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Top 10 pabellones de la Expo Milán 2015

La Expo 2015 en Milán abrió sus puertas el pasado mes de mayo a los visitantes tras más de siete años de preparativos. Se trata de uno de los eventos internacionales más antiguos, con una tradición de más de 160 años. El lema de la Expo para esta edición es “Alimentar el Planeta, energía para la vida", abarcando ámbitos como la tecnología, la innovación, la cultura, las tradiciones y la creatividad, relacionándolos con la alimentación y la dieta. Tras unos días de visita por el inmenso recinto expositivo os hemos preparado una selección con los 10 mejores pabellones. No ha sido tarea fácil, ya que este año participan más de 145 países. 

10. Pabellón de México

El pabellón mexicano, diseñado por la oficina Loguer Design cuenta conuna estructura exterior que usa la hoja de maíz como inspiración principal, mientras que el diseño interior hace referencia al sistema de manejo integral de la Cuenca de México durante el imperio hidráulico-agrícola del rey Nezahualcóyotl, un verdadero logro en sostenibilidad al aprovechar óptimamente el entorno natural sin degradarlo.

9. Pabellón de España

Fue diseñado por el estudio b720 Fermín Vázquez Arquitectos. En un evento como este, que promueve una alimentación saludable, la dieta mediterránea ocupa un lugar central. El pabellón español fusiona la estructura de un invernadero con la de un granero tradicional. En éste se mostrarán diversos productos de la gastronomía regional, así como sus procesos de producción y cultivo de alimentos.

8. Pabellón de Italia

El Pabellón de Italia, diseñado por el estudio Nemesi & Partners Srl, Proger SpA y BMS Progetti Srl, está conectado con los espacios de exhibición, el auditorio y los salones de conferencias. Vale mucho la pena dejarse caer por esta construcción cuyos ejes se fusionan con la propia estructura. También se trata de una arquitectura sostenible, que apuesta por los paseos evocadores y el uso de nuevas tecnologías.

7. Pabellón de China

El Pabellón ondulante de China fue creado en colaboración con la Academia de la Universidad Tsinghua de Arte y Diseño y el estudio de arquitectos de Nueva York StudioLink-Arc. Se titula "La Tierra de la Esperanza. Comida para la Vida" y muestra el progreso de esa inmensa nación en la agricultura y el suministro de comida. Nos encantó el campo interior a base de lámparas LED. Éste simula un cultivo de acuerdo con el calendario lunisolar chino.

6. Pabellón de Austria

Es en realidad un bosque exuberante, al aire libre, dando a los visitantes la oportunidad de deambular por él y poder respirar aire fresco. Su generosa vegetación crea su propio microclima y aunque no está cubierto, la sombra de la arboleda proporciona a la construcción una temperatura que es siempre cinco grados menor que la temperatura del exterior. Cada hora el bosque produce suficiente oxígeno para 1.800 visitantes.

5. Pabellón de Ecuador

Se trata de uno de los proyectos de mayor aceptación por parte de crítica y público. Es obra del estudio español Zorrozúa y Asociados.En la fachada del pabellón de Ecuador queda plasmado su ideario “Viaje al centro de la vida", a la perfección, pero también otros como el de las oportunidades que se abren para el sector de la agricultura en los ámbitos del desarrollo sostenible, el bienestar común y la lucha contra el hambre, así como el de la alimentación de las culturas del mundo y los grupos étnicos. Destacan las cortinas que cubren todo el edificio a cargo de KriskaDECOR. Se trata de una innovación, puesto que es la primera vez que se recubre completamente toda la superficie de un pabellón con cortinas.

4. Pabellón de Alemania

A este pabellón se le conoce como "El Campo de Ideas" –más alemán imposible, ¿verdad?-.El uso de la arquitectura aquí, sirve para reflejar los paisajes naturales y ricos de Alemania, y para ello se sirven de curvas ondulantes, un gran toldo verde y enormes árboles solares, que producen energía a través de tecnología fotovoltaica orgánica. Seguimos una ruta a través de las "raíces de la nutrición" - agua, suelo, clima y biodiversidad - antes de llegar al "Jardín de las Ideas". El pabellón está lleno de lugares privados para relajarse y disfrutar de los paisajes y de música en vivo, sesiones de DJ y otros espectáculos.

