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Ruta hipster por Bilbao

Que los hipster han llegado para quedarse, ya no lo dudamos y que ser hipster está de moda, tampoco. A pesar de que la subcultura que abanderan naciera en los años 40, han llegado para quedarse y están asentándose poco a poco, marcando claramente su terreno.

También saben hasta en la China que Bilbao es la capital del mundo pero, lo que quizás no sepan, es que esta ciudad está sufriendo un proceso increíble de hipsterización. Gracias a la transformación de estos últimos años, Bilbao ofrece un entorno más que propicio para el nacimiento de un fuerte movimiento hipster debido al constante movimiento cultural que cada año va creciendo. No en vano, está considerada como una de las 4 ciudades más hipster de España. Es más, os diré que a modo de apunte curioso, el Athletic Club de Bilbao está considerado un equipo de fútbol hipster dada su condición de rara avis en el panorama futbolístico mundial debido a su filosofía particular.

Si no tienes la suerte de vivir aquí, tranquilo… tienes muchos lugares donde dormir. Una de nuestras elecciones es el Basque Boutique: un pequeño hotel ubicado en el corazón del Casco Viejo que hará que te sumerjas de lleno en la cultura vasca. Cada una de los ocho habitaciones temáticas está dedicada a algún aspecto de la cultura o gastronomía vasca: la Karola, Marijaia, la baldosa de Bilbao…Consiguen una perfecta fusión entre tradición y vanguardia mezclando la decoración vintage con todo tipo de comodidades: tv, wifi, aire acondicionado, baño privado… ¡Una experiencia única que no te puedes perder!

Otro sitio con mucho encanto es la Pensión Caravan Cinema. En pleno Casco Viejo también, esta pequeña pensión es una fusión de diseño, historia, sabor y confort. Cinco habitaciones, cada una de ellas dedicada a algún director de cine contemporáneo español: Almodóvar, Alex de la Iglesia, Amenábar… Un espacio cómodo y con unos precios muy asequibles. ¡Pasarás una noche de cine!

Una vez ya asentados y teniendo en cuenta que Bilbao es famoso por sus pintxos, toca irnos de pintxopote. No puedes dejar de ir a Brass, en Pozas: si quieres desayunar, tomar un brunch o un delicioso pintxo, éste es tu sitio. También tienen sesiones de DJs que harán que no quieras salir nunca… De lo más hipster de la ciudad y con unos precios más que razonables.

En esta misma calle, nuestra querida Licenciado Poza, encontramos un sitio muy especial: la tabernilla de Pozas. De este tipo de bares quedan pocos, pero merecen una visita porque recuerdan al Bilbao de antes. En este local de alta y amplia barra NO hay pintxos sino dos clases de bocadillos: de bonito y de antxoas, que se preparan a petición del cliente en un rincón. ¡Cuidado, no tiene rótulo, por lo que puede pasar desapercibido!

Charlotte, en la calle Heros, tiene desayunos, pintxos, tapas y repostería increíblemente buena. Además preparan unos cócteles que ni en la Gran Manzana. Su decoración americana convierten a este garito en uno de los más agradables de Bilbao.

Tampoco podemos olvidarnos de Mr Marvelous, en la misma calle (la calle Heros está repleta de sitios interesantes). Este maravilloso rincón prepara unas croquetas para chuparse los dedos, un lomo de ciervo increíble y unos huevos a baja temperatura con salsa de trufa y hongos que harán que repitas no una… ¡si no varias veces!

Hecha la ronda de pintxo + pote, ha llegado el momento de sentarnos en un restaurante. Bilbao está plagado de buenos sitios para comer, por ejemplo la Camelia, un sushi bio-vegetal. Este restaurante, ubicado en el Casco Viejo, elabora sushi 100% ecológico y vegetariano, con ingredientes de primera calidad y de modo artesanal. Muy sano e increíblemente rico.

Bascook, en la calle Barroeta Aldamar, es el restaurante de Aitor Elizegi, un cocinero muy reconocido y que puede fardar de tener decenas de premios. Bascook es innovación y tradición, todo en un mismo sitio. La comida es deliciosa y el ambiente muy acogedor. Tienen menú del día (entre semana) a un precio muy tentador.

Si te gusta probar nuevos sabores, tu sitio es Kokken. Este restaurante fusiona gastronomía y arte. Está ambientado en la cocina escandinava y todo recuerda al norte… El local es moderno y funcional pero, sobre todo, muy acogedor.

Por último, puedes irte hasta Rodriguez Arias y comer en Colombo. Aquí podrás degustar platos increíblemente buenos: croquetas, humus, ceviche… todo para chuparse hasta los dedos de los pies. Un ambiente súper agradable y unos camareros atentos y majísimos.

