Descubriendo los Museos de Montaña de Messner
La provincia de Bolzano, también conocida como Alto Adigio o Tirol del Sur, a caballo entre la cultura austríaca y la italiana, tiene en su haber una de las cadenas montañosas más populares de Italia, los Dolomitas. Estos conforman un espectacular paisaje en el que se alternan los valles con sus características montañas que parecen quebrar el cielo, cuyo cambio de color con la luz solar tanto sorprende a los visitantes: durante el día lucen blancas, y al amanecer y al atardecer adquieren un precioso tono rojizo. Hasta el propio Le Corbusier se quedó prendado de sus magia y llegó a decir que eran “la más bella obra arquitectónica del mundo”. Protegidas por siete parques naturales, en 2009 fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Los Dolomitas son un espacio perfecto para la práctica de los deportes al aire libre, como el esquí o la escalada, y a su vez son un espacio perfecto para los amantes de la contemplación de la naturaleza o los buscadores de inspiración. Esta última es más que seguro que la encuentres en el Messner Mountain Museum (los Museos de Montaña de Messner), una red conformada porseis museos ubicados en emplazamientos muy singulares del Tirol del Sur, cuya temática gira en torno al montañismo, la escalada y las culturas de los pueblos de altura.
Detrás de un concepto tan especial de museo como lo es este, con un amplio vínculo con la naturaleza, solo podría estar una persona tan singular y excepcional como lo es el italiano Reinhold Messner. Considerado como uno de los mejores alpinistas de todos los tiempos, tiene en su haber catorce ochomiles, todas ellos escalados sin ayuda de oxígeno. En el año 1978, Messner junto al austríaco Peter Habeler serían los primeros en ascender el Everest sin botellas de oxígeno. Ese sería el principio de una larga carrera escalando montañas. Su intrepidez y sus ganas de probar experiencias le llevaron en 1991 a formar parte de la primera expedición que cruzó la Antártida sin ayudas externas.
En la actualidad lleva una vida bastante más tranquila, centrada en la escritura de libros y en el Messner Mountain Museum, un original conjunto de museos que consta de los siguientes espacios:
MMM Corones. Situado en la cima de Kronplatz, en él se explica la historia del montañismo. Obra de la arquitecta Zaha Hadid, el museo está escavado en la montaña, del que solo se aprecia en el exterior su triple mirador en la cumbre, con unas impresionantes vistas del monte Peitlerkofel, el Heiligkreuzkofel, el Ortler y el sur del Tirol.
MMM Firmian. Cerca de Bolzano se encuentra el castillo de Sigmundskron, donde se puede visitar este museo cuya temática central es el encuentro del hombre con la montaña. Ya solo por las vistas que en él hay de los Alpes y los Dolomitas merece la pena acercarse hasta aquí.
MMM Dolomites. También conocido como el “Museo en la Nubes”, está situado en un antiguo búnker de la Primera Guerra Mundial localizado en la cumbre del monte Rite (2000 metros), entre Pieve di Cadore y Cortina d'Ampezzo. En su interior acoge el museo dedicado a la escalada deportiva en roca, en el que se rinde especial homenaje a los Dolomitas y a todos aquellos que los han escalado.
MMM Juval. Situado en el castillo de Juval, está dedicado a la Magia de la Montaña, y en su interior alberga obras de arte, entre las que destacan la colección tibetana y la de máscaras procedentes de los cinco continentes. A este espacio solo se puede acceder mediante visita guiada, y los meses de julio y agosto permanece cerrado ya que es la residencia de verano de la familia Messner.
MMM Ripa. Otro castillo, en este caso el de Burnico o Bruneck, es el encargado de albergar el museo dedicado a las culturas vinculadas a la montaña. No en vano el nombre de este espacio proviene de la unión de la palabras tibetanas ri (montaña) y pa (hombre).
MMM Ortles. En la aldea de Solda, en un sencillo edificio de piedra semi-subterráneo, en el que los pastizales hacen de techumbre, se encuentra el sexto y último espacio de este peculiar museo. El tema central del mismo es el mundo del hielo, donde se habla del esquí, la escalada sobre hielo y las expediciones a los polos.
