A 30.000 pies por viajeros para viajeros

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Patrimonio con hijos

En la ciudad de Ibiza vive nada menos que el 40 % de la población de toda la isla. En ella tienen lugar la mayoría de las actividades sociales y culturales durante todo el año, así como la mayor parte de su oferta gastronómica, deportiva y de ocio.

La vieja capital fenicia abierta al mar condensa en Dalt Vila, murallas adentro, 27 siglos de historia. Acercarte hasta aquí supone un viaje al pasado, imprescindible para entender los orígenes de la isla. Las panorámicas del mar a los pies de la catedral o del viejo Ayuntamiento son aglutinadoras de “likes” en Instagram. El mirador domina Es Freus, el estrecho entre Ibiza y la isla hermana de Formentera.

Bajo las murallas, en las calles del antiguo barrio de pescadores deSa Penya,enLa Marina,el puerto, en el céntrico bulevar deVara de Rey,en las principales avenidas o en la burbujeantePlaza del Parquese concentra la actividad comercial y de ocio.

Antes de llegar

La visita a Dalt Vila se puede realizar perfectamente en medio día. Nos encontramos con Shana Dominique Lacroix junto a las barcas del Puerto de Ibiza. Desde allí nos comentó que la mejor panorámica para fotografiar todo el núcleo antiguo, se encuentra junto al complejo residencial Boas de Ibiza diseñado por Jean Nouvel, en el extremo opuesto del muelle (Paseo Juan Carlos I). De camino a la ciudad amurallada, nos topamos, en los andenes del puerto, con un monumento dedicado a los corsarios. Ibiza fue un punto estratégico en los siglos XVI, XVII y XVIII ya que desde la isla se protegía toda la parte Sur-Este de la Península Ibérica, de los ataques repentinos de piratas turcos.

Frente al puerto, entre la Plaça d’Antoni Riquer y la Plaça Sa Tertúlia hay mercadillo cada día a partir de la Semana Santa, en el que encontrarás toda clase de productos de artesanía, joyas, bisutería y cuero. Lo mejor es visitarlo por la noche y aprovechar para tomar un helado o una cerveza bien fría en el puerto. Está abierto a partir de las 17 horas hasta la madrugada. Muy cerca, está Es Mercat Vell, con estética de viejo templo romano, donde podrás disfrutar de alimentos frescos y si lo deseas también podrás comprar flores. Está abierto todos los días excepto los domingos.

Nos comenta Shana que el puerto de lujo se ha desplazado para que esté a los pies de la ciudad antigua, siendo uno de las pocos ejemplos en todo el mundo en contar con esta característica (tan solo hay siete). Y es que el precio del amarre en este exclusivo puerto de Ibiza cuesta entre 6.000 y 7.000 euros por día durante la temporada alta (julio y agosto).

Dentro de las murallas 

Es aconsejable perderse entre las callejuelas desordenadas de su interior. Durante el trayecto nos fuimos topando con construcciones de época medieval, gótica, renacentista y barroca. La Catedral es de un gótico austero que sorprende. Vale la pena pararse en el Convento de los Dominicos de estilo renacentista. Allí se encuentra la réplica de la tumba de Guillem de Montgrí, el cual expulsó a los musulmanes de Ibiza y Formentera en 1235. Fue entonces cuando se introdujo el catalán como lengua principal, la cual se fue transformando en ibicenco a lo largo de los siglos.

Si quieres saciar tu sed de cultura, en Dalt Vila se encuentra el Museo de Arte Contemporáneo, un edificio que alberga obras de pintura, grabado, dibujos, carteles, fotografía y vídeo de artistas relevantes del arte contemporáneo como Bechtold, Floris, Broner, Micus, Zush/Evru, Flanagan, Vedova, Schlosser, Hausmann, Le Parc, Tàpies, Gordillo, Dmitrienko, Hinterreiter, Vallribera, Broto, Faber, Tur Costa, Echarri, Portmany, etc. También está el Museo Puget dedicado al famoso artista Narcís Puget. Actualmente se puede visitar una exposición dedicada a su hijo, el fotógrafo Narcís Puget Riquer, recientemente desaparecido.