Con la tripa llena, uno ya se siente con ganas de irse de compras. Bilbao tiene tiendas increíblemente geniales. Te desvelamos algunas… en Hitz puedes encontrar ropa, complementos, artículos de papelería y aromas en un local totalmente vintage: decorado con baúles antiguos, máquinas de escribir… ¡hipster total!

Otro imprescindible del shopping es Flamingo Records, un referente de los vinilos en el Botxo. Aquí están especializados en rarezas, vinilos descatalogados y primeras ediciones. Hay muchísima variedad de estilos… ¡no te irás con las manos vacías!

Por supuesto, tenemos que nombrar a la tienda hipster por excelencia: Arizona Vintage Clothing. En esta tienda podrás encontrar ropa y complementos 100% american style. Un indispensable.

Vacas Flacas, ubicada en Bilbao La Vieja, es una tienda de segunda mano espectacular. Tienen una cantidad enorme de ropa y complementos en perfecto estado y con precios 100% anticrisis. Eso sí, no olvides pedir hora antes por teléfono, ¡es un requisito indispensable!

Una de las tiendas más peculiares del Botxo que, sin duda, merece una visita, es La Casa de Atrás. Esta curiosa tienda está en pleno Casco Viejo y ofrece una enorme selección de libros de segunda mano (muchos de ellos descatalogados hace años) y muchísimos vinilos. Aquí incluso puedes hacerte un tatuaje. Es una tienda que merece -y mucho- la pena visitar.

Por último, uno de nuestros preferidos es la conocidísima tienda retro Almoneda Campos. Esta tiendecita está ubicada en la calle Bertendona y, aunque está especializada en lámparas retro, puedes encontrar muchísima variedad de muebles y objetos decorativos vintage. Almoneda Campos te enamorará, estamos seguros.

¿Os apetece tomar algo? La capital del mundo está plagada de locales donde tomar una copa en un ambiente hipster y con mucho buen rollo. El Residence, en la calle Barraincúa y muy cerquita del Guggenheim, es un sitio ideal para tomar un buen gintonic o una cerveza de importación. El ambiente es súper acogedor y, además, suelen tener música en directo.

Otro sitio muy especial es La Catedral de la Cerveza, una visita obligada para los amantes de esta bebida. En pleno Casco Viejo, este maravilloso rincón ofrece un montón de cervezas de procedencias muy variadas: alemanas, austríacas, belgas, escocesas, irlandesas, estadounidenses, holandesas, inglesas, francesas, checas, danesas, italianas, noruegas, suecas, rusas e incluso vascas. Incluso podrás elaborar tu propia cerveza (ofrecen kits con el equipamiento básico para empezar, y otros para elaborar cervezas concretas).

No pasemos por alto el bar Marzana, una tasca con solera, de las de toda la vida, que se ha convertido en una maravillosa fusión de lo antiguo con lo moderno. Seguramente no tendrás mesa donde sentarte pero, no te preocupes, siempre puedes sentarte en la calle y disfrutar de unas vistas increíbles a la ría.

¡Una última copa en La Karola! Este bar, toma el nombre de la famosa grúa de los astilleros Euskalduna que aún sigue en pie. Esa joven, “Carol”, que cruzaba todos los días la ría y dejaba pasmados con su belleza a los trabajadores de los talleres de la zona. Este local, que lleva 40 años abierto, tiene unas increíbles vistas a la ría y una comida que te quita el hipo.

Un imprescindible que no podemos olvidar del ambiente bilbaíno es La Ribera. Este café- teatro se encuentra situado en la parte baja del mercado de su mismo nombre. La Ribera ofrece ‘cocina con música y música cocinada’, lo que se traduce en muchísimos conciertos de música en directo entre los que destacan grupos de jazz o indie. Además, no olvidemos la comida, deliciosa y con una calidad suprema. La Ribera es, sin duda alguna, uno de los locales con mejor ambiente de nuestra ciudad.

Por cierto, si tienes la oportunidad de visitar Bilbao el último domingo del mes, tienes que ir al famosísimo The Sunday Market. Inspirado en los mercados europeos, y tomando como referente los emblemáticos markets de la ciudad de Londres como Brick Lane o Spitalfields, el Sunday Market se ha convertido en una visita obligada. Bajo el lema "Pasión por las cosas bonitas”, en The Sunday Market puedes encontrar de todo: decoración, mobiliario retro, ropa vintage, cupcakes, artesanía, gadgets, arte, flores, tiendas con encanto, gastronomía, música, etc. Otro mercadillo urbano que no debes perderte es el Dos de Mayo que se celebra cada primer sábado de mes. Además es una buena excusa para dar una vuelta por esta zona de Bilbao donde han surgido tiendas muy chulas como Atakontu, Cultto, Trakabarraka, etc… y también aprovechar para tomarte un buen vermut en uno de los muchos bares que hay alrededor del mercado: el ambiente es increíble si sale un buen día.

