubrimiento: la patria de Carlos Gardel y de la Inquisición
En Toulouse averigüé que Carlos Gardel era oriundo de Francia pese a que los uruguayos sostienen que el rey del tango era compatriota suyo, o que el escritor y aviador Antoine de Saint-Exupéry, autor de El Principito, se alojaba en el hotel Le Grand Balcon, como todos los pilotos de la Compagnie générale aéropostale (Compañía General Aeropostal). También aquí nacieron instituciones tan importantes como antagónicas como la Inquisición, que se fundó para combatir a los cátaros, o los Juegos Florales o de la Gaya Ciencia en el siglo XIV.
Tercer descubrimiento: su vasto patrimonio
En Toulouse se encuentra el mayor templo románico de Occidente, la basílica de Saint-Sernin, que constituye a su vez una etapa importante dentro del Camino de Santiago a su paso por Francia. Cerca está el convento de los Jacobinos, un magnífico ejemplo de construcción monástica, y ya de camino al Garona nos topamos con la basílica de Nuestra Señora de la Dorada (Notre-Dame de la Daurade), consagrada a una virgen negra que lleva mantos diseñados por grandes modistos.
Cuarto descubrimiento: Pablo Picasso
En Toulouse me enseñaron la gran pasión que sienten los tolosanos por Pablo Picasso. El Museo de Arte moderno de Les Abattoirs, considerado uno de los centros culturales más importante de la capital de Languedoc-Roussillon-Midi-Pyrénées, acoge El despojo del minotauro en traje de Arlequín, obra de este malagueño universal.
Quinto descubrimiento: Aeroscopia
Toulouse es la capital francesa de la aeronáutica (la fábrica de Airbus se encuentra en Blagnac) y todavía más desde la inauguración del Museo Aeroscopia que, en una superficie de 7.000 metros cuadrados, alberga aviones legendarios como el Concorde o el Super Guppy, que fue el predecesor del mítico Beluga.
Sexto descubrimiento: los mercados
En Toulouse descubrí que en Francia los mercados tienen vida propia y que son lugares donde la gente no solo va a comprar sino que come en sus restaurantes. El mercado de Victor Hugo, el mercado de Cristal, donde se venden frutas y verduras al aire libre, o el de Carmes son algunos de los más conocidos.
Séptimo descubrimiento: Nº5 Wine Bar
En Toulouse, como en todo el país, existe el concepto bar de vinos. Un buen ejemplo es el Nº5 Wine Bar, donde te puedes servir por copas (eligiendo no solo el vino sino también la cantidad) y pagas con una tarjeta que va memorizando todo lo que vas consumiendo. No te pierdas sus tapas como los culatello di Brozzi, elfoie o los quesos de Bonat.
Octavo descubrimiento: la noche de Toulouse
Por último, Toulouse es la urbe francesa con más influencia española. Y esto se palpa nada más llegar cuando entablas conversación con sus gentes o cuando te rindes a los encantos de la noche tolosana. Porque en la cuarta ciudad en habitantes del país vecino la gente sale a la calle pese al frío y disfruta de la vida hasta que el cuerpo aguante. Las noches en Toulouse aglutinan a numerosos locales y foráneos, muchos de ellos estudiantes, que se congregan en los locales de la Rue des Filatiers y de las plazas de Carmes, de la Trinité, Wilson, o Victor Hugo.
Toulouse es una ciudad perfecta para conocerla durante un fin de semana. Consulta tu Vueling aquí.
Texto de Tusdestinos.net
Fotos de Turismo de Toulouse
El Madrid de Almodóvar
¡Qué decir sobre Pedro Almodóvar! Con permiso de Luis Buñuel, es el director de cine español más conocido fuera de nuestras fronteras. Oscarizado y con una filmografía iconoclasta que presenta algunas obras maestras, además de un buen número de filmes interesantísimos. Como todo autor que se precie, y el manchego es uno de ellos, Almodóvar tiene una ciudad fetiche que ha aparecido repetidamente en sus películas. Nos referimos a Madrid. A finales de los sesenta partió hacia la capital desde su Calzada de Calatrava natal para hacerse un nombre en esto del cine, y con el tiempo la acabó convirtiendo en su localización favorita. De hecho, la ha retratado de muchas maneras, mostrando sus luces y sus sombras, su parte conocida y la secreta. Almodóvar ha recorrido casi todas las calles de su ciudad adoptiva para amplificar las emociones y sentimientos de sus protagonistas. Ha conseguido llenar de vida, en la ficción, a edificios, calles, locales comerciales, aeropuertos, paradas de tren, y un largo etcétera de emplazamientos.