3. Pabellón de Brasil

Aquí se combina la arquitectura y la escenografía con el fin de proporcionar a los visitantes una experiencia que transmita valores brasileños. Fue genial la idea de la red flexible, suave y descentralizada, la cual está presente en toda la construcción y que, según sus autores, representa el pluralismo del país. En medio de más de 130 construcciones, el Pabellón de Brasil es una buena excusa para hacer una pausa, -nosotros la hicimos – con la intención de crear una plaza pública que atraiga a las personas.

2. Pabellón de Emiratos Árabes Unidos

Diseñado por el estudio de arquitectura icónica Foster + Partners, cuenta también con paredes onduladas de gran altura, que reflejan los paisajes del desierto de los EAU. Esta estructura logra que la temperatura sea fría, ya que con, ni más ni menos, que 12 metros de altura se consigue una gran protección contra el sol, creando además caminos sombreados para los visitantes. El recorrido a través de estas vías nos condujo a los espacios de exposición al aire libre, y finalizó en un impresionante auditorio de oro

1. Pabellón de Reino Unido

El destacado Pabellón del Reino Unido para nosotros es el más espectacular de todo el recinto, por su originalidad y por su plasmación en el plano real. Ha sido diseñado por el artista británico Wolfgang Buttress, llama la atención por su parecido con un panal de abejas. Los visitantes del pabellón del Reino Unido siguen el camino de una abeja, girando a través de un campo de flores y hasta el corazón de la estructura de la colmena. Cuenta con sonidos de audio y señales visuales que están vinculados en tiempo real a una colmena real que se encuentra en el Reino Unido. Sonidos de audio de la llamada la reina de las abejas pueden ser escuchados en toda la exposición y las luces LED iluminan cuando aumenta la actividad de las abejas.

¿A qué esperas para venir a Milán? No hay nada mejor que una exposición universal para conocer el presente y futuro de buena parte de las naciones del mundo. ¡Vamos! Consulta nuestros vuelos aquí.

 

Texto de ISABELYLUIS Comunicación

Imágenes de Expo Milano 2015

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El verdadero rostro de Copenhague, más allá de la Sirenita

Por Iñaki Makazaga de Piedra de Toque

Al final del paseo del puerto (Langelinie), la figura más visitada de Dinamarca, el principal reclamo turístico de la ciudad pasa totalmente desapercibido. La Sirenita pequeña, mirando al mar, casi de espaldas al visitante, rehúye de toda mirada. Tal vez porque sólo ella sepa el precio de su fama (dos veces degollada, tres mutilada, otras tantas arrojada al mar) y la realidad de su propia historia. Nos lanzamos en bicicleta en busca de respuestas y encontramos el verdadero rostro de Copenhague: una ciudad de pasado bárbaro convertida ahora en un lugar de paz.

Iniciamos el viaje a orillas del canal de Jorgens con la fachada de las casas señoriales reflejadas en sus aguas y nos abrimos paso entre familias, gente haciendo deporte y ocas picoteando la hierba. Pedaleamos con una de las bicicletas que se alquilan en los 110 puntos de la ciudad, una de las medidas para alcanzar en 2015 el puesto de capital con la mejor calidad ambiental del mundo. Y no es para menos. Con cada pedaleo, dejamos atrás un árbol. Abrimos bien los ojos y al tercer puente giramos a la derecha. Llegamos al Jardín y Museo Botánico (Botanisk Have), Gothesgade 128.

