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Tallin la escapada perfecta antes de Navidad

El norte de Europa, con sus mercados y su decoración ad hoc, es un destino perfecto para todos aquellos que buscan impregnarse del espíritu navideño antes de celebrar las fiestas con la familia. Una de las ciudades cuyo mercadillo es digno de visita es Tallin, la capital de Estonia, que cuenta con uno de los núcleos medievales mejor conservados del Báltico. Su casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco el año 1997, está rodeado por una muralla recia que ha sobrevivido a todas las guerras. ¿Alguna razón más para viajar a Tallin? Pues que cuenta con una de las fachadas marítimas más bellas del mundo y según Condé Nast Traveler va a ser una de las ciudades que va a triunfar en el 2017.What else?

Tallin fue un núcleo comercial de suma importancia cuando la Liga Hanseática dominaba todas las rutas por el Báltico y el Mar del Norte. Entonces era conocida con el nombre germánico de Reval y era tal su riqueza que se podía permitir el lujo de tener dos alcaldes y veinticuatro funcionarios municipales que trabajaban años alternos. Su centro histórico data de la época medieval y se vertebra alrededor de la plaza del Ayuntamiento donde está el símbolo de esta ciudad, el Viejo Tomás (Vana Toomas), una veleta que representa a un mercenario que lleva en una mano una espada, y en la otra una bandera. También destacan la iglesia de la Virgen María, de origen luterano, la de Domo, del llamado estilo gótico desnudo, o la catedral ortodoxa de Alexander Nevski, del año 1900, ubicada en la colina de Toompea. Daneses, alemanes, suecos, rusos y, por último, los soviéticos dejaron su impronta en la historia de Estonia. De esta última época destacan el cine, hoy uno de los centros de ocio más importantes de la ciudad, y la estructura de patios interiores que podemos encontrar por esta urbe báltica.

No podéis decir que habéis estado en Tallin si no habéis recorrido la calle de la Pierna Larga (Pikk jalg) y la de la Pierna Corta (Lühike jalg) y no os habéis parado a contemplar las increíbles e icónicas vistas de la ciudad desde el mirador de Patkuli desde donde se ven el mar, el puerto y la iglesia de Oleviste (San Olav). Tampoco seréis grandes conocedores de la capital de Estonia si no dais un paseo por el moderno barrio de Rotermanni o si no os reís cuando os explican cómo se llaman dos de las torres más conocidas de su inexpugnable muralla: “Mira a la cocina” y “Margarita la gorda”.

A los habitantes de Tallin les gusta la playa y una de las más concurridas en verano es la de Pirita (Brígida), de arena blanca, donde la gente se baña alegremente en las desabridas y frías aguas del Báltico donde se pueden pescar peces típicamente de río como el lucio. En esta zona se edificó la villa olímpica donde se alojaron los atletas que participaron en las pruebas de vela de las Olimpiadas de Moscú, en el año 1980.

Tallin y sus museos

Tallin es una ciudad en la que hay infinidad de zonas verdes y museos. En el parque Kadriorg encontramos el homónimo palacio que mandó construir para su esposa el zar Pedro I de Rusia. En su interior está el Museo de Arte Extranjero donde se pueden ver obras de artistas italianos, holandeses, alemanes y rusos, entre otros, de los siglos XVI al XIX. Cerca se ubica el Museo de Arte Kumu, uno de los edificios más modernos y originales de Tallin con estructura de piedra caliza y cobre que alberga exposiciones de todo tipo, ya sean permanentes o itinerantes.

Otros espacios culturales muy recomendables, sobre todo para las familias que viajan con niños, son el Museo Rocca al Mare, situado en un amplio parque forestal que cuenta con granjas de techos de paja de entre los siglos XVIII y XX, molinos, una iglesia de madera y una escuela, y donde se muestran cómo se vivía y trabajaba hace siglos, y el Museo Marítimo de Estonia, donde se pueden ver barcos y naves emblemáticas como el rompehielos Suur Tõll, el más grande de Europa que se conserva, el buscaminas Kalev o el submarino Lembit.