Ahora que ya tienes las claves de algunas de las maravillas que se esconden en el Tirol del Sur, sólo tienes que coger tu Vueling a Verona –está a aproximadamente una hora y media en coche de Bolzano- y aventurarte a conocerlas.
Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS
Imágenes de Messner Mountain Museum y Zaha Hadid Architects (© Inexhibit)
+ infoViena a cuerpo de rey
Parques, jardines, palacios, museos, el Danubio ambientado cual playa urbana, comida callejera en formato quiosco o chiringuito, gastrobares, bistronómicos y restaurantes de autor que han superado, e incluso obvian ya en sus cartas, el archiconocido schnitzel (o escalope vienés). La gastronomía de Viena está para salir rodando como su noria. Ya no por gula sino porque la oferta es tal y tan sugerente incluso en alta cocina, que se necesitan unos cuantos días para degustar y disfrutar a cuerpo de rey de toda su rica variedad.
Dónde comer
No es el restaurante más estrellado de la capital austríaca pero está, con razón, entre los diez mejores del mundo. Su imponente emplazamiento, en uno de los parques más bonitos de Viena, se corresponde con una cocina de producto efectista en la que prima el festival sobre la constricción minimalista. La mesa se viste de fiesta para ver circular el carro de referencias para el aperitivo o el cóctel, el de panes, el de quesos y hasta el de hierbas aromáticas entre los impecables platos de Heinz Reitbauer, quien ahonda en sus raíces y experimenta con las mismas en diferentes menús degustación.
Tras una elección rápida entre menú corto o menú largo se sucede el desfile de platillos de producto con pocas pero justas florituras. Bocados creativos con sumos contrastes salen de una minúscula cocina bien acompasada con la sala, dirigidas respectivamente por los dos hermanos Mraz. No pierdas de vista su bodega, que conviene conocer y pisar para entender la verdadera historia de este negocio familiar.
Tian
No hace falta ser vegetariano (si lo eres, lo disfrutarás aún más) para adentrarse en la cocina de Paul Ivic. Pocos chefs de su nivel han hecho tanto por otorgar su lugar a la cocina más saludable. A partir de una exhaustiva recolección del mejor producto autóctono, acertadas combinaciones y emplatados que conmueven, Tian (e incluso la versión informal de su Bistro, donde se sirve el apfelstrudel o pastel de manzana más atípico de la ciudad) es una dirección a tener muy en cuenta, también por sus tremendos postres.
Es el bistronómico del chef Konstantin Filippou, quien cuenta asimismo con su propio gastronómico puerta con puerta. Un bistró donde, concretamente, el vino natural juega un importante protagonismo en el maridaje de platos, que apenas plantean riesgos y son de generosas raciones. Para salir bien servido y mejor bebido.
Dónde tomar…
Una pizza. Para aquellos que necesitan alternar la buena mesa con el bocado rápido y asequible, nada mejor que la pizzeria Mari’ para comer pizza allí mismo o para llevar. Correcta oferta de especialidades italianas en un local de enormes dimensiones. Conviene reservar.
Un helado. No sé muy bien si para echar por tierra o para reafirmar esa consideración de ciudad “fría” que algunos tienen de Viena, ahí está su montón de heladerías. Pasaos especialmente por Schelato, donde se sirven del arte italiano para ofrecer sabores sorprendentes que renuevan constantemente. El coqueto local también invita a quedarse.
Una sacher. Degusta la mejor sacher individual o en porciones en Demel, donde el obrador a la vista es de visita obligada antes de sentarte en una de sus mesas. La vitrina junto a la entrada es sumamente tentadora, así que si te lo puedes permitir prueba también sus milhojas y demás tartas clásicas.
Una copa. En la última planta del 25 Hours Hotel, en pleno barrio de los museos, se ubica también uno de los bares más interesantes de la ciudad. Por su ambiente, sus cócteles, su terraza con vistas, sus elementos decorativos de otros tiempos… El Bar Lounge Dachboden te gustará.