Ibiza «all’antica»

Ibiza fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1999. La Unesco reconoció así unos bienes históricos, culturales y naturales que se deben preservar y que hacen que esta isla sea única en el mundo, entre otros, por cuatro espacios:

1. El recinto amurallado de Dalt Vila. Es la fortaleza mejor conservada del Mediterráneo. En el siglo XVI, Felipe II ordenó una férrea defensa de la isla frente a los ataques berberiscos. Convirtió las antiguas murallas medievales en una fortificación abaluartada inexpugnable.

2. La necrópolis de Puig des Molins. En la vila romana, en el centro de la ciudad, se conserva la necrópolis más extensa y mejor conservada del mundo fenicio-púnico. Se pueden recorrer los más de 2.500 hipogeos o cámaras subterráneas donde los difuntos eran enterrados junto a sus pertenencias y herramientas para la otra vida. Aquí fue hallado el busto femenino de Tanit, diosa del amor y la fertilidad, que se identifica con Ibiza. 

3. El poblado fenicio de Sa Caleta, en las inmediaciones del Parque natural de Ses Salines, fue el primer asentamiento de los fenicios en la isla. Data del siglo VIII a. C. El yacimiento está vallado, pero permite apreciar la urbanización y la organización de la vida en aquella época. 

4. Las abundantes y bien conservadas praderas submarinas de posidonia proporcionan a las aguas de Ibiza y Formentera una transparencia y limpieza excepcional que favorece la biodiversidad de los fondos del mar y el desarrollo de especies autóctonas de gran interés científico. Las aguas e islotes de Es Freus, dentro del Paque Natural de Ses Salines de Ibiza y Formentera, son ideales para el buceo.

Cada año, el 2º fin de semana de mayo se celebra el aniversario de la proclamación de Dalt Vela como Patrimonio de la Humanidad con un gran mercado medieval.

Pero no todo son patrimonios de la humanidad en la vieja Ibiza. En las últimas décadas han surgido otro tipo de edificios con valores, quizá no tan elevados, pero igual de imprescindibles. Por un lado, está toda la oferta gastronómica que nos ofrecen múltiples restaurantes, muchos de ellos instalados en la calle de Santa Cruz. Os recomendamos, La Oliva, que mezcla la cocina mediterráneo con ciertos toques asiáticos, y en el que seguro os encontraréis con algún personaje famoso. También el Plaza del Sol, con extraordinarias vistas al puerto.

¿A qué esperas para perderte por el casco antiguo de Ibiza? Consulta nuestros vuelos aquí. 

Agradecimientos especiales a la Fundación de Promoción Turística de Ibiza.

Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS

Imágenes de Los Viajes de ISABELYLUIS y Fundación de Promoción Turística de Ibiza

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Napoles pizza e basta

El sol siempre está presente en Nápoles y la ciudad se alimenta de ello. Se nota en su ambiente y en sus gentes: optimistas, vitales… Gentile napolitani. Cuando un napolitano está feliz, entra a un bar y en vez de pagar un sólo café, paga dos: el suyo y el del cliente que vendrá tras él. Il caffè sospeso lo llaman. ¿Qué se puede esperar de una ciudad así? Bocados generosos, por supuesto.

La pizza
Frita, clásica, creativa, identitaria, innovadora… La pizza napolitana es famosa en el mundo entero y se lo tiene merecido. Cuenta la leyenda que un pizzaiolo inventó una pizza tricolor condimentada con tomate, queso mozzarella y albahaca en honor de Margarita de Saboya. Tanto gustó que hoy en día la ‘pizza Margarita’ es conocida en todo el mundo. Si estás descubriendo Nápoles no te pierdas la pizza frita de La Masardona, un local antiquísimo y familiar a cargo de Enzo Piccirilo que recuerda a una churrería y en el que comerás de maravilla a precios de risa. Si prefieres la pizza clásica pásate por Da Michele cual Julia Roberts en Come, Reza, Ama. Un local histórico y entrañable donde la humilde Margarita es tan jugosa como sabrosa. Si te va lo creativo tienes que entrar en La Notizia del maestro Enzo Coccia, la primera y única pizzería mencionada en la Guía Michelin por sus propuestas fantasiosas y originales. Hablando de la guía de ‘las estrellas’, la pizzería Palazzo Petrucci es de las más nuevas de la ciudad y nace al cobijo del restaurante vecino del mismo nombre, propiedad de Edoardo Trotta y el único estrella Michelin de Nápoles. Pide su ripieno al ragú, impresionante en tamaño y en sabor. También impresionan las colas ante las puertas de 50 kalò, la pizzería de Ciro Salvo. El motivo: la larga fermentación de sus masas y a los productos con Denominación de Origen Protegida con las que son condimentadas.

