Seis fuentes que no debes de dejar de ver en Roma
Una de las cosas que nos llamó la atención en nuestra primera visita a Roma es el gran número de fuentes que nos encontramos en nuestros paseos, y no solo nos referimos a las de carácter monumental, que las hay muy bellas, sino también a los simples grifos ubicados en múltiples puntos de la ciudad antigua en los que calmar la sed. Investigando un poco descubrimos que el agua y su canalización fue una de las grandes inquietudes de los antiguos romanos, de ahí la construcción de acueductos y de sistemas de alcantarillado. Algo de todo ello debieron de heredar sus sucesores en la ciudad, que no dudaron en seguir buscando maneras de gestionar un bien tan preciado.
Antes de acercarnos a esas grandes fuentes monumentales, de la cuales os hemos hecho una selección de nuestras favoritas más abajo, empezaremos hablando de su versión más humilde, las Nasoni. Estas fuentes de uso público tienen su origen en 1874, y se caracterizan por ser de hierro con forma cilíndrica, con un caño que recuerda a una nariz, de ahí que se conozcan como nasone (nariz en italiano). En Roma hay cerca de 2.500, y buen número de ellas siguen emanando agua potable, que en el caluroso verano es de agradecer. Una de la más antiguas está en Piazza della Rotonda, cerca del Pantheon. Así que no dudes en ir tras ellas, puede que en el camino te encuentres con alguna que otra sorpresa.
Fontana di Trevi
Empezamos con la más popular y fotografiada de todas. Viajar a Roma y no visitarla es el equivalente a no haber estado. No esperes una gran plaza en el lugar de sus ubicación, sino más bien todo lo contrario. Parece increíble que tanto movimiento y esplendor quepan en este cruce de calles. Obra finalizada en 1762 por Nicola Salvi –los primeros bocetos y la ubicación son de Bernini-, por encargo del papa Clemente XII, cuyo tema central esDomando las aguas. Y cómo no, no dudes en llevar a cabo el ritual de turno del lanzamiento de una moneda a su interior, asegurándote así el retorno a esta bella ciudad. Eso sí, lo de emular a Anita Ekberg y a Marcello Mastroianni enLa Dolce Vitacomo que está prohibidísimo.
Fuente de los Cuatro Ríos
Presidiendo la plaza Navona se encuentra esta espectacular fuente culminada por un gran obelisco egipcio de época romana, en cuya base hay cuatro estatuas que representan los cuatro principales ríos del mundo: el Nilo, el Ganges, el Danubio, y el Río de la Plata. Esta excepcional obra del gran maestro de Barroco Bernini, cuenta con dos compañeras más en los laterales, la fuente de Neptuno y la del Moro.
Fuente de Tritón
De nuevo estamos ante otra obra del gran Gian Lorenzo Bernini, aunque esta vez se trata de una fuente un poco más discreta, pero no por ello menos bella. Ubicada en la plaza de Barberini, muy cerca de la Fontana di Trevi, está dedicada al dios Tritón, que emana agua a través de una gran caracola de mar, y al que sostienen cuatro delfines.
Fuente del Pantheon
En la agradable plaza de la Rotonda, justo frente al Pantheon, se encuentra la fuente del Delfín, popularmente conocida como fuente del Pantheon. Diseñada por Giacomo della Porta por encargo del papa Gregorio XIII, y que al igual que la anterior, tiene como función hacer de base de un obelisco de época de Ramsés II.
Las dos fuentes de la plaza Farnese
En una de nuestras plazas favoritas, la Farnese, se encuentran estas dos originales fuentes ubicadas en los laterales, de las que llama la atención su forma de bañera, realizada con granito procedente de las termas de Caracalla.
Fuente de la Barcaccia
A los pies de la plaza de España, al final de la espectacular escalinata de la Trinidad de los Montes, se encuentra esta fuente obra de Pietro Bernini, padre de Gian Lorenzo Bernini. En ella se representaría a la barca que según dice la tradición, habría llegado hasta allí en alguna crecida del río Tíber.
Aprovecha tu visita a Roma para contemplar estas fuentes y para descubrir otras muchas más, reserva tu Vueling aquí.
Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS
Imágenes de Lalupa, Sébastien Bertrand, Matt Brisher, 2pi.pl, LASZLO ILYES, Anita Szeicz
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¡Vamos a la playa!
