Cardiff para principiantes
El próximo 3 de junio Cardiff acogerá la final de la Champions League. Eclipsada por otras ciudades más populares de Gran Bretaña como Londres, Edimburgo, Manchester o Liverpool, Cardiff, antigua fortificación romana viviendo en la actualidad uno de sus mayores momentos de esplendor, amaga atractivos de sobra como para que os animéis a visitarla tanto si vuestro equipo está sobre el césped del Millennium Stadium como si no. Os descubrimos los rincones más iconográficos de la capital galesa.
Bahía de Cardiff
Es uno de los centros vitales de la ciudad. Motor económico de la capital galesa a inicios del siglo XX, con el declive del negocio de la exportación del carbón, los viejos muelles de Cardiff se tornaron en un territorio desahuciado y olvidado. Fue en la década de los 90 cuando el consistorio de Cardiff decidió recuperar la Bahía de Cardiff convirtiéndola en un espacio abierto a la ciudadanía. Actualmente, enclave favorito de los locales, es una de las zonas más atractivas de la ciudad, espacio en el que disfrutar de algunas de las mejores ofertas de ocio y gastronómicas de Cardiff.
Catedral de Llandaff
Es una de las edificaciones religiosas más representativas de todo Gales. Erigida en el siglo XIII, la Catedral de Llandaff es una magna y mesmerizante construcción de estilo gótico, aunque en algunos rincones se pueden percibir vestigios normandos y añadidos posteriores, como el imponente Cristo modelado por el escultor estadounidense Jacob Epstein que pende suspendido de la nave central. Para aquellos a los que les interesen los fenómenos paranormales, sobre la Catedral de Llandaff circulan todo tipo de leyendas fantasmagóricas. Tal es así que incluso se ha creado un “Ghost tour” que descubre aquello rincones en los que se dice que se esconden los fantasmas. Por cierto, no muy lejos de la Catedral, en la escuela de Llandaff fue donde cursó sus estudios el escritor Roald Dahl.
Castillo de Cardiff
Como el Coliseo romano, la Acrópolis ateniense o la Torre Effiel parisina, el Castillo de Cardiff es de visita imprescindible en todo viaje a la ciudad. Erigido sobre los cimientos de una antigua fortificación romana, sus orígenes se remontan al siglo XI. Aunque conserva gran parte de su estructura inicial, en el siglo XIX el Marqués de Bute ordenó su remodelación encargando las obras de remodelación al arquitecto William Burges, que lo convirtió en una de las moradas más fastuosas del momento, remozando el castillo a partir de las líneas de los estilos victoriano y neogótico.
Cardiff City Hall
Flanqueado por el Cardiff Crown Court y el National Museum of Cardiff, nos topamos con el Cardiff City Hall o lo que es lo mismo, el ayuntamiento de Cardiff, uno de los edificios más imponentemente bellos de la ciudad. Construido a inicios del siglo XX, ya sus exteriores, acentuados por la pureza de la piedra caliza blanca, son de un extraordinario atractivo arquitectónico. Que la apariencia imponente no os corte a la hora de entrar en el consistorio. Preguntad en recepción, pero habitualmente se pueden visitar todas aquellas estancias que os encontréis abiertas. Si tenéis suerte podréis disfrutar de espacios como la Sala de Mármol, con su colección de esculturas de figuras ilustres de la historia galesa, la Sala de Actos o la Sala del Consejo.
Museo Nacional de Cardiff
Justo al lado del Ayuntamiento de Cardiff daréis con el Museo Nacional de Cardiff, el más importante de la ciudad. Como sus vecinos Cardiff Crown Court y Cardiff City Hall, se trata de un formidable edificio eduardiano cuya edificación se inició en 1912 pero, debido a la Primera Guerra Mundial, no pudo terminarse hasta 1927. De entrada gratuita (como casi todos los museos británicos), en sus dependencias podréis disfrutar de una variedad de exposiciones que van desde el arte -destacando su colección de pinturas impresionistas con genios como Van Gogh, Monet o Cézanne- a las diferentes disciplinas de las ciencias naturales.
Wales Millennium Centre
A las puertas de la Bahía de Cardiff os toparéis con el Wales Millennium Centre, sede de la Ópera Nacional de Gales. Inaugurado en 2012, este moderno edificio reluce en pizarra, metal, madera y vidrio, elementos todos ellos de procedencia galesa. Su fachada está coronada por dos sentencias de la poetisa galesa Gwyneth Lewis. La primera, en galés, reza “Creando verdad como el cristal en el horno de la inspiración”, la segunda, en inglés, “En estas piedra el horizonte canta”. En el interior, el Teatro Gordon Donald, con capacidad para 1900 personas, y dos salas adyacentes, que a lo largo de todo el año acogen recitales y espectáculos de ópera, música sinfónica, ballet, teatro o música moderna.
