La cerveza ahumada en Bamberg
Por Oriol Salvador de scannerFM
Para aquel que visita la ciudad de Bamberg, aproximadamente a una hora de Nuremberg, tan importante como descubrir su patrimonio históricoy arquitectónico (su catedral milenaria, por ejemplo) es descubrir la historia de su cerveza, la cerveza ahumada (Rauchbier en alemán).
Este tipo de cerveza se elabora de forma tradicional y es característica de Bamberg. Su color oscuro y sabor ahumado es producto de que la malta se deja secar al fuego durante el proceso de producción. Bamberg conserva en pleno funcionamiento nueve cervecerías tradicionales que producen un total de quince tipos de cerveza ahumada distintas.
Como parte de los atractivos de una visita a la ciudad de Bamberg, en esta ruta proponemos descubrir sus cervecerías tradicionales, esparcidas por toda la ciudad, y probar alguna de las rauchbier que ofrecen.
¿Hace falta que te advirtamos que bebas con moderación?
Klosterbräu
Cervecería fundada en el año 1533. Es una buena opción para empezar, pues está ligeramente alejada del centro. Además del buen servicio y la amable atención de sus trabajadores, puedes probar la cerveza ahumada que elaboran ahí mismo y combinarla con su amplia oferta de comida tradicional alemana. Si el tiempo acompaña, puedes escoger una de las mesas de su terraza a pie de calle.
Una de las variedades que ofrecen, nuestra recomendación, es la Klosterbräu Bockbier, una cerveza fuerte, con un sutil toque de lúpulo, mucho cuerpo y un cierto gusto dulce. 7.0 grados de alcohol y una excelente formación de espuma encima de un color dorado.
Abren todos los días de 11:00 a 14:00h. (sábados, domingos y festivos hasta las 14:30h.) y desde las 17:00 hasta las 22:00h. (domingos hasta las 21.00h.). Más información: www.klosterbraeu.de (alemán)
Ambräusianum
Una joven pareja se aventuró en 2004 a abrir Ambräusianum, una nueva cervecería tradicional. La apuesta ha dado buenos resultados. En poco tiempo se situaron como cervecería de cabecera para lugareños y visitantes. Su céntrica situación en Dominikanerstraße, muy cerca de la catedral, ayuda.
La Ambräusianum Hell es una de las variedades de cerveza ahumada más recomendables entre su oferta de cerveza ahumada: una cerveza fuerte aunque con un grado moderado de alcohol (5.0) con un color ámbar dorado, producida a base de levadura natural que le da un aroma fresco con cierto sabor afrutado.
Abre todos los días, excepto los lunes, a partir de las 11:00h. de la mañana. Podéis encontrar más información y su menú de comida tradicional en: www.ambraeusianum.de (alemán)
Fässla Brewery
La historia de la cervecería Fässla se remonta al año 1649, el primer año de paz tras la Guerra de los Treinta Años. Ahora, una nueva generación bien entrenada en el arte de la elaboración de la cerveza mantiene viva la tradición familiar. Además, a la hora de buscar alojamiento en la ciudad de Bamberg, conviene destacar que también disponen de hotel.
Entre su oferta de variedades de cerveza ahumada destacaremos Echtes Bamberger Zwergla: una cerveza oscura, casi de color caoba, suave (6.0) y con un final suave, redondo. Esta y el resto de variedades pueden tomarse allí mismo o para llevar.
La cervecería en si abre todos los días desde las 8:30 hasta las 23:00h. (domingo hasta las 13:00h.). Además, ofrecen menú de comida tradicional de las 11:00 a las 14:00h. y de 18:00 a 21:00h., todos los días excepto el domingo. Para saber más, visitad su web: www.faessla.de (alemán e inglés)
Greifenklau Brewery
Sin tener en cuenta un parón durante la primera mitad del siglo XX, la história de Greifenklau se remonta al año 1731 y más allá. Un poco alejada del centro de la ciudad, en su restaurante ofrecen comidas y cenas, con precios y menús especiales para grupos de turistas. Durante los días soleados puedes optar por tomarte tu cerveza su extenso beer garden.