La Masardona
Via Giulio Cesare Capaccio, 27
Tel. +39 081 28 10 57

Da Michele
Via Cesare Sersale 1/3
Tel. +39 081 55 39 204

Pizzaria La Notizia
Via Michelangelo da Caravaggio, 94
Tel. +39 081 19 53 19 37

Palazzo Petrucci Pizzeria
Piazza San Domenico Maggiore 5/7
Tel. +39 081 55 12 460

50 Kalò
Piazza Sannazzaro 201/B
Tel. +39 081 19 20 46 67

Los dulces
Las delicadas sfogliatelle  y el babà empapado en licor son dos de los embajadores del dulce de esta ciudad. Pero hay muchos más. La torta caprese, por ejemplo, originaria de Capri pero popular en toda la región campana. “Babà, sfogliatella, la caprese e il famoso 'ministeriale'. Sinonimo de napoletanità e di dolcezza”. Así venden sus dulces en Giovanni Scaturchio, seguramente la pastelería más conocida de Nápoles. Dicen que ha perdido ‘punch’ pero nadie lo diría, siempre está lleno hasta la bandera. Por cierto que el ministeriale es un histórico medallón de chocolate relleno de una crema de licor de composición secreta. Crostata, cassata… La lista de dulces es interminable e innumerables las pastelerías distribuidas a lo largo y ancho de la ciudad que ofrecen estas delicias. Y eso sin contar con otros templos del mundo dulce que abunda en la ciudad: las heladerías. La última en llegar se llama Rol Gelateria, está en manos de Olga Nigro y Roberta Rubino, y es la primera del Lungomare.

Giovanni Scaturchio Pasticceria-Gelateria
Piazza San Domenico Maggiore, 19
Tel. +39  081 55 17 031

Rol Gelateria
Via Partenope, 12/m
Tel. +39 081 76 48 393

Bar Pasticceria Il Capriccio
Via Carbonara, 39
Tel. +39 081 44 05 79

Sfogliatella Mary
Via Toledo, 66 (esquina Galleria di Umberto I)
Tel. +39 081 40 22 18

Gay Odin
Via Vetriera, 12
Tel. +39 081 41 78 43
(Varios puntos de venta en la ciudad)

Pintauro
Via Toledo, 275
Tel. +39 081 41 73 39

Las vistas
Las puestas de sol de esta ciudad son irresistibles para cualquier amante de la fotografía. Para tomar las mejores instantáneas, dos recomendaciones. La primera, pasearse por el Castel dell’ Ovo (Castillo del Huevo), una bellísima fortaleza de nombre apetitoso situado en el islote de Megaride, dentro del golfo de Nápoles. Cuenta la leyenda que lo bautizó así el poeta Virgilio quién colocó un huevo mágico bajo los cimientos de piedra de la fortaleza para salvaguardarlo de la destrucción. El truco: siempre que permaneciera intacto, el castillo estaría a salvo. Y allí sigue, por lo tanto “se non è vero, en ben trobato”.
La segunda recomendación para disfrutar de las mejores panorámicas de Nápoles es alojarse en el Grand Hotel Parker's, un cinco estrellas Gran Lujo de corte clásico que, entre sus atractivos, cuenta con una espectacular terraza que mira al mar, un bufet de desayuno con dulces napolitanos caseros hechos diariamente en el mismo establecimiento y una historia enológica que contar. Y es que su propietaria, Maria Ida Avallone, lo es también de la bodega Villa Matilde, elaboradores de vinos que recuperan las variedades autóctonas y que respetan la tradición, el territorio y la identidad napolitana.Grand Hotel Parker's es uno de los 520 hoteles independientes integrados en Small Luxury Hotels of the World ™ (SLH), una selección de establecimientos con encanto en 70 países del mundo, desde hoteles de diseño de vanguardia a palaciegas mansiones del siglo XVII, desde santuarios en el centro de las ciudades a remotas islas privadas, desde casas históricas a idílicos resorts.

