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Esplendor nobleza y belleza en el Loira

A aproximadamente una hora de París se encuentra el valle del Loira, una zona de vital importancia en la historia de Francia, y uno de platos fuertes en lo que al turismo se refiere. Estratégicamente este valle jugó un papel muy relevante en el pasado, de ahí que desde época medieval se llevase a cabo la construcción de fortificaciones que, si en un primer momento sirvieron para contener a los vikingos, siglos después serían el escenario de la encarnizada lucha que tuvo lugar entre ingleses y franceses durante la Guerra de los Cien Años. El reinado Carlos VII supuso un punto de inflexión en este bello valle, con el que alcanzaría su máximo esplendor, convirtiéndose en el lugar favorito de la nobleza francesa. A partir de este momento se empieza la construcción de espectaculares castillos en fincas campestres, siendo auténticos lugares de recreo donde dar vía libre al hedonismo. Posteriormente, la Revolución francesa causaría grandes estragos en la mayor parte de ellos, perdiéndose una parte importante de su patrimonio. En la actualidad se han rehabilitado, recuperando el esplendor del pasado, para convertirse en uno de los atractivos turísticos por excelencia de Francia.

Según la asociación “Châteaux de la Loire, Vallée des Rois” (Castillos del Loira, Valle de Reyes), encargada de la gestión del patrimonio presente en Valle del Loira, hay unos 70 sitios catalogados en él, entre los que, además de castillos, se incluyen abadías, iglesias y museos. Evidentemente, verlo todo puede resultar una locura, y hay que adentrarse en él con una selección previa realizada. Entre los castillos más relevantes están los siguientes:

Castillo de Chambord - Este pabellón de caza del rey Francisco I es una de las piezas clave del renacimiento francés, en la que se combinan a la perfección la tradición medieval con las estructuras clásicas italianas. Es uno de los castillos más grandes de la ruta y de los más populares. Las múltiples chimeneas que coronan su tejado y la escalera de doble hélice del interior son francamente impactantes.

Castillo de Cheverny Perteneciente a la familia Hurault, es también de época renacentista y está considerado precursor de la arquitectura francesa. Destaca la espléndida decoración de su interior. Entre las curiosidades de este edificio está que sirvió de inspiración a Hergé, creador de Tintín, en la creación del dibujo del castillo de Moulinsart (Mansion Pasador).

Castillo ChenonceauConocido también como elcastillo de las damas, es todo un icono de la ruta de los castillos del Loira, y uno de los más visitados. Construido en el siglo XVI, uno de los aspectos que más llama la atención es su emplazamiento sobre el río Cher.

Castillo Real de Blois Lugar de residencia de los reyes de Francia durante el Renacimiento, entre las múltiples historias que cuenta en su haber está la de que en su capilla fue bendecida Juana de Arco antes de acudir al sitio de Orleans. En la actualidad funciona como museo. 

Castillo Real de Amboise Esta fortaleza medieval transformada en residencia real durante los reinados de Carlos VIII y Francisco I, tiene el honor de albergar la tumba de Leonardo da Vinci, ya que fue aquí donde pasó sus últimos tres años de vida.

Castillo de LangeaisConsiderada como la fortaleza más antigua de Francia, conserva gran parte de su encanto medieval, con puente levadizo incluido, que contrasta con su fachada oeste, realizada en estilo renacentista. 

Castillo de Chaumont-sur-Loire Uno sus múltiples propietarios fue Catalina de Médici, que entre sus huéspedes contó con la presencia del astrólogo Nostradamus. Su jardín, diseñado por Henri Duchêne, alberga todos los años desde finales de abril a mediados de octubre el Festival Internacional de los Jardines.

El mínimo de días necesarios para hacer una ruta por el Valle del Loira es de cinco días. Puedes plantearte la ruta de forma lineal, yendo desde un punto más cercano a París, hasta el más alejado (o al revés), o puedes permanecer en alguna de las ciudades más relevantes de la ruta, como Orleans, Blois o Tours, y desde ahí desplazarte a los diferentes puntos de interés. Lo bueno es que las distancias no son excesivamente largas. La forma más cómoda de desplazarse es en coche, aunque existen alternativas, como es el caso de los tours en autobús, de los que hay bastante oferta con diferentes combinaciones posibles. Los más deportistas pueden optar por recorrer estas tierras en bicicleta, aprovechando que el terreno es bastante llano.