Entre su oferta de variedades de cerveza ahumada te recomendamos la Greifenklau Lager, de color dorado y 4.8 grados de alcohol, una espuma extremadamente blanca, cremosa, ligero aroma de malta y acabado suave. Una buena muestra de la típica cerveza de la Franconia.
De martes a sábado abre desde las 10:30 y los domingos de 9:30 a 14:00h. Los lunes permanece cerrado. Encontrarás más información en: www.greifenklau.de (alemán e inglés)
Kaiserdom Brewery
En el acogedor salón comedor del Kaiserdom se puede disfrutar de la cocina típica de la Franconia y sus cervezas tradicionales. Dispone de un moderno comedor y de otros más rústico, ambos muy acogedores, y como tercera opción, siempre que el tiempo acompañe, puedes optar por su terraza. También dispone de hotel en el mismo edificio, así que es una opción de alojamiento a tener en cuenta.
Dentro de su surtido de cervezas te recomendamos la Weizenland Weißbier, una cerveza dorada, de aspecto algo turbio debido a los sedimentos de la levadura durante la fermentación en botella. Tiene un sabor fresco y ligeramente afrutado, seco al paladar. Una cerveza muy refrescante.
Como sucede en otras cervecerías, cierra los lunes. De martes a sábado abre de 7:00 a 13:30h. y de 17:00 a 23:00h. Domingos y festivos abre a las 11:30h. Consulta www.hotel-kaiserdom.de (alemán)
Keesmann Brewery
La cervecería Keesmann fue fundada en 1867 y mantiene su tradición familiar desde entonces. Situada justo frente a la Iglesia de Maria Hilf, entre su oferta hay cerveza de trigo y cerveza light.
No obstante, la Keesman Herren Pils es, sin lugar a duda, su cerveza estrella. Una cerveza de aspecto pálido en la que se puede distinguir un cierto aroma a lúpulo en un cuerpo exquisitamente seco con un refrescante y harmonioso gusto final.
A diferencia de otras cervecerías de la ciudad de Bamberg, esta cierra los domingos. De lunes a sábado abre a las 9:00h., durante la semana cierra a las 23:00h. y los sábados solo hasta las 15:00h.
Mahr’s Bräu Brewery
Al visitar la cervecería Mahr’s Bräu nos encontramos ante una de las más antiguas de la ciudad de Bamberg. Se tiene constancia que fue fundada en el año 1670 y, desde entonces, ofrece una variada gama de cervezas.
Entre todas ellas, la más popular es la Mahr’s Ungespundetes, también conocida bajo el sobrenombre de la “U”. Se trata de una cerveza de tonalidad ámbar, ligeramente turbia. Tiene un fuerte olor a malta y levadura que le proporciona un aroma único.
Abren a diario desde las 9:00 hasta las 23:00h.
Schlenkerla Brewery
Una de las más populares cervecerías tradicionales, también una de las más céntricas. Probar su oferta de cerveza ahumada o su menú de comida tradicional de la región es tan recomendable como fijarse en la decoración rústica de todo el edificio. Documentos históricos fechan su fundación en el año 1405 y, actualmente, la sexta generación de la família Trum mantiene la tradición.
La cerveza que os recomendaremos entre su oferta es tal vez la más característica cuando nos referimos a cerveza ahumada. Aecht Schlenkerla Rauchbier es una cerveza oscura, con aroma a malta y un cierto gusto humeado que la caracteriza y distingue sobre el resto.
Esta cervecería histórica abre diariamente desde las 9:30 hasta las 23:30h.. Para más información, puedes consultar su completa web: www.schlenkerla.de (en varios idiomas, incluido inglés y español)
Spezial Brewery
A escasos cinco minutos de la estación de tren se encuentra Spezial. Esta cervecería tradicional presenta un ambiente rústico y una oferta gastronómica imperdible. Dispone, además, de hotel.
Su cerveza ahumada más recomendable dentro de las variedades que ofrecen es la Spezial Rauchbier Lager, una cerveza de tonalidad ámbar con una cremosa espuma en la parte superior. Algo turbia, resulta suave al paladar y muy sabrosa.