Grand Hotel Parker's
Corso Vittorio Emanuele, 135
Tel. +39 081 76 12474

Villa Matilde
S.S. Domitiana, 18
CAP 81030 Cellole (CE)
Tel: +39 08 23 93 20 88

Los vinos y licores
¿Sabías que en Nápoles es tradición beber vino de Marsala para limpiar la boca de pizza? Y eso que existen pocas regiones en el mundo con una historia vinícola tan rica como la Campania. Su tierra volcánica permite el desarrollo de los mejores viñedos y su sol se encarga de darle a las uvas el azúcar natural que necesitan para producir óptimos vinos. Se cultiva la cepa histórica Falanghina, que produce vinos blancos secos y ligeros en la zona de denominación Falerno di Massico DOC. De las DOC de Greco di Tufo y de Fiano di Avellinonac en deliciosos vinos blancos, de la Taurasi DOC, grandes vinos tintos de guarda y de Lacrima Cristi del Vesuvio DOC se obtienen tintos, blancos y rosados tranquilos o espumosos, así como vinos blancos licorosos. El apartado licores también es amplio en Nápoles, cómo no, pero gana por goleada el limoncello y, especialmente, la crema di limoncello de Limonè. No menos apreciado es el nocillo o nocino, un licor que se prepara con nueces. En este campo manda E’Curti de Enzo d’Alessandro y su ‘nucillo’ elaborado de forma artesanal y siguiendo la mejor tradición enogastronómica.

Limonè
Piazza San Gaetano, 72
Tel. +39 081 29 94 29

E'curti
Via G. Garibaldi, 57
Sant’Anastasia (NA)
Tel. +39 081 5312797

La Campania
La mozzarella de búfala es otra de las joyas de la gastronomía campana. Lácteos cómo este, pastas, huevos, tomates, aceite de oliva, refrescos, pannetonne… En esta zona se cuece de todo. Campania Mia. Apunta este nombre si buscas un lugar para conocer a fondo la despensa de esta región italiana. Se trata de una tienda-degustación de productos típicos campanos que, a la vez, es el punto de información del colectivo slow food en Nápoles, presidido por Rino Silvestro. Con cierta periodicidad organizan jornadas de street food  en la calle que les aloja. A la hora de planear tu viaje, tenlo en cuenta. Food luxury Napoli!

Campania Mia
Via Belvedere, 112
Tel.+39 32 88 56 24 66

Dan ganas de ir ¿verdad? ¡Anímate! ¡Consulta nuestros precios aquí!

Texto de Carme Gasull y Belén Parra / Gastronomistas

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El verdadero rostro de Copenhague, más allá de la Sirenita

Por Iñaki Makazaga de Piedra de Toque

Al final del paseo del puerto (Langelinie), la figura más visitada de Dinamarca, el principal reclamo turístico de la ciudad pasa totalmente desapercibido. La Sirenita pequeña, mirando al mar, casi de espaldas al visitante, rehúye de toda mirada. Tal vez porque sólo ella sepa el precio de su fama (dos veces degollada, tres mutilada, otras tantas arrojada al mar) y la realidad de su propia historia. Nos lanzamos en bicicleta en busca de respuestas y encontramos el verdadero rostro de Copenhague: una ciudad de pasado bárbaro convertida ahora en un lugar de paz.

Iniciamos el viaje a orillas del canal de Jorgens con la fachada de las casas señoriales reflejadas en sus aguas y nos abrimos paso entre familias, gente haciendo deporte y ocas picoteando la hierba. Pedaleamos con una de las bicicletas que se alquilan en los 110 puntos de la ciudad, una de las medidas para alcanzar en 2015 el puesto de capital con la mejor calidad ambiental del mundo. Y no es para menos. Con cada pedaleo, dejamos atrás un árbol. Abrimos bien los ojos y al tercer puente giramos a la derecha. Llegamos al Jardín y Museo Botánico (Botanisk Have), Gothesgade 128.