El director de Volver ha convertido la ciudad en un plató de cine, sacando partido a localizaciones reales y reconocibles para el público, convirtiendo algunos lugares en centros de peregrinaje obligados para los fans de su cine. Visitar esos enclaves significa acercarse al mundo arquitectónico y pasional de Almodóvar, pero también compone una guía turística alternativa de Madrid. A continuación, repasamos algunos de losspotsmás emblemáticos de esta ruta que puedes completar viendo las películas del creador de Mujeres al borde de un ataque de nervios y apuntando nuevos sitios en tu libreta de viaje almodovariana.
Museo Chicote y La Bobia
Dos bares de copas vistos en el cine de Almodóvar. El Museo Chicote es una coctelería chic situada en la emblemática Gran Vía madrileña con un montón de historia a sus espaldas: está abierta desde 1930 y por ella han pasado un buen número de estrellas actuales y, claro está, también del Hollywood clásico. Su interior se puede ver en una de las secuencias centrales, protagonizada por Blanca Portillo, de Los abrazos rotos. La Bobia es otro lugar de encuentro legendario de Madrid. Está cercano al Rastro, y en su momento fue uno de los epicentros de La Movida. Precisamente en esos años locos, Almodóvar decidió situar el inicio de la historia de Laberinto de pasiones en La Bobia, con Imanol Arias y Cecilia Roth al frente.
Cuartel del Conde Duque
Parada obligada para ver el lugar donde se llevó a cabo una de las escenas más famosas de la filmografía del cineasta manchego: la ducha nocturna con agua y manguera de Carmen Maura en una de sus obras maestras, La ley del deseo. La escena se rodó en la puerta del Cuartel del Conde Duque, uno de los palacios más antiguos (fue construido en 1717) y grandes de Madrid, con un fondo de documentos culturales e históricos riquísimo. Es más, una vez te hayas hecho la foto de rigor para recordar el plano de Almodóvar, puedes entrar a visitarlo, ya que ahora se ha convertido en un centro cultural que presenta diversas exposiciones itinerantes durante todo el año.
Los bloques de piso de la M-30
Pedro Almodóvar no solo ha retratado la zona centro y más conocida de Madrid, sino que también ha puesto su mirada en los suburbios. Lo hizo en una de sus mejores películas, la icónica ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, en la que una sufrida Carmen Maura las pasaba canutas. Su personaje vivía en los bloques de pisos de la carretera M-30, una zona residencial y obrera que se encuentra en el distrito de Moratalaz.
El viaducto de Segovia
Una de las localizaciones naturales más utilizadas por Almodóvar. Tanto al inicio de su carrera, como actualmente. Y es que aparece en Matador, y también en la reciente Los amantes pasajeros. En esta última podíamos ver a Paz Vega en una graciosa escena. El viaducto de Segovia se encuentra en la calle Bailén, cercano al Palacio Real, y es uno de los puentes más conocidos de la ciudad.
Anímate a recorrer estos escenarios almodovarianos, reserva tu Vueling a Madrid aquí.
Texto de Xavi Sánchez para Los Viajes de ISABELYLUIS
+ infoUna Roma de cine
La Ciudad Eterna también es una ciudad de cine. Del paseo en Vespa de Gregory Peck y Audrey Hepburn al baño en la Fontana di Trevi de Anita Ekberg y Marcello Mastroianni, Roma ha devenido escenario de algunas de las secuencias más iconográficas de la historia del séptimo arte. Recorremos la capital italiana en clave de celuloide recordando las mejores películas que han tenido en Roma una de sus más bellas protagonistas.
A Roma con amor(Woody Allen, 2012)
Woody Allen siempre será destacado como uno de los cineastas que mejor ha captado la esencia de Nueva York. Sin embargo, en los últimos años el imprescindible director norteamericano ha emprendido un peregrinaje que le ha llevado a filmar en Londres, Barcelona, París y Roma. Despuntando como uno de los títulos más elogiados de sus periplo europeo, A Roma con amor tiene como epicentro Monti, barrio histórico que ha dejado atrás su mala fama para convertirse en una de las zonas más vivas de la ciudad. También capta la belleza de otros rincones como la Via dei Neofiti, la Piazza della Madonna dei Monti o la popular Bottega del Caffè.