En los terrenos de las antiguas fortificaciones han brotado ahora más de 20.000 especies diferentes de plantas. Las murallas recogen un gran jardín y el foso está lleno de plantas acuáticas y pantanosas cada una con su tarjeta de visita clavada en el suelo. Aparcamos las bicis en la entrada y caminamos. Es marzo y todo anuncia el cambio de la estación de nieve. La tierra está removida, los árboles sin hojas, el cielo gris. Un enorme invernadero de tres alturas aparece a lo lejos con cuatro pabellones de cristal en los que se incuban y estudian desde 1.000 variedades de cactus a plantas de café, piñas y hasta palmeras. No superamos la tentación y compramos en la tienda de la entrada dos bolsas de semillas: una de bonsáis asiáticos y otra de orquídeas rojas. Tal vez, con la idea ingenua de llevarnos un trozo de la paz que se respira en este parque en cuyas raíces está todavía la sangre de la gente que luchó por defender la ciudad de las invasiones enemigas.

Seguimos en ruta. Dejamos atrás el jardín y museo botánico para pedalear ahora por los alrededores de Roseborg Slot, el palacio Real que levantó Christian IV en 1606 como residencia de verano y convertido ahora también en un gran museo. Contiene miles de objetos relacionados con la monarquía más antigua de Europa lleno de cuadros, muebles, armas y joyas. El semáforo pasa de ámbar a verde: pedaleamos.

La paz del jardín botánico cambia ahora por el bullicio del centro de Copenhague. Los coches ceden el paso a las bicicletas, entre los edificios sobre salen las torres del Marmorkirken, una iglesia inspirada en la de San Pedro de Roma y que de origen quiso ser construida con mármol noruego. No tardaron en darse cuenta de que los 300 años del reinado de la familia de Frederik V se podían celebrar de una forma más sencilla y un siglo más tarde se cambió el mármol noruego por el danés para terminarla. Donde no se escatimó en gastos fue en escalones: 260 para alcanzar el campanario. Las vistas de la ciudad bien merece la pena la fatigada subida. Aprovechamos para revisar el mapa. El bullicio del centro nos llama, con la calle Stroget llena de tiendas o las terrazas de las plazas empedradas y medievales de Kongens Nytorv y Radhuspladsen. Las dejamos para la noche. Seguimos hacia el puerto que la Sirenita nos espera.

Caminamos ahora con la bicicleta en la mano. Estamos en Nyhavn, el Puerto Nuevo, abierto por soldados entre el 1671 y 1673 para que los barcos atracaran con sus mercancías en el centro de la ciudad. Durante siglos fue la zona más oscura de Copenhague al habitarla marineros y mujeres de mala reputación. Habitaciones baratas, tabernas oscuras, tiendas de tatuajes, burdeles. Nyhavn ha dejado ahora su pasado más canalla para mostrar a lo largo de sus 300 metros de acera una de las caras más atractivas de la capital con sus casas estrechas y de colores y sus aceras llenas de terrazas. Da igual el frío que haga, una manta, una estufa y una vela abrazan al visitante. Y en las orillas del puerto, permanecen testigos de esa época barcos de madera como el buque faro del siglo XIX, convertido en un restaurante. Una ancla que perteneció a una fragata danesa recuerda también su pasado marinero y rinde homenaje a todos los que perdieron la vida en la II Guerra Mundial. Fotografiamos las fachadas. Tal vez, desde alguna de ellas se asomara Hans Christian Andersen para mirar al cielo mientras escribía sus cuentos. Y es que en este barrio, hasta las paredes susurraran historias.

Volvemos al sillín, pedaleamos en paralelo al canal, rumbo al mar con el viento húmedo dándonos en la cara. En las orillas la marca negra de las mareas nos saluda junto a nuevos pabellones. Entramos en la Ciudadela (Kastellet) otra gran fortificación para protegerse del ataque de los suecos. Con forma de estrella de cinco puntas, la fortaleza ha sido también testigo de la historia del país. Tomada por las tropas nazis como cuartel general durante la II Guerra Mundial, pertenece ahora al ejército danés aunque los jardines y murallas están abiertas al público. En siglo XIX fue utilizado también como prisión y ahora pequeñas esculturas hablan del horror de la guerra. Un museo recoge la actividad y nombres de las personas que lideraron la resistencia nazi. Ni rastro de Sirena.