Techniquest
Es el mayor museo de la ciencia, la tecnología y el conocimiento del Reino Unido. Situado en Stuart Street, a dos pasos de la Bahía de Cardiff, reconocible por su característica estructura de vidrio y acero, es el mayor museo de ciencia y tecnología de Reino Unido. Conjugando lo divulgativo con el entretenimiento, más allá de las exposiciones permanentes y temporales, el Techniquest cuenta con un teatro desde el que se realizan diferentes espectáculos siempre con la ciencia como protagonista, un planetario y un centro del conocimiento y la tecnología destinados a la enseñanza de los principios científicos mediante experimentos lúdicos.
Y Mochyn Du
Tras tanta visita, siempre es necesario reponer fuerzas. Para ello nada mejor que un típico pub galés, y ninguno más recomendable que el Y Muchyn Du (el cerdo negro en galés). Se encuentra a unos 20 minutos del centro de la ciudad, justo en la entrada de los Sophia Garden, junto al principal estadio de cricket de la ciudad, pero una vez ahí veréis como habrá merecido la pena el desplazamiento. Paredes recubiertas de memorabilia rugbística, clientela hablando galés, una oferta gastronómica de aroma tradicional y un buen surtido de cervezas locales. En definitiva, uno de esos locales que transpiran autenticidad.
El escenario de la final
El próximo 3 de junio el fútbol será el protagonista, pero el Estadio Nacional de Gales, también conocido como Millennium Stadium, es uno de los grandes templos del rugby, el deporte que despierta más pasiones entre los galeses. Orgullo de Cardiff, el recinto fue construido en 1999 con motivo de la Copa del Mundo de Rugby, en el que se celebró la ceremonia de inauguración, el primer partido y la final que proclamó a Australia como campeona. Con una capacidad para 74.500 espectadores se trata de uno de los estadios más grandes del mundo con techo retráctil, además de uno de los más imponentes y arquitectónicamente elegantes del mundo. Sede de las selecciones de rugby y fútbol de País de Gales, será aquí donde se corone el nuevo campeón de Europa de clubes de fútbol.
Texto de Oriol Rodríguez
Imágenes de John Greenaway, David Ip, Michel Curi, John Mason, Jon Candy
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Napoles pizza e basta
El sol siempre está presente en Nápoles y la ciudad se alimenta de ello. Se nota en su ambiente y en sus gentes: optimistas, vitales… Gentile napolitani. Cuando un napolitano está feliz, entra a un bar y en vez de pagar un sólo café, paga dos: el suyo y el del cliente que vendrá tras él. Il caffè sospeso lo llaman. ¿Qué se puede esperar de una ciudad así? Bocados generosos, por supuesto.
La pizza
Frita, clásica, creativa, identitaria, innovadora… La pizza napolitana es famosa en el mundo entero y se lo tiene merecido. Cuenta la leyenda que un pizzaiolo inventó una pizza tricolor condimentada con tomate, queso mozzarella y albahaca en honor de Margarita de Saboya. Tanto gustó que hoy en día la ‘pizza Margarita’ es conocida en todo el mundo. Si estás descubriendo Nápoles no te pierdas la pizza frita de La Masardona, un local antiquísimo y familiar a cargo de Enzo Piccirilo que recuerda a una churrería y en el que comerás de maravilla a precios de risa. Si prefieres la pizza clásica pásate por Da Michele cual Julia Roberts en Come, Reza, Ama. Un local histórico y entrañable donde la humilde Margarita es tan jugosa como sabrosa. Si te va lo creativo tienes que entrar en La Notizia del maestro Enzo Coccia, la primera y única pizzería mencionada en la Guía Michelin por sus propuestas fantasiosas y originales. Hablando de la guía de ‘las estrellas’, la pizzería Palazzo Petrucci es de las más nuevas de la ciudad y nace al cobijo del restaurante vecino del mismo nombre, propiedad de Edoardo Trotta y el único estrella Michelin de Nápoles. Pide su ripieno al ragú, impresionante en tamaño y en sabor. También impresionan las colas ante las puertas de 50 kalò, la pizzería de Ciro Salvo. El motivo: la larga fermentación de sus masas y a los productos con Denominación de Origen Protegida con las que son condimentadas.
