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Tánger en 7 terrazas

De Tánger, Truman Capote escribió: "Casi todo en Tánger es inusual y antes de venir aquí uno debe hacer tres cosas: vacunarse contra el tifus, retirar sus ahorros del banco y decir adiós a sus amigos". Muchas cosas han cambiado desde aquel entonces –Capote estuvo aquí en el verano de 1949–, pero Tánger conserva ese anzuelo invisible pero real que advirtió el autor de Desayuno en Tiffany's (1958)y A sangre fría (1965). "Es un puerto que te atrapa, un lugar intemporal; los días se deslizan con tanto disimulo como la espuma en una catarata". Así justificabael célebre escritor norteamericano que tantos viajeros –artistas, escritores, bohemios– que habían aterrizado en Tánger para una breve vacación, decidieran asentarse de forma indefinida para, sencillamente, ver los años pasar. Precisamente de esto trata la ruta de hoy, de sentarse en las mejores terrazas a tomarse un té y observar la bulliciosa vida tangerina pasar.

En lo más alto de la Kasbah

1. Desayuno con diamantes… en el Riad-Hotel La Maison Blanche

No se nos ocurre mejor manera de empezar el día en Tánger que desayunando en la panorámica terraza del  Riad-Hotel La Maison Blanche, situado en la parte más alta de la Kasbah, junto a la puerta principal de la antigua fortaleza. Tras pasar una plácida noche en cualquiera de sus nueve habitaciones –todas ellas decoradas de forma única y dedicadas a artistas que convirtieron Tánger en un lugar cosmopolita y fascinante (Paul Bowles, Juan Goytisolo, etc.)–, seremos testigos del despertar paulatino de la ciudad, disfrutando de la luz que tanto impresionó a Matisse, del mar, y de los tejados multicolores. Precio por habitación: de 100 a 150 euros (desayuno incluido).

El corazón de la Medina

Con el cuerpo descansado y bien alimentado, es hora de perderse por el laberinto de la Medina. Da igual por donde entres, a los dos minutos te desorientas por sus caóticas callejuelas, túneles de paredes de colores en los que jamás incide el sol, pero donde siempre llega su luz. A ambos lados de la refrescante gruta se solapan toda clase de pequeños talleres y negocios. Zapateros, cesteros, joyeros, lecherías, barberías, puestos de especias… El trajín de gente y mercancías es constante. Absolutamente todo se trae en carromatos, pues los coches no caben por estas callejas. Al agradable caos se suman vendedores ambulantes de fruta, pescado, menta, patatas, habas, baratijas, turrón, etc. Pero en la Medina también hay tangerinos ociosos que practican el sano vicio de sentarse en una terraza, o en el diáfano salón de un café, y dejan que el tiempo fluya.

2, 3 y 4. Tingis, Central y Fuentes… al calor del Zoco Chico

La pequeña pero concurrida plaza del Zoco Chico es perfecta para observar uno de los puntos neurálgicos de la medina tangerina. Hay diversas opciones, pero las más históricas y recomendables son el ventilado salón y la terraza del Café Tingis, donde el añado cartel reza que se sirve "todo siempre rápido y fresco", la del Café Central, situada justo enfrente, o los balcones del Café Fuentes, en la planta superior. Para llegar, lo mejor es tomar como referencia la plaza del Gran Zoco –oficialmente llamada 9 de abril de 1947–, que está a 2 minutos andando por la Rue Siaghine. De camino veremos la fachada de la iglesia de la Misión Católica Española, junto a los antiguos Almacenes Alcalá –"tejidos, novedades"–, y nos cruzaremos con numerosos despachos de cambio de divisas, escaparates llenos de cámaras fotográficas antiguas y muchas, muchísimas joyerías.