Y es aquí donde termina nuestra ruta hipsteriana. Estamos seguros que Bilbao te enamorará y, además, disfrutarás de todos y cada uno de los rincones -tan hipster- que esta maravillosa ciudad esconde, pero advertimos que ni están todos los que son, ni son todos los que están, has de sumergirte en la ciudad y bucear por ti mismo ¡No te lo puedes perder, corre a reservar tu vueling!

Fotos: Fernando Sanz
Texto: Tensi Sánchez de actitudesmgz.com

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Hedonismo de agua dulce la fiebre del baño en Zúrich

Es un día cálido en Zúrich. Estamos a las puertas de verano. Muchos locales han salido a la calle con ropa de baño bajo el brazo. Y es que la burguesa Zúrich, afincada en el podio de las ciudades con mejor calidad de vida del mundo, no sólo exhibe un aplastante poder económico, una belleza de postal, y un orgullo nacional por la puntualidad de sus transportes. Zúrich es, por encima de todo, el paraíso de los “Badis”, nombre afectuoso con el que denominan a los baños públicos al aire libre que se extienden por toda la ciudad a orillas de los ríos Limmat y Sihl y del Zürichsee (lago Zúrich); un álter ego de agua dulce que renace año tras año cuando las temperaturas alcanzan las cotas más altas.

Be Water My Friend!

Cinco minutos bastan para darse cuenta que el agua aquí juega un papel protagonista. La mantienen limpia, la exhiben, y le rinden culto. No solo estamos ante la ciudad con más fuentes de agua potable del mundo, unas 1200, sino que además su calidad es inmejorable y su sabor está a la altura de las aguas minerales gourmet.

Con una treintena de instalaciones de baño y casi veinte piscinas al aire libre, ninguna otra ciudad en Europa ostenta tal concentración de baños públicos por cápita. Abiertos a diario de mayo a septiembre, desde la salida a la puesta de sol, los Badis son el epicentro de la vida social. Con los años cada uno ha desarrollado su personalidad, y los hay para todos los públicos y bolsillos. ¡Y todavía hay más! Cuando cae la noche un gran número de instalaciones cobran una nueva vida y se transforman en Badi-Bars, ofreciendo bebidas, cenas, proyecciones de películas y música hasta altas horas de la madrugada.

Animados por el tamaño mediano de esta metrópolis a pequeña escala, y decididos a ahorrar unos francos en transporte, nos dirigimos a alquilar una bici en Züri rollt, el servicio municipal gratuito, donde dejando un depósito de 20 francos puedes disfrutar de la ciudad sobre ruedas. Bajo el lema Do As The Locals Do empezamos el tour.

¡Los romanos se bañaban aquí!

La tradición del baño en Zúrich no es una moda reciente. Su historia se remonta a hace 2000 años, cuando los romanos fundaron los primeros baños públicos en la antigua Turicum -nombre latino de la actual Zürich. Las ruinas de Thermengasse, en pleno centro histórico, todavía se pueden visitar y vienen acompañadas por información detallada de esta tradición ancestral.

Pero no es hasta principios del siglo XIX que la escena bañista eclosiona y los Badis empiezan a colonizar la ciudad. Lo que en un principio surge como una alternativa a equipar las casas con agua corriente, pronto se extiende como la pólvora, y hacia el 1900 ya encontramos 20 baños públicos, eso sí, ¡prudentemente separados por sexos!

Ante tal panorama no es de extrañar que bañarse al aire libre forme parte del ADN de Zúrich. Los locales rinden culto a sus Badis, y los visitantes pronto encuentran su lugar entre una oferta más que sexy.

Mujeres y hombres, y viceversa

¡Nos vamos de paseo por las aguas tranquilas del centro histórico! El primer alto en el camino es el veterano Frauenbadi. Construido en 1837 a orillas del río Limmat y destinado exclusivamente a mujeres desde su fundación hasta hoy, no hay sitio para tomar el sol con mejores vistas de la Grossmünster, la imponente catedral. Reconstruido en estilo Art Nouveau, conserva todo el carácter de la Belle Époque, con un gran claustro de madera cercando la piscina, plataformas para broncearse y accesos a la transparentísima agua del río. Por la noche, este clásico Badi se transforma en el elegante Barfussbar, con música en vivo, noches literarias y danza, donde hombres y mujeres toman cócteles bajo una misma consigna: ir descalzos.