La Masardona
Via Giulio Cesare Capaccio, 27
Tel. +39 081 28 10 57
Da Michele
Via Cesare Sersale 1/3
Tel. +39 081 55 39 204
Pizzaria La Notizia
Via Michelangelo da Caravaggio, 94
Tel. +39 081 19 53 19 37
Palazzo Petrucci Pizzeria
Piazza San Domenico Maggiore 5/7
Tel. +39 081 55 12 460
50 Kalò
Piazza Sannazzaro 201/B
Tel. +39 081 19 20 46 67
Los dulces
Las delicadas sfogliatelle y el babà empapado en licor son dos de los embajadores del dulce de esta ciudad. Pero hay muchos más. La torta caprese, por ejemplo, originaria de Capri pero popular en toda la región campana. “Babà, sfogliatella, la caprese e il famoso 'ministeriale'. Sinonimo de napoletanità e di dolcezza”. Así venden sus dulces en Giovanni Scaturchio, seguramente la pastelería más conocida de Nápoles. Dicen que ha perdido ‘punch’ pero nadie lo diría, siempre está lleno hasta la bandera. Por cierto que el ministeriale es un histórico medallón de chocolate relleno de una crema de licor de composición secreta. Crostata, cassata… La lista de dulces es interminable e innumerables las pastelerías distribuidas a lo largo y ancho de la ciudad que ofrecen estas delicias. Y eso sin contar con otros templos del mundo dulce que abunda en la ciudad: las heladerías. La última en llegar se llama Rol Gelateria, está en manos de Olga Nigro y Roberta Rubino, y es la primera del Lungomare.
Giovanni Scaturchio Pasticceria-Gelateria
Piazza San Domenico Maggiore, 19
Tel. +39 081 55 17 031
Rol Gelateria
Via Partenope, 12/m
Tel. +39 081 76 48 393
Bar Pasticceria Il Capriccio
Via Carbonara, 39
Tel. +39 081 44 05 79
Sfogliatella Mary
Via Toledo, 66 (esquina Galleria di Umberto I)
Tel. +39 081 40 22 18
Gay Odin
Via Vetriera, 12
Tel. +39 081 41 78 43
(Varios puntos de venta en la ciudad)
Pintauro
Via Toledo, 275
Tel. +39 081 41 73 39
Las vistas
Las puestas de sol de esta ciudad son irresistibles para cualquier amante de la fotografía. Para tomar las mejores instantáneas, dos recomendaciones. La primera, pasearse por el Castel dell’ Ovo (Castillo del Huevo), una bellísima fortaleza de nombre apetitoso situado en el islote de Megaride, dentro del golfo de Nápoles. Cuenta la leyenda que lo bautizó así el poeta Virgilio quién colocó un huevo mágico bajo los cimientos de piedra de la fortaleza para salvaguardarlo de la destrucción. El truco: siempre que permaneciera intacto, el castillo estaría a salvo. Y allí sigue, por lo tanto “se non è vero, en ben trobato”.
La segunda recomendación para disfrutar de las mejores panorámicas de Nápoles es alojarse en el Grand Hotel Parker's, un cinco estrellas Gran Lujo de corte clásico que, entre sus atractivos, cuenta con una espectacular terraza que mira al mar, un bufet de desayuno con dulces napolitanos caseros hechos diariamente en el mismo establecimiento y una historia enológica que contar. Y es que su propietaria, Maria Ida Avallone, lo es también de la bodega Villa Matilde, elaboradores de vinos que recuperan las variedades autóctonas y que respetan la tradición, el territorio y la identidad napolitana.Grand Hotel Parker's es uno de los 520 hoteles independientes integrados en Small Luxury Hotels of the World ™ (SLH), una selección de establecimientos con encanto en 70 países del mundo, desde hoteles de diseño de vanguardia a palaciegas mansiones del siglo XVII, desde santuarios en el centro de las ciudades a remotas islas privadas, desde casas históricas a idílicos resorts.
Grand Hotel Parker's
Corso Vittorio Emanuele, 135
Tel. +39 081 76 12474
Villa Matilde
S.S. Domitiana, 18
CAP 81030 Cellole (CE)
Tel: +39 08 23 93 20 88
Los vinos y licores
¿Sabías que en Nápoles es tradición beber vino de Marsala para limpiar la boca de pizza? Y eso que existen pocas regiones en el mundo con una historia vinícola tan rica como la Campania. Su tierra volcánica permite el desarrollo de los mejores viñedos y su sol se encarga de darle a las uvas el azúcar natural que necesitan para producir óptimos vinos. Se cultiva la cepa histórica Falanghina, que produce vinos blancos secos y ligeros en la zona de denominación Falerno di Massico DOC. De las DOC de Greco di Tufo y de Fiano di Avellinonac en deliciosos vinos blancos, de la Taurasi DOC, grandes vinos tintos de guarda y de Lacrima Cristi del Vesuvio DOC se obtienen tintos, blancos y rosados tranquilos o espumosos, así como vinos blancos licorosos. El apartado licores también es amplio en Nápoles, cómo no, pero gana por goleada el limoncello y, especialmente, la crema di limoncello de Limonè. No menos apreciado es el nocillo o nocino, un licor que se prepara con nueces. En este campo manda E’Curti de Enzo d’Alessandro y su ‘nucillo’ elaborado de forma artesanal y siguiendo la mejor tradición enogastronómica.