5. Café Ibn Batouta, en el corazón de la Medina

Más difícil de encontrar pero aún más auténtico es el Café Ibn Batouta, situado en el corazón de la Medina. De varias plantas –los clientes habituales se quedan en el primer piso, a menudo viendo partidos de fútbol en la televisión–, al final de la estrecha escalera aparece una terraza a dos alturas en la que se dan cita los jóvenes de Tánger para beber té, charlar y fumar con el cielo por testigo. Desde aquí no se ve el mar, sino una colmena de tejados y terrados adornados con antenas parabólicas y ropa tendida. Tampoco es el lugar más cómodo de la ciudad, pero sí uno de los más genuinos. Los precios populares –un vaso grande de té a la menta cuesta 6 DH– hacen que acudan muchos estudiantes de la ciudad. Junto a la pequeña barra donde preparan el té, cuelga una foto del actor Matt Damon, hecha durante el rodaje de la película El ultimátum de Bourne. A los clientes asiduos del local le gusta explicar que aquí se rodaron las escenas en las que el protagonista salta entre balcones, volando de un edificio a otro.

Vistas atlánticas

6. Café Hafa, el favorito de Paul Bowles

La escalonada terraza del Hafa es única. Situada sobre el océano, en pleno acantilado, está siempre, siempre, siempre llena de jóvenes que toman té con menta mientras hablan, fuman o se entretienen con juegos de mesa. Este café, fundado en 1921, era el preferido de Paul Bowles, y aquí estuvieron también los Rolling Stones, entre otros. El té es rico y barato –menos de 1 euro– y aunque el mobiliario de plástico actual le resta encanto, es ideal para pasar un rato relajante, leyendo, charlando, meditando con la mirada perdida en el horizonte azul marino. Llegar es facilísimo: saliendo por la puerta principal de la Kasbah –junto a la Maison Blanche–, se toma la calle que sube en dirección a la necrópolis fenicia, que dista apenas 5 minutos a pie y que también es muy popular entre los tangerinos, que acuden aquí a pasar la tarde. Un poco más allá, un callejón luminoso en el que los jóvenes compran y venden cigarrillos sueltos, nos conduce hasta el Café Hafa, donde también se puede comer cualquiera de los snacks típicos locales.

El frescor de la Kasbah

7. Morocco Café, paz a la sombra de un ficus centenario

A 20 metros de la entrada principal de la Kasbah, la tranquila terraza del Morocco Café es ideal para tomar un refrigerio, un té o incluso comer el plato del día, una ensalada, una quiche, etc. Toda la comida es casera. El lugar es algo más elitista que la media, y los precios se parecen a los del otro lado del Estrecho: un té –aquí lo sirven con su teterita– son 18 DH. Abierto a partir de las 9 de la mañana, excepto los lunes, que es el día de descanso. En el mismo edificio se encuentra el Morocco Club, un piano-bar en el que por la noche se puede disfrutar de buen ambiente, música y excelentes cocktails.

 

Texto e imágenes de Sergio Fernández Tolosa (Con un par de ruedas) para Los Viajes de ISABELYLUIS

 

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Harry Potter y Edimburgo

Por Angie de Más Edimburgo

Hablar de Harry Potter y Edimburgo evoca, inevitablemente, la imagen de una joven J.K. Rowling acurrucada en el rincón de una cafetería, volcando en el papel su universo imaginado mientras las horas vuelan y la taza humeante se vacía poco a poco. Aunque es difícil saber hasta qué punto es indiscutible que Rowling se inspiró en los parajes de la capital escocesa para poblar su mundo de personajes y lugares fantásticos, ya que fue en Edimburgo donde las primeras andanzas del mago cobraron forma a principios de los 90 y donde Rowling dio por finalizado el último libro de la saga en 2007. Muchos fans de Harry se desplazan a la ciudad para seguir los primeros pasos de un niño que un buen día recibió una carta que le cambiaría la vida.

Inicios

En 1994, Rowling y su hija pequeña, todavía un bebé, se mudaron a Edimburgo desde Portugal, donde trabajaba como profesora de inglés. Cuando llegó a Escocia, la idea de Harry Potter llevaba años gestándose y Rowling ya había escrito los primeros capítulos del primer libro de la saga, «Harry Potter y la piedra filosofal».