Y como los polos opuestos se atraen, a pocos minutos de allí nos topamos con el Flussbad Schanzengraben, su homólogo masculino, un oasis de tranquilidad reservado exclusivamente a hombres. Este encantador Badi es la instalación de baño más antigua de la ciudad y ha estado en funcionamiento desde 1864. Rodeado por los restos de las antiguas murallas, aquí las corrientes son lentas y nadar no supone un deporte de riesgo. Más allá de las horas de baño, el sitio cambia radicalmente de aspecto y se convierte en el Rimini Bar, un bar restaurante íntimo muy popular en verano, dónde mujeres y hombres se relajan en la zona chill-out mientras la comida se cuece en la barbacoa. El local, de un glamour discreto 100% Swiss style, es el rincón perfecto para picar y tomar algo al fresco, bailar al ritmo de los DJs invitados, y realizar compras en su  mercado semanal de diseñadores locales y ropa vintage.

Alpes, arena y deportes en Zürichsee

Tras un chapuzón en pleno centro nos dirigimos al lago donde bañarse en compañía de patos y cisnes. La historia del Zürichsee está estrechamente ligada a la historia de la ciudad. Los muelles y paseos que recorren sus orillas, inaugurados en 1887, supusieron la entrada de la ciudad en la era moderna; Zúrich ganaba así terreno al agua, dejando atrás la congestionada ciudad medieval.

En la orilla derecha, pasando por la Ópera y la emblemática Bellevueplatz, se halla el Badi más cool, el Seebad Utoquai. Bañarse en sus aguas es como viajar al siglo XIX. Abierto por primera vez en 1890, el histórico Badi es toda una institución en Zúrich. Partes del edificio original de madera siguen intactas, y su colección de piscinas es uno de los rincones más trendies de la ciudad. Áreas para hombres, mujeres y mixtas; accesos directos al lago, plataformas flotantes y terrazas para tomar el sol, todo ello maridado con gente guapa que toma copas, charla animadamente o se dirige a la zona de masajes. Si tienes hambre, el restaurante sirve platos y tapas con aromas mediterráneos. Aunque si lo que buscas es tranquilidad, aquí no la vas a encontrar. Los alrededores están muy concurridos por barcos, veleros y paddles hasta bien entrada la noche. Definitivamente the-place-to-be para los más hedonistas que desean atrapar los últimos rayos de sol antes que mueran en el lago.

Cambiamos de tercio y saltamos a la orilla izquierda. ¡Nos bañamos mirando a los Alpes en el Seebad Enge! Abierto todo el año, en verano se puede disfrutar de piscinas mixtas y plataformas flotantes dentro del lago, y de la sauna durante los meses más fríos. Aunque para ser sinceros, aquí mucho no se nada. Con sesiones de yoga, estética, técnicas de relajación y clases de Stand Up Paddle, este Badi es sobre todo un espacio social para treintañeros donde mostrar los últimos modelos en ropa de baño, mirar y ser visto. Los fines de semana se llena hasta arriba de jóvenes tomando brunchs. Por la noche el Badi no cierra y se pone en marcha la barbacoa y el bar con conciertos al aire libre, slams de poesía y cócteles.

¿Una playa de arena fina con sabor a Mediterráneo? Has llegado al Strandbad Mythenquai, un sitio ‘ideal para familias con niños’ de aguas poco profundas, césped verdísimo dónde extender la toalla, hacer un picnic o leer. Los más osados pueden tirarse desde su imponente torre de saltos con plataformas de 1, 3 y 5 metros y zambullirse en las aguas insultantemente cristalinas de este lago urbano.

Río abajo en Zürich West

¡Bienvenidos al paraíso del freestyle! Hemos llegado a Zúrich West, el barrio híper-creativo y un bastión tomado por los jóvenes más cool. Aquí todo vale, aunque si no quieres desentonar, tírate río abajo y déjate arrastrar por la corriente.

El Badi de los Badis es el Flussbad Oberer Letten, un espacio urbano inundando por bicis y grafitis a orillas del Limmat donde no hay reglas escritas; observa a los locales y juzga por ti mismo. Tanto si optas por tomar el sol en las plataformas, hacer un picnic, o refrescarte con un Spritz del Primitivo a la hora del apero -hacia las 5pm coincidiendo con el afterwork- asegúrate de que tu cuerpo está en plena forma y tu outfit acorde con las tendencias del momento. ¡Estás en pleno territorio hipster!. Si tienes calor, dejar tus ‘trastitos’ allí donde estés y salta al agua, tienes cuatrocientos metros de nado libre por delante. Por la noche es el momento del macropopular Panama Bar, que sirve comida y pincha música de baile en unas de las mejores fiestas de la ciudad.