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Texto de Tus Destinos

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De conciertos por Hamburgo

Existen algunos mitos relacionados con ciudades europeas que conviene revisar. Uno de ellos es el que señala a Hamburgo como un destino eminentemente profesional, relacionado con el mundo laboral. Si bien hay algo de verdad en eso, es un craso error reducir a la segunda ciudad más grande de Alemania a un simple destino de negocios. Y es que bajo esta urbe que forma su propio estado federado (un territorio con una extensión de 755 kilómetros cuadrados) bulle una vida cultural que no merece pasar desapercibida. Un centro neurálgico del mundo de las artes germánicas que reserva un espacio para la música más que destacado.

Cualquier aficionado a The Beatles sabe que Hamburgo es el lugar donde la banda gestó su plan para llegar al estrellato. Es más, se pueden consultar itinerarios que recorren los lugares por los que pasaron los Fab Four. Pero lejos de vivir de rentas del pasado y de la beatlemania, Hamburgo ofrece una red de salas de conciertos potente con una programación bien variada, tanto de música en directo como de DJ’s que se animan a pinchar todo tipo de música. Hamburgo es una capital cosmopolita, y eso se nota en su abertura de miras hacia todo lo relacionado con la actividad artística.

Un recorrido por esos clubs de música en directo podría empezar en III&70, un local situado en la calle Schulterblatt que apuesta por los artistas noveles. De cantautores a grupos de rock, pasando también por la música electrónica y las jam sessions (las noches más concurridas de la semana). ElIII&70 también cuenta con un café famoso por sus generosos desayunos y una terraza exterior con unos fabulosos futbolines.

Sin movernos de la zona de Schulterblatt, en un pequeño paseo nos podemos plantar en el Kleiner Donner, centro neurálgico del hip hop en Hamburgo. Se trata de un sótano pequeño pero matón, donde DJ’s y MC’s con ganas de darse a conocer combinan scratches explosivos con rimas vacilonas. Es uno de los clubs más cool de la ciudad, y hay que procurar ir pronto durante el fin de semana porque si no es probable que no puedas entrar debido a su aforo reducido.

Seguimos la ruta hasta la calle Nobistor, situada en la zona centro de la ciudad, para llegar al Molotow, una de las salas de conciertos más respetadas de Hamburgo. Inaugurada en 1990, justo en los años previos de la fiebre del rock alternativo, por su escenario han pasado bandas como The White Stripes o At The Drive-In. Su oferta actual está dirigida a la música punk y a las bandas de pop y rock independiente. Al igual que el Kleiner Donner, también se ubica en un sótano, que funciona como una olla a presión cuando está lleno. Cien por cien rock and roll.

Dejamos los estilos de música modernos para adentrarnos en el mundo de swing (un escena en alza actualmente) y el jazz. Y es que el Cotton Club de Hamburgo es historia viva de la música en directo en Alemania. De hecho, es el local dedicado a la música jazz más antiguo de la ciudad (en 2009 celebró su cincuenta aniversario). Situado cerca de Planten un Blomen, un parque y jardín botánico situado en el corazón de Hamburgo (vamos, su particular Central Park), el Cotton Club  programa música en directo todos los días de la semana. Unos conciertos que son complementados con una oferta exquisita de cócteles marca de la casa.

Otra sala histórica de obligada peregrinación melómana es el Logo, ubicada justo al lado de la Universidad de Hamburgo. En marcha desde 1974, su pequeño escenario ha visto pasar a Echo & The Bunnymen, The Jayhawks, Peaches, Modest Mouse, Rammstein, Blink 182, Ben Folds Five, Dillinger Escape Plan, Phoenix y Oasis antes de convertirse en estrellas. Y ahora combina bandas conocidas con artistas noveles con ganas de hacerse un lugar en esto del pop y del rock. El Logo también ofrece una atractiva programación de bandas tributo.

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Texto de Xavi Sánchez para Los Viajes de ISABELYLUIS

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La Praga de Kafka

Sin duda “La Metamorfosis” de Franz Kafka (1883–1924), es una de las obras capitales de la literatura del siglo XX. El autor tardó tan sólo 21 días en escribirla, pero ya nada volvería a ser lo mismo en la literatura, ya que consiguió con este relato breve colocarse a la altura de auténticos titanes como Kleist, Dickens o Flaubert. Kafka autor también de las novelas “El Proceso” y “El Castillo”, figura entre las personalidades más relevantes de la literatura mundial. Praga fue su centro de operaciones y su inspiración. Una ciudad que por suerte conserva su esencia prácticamente.

¿De qué va 'La Metamorfosis'?

"Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto". Así es como comienza la “metamorfosis” de un hombre, que no tenía "otra cosa en la cabeza más que su trabajo". Gregor Samsa es en realidad el hombre que representa a toda la Humanidad. Un día cualquiera, Gregor descubre que se ha convertido en algo repugnante, algo que no deben ver los demás. Pero, ¿de qué habla en realidad esta asfixiante historia? La novela pretende que tomemos conciencia de lo que en realidad somos. La transformación a insecto supone un despertar. Es entonces cuando Gregor ve el profundo horror metafísico en el que se encuentra. Y al ser el único en darse cuenta, la sociedad lo convierte en un marginado.

La Praga de Kafka

El centro de su mundo literario, pero también de su vida real era Praga, una ciudad misteriosa, pero a su vez deslumbrante por su urbanismo enmarañado y arquitectura fantasiosa. En sus novelas y cuentos, Kafka no nombra los lugares que describe, salvo en contadas ocasiones. Sin embargo, Praga destaca en sus páginas como una ciudad imaginaria omnipresente, llena de metáforas y alegorías. Pero si atendemos con detenimiento el contenido de su obra, es fácil seguir las huellas del famoso escritor, por el laberinto de calles del casco histórico y los rincones pintorescos donde Kafka vivió y escribió.

La Ciudad Vieja y su plaza

Kafka pasó la mayor parte de su corta vida en la Ciudad Vieja de Praga. Su casa natal, U věže -junto a la torre-, fue levantada en la esquina de las calles Maiselova y Kaprova. Tras la renovación de Praga, en las postrimerías de los siglos XIX y XX, quedó únicamente el portal de piedra original, al que ahora hace alusión solo una placa conmemorativa.

Debido a que los Kafka se mudaban con frecuencia y a pesar de que lo hacían solo a unas pocas casas de distancia, las huellas de Franz Kafka pueden encontrarse casi a cada paso en la Ciudad Vieja, principalmente en los alrededores de la Plaza de la Ciudad Vieja. Por ejemplo, entre los años 1889-1896, los Kafka vivieron en la encantadora Casa del Minuto -muy cerca del Ayuntamiento-, la cual destacaba por su bella decoración esgrafiada. El futuro escritor vivía solo a un paso del instituto alemán, en el actual Palacio Kinsky. Su padre, Hermann Kafka, tenía una mercería en la planta baja del mismo edificio. El palacio alberga hoy la Galería Nacional. En el número 14 de la calle Široká, entre la estrecha calle Maiselova y la lujosa avenida de París, se puede visitar también la librería de Kafka. Ésta se encuentra casi al lado de la Sinagoga de Maisel, a la vista de la Sinagoga Alta. Desde aquí recomendamos visitar la iglesia del Espíritu Santo y la Sinagoga Española, en la calle Dušní, donde se encontraba la escuela que frecuentaba Kafka.

Tras las huellas de Kafka en el museo y el castillo

En las obras del famoso escritor revive no solamente el antiguo gueto de Praga, sino también el barrio Malá Strana y el Castillo de Praga. El Franz Kafka Museum se encuentra cerca del Puente Carlos, en Malá Strana. Su exposición titulada “La ciudad de K” fue preparada por el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) en 1999, luego pasó por el Museo Judío de Nueva York, y finalmente llegó a Praga en 2005. La exhibición se organiza en dos partes bien diferenciadas: Espacio Existencial y Topografía Imaginaria. En la primera se intenta mostrar cómo la ciudad influyó sobre Kafka y afectó a su vida. En cambio en la segunda se aborda la forma en que Kafka describe la ciudad sin mencionar nombres de los lugares que aparecen en sus novelas y cuentos.

Las rutas de los personajes de las novelas de Kafka, a menudo se dirigen también al Castillo de Praga. A pesar de que se afirma que uno de los lugares donde vivió y trabajó el escritor es la diminuta casa n º 22 de Zlatá Ulička - el callejón de Oro-, en realidad la casa pertenecía a su hermana, y Kafka la utilizaba en ocasiones como refugio, alejado del ajetreado centro de la ciudad. Las historias de esta época se publicaron más tarde bajo el título “Un Médico Rural”.

En 1917, el escritor enfermó de tuberculosis pulmonar,  y finalmente murió en un sanatorio de Austria. Sus restos mortales descansan en un panteón familiar del Nuevo Cementerio Judío de Praga-Strašnice.

Si quieres experimentar una sensación de envolvente misterio, no dejes de visitar Praga. Consulta nuestros vuelos aquí.