Abren todos los días de la semana, a partir de las 9:00h. y los sábados cierra a las 14:00h. mientras que el resto de la semana sigue abierta hasta las 23:00h. Más información en www.brauerei-spezial.de (alemán)
Franconian Brewery Museum
Visitadas las nueve cervecerías tradicionales que se conservan en Bamberg, una buena forma de terminar la ruta es visitando este museo dedicado por completo a la tradición cervecera en la región de la Franconia. Se mantiene abierto desde abril hasta octubre, de 13:00 a 17:00h. y el precio de la entrada son 3.00 € (adultos), 2,50 € (tarifa reducida) o 6,50 € (precio familiar).
A la hora de buscar alojamiento, además de las opciones ya mencionadas en que algunas cervecerías ofrecen también habitaciones, te recomendamos el Hotel Nepomuk, muy cerca del centro (al lado de Klosterbräu, donde empezamos la ruta). Su decoración moderna, buen servicio o el hecho de que cada habitación disponga de un iMac, no te dejarán indiferente. Más infomación aquí.
Información útil
A la hora de moverte por la ciudad, te recomendamos adquirir la BAMBERGcard que, al precio de 12 € te dará acceso a toda la red de transporte público de la ciudad y alguno de sus museos. Puedes adquirirla en la Oficina de Turismo de Bamberg (Geyerswörthstraße, 5) o en su página web.
Por Oriol Salvador de scannerFM
Plan perfecto para ir con amigos! Consulta nuestros vuelos y apúntate!
+ info
Una ruta por Lille
Mencionar que te vas de viaje a Lille [Lil] y que pregunten dónde está es una consecuencia inevitable. Cerca de la frontera de Bélgica, no puede estar mejor comunicada: a 20 minutos de Bélgica, 1 hora de París y 1h20’ de Londres. Lille es la unión perfecta entre lo francés y lo flamenco.
Arras
Estuvimos 3 días de viaje y nos dio tiempo hasta de visitar Arras. Llegamos un martes y directamente (con un conductor camicace que corría más que Fernando Alonso) nos llevaron a Arras. Una ciudad (pequeñita) que durante 4 años fue destruida por la guerra (como está en el norte y la frontera) y está restaurada entera. Nos llevaron por los túneles donde durante 10 días estuvieron miles de soldados, el museo donde tienen las carrozas del Palacio de Versalles,… Ohhh, eran espectaculares (los ricos, aunque fuera hará 600 años, ya vivían como auténticos reyes y privilegiados del s. XXI).
Las carrozas estarán hasta noviembre de 2013 en el museo de Bellas Artes de Arras: trineos esculpidos con forma de animales, sillas de mano y arreos de caballos, como los coches del cortejo de la boda de Napoleón I, la carroza de la coronación de Carlos X o el impresionante carro fúnebre de Luís XVIII. Impresionante literalmente: estábamos fotografiando la carroza más grande del museo (tuvieron que entrarla por piezas), al girarnos y ver la carroza fúnebre, nos asustamos. ¿Una curiosidad? Las carrozas de los niños iban tiradas por… ¿ponis? No. Por cabras. Una maravillosa exposición que jamás dejaríamos de recomendar.
El campanario del ayuntamiento es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Y no nos extraña. No dejéis de subir y, además de contemplar la panorámica, daros la vuelta y palpad el campanario con el inmenso reloj. Si tenéis la suerte de que las campanas repiquen justo cuando estáis bajando la escalera de caracol, veréis qué intenso y ensordecedor es. Es aquí donde están los túneles de piedra donde los soldados se escondieron. Lo interesante es la historia y lo que emana un lugar así.
Para ver todo esto habréis pasado por la Gran Plaza. Destruida en la Primera Guerra Mundial, esta plaza de estilo barroco-flamenco es una maravilla arquitectónica. Cada miércoles y sábado por la mañana podemos disfrutar del mercadillo. Además, si llueve no hay problema: los arcos que dan la vuelta a toda la plaza hacen que el mercadillo se pueda trasladar a una zona cubierta.