Seguimos pedaleando. Empieza a nevar y un corro de turistas nos anuncia otro punto de interés turístico. Al final del paseo, apoyada en una roca y de espaldas a los turistas encontramos por fin a la protagonista de uno de los cuentos más conocidos de Andersen. La misma que se enamoró de un príncipe y que ahora espera con la mirada puesta en el mar su regreso. Sigue nevando. El cielo gris descarga a cámara lenta lluvia, nieve, lluvia.

Walt Disney nos habla de una feliz sirena rodeada de amigos del mar y que lucha por cumplir sus sueños. La realidad se muestra diferente. Color cobre, sola, desnuda aguanta los flashes de los turistas pero no sonríe. Y es que Andersen dejó escrito otro final. El príncipe por el que dejó de ser sirena acabó casándose con otra. Y la Sirenita murió sola, sin romper el hechizo que le permitía volver al mar pero que pasaba por acabar con la vida del príncipe. Prefirió su espera convencida de que antes o después otro final llegaría para ella. Copenhague, como la Sirena, ha preferido no derribar ni un palacio, ni una fortaleza que hablan de su pasado vikingo y bárbaro parar convertirlos en jardines y museos que cultiven una nueva historia pacífica y tolerante. Nos unimos a la Sirena y en silencio miramos al horizonte.

Copenhaguen en bicicleta

Tiempo: 2 horas

Ruta: Canal de Jorngens en Norrebro, Museo Botánico, Roseborg Slot, Marmorkirkren, Nyhanvn, Kastellet, La Sirenita.

Recomendaciones:

Visitar los museos citados: horario de 10.00 horas a 16.00 horas.
-Obtener la Copenhague Card.
-Moverse por la ciudad en bicicleta, almorzar en el Puerto Nuevo una vez terminada la ruta.

Por Iñaki Makazaga de Piedra de Toque

Imagen de Henrik Jessen

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Moscú en Rojo

El 8 de diciembre de 1991 Borís Yeltsin, Leonid Kravchuk  y Stanislav Shushkiévich  sellaban el tratado de Belavezha. Establecido en 1922 tras el triunfo de la Revolución de Febrero, aquel pacto firmado por, respectivamente, los presidentes de la RSFS de Rusia, RSS de Ucraina y RSS de Bielorrusia suponía la disolución de la URSS. Capital del extinto “Imperio Rojo”, 25 años después del deceso de la utopía comunista, del Búnker 42 al Parque de las Estatuas caídas, Moscú aún esconde diversos rincones que evocan aquella grandeza proletaria.

Búnker 42

En el corazón de Moscú, junto a la estación de metro de Taganskaya, en el edificio 11 del número 5 de la calle Kotelnicheski, a 65 metros bajo tierra se esconde el Búnker 42. Custodiado y mantenido durante décadas por una nómina de más de 600 soldados y funcionarios, el 42 era el refugio de altísima seguridad destinado a los cargos destacados del partido en caso de ataque nuclear. Actualmente parte del Museo Central de las Fuerzas Armadas, se puede circular por sus interminables túneles secretos, comprobar su por aquel entonces sofisticado trazado de comunicaciones e incluso adentrarse en el estudio de Stalin.

Casa Blanca de Rusia

Testimonio privilegiado de la caída de la Unión Soviética. Siguiendo los planos diseñados por los arquitectos Dmitry Chechulin y Pável Shteller, la Casa Blanca de Rusia, respuesta roja a su homónima yanqui, se empezó a levantar en 1965. Su construcción finalizó en 1981, convirtiéndose en la sede del Poder Legislativo de la República Socialista Federativa Soviética Rusa (RSFSR), el Congreso de los Diputados del Pueblo de Rusia hasta 1991. Frente a sus puertas, Borís Yeltsin plantó cara a los tanques soviéticos que se habían levantado contra el entonces presidente de la URSS Mijaíl Gorbachov, acto que significó el principio del fin del régimen comunista. 