Cafeterías

Durante el invierno de 1994, Rowling comenzó a frecuentar distintas cafeterías de la ciudad, donde pasaba horas escribiendo en una libreta mientras su hija dormitaba plácidamente a su lado después de pasearla por las calles de Edimburgo.

Al principio, Rowling acudía a una cafetería hoy en día desaparecida, Nicholson’s Café, en Nicholson Street. Cuenta la historia que, por el precio de un café, se le permitía pasar la tarde entera escribiendo en el establecimiento. Hoy otra cafetería, Spoon, ocupa su lugar.

The Elephant House, en George IV Bridge, es la cafetería que más estrechamente se relaciona con Rowling. Aunque en una inscripción y un dibujo en su cristalera The Elephant House presume de ser “el lugar de nacimiento de Harry Potter”, lo cierto es que no abrió hasta 1995, y por aquel entonces el primer libro de la saga ya avanzaba con fluidez. Pero es verdad que la autora escribió muchas tardes en una mesa del fondo de la cafetería, junto a la ventana, cuyas espléndidas vistas sobre el castillo y el cementerio de Greyfriars se cuenta que le sirvieron de inspiración para construir su historia. A lo largo de los años, los seguidores de la saga han llenado las paredes de los baños de The Elephant House de inscripciones:

Rowling siguió visitando los cafés de la ciudad hasta mucho después de que sus libros se convirtieran en un éxito de ventas, pero mientras escribía el cuarto volumen, «Harry Potter y el cáliz de fuego», su fama cada vez mayor la obligó a abandonar esta práctica.

Greyfriars Graveyard

Cuenta la historia que el cementerio de Greyfriars, uno de los más conocidos de Edimburgo por las supuestas apariciones de algún que otro habitante del más allá y por la leyenda del perrito Bobby, inspiró la mítica y lúgubre escena del cementerio de «Harry Potter y el cáliz de fuego», en la que Voldemort retoma su forma física y se bate en duelo con Harry.

En este cementerio podrás visitar dos puntos interesantes. El primero es la tumba de William McGonagall, un autor galardonado con el título de peor poeta de la historia del Reino Unido. Se rumorea que de aquí proviene el nombre de la profesora Minerva McGonagall, ya que la misma Rowling comentó que le parecía curioso el contraste entre este poeta de poca monta y una mujer brillante como la profesora. En el segundo punto, una lápida recuerda a un padre y un hijo llamados Thomas Riddell. En los libros ingleses, el nombre real de Voldemort es Tom Marvolo Riddle y, aunque escrito de distinta forma, el padre y el abuelo de «el que no debe ser nombrado» también compartían el nombre de Tom / Thomas, y Harry visita sus tumbas en las novelas.

George Heriot’s School

Muy cerca del cementerio de Greyfriars se alza la espectacular construcción gótica de George Heriot’s School, cuyo fundador, George Heriot, ideó como una escuela para niños huérfanos donde estos recibían educación gratuita. Hoy en día es una prestigiosa escuela privada, y se dice que Rowling se inspiró en ella para crear la inolvidable Hogwarts. De hecho, los alumnos de George Heriot’s School están divididos en cuatro casas, como los magos de Hogwarts: Lauriston (caracterizada por el color verde), Greyfriars (de color blanco), Raeburn (de color rojo) y Castle (de color azul). ¿Slytherin, Hufflepuff, Gryffindor y Ravenclaw? Durante el curso, cada alumno aspira a conseguir puntos para su casa respectiva, que se consiguen gracias al buen rendimiento académico, entre otras cosas. Habitualmente no es posible acceder a la escuela, pero en ocasiones abre sus puertas en días señalados como el Open Doors Day.

Hotel Balmoral

Mientras que los primeros libros de Harry Potter nacieron en cafeterías humildes, Rowling escribió las últimas líneas de la novela que cierra la saga en una habitación del lujoso hotel Balmoral, uno de los más prestigiosos y caros de la ciudad. La autora se hospedaba en la suite 552 mientras terminaba la obra y, en cuanto la concluyó, dejó escritas las siguientes palabras en un busto de mármol: «El 11 de enero de 2007, J.K. Rowling acabó de escribir ‘Harry Potter y las reliquias de la muerte’ en esta habitación».

