Seis cosas a hacer en la Ribera del Duero, la tierra de Baco
La Ribera del Duero es conocida por ser una de la regiones vinícolas más importantes de España. Localizada en la cuenca del río Duero, abarca un total de 115 km de longitud por 35 de anchura, distribuidos entre las provincias de Soria, Burgos, Segovia y Valladolid. El paisaje predominante está formado por grandes extensiones de viñedos que pueblan las orillas del Duero donde a cada cierta distancia asoma la presencia de una bodega. Para el conocedor del mundo del vino desplazarse por estas tierras supone el reencuentro con el origen de sabores y aromas familiares, que le han acompañado en catas, veladas románticas o festividades; para el neófito, es una oportunidad única de adentrase por la puerta grande en este complejo universo de matices. A continuación os detallamos algunas de las cosas imprescindibles a hacer en esta región:
1. Abriendo bocado. Aranda de Duero y sus bodegas subterráneas
Situada en el centro de la región, Aranda de Duero es una de las principales poblaciones de la Ribera del Duero. Los subterráneos de su casco histórico esconden lo que se conoce como la bodega de Las Ánimas, nada más y nada menos que 7 km de túneles y galerías que fueron excavados bajo tierra entre los siglos XIII y XVIII, y que aprovechaban los valores constantes humedad y temperatura (11-13º C) para la elaboración del vino. Esta visita se puede completar con la del Centro de Interpretación de la Arquitectura del Vino (CIAVIN), que nos muestra la estrecha relación de Aranda de Duero y la Ribera del Duero con el vino.
2. Entre copas
Vayamos al grano, llegó el momento de conocer a los elaboradores del “elixir de Baco”. Como el número de bodegas es muy extenso e inabarcable, lo mejor es optar por hacer una selección en base al criterio que más nos convenga, que puede ir de la mera curiosidad a lo lúdico, pasando por la búsqueda de algún sabor. En los últimos años algunos bodegueros han apostado por modernizar su imagen en base al diseño de sus edificios, así que una posibilidad es acercarse a conocer la combinación resultante de la aplicación de las últimas tendencias en arquitectura al mundo del vino. Es el caso de las Bodegas Portia, obra de Norman Foster, Protos, diseñada por Richard Rogers junto a Alonso Balaguer y Arquitectos Asociados, las bodegas Cepa 21, Pagos del Rey o Legaris.
Para los buscadores de nuevas sensaciones, el grupo Matarromera, entre sus múltiples experiencias enoturísticas ofrece la oportunidad de ponernos en la piel de un bodeguero y fabricar nuestro propio vino. Emocionante, ¿no?.
Si vas en la época de la vendimia (octubre-noviembre), algunas bodegas ofrecen la posibilidad de experimentarla, como es el caso de la bodega Condado de Haza con su Jornada de Vendimia.
Eso sí, en todos los casos es obligado la realización de reserva previa, ¡no lo olvidéis!
3. Comer lechazo
El plato estrella de la Ribera del Duero es el lechazococinado al horno de leña y, cómo no, bien maridado con buen vino de la zona. Os recomendamos el Molino de Palacios, que como bien indica el nombre se encuentra ubicado en un molino en Peñafiel. En otoño realizan la jornada de Caza y Setas. Otra buena opción es el asador el Lagar de Isilla, en Aranda de Duero.
4. Visitar el castillo de Peñafiel
A medio camino entre Valladolid y Aranda de Duero se encuentra esta magnífico pueblo, del que destaca su imponente castillo amurallado, construido sobre una loma, cuyo origen se remonta al siglo X. Monumento Nacional desde 1917, en la actualidad también alberga el Museo Provincial del Vino que promueve la provincia de Valladolid a través del mundo del vino. ¡No te olvides de disfrutar de las vistas que ofrece del valle!
5. ¡Vámonos de fiesta!
A mediados de agosto, como si de una fiesta veraniega más se tratase, tiene lugar el Sonorama Ribera, un festival que demuestra que el pop y el rock nacionales e internacionales puedan maridar bien con la cultura vinícola de la región. Y es que además de mucha música, hay programadas catas de vino, almuerzos en bodegas, etc.
6. ¿Vinoterapia?
Tras tanto ajetreo, tómate un merecido descanso y prueba el tratamiento que ofrece el hotel SPA Lavida en el que se aprovechan los beneficios del vino para el cuidado de la piel.
No te pierdas la ocasión de conocer esta tierra de vinos, ¡reserva ya tu billete!
