Tenerife en nueve deportes de agua
A la larga lista de activos de ocio relacionado con la tierra que ofrece la isla hay que añadir otra dedicada exclusivamente a deportes y actividades que se desarrollan en sus aguas oceánicas. La isla tinerfeña prácticamente se ha convertido en un gimnasio al aire libre abierto 365 días al año. A su favor tiene el clima, sus paisajes y espacios naturales, lo cual hace que sea mucho más atractiva la práctica del deporte, tanto si se hace de forma amateur como si se realiza profesionalmente. A continuación vamos a hablar de una serie de deportes y disciplinas de entretenimiento relacionados con el mar. Hay para todos los gustos: desde los que se pueden practicar en solitario, hasta los que se pueden disfrutar en pareja o en familia.
¿Diversión? El mar es el medio
Las aguas del océano Atlántico suponen uno de los grandes tesoros de Tenerife gracias a su permanente estado cristalino y su temperatura agradable y constante durante todo el año. Aquí van nueve deportes con los que desearás no volver nunca más al tedio de la vida rutinaria:
Buceo
Vamos a empezar metiendo la cabeza bajo la superficie, ¿a ver qué encontramos ahí abajo? La Isla dispone de 60 puntos de inmersión distribuidos por toda la costa con fondos de arena, roca o arrecife volcánico. Son fondos marinos variados y repletos de vida. La visión es increíble gracias a sus aguas cristalinas que permiten que los rayos penetren hasta prácticamente los 40 metros de profundidad.
Apnea
Seguiremos con los deportes que requieran sumergirse. Además del mar, en la isla existen centros de iniciación y perfeccionamiento de la práctica de la apnea. La temperatura del mar, su escasa variación de temperatura entre los 0 y 50 metros (de apenas un grado centígrado) y la gran visibilidad hasta los 20-25 metros son algunas de sus excepcionales condiciones. Se puede practicar en toda la isla, pero cabe destacar la vertiente oeste debido a las peculiaridades propias de la orografía, que hacen que la temperatura, las corrientes y el tiempo sean las ideales para realizar la apnea en todas sus modalidades. Si lo deseas, puedes contar con todos los medios necesarios, tanto si quieres iniciarte en este deporte acuático como si eres un experto y quieres perfeccionar tu técnica.
Windsurf
Pero, aquí el “deporte Rey” es el windsurf. Playas como la del Médano (la clave del éxito: los más de 300 días al año de viento) son perfectas para los aficionados de este deporte, que cuentan en la localidad con tiendas de venta y reparación de su material, empresas que ofrecen cursos y hasta el alquiler de equipos. La isla acoge pruebas del más alto nivel, entre ellas el Campeonato del Mundo de la especialidad.
Kite Surf
Al igual que ocurre con el windsurf, El Médano (Granadilla de Abona) es el lugar ideal para su práctica. De hecho se encuentra entre los mejores de toda Europa. Los vientos soplan fuerte casi todo el año, y la temperatura del agua se mantiene en la horquilla de los 16-26 grados centígrados entre el invierno y el verano.
Surf & Body board
La costa de la isla está literalmente plagada de zonas para practicar estos deportes. En prácticamente todo su perímetro encontrarás algún enclave óptimo para su práctica. Las olas con mayor fuerza rompen en las zonas norte y noroeste de la isla. El área sur y suroeste tiene un oleaje menos intenso. No obstante, la fuerza del mar varía en función de la época del año.
Stand up paddle
Esta modalidad de deporte marino últimamente está ganando muchos adeptos en todo el mundo. Puede ser practicada en diferentes zonas del este y sureste de la Isla y es ideal para practicar solo, en pareja o en familia.
Kayak
El kayak es un deporte muy de moda que permite acercarse a paisajes espectaculares como el acantilado de Los Gigantes (de 600 metros de altura), con cuevas y calas naturales. El kayak es una disciplina muy fácil de aprender. ¡Ya verás!
Vela y vela ligera
Las aguas tranquilas y el clima apacible hacen de la isla un sitio perfecto para navegar. Sus hasta nueve marinas (consúltalo aquí) para el atraque de embarcaciones repartidas por el norte, y especialmente en el sur, la hacen muy atractiva para esta práctica.