Otros lugares

Existen otros muchos puntos de la ciudad relacionados de alguna manera con la autora de la saga. Por ejemplo, justo antes de la publicación de «Harry Potter y el misterio del príncipe», se convocó un sorteo y los 70 niños que resultaron ganadores pudieron disfrutar de un fin de semana en el castillo de Edimburgo, que se vistió de Hogwarts para la ocasión. Rowling se reunió con los niños, que llegaron al castillo en carruaje, y respondió a sus preguntas, les regaló ejemplares firmados del nuevo libro y les invitó a distintos actos y banquetes.

Además, se cree que Rowling inspiró el bullicioso Callejón Diagon, donde los magos acuden a aprovisionarse de todo el material necesario, en una conocida y pintoresca calle de Edimburgo, Victoria Street, que también está repleta de tiendas, como un establecimiento de productos de broma al más puro estilo de los gemelos Weasley.

También se dice que J.K. Rowling basó el Sombrero Seleccionador, un sombrero de miles de años de antigüedad que los jóvenes magos se ponen a su llegada a Hogwarts para que les asigne una casa, en una tradición que tiene lugar en la ceremonia de graduación de la University of Edinburg, en la que los estudiantes suben uno a uno al escenario para que el vicerrector les dé un golpecito en la cabeza con un sombrero histórico.

En un rincón de las Edinburgh City Chambers, en la Royal Mile, se inmortalizan las manos de personalidades relevantes para la ciudad, y J.K. Rowling fue la segunda en recibir este honor, después del escritor Ian Rankin. Hoy en día, Rowling sigue residiendo en Edimburgo la mayor parte del tiempo, así que, si eres seguidor de la saga, ten los ojos bien abiertos, porque de vez en cuando se deja ver por la ciudad.

Si paseas un sábado cualquiera por el parque de los Meadows, encontrarás partidos de fútbol, de rugby… ¡Y entrenos de quidditch! Aunque comenzó siendo un deporte ficticio, pronto se llevó a la práctica y desde hace años muchas universidades americanas y británicas tienen su propio equipo. Una de las características es que se juega sobre una escoba, aunque, a diferencia de los libros, no es voladora.

Tours

La mayoría de tours de Edimburgo mencionan los libros de Harry Potter en algún punto del recorrido, y también existe un tour especializado en el mago, el Potter Trail, que, a pesar de ser una ruta agradable que te proporcionará información y te llevará a los sitios mencionados anteriormente, no da acceso a ningún edificio privado ni tiene un gran valor añadido con respecto a un paseo que tú mismo puedas diseñar a tu medida por el centro (consulta el mapa para más información).

Imagen de Eiscir

Por Angie de Más Edimburgo

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Los siete pecados capitales de Turín

Los siete pecados capitales son un ordenamiento de los vicios que aparecen en las primeras enseñanzas del cristianismo. Turín es una ciudad con talante y mucha personalidad, pero también es hermosa y su belleza llega a ser sublime. Durante el viaje a Turín experimentamos el hechizo, y a veces el embelesamiento ante la admiración de sus palazzos y sus elegantes bulevares. Y sentimos como capitulábamos una tras otra a todas las máximas pecaminosas.

Lujuria
La lujuria es usualmente considerada como el pecado producido por los pensamientos excesivos. Para abundancias tenemos el Palazzo dell’Accademia delle Science, en el cual se encuentra el Museo Egizio, que contiene la colección de restos arqueológicos egipcios más importante fuera de El Cairo. Pero no hay nada más opulento que la Piazza Castello. Esta plaza alberga gran cantidad de museos, teatros y cafés. Allí se encuentra el Museo Civico d’Arte Antica dentro del fabuloso Palazzo Madama, un castillo medio medieval, medio barroco, que alberga un museo con obras de arte moderno y contemporáneo. De noche es más fácil acercarse al estado de lujuria. La zona de locales nocturnos está en Murazzi del Po, en un tramo de arcadas junto al río, entre los puentes Vittorio Emanuele I y Umberto I. Muy recomendables son los clubs Hiroshima Mon Amour (Via Bossoli, 83), United Club (Corso Vigevano, 33), punto de encuentro de la escena rockera de la ciudad, Blah Blah (Via Po, 21), situado en un antiguo cine.