No dudes coger un vuelo a París y acercarte a uno de los valles con la colección de castillos con más pedigrí de Francia.

Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS

Imágenes de Frédérique Voisin-Demery, Thomas Steiner, Benh LIEU SONG, MFSG, Jean-Christophe BENOIST

 

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De la Porticada a Puertochico

Conocemos en Santander una de esas personas con la que es un lujo recorrer la ciudad porque se la conoce al dedillo. Entre pinceladas de historia y curiosidades sobre Santander, nos lleva por los diferentes bares, bodegas, tabernas y tascas de la zona para que probemos la especialidad de cada lugar. A un ritmo vertiginoso vamos entrando y saliendo mientras nos va indicando - aquí tienen los mejores pinchos de bacalao, aquí son un poco bordes pero vamos a entrar porque el marisco es buenísimo o aquí vamos a probar la tapa de queso picón-. No hay tiempo que perder porque hay muchos y muy buenos establecimientos por la zona y quiere enseñárnoslos todos (o eso va a intentar).

El recorrido no sale especialmente caro porque en Santander los pinchos y raciones son más baratos que en otras ciudades del norte; las tapas cuestan entre 1€ y 2,50 € y las raciones entre 6 € y 18 €, según lo que se pida.

Desde la hermosa Plaza Porticada, que fue sede durante muchos años del Festival Internacional de Santander, hasta el popular barrio de Puertochico. Vamos allá, a por la excelente gastronomía de Santander!

El Marucho
Calle Tetuán 21

Bar restaurante típico, sin ningún lujo, en el que puedes comer marisco y pescado a buen precio y muy rico. Aquí probamos unas rabas extraordinarias. En temporada alta es difícil encontrar un hueco.

La Flor de Tetuán
Calle Tetuán 18

Bar restaurante especialista en marisco y pescado. El precio es algo más elevado que en el resto de establecimientos de la zona pero sirven las mejores gambas a la plancha de Santander (la ración sale a 12 €). Rabas, percebes, salpicón…todo el marisco es buenísimo!.

La Bodega de Santoña
Calle Peña Herbosa 21, enfrente del edificio del Gobierno Regional

Productos típicos de Cantabria como quesos y anchoas.

Casa Lita
Paseo de Pereda 37, al lado de Puerto chico

Gran surtido de tapas y pinchos de todo tipo, desde los más clásicos -como el pincho de tortilla- a elaboraciones propias como el pincho cántabro. Su cocinero, Joseba Guijarro, tiene estrella Michelín y Casa Lita ha recibido premios por la calidad de sus pinchos.

Bodega Fuente Dé
Calle Peña Herbosa

Aquí descubrimos el queso picón, un excelente queso azul que se elabora en Cantabria. Al entrar, la mezcla de olores del fuerte queso con los encurtidos te tumba de espaldas hasta que te acostumbras -después es casi adictivo y para volver nos compramos un queso entero que fuimos oliendo todo el viaje-. También ponen tapas y comida de carácter regional como el cocido montañés, cocido lebaniego o picadillo de Potes.

El Solorzano
Calle Peña Herbosa 17

Vermut a granel con sifón. Gran variedad de tapas, mejillones, rabas, rejos, etc.

El Diluvio
Calle General Mola 14

Al igual que Casa Lita, este lugar es pionero en Santander en servir tapas un poco más elaboradas al estilo del País Vasco.

La Cigaleña
Daoiz y Velarde, 19

Un auténtico museo del vino en el que probar especialmente la tapa de bacalao rebozado. Riquísimas.

Tapas y Vinos
Calle Marcelino Sautuola

Rioja bien servido y excelentes tapas. Lo mejor, la tortilla de patatas de chicharrones, que se acaba en cuanto la sacan.

El Tivoli
Calle Marcelino Sautuola

Rabas y rejos exquisitos, y raciones de jamón muy bien servidas.

La Conveniente
Calle de Gómez Oreña, 9

Junto al El Marucho es uno de los lugares más frecuentados por los visitantes a Santander. Buenas raciones de anchoas y fritos servidas en mesas de bancos corridos, que comemos acompañados de la música de fondo de un pianista.