Pesca de altura
Es un deporte que año tras año gana más adeptos. A las propias condiciones climáticas y marinas de la isla se une que Tenerife se encuentra en la ruta migratoria de gran variedad de especies como los marlines azules y los atunes.
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Textos e imágenes de Turismo de Tenerife
+ infoGastro-hits de Londres
En la calle de la capital inglesa, sin ir más lejos, el street food es la modalidad de comida más extendida, bien sea mediante trucks o mediante simples tenderetes bien parapetados al aire libre. El hervidero de Brick Lane a lo largo de toda la calle, especialmente un domingo cualquiera, da buena cuenta de la riqueza y la diversidad culinaria de una ciudad en la que podrías estar las 24 horas del día picoteando. Porque cuando no es un buen curry en el Banglatown, es un excelente koshari en Boroughmarket, un ugali africano en Brixton Market o un kothi-roti típico de Sri Lanka en el novísimo Kerb Clubhouse de Hackney wick. Este último emplazamiento es ya un must para todo el que busque rincones alternativos y poco masificados en los que comer por pocas libras, beber tragos de denominaciones lejanas y conocer gente.
El hot dog a secas ya no tiene sentido cuando puedes también tomarte una pizza al horno de leña by Fundi, un pescaíto frito con patatas fritas en el Proper Fish&Chips e incluso una paella para nostálgicos en La Churrería, el chiringuito ambulante made in Spain que suele plantarse con regularidad entre Devonshire Square y Chapel Market on Angel.
En Lexington Street no hay que perderse el restaurante Bao, un asiático cuya especialidad son los bollitos al vapor rellenos de diferentes delicias. Que no te sorprendan las colas en su puerta.
El boom latino cotiza igualmente al alza y de ahí la apuesta en cada mercadillo gourmet por los tacos, los burritos y el ceviche. De todo un poco encontrarás en los diferentes street food markets, como en el efímero Dalston, que va y viene aproximadamente cada 6 meses.
Junto al modo diríamos más tirado–la gente ocupa literalmente las aceras y las calzadas peatonales- de llevarse algo a la boca, en Londres persisten aún clásicos con fast goods y direcciones de acento español (Hispania, Ametsa, Ibérica o StreetXo, en breve) que te hacen sentir más cerca de casa.
En Boulud, ubicado en el tramo más comercial de Knightsbridge, sigue sin caber un alfiler, hay que reservar con suficiente antelación para encontrar mesa y sus hamburguesas están entre las mejores de Londres. El sitio tiene distinción y tanto su menú como su carta ofrecen propuestas de temporada con el mejor producto fresco. Las salsas son un vicio, como el pan que incita a mojar. Tampoco hay que perder de vista los botellones que circulan de mesa en mesa.
Mandarin Oriental Hyde Park, 66 Knightsbridge
Al tratarse de una ciudad en constante ebullición se hace difícil valorar las últimas aperturas porque enseguida llegan nuevas. Por rompedoras, ahí van tres:
The Attendant. Lo que antes fueran unos lavabos públicos de estilo victoriano es ahora uno de los Cafés más transitados pese a estar en el subsuelo. Sirve tanto platos fríos (bocadillos y ensaladas) como calientes, y dulces como salados. Lo mejor: la decoración y su ambiente.
27A Foley St.
Cereal Killer Cafe. Cereales de cualquier tipo a cualquier hora del día. Es la oferta de este particularísimo local que promueve el self-service. Leches y toppings varios complementan al ingrediente principal.
139 Brick Lane
Hixter. Un lugar peculiar y con personalidad. Cocina vista, arte en las paredes, la carne como especialidad y un servicio de sala para recordar. Ideal para largas sobremesas. Tiene buen café, rincón de lectura y un bar -Mark’s Bar en honor al propietario- cuyo interiorismo solo, como ocurre con los baños, ya merece la visita.