Gula
La gula se equipara con la glotonería, el consumo sin control de comida y bebida. Y para saciarnos sin mesura nada mejor que desayunar copiosamente en Andrea Perino (Via Cavour, 10), un establecimiento de desayunos y meriendas que ha sido frecuentado por personalidades como Alejandro Dumas, Nietzsche y Puccini; o tomarnos un buen café en el acogedor Caffè Mulassano (Piazza Castello, 15). Este café de estilo art nouveau, decorado con talla dorada de bronce, madera y cuero, era frecuentado por la familia Saboya y artistas del Teatro Regio, justo al lado. Aquí se recomienda tomar el exprés a piedi, sin duda el mejor de la ciudad. Siguiendo con el lujo y la desmesura, el Caffè San Carlo (Piazza San Carlo, 156) es una inmejorable opción. Nada como sus pasteles y dulces de tradición centenaria. Para acabar la jornada con un buen atracón, la mejor elección es Sfashion (Via Cesare Battisti, 13), sin duda la Meca de las pizzas en Turín. Aquí las hacen al estilo napolitano, con la masa gruesa e ingredientes tradicionales. Pero la gula no acaba aquí. Y es que los turineses dieron al mundo el primer chocolate en tableta. No dejes de ir a Al Bicerin (Piazza della Consolata, 5) para comprobarlo. Además cada mes de marzo se celebra la Feria del Chocolate o Cioccola-tó.

Avaricia/Codicia
La avaricia es un pecado de exceso que se aplica a la adquisición de riquezas. Los elegantes bulevares arbolados y los pasajes porticados de Via Roma albergan las boutiques de moda más caras; aunque en las de la peatonal Via Garibaldi las hay más asequibles y en Via Po hay fantásticas tiendas de discos y de ropa vintage y alternativa. Pero también nos podemos encontrar con todo lo contrario en esta ciudad. Y es que Turín es la cuna del Arte Povera, un movimiento artístico revolucionario que surgió a finales de la década de 1960. Los miembros de este “arte pobre” empleaban materiales humildes para despertar recuerdos y simbolismos a través de esculturas e instalaciones. El movimiento tuvo un enorme impacto internacional gracias a artistas como Gilberto Zorio, Giuseppe Penone, Mario Merz o Michelangelo Pistoletto.

Pereza
La Pereza está relacionada con la simple “pereza”, o más bien la falta de motivación para realizar actos. Está claro que durante un viaje las jornadas suelen ser agotadoras. Por eso es aconsejable reservar momentos para el relax. Y qué mejor sitio para reposar que el Parco Valentino, a orillas del Po. En éste, a partir de la primavera, proliferan las numerosas terrazas. Y por la noche, no hay nada que supere el camino hacia la cama del Hotel Dogana Vecchia (Via Corte d’Appello, 4). Allí se han alojado personajes históricos como Napoleón. Su excepcional ubicación en el Quadrilatero Romano lo convierten en uno de los mejores hoteles.

Ira
La ira puede ser descrita como un sentimiento no ordenado, ni controlado, como el que puede provocar uno de los los grandes misterios de la historia: la Sábana Santa. En la cripta de la iglesia del Santo Sudario, el Museo della Sindone (vía Santo Doménico, 28) documenta uno de los objetos más estudiados de la historia. Se empezó a hacer popular a partir de 1898 cuando la técnica fotográfica permitió obtener negativos mucho más reveladores. Otro edificio que nos puede hacer perder la cabeza es el Museo Nazionale del Risorgimento Italiano. Éste, tras una remodelación ha reabierto contando con 30 salas que explican el trasfondo de la unificación italiana. Aquí se encuentra el barroco Palazzo Carignano.