En los terrenos de las antiguas fortificaciones han brotado ahora más de 20.000 especies diferentes de plantas. Las murallas recogen un gran jardín y el foso está lleno de plantas acuáticas y pantanosas cada una con su tarjeta de visita clavada en el suelo. Aparcamos las bicis en la entrada y caminamos. Es marzo y todo anuncia el cambio de la estación de nieve. La tierra está removida, los árboles sin hojas, el cielo gris. Un enorme invernadero de tres alturas aparece a lo lejos con cuatro pabellones de cristal en los que se incuban y estudian desde 1.000 variedades de cactus a plantas de café, piñas y hasta palmeras. No superamos la tentación y compramos en la tienda de la entrada dos bolsas de semillas: una de bonsáis asiáticos y otra de orquídeas rojas. Tal vez, con la idea ingenua de llevarnos un trozo de la paz que se respira en este parque en cuyas raíces está todavía la sangre de la gente que luchó por defender la ciudad de las invasiones enemigas.

Seguimos en ruta. Dejamos atrás el jardín y museo botánico para pedalear ahora por los alrededores de Roseborg Slot, el palacio Real que levantó Christian IV en 1606 como residencia de verano y convertido ahora también en un gran museo. Contiene miles de objetos relacionados con la monarquía más antigua de Europa lleno de cuadros, muebles, armas y joyas. El semáforo pasa de ámbar a verde: pedaleamos.

La paz del jardín botánico cambia ahora por el bullicio del centro de Copenhague. Los coches ceden el paso a las bicicletas, entre los edificios sobre salen las torres del Marmorkirken, una iglesia inspirada en la de San Pedro de Roma y que de origen quiso ser construida con mármol noruego. No tardaron en darse cuenta de que los 300 años del reinado de la familia de Frederik V se podían celebrar de una forma más sencilla y un siglo más tarde se cambió el mármol noruego por el danés para terminarla. Donde no se escatimó en gastos fue en escalones: 260 para alcanzar el campanario. Las vistas de la ciudad bien merece la pena la fatigada subida. Aprovechamos para revisar el mapa. El bullicio del centro nos llama, con la calle Stroget llena de tiendas o las terrazas de las plazas empedradas y medievales de Kongens Nytorv y Radhuspladsen. Las dejamos para la noche. Seguimos hacia el puerto que la Sirenita nos espera.

Caminamos ahora con la bicicleta en la mano. Estamos en Nyhavn, el Puerto Nuevo, abierto por soldados entre el 1671 y 1673 para que los barcos atracaran con sus mercancías en el centro de la ciudad. Durante siglos fue la zona más oscura de Copenhague al habitarla marineros y mujeres de mala reputación. Habitaciones baratas, tabernas oscuras, tiendas de tatuajes, burdeles. Nyhavn ha dejado ahora su pasado más canalla para mostrar a lo largo de sus 300 metros de acera una de las caras más atractivas de la capital con sus casas estrechas y de colores y sus aceras llenas de terrazas. Da igual el frío que haga, una manta, una estufa y una vela abrazan al visitante. Y en las orillas del puerto, permanecen testigos de esa época barcos de madera como el buque faro del siglo XIX, convertido en un restaurante. Una ancla que perteneció a una fragata danesa recuerda también su pasado marinero y rinde homenaje a todos los que perdieron la vida en la II Guerra Mundial. Fotografiamos las fachadas. Tal vez, desde alguna de ellas se asomara Hans Christian Andersen para mirar al cielo mientras escribía sus cuentos. Y es que en este barrio, hasta las paredes susurraran historias.

Volvemos al sillín, pedaleamos en paralelo al canal, rumbo al mar con el viento húmedo dándonos en la cara. En las orillas la marca negra de las mareas nos saluda junto a nuevos pabellones. Entramos en la Ciudadela (Kastellet) otra gran fortificación para protegerse del ataque de los suecos. Con forma de estrella de cinco puntas, la fortaleza ha sido también testigo de la historia del país. Tomada por las tropas nazis como cuartel general durante la II Guerra Mundial, pertenece ahora al ejército danés aunque los jardines y murallas están abiertas al público. En siglo XIX fue utilizado también como prisión y ahora pequeñas esculturas hablan del horror de la guerra. Un museo recoge la actividad y nombres de las personas que lideraron la resistencia nazi. Ni rastro de Sirena.