Texto de ISABELYLUIS Comunicación

Imágenes de Czech Tourism, Nico Paix, Jose Mesa, Roman Boed

 

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En busca de las mejores burbujas del Penedés

A media hora de Barcelona se encuentra situada la denominación de origen Penedés que destaca sobre todo por ser una de las principales áreas de producción de cava, uno de los vinos espumosos más populares de España. Utilizado en todas las grandes celebraciones del país, este “champán catalán” tiene sus orígenes hacia mediados del siglo XIX. El champán francés llegó a esta tierras hacia 1820, y Luis Justo Villanueva en el Instituto Agrícola Catalán de San Isidro fue de los primeros en arriesgarse a probar y defender el método champañés (méthode champenoise) en la elaboración de este novedoso producto. Ahora bien, sería la empresa Soberano & Cia de Domènec Soberano i Mestres y Francesc Gil i Borràs, situada en Reus, la primera en comercializarlo, presentándolo en 1868 en la Exposición Universal de París.

Inicialmente se empleaba en su producción la misma variedad de uva que la de Champagne, pero a raíz de la plaga de filoxera que tuvo lugar en 1887, que arruinó los cultivos de vid de la región, empezó el uso de variedades autóctonas que le acabarían aportando la personalidad con la que cuenta en nuestros días. Entre esas variedades se cuentan la macabeo, parellada y xarel·lo.

Por lo que hace a su denominación, era conocido como champán, pero a raíz de la protección de esta marca por parte de Francia en 1972, pasó a llamarse cava, tomando de este modo el nombre del espacio donde reposa durante su elaboración.

Ahora bien, ¿por qué merece la pena aventurarse a hacer una excursión tras estas deliciosas burbujas? Por una lado está el producto, que poco tiene que envidiar a su “padre francés”, el champán. Y a aquellos que se les resistan las bebidas espumosas, siempre pueden animarse a catar los vinos de la zona, que dan para otro tema aparte. Por otro lado están el paisaje, marcado por la presencia de los viñedos y de la cercanía del Mediterráneo, y los pueblos que albergan las bodegas. Y para aquellos que no tengan suficiente con todo esto, está la oferta gastronómica de la zona y las actividades que se organizan enfocadas hacia el enoturismo, como es el caso del Camins del Vi i del Cava, un conjunto de diez senderos por los que recorrer los diferentes viñedos. ¿Se puede pedir más?  

Dentro del territorio que ocupa la DO Penedés, la población de Sant Sandurní d’Anoia está considerada como la “Capital del Cava”, pues aquí se concentra un 75% de la producción de la región. Así pues, este es un lugar magnífico para el inicio de cualquier ruta que se precie relacionada con esta espumosa bebida. Puedes hacer una primera parada en el Centro de Interpretación del Cava, un espacio de 1.200 metros cuadrados donde conocer la historia, orígenes, elaboración y más sobre el cava.

Antes o después de embarcarte en la visita de alguna de las bodegas te recomendamos que te des un paseo por el centro del pueblo, pues son varios los edificios modernistas los que hallarás por el camino. Es el caso de las Casa Lluís Mestres, Cal Rigol, el edificio de las Escoles Noves y la sede del Ateneu Agrícola.

Una vez puestos en situación, viene el momento de acercarse a alguna de las múltiples bodegas de la zona. Entre las más populares está la Cava Codorniu, cuyos orígenes datan de 1872. Uno de los atractivos de esta bodega, además de su cava, es el propio edificio en sí, obra del arquitecto modernista Puig i Cadafalch. Entre las curiosidades que descubrirás en tu visita son los 26 kilómetros de cavas subterráneas con los que cuenta. La otra gran cava, con renombre y fama internacional es la Cava Freixenet, que dio sus primeros pasos en 1861. Su edificio, de estilo noucentista con toques modernitas, es una de las obras más destacadas del arquitecto Josep Ros Ros.  

En el siguiente listado encontrarás todas las bodegas y cavas que integran la DO Penedés, el lugar donde están ubicadas y los datos de contacto, para planear tu viaje por la zona, y acercarte a tus favoritas.

Anímate a hacer una ruta por la DO Penedés en busca del sus principales bodegas y cavas, reserva tu Vueling a Barcelona aquí.

Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS

Imágenes de Angela Llop, MARIA ROSA FERRE

 

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