El Cañadio
Calle de Gómez Oreña, 15

Excelentes tapas elaboradas por uno de los buenos cocineros de la ciudad.

Y aquí dimos por acabamos la ruta, no porque se acabe la oferta, pero es que rabas, anchoas y demás tapas nos salían por las orejas. Pero aún camino para casa, nos va recomendado - la próxima vez tenemos que hacer el Riojano (que parece un museo con sus toneles pintados por personajes célebres)-, Casa Goria, el Cantabria, Las Hijas de Florencio, Malinche, Días de Sur, la Bodega de Jesus Quintanilla...-.

Gracias a Paco Laín por enseñarnos los mejores rincones de Santander!

Te apetece visitar Santander eh! Reserva aquí tus vuelos!

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Bolonia, la italiana con más 'salsa'

Por Belén Parra y Carme Gasull

Caracterizada y reconocida por esos atributos que le vienen de antiguo, proponemos una aproximación a Bolonia a partir de cuanto hay que ver (Rossa), conocer (Dota) y, sobre todo, probar (Grassa) en esta ciudad que es también capital de la Emilia Romaña, epicentro de una Italia siempre rica gastronómicamente hablando.

ROSSA (enclaves turísticos para VER y reconocer)
Al viajero se le van los ojos a sus kilómetros de pórticos y a la paleta de colores de sus edificios. Precisamente por ello aconsejamos recorrerla a pie. Visitarla en fin de semana tiene el valor añadido de que todo su centro histórico se cierra al tráfico y durante dos días es peatonal.

Bolonia está delimitada de alguna manera por sus 5 puertas, que tanto dan acceso al centro histórico como te dan a conocer la ‘otra ciudad’. Escápate a ese pulmón verde que constituyen sus jardines y a sus colinas para divisarla desde las alturas.
Pocas plazas encontrarás más bellas que la Delle Siete Chiese en especial, cuando está iluminada. Reducto para románticos, bohemios y nostálgicos.
Como buena italiana, Bolonia también resulta monumental. Se imponen las Due Torri, Santa Maria Maggiore y Neptuno. Pero también aparecerán a tu paso avenidas interminables, las Galerías Cavour (Via Luigi Carlo Farini, 40) para ‘ir a la moda’ y palazzi o edificios históricos recuperados para fines culturales como la antigua sede del Ayuntamiento de la ciudad que esconde una deliciosa biblioteca pública llamada Salaborsa (Piazza Nettuno, 3) ideal si viajas con niños.

DOTA (curiosidades, advertencias y cosas que vale la pena SABER)
Dicen de Bolonia que es la ciudad más antigua en el país más antiguo del mundo. Y la verdad es que cuenta con la Universidad más antigua de Europa, a la que aspiran no sólo estudiantes de toda Italia sino también europeos, Erasmus especialmente, y extracomunitarios. Para nota: conseguir una plaza en Derecho o Bellas Artes. En las calles y los bares, no te extrañe escuchar más de uno o dos idiomas a la vez. No son sólo turistas sino gente que ha optado por formarse y vivir en esta ciudad. Porque hay mucha más Italia más allá de Roma, Venecia y Florencia…

La capital de la Emilia Romaña es una ciudad eminentemente ferial y alberga uno de los recintos feriales más modernos y funcionales de la vieja Europa, BolognaFiere.
Bien comunicada, la bicicleta es el transporte local por excelencia, pero el autobús es la forma más rápida para desplazarse ‘fuori porte’. Ten presente por eso que pagar el billete a bordo es un poco más caro que comprarlo previamente en un estanco.
Existen unos cuantos locales para aprender el arte de la elaboración artesanal de la pasta pero destacan dos: la Vecchia Scuola Bolognese (Via Galliera, 11) y La Bottega Due Portici (Via Independenza, 69).