Textos de ISABELYLUIS Comunicación
Fotos de Ruta del Vino Ribera del Duero
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Del mar y la montaña
Del mar a la montaña, la gastronomía almeriense guarda la esencia de cada pequeño pueblo de la Alpujarra, la Sierra de los Filabres, Tabernas o Vélez, que conservan sus recetas populares elaboradas con los excelentes productos recolectados de la tierra y los recogidos en su rico litoral.
Las posibilidades de su cocina son inmensas, desde una migas, las patatas a lo pobre, el ajoblanco, todo tipo de pescados y mariscos, zarzuelas y paellas, verduras a la plancha o las innumerables ruta de tapas en la capital.
Gurullos y pescado de Níjar
Una laboriosa pasta, de herencia musulmana, que se elaboraba a mano con harina de trigo duro, agua y sal. En la zona de la costa los gurullos se acostumbran a preparar con pulpo y jibias.
Prueba las recetas de tradición almeriense, elaboradas con productos de primera calidad, en el Restaurante la Ola, que se encuentra en la Isleta del Moro, en pleno Parque Natural de Cabo de Gata. Disfrutando de vistas al mar te servirán pescado fresco, guisos marineos, gambas rojas y paellas. Sin duda todo de lo más freso porque en la Ola disponen de un barco de pesca propio con el que salen todos los días al mar.
Zarzuela en Roquetas de Mar
Roquetas es un lugar pintoresco, que conserva todo el ambiente de pueblo de pescadores y su tradicional subasta de pescado. El abastecimiento de frutas y hortalizas y productos del mar garantizan la calidad de sus platos. Para hacer una buena zarzuela, combinamos pescado y marisco como cigalas, gambón, mejillones, almejas, langostas, calamar y pescado de roca.
Acércate a cualquier de los bares cercanos al puerto para probar el mejor pescado o las zarzuelas, como el Restaurante Nido o el Chiringuito de Paco.
Guisos marineros y gamba roja de Garrucha
Garrucha es una localidad de pescadores en la que encontrar gran variedad y calidad de pescado y marisco fresco. Aquí los platos son sencillos pero es que, con esta calidad de producto, poco más hace falta para que todo sepa a gloria. La gamba roja de Garrucha, más grande y de un color más intenso que la variedad de gamba común, es una de la mejores del Mediterráneo.
De esta modo sencillo preparan sus guisos y pescados en el Almejero, en la Explanada del Puerto de Garrucha. Ideal para comer los mejores salmonetes y gambas rojas a la plancha con vistas al mar.
Productos de la huerta y pescado de El Ejido
De los invernaderos de el Ejido se exportan hortalizas a medio mundo. Qué mejor entonces que saborear aquí las sanas recetas de la dieta mediterránea elaboradas con hortalizas y frutas de la tierra y sus excelentes productos del mar. El mejor lugar para probarlo estos productos es La Costa (en la Avenida Bulevar de El Ejido 48), un restaurante con una estrella michelín, con el toque innovador de su jefe de cocina Jose Álvarez.
Torta de almendras o torta de aceite de Vélez
En Vélez, a 35 kilómetros de la capital, se cultivan algunas variedades de frutos de secano como la uva, las oliva y las almendra. Es normal entonces que su gastronomía se base en estos productos. El postre más característico de Vélez es su torta de aceite, una receta que se conoce desde hace 50 años.
En Almería
Las patatas a lo pobre de El Quinto Toro
Aunque a primera vista parezca un plato sencillo, tiene su que el conseguir que las patatas queden en su punto. Se preparan simplemente con patatas cortadas en rodajas, cebolla, aceite, vino blanco y sal. Las puedes comer muy buenas en El Quinto Toro, en la calle Juan Leal 6 de Almería.
Migas y otras tapas en Casa Puga
Encuentra un hueco en la Puga (calle Jovellanos 7) y escoge entre la gran variedad de sus tapas y raciones: freidurías de pescado, embutidos, quesos, ahumados, salados, revueltos de ajos tiernos, gambones o caracoles. El precio es algo más elevado que en el resto de establecimiento de la zona, pero es uno de los lugares más reconocidos del buen tapeo en la ciudad. Y no te olvides de pedir unas migas. Un clásico!
El ajoblanco en La Encina
El ajoblanco es un aperitivo muy habitual en Almería; una crema espesa a base de almendras, ajos, aceite de oliva y vinagre que se sirve acompañada de pan tostado para untar o como acompañante de algunos platos. Almería es tierra de almendros de excelente calidad por lo que se utilizaen numerosas recetas.
Si estás por el centro de Almería, pruébalo en La Encina (calle Marín 16), así como su sopa fría de tomate raf, el pastel de merluza o las sardinas marinadas.
