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Lanzarote en cuerpo y alma

"Todo el mundo me dice que tengo que hacer ejercicio, que es bueno para mi salud. Pero nunca he oído a nadie decirle a un deportista: tienes que leer". Esta frase de Saramago me animó a destacar en este post la importancia de buscar un equilibrio entre la hiperactividad turística o deportiva cuando viajamos y el conocer experiencias a través de otros. Sí amigos, os lo dice un hiperactivo, de vez en cuando no viene mal planificar también en los viajes momentos de descanso o tener unas cuantas buenas frases como mantra para competir. Sí señor Saramago, tenía usted mucha razón: leyendo también se viaja y se da un relax a la mente, que bien es cierto que en el deporte no todo es físico. ¿Por qué Saramago en un post de Lanzarote? Me enteré, y ya iba siendo hora con la cantidad de viajes a la isla que he hecho de que el escritor premio nobel pasó sus últimos años en Lanzarote.  Allí, en el pueblo de Tías encontrarás “A Casa” como le gustaba llamar a su vivienda. Lanzarote fue la otra patria de Saramago. “Una vida entera para llegar aquí”, dice cuando se instala en esta isla del sur. El paisaje de Lanzarote, los volcanes, las noches cálidas, la paz isleña y sus habitantes, hicieron que muchos artículos, novelas y diarios fueran escritos en esa casa del municipio de Tías, que como el premio nobel aseguraba, “No es mi tierra, pero es tierra mía”. Frase que reza en la escultura homenaje delante de “A casa” y de “La Biblioteca”, que es como se llama su casa-museo. Todos y cada uno de los objetos que se encuentran en “A Casa” tienen un sentido especial. Un olivo para recordar su tierra natal, o relojes que siempre marcan las cuatro porque a esa hora conoció a Pilar, su viuda, hacen de este museo un sitio especial, alegre.

Aquí no podemos resumir toda su obra pero si seleccionar tres frases que nos pueden valer como mantra de motivación en entrenos y competiciones:

- Dentro de nosotros existe algo que no tiene nombre y eso es lo que realmente somos.

- La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva.

- Siempre acabamos llegando a donde nos esperan.

Terminada esta pequeña introducción con Saramago y su relación con la isla os diré que el viaje a Lanzarote fue ya en marzo donde volé para competir en el tri122 de Costa Teguise. Es un triatlón que ya os recomendaba tener en cuenta junto con el Challenge Fuerteventura (abril) como posibles carreras preparatorias para el Ironman Lanzarote que se disputa cada mayo con salida y llegada en Puerto del Carmen. La competición en el tri122 fue bien, sin incidentes y con poco viento. Natación en la Playa de las Cucharas (donde al día siguiente hicimos windsurf), bicicleta con un circuito modificado con respecto al de años anteriores y carrera a pie por el paseo marítimo. Los consejos a nivel deportivo para esta prueba serían muy similares a los que os pude dar en el post sobre Ironman Lanzarote por lo que no profundizaremos en esto. A nivel de estancia para esta prueba decidí quedarme en el Barceló que está en el mismo Costa Teguise. Fue una agradable sorpresa conocer de primera mano que pronto tendrán una mejor oferta específica para deportistas en sus instalaciones, y a tener en cuenta, ya que a diferencia del lado opuesto de la isla, que visitamos en el viaje anterior, aquí sí que puedes meterte a nadar en aguas abiertas, algo que los triatletas agradecemos. Resumiendo, que si quieres olas y viento ya está bien la zona de Famara, y para nadar, hacer windsurf, y disfrutar de la playa, Costa Teguise sería una opción más acertada.

A nivel de gastronomía esta vez seleccionaría dos propuestas.

- Antes de la carrera, una buena opción para la carga de hidratos, la tenemos en Portobello. Atención; es muy familiar y se nutre de comida casera italiana. A destacar la amabilidad y la cercanía en el trato de la dueña.