Envidia/Celos
La envidia se caracteriza por un deseo insaciable de posesiones ajenas, que es la sensación que uno tiene cuando visita el Museo dell'Automobile y admira algunas de las joyas sobre cuatro ruedas más maravillosas del planeta.
Pero la envidia también nos corroe cuando visitamos el Duomo di San Giovanni (Piazza San Giovanni). La catedral de Turín se construyó entre 1491 y 1498 en el sobre tres basílicas del s. XIV. El interior sobrio hace lleva a que la atención se focalice en el templo que alberga la famosa Sábana Santa de Turín, el supuesto sudario con el que se envolvió el cuerpo de Cristo.

Soberbia
En casi todas las listas de pecados, la soberbia es considerado el original y más serio de todos. Es identificado como un deseo por ser más importante o atractivo que los demás. En el pasado, los equipos de fútbol de la ciudad estuvieron a mucha distancia del resto. Primero fue el Torino FC, que en la década de los cuarenta consiguió que nadie le hiciera sombra, con 5 scudettos consecutivos. Pero una tragedia aérea acabó con la vida de toda su plantilla en 1949. Cuatro décadas más tarde fue el turno del otro equipo turinés: el Juventus, que consiguió ser imbatible durante la primera mitad de la década de los ochenta, cuando entre sus filas militaba el tres veces bota de oro Michel Platini. Pero la soberbia va más allá del calcio. Así, Mole Antonelliana (Via Montebello, 20) uno de los símbolos de la ciudad, es una torre de 167 m con una característica aguja de aluminio, que pretendía estar más cerca del cielo que nadie en la ciudad. 

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Texto: Isabel y Luis Comunicación

Fotos: Turismo Torino e Provincia

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Ruta hipster por Bilbao

Que los hipster han llegado para quedarse, ya no lo dudamos y que ser hipster está de moda, tampoco. A pesar de que la subcultura que abanderan naciera en los años 40, han llegado para quedarse y están asentándose poco a poco, marcando claramente su terreno.

También saben hasta en la China que Bilbao es la capital del mundo pero, lo que quizás no sepan, es que esta ciudad está sufriendo un proceso increíble de hipsterización. Gracias a la transformación de estos últimos años, Bilbao ofrece un entorno más que propicio para el nacimiento de un fuerte movimiento hipster debido al constante movimiento cultural que cada año va creciendo. No en vano, está considerada como una de las 4 ciudades más hipster de España. Es más, os diré que a modo de apunte curioso, el Athletic Club de Bilbao está considerado un equipo de fútbol hipster dada su condición de rara avis en el panorama futbolístico mundial debido a su filosofía particular.

Si no tienes la suerte de vivir aquí, tranquilo… tienes muchos lugares donde dormir. Una de nuestras elecciones es el Basque Boutique: un pequeño hotel ubicado en el corazón del Casco Viejo que hará que te sumerjas de lleno en la cultura vasca. Cada una de los ocho habitaciones temáticas está dedicada a algún aspecto de la cultura o gastronomía vasca: la Karola, Marijaia, la baldosa de Bilbao…Consiguen una perfecta fusión entre tradición y vanguardia mezclando la decoración vintage con todo tipo de comodidades: tv, wifi, aire acondicionado, baño privado… ¡Una experiencia única que no te puedes perder!

Otro sitio con mucho encanto es la Pensión Caravan Cinema. En pleno Casco Viejo también, esta pequeña pensión es una fusión de diseño, historia, sabor y confort. Cinco habitaciones, cada una de ellas dedicada a algún director de cine contemporáneo español: Almodóvar, Alex de la Iglesia, Amenábar… Un espacio cómodo y con unos precios muy asequibles. ¡Pasarás una noche de cine!