Limonè
Piazza San Gaetano, 72
Tel. +39 081 29 94 29
E'curti
Via G. Garibaldi, 57
Sant’Anastasia (NA)
Tel. +39 081 5312797
La Campania
La mozzarella de búfala es otra de las joyas de la gastronomía campana. Lácteos cómo este, pastas, huevos, tomates, aceite de oliva, refrescos, pannetonne… En esta zona se cuece de todo. Campania Mia. Apunta este nombre si buscas un lugar para conocer a fondo la despensa de esta región italiana. Se trata de una tienda-degustación de productos típicos campanos que, a la vez, es el punto de información del colectivo slow food en Nápoles, presidido por Rino Silvestro. Con cierta periodicidad organizan jornadas de street food en la calle que les aloja. A la hora de planear tu viaje, tenlo en cuenta. Food luxury Napoli!
Campania Mia
Via Belvedere, 112
Tel.+39 32 88 56 24 66
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Texto de Carme Gasull y Belén Parra / Gastronomistas
+ infoEl mejor pescado y marisco de Vigo
Cualquier visita a Vigo tiene premio: su gastronomía. Además de comer ostras en la calle de la Pescadería o ir de vinos y tapas por la plaza de la Constitución (en el casco viejo), hay restaurantes que trabajan muy bien y con muy buenos ingredientes (sobre todo pescado y marisco), alguna que otra receta original y sabrosa, y precios contenidos. Hemos visitado cinco locales de la ciudad y, tras una interesantísima escapada a la fábrica de conservas La Brújula, en Ribadumia (a media hora larga de Vigo y Santiago de Compostela), hemos encontrado un establecimiento cercano en Oubiña para chuparse los dedos.
The Othilio Bar
Toda la informalidad que respira el interiorismo de este restaurante (esa bici presidiendo el restaurante desde lo alto, esas raquetas vintage colgadas de la pared) se convierte en pasión y seriedad en la cocina y en la sala, siempre exactas, impecables. De ahí que siempre esté lleno. Y no porque a los clientes les haga gracia ver a dos gemelos, Carlos y Pablo, en acción, sino porque su trabajo es espectacular: qué decir de los tacos de salmón marinado, del delicado carpaccio de lubina, de la vieira de Cambados con carabinero a la plancha, del lechazo hecho a baja temperatura durante 10 horas... Producto top elaborado con técnicas modernas que Carlos aprendió en El Celler de Can Roca cuando estuvo comostage. Y todo a precios populares, lo cual tiene aún más mérito. Si fueran a por la estrella Michelin, seguro que la conseguirían. Tienen talento, conocimiento y ganas. Y son hermanos, ¡como los Roca y los Torres! Pero casi mejor que sigan así porque nuestro presupuesto nos permitirá disfrutar de ellos más veces.
María Manuela
A quien le guste sentirse como en casa pero probando cosas que nunca será capaz de probar en su dulce hogar, que vaya a María Manuela. Una vinoteca pequeñita, elegante, cálida, donde le servirán tapas que han ganado el concurso de Mejor Tapa de Vigo dos años seguidos, catará buenos e interesantísimos vinos y le tratarán con un cariño nada empalagoso. Imprescindibles: la crema de langostino y pimiento de piquillo asado con reducción de cítricos, las anchoas de Málaga, el tartar de atún con aguacate y manzana y el saquito de pollo con crema de queso (una empanada redonda). Imaginación, pasión y buen producto, a menudo gallego, pero también de otras zonas, en raciones generosas. Plaza de Compostela, 31.
Detapaencepa
Si visitas Vigo en plan turista será difícil que pases por delante, ya que está en una zona de oficinas a un cuarto de hora del casco viejo. Pero merece la pena hacer un alto y sentarse a comer en Detapaencepa, ya sea en la planta baja, con mesas altas, o en el primer piso, más tranquilo y con mesas bajas. Es difícil no encontrar algo que no te guste porque tiene una carta extensísima, en la que sobresalen las tapas que casi son raciones para dos o tres personas. Platos que vale la pena pedir: pulpo con espuma de cachelos, más ligeros que los tradicionales a feira ya que la patata se convierte en crema; hojaldre de sardina ahumada y pisto; minisandwich de foie y manzana, y almejas al vapor con aceite de oliva. Tienen, atención, 300 referencias de vinos, de los cuales una decena se pueden beber a copas.
Las Barricas
Uno de los restaurantes más populares de una de las zonas de ocio más concurridas de Vigo, las playas de Bao. Allí a menudo se forman colas de gente en busca de sus empanadillas, que además de ser enormes probablemente están entre las mejores de la ciudad. Las hay de pulpo, de chorizo, de carne, de setas con jamón, de atún, de calamares, de lomo… Pero no solo de empanadillas viven Las Barricas y sus