El ladrón de bicicletas(Vittorio de Sica, 1948)
Incunable del neorrealismo italiano, estilo que, a través de historias de un costumbrismo sin maquillaje, durante la primera mitad del siglo XX brindó algunas de las mejores referencias en la historia del cine. Lamberto Maggiorani, un obrero de la construcción en paro y sin experiencia previa en el mundo de la interpretación, dio vida a Antonio Ricci, personaje al que en su primer día de trabajo enganchando carteles de cine le roban su bicicleta. En la persecución del ladrón, Lamberto recorrerá las calles de barriadas populares como Trastevere y Porta Portese.
La Dolce Vita (Federico Fellini, 1960)
Una de las cimas creativas de Federico Fellini y una de las películas que mejor retrata la personalidad de Roma, especialmente de aquella ciudad de la década de los 50 en la que se entremezclaban glamour y costumbrismo de posguerra. Marcello Mastroianni es Marcello Rubini, un paparazzo italiano que persigue allí donde va (especialmente en sus salidas nocturnas) a Sylvia, una mesmerizante Anita Ekberg en el papel de una gran estrella del cine. Aunque en La Dolce Vita aparecen la Plaza del Popolo, Via Veneto, Plaza Barberini… siempre será recordada por la escena en la Fontana di Trevi.
La gran belleza (Paolo Sorrentino, 2013)
Reconocida con un Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 2014, La Gran Belleza de Paolo Sorrentino es La Dolce Vita del siglo XXI. Envuelta en una fascinante pátina surrealista, pocas veces Roma ha relucido tan exuberante en el celuloide. Imposible no enamorarse de la capital italiana a través de la mirada de Sorrentino de escenarios como la Plaza Navona, las Termas de Caracalla, Villa Medici, Palacio Colonna, el Coliseo, el Gianicolo, el Tempietto de Bramante o el Jardín de los Naranjos.
Noche en la Tierra (Jim Jarmusch, 1991)
Roberto Benigni es el excéntrico taxista que protagoniza el capítulo romano del quinto largometraje de Jim Jarmusch, Noche en la tierra. Colección de cinco historias con Los Ángeles, Nueva York, París, Helsinki y Roma como telón de fondo, en el episodio localizado en la Ciudad Eterna Benigni recoge de madrugada a un cura al que conduce por algunos de los pasajes más conocidos de la ciudad, como el Coliseo, mientras le hace hilarantes confesiones de su vida sexual.
Roma, ciudad abierta (Roberto Rossellini, 1945)
Otro título imprescindible del neorrealismo italiano de mediados del siglo XX. Inspirada en la historia real del sacerdote (Don) Giuseppe Morosini, torturado y asesinado por los nazis por ayudar a la resistencia partisana, Roma, ciudad abierta, rodada en el barrio de Prenestina el mismo año en que terminó la II Guerra Mundial, muestra sin disimulo las heridas físicas y morales que el conflicto dejó en las aceras de la Ciudad Eterna y en el ánimo de su gente. Y entre tanto dolor, una Anna Magnani pluscuamperfecta.
Querido diario (Nanni Moretti, 1993)
El Woody Allen transalpino firmó con Querido diario una de sus películas más aclamadas. Comedia de corte autobiográfico con apariencia de documental, recoge las vivencias del director a través de tres capítulos: En mi Vespa, Islas y Médicos. En el primer de ellos, Moretti se sube a su moto y se acerca a la cotidianidad de Roma durante el mes de agosto ofreciendo una mirada diferente de la capital italiana. Un momento inolvidable: Moretti bailando sobre su Vespa en marcha.
Vacaciones en Roma (William Wyler, 1953)
Pero para recorridos iconográficos en Vespa por Roma, el de Gregory Peck y Audrey Hepburn en Vacaciones en Roma. Un momento sublime de la historia del cine al que habría que añadir la escena de las escaleras de Trinità dei Monti o la secuencia en la Bocca della Verità. Ganadora de tres Oscar, fue la película que hizo de la capital italiana una ciudad de cine.
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Texto de Oriol Rodríguez para Los Viajes de ISABELYLUIS
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Ruta por la Menorca británica
No, no es que nos hayamos puesto el objetivo de persigáis a todos los británicos que viajan a la isla, que son unos cuantos, o visitar los locales que frecuentan, que seguramente daría para otro post, sino que lo que queremos es adentraros en una pequeña parcela del pasado de Menorca que ha dejado múltiples huellas en ella. Y es que esta isla balear además de bellas playas donde relajarse, tiene en su haber una situación estratégica en el mar Mediterráneo que bien le valió en el pasado ser la niña bonita codiciada por todos en el baile por el control comercial en el Mare Nostrum. Fenicios, griegos, cartagineses, romanos, vándalos, normandos, árabes, españoles, británicos y franceses lucharon por tener esta pequeña parcela en el mar.