Lo interesante es que no sólo lo exterior de la plaza es llamativo. Cuenta con dos pasos subterráneos en el que, el primero estaba reservado en su día a las caballerizas y, el segundo, servía de despensa, refugio y enfermería durante los bombardeos de 1944. Cinco horas dieron para bastante, ¿no creéis?
Transporte
Al día siguiente ya amanecimos en Lille. La ciudad cuenta con dos líneas de metro. No las cojáis, no hace falta. Recorred las calles y disfrutad, para empezar, de su arquitectura. No es necesario gastar tiempo y dinero en el metro. Podréis ver que tienen un sistema de bicing como en muchas ciudades. Os aconsejamos que alquiléis una antes que utilizar su bicing, es muchísimo más barato. Si alguien quiere hacer la ruta del bus turístico, mejor que no. Casi 1 hora en la que, de lejos, ves todo. Pero que con una mañana a pie ya puedes disfrutar de cada uno de esos rincones. Eso sí, comprobamos la paciencia de los ciudadanos de Lille: a las 10:15 de la mañana un camión descargando; después de casi 15 minutos no había pitado ni un coche; pero ni un ligero intento, nada. Santa paciencia.
Salir (comer y beber)
Comer bien en Lille y que sea barato cuesta. Lo mejor que se puede hacer es ir a una de sus típicas tabernas en las que ofrecen la comida a sus trabajadores y, en cada una de ellas, elaboran su propia cerveza. ¿Os gusta la cerveza? Las tabernas de Lille os encantarán.
Estaminet es un ejemplo de taberna buena, bonita, barata. ¿Sus ensaladas? Las individuales son como para dar de comer a 3 personas. ¿Su plato típico? Carne cocinada con su cerveza de elaboración artesanal y patatas es una delicia a prueba de los más comilones. Además, tienen un plato que se servía (aún hoy también) frío y en gelatina: con varios tipos de carne, es un plato para reponer fuerzas seguro. De postre, como en cualquier restaurante de la ciudad (tenedlo en cuenta), o pides un café o un café gourmet: te ponen el café y una tabla con 4 mini postres. Mmmmm… Definitivamente es algo que hemos de importar ipso facto. Chicorée es el lugar ideal para beber cerveza y probar su crème brûlée. Deliciosa.
Si su café gourmet no os es suficiente, no dudéis acercaros a Meert: una de las pastelerías más antiguas del país, funciona desde 1761 haciendo que pasar por delante sea irresistible. No se ve, pero dentro tiene dos salones en los que poder tomar a cualquier hora del día cualquier de sus dulces. ¿Lo típico? El gofre de vainilla y caramelo. Pero avisar que no es tal cual lo conocemos nosotros, sino más fino y siendo dos los gofres los que envuelven a la vainilla y al caramelo.
La rue Solferino es la calle donde están la mayoría de pubs y discotecas de Lille. Pasearse por el barrio de Vieux y no tomarse una de sus cervezas en cualquier de los lugares que encontraréis es casi imposible.
Visitar
Respecto a lo que no os podéis perder y que es una muestra de saber aprovechar un espacio es Le Piscine. Una piscina que iban a derrumbar transformada en museo: escultura, pintura y colecciones de ropa son ordenadas y estructuradas con tal orden lógico que es impresionante. Un lugar que, aunque no lo hubieran convertido en museo, es digno de visitar: su enorme piscina, los baños de hombres y mujeres, el primer jacuzzi y las salas de ducha transmiten la historia de todo lo que se vivió dentro. Una maravilla.
Lo mejor de todo es que, en el centro, podréis encontrar: la Ópera, la Bolsa, la arquitectura francesa y flamenca (la distinguiréis por sus colores típicos, el dorado y el ladrillo rojo) y su fuente y estatua de mujer que preside la plaza.