16 Great Guildford Street
Jenius Social.Vendría a ser algo así como el cajón de sastre ideado por su fundadora, Jennifer Yong, porque es a la vez local para el tapeo y taller de cocina. Su chef, Andrew Clements, es discípulo de Jamie Oliver, conoce y sirve los recetarios de medio mundo y habla un correctísimo español.
Studio 8, 6 Hornsey Street, Islington
Dónde desayunar (y dormir)
The Caesar. Si quieres desayunar como un rey en plenos Queen Gardens tras dormir como los ángeles, éste es tu hotel. Cero bullicioso y bien localizado a un paso de dos estaciones de metro (Bayswater y Queensway) y a dos de la estación de Paddington. Funcional, sobrio y elegante; la atención al huésped es otra de sus señas de identidad. En el desayuno puedes optar por la opción más brit a la carta o bien decantarte por la tortilla española y el pan con tomate como fijos del surtido bufé.
26-33, Queens Gardens, Hyde Park
Dónde tomar el té de las 5
Grand Café Villandry. Es uno de esos places to be a los que quiere acceder todo el mundo porque es a la vez escaparate de lo que sucede a un lado y otro de sus enormes cristales. Por 18 libras por persona, los fines de semana la hora del té incluye una selección de sándwiches, otra de pastas variadas, pastelitos y pralinés. Si se prefiere, incluso, se puede optar por una copita de champán.
12 Waterloo Place, St. James's
Dónde alucinar
En The Shard, donde tienes Londres literalmente a tus pies. Con una altura de 309,6 metros, el edificio atesora el punto de observación más alto de toda la Europa Occidental, lo que permite contemplar toda la ciudad en un completotourde 360 grados. Una ocasión única para reconocer la monumentalidad de Londres, que gana mayor encanto iluminada de noche.
32 London Bridge Street
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Texto de Belén Parra / Gastronomistas.com
+ infoBurdeos en 7 pasos
Burdeos puede jactarse de haber salido de un dulce sueño, que bien le valió el sobrenombre de la Bella Durmiente, para convertirse en la Perla de Aquitania. A continuación os damos las claves para disfrutar de lo que ha convertido a esta ciudad en un irresistible destino turístico.
1. Catar sus vinos
Para qué negarlo, el vino es el motor económico de la región, y el principal motivo por el que es conocido Burdeos en el mundo entero. Sin duda alguna, un viaje a esta ciudad es la excusa perfecta para adentrarse en su extensa carta de vinos. La Oficina de Turismo proporciona hasta 60 circuitos diferentes con los que conocer las bodegas que han posicionado esta región vinícola a nivel internacional. Eso sí, no es necesario salir de Burdeos para conocer sus vinos. Sólo hay que acercarse a alguno de sus bares y bistrós para encontrarlos. Aquí nuestras recomendaciones:
- El CIVB Le Bar a Vin, todo un clásico en la ciudad, que cuenta con una extensa carta de vinos de Burdeos.
- Para el que prefiera acompañar el vino de un buen queso, el Bistro du Fromager es la mejor opción.
- El que además de catar quiera aprovechar para llevarse alguna botella de recuerdo, entonces tiene que visitar La Conserverie Converserie.
- Y siempre se puede aprovechar para hacer un curso de cata de vinos en L’Ecole du Vin.
2. Dejarse deslumbrar por el espejo de agua más grande del mundo
La Place de la Bourse (plaza de la Bolsa), también conocida como la Place Royale (plaza Real) es sin duda alguna uno de los lugares más destacados de Burdeos. Fue construida entre 1730 y 1755 por Jacques Gabriel, Primer Arquitecto del rey Luis XV. Esta plaza supuso en su momento la apertura de la ciudad más allá de sus murallas medievales y el comienzo de su periodo de máximo esplendor. Tiene forma rectangular, con uno de sus lados abierto al río Garona, y en cuyo centro alberga la estatua de las Tres Gracias. Su principal atracción es Le Miroir d’Eau (el espejo de agua), uno de los mayores espejos de agua del mundo, con una superficie de 3.450 m2. El juego de reflejos resultante fascinante y muy fotogénico. Y si viajas con niños, tienen la diversión asegurada.