En esta ocasión nos vamos a centrar en la corona británica que durante poco menos de un siglo, desde 1708 hasta 1802, que se firma el Tratado de Amiens, ocupó Menorca, y dejó buena impronta de ello en sus gentes, la arquitectura, la lengua, la gastronomía, entre otras muchas cosas.
Un primer aspecto que llama la atención es lapresencia de anglicismos en el menorquín,con palabras como fáitim(fight him- pégale), joques (joke- bromas), o fingles (fingers- dedos),o con expresiones como quatre mens i un boi (men, boy, para decir que había pocas personas), o fer un trinqui (drink,echar un trago).
La gastronomía es otro de los aspectos culturales de Menorca en los que ha quedado su huella. En las recetas más antiguas se usa la manteca de cerdo en lugar de aceite; uno de los postres típicos de la isla, la greixera dolça, no deja de ser una reinterpretación del pudding inglés; y la pomada, un de los combinados más populares de Menorca, presente en todas sus fiestas, contiene gin, la ginebra menorquina, que como bien habrás podido deducir, fue introducida por los británicos.
También son numerosos losrestos arquitectónicosrelacionados con la época de la ocupación británica y a los que os recomendamos acercaros en algún momento de vuestra visita a la isla. A continuación os hemos hecho una relación de algunos de los más relevantes:
Los alrededores del puerto de Mahón. Durante la estancia de los británicos en Menorca se realizó un especial esfuerzo en defender el puerto de Mahón mediante la construcción de una serie de fuertes y torres con los que protegerlo del enemigo. Es el caso del Fuerte de Marlborough, situado en la cala Esteve, al sur del puerto, construido entre 1720 y 1726 en honor a Sir John Churchill, duque de Marlborough. Hoy en día es un museo dedicado a la historia de Menorca y a la historia de Europa durante el siglo XVIII. No olvidéis recorrer su foso y disfrutar de las vistas de la zona histórica del puerto de Mahón.
También ubicado en la orilla sur de la bocanada de acceso al puerto se encuentrael castillo de San Felipe, construido en el siglo XVI por los españoles para protegerse de los turcos, y tras la ocupación británica su exterior sería reforzado. Lo que llama la atención en la visita a este monumento son sus galerías subterráneas, un auténtico laberinto de pasillos que sirvió de refugio tanto a españoles como a británicos de los ataques del enemigo.
Muy cerca del castillo de San Felipe está la población de Es Castell que fue fundada por los británicos en 1771, siendo bautizado con el nombre de Georgetown. Construida siguiendo un trazado ortogonal, destaca su gran plaza de la Explanada en la que se encuentra el ayuntamiento. Con la vuelta de los españoles a la isla, sería rebautizado como Villacarlos, en honor a Carlos III.
Por último, en el puerto de Mahón está situada la isla del Rey, también conocida como The Bloody Island, (La Isla Sangrienta) ya que fue en ella en la que desembarcó el rey Alfonso III en 1287 camino de la conquista de Menorca a los musulmanes. Además de los resto de una iglesia paleocristiana, están los del hospital militar construido por los británicos.
El camino d’en Kane. Sir Richard Kane gobernó Menorca durante los dos primeros períodos de la ocupación británica. Entre las múltiples medidas que tomó está la construcción de un camino comunicando Mahón con Ciutadella. En la actualidad queda el tramo que une Mahón con Mercadal. Os recomendamos recorrerlo, a poder ser en bicicleta, y disfrutar del paisaje del interior de la isla. En el camino encontraréis un pequeño obelisco en homenaje a la labor de Sir Richard Kane.
Torres de vigilancia. Son múltiples las torres construidas por los británicos con el objetivo de alertar de la llegada del enemigo. La más grande de todas es la Torre de Fornells, pero encontrarás muchas otras en el perímetro de la isla: la Torre des Castellar (Ciutadella), la Torre de Sa Mesquida, la Torre Cala Molí (Mercadal), etc.
Por último lugar, y siguiendo con la estela británica, os recomendamos dos casas de estilo colonial donde podréis hospedaros: el Hotel Son Granot, construido en 1712, y con unas vistas magníficas al puerto de Mahón, y el Hostal El Almirante, de 1809, situado en Es Castell.
Te animamos a que entre cala y cala aproveches para ir en busca del pasado de la isla, ¡consulta tu Vueling a Menorca aquí!
Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS
Imágenes de jorapa , Fundació Destí Menorca
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