Antes de llegar al Museo del Hospicio Comtesse de Lille (hospicio y orfelinato del s.XV), un museo intacto y al que os aconsejamos una hora antes de su cierre (sino, se molestan y sólo te dejan ver dos habitaciones), os aconsejamos entrar a la catedral Notre-Dame de la Treille, situada en el barrio antiguo de Lille, es la fachada principal más poco agradable que hemos visto en mucho tiempo. Seguramente no os decidáis a entrar. Mal. El interior de la catedral esconde una vista de la fachada que no os vamos a desvelar. Vale la pena entrar. Os sorprenderá cómo una fachada más propia de una industria puede llegar a ser sorprendente.
Tiendas y mercadillo (el más grande de Europa)
En la Gran Plaza, Furet du Nord se encuentra la librería más importante de Europa. Chafardeadla. Es difícil no encontrar un libro que ni siquiera conocíais.
Ombre Portées es una perfumería muy especial. Para los sibaritas de los olores, es la perfumería más exclusiva del norte de Francia: todo aquello que no se incluye en el circuito comercial, aquí lo tienen. Una atención personalizada y una selección de olores y perfumes que, si os gusta este mundo, pasad y preguntad. No os quedéis con las ganas.
Philippe Olivier es una quesería que pasa inadvertida. A 30 segundos de la pastelería Meert, una calle pequeñita hace que pases por su lado y sea inadvertida. Pequeña y con la mejor selección de quesos de Lille, nada como entrar, dejarse aconsejar y llevarse un queso de vicio.
En la Plaza del Concert cada domingo por la mañana se puede disfrutar de un mercado típico de la zona. Ciudad universitaria en invierno, si con todo lo que os hemos explicado no tenéis suficiente, el primer fin de semana de septiembre Lille acoge el mercadillo más grande de Europa. Sí, sí. El más grande con 100 km de extensión, 10.000 vendedores y una tradición: comer mejillones con patatas. Sin duda, en septiembre estaremos.
Por Elisa G Martin
Nosotros nos apuntamos, si quieres venirte consulta nuestros vuelos aquí.
+ infoAtenas en cinco barrios
A pesar de que la crisis ha dejado su huella en algunos de los edificios situados en las principales calles de la ciudad, los cuales se encuentran en un estado de decadencia notable, bien merece la pena visitarla y disfrutar de los contrastes que nos ofrece.
Si solo dispones de un fin de semana, lo más aconsejable es organizar la visita en función de los barrios que componen la capital griega. En cuanto a transporte se refiere, la manera más fácil, económica y rápida de moverse es, sin duda, el metro.
1. Plaka
Debido a su herencia bizantina y otomana es uno de los barrios más auténticos de Atenas, toda su arquitectura está altamente protegida. No en vano, es el barrio más antiguo de la ciudad.
Su situación a los pies de la colina de la Acrópolis, su aspecto bohemio, lleno de estrechas callejuelas adoquinadas y su ausencia de coches lo convierten en uno de los lugares preferidos por los turistas. Se trata de un oasis dentro de la caótica ciudad.
Plaka está lleno de mercadillos, tiendas y bares. Es el sitio perfecto para comprar productos tradicionales, antigüedades o probar la gastronomía popular ¡Pero ojo con los precios! Tomando este barrio como punto de partida, puedes visitar el Museo de la Acrópolis, el Ágora Romana, o la mismísima Acrópolis.
2. Monastiraki
Situado al noroeste de Plaka, entre el Ágora y la Acrópolis, es una de las principales zonas comerciales de la ciudad.Este barrio también da nombre a una de las paradas de metro más céntricas y antiguas de Atenas, la cual cuenta con un atractivo añadido: tiene expuestos los hallazgos arqueológicos que aparecieron durante la construcción de la misma.
Debido a que la zona fue un asentamiento turco durante más de 300 años, aún en la actualidad, podemos observar la influencia de esta cultura en lugares como la mezquita Tzistarakis o los baños turcos.
En la histórica Plaza de Monastiraki se pueden visitar edificios emblemáticos como la Iglesia de Pantánassa, la Torre de los Vientos o la Biblioteca de Adriano, además del Pazari, el mercado de las pulgas, en el que podrás encontrar puestos al aire libre de lo más variopinto.