- La segunda, para después de la carrera, es La Bohemia -creo que el mejor en la zona de Costa Teguise -. Buenísima carne y asado, y un trato cercano excelente. Tranquilo que si no comes carne, en la carta tienen muchas otras opciones para escoger.

En cuanto a visitas en el post anterior nos dejamos algunos “grandes éxitos” de la isla que quiero recuperar aquí, como son la Playa de Jablillos, Playa Mujeres, Playa de Papagallo y, Lago Verde. Todas ellas son extraordinarias opciones para pasear y desconectar, ¡y hasta leer! También, si os gusta el buceo, en la misma playa donde hicimos windsurf, tenéis opciones para contratar bautizos de buceo.

Y diréis: Si me interesa el deporte en Lanzarote ¿Hay más competiciones interesantes en la isla? Pues sí, quedan el  70.3 Lanzarote el 19 de septiembre, el 4 stage Mountain Bike y Duatlón de Lasanta en enero. Y tras estas recomendaciones en dos posts de Lanzarote creo que pronto nos vamos a dar un salto de isla dado que me está entrando la curiosidad de descubrir el trail como deporte y tanto la Trans Gran Canaria que será del 4 al 6 de marzo 2016 como la Transvulcania en la Palma en Mayo son pruebas con renombre en el calendario derun internacional como para tener en cuenta a la hora de planificar la próxima temporada.

¿Te apuntaste al final al Ironman Lanzarote? Reserva ya tu billete aquí si estás inscrito o anímate a probar en otra fecha para descubrir por qué todo el mundo va a entrenar o competir a las Islas Canarias.

Texto de Raúl Casañas

Imágenes de Ginés Díaz, Jules/Lanzarote InformacionTabayesco, Idoia Núñez

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El centro histórico de Málaga

Las calles de Málaga guardan un encanto y un colorido especial. Pasear por el centro de la ciudad es pasear por rincones llenos de historia, con muchos puntos de interés concentrados.

Uno de estos lugares es la bonita fachada de color crema y macetas en sus balcones del resguardado pasaje Chinitas, que evoca al pasado y al mítico Café Cantante de Chinitas, frecuentado en su época por toreros, literatos y poetas como Federico García Lorca.

El Café de Chinitas fue un escandaloso y el más famoso “café cantante” de Málaga, conocido por sus espectáculos artísticos y taberneros que existió entre 1857 y 1937. Debido a su gran popularidad, el pasaje donde estuvo ubicado, ha conservado su nombre, y los versos de Federico García Lorca así lo recuerda:
En le Café de las Chinitas dijo Paquiro a su hermano: “Soy más valiente que tú, más torero y más gitano”.
 Sacó Paquiro el reloj y dijo de esta manera “Este toro ha de morir antes de las cuatro y media”.

El nombre lo recuperó el afamado Restaurante Chinitas que basa su cocina en mariscos, carnes, jamón y platos típicos malagueños como la fritura malagueña o el arroz caldoso con bogavante.

Cerca de allí tienes también laBodega Quitapenas, fundada en 1880 y especializada en pescados y mariscos como el pulpo frito, los calamares, chopitos, jibias, bacalao, huevas, gambas y navajas o la riquísima tortilla de camarones que se riegan con vinos malagueños.

Y la Taberna Trillo, uno de los restaurantes con más solera del casco histórico de Málaga, con sus deliciosas especialidades de albóndigas de bacalao en salsa de calabacines, higadito de chivo encebollado, ortigas de mar rebozadas o lomo ibérico relleno de chorizo y alioli de pimiento. Todo un lujo para conocer la buena gastronomía local.

A unos metros se alza la Catedral de Málaga, una de las joyas renacentistas más valiosas de Andalucía. A la Basílica de la Encarnación se la conoce popularmente con el nombre de la Manquita,por su condición de inacabada. Su tesoro artístico alberga una tabla del Divino Morales, una escultura de la Virgen de los Dolores de Pedro de Mena, y otros de Andrea del Sarto, Van Dyck, además de varios cuadros del Niño de Guevara.