Dónde dormir
En pleno distrito 1 de la ciudad, a dos pasos de la catedral de San Esteban, está este hotel de suites abuhardilladas, decoración Art Nouveau, una pequeña terraza en su azotea y servicio atentísimo. No dejes de visitarlo porque es, sin duda, un lugar con encanto, incluso para tomar algo. Recogido en un callejón sin salida, aparece como un oasis de gran valor cultural y sumo estilo.
Ubicado en esa arteria principal donde proliferan las terrazas en plena acera y discurren la mayor parte de líneas de tranvía, el Ring es la versión casual del Grand Hotel. Déjate caer por su sauna con vistas sobre el skyline de la ciudad, disfruta de su desayuno a la carta y ten en cuenta que en su bar podrás también tomar una copa de madrugada.
Texto y fotos de Belén Parra de Gastronomistas.com
+ infoPaseando por el Madrid de los Austrias
Entre los múltiples encantos que encierra la capital española, el conocido como Madrid de los Austrias es una de las zonas más apasionantes de la ciudad. El entramado irregular de esta parte del casco histórico de Madrid se remonta a los siglos XVI y XVII y fue escenario de justas, intrigas y es el principal testimonio del paso de la dinastía Habsburgo por la villa. De hecho, fueron ellos quienes eligieron Madrid como capital del imperio y la embellecieron para que estuviese a la altura de tal rango.
Plaza Mayor y alrededores
La Plaza Mayor es el principal enclave de los construidos por los Austrias en Madrid, por lo que es el lugar perfecto para iniciar esta ruta. Llena de vida y de gente, es una de las plazas más bonitas de Europa. El proyecto lo inició Juan de Herrera bajo el reinado de Felipe II y adquirió más o menos su aspecto actual con el reinado de Felipe III. Y decimos más o menos porque sufrió un grave incendio en 1790 y tuvo que ser reconstruida por Juan de Villanueva. En uno de sus lados se levanta la Casa de la Panadería, iniciada en 1590 primer edificio del complejo. En el centro, preside la plaza la estatua ecuestre de Felipe III de Juan de Bolonia y Pietro Tacca.
Si salimos de la plaza por la calle Gerona, daremos de frente con el opulento Palacio de Santa Cruz, que se encuentra en la plaza de las Provincias y, originalmente, fue la cárcel de la corte. Levantado en estilo herreriano, su construcción comenzó en 1629, aunque nuevamente un incendio, esta vez en 1791, hizo que Villanueva lo tuviese que reconstruir. No obstante, se mantuvieron los elementos originales, como la portada principal, las dos torres que flanquean la fachada y el gran escudo central. Desde el año 1938 es la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores.
En la misma plaza encontramos una réplica de la Fuente de Orfeo, del siglo XVII, la original se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional. Si enfilamos la calle de la Fresa y caminamos hasta la calle Postas, veremos la Posada del Peine, uno de los alojamientos hoteleros más antiguos de España, fundado en 1610.
Calle Arenal y plaza de Oriente
Desde aquí salimos a la calle del Arenal, donde se encuentra la popular iglesia de San Ginés, del siglo XVII, que alberga un gran número de obras de arte. Muy cerca se encuentra la mítica chocolatería San Ginés, de 1894, y que es uno de los lugares favoritos de los madrileños para tomar un chocolate con churros.
Entre la calle Arenal y la Gran Vía ascienden unas red de calles que aún conservan conventos antiguos como son el Monasterio de las Descalzas Reales o el Convento de la Encarnación.
Si seguimos por la calle Arenal llegamos a la plaza de Isabel II, antes llamada de los Caños del Peral, con la espectacular fachada del Teatro Real. La plaza fue muy importante por en la época de los Austrias ya que, en el centro, había una de las principales fuentes de la ciudad. Hoy podemos ver los restos de esa construcción si bajamos a la estación de metro de Ópera.