Centro Panruso de Exposiciones

Presidido por un cohete Vostok R-7 8K72, en la actualidad centro de convenciones y parque de atracciones, fue uno de los principales reclamos turísticos de Moscú durante la era comunista. Erigido en 1939 como una exposición agrícola, con el tiempo acabó transformándose en un inmenso parque destinado a la exaltación y glorificación de los logros económicos, científicos y tecnológicos de las diferentes repúblicas que conformaban la Unión Soviética.

Stolóvaya Número 57

Son diversos los restaurantes que 25 años después rememoran la gastronomía soviética. Ya en las iconográficas galerías GUM sobreviven dos clásicos de aquella época como el Festivalnioye Café y el Stolóvaya Número 57. Junto a éstos, locales como el Detir Ayka (Bulevar Nikitski, 25), responsables de un menú comunista compuesto por  exquisiteces proletarias como compota, sopas, o gachas de sémola, regado con chupitos de vodka, o GlavPivTorg, local ubicado en el edificio del antiguo Ministerio de Transporte, en el que, además de su oferta culinaria de tintes rojos, destaca una extensísima biblioteca que guarda las obras completas de prohombres del comunismo como Marx, Engels o Lenin.

Las Siete Hermanas

Dibujan una de las imágenes más características del horizonte urbano de Moscú. La Universidad Estatal de Moscú, el Hotel Ucrania, el Edificio de viviendas en Kotélnicheskaya Náberezhnaya, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, el Edificio de la plaza Kudrinskaya, el Hotel Leningrado y el Edificio de la Plaza de la Puerta Roja conforman Las Siete Hermanas o Los Rascacielos de Stalin. Siete edificios de estilo barroco y gótico ruso, que deberían haber sido ocho de haberse levantado como estaba previsto el palacio de los Sóviets, construidos entre los años 40 y 50 para conmemorar el VIII centenario de la fundación de la ciudad.

Mausoleo de Lenin

La Plaza Roja, escenario de aquellos imponentes y solemnes desfiles del ejército rojo, acoge el mausoleo con el cadáver embalsamado de Vladímir Lenin. Construida por orden del Gobierno soviético en 1924 después de la muerte del padre de la revolución, la tumba fue diseñada por el arquitecto Aleksei Xtxúsev, quien se inspiró en la pirámide de Zoser en Egipto y en la tumba de Ciro el Grande en Pasargada. Aunque Borís Yeltsin intentó clausurarlo, el Mausoleo de Lenin, sigue abierto al público y de forma gratuita los martes, miércoles, jueves y sábados desde las 10 de la mañana hasta la 1 de la tarde.

Metro de Moscú

Por su precio, realmente barato, y por su frecuencia, un tren cada 40 segundos en hora punta, el metro es la mejor manera de moverse por la capital rusa. Más allá de su eficacia, el subterráneo moscovita también es una auténtica y muy impresionante obra de arte. Inaugurado en 1935 uniendo en su primera línea las estaciones de Sokólniki y Kíevskaya, por su majestuosidad, sublimación estética aún intacta, es un auténtico palacio del proletariado.  

Museo del FSB

Oficialmente se le denomina el Museo del FSB (acrónimo del Servicio de Seguridad Federal), pero desde su apertura en 1989 es popularmente es conocido como el Museo del KGB. Ubicado en la antigua sede del Comité para la Seguridad del Estado (KGB) en la plaza Lubyanka, a través de objetos de espionaje que parecen sacados de la serie The Americans (artefactos explosivos, cámaras fotográficas escondidas en latas de cerveza…) el museo del FSB os transportará a los días de la Guerra Fría y los agentes infiltrados en territorio enemigo.

Museo de Máquinas Recreativas Soviéticas

La juventud soviética también se entretenía con máquinas recreativas, aunque evidentemente, todas eran de facturación rusa (y extremadamente caras, ya que  costaban entre 2.500 y 4.000 rublos). Propulsado por tres nostálgicos de las arcades comunistas, el Museo de Máquinas Recreativas Soviéticas reúne, entre muchas otras, joyas de la época como mini boleras, máquinas de matar marcianitos (imaginamos que de ideología capitalista) y el popular juego de hockey sobre hielo “shaibu-shaibu”. Un completo viaje en el tiempo en el que para entrar primero hay que cambiar treinta rublos por tres de los antiguos kopeks soviéticos. La colección sigue creciendo.