Una vez ya asentados y teniendo en cuenta que Bilbao es famoso por sus pintxos, toca irnos de pintxopote. No puedes dejar de ir a Brass, en Pozas: si quieres desayunar, tomar un brunch o un delicioso pintxo, éste es tu sitio. También tienen sesiones de DJs que harán que no quieras salir nunca… De lo más hipster de la ciudad y con unos precios más que razonables.

En esta misma calle, nuestra querida Licenciado Poza, encontramos un sitio muy especial: la tabernilla de Pozas. De este tipo de bares quedan pocos, pero merecen una visita porque recuerdan al Bilbao de antes. En este local de alta y amplia barra NO hay pintxos sino dos clases de bocadillos: de bonito y de antxoas, que se preparan a petición del cliente en un rincón. ¡Cuidado, no tiene rótulo, por lo que puede pasar desapercibido!

Charlotte, en la calle Heros, tiene desayunos, pintxos, tapas y repostería increíblemente buena. Además preparan unos cócteles que ni en la Gran Manzana. Su decoración americana convierten a este garito en uno de los más agradables de Bilbao.

Tampoco podemos olvidarnos de Mr Marvelous, en la misma calle (la calle Heros está repleta de sitios interesantes). Este maravilloso rincón prepara unas croquetas para chuparse los dedos, un lomo de ciervo increíble y unos huevos a baja temperatura con salsa de trufa y hongos que harán que repitas no una… ¡si no varias veces!

Hecha la ronda de pintxo + pote, ha llegado el momento de sentarnos en un restaurante. Bilbao está plagado de buenos sitios para comer, por ejemplo la Camelia, un sushi bio-vegetal. Este restaurante, ubicado en el Casco Viejo, elabora sushi 100% ecológico y vegetariano, con ingredientes de primera calidad y de modo artesanal. Muy sano e increíblemente rico.

Bascook, en la calle Barroeta Aldamar, es el restaurante de Aitor Elizegi, un cocinero muy reconocido y que puede fardar de tener decenas de premios. Bascook es innovación y tradición, todo en un mismo sitio. La comida es deliciosa y el ambiente muy acogedor. Tienen menú del día (entre semana) a un precio muy tentador.

Si te gusta probar nuevos sabores, tu sitio es Kokken. Este restaurante fusiona gastronomía y arte. Está ambientado en la cocina escandinava y todo recuerda al norte… El local es moderno y funcional pero, sobre todo, muy acogedor.

Por último, puedes irte hasta Rodriguez Arias y comer en Colombo. Aquí podrás degustar platos increíblemente buenos: croquetas, humus, ceviche… todo para chuparse hasta los dedos de los pies. Un ambiente súper agradable y unos camareros atentos y majísimos.

Con la tripa llena, uno ya se siente con ganas de irse de compras. Bilbao tiene tiendas increíblemente geniales. Te desvelamos algunas… en Hitz puedes encontrar ropa, complementos, artículos de papelería y aromas en un local totalmente vintage: decorado con baúles antiguos, máquinas de escribir… ¡hipster total!

Otro imprescindible del shopping es Flamingo Records, un referente de los vinilos en el Botxo. Aquí están especializados en rarezas, vinilos descatalogados y primeras ediciones. Hay muchísima variedad de estilos… ¡no te irás con las manos vacías!

Por supuesto, tenemos que nombrar a la tienda hipster por excelencia: Arizona Vintage Clothing. En esta tienda podrás encontrar ropa y complementos 100% american style. Un indispensable.

Vacas Flacas, ubicada en Bilbao La Vieja, es una tienda de segunda mano espectacular. Tienen una cantidad enorme de ropa y complementos en perfecto estado y con precios 100% anticrisis. Eso sí, no olvides pedir hora antes por teléfono, ¡es un requisito indispensable!

Una de las tiendas más peculiares del Botxo que, sin duda, merece una visita, es La Casa de Atrás. Esta curiosa tienda está en pleno Casco Viejo y ofrece una enorme selección de libros de segunda mano (muchos de ellos descatalogados hace años) y muchísimos vinilos. Aquí incluso puedes hacerte un tatuaje. Es una tienda que merece -y mucho- la pena visitar.