Nosotros nos apuntamos, si quieres venirte consulta nuestros vuelos aquí.
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Wieliczka, un viaje a las entrañas de la tierra
¿Alguna vez os habéis preguntado de dónde procede un condimento tan popular como la sal? Una visita a las minas de Wieliczka puede ser una excusa perfecta para conocer la extracción de un producto tan preciado por el hombre, además de descubrir una espacio asombroso a la par que sorprendente. Situadas en las proximidades de Cracovia (a unos 15 kilómetros), llevan en funcionamiento desde el siglo XIII casi ininterrumpidamente hasta la actualidad, siendo las segundas minas de sal más antigua del mundo (la primera también está en Polonia, en Bochnia). En 1978 fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, una excusa más para conocerlas.
Pero, ¿qué tienen las minas de sal de Wieliczka que las hacen tan especiales? Para empezar, hay que quitarse de la mente la imagen de oscuridad y claustrofobia a la que solemos asociar la palabra “mina”. Tras el larguísimo tramo de escaleras inicial, de unos 350 escalones, que nos adentra en sus profundidades, la primera sorpresa con la que nos encontramos es la presencia de una estatua esculpida en sal de Nicolás Copérnico recibiéndonos en el primer nivel. Pero ésta no será la única escultura de este mineral que veremos en nuestros recorrido, hay múltiples obras y todas ellas talladas por los propios mineros. Las temáticas van desde la representación de personajes históricos, pasando por escenas del trabajo en la mina, hasta incluso religiosas. Por haber, hay hasta un relieve en sal con la reproducción de la “Última cena” de Leonardo da Vinci. Sorprendidos, ¿no?
Pero esto no es todo. La “joya de la Corona” de la visita se encuentra en la capilla de Santa Kinga, una gran cavidad de 54 metros de largo, 17 de ancho y 11 de alto, esculpida toda ella en la roca, y ornamentada con lámparas, que como no podía ser menos, también son de sal. Es la iglesia bajo tierra más grande del mundo, y sólo por lo inesperado del espacio, merece la pena la visita. Esta obra es fruto de la devoción que tienen los mineros por Santa Kinga, de la que dice la leyenda que trajo la sal a Polonia.
La visita termina a 135 metros de profundidad, tras haber pasado algunos lagos de salmuera, que incluyen espectáculo de luces con banda sonora de Chopin. Esto último puede sonar un pocokitsch,pero el espacio vale la pena ¡Ah! Y no temáis, la subida a la superficie se hace en ascensor.
Viviendo experiencias en el subsuelo
Las minas de sal de Wieliczka están perfectamente preparadas para el turismo, pudiendo escoger entre varias opciones a la hora de visitarlas: el “itinerario Turísitco”, es la opción más clásica, pero también podemos ir más allá y convertir nuestra visita en una experiencia más contundente. En el “itinerario Minero” podemos ponernos en la piel de un minero y conocer todos los entresijos de la extracción de la sal. Para los más religiosos existe la “Ruta Peregrina”, que se centra en los espacios espirituales de las minas, como son la Capilla de Santa Kinga y la capilla de San Juan Pablo II.
Además, las minas cuentan con un microclima que resulta beneficioso para la salud, ya que son espacios libres de contaminación, en los que además reina la calma. Por otro lado la sequedad del ambiente provocada por la sal y la temperatura constante, ayuda a crear un escenario perfecto para aquellas personas con problemas respiratorios. Las instalaciones incluyen un balneario en el que poder disfrutar de sus diferentes tratamientos Y para aquellos que vayáis con tiempo y os gusten las emociones fuertes, que sepáis que el complejo incluye alojamientos para poder pasar la noche. Se encuentran en dos niveles de profundidad, uno a 125 metros y otro a 135. ¿Os atrevéis?
Preparando la visita
Os recomendamos que tengáis en cuenta los siguientes puntos antes de realizar la visita a estas minas:
- Hay servicio de autobuses desde Cracovia con una frecuencia de unos 20 minutos.
- No es necesario realizar reserva. La visita se realiza siempre con guía, que está disponible es múltiples idiomas, aquí tenéis los horarios.
- Tiempo medio que lleva realizar toda la visita es de unas tres horas.
- La temperatura del interior de la mina es de unos 14-16 grados, así que no olvidéis llevar alguna chaqueta o ropa de abrigo si no queréis pasar frío.
- Son muchos los escalones a descender, alrededor de 800, así que es importante que llevéis calzado cómodo.