Parque de Esculturas de Krymsky Val

Las colosales estatuas de los líderes comunistas fueron una de las imágenes más características de las plazas y parques de las urbes soviéticas. Magnas tallas que fueron desapareciendo del entorno urbano con la caída de la URSS en 1991. Infinita colección de efigies y esculturas que han encontrado exilio en el parque de estatuas del museo Krymsky Val. Un catálogo de más de 700 estatuas talladas en piedra o bronce, donde destaca el “Felix zhelezny”, monumento en honor al revolucionario Felix Dzerzhinsky, primer director de la Cheka. Junto a este, lógicamente, diversos Lenins y Stalins imperiales ajenos al paso del tiempo.

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Texto de Oriol Rodríguez para Los Viajes de ISABELYLUIS

Imágenes de  Kirill Vinokurov, Dennis Jarvis, David Orban, Rob, Jason Eppink, Helena Volkova

 

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Patrimonio con hijos

En la ciudad de Ibiza vive nada menos que el 40 % de la población de toda la isla. En ella tienen lugar la mayoría de las actividades sociales y culturales durante todo el año, así como la mayor parte de su oferta gastronómica, deportiva y de ocio.

La vieja capital fenicia abierta al mar condensa en Dalt Vila, murallas adentro, 27 siglos de historia. Acercarte hasta aquí supone un viaje al pasado, imprescindible para entender los orígenes de la isla. Las panorámicas del mar a los pies de la catedral o del viejo Ayuntamiento son aglutinadoras de “likes” en Instagram. El mirador domina Es Freus, el estrecho entre Ibiza y la isla hermana de Formentera.

Bajo las murallas, en las calles del antiguo barrio de pescadores deSa Penya,enLa Marina,el puerto, en el céntrico bulevar deVara de Rey,en las principales avenidas o en la burbujeantePlaza del Parquese concentra la actividad comercial y de ocio.

Antes de llegar

La visita a Dalt Vila se puede realizar perfectamente en medio día. Nos encontramos con Shana Dominique Lacroix junto a las barcas del Puerto de Ibiza. Desde allí nos comentó que la mejor panorámica para fotografiar todo el núcleo antiguo, se encuentra junto al complejo residencial Boas de Ibiza diseñado por Jean Nouvel, en el extremo opuesto del muelle (Paseo Juan Carlos I). De camino a la ciudad amurallada, nos topamos, en los andenes del puerto, con un monumento dedicado a los corsarios. Ibiza fue un punto estratégico en los siglos XVI, XVII y XVIII ya que desde la isla se protegía toda la parte Sur-Este de la Península Ibérica, de los ataques repentinos de piratas turcos.

Frente al puerto, entre la Plaça d’Antoni Riquer y la Plaça Sa Tertúlia hay mercadillo cada día a partir de la Semana Santa, en el que encontrarás toda clase de productos de artesanía, joyas, bisutería y cuero. Lo mejor es visitarlo por la noche y aprovechar para tomar un helado o una cerveza bien fría en el puerto. Está abierto a partir de las 17 horas hasta la madrugada. Muy cerca, está Es Mercat Vell, con estética de viejo templo romano, donde podrás disfrutar de alimentos frescos y si lo deseas también podrás comprar flores. Está abierto todos los días excepto los domingos.

Nos comenta Shana que el puerto de lujo se ha desplazado para que esté a los pies de la ciudad antigua, siendo uno de las pocos ejemplos en todo el mundo en contar con esta característica (tan solo hay siete). Y es que el precio del amarre en este exclusivo puerto de Ibiza cuesta entre 6.000 y 7.000 euros por día durante la temporada alta (julio y agosto).