La calle Adrianú bien merece un paseo, disfrutar de sus comercios o sentarse en algunos de sus bares. A destacar Collage, un local donde podrás comer bien, escuchar música en directo, o tomarte un buen cóctel en su terraza, a la vez que disfrutas de un ambiente muy cool.
3. Gazi
Es la zona más hipster y provocadora de la ciudad. Gira entorno de Technopolis, su centro cultural, el más grande de Grecia, situado dentro de una antigua fabrica de gas. Este barrio comenzó a tomar relevancia a partir de los Juegos Olímpicos del 2004. Es el barrio más camaleónico de Atenas, y allí proliferan un sinfín depop ups. Las actividades culturales y de ocio invitan a los movimientos más cosmopolitas y actuales a acercarse a esta zona de la ciudad.
El barrio no se ha resistido al cambio, donde un día hubo prostitutas e inmigrantes clandestinos, ahora hay desfiles de alta costura, y los burdeles han dado paso a centros culturales. En edificios abandonados del siglo XIX han surgido innovadores restaurantes que destacan por su llamativa decoración industrial, entre los que cabe mencionar Hoxton y Gazi College.
Si eres amante de la decoración vintage y de los objetos de segunda mano, Gazi está repleto de tiendas en las que perderse.
4. Anafiotika
Es un barrio que destaca por su peculiar historia. En el siglo XIX, el rey Otón mandó diseñar su palacio a prestigiosos arquitectos de las Islas Cícladas; éstos decidieron asentarse en el barrio de Anafiotika y al echar de menos sus raíces, acordaron construir sus nuevas casas imitando la arquitectura de sus islas natales. Como resultado tenemos las características casitas blancas y azules, acompañadas de empedradas calles con marcado estilo marinero, que junto con las plazas, miradores y jardines forman uno de los barrios más bellos de Atenas. Una pequeña “falsa isla” dentro de la ciudad, desde el cual se contemplan unas idílicas vistas de la misma y donde no te puedes perder unas puestas de sol inolvidables.
5. Kolonaki
Es la zona más “in” de la ciudad, en la que destacan las tiendas de lujo y diseño. Su arquitectura neoclásica y modernista dota al barrio de un ambiente muy señorial y distinguido, que se hace latente nada más llegar.
Aquí también están algunos de los bares, pubs y discotecas de moda de la ciudad. Mind The Gap es ideal para comer algo o tomar la primera copa, o Dybbuk es perfecto para bailar con música de la buena hasta el amanecer. A los atenienses les gusta disfrutar de la vida social tanto diurna como nocturna, y lo percibimos gracias al buen ambiente que se percibe en sus locales, siempre repletos de gente.
Este barrio colinda con la popular Plaza Syntagma, y se encuentra en el paso hacia la Colina de Licabeto, una bella cota desde donde se pueden apreciar unas maravillosas vistas a 360 º de la ciudad.
¡Atenas es un destino para marcar en el calendario ! ¿A qué esperas para reservar tu Vueling?
Texto de Tensi Sánchez de ilovebilbao.com
Imágenes de Aurora Loudeiro
+ infoBelgrado en tres rutas
Hablar sobre Belgrado es hacerlo sobre una ciudad maltratada por la historia. Por ella han pasado pueblos, culturas y religiones con más poder de destrucción que de dejar una huella histórica perenne. Quizás por ello me sorprende que los belgradenses hayan querido conservar los restos de las antiguas civilizaciones que pasaron por esta ciudad y que a su vez acabaron con ella.
La Belgrado de Singidunum
Una tribu celta construyó en el siglo III a.C., en el lugar donde se encuentra hoy la Fortaleza de Kalemegdan; Singidun (nombre que significa fortaleza redonda). El ejército romano que vendría después romanizaría el nombre y lo convertiría en Singidunum, hasta el año 878 cuando pasaría a llamarse Beograd.