Si todavía te queda un soplo de energía, sigue río abajo guiado por el colosal Silo, un mastodonte de hormigón inaugurado en 2016 que sirve como almacén de grano y es la segunda torre más alta de la ciudad. Justo a medio camino se interpone el Flussbad Unterer Letten. Aquí la corriente es más rápida, y prueba de ello son las hordas de jóvenes que peregrinan hasta allí con colchonetas y barcos hinchables para realizar la bajada. Los bañistas que saltan se abandonan a su suerte, dejándose llevar por la fuerza del agua; algunos luchan sin éxito a contracorriente, intentando avanzar río arriba, aunque pocos lo consiguen. Los que se han quedado en tierra charlan, beben vino, desempaquetan sus picnics, o descansan en el césped. ¡Ah! y en verano el Badi acoge dos semanas de cine independiente al aire libre.

Esta es la dolce vita de Zúrich, un microcosmos sorprendente para el turista no iniciado que alcanza su punto álgido durante la estación de baño. Si tienes pensado visitar la ciudad más grande de Suiza durante el verano reserva tu Vueling aquí.

Texto de Núria Gurina i Puig 

Fotos de Zürich Tourism/Caroline Minjolle; Tourism/Elisabeth Real; Zürich Tourism/Martin Rütschi; Roland Fischer; Núria Gurina

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10 cafes Frankfurt

Por Silvia Artaza de Gastronomistas

Que Frankfurt es un lugar de contrastes es algo que se entiende a primera vista cuando uno aterriza en esta ciudad alemana. Unskylineque se levanta tras edificios de otra época; un ajetreado restaurante turco lleno de ejecutivos en traje a la hora del almuerzo; unapâtisseriejapo en la que tanto puedes comprarmacaronscomo sentarte a la mesa de susushibar.

Nos escapamos a Frankfurt tres días con el objetivo de encontrar pistas más allá de las afamadas salchichas que deben su nombre a la ciudad. Y las encontramos.

Partimos del NH City como centro de operaciones. Un hotel muy bien situado, a un paso de la Plaza Konstablerwache, de la que nace la zona peatonal comercial (Zeil). Allí mismo hay una parada de tren de igual nombre que tiene línea directa con el aeropuerto, una gran ventaja a tener en cuenta cuando planeas un viaje. Además, si te gustan los mercados, esta plaza acoge un interesante mercado de productos de la región los fines de semana, donde puedes probar un montón de cosas que ofrecen pequeños productores.

En Navidad, como en muchas otras ciudades de Alemania, los mercados tomar protagonismo en las calles, y es una época muy recomendable para visitar Frankfurt. Pero sin lugar a dudas, si se conoce esta ciudad alemana por una cita de impacto internacional esa es su Feria del Libro. Se celebra en octubre y es la más grande y más importante del mundo; un escaparate editorial que cuenta con más de 250.000 visitantes cada año.

No es octubre, pero nos hacemos con un buen libro y nos lanzamos a la calle para encontrar esos diez cafés donde pasarías las horas en compañía de la lectura.

1- Iimori Pâtisserie & Restaurant. Macarons y Sushi Bar.

Muy cerquita de la catedral, en pleno centro de Frankfurt, dos discretas japonesas nos dan la bienvenida en esta original pâtisserie. Un encantador café donde acomodarse en compañía de cualquiera de los dulces bocados que están tras el cristal del mostrador:macarons, bollería, finas tartas como la de té verde, tartaletas de fruta fresca… Si te gusta el té no puedes dejar de venir. Y si te gusta la cocina japonesa, tampoco. Porque para sorpresa, la planta de arriba acoge un sushi bar donde no faltan opciones de mediodía y noche, además de take away.

Todos los días hay desayuno en forma de buffet con pasteles, croissants, pan, fruta fresca con yogurt, mermeladas, crema de chocolate, embutidos o quesos. Y los sábados y domingosbrunch, donde la parte más dulce de Iimori se combina con un gran surtido de sushi y otras especialidades japonesas. (Braubachstraße 24)

2-Bitter & Zart. El placer del chocolate.

Sin movernos de esa calle, pasamos del té y la repostería al chocolate en todas sus versiones. Bitter & Zart empezó siendo un espacio de tienda, donde acudir en busca de buen chocolate. Tabletas, pralinés, bombones, trufas, cacao… de todas las intensidades posibles y de variedad de sabores (almendras tostadas, canela de ceylan o caramelo, entre otros).

Pero en 2012 abrió un salón anexo que, como ellos dicen, es la “sala de estar”. Una zona acogedora que, sin duda, invita a tomarse un café, té, chocolate o zumo y acompañarlo de cualquiera de las piezas saladas o dulces que hay tras el mostrador. Imperdonable visitar este lugar y no probar el pastel de chocolate Bitter & Zart. (Braubachstraße 14)

3-Café bar del Frankfurter Kunstverein.

Frankfurter Kunstverein es un centro de arte pionero en la producción y exposición de artistas jóvenes y experimentales, situado en pleno corazón de Frankfurt junto a la plaza del Römer. Su café bar, como no podría ser de otra manera, es punto de encuentro de mentes creativas, artistas, publicistas, donde es común encontrarlos junto a su portátil y una taza de café.