La gracia de Gran Canaria es que cuenta con muchas variables dentro de su ecosistema. Eso la hace única. Y un ejemplo claro lo tenemos en sus playas, cuenta con casi 60 kilómetros, en los que encontramos de todo tipo. Las opciones son infinitas, y podrás disfrutar de ellas tanto si vas solo como si lo haces en familia. Sin duda es una característica que encontramos en toda la isla. Su variado paisaje te hace creer que estés en un continente. ¡En serio!. Pero volviendo a su litoral que será donde nos centraremos hoy, diremos que este enclave del Atlántico posee 236 kilómetros de costa, bajo un sol suave que hace que las condiciones sean siempre –incluso en verano-agradables. En My Vueling City vamos a poner el foco sobre sus playas y todo lo que se puede hacer en ellas. Vamos, ¿a qué esperas para coger el bañador?
Nuestro top playero
Para ubicarnos, hemos pensado que lo mejor es hacer un top con las playas que más nos han gustado. En total son más de 120 playas, muy distintas entre si, entre las que puedes encontrar desde largas playas de arena dorada, hasta recónditas calas. Si no encuentras tu playa favorita es que no has buscado bien. También os confesamos que, en gran medida, coincidimos con los canariones– habitantes de Gran Canaria-:
1.- Maspalomas
Las hay muy populares, como la larga lengua de arena de Maspalomas. Una enorme línea de arena blanca que parte de la Playa del Inglés y llega hasta tocar el pie del gran faro de Maspalomas, tras bordear un desierto de dunas que baña la costa sur de la isla.
2.- San Agustín
En el sur, playa familiar y muy tranquila.
3.-Amadores
Ideal para venir en familia. También está en el sur, y hay buen tiempo prácticamente todo el año.
4.- Puerto de Mogán
Es pequeña e ideal para desconectar de la rutina. Está bien habilitada para venir con niños.
5.- Las Canteras
Reconocida como una de las mejores playas urbanas de España.
6.- Puerto Rico
O si lo prefieres puedes dejarte arrastrar por la animación de este tradicional enclave turístico, uno de los lugares con mejor clima de todo el país.
Te espero en el agua
En Gran Canaria las condiciones de viento y mar son ideales para la práctica de deportes acuáticos como la vela, el windsurf, el surf, o la pesca de altura. Por eso son cada vez más los que se dejan llevar por los placeres de la práctica del bodyboard, en forma de surf y windsurf. Aunque en los últimos años también se ha extendido mucho el kitesurf, deporte de deslizamiento muy recomendable que consiste en el uso de una cometa de tracción -kite, del inglés-, que tira del deportista. La situación geográfica de Gran Canaria es ideal para la práctica de estos deportes ya que gracias a los vientos alisios, las olas son, o bien de tamaño medio –ideales para los que empiezan- o de gran tamaño –ideales para los surferos más experimentados-.
Pero si lo que te gusta es la observación del fondo marino, te recomendamos que practiques buceo bajo sus cristalinas aguas. Hay varios puntos de inmersión por todo el perímetro geográfico, como Pecios de Mogán, Arrecife artificial de Arguineguín, Taliarte o Las Merinas. Pero si quieres disfrutar del buceo de una forma más libre, siempre puedes practicar el snorkel.Os recomendamos que alquiléis un coche y os perdáis por la costa. De todos modos os diremos un secreto: Risco Verde, Caleta Baja y Sardina son ideales para empezar. Toda la información sobre los clubs y escuelas de buceo aquí.
Con niños
Ciertamente Gran Canaria cuenta con muchas posibilidades si te planteas las vacaciones para disfrutarlas en familia. En la isla hay de todo para disfrutar con los niños. Uno de los planes perfectos para ellos, es sin duda la playa. Recomendamos la enorme extensión de dunas de Maspalomas y las calas de la costa de Mogán. Allí, triunfaremos seguro, porque, ¿acaso hay algo mejor que agua con olas y arena infinita para hacer castillos y carreteras para jugar con cochecitos? Pues, aunque parezca mentira, sí. También se puede disfrutar de un paseo en camello; o pasar todo el día en Sioux City, un parque temático dedicado al lejano oeste. ¿Qué niño no ha jugado alguna vez a indios y vaqueros? O si te van las emociones fuertes puedes viajar en submarino, o ir a ver delfines al sur de la isla, o incluso viajar al sorprendente mundo de Palmitos Park, un parque en el que poder admirar especies como marabúes, calaos cariplateados, emúes, ualabis o dragones de Comodo en un entorno de naturaleza tropical.
Otra apuesta segura es hacer un tour por toda la isla, para conocer de primera mano la variedad de su paisaje. El bus turístico de la capital pasa por lugares emblemáticos de la isla como Vegueta, el casco histórico de Las Palmas de Gran Canaria, un barrio de más de 500 años de antigüedad, en el que puedes hacer una parada para reponer fuerzas en alguno de sus bares de tapas. ¡Ah! y no dejes de visitar la que fue casa de Cristobal Colón, en la última parada que realizó antes emprender su mítico viaje hacia Las Américas.