Seguimos pedaleando. Empieza a nevar y un corro de turistas nos anuncia otro punto de interés turístico. Al final del paseo, apoyada en una roca y de espaldas a los turistas encontramos por fin a la protagonista de uno de los cuentos más conocidos de Andersen. La misma que se enamoró de un príncipe y que ahora espera con la mirada puesta en el mar su regreso. Sigue nevando. El cielo gris descarga a cámara lenta lluvia, nieve, lluvia.

Walt Disney nos habla de una feliz sirena rodeada de amigos del mar y que lucha por cumplir sus sueños. La realidad se muestra diferente. Color cobre, sola, desnuda aguanta los flashes de los turistas pero no sonríe. Y es que Andersen dejó escrito otro final. El príncipe por el que dejó de ser sirena acabó casándose con otra. Y la Sirenita murió sola, sin romper el hechizo que le permitía volver al mar pero que pasaba por acabar con la vida del príncipe. Prefirió su espera convencida de que antes o después otro final llegaría para ella. Copenhague, como la Sirena, ha preferido no derribar ni un palacio, ni una fortaleza que hablan de su pasado vikingo y bárbaro parar convertirlos en jardines y museos que cultiven una nueva historia pacífica y tolerante. Nos unimos a la Sirena y en silencio miramos al horizonte.

Copenhaguen en bicicleta

Tiempo: 2 horas

Ruta: Canal de Jorngens en Norrebro, Museo Botánico, Roseborg Slot, Marmorkirkren, Nyhanvn, Kastellet, La Sirenita.

Recomendaciones:

Visitar los museos citados: horario de 10.00 horas a 16.00 horas.
-Obtener la Copenhague Card.
-Moverse por la ciudad en bicicleta, almorzar en el Puerto Nuevo una vez terminada la ruta.

Por Iñaki Makazaga de Piedra de Toque

Imagen de Henrik Jessen

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Ferrol, una joya fortificada próxima a A Coruña

¿De dónde viene el nombre de Ferrol? Dice la leyenda que "Ferrol" proviene del santo bretón de nombre San Ferreol, el cual se cuenta que arribó a tierras gallegas en un barco entre un impresionante coro de siete sirenas. Pero estudios más terrenales dicen que lo más probable es que el origen de este término se encuentre en la toponimia medieval, relacionando dos palabras que pueden significar bien 'puerto – cercano' o 'embarcadero sobre pilastras'.

Historia

Los primeros pobladores de aquel enclave fueron los celtas. Poco después pasaron a incorporarse al Imperio romano en el siglo I a. C. A partir de ahí los habitantes de aquella villa próxima al mar empezaron a especializarse en la exportación pesquera y conservera. En 1087 fue la primera vez que se usó el topónimo de Ferrol en un documento eclesiástico que hace referencia a una donación realizada al monasterio próximo de San Martín de Jubia por parte de una pequeña población costera, que contaba con una pequeña iglesia dedicada a San Julián. El Ferrol de la Edad Media se situaba sobre lo que en la actualidad se conoce como barrio de Ferrol Vello.

Desde A Coruña

Ferrol es una ciudad que está bien comunicada con las principales poblaciones del norte de Galicia. Se encuentra a poco más de 42 minutos de A Coruña, en un trayecto en coche con impresionantes paisajes a través de la AP-9. Pero desde allí también es fácil llegar por carretera a otras poblaciones como Villalba, Naró y Ortigueira. En el camino que va de A Coruña a Ferrol se atraviesan numerosos ríos como el Eume. A lo largo del viaje se alternan las extensas praderas verdes plagadas de riachuelos de ensueño, con las panorámicas vistas al gran océano. También se pasa junto al Parque Natural Fragas do Eume, sin duda una parada obligada para el viajero. Se trata de uno de los bosques atlánticos de ribera mejor conservados de toda Europa. Se extiende a lo largo de 9.000 hectáreas que a día de hoy se mantienen prácticamente vírgenes. El parque es de forma triangular y se ubica entre As Pontes, Pontedeume y Monfero. Entrar en el bosque es como trasladarse a un cuento de hadas y duendes. Lo mejor es dejarse llevar y perderse a través de su frondosa vegetación, llegando a ser tan tupida por momentos que se hace imposible vislumbrar los rayos del sol. Aquí encontraremos fresnos, robles, chopos, alisos y un sinfín de especies de helechos y líquenes. Pero no todo acaba aquí, el agua es un componente muy importante y las fuentes y cascadas abundan por doquier. Si tienes paciencia y no te dejas embaucar por la flauta mágica de la naturaleza puedes conseguir una más que merecida recompensa: la visita del encantador monasterio de Caaveiro, un antiguo convento establecido aquí en el año 934 d. C. desde el cual se divisan unas majestuosas vistas de esta espesura de fantasía.