3. Disfrutar de su patrimonio
Burdeos es, tras París, la ciudad francesa con el mayor número de monumentos históricos protegidos. Ese es el caso de su puerto, conocido como el puerto de la Luna, que en 2007 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Éste debe su nombre a la forma que tiene de media luna o de croissant, debida a su ubicación en el meandro del río Garona. La mayor parte de las construcciones que conforman el puerto y sus alrededores son un reflejo de los ideales del Siglo de las Luces. No dudes en recorrer sus calles para disfrutar de tan singular belleza.
4. Dar un paseo en barco por el río Garona
El río Garona ha sido y es una pieza clave en el desarrollo de la ciudad, que durante el siglo XVIII le permitió contar con uno de los puertos más importantes de Europa. Una forma diferente de visitar Burdeos es tomando la perspectiva que el río ofrece. Para ello sólo tienes que acercarte al puerto de la Luna, y coger uno de sus cruceros. Entre las múltiples opciones que hay, recomendamos la que ofrece la posibilidad de catar vinos de la zona y picar algo, mientras se disfruta de las vistas.
5. Dejarse inspirar por su oferta museística
Los amantes del arte no deben perderse la visita al Museo de Bellas Artes, del que destaca su colección de pinturas holandesas. En el caso de que lo tuyo sean las últimas tendencias del arte, entonces debes acercarte al CAPC Musée d’Art Contemporain, situado en un antiguo almacén de productos coloniales. El Museo de Artes Decorativas, ubicado en el Hotel de Lalande, ofrece la oportunidad de conocer cómo era la vida de la burguesía del siglo XVIII XIX a través de sus objetos decorativos: muebles, esculturas, cerámicas, grabados, cerámicas, cuberterías y cristalerías.
6. Disfrutar de la naturaleza en alguno de sus parques
Burdeos cuenta con un buen número de parques donde tomar un respiro. El más destacado de todos es el Jardin Public (Jardín Público), situado en el corazón de la ciudad. Abierto en 1755, siguiendo la inspiración de Versalles, un siglo después sería rediseñado al estilo inglés. Cuenta con un carrusel antiguo que hará las delicias de los más pequeños.
7. Comer ostras en el mercado
Si tienes la posibilidad de viajar en fin de semana a Burdeos, entonces no dudes en acercarte por la mañana al Marche des Capucines. En este magnífico mercado, además de ver productos de primera calidad y de disfrutar de su buen ambiente, encontrarás paradas donde degustar ostras, marisco y pescado fresco.
Reserva aquí tu Vueling y comprueba por ti mismo todos los encantos que se esconden en Burdeos.
Texto de ISABELYLUIS Comunicación
Imágenes de SuperCar-RoadTrip.fr, Yann Chauvel, Bistro du Fromager
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El Zurich que fascinaría a John Waters
John Waters alcanzó la fama dirigiendo disparatados filmes de bajo presupuesto como Pink Flamingos (1972), donde glorificaba la violencia, la perversión sexual y el mal gusto, utilizando la provocación como arma contra la hipocresía de las buenas maneras, la férrea moralidad y los valores religiosos del american way of life. Pero muchos desconocen que el dandi norteamericano de fino bigotillo es también autor de collages y fotomontajes de gran formato. Y ha seleccionado 40 de estas piezas -incluyendo storyboards de sus películas- para la muestra How Much Can You Take?, que permanecerá hasta el 1 de noviembre en la reconocida Kunsthaus de Zurich, coincidiendo con unos murales de Joan Miró que seguirán expuestos hasta finales de enero.