La cita que no te puedes perder
Son días de playa, y un elemento primordial para el remojo es, sin duda, el bañador. Os recomendamos que no os perdáis Gran Canaria Swimwear Fashion Week 2015, evento en el que más de 40 marcas mostrarán sus diseños en tres intensos días de desfiles. Se trata de una pasarela que se ha convertido ya en un escaparate al mundo de la moda de baño para firmas de todo el Archipiélago que comparten escenario con marcas nacionales e internacionales de primer nivel. El evento tendrá lugar en Meloneras (Plaza de las Convenciones s/n), en el municipio de San Bartolomé de Tirajana del 18 al 20 de junio.
¿A qué esperas para disfrutar de las playas de Gran Canaria? Consulta nuestros vuelos aquí.
Texto e imágenes de Turismo de Gran Canaria
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Bari a bocados
Bari es la cuna de la mejor cocina italiana. La vera (verdadera), sin duda. Te lo dirá cualquier lugareño pero también cualquier norteño, consciente de la excelencia del producto bañado por el Adriático. Si consideras que en Italia se come bien en cualquier lado, espérate a probar bocado en este rincón del Sur y sus aledaños.
Street food, de la focaccia al sgagliozze
La parte vieja de Bari es el mejor escaparate de comida callejera. Empezando por el Mercato del Pesce (Mercado del Pescado) al aire libre, donde los pescadores presentan su género del día. Fresquísimo, limpio y en crudo es como lo adquiere la gente local para comérselo ahí mismo si hace falta. Con una birra Peroni en mano, claro. Se te irán los ojos a los erizos de mar, las sepias y el pulpo que acaban de golpear en los cercanos muelles. Las raciones son importantes para los pocos euros que pagas.
En torno a la basílica de San Nicolás, tómate una focaccia en la histórica panadería Fiore antes de proseguir tu camino entre callejas. Verás la de mujeres de su casa que elaboran y luego secan al fresco los diferentes tipos de pasta hechas a mano. Es un lujo verlas amasar la pasta y darle forma sin descanso.
En la denominada strada della pasta (calle de la pasta) encontrarás a la familia Caputo Rino cocinando a todo el que pasa. Sus miembros son tan auténticos como los platos que elaboran. Te fascinará su naturalidad y te sentarás sin dudarlo a una de sus mesas, siempre que vengas con reserva previa. Si quieres acceder a los recovecos más insólitos, déjate guiar por la gente de Velo Service, que además te puede llevar de un sitio a otro sin apenas cansarte.
Cuando anochece es el turno de los puestos callejeros de sgagliozze (polenta frita), otro bocado icónico de Bari, como lo son los panzerotti o empanadas también fritas rellenas de queso y tomate autóctonos. Y si te va la marcha, trasnocha en los bares y tómate alguno de los cruasanes que sólo sirven de madrugada en la plaza Mercantile antes de coger la cama. Aunque para tentempiés y dulces buenos, los de Martinucci, donde también vale la pena su café.
Disfruta igualmente, junto al castillo normando-suevo, de los helados de Gentile. Efímeros pero buenísimos. En temporada, atrévete con el de zeppole, elaborado a partir de un dulce típico de la Apulia, o bien por el clásico de pistacho y Nutella.
Y no olvides detenerte en los colmados del casco antiguo, donde encontrarás embutidos de la zona. Entra a probarlos, e incluso, tráete alguno de recuerdo.
Cocina de autor de despensa local
La oferta de restaurantes en Bari saca partido del producto local sin excederse en los precios. Convence especialmente el Giampaolo por su derroche de marisco y pescado fresco, pero también por sus pizzas y su repostería casera.
Conviene alejarse de la ciudad para degustar cocinas de autor que agradecerás como contrapunto a las más populares. La más cercana es la de Umami Ristorante, ubicado en una masía en plena carretera que te sorprenderá por la rotundidad de sus propuestas. Profusión de producto local en bonitas presentaciones.
La más apartada, y a su vez la más atrevida, es la del Krèsios de Giuseppe Iannotti, con una estrella Michelin. Alucinarás con su menú degustación porque exalta el paisaje y la despensa italiana en un gran repertorio de sensaciones maridado con una excelente bodega. Para disfrutar completamente de la experiencia, quédate a dormir en una de sus habitaciones rodeadas de viñedos.
Cocina nocturna y clandestina
En el único bar clandestino de Bari podrás decantarte tanto por sus cócteles como por su tapeo a base de bocatas y cupcakes salados. La barra está en un local y las mesitas, en el espacio contiguo. Por eso debes consultar con antelación si puedes también comer algo o simplemente conformarte con la copa. El local está en una discreta calle cerca del puerto y su nombre, Speakeasy, se comparte sotto voce, o sea, en voz baja.