Por último, uno de nuestros preferidos es la conocidísima tienda retro Almoneda Campos. Esta tiendecita está ubicada en la calle Bertendona y, aunque está especializada en lámparas retro, puedes encontrar muchísima variedad de muebles y objetos decorativos vintage. Almoneda Campos te enamorará, estamos seguros.

¿Os apetece tomar algo? La capital del mundo está plagada de locales donde tomar una copa en un ambiente hipster y con mucho buen rollo. El Residence, en la calle Barraincúa y muy cerquita del Guggenheim, es un sitio ideal para tomar un buen gintonic o una cerveza de importación. El ambiente es súper acogedor y, además, suelen tener música en directo.

Otro sitio muy especial es La Catedral de la Cerveza, una visita obligada para los amantes de esta bebida. En pleno Casco Viejo, este maravilloso rincón ofrece un montón de cervezas de procedencias muy variadas: alemanas, austríacas, belgas, escocesas, irlandesas, estadounidenses, holandesas, inglesas, francesas, checas, danesas, italianas, noruegas, suecas, rusas e incluso vascas. Incluso podrás elaborar tu propia cerveza (ofrecen kits con el equipamiento básico para empezar, y otros para elaborar cervezas concretas).

No pasemos por alto el bar Marzana, una tasca con solera, de las de toda la vida, que se ha convertido en una maravillosa fusión de lo antiguo con lo moderno. Seguramente no tendrás mesa donde sentarte pero, no te preocupes, siempre puedes sentarte en la calle y disfrutar de unas vistas increíbles a la ría.

¡Una última copa en La Karola! Este bar, toma el nombre de la famosa grúa de los astilleros Euskalduna que aún sigue en pie. Esa joven, “Carol”, que cruzaba todos los días la ría y dejaba pasmados con su belleza a los trabajadores de los talleres de la zona. Este local, que lleva 40 años abierto, tiene unas increíbles vistas a la ría y una comida que te quita el hipo.

Un imprescindible que no podemos olvidar del ambiente bilbaíno es La Ribera. Este café- teatro se encuentra situado en la parte baja del mercado de su mismo nombre. La Ribera ofrece ‘cocina con música y música cocinada’, lo que se traduce en muchísimos conciertos de música en directo entre los que destacan grupos de jazz o indie. Además, no olvidemos la comida, deliciosa y con una calidad suprema. La Ribera es, sin duda alguna, uno de los locales con mejor ambiente de nuestra ciudad.

Por cierto, si tienes la oportunidad de visitar Bilbao el último domingo del mes, tienes que ir al famosísimo The Sunday Market. Inspirado en los mercados europeos, y tomando como referente los emblemáticos markets de la ciudad de Londres como Brick Lane o Spitalfields, el Sunday Market se ha convertido en una visita obligada. Bajo el lema "Pasión por las cosas bonitas”, en The Sunday Market puedes encontrar de todo: decoración, mobiliario retro, ropa vintage, cupcakes, artesanía, gadgets, arte, flores, tiendas con encanto, gastronomía, música, etc. Otro mercadillo urbano que no debes perderte es el Dos de Mayo que se celebra cada primer sábado de mes. Además es una buena excusa para dar una vuelta por esta zona de Bilbao donde han surgido tiendas muy chulas como Atakontu, Cultto, Trakabarraka, etc… y también aprovechar para tomarte un buen vermut en uno de los muchos bares que hay alrededor del mercado: el ambiente es increíble si sale un buen día.

Y es aquí donde termina nuestra ruta hipsteriana. Estamos seguros que Bilbao te enamorará y, además, disfrutarás de todos y cada uno de los rincones -tan hipster- que esta maravillosa ciudad esconde, pero advertimos que ni están todos los que son, ni son todos los que están, has de sumergirte en la ciudad y bucear por ti mismo ¡No te lo puedes perder, corre a reservar tu vueling!

Fotos: Fernando Sanz
Texto: Tensi Sánchez de actitudesmgz.com

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