Paradójicamente, el polifacético realizador comparte con Zurich otras características como la clase, el orden y una extrema limpieza. En Waters subyace también una ternura y un fetichismo que hace pensar que disfrutaría de los tópicos disponibles en la céntrica Teddy’s Souvenir Shop, donde venden cajitas de música, navajas suizas, cencerros de vaca o relojes de cuco, que forman una imagen bucólica de Suiza. Esa que tan bien simboliza Heidi, el personaje infantil creado por la escritora Johanna Spyri, quién por cierto está enterrada, al igual que el poeta Gottfried Keller, en el frondoso parque del cementerio de Sihlfeld -el primero de Europa que incorporó un crematorio-, una visita que agradaría a Waters no sólo por su afición a lo macabro, si no por el amor que profesa por la literatura, en la que últimamente se prodiga más que en el cine. Por eso, también le recomendaríamos irhasta el cementerio de Fluntern, donde hallaría la hermosa tumba de James Joyce, quién en Zurich no sólo desató su alcoholismo licencioso sino que escribió buena parte de su “Ulises” -tan crítico con Iglesia y Estado-. También murió en la ciudad el escritor alemán autor de “La montaña mágica”, honrado en el Thomas Mann Archiv, un pequeño museo ubicado en la ETH, universidad pública por la que pasaron una veintena de Premios Nobel como el científico Albert Einstein, tan rebelde contra los convencionalismos como Waters. En la misma universidad se encuentra la espectacular Biblioteca de la Facultad de Derecho, diseñada por el arquitecto Santiago Calatrava. Aunque probablemente el cineasta del morbo preferiría leer en la antigua abadía que aloja la Zentralbibliothek, principal biblioteca de la ciudad.
A la vertiente más iconoclasta del cineasta le deleitaría recordar como Zurich fue cuna del Dadaísmo, el anárquico “antiarte” que criticaba la sociedad burguesa de la Primera Guerra Mundial, cuando la pareja de artistas Emmy Hennings y Hugo Ball fundó en Niederdorf, parte de la antigua ciudad medieval, el célebre Cabaret Voltaire donde junto a Tristan Tzara y otros rompieron con todo canon establecido. Con el tiempo, el edificio quedó en desuso hasta que en 2001 un grupo de artivistas lo okuparon, celebrando performances de espíritu neo-dadaista ante miles de zuriqueses. Tras su desalojo, el Ayuntamiento anuló los planes de derribo y fue reconvertido en centro cultural alternativo. En la misma ciudad vieja encontramos el inusual Musée Visionnaire, donde el público selecciona qué desea ver -y es invitado a expresar su opinión- ante un catálogo de Art Brut, una corriente también conocida como Arte Marginal, que engloba tanto la obra de amateurs y enfermos mentales como de todo creador ajeno a las instituciones y a los límites de la cultura oficial. Unos personajes entre los que no desentonarían los Dreamlanders, parias contraculturales y colaboradores habituales de Waters como Mink Stole o Divine.
El Waters que de joven se apasionaba con accidentes truculentos e historias sanguinolentas, también se interesaría por el Moulangenmuseum, muestra de moldes de cera de diversas partes del cuerpo humano afectadas por enfermedades, con piezas desde 1917 de la colección médico-didáctica del Hospital Universitario. Y atraído por lo repulsivo, quizá visitaría también la oscura obra, de estética biomecánica y fuerte carga erótica, de otro ilustre residente de Zurich y uno de los máximos responsables visuales del cinematográfico Alien, el recientemente fallecido H.R. Giger. Aunque los fans del ilustrador y escultor deberán escoger entre ir hasta su exhaustivo Museo en la ciudad amurallada de Gruyères (a casi 2 horas al sur de Zurich), o acercarse al espectacular Giger Bar en su ciudad natal de Chur (aprox. 1h en coche desde Zurich), curiosamente la misma tierra que inspiró a la pastoril Heidi.
Para cerrar el paseo por el lado oscuro, nada mejor que cenar en el Blindekuh Zurich, el primer restaurante completamente a oscuras abierto en el mundo. Afortunadamente, el chef no es Waters, así que no teman que les sirvan lo mismo que a Divine en Pink Flamingos. No sé si me entienden, pero antes que eso, mejor vayan a una chocolatería de calidad como Sprüngli.
En todo caso, no olviden que la expo de Waters se clausura en pocas semanas, ¡consigan ya sus billetes aquí!
Texto de Carlos G. Vela para ISABELYLUIS Comunicación
Imágenes de David Shankbone, Roland zh, Juerg Peter Hug, Absinthe, Edsel Little
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