GRASSA (dónde y qué COMER y beber)

En Italia no comes prácticamente mal en ningún lado pero es que en Bolonia comes especialmente bien. El título de la città del cibo (alimento) es tan cierto como todo un acierto.
La pasta que identifica a esta tierra son los tortellini y la salsa, el ragù. Para probar algunos de los mejores platos del recetario boloñés, acércate a la Trattoria AnnaMaria ( Via delle Belle Arti, 17/a), uno de los locales más folclóricos de la ciudad. Las múltiples fotografías que pueblan sus paredes certifican que centenares de artistas y famosos han comido entre sus mesas.
La crescentina o crescenta es el mejor pan local. Esponjoso y sabrosísimo si es casero. Y si la acompañas de la mortadela local y el parmesano regional ya tienes un plato. Imprescindible en este sentido pasarse por la Salsamenteria Tamburini (Via Caprarie, 1), un clásico inalterable que ha sabido adaptarse a los tiempos y a la demanda. De hecho, su enoteca es el rincón más demandado y a la vez el más acogedor de todo el establecimiento.
Muy cerquita también tienes la Osteria del Sole (Vicolo Ranocchi, 1/d), local singular donde los haya. Aquí sólo te pedirán que bebas porque el picoteo puedes traértelo incluso de casa. Aún con todo, la gente suele llegar con sus piadine, focaccie y embutidos para compartirlos con toda la mesa. Si te da igual beber una cosa que otra, te recomendamos que aquí apuestes por las cervezas artesanas. La birra es un must.
Para catar y contar vinos pásate por Alla Porta Vini (Via Castiglione, 79/a). Cada día abren un par de botellas para darlas a probar. Entre sus preferencias, los del sur tirolés y de pequeños productores.

La Osteria al Cappello Rosso (via dè Fusari, 9/b) es otro de esos lugares con encanto donde también comerás incluso con los ojos. Productos autóctonos en recetas tradicionales y generosas raciones. No te pierdas ni su selección de embutidos, ni su lambrusco (motivo de orgullo para la región) ni su torta bolognesa, el dulce típico de la ciudad a base de arroz.
Si te apetece un helado opta sin duda por La Sorbetteria Castiglione (Via Castiglione, 44) o por Il Gelatauro(Via San Vitale 98/b). Y si prefieres en cambio un polo (de palo) cremoso apuesta por la Cremeria Sette Chiese (Via Santo Stefano, 14/a).

El Mercato delle Erbe (Via Hugo Bassi, 25) es una atracción para los sentidos, sobre todo para la vista y el gusto. Aunque los comercios con buen producto y producto fresco son frecuentes. También los frutos del mar. Compruébalo en la Pescheria del Pavaglione (Via Pescherie Vecchie, 14) donde, a parte de comprar, podrás degustar un original Aperyfish que no hace falta traducir.
Entra también en Paolo Atti & Figli (Via Caprarie, 7), una tienda gastronómica tradicional reconocida por la calidad de sus panes, dulces y pastas frescas.
Elegante y refinado, Zanarini (Piazza Galvani, 1) es el café histórico de la ciudad y uno de los lugares preferidos entre los locales para desayunar, tomar un buen café y un mejor pastel, y cómo no, ver y dejarse ver.
Y otra especialísima dirección dejando atrás el centro-ciudad: Il Cerfoglio, un restaurante que apuesta por la producción biológica y el KM. 0 en platos ligeros, sanos y bien logrados (Via John Fitzgerald Kennedy, 11, San Lazzaro).

Nosotros nos apuntamos, si quieres venirte consulta nuestros vuelos aquí.

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Un Milán diferente

Por Tensi Sánchez de actitudesmgz.com

Desde la década de los setenta es la capital económica, industrial y financiera del país, pero toda la atención se la llevan sus carísimas tiendas de moda y su Catedral, que no es para menos, porque es una de las catedrales más perfectas y famosas del mundo.

La periferia del antiguo centro histórico evoca la ciudad industrial que es, pero en las entrañas de sus calles más céntricas se respira historia en sus edificios y te puedes imaginar fácilmente porqué fue una de las capitales del imperio Romano.

En la zona del casco antiguo he descubierto muchas tiendas, restaurantes y galerías muy interesantes para perderse una mañana y optando por salir del típico recorrido turístico. Desplazarse en metro o tranvía es la opción más acertada, y además este último aún conserva en funcionamiento algunos modelos de los años veinte, es irresistible no darse un paseo por la ciudad en alguno de ellos.

Está muy de moda apuntarse al brunch que es algo intermedio entre desayuno y comida. En Zeroduelo sirven todos los domingos pero hay que ir antes de las 12 porque se llena muy pronto. Cuenta con un buffet variado y la decoración es exquisita. Radetzky Café se encuentra en la calle Garibaldi y también es muy famoso por sus brunch y por las “cotolettas alla milanese” (chuletas a la milanesa).