- ¡Ojo! Para aquellos que queráis dar envidia a vuestros amigos con vuestras fotos, tened en cuenta que para fotografiar o filmar el espacio tendréis que pagar un suplemento.
No os perdáis la oportunidad de conocer tan peculiar espacio, consulta nuestros vuelos aquí.
Texto de ISABELYLUIS Comunicación
Fotos de Taver, Jennifer Boyer, Alexander Baxevanis y Minas de Wieliczka (fotos de R. Stachurski)
+ infoSevilla entre arrozales y marismas
Las marismas del Guadalquivir
Se sitúan en el antiguo estuario del río, entre Sevilla, Huelva y Cádiz, con una extensión aproximada de 2000 Km2 y forman parte del Parque Nacional de Doñana, que es uno de los humedales más importantes de Europa. Es allí donde viven más de 100 especies de aves que forman parte del ecosistema y que dan lugar a un verdadero espectáculo al levantar el vuelo. Un lugar en el que los pájaros parecen tocar flamenco y los cangrejos rojos dar palmas.
Se trata de una ruta ideal para hacer lo que le gusta a cualquier viajero que se precie: perderse. Pero perderse en el sentido más literal de la palabra, pues existen centenares de caminos entre arrozales sin señalizar.
El Amazonas sevillano
Nuestro recorrido comienza en el cauce del Guadalquivir y sus innumerables brazos al acercarse a la desembocadura, una imagen que puede recordarnos al mismo Amazonas. Allí encontramos la Isla Mayor, un municipio de poco más de 5.000 habitantes. El pueblo está rodeado de campos de espigas y cultivo por lo que, cuando están inundados, da la sensación de ser una auténtica isla. Para los amantes del senderismo, además, hay disponibles una serie de rutas a través del municipio que también pueden hacerse en bicicleta.
Si sois aficionados al piragüismo, no podéis perderos el Brazo de los Jerónimos, un canal repleto de cañas y juncos por el que navegar se convierte en una experiencia única.
Retroceder en el tiempo
Para cruzar al otro lado del río, sólo se puede hacer a través del transbordador de Coria del Río, que une las dos orillas del Guadalquivir. Un delicioso viaje que recorre 300 metros en apenas 3 minutos y que te traslada inevitablemente a una inquietante película americana que transcurre en el Mississippi o en los Everglades. Un trayecto junto a coches, tractores, pescadores, cabras y motos de los agricultores, en el que el tiempo se para.
Mención a parte merece el espectáculo de ver desde la orilla, a pocos metros, un barco mercante o un crucero partiendo las aguas tierra adentro cuando sube la marea, camino del puerto de Sevilla o del Atlántico. Una imagen sorprendente y surrealista que se grabará en vuestras retinas.
A la llegada a Coria, seguimos andando aguas abajo y continuamos hacia La Puebla del Río, por la calle Arrozal, que es un camino de tierra entre álamos que en primavera se cubre de yerba y flores. Estando en este lado del río, se puede aprovechar para visitar pueblos como el Poblado de las Colinas o Utrera.
Para chuparse los dedos
Tras el paseo en barco, nada mejor que unos molletes o tostadas con manteca colorá para reponer fuerzas. Es el desayuno más típico por esta zona y no hay bar que se precie en el que no ofrezcan esta pasta para untar hecha a base de manteca de cerdo salpicada con pequeños trozos de carne y aderezada con ajo, pimentón, orégano, laurel y otras especias. Un placer para los sentidos que conquistó al mismísimo Paco de Lucía que le dedicó algunos acordes y notas en alguna de sus más célebres melodías.
Pero la propuesta gastronómica de esta zona del humedal sevillano no termina aquí y es tan variada como su propuesta paisajística.
Si decidís viajar en junio, podréis disfrutar de la Feria y Fiestas del Arroz y del Cangrejo, que dura cinco días y dónde podréis degustar platos típicos como: cangrejo con tomate, colas de cangrejo al ajillo o en salsa, tortilla de camarones, camarones con pimiento, arroz con pato o albures al salazón.
Restaurantes como El Tejao, Sevruga o El Estero sirven deliciosos platos de cangrejos, angulas, pato, doradas o lubinas, siempre con arroz a orillas del Guadalquivir.
Para degustar otro de los platos indispensables de la zona, el faisán con arroz, el restaurante Arco de Colina es parada indispensable, con una calidad y precios que os dejarán con la boca abierta.
¿Te atreves a aventurarte por las marismas del Guadalquivir? Consulta tu Vueling a Sevilla aquí.
Texto de Laura Llamas para Los Viajes de ISABELYLUIS
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