La cocina es casera, fresca, comprometida con la temporada y los productos de la región. Hornean el pan allí mismo y los zumos naturales se exprimen al momento. Es una gran opción si buscamos un sitio donde desayunar o tomar un cóctel en un buen ambiente. (Steinernes Haus am Römerberg. Markt 44).

4-Café Metropol. Un imprescindible.

También a un paso de la catedral, Café Metropol es otro de los puntos de encuentro más habituales de la ciudad. Buen ambiente y buen precio. Tiene grandes mesas de madera donde tomar un café, una de las mejores tartas caseras de Frankfurt, sándwiches, pasta o ensaladas.

Es muy luminoso y te puedes quedar mirando horas a través de su gran ventanal que da a un jardín, algo que, junto a la sencillez del lugar, lo convierten en uno de los sitios más agradables que hemos encontrado para disfrutar de una lectura. Eso sí, en las cenas (carta de cocina internacional) y los desayunos de fin de semana está a tope así que lo mejor es reservar. (Weckmarkt 13-15)

5-Desayunos en Café Karin

Otro lugar que es habitual encontrar lleno es Café Karin, donde recomendamos pasar a desayunar. La variedad es increíble. La carta presenta los desayunos con los nombres de los distintos barrios de Frankfurt y van desde un clásico croissant con mantequilla y mermelada a un contundente plato con quesos, embutidos, dulces… Como no puede ser de otra manera, también zumos naturales, cafés, müsli, y la posibilidad de personalizar tu desayuno con un montón de extras. Llamémoslo desayuno o mejorbrunch, porque está disponible hasta la tarde. (Grosser Hirschgraben 28)

6-Café Albatros. Afterwork con ambiente

Nos hablaron de Bockenheim, barrio al que llegamos atravesando una zona más residencial. Con menos movimiento que el centro, pero con lugares interesantes como este Café Albatros, lleno de gente joven tomando una cerveza tranquila tras el trabajo.

Al igual que Café Metropol, cierra pasada la medianoche entresemana, por lo que el ambiente es animado en las cenas. Y por supuesto los domingos debrunch, con unos 50 platos entre fríos y calientes, dulces y salados. La carta es internacional, desde pastas italianas oensaladas, hasta unas ricas Samosas con salsa de yogurt y menta. (Kiesstrasse 27)

7- Roseli. Una café de media tarde

Un poco escondido. En un callejón a medio camino entre la zona comercial (Zeil) y la plaza principal (Römer) se encuentra esté café. Nos gustó porque es pequeño, íntimo y muy agradable. Y porque tiene una coqueta terraza alejada del tráfico para los días en que el tiempo lo permita.

Tés orgánicos, cafés y unas tartas irresistibles. Pero también opciones saladas como quiches, focaccias, paninis o ensaladas. Donde se encuentra Roseli hay otros locales alternativos y urbanos que también merecen parada como Brot und seine Freunde (una panadería casera con cafés, sándwiches y dulces) o Souper! (con un montón de sopas buenísimas para tomar o llevar). (Weißadlergasse 9)

8-Historia en las mesas de Café Liebfrauenberg

Sin duda, una parte de la historia de Frankfurt está en este lugar. Fundado hace más de 120 años, ha sido y es un punto de encuentro social en el centro. Tiene un aire nostálgico de otro tiempo, y es imprescindible en una lista como esta, que recorre los cafés de esta ciudad alemana.

Cafés, tés, chocolates a la taza y una variedad de dulces que vuelven loco. Tortitas, crepes o waffles, pero también, tartas caseras preparadas con fruta de temporada. No te pierdas su pastel de nuez. (Liebfrauenberg 24)

9-Cócteles y más en Moloko +

Ni en el libro de Anthony Burgess ni en la posterior adaptación cinematográfica de Kubrick se desvela su receta, pero recordamos Moloko Plus como el cóctel que tomaban los protagonistas de La Naranja Mecánica. Su homónimo local de Frankfurt también empezó siendo coctelería, pero ahora ha evolucionado a un concepto non stop donde puedes desde desayunar a tomar un mojito por la noche. El interiorismo ya es excusa suficiente para dejarte caer por allí. (Kurt-Schumacher-Straße 1)

10- Café Süden. Parada entre dulces y tés

Nos encanta salirnos de las guías y una tarde acabamos en el barrio de Bornheim. Nos comentan que es una zona que frecuentaban los locales y eso nos encanta aún más. Como esté pequeño café. Apenas cuatro pequeñas mesas y una barra al fondo llena de tartas. Muy agradable, una atmósfera de velas donde rendirse a un buen té. Para nuestra sorpresa ¡es el hermano pequeño de un restaurante de cocina española en la ciudad! (Berger Strasse 239)