La mejor hamburguesa de la ciudad la sirven en Mamaburger, la decoración del local es totalmente minimal e inusual. Siguiendo esta misma línea, 202 Hamburger & Delicious, y Tizzy’s también resulta muy apetecible.

En Milán hay mucho movimiento en cuanto arte se refiere, la ciudad esta repleta de galerías de arte contemporáneo. 
La galería de Carla Sotaní vinculada a la famosa y carísima tienda de moda 10corsocomo. Antes de entrar se puede visitar la tienda de Box and Design shop que está en la misma planta.

Y finalmente, la Galería Anfiteatro Arte y Spazio Rosanna Orlanni, también merece la pena visitar esta última tiene tienda de mobiliario y accesorios de diseño.

Si eres amante del diseño ésta es la cuidad perfecta. En el edificio de cinco plantas Hightech podrás perderte durante horas, y alberga un restaurante y cafetería para reponer fuerzas. Aquí encontrarás todo tipo de curiosidades nunca vistas y presentadas en un ambiente cálido y acogedor, ellos se definen como “un puerto de mar en la ciudad”.

En Porta di Ticinese 89 esta Oltolini dedicada a todo tipo de elementos de diseño para cocinas con precios más que razonables.

Por último, me encantó descubrir Aspesi 1910, una tienda de monturas de gafas “made in Italy 100%” que llevan más de 100 años posicionada en la ciudad. Tendrás diseños y colores inimaginables a tu alcance.

Imposible pasar por alto la moda en Milán. La zona Porta di Ticinese y sus calles colindantes están llenas de tiendas pequeñas por descubrir. Estas son algunas que me han sorprendido porque se salen de lo convencional:

Maison I Yamakabe moda con mucho carácter, Hemeras joyas italianas con mucha personalidad y originalidad, Panca´s Designer calzado diferente.

Dictionary Milano moda hombre y mujer con marcas como Scotch & Soda, Camo… Frip tienda muy cool con donde encontrar marcas como Acne, y atención a su Little brand: Frippino para los pequeños mosqueteros de la casa. Discos y accesorios únicos en Serendeepity, y por último, dos tiendas dedicadas al mundo Vintage en ropa y complementos, Groupies y Lo Especchio di Alice.

Uno de mis hoteles preferidos en Milán es elCrowne Plaza, impecable diseño interior con una magnífica terraza al aire libre, pero lo mejor, es que la misma boca de metro está dentro del propio hotel y esto lo convierte en el hotel único.

En Milán, antes de ir a una fiesta se toma el aperitivo sobre las 7 de la tarde, es un modo económico y divertido para empezar la noche. El típico aperitivo consiste en tomar un buen “Negroni” acompañado por modestos snacks. Hoy en día, el escenario del aperitivo se ha convertido en un verdadero encuentro nocturno, y esta es la razón de que la mayoría de bares ofrezcan diferentes platos sabrosos para comer por la tarde, como por ejemplo pasta, risotto, ensaladas, y también comida exótica. De esta manera el aperitivo se ha vuelto una valida alternativa a la cena, con sólo el precio de un cóctel (de 5 hasta 10 euros), con una bonita atmósfera y buena música.

¿Te han entrado ganas de ir a Milán? Pues entonces, ¿a qué esperas para buscar tu Vueling?

PD: La receta del Negroni

Ingredientes: 1/3 de ginebra; 1/3 Campari(bitter); 1/3 de vermouth rojo
Poner todos los ingredientes directos en el mismo vaso, debe llevar un par de cubitos de hielo máximo, pero nunca picado ni molido, el Negroni jamás debe aguarse. Mezclar bien y servir en vaso de cóctel frío. Hay quien le añade unas gotas de limón para potenciar el sabor, sobre todo de la ginebra. Sin embargo, la fórmula original se servía con una rodaja de naranja en el filo del vaso.
 Negroni es un buen aperitivo para estimular el apetito. Fue inventado al comienzo del 1900 y su nombre se atribuye a Camillo Negroni que siempre pedía el mismo cóctel en Florencia. ¡Enjoy!

Por Tensi Sánchez de actitudesmgz.com

Fotografía de Rubén Seco

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