Dentro de las murallas 

Es aconsejable perderse entre las callejuelas desordenadas de su interior. Durante el trayecto nos fuimos topando con construcciones de época medieval, gótica, renacentista y barroca. La Catedral es de un gótico austero que sorprende. Vale la pena pararse en el Convento de los Dominicos de estilo renacentista. Allí se encuentra la réplica de la tumba de Guillem de Montgrí, el cual expulsó a los musulmanes de Ibiza y Formentera en 1235. Fue entonces cuando se introdujo el catalán como lengua principal, la cual se fue transformando en ibicenco a lo largo de los siglos.

Si quieres saciar tu sed de cultura, en Dalt Vila se encuentra el Museo de Arte Contemporáneo, un edificio que alberga obras de pintura, grabado, dibujos, carteles, fotografía y vídeo de artistas relevantes del arte contemporáneo como Bechtold, Floris, Broner, Micus, Zush/Evru, Flanagan, Vedova, Schlosser, Hausmann, Le Parc, Tàpies, Gordillo, Dmitrienko, Hinterreiter, Vallribera, Broto, Faber, Tur Costa, Echarri, Portmany, etc. También está el Museo Puget dedicado al famoso artista Narcís Puget. Actualmente se puede visitar una exposición dedicada a su hijo, el fotógrafo Narcís Puget Riquer, recientemente desaparecido.

Ibiza «all’antica»

Ibiza fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1999. La Unesco reconoció así unos bienes históricos, culturales y naturales que se deben preservar y que hacen que esta isla sea única en el mundo, entre otros, por cuatro espacios:

1. El recinto amurallado de Dalt Vila. Es la fortaleza mejor conservada del Mediterráneo. En el siglo XVI, Felipe II ordenó una férrea defensa de la isla frente a los ataques berberiscos. Convirtió las antiguas murallas medievales en una fortificación abaluartada inexpugnable.

2. La necrópolis de Puig des Molins. En la vila romana, en el centro de la ciudad, se conserva la necrópolis más extensa y mejor conservada del mundo fenicio-púnico. Se pueden recorrer los más de 2.500 hipogeos o cámaras subterráneas donde los difuntos eran enterrados junto a sus pertenencias y herramientas para la otra vida. Aquí fue hallado el busto femenino de Tanit, diosa del amor y la fertilidad, que se identifica con Ibiza. 

3. El poblado fenicio de Sa Caleta, en las inmediaciones del Parque natural de Ses Salines, fue el primer asentamiento de los fenicios en la isla. Data del siglo VIII a. C. El yacimiento está vallado, pero permite apreciar la urbanización y la organización de la vida en aquella época. 

4. Las abundantes y bien conservadas praderas submarinas de posidonia proporcionan a las aguas de Ibiza y Formentera una transparencia y limpieza excepcional que favorece la biodiversidad de los fondos del mar y el desarrollo de especies autóctonas de gran interés científico. Las aguas e islotes de Es Freus, dentro del Paque Natural de Ses Salines de Ibiza y Formentera, son ideales para el buceo.

Cada año, el 2º fin de semana de mayo se celebra el aniversario de la proclamación de Dalt Vela como Patrimonio de la Humanidad con un gran mercado medieval.

Pero no todo son patrimonios de la humanidad en la vieja Ibiza. En las últimas décadas han surgido otro tipo de edificios con valores, quizá no tan elevados, pero igual de imprescindibles. Por un lado, está toda la oferta gastronómica que nos ofrecen múltiples restaurantes, muchos de ellos instalados en la calle de Santa Cruz. Os recomendamos, La Oliva, que mezcla la cocina mediterráneo con ciertos toques asiáticos, y en el que seguro os encontraréis con algún personaje famoso. También el Plaza del Sol, con extraordinarias vistas al puerto.

¿A qué esperas para perderte por el casco antiguo de Ibiza? Consulta nuestros vuelos aquí. 

Agradecimientos especiales a la Fundación de Promoción Turística de Ibiza.

Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS

Imágenes de Los Viajes de ISABELYLUIS y Fundación de Promoción Turística de Ibiza

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