Y no dejes de…

Operación “Frankfurt más allá del frankfurt” conseguida, pero confesamos que también los probamos. Por eso, junto a todas estas recomendaciones, te animamos a que no dejes de…

Conocer una tradicional sidrería (Apfelwein) como Apfelwein Wagner en el barrio de Sachsenhausen, probar el vino de manzana/sidra, la milanesa (Schnitzel) con salsa verde (Grünen Soße) -que preparan con las “siete hierbas” (borraja, perifollo, berro, perejil, pimpinela, cebollino y acedera)- o un típico queso cremoso con paprika que se sirve como entrante para untar (Spundekas). (Schweizer Straße 71)

Y también pasar por el mercado diario Kleinmarkthalle, hacer parada en el puesto Schreibery comerse cualquiera de las variedades de salchicha que tienen. A media mañana es habitual encontrar una larga cola de locales esperando su turno, pero si buscas una auténtica frankfurt en Frankfurt este es el lugar. (Hasengasse 5)

Dan ganas de ir verdad? Anímate! Consulta nuestros precios aquí!

 

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Una ruta por Lille

Mencionar que te vas de viaje a Lille [Lil] y que pregunten dónde está es una consecuencia inevitable. Cerca de la frontera de Bélgica, no puede estar mejor comunicada: a 20 minutos de Bélgica, 1 hora de París y 1h20’ de Londres. Lille es la unión perfecta entre lo francés y lo flamenco.

Arras

Estuvimos 3 días de viaje y nos dio tiempo hasta de visitar Arras. Llegamos un martes y directamente (con un conductor camicace que corría más que Fernando Alonso) nos llevaron a Arras. Una ciudad (pequeñita) que durante 4 años fue destruida por la guerra (como está en el norte y la frontera) y está restaurada entera. Nos llevaron por los túneles donde durante 10 días estuvieron miles de soldados, el museo donde tienen las carrozas del Palacio de Versalles,… Ohhh, eran espectaculares (los ricos, aunque fuera hará 600 años, ya vivían como auténticos reyes y privilegiados del s. XXI).

Las carrozas estarán hasta noviembre de 2013 en el museo de Bellas Artes de Arras: trineos esculpidos con forma de animales, sillas de mano y arreos de caballos, como los coches del cortejo de la boda de Napoleón I, la carroza de la coronación de Carlos X o el impresionante carro fúnebre de Luís XVIII. Impresionante literalmente: estábamos fotografiando la carroza más grande del museo (tuvieron que entrarla por piezas), al girarnos y ver la carroza fúnebre, nos asustamos. ¿Una curiosidad? Las carrozas de los niños iban tiradas por… ¿ponis? No. Por cabras. Una maravillosa exposición que jamás dejaríamos de recomendar.

El campanario del ayuntamiento es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Y no nos extraña. No dejéis de subir y, además de contemplar la panorámica, daros la vuelta y palpad el campanario con el inmenso reloj. Si tenéis la suerte de que las campanas repiquen justo cuando estáis bajando la escalera de caracol, veréis qué intenso y ensordecedor es. Es aquí donde están los túneles de piedra donde los soldados se escondieron. Lo interesante es la historia y lo que emana un lugar así.

Para ver todo esto habréis pasado por la Gran Plaza. Destruida en la Primera Guerra Mundial, esta plaza de estilo barroco-flamenco es una maravilla arquitectónica. Cada miércoles y sábado por la mañana podemos disfrutar del mercadillo. Además, si llueve no hay problema: los arcos que dan la vuelta a toda la plaza hacen que el mercadillo se pueda trasladar a una zona cubierta.

Lo interesante es que no sólo lo exterior de la plaza es llamativo. Cuenta con dos pasos subterráneos en el que, el primero estaba reservado en su día a las caballerizas y, el segundo, servía de despensa, refugio y enfermería durante los bombardeos de 1944.
 Cinco horas dieron para bastante, ¿no creéis?

Transporte

Al día siguiente ya amanecimos en Lille. La ciudad cuenta con dos líneas de metro. No las cojáis, no hace falta. Recorred las calles y disfrutad, para empezar, de su arquitectura. No es necesario gastar tiempo y dinero en el metro. Podréis ver que tienen un sistema de bicing como en muchas ciudades. Os aconsejamos que alquiléis una antes que utilizar su bicing, es muchísimo más barato.
 Si alguien quiere hacer la ruta del bus turístico, mejor que no. Casi 1 hora en la que, de lejos, ves todo. Pero que con una mañana a pie ya puedes disfrutar de cada uno de esos rincones. Eso sí, comprobamos la paciencia de los ciudadanos de Lille: a las 10:15 de la mañana un camión descargando; después de casi 15 minutos no había pitado ni un coche; pero ni un ligero intento, nada. Santa paciencia.