Continuamos hacia el norte pasando la calle Calderería, donde se encuentra la taberna Mitjana, céntrica y bulliciosa, con sus enormes barriles en la plaza que le dan un aire rustico. Sirven enrollaos, rebanás, pescaditos fritos y raciones con el vino dulce de Pedro Ximénez, la esencia de la taberna. De esta calle destaca la elaborada rejería de diseño ochocentista y caracoles de forja.

Y justo al lado, en el Gibralfaro, sirven generosas raciones de pescadito, berenjena con miel o el adobo a muy buen precio. Eso si no tienes inconveniente en salir con olor a frito para el resto del día.

En la bonita plaza de la Merced se encuentra la Casa Museo de Picasso . Ubicado en el Palacio de Buenavista, un edificio del siglo XVI declarado Monumento Nacional y conserva más de 280 obras del artista entre pinturas, esculturas, dibujos y grabados. Las doce salas del Museo Picasso acogen desde obras del pintor cuando contaba con tan solo 13 años a sus más conocidas creaciones, bien del cubismo o de la denominada etapa azul.

A los pies del cerro de la Alcazaba, de la calle Alcazabilla se encuentra el antiguo teatro romano de Málaga. Permaneció enterrado durante siglos hasta que fue descubierto en 1951. Se puede visitar de forma gratuita durante todo el año.

La Alcazabra y el Castillo de Gibralfaro forman un conjunto fortificado y uno de los enclaves más hermosos de la ciudad. Desde la torre del homenaje de Gibralfaro se pueden observar unas magníficas vistas de la ciudad de Málaga.

Ya por último, en la calle Cervantes se encuentra el Restaurante el Refectorium. Sus deliciosos platos a base de marisco, carne, verduras, ensaladas, le han dado una merecida fama y desde allí tienes unas vistas preciosas de toda la bahía de Málaga.

Imagen de paolotrabattoni.it

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Disfrutando de los alrededores de Madrid

Nada tienen que envidiar los alrededores de Madrid a la capital. En poco más de una hora puedes disfrutar de la naturaleza, ver una de las obras maestras de la arquitectura española, comer un cochinillo asado cerca de acueducto romano o rememorar una batalla de la Guerra Civil ¿Te animas a conocer algunos de estos destinos?

1. El Escorial, un clásico entre los clásicos

El monasterio de San Lorenzo de El Escorial es el principal atractivo de esta población situada a menos de una hora de Madrid. Felipe II encargó su edificación con la idea de hacer un panteón de la familia real. En 1563 Juan Bautista de Toledo inicia su construcción, pero será Juan de Herrera, su sucesor tras su muerte, el encargado de finalizar el proyecto. Tras su sobrio estilo herreriano se encuentran toda una serie de espacios y estancias de entre los que sobresalen la Basílica y la Biblioteca, decoradas con magníficos frescos. A destacar también su colección de pintura con artistas de la talla de Velázquez, Jan van Eyck, El Bosco, Tiziano, Tintoretto o Roger van der Weyden, entre otros.

Además del Monasterio te recomendamos la visita de la Casa del Alcalde Mayor, la Casa del Infante, la Casita del Príncipe y la iglesia de San Bernabé.

Y como no podía ser menos, cerrando una escapada a El Escorial hay que hacer una parada en el Charolés para probar su fabuloso cocido, ¡un must en toda regla!

2. Segovia, más allá de su acueducto

A poco más de una hora de Madrid se encuentra esta bella ciudad cuyo principal protagonista es su acueducto romano. Este símbolo de la ciudad fue construido por los romanos para traer el agua de la Sierra a Segovia, toda una obra de ingeniería que todavía hoy en día no deja de impactar a sus visitantes. Pero aún nos esperan más sorpresas al visitar Segovia, ya que su casco antiguo está repleto de maravillas y de rincones llenos de magia. Es el caso de la Catedral de Santa María, conocida como “La Dama de las Catedrales”, y el barrio de la Judería, con su antigua sinagoga transformada en la Iglesia del Corpus Christi. Los aficionados a las letras no debéis de olvidar de ver la Casa Museo de Antonio Machado. Culminando la visita está el Alcázar, que se alza sobre un cerro, y cuya decoración mudéjar te dejará maravillado.