Bordeando el Teatro Real llegamos a la plaza de Oriente, con el Palacio Real, que se levanta en el lugar en el que estuvo el alcázar de los Habsburgo. En el lado sur de la plaza de Oriente, la Plaza de Ramales nos recuerda que ahí estuvo la iglesia de San Juan Bautista, lugar de enterramiento de Diego Velázquez. Como curiosidad, los huesos se buscaron pero nunca han aparecido, aunque se cree que se encuentran en algún lugar de la plaza.
Por la calle San Nicolás entramos en una de las partes más antiguas del barrio, con la iglesia de San Nicolás de Bari, que es la más antigua de la ciudad y, volviendo a la calle Mayor, se alza el Palacio de los Duques de Uceda, una majestuosa residencia del siglo XVII. Al lado, la Iglesia del Sacramento fue financiada por el Duque de Uceda en 1616.
Volviendo a la Plaza Mayor, es casi visita obligada cruzar el arco de Cuchilleros, típico por los mesones de sus alrededores y donde se encuentra el famoso restaurante Casa Botín que, fundado en 1725, ostenta el título de restaurante más antiguo del mundo. El arco de Cuchilleros fue construido por Juan Gómez de Mora en 1619 para salvar el desnivel entre la plaza y la Cava de San Miguel. Además, el edificio, con tres pisos más que los del resto del conjunto, fue durante siglos el más alto de Madrid. Desde este lugar, enfilando la Cava de San Miguel, llegamos al Mercado de San Miguel, uno de los lugares preferidos por los madrileños con ganas de tapear productos de primera calidad. Cerca del mercado encontramos la plaza de la Villa, una de las más representativas del Madrid de los Austrias por sus tres singulares edificios: la Casa de la Villa, antigua sede del Ayuntamiento, la Casa y Torre de los Lujanes y la Casa de Cisneros.
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Texto de Aleix Palau para Los Viajes de ISABELYLUIS
+ infoSecretos de Florencia
Por Mariana Calleja de TravelThirst | Ilustración de Federico Rojas
Por supuesto, hay mucho que ver y aprender de Florencia, en esta ciudad tan rica, con tanto arte, paisaje e historia. Pero esta vez decidimos visitar una Florencia secreta, que se descubre por las mismas calles en las que ya habíamos estado alguna vez.
Tal vez ya hayas hecho esto antes pero siempre hay algo nuevo por descubrir. Así que, guarda tu mapa y sigue esta guía secreta. Si te pica la curiosidad, aquí podrás conocer los secretos de Florencia que hemos conseguido encontrar y sentir para ti.
1. Restos de un anfiteatro romano
Hay una pequeña calle en particular donde se puede notar una curva prominente, en la que los edificios y casas todavía se conservan. Pero lo que no se sabe ni se ha dicho, incluso dentro de sus muros, es que la fa forma de esta curva representa el lugar en el que se ubicaba un anfiteatro en tiempo de los romanos!
Camina en línea recta desde Piazza Santa Croce, tomando la estrecha calle de Via Torta. Sigue caminando hasta una calle que lo rodea todo! Serás capaz de sentir e incluso imaginar donde se encontraba esta estructura romana. Hoy en día siguen sin haber paredes.
2. Las inundaciones de Florencia
El Río Arno es parte de la esencia de Florencia. Aunque su caudal ahora parezca constante, no siempre fue así. ¿Sabías que este río inundó la ciudad hasta en 3 ocasiones diferentes en el pasado? En el año 1333 incluso llegó a derribar el conocido Ponte Vecchio. Afortunadamente fue reconstruido y continua en pie.
Pero lo que los viajeros, locales o cualquier persona curiosa no puede imaginar es que existen algunas marcas de estas inundaciones por la ciudad. Y como una parte importante de la historia, ya que es, queremos compartir este consejo con usted.
La mayor inundación se produjo en 1966, no hace mucho tiempo, cuando llegó a 5 metros de altura. Puedes ver las placas conmemorativas que recuerdas las almas perdidas durante el diluvio.