Paseo por el barrio de la Magdalena

Para entrar en ambiente, nada mejor que iniciar un paseo por el Barrio de la Magdalena, una de las zonas comerciales y de ocio más importantes. Trazado exactamente como una cuadrícula, a la manera racionalista de la Ilustración, y con excepcionales construcciones modernistas como el Teatro Jofre (1892), el Mercado de La Magdalena- “La Pescadería” (1923), el Casino Ferrolano (1923), el Hotel Suizo (1916), o el Banco Hispano-Antigua Fonda Suiza (1909-1910). El barrio se puede recorrer sin problemasa pie, en coche o autobús. Con una disposición urbana similar al Ensanche de Barcelona está parcelado en numerosas manzanas de idéntica forma y dimensiones. Destacan en los extremos dos amplias plazas cuadradas (Plaza de Amboage o del Marqués de Amboage, y Plaza de Armas). Conserva viviendas del s. XVIII, con balcones en hierro forjado sobre ménsulas de piedra y galerías de madera acristalada en blanco (la mayoría de ellas ya del s. XIX); además de edificios de estilo modernista, El Barrio de A Magdalena fue declarado Conjunto Histórico-artístico en 1983. Además, si lo que quieres es ir de compras, en el barrio hay cientos de establecimientos comerciales, sobretodo a lo largo de sus calles principales: Real, Magdalena, Igrexa, Dolores, Galiano y María. Hay un abundante número de negocios textiles, así como sector de la hostelería. La zona de tascas y bares donde poder disfrutar de tapas y copas se ubica a lo largo de la calle del Sol.

Ciudad Fortificada

Una auténtica joya dentro de la historia naval son el Castillo de San Felipe, las diferentes fortalezas de la población y en especial, el Arsenal. Construido en el siglo XVIII, también bajo el estilo de la Ilustración, es un complejo de obras hidráulicas y edificios únicos en todo el continente, entre los que se incluye el Museo Naval, también de visita ineludible. Incluye la Porta do Dique, puerta de estilo neoclásico que comunica el Ferrol Vello con el Arsenal, que fue realizada bajo el reinado de Isabel II. No hay que dejar escapar la ocasión de visitar el Castillo de San Felipe, que nos evocará épocas pasadas y la importancia que el elemento militar tuvo en la construcción y desarrollo de la ciudad. De estilo neoclásico, su construcción se inició en tiempos de Felipe II. Sin duda constituye uno de los mejores ejemplos de las denominadas "baterías-abaluartadas" del siglo XVIII. Desde esta fortificación se pueden admirar unas grandiosas vistas sobre toda la ría y el Castillo de A Palma.

La Armada

Ferrol es una población dedicada sobretodo a una actividad económica marítima. De ahí que cuente con un puerto pesquero y comercial, astilleros civiles y militares, y las magníficas instalaciones de La Armada Española. Ésta última es una de las fuerzas navales activas más antiguas del mundo. Funciona desde finales del siglo XV. La Armada Española ha tenido un papel protagonista en la Historia de España, particularmente en los ámbitos logístico y defensivo durante la época del Imperio Español. Entre los grandes hitos de la Armada están el descubrimiento de América y la primera vuelta al mundo hecha por el hombre, a cargo Juan Sebastián Elcano La Armada Española fue la más poderosa del mundo desde el siglo XVI hasta mediados o finales del XVII.

Ferrol es sin duda una oportunidad única de descubrir un pedazo de nuestra historia dentro de un exuberante marco paisajístico. ¿A que esperas para reservar tu Vueling? Consulta nuestros vuelos aquí.

Texto: Isabel y Luis Comunicación

Fotos: Juan Balsa, Diputación de A Coruña y Concello de Ferrol

 

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