Otro de los aspectos por los que destaca Segovia es por su oferta gastronómica, entre la que sobresale el cochinillo asado, una delicia que no debes dejar de probar. Entre los lugares clásicos donde degustarlo están el Mesón de Cándido y el Restaurante José María.

3. Chinchón, pasado medieval y variada gastronomía

Sólo por su bella Plaza Mayor merece la pena desplazarse hasta esta localidad que está situada a 45 kilómetros de Madrid. Esta plaza de origen medieval, está formada por edificios de dos o tres plantas con balcones corridos de madera y galería adinteladas, llamando la atención de los que visitan Chinchón por primera vez. Durante siglos ha servido de escenario provisional para todo tipo de espectáculos, como obras de teatro, corridas de toros, fiestas reales o actos religiosos. Muy cerca de la Plaza Mayor se encuentra la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en la que se mezclan los estilos gótico, plateresco, renacentista y barroco. No olvides visitar su interior donde encontrarás el cuadro La Asunción de la Virgen obra de Goya.

Y como no podía ser menos en la zona, Chinchón también es lugar donde aprovechar para saborear su oferta gastronómica, en la que se funden la tradición con la nuevas tendencias culinarias. No olvides irte sin probar su bebida más popular, el anís.

4. Paredes de Buitrago, tras los pasos de la Guerra Civil Española

Si lo tuyo es la naturaleza, pero a la vez te interesa la historia, entonces no debes dudar en acercarte hasta Paredes de Buitrago y visitar los yacimientos  del Frente del Agua. Durante la Guerra Civil Española este frente se encargaba de proteger a Puentes Viejas y El Villar, dos puntos clave en el abastecimiento de agua. En un recorrido de 12 kilómetros, no muy complejo de realizar andando, se pueden ver los restos de los fortines, las trincheras y los búnkeres que emplearon ambos bandos en su control. Una buena dosis de historia reciente al aire libre, un plan campestre un poco diferente, y todo ello a apenas una hora en coche de Madrid.

5. El Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, naturaleza en estado puro

Situado sobre la Sierra de Guadarrama, al noroeste de Madrid, fue declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1993. Entre lo más destacado se encuentra La Pedriza, uno de los conjuntos graníticos más relevantes de Europa, del que sorprenden las formas adquiridas por las rocas debido a años de erosión. Por lo que hace a la vegetación, los encinares son los principales protagonistas, ocupando un 62% de la superficie del parque. En el caso de que seas aficionado a las aves, no debes de olvidar acercarte hasta el embalse de Santillana, en el que se puede observar un amplio repertorio de aves acuáticas y migratorias. A los pies de este embalse se encuentra el castillo de Manzanares El Real, también conocido como el castillo de los Mendoza, construido en el siglo XI, y uno de los castillos mejor conservados de la Comunidad de Madrid.

 

Texto de ISABELYLUIS Comunicación

Imágenes de Chris Gladis, Jerome Bon, Kus Cámara, Jose Luis Cernadas Iglesias, Raúl A.-

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Bares de leche y más

Salir y ponerse las botas en Varsovia puede ser una experiencia deliciosa y al alcance de todos los bolsillos. Sin lujos, las tres comidas diarias pueden salir por unos quince euros. Hay casas de comidas y también las conocidas lecherías o bares de leche (bar mlezny) donde por unos 3 € puedes comer perfectamente. En cuanto a tomarse una cerveza o un refresco, sin miedo os podéis sentar en las terrazas de las principales zonas turísticas (si el tiempo lo permite), porque la cerveza os costará alrededor de un euro… Y allí no son de poner cañitas, sino vasos grandes.