3. Impactos de Tormenta en el Duomo
En 17 de junio 1600, Florencia sufrió una terrible tormenta, durante la cual cayó un rayo directamente sobre el balón de oro y cobre de la cúpula de Brunelleschi. Esto provocó que el balón cayera al suelo pero, afortunadamente, no llegó a hacer daño a nadie. Sólo dejó un gran agujero en el suelo. En lugar en el que cayó la pelota aparece hoy en día un círculo blanco.
4. Abejas de Ferdinand
En la Piazza Annunziata, se ubica la magnífica estatua de Fernando de Médicis, en la que verás un gran enjambre de abejas que se reúnen en torno a la abeja reina, símbolo del escudo de armas de Ferdinando y la convivencia pacífica que tenían en ese momento. Se dice que las abejas son incontables … pero creo que no es cierto! Nos atrevemos hemos atrivod a contarlas y son 91 abejas!
5. Árbol de San Zanobi
Justo a uno de los lados del Baptisterio de Florencia, se puede ver una columna de un solo pie. Pues bien, esta columna tiene una bonita historia sobre un obispo muy querido, el primero de la ciudad de Florencia.
El día en que San Zanobi falleció, toda la ciudad lanzó a la calle en un desfile en su honor, y se enterró en la iglesia de San Lorenzo. Unos años después, se decidió trasladarlo a la antigua catedral de Santa Reparata.
Fue en enero, un día oscuro de invierno, mientras se llevaba a cabo de nuevo el desfile, cuando decidieron llevar su cuerpo a la nueva ubicación. Se dice que, cuando pasaron por el Baptisterio, el ataúd del obispo rozó las ramas sin hojas de un olmo, haciendo florecer de inmediato. Cuentan que fue un milagro muy hermoso.
Para celebrar este hecho, los florentinos construyeron una columna en el lugar, con un pequeño detalle de hierro de un árbol lleno de hojas que representan el milagro de San Zanobi. Se celebra cada día 27 de enero.
6. El Misterioso Retrato de Miguel Ángel
En una esquina justo al lado de la entrada principal del Palazzo Vecchio, se puede llegar a ver tallado en la misma piedra de la pared, un pequeño rostro.
Si te acercas lo suficiente, en la esquina entre la Via della Nina y Piazzale degli Ufizzi, podrás observar una pequeña talla semejante a la de un rostro humano.
Se dice que fue esculpida por Miguel Ángel, tal vez en un momento de aburrimiento o de rivalidad. La leyenda explica cómo Miguel Ángel podría haber sido desafiado por un amigo escultor que comentaba lo lento que era esculpiendo sus obras. Mientras Miguel Ángel, escuchaba se giró hacia la pared y esculpió en un momento esta cara para demostrar que su colega estaba equivocado.
Otra leyenda cuenta en cambio, cómo Miguel Ángel encontrándose en la calle escuchando una conversación aburrida de alguien que se acercaba hacia él. En su aburrimiento y una vez más, encarado a la pared, esculpió la figura de la piedra de la esquina.
¿Cuál crees que es la verdadera?
7. Antigua cárcel convertida en edificio de apartamentos
En la Via Gibhellina, se encuentra el Monasterio delle Murate, más conocido por ser sede de una importante cárcel durante 500 años. Tras su cierre y trasladado a una nueva ubicación, la infraestructura fue utilizada como restaurante y parque recreativo para mucho tiempo, hasta el siglo 20. En este momento, un proyecto social que rescata viejas estructuras para mejorar la calidad de vida, ha tomado la zona con el fin de construir un edificio de apartamentos. Todavía se puede ver e incluso visitar el lugar, tomar un café o simplemente sentarse en un banco y admirar el increíble paso del tiempo, mientras susurra una historia a tu oído.
Se trata de un ejemplo inspirador. Uno más grandes logros de la ciudad de Florencia es el de avanzar hacia tiempos mejores y mejorara la calidad de vida.
Por Mariana Calleja de TravelThirst | Ilustración y Fotografía por Federico Rojas
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