Dónde dormir
Hotel Imago. Este hotel boutique de pocas habitaciones está en ese punto intermedio entre el casco antiguo y los barrios más modernos. Apartado lo justo del bullicio, pero en pleno entorno comercial y muy bien comunicado. Habitaciones amplias, mobiliario funcional, desayuno continental y wifi gratuita.
Ahora que ya tienes las claves para comerte a bocados Bari, reserva tu Vueling y disfrútala en primera persona.
Texto y fotos de Belén Parra de Gastronomistas
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Recorriendo la Granada de Lorca
Federico García Lorca, poeta, dramaturgo y prosista, integrante de la Generación del 27, es indudablemente una de las figuras más relevantes de la literatura española del siglo XX a nivel internacional. A él le debemos obras magníficas como el Romancero gitano, Poeta en Nueva York, Bodas desangre, La Casa de Bernarda Alba y Yerma, entre otras. La biografía de Federico García Lorca está estrechamente ligada a la ciudad de Granada y a algunos de los pueblos de la vega granadina. Al igual que éstos dejaron huella en su obra, también Lorca parece perdurar en el tiempo en estas tierras. A continuación te invitamos a realizar un viaje tras los vestigios de tan magnánimo artista.
Abriendo la ruta lorquiana está Fuente Vaqueros, un pequeño pueblo situado en la Vega de Granada, que es el lugar donde nació nuestro protagonista. Su casa natal, situada en el número 4 de la calle García Lorca, ha sido convertida en museo, y nos permite hacernos una idea de cómo fueron sus primeros pasos.
Muy cerca de Fuente Vaqueros se encuentra Valderrubio que, además de ser el primer pueblo de Europa donde se sembró el tabaco rubio traído de América, fue lugar de vacaciones de la época de niñez y de juventud de Lorca. Entre los lugares a visitar destaca la casa de Bernarda Alba, situada en la calle de la Iglesia, y vecina a la de la familia García Lorca. Como bien habrás podido adivinar, serviría de inspiración en una de sus obras de teatro más aplaudidas y que mejor refleja la España profunda, La Casa de Bernarda Alba. La antigua casa familiar ha sido transformada en Casa Museo y en ella se pueden encontrar algunos objetos del poeta.
En 1909 la familia de Lorca se muda a Granada, y es allí donde continua esta ruta. Su primera vivienda en la ciudad estaba en el número 50 de la Acera del Darro, y la segunda en el número 31 de la Acera Casino. En 1914 empieza sus estudios de Filosofía y Letras y Derecho en la Facultad de Granada, y es en esta misma época cuando comienza a frecuentar uno de los espacios más celebres dentro del mundillo de los jóvenes intelectuales, el café Alameda –hoy en día convertido en el restaurante Chikito-. En él se reunía la tertulia “El Rinconcillo”, grupo formado por artistas de diferentes disciplinas, y cuyo objetivo era el de renovar culturalmente la ciudad. El Centro Artístico y Literario de Granada (CALC) y El Polinario –famoso tablao flamenco- también fueron espacios frecuentados por el artista.
Fruto de esos encuentros surge la amistad con Manuel de Falla, uno de los miembros del “El Rinconcillo”, junto con el que acabará organizando el primer concurso del Cante Jondo de Granada, el primero también realizado a nivel nacional, que se celebró en la Plaza de los Aljibes de la Alhambra.
A dos kilómetros de Granada se encuentra la penúltima parada de este recorrido, que nos lleva hasta la Huerta de San Vicente, casa de veraneo de la familia entre 1926 y 1936. Rodeada por un bello parque, se convirtió en lugar de retiro para Lorca, y es aquí donde acudía a inspirarse, relajarse y escribir. También es aquí donde pasaría los últimos días de su vida. En la actualidad la casa ha sido transformada en la Casa-Museo de Federico García Lorca, que contiene muebles, objetos y fotografías de Lorca.
Con el estallido de la Guerra Civil, en el verano de 1936, Lorca se ve obligado a refugiarse en casa de la familia del poeta Luis Rosales, aunque ello no impedirá su detención el 16 de agosto de 1936. El punto y final a nuestro recorrido por el universo lorquiano granadino está en un olivar entre Vízcar y Alfacar, en el que la madrugada del 18 de agosto Federico García Lorca sería fusilado. Hoy en día este parque ha sido bautizado con el nombre del poeta, y en él hay un monolito en memoria a todas las víctimas de la represión franquista en la Guerra Civil.
Anímate a coger tu Vueling a Granada y marcarte una ruta tras los pasos de Lorca.
Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS
Imágenes de Alfons Hoogervorst, John Levin
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