Los polacos son muy aficionados a las sopas y a los guisos. Algunos de los más ricos que probamos y que no deberías perderos son el bigos, un guiso de repollo y carne muy bueno, con un sabor parecido al chucrut; el borsch una sopa hecha con caldo de remolacha y que a veces sirven con una especie de croqueta gigante; el zurek sopa de harina de centeno, champiñon, salchicha y huevo cocido, muy recomendable para el invierno pero cuidado en verano porque la pedimos para entrar en calor un día que llovía y todavía nos duran los calores...Es muy contundente. Otro de los platos típicos y deliciosos el la golonka, un codillo asado que está de muerte; y los famosos pierogi, una especie de raviolis o empanadillas rellenos de carne, de pollo, de queso…

Y hablando de pierogi, os recomendamos Pierogarnia na Bednarskiej (Ul. Bednarska 28/30; tel. (22) 424 13 87), donde podréis disfrutar de los famosos ravioli polacos bien hechos y a un precio más que razonable.

Los bar mleczny o bares de leche

Los bares de leche son los antiguos restaurantes comunistas, que siguen existiendo en forma de comedores populares. Te sentirás como en el comedor de la escuela, con una comida muy casera, todo fresco del dia, y gran variedad de platos típicos polacos.

Algunos en los que nos sentamos fueron el de Krakowskie Przedmieście 20/22, o el "Bambino" en Krucza 21.

Recordando la etapa comunista

Oberza pod Czerwonym Wieprzem
Żelazna 68

Es un local que se ha conservado tal y como eran las tabernas sovieticas. Desgraciadamente no se ha conservado casi ninguna y ésta es una de las mejores, con muy buena cocina tradicional polaca. El precio es normal. Merece la pena para ver como eran. Muy buena la sopa Zurek, el pato y el golonka (codillo).

Pijalnia
ul. Zamoyskiego 28/30

En este bar cualquier hora es buena para tomar algo o zamparse un típico tentenpie polaco. Cualquier hora literalmente porque el local en cuestión está abierto 24 horas al día. Por dentro, está decorado con un montón de detalles comunistas. Las paredes están forradas con periódicos de varias décadas atrás, la música que suena tiene más de 50 años... Mires donde mires hay detalles que recuerdan otras épocas.

Varsovia con encanto

Mielżyńki
Burakowska 5/7

Situado en una antigua fabrica, junto a una iglesia que da un encanto especial, se encuentra uno de los sitios mas agradables para tomar unos vinos y cenar de picoteo. El concepto es diferente dado que, además de degustar los vinos, se pueden comprar. Para una noche romántica o con los amigos, lo recomendamos. No es caro, se puede cenar con un buen vino por unos 20 €. Tiene una terraza muy agradable que, en verano, se agradece.

Restaurante Polka
Świętojańska 2

Al lado de la plaza Zamkowy se encuentra este restaurante cuyo interior parece sacado de una ambiente de casa de muñecas. A pesar de la decoración no es un lugar precisamente caro para degustar la gastronomía polaca.
Una cena para tres personas, con 2 entrantes, 3 platos principales, postre y vino salió por 35-40€ por cabeza.

W oparach absurdu
Ząbkowska 6

La cafetería "W oparach absurdu" (en la bruma de lo absurdo), se encuentra en el barrio de Praga. Sólo por el nombre, ya nos podemos hacer a la idea de que se trata de una cafetería algo alternativa, pero sumamente encantadora!!

Es la cafetería favorita de uno de nuestros mejores amigos polacos. Esta cafetería queda en la zona "bien", así que se puede ir tanto de día como de noche, y además de beber un montón de tipos de cervezas (mi amigo pidió una de chocolate), se puede comer o cenar, platos típicos polacos (pierogi por ejemplo) a unos 4€ el plato.

Tienes 2 pisos y el mobiliario es de estilo antiguo, con sofás, sillas de madera y butacas, maquinas de coser con sus mesas, imágenes de vírgenes, espejos antiguos... ¡Encantador!

Con estas recomendaciones ya sólo nos queda deciros una cosa… Bon apetit!

Dan ganas de ir verdad? Anímate! Consulta nuestros precios aquí!

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