Salir (comer y beber)

Comer bien en Lille y que sea barato cuesta. Lo mejor que se puede hacer es ir a una de sus típicas tabernas en las que ofrecen la comida a sus trabajadores y, en cada una de ellas, elaboran su propia cerveza. ¿Os gusta la cerveza? Las tabernas de Lille os encantarán.

Estaminet es un ejemplo de taberna buena, bonita, barata. ¿Sus ensaladas? Las individuales son como para dar de comer a 3 personas. ¿Su plato típico? Carne cocinada con su cerveza de elaboración artesanal y patatas es una delicia a prueba de los más comilones. Además, tienen un plato que se servía (aún hoy también) frío y en gelatina: con varios tipos de carne, es un plato para reponer fuerzas seguro. De postre, como en cualquier restaurante de la ciudad (tenedlo en cuenta), o pides un café o un café gourmet: te ponen el café y una tabla con 4 mini postres. Mmmmm… Definitivamente es algo que hemos de importar ipso facto.
Chicorée es el lugar ideal para beber cerveza y probar su crème brûlée. Deliciosa.

Si su café gourmet no os es suficiente, no dudéis acercaros a Meert: una de las pastelerías más antiguas del país, funciona desde 1761 haciendo que pasar por delante sea irresistible. No se ve, pero dentro tiene dos salones en los que poder tomar a cualquier hora del día cualquier de sus dulces. ¿Lo típico? El gofre de vainilla y caramelo. Pero avisar que no es tal cual lo conocemos nosotros, sino más fino y siendo dos los gofres los que envuelven a la vainilla y al caramelo.

La rue Solferino es la calle donde están la mayoría de pubs y discotecas de Lille. Pasearse por el barrio de Vieux y no tomarse una de sus cervezas en cualquier de los lugares que encontraréis es casi imposible.

Visitar

Respecto a lo que no os podéis perder y que es una muestra de saber aprovechar un espacio es Le Piscine. Una piscina que iban a derrumbar transformada en museo: escultura, pintura y colecciones de ropa son ordenadas y estructuradas con tal orden lógico que es impresionante. Un lugar que, aunque no lo hubieran convertido en museo, es digno de visitar: su enorme piscina, los baños de hombres y mujeres, el primer jacuzzi y las salas de ducha transmiten la historia de todo lo que se vivió dentro. Una maravilla.

Lo mejor de todo es que, en el centro, podréis encontrar: la Ópera, la Bolsa, la arquitectura francesa y flamenca (la distinguiréis por sus colores típicos, el dorado y el ladrillo rojo) y su fuente y estatua de mujer que preside la plaza.

Antes de llegar al Museo del Hospicio Comtesse de Lille (hospicio y orfelinato del s.XV), un museo intacto y al que os aconsejamos una hora antes de su cierre (sino, se molestan y sólo te dejan ver dos habitaciones), os aconsejamos entrar a la catedral Notre-Dame de la Treille, situada en el barrio antiguo de Lille, es la fachada principal más poco agradable que hemos visto en mucho tiempo. Seguramente no os decidáis a entrar. Mal. El interior de la catedral esconde una vista de la fachada que no os vamos a desvelar. Vale la pena entrar. Os sorprenderá cómo una fachada más propia de una industria puede llegar a ser sorprendente.

Tiendas y mercadillo (el más grande de Europa)

En la Gran Plaza, Furet du Nord se encuentra la librería más importante de Europa. Chafardeadla. Es difícil no encontrar un libro que ni siquiera conocíais.

Ombre Portées es una perfumería muy especial. Para los sibaritas de los olores, es la perfumería más exclusiva del norte de Francia: todo aquello que no se incluye en el circuito comercial, aquí lo tienen. Una atención personalizada y una selección de olores y perfumes que, si os gusta este mundo, pasad y preguntad. No os quedéis con las ganas.

Philippe Olivier es una quesería que pasa inadvertida. A 30 segundos de la pastelería Meert, una calle pequeñita hace que pases por su lado y sea inadvertida. Pequeña y con la mejor selección de quesos de Lille, nada como entrar, dejarse aconsejar y llevarse un queso de vicio.

En la Plaza del Concert cada domingo por la mañana se puede disfrutar de un mercado típico de la zona. 
Ciudad universitaria en invierno, si con todo lo que os hemos explicado no tenéis suficiente, el primer fin de semana de septiembre Lille acoge el mercadillo más grande de Europa. Sí, sí. El más grande con 100 km de extensión, 10.000 vendedores y una tradición: comer mejillones con patatas. Sin duda, en septiembre estaremos.

Por Elisa G Martin

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