Los restos del bastión que construirían las primeras tribus, así como algunos de época romana, aún puede visitarse en el Parque Kalemegdan donde se encuentra la fortaleza. Partes de un acueducto, cisternas y algunos tramos de muralla conviven con una curiosa mezcla de edificios de diferentes épocas, de las que os hablaré también hoy aquí como la otomana y la austrohúngara.
En Serbia nacieron 18 emperadores romanos, así que esa herencia romana aún persiste en parte del territorio como en la antigua Viminacium actual Kostolac o en Félix Romuliana, situada cerca de la ciudad de Gamzigrad y declarada en el año 2007, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
En Belgrado existen dos museos imprescindibles si se quiere profundizar en su herencia romana, son: el Museo Municipal de Belgrado y el Museo Nacional de Serbia.
La Belgrado otomana
La pátina otomana que recubre la ciudad de Belgrado, puede verse en el pavimento de piedra del siglo XV que recubre Skadarlija; la calle peatonal más famosa del Barrio Bohemio. Aquí la vida comienza con la caída del sol, cuando los múltiples restaurantes, tabernas y cafeterías se llenan de serbios y extranjeros por igual, para probar la cocina que sale de sus fogones. Algunos de esos platos son: Sarma (rollo de carne y verduras envuelto en hoja de vid), Kebab (pincho de carne) o Baklava (los famosos dulces realizados con masa de frutos secos y bañados en miel) y que nos transportan a la Belgrado otomana.
De las 273 mezquitas que existían en la ciudad sólo se ha conservado la de Bajrakli Džamija del año 1575. Después de sufrir el paso del tiempo, destrucciones parciales y atentados, en la actualidad está reconstruida y abierta al culto para la comunidad musulmana de Belgrado.
En la fortaleza del Parque Kalemegdan que hemos mencionado anteriormente, pueden verse varios restos de época otomana, como son: la Torre Sahat con su inconfundible reloj o el Mausoleo Silahdar Damat Alí Pasha perteneciente a un Gran Visir del Imperio Otomano “Conquistador de Morea” (nombre bizantino del Peloponeso) que entre 1713 y 1716 gobernó aquí.
En Belgrado se ubica un museo muy interesante si se quiere profundizar en la herencia otomana de la ciudad. Se trata de la Galeriji Fresaka (Galería de Frescos) que muestra una exposición de más de 1.300 frescos, iconos copiados de monumentos serbios del siglo XI hasta el XV, algunos de estilo bizantino, que en parte han sido destruidos en sus lugares originales o están a punto de desaparecer.
La Belgrado austrohúngara
Quizás toda la herencia del Imperio Austrohúngaro en Belgrado, la época comprendida entre 1867 y 1919, podría resumirse con la palabra Zemun; con la que se conoce un distrito peculiar que no formó parte de Serbia hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial y que conserva una atmósfera especial no reconocible en otro barrio de la ciudad.
Pero toda esa combinación de arte ecléctico que duró entre 1860 y finales de los años 1920, así como la arquitectura historicista de estilo neorrenacentista, también se encuentra en abundancia en la vía peatonal de Kneza Mihaila; la calle comercial y más importante de Belgrado. Con un kilómetro de longitud es la que atesora más mansiones de finales de la década de 1870, así como librerías, tiendas de moda, cafeterías y paradas de venta de recuerdos para tomarle el pulso a la vibrante vida cotidiana de Belgrado.
Otros de los puntos con más vida de Belgrado, además de ser punto de encuentro de belgradeses y extranjeros, es Trg Republike; la Plaza de la República donde se encuentra “El Caballo”. Esta estatua ecuestre obra de 1882 está dedicada a Mihajlo Obrenović III; dicen que el príncipe Miguel fue el responsable del fin de la dominación turca. Justo a sus espaldas se encuentra el mencionado Museo Nacional de Serbia que tiene previsto abrir sus puertas en abril del 2016, después de las obras de reforma que se están llevando a cabo actualmente.
¿Seguro que no te habías imaginado una ciudad así? ¿A qué esperas para vivirla? Consulta nuestros vuelos aquí.
Texto y fotografías de Ana Isabel Escriche (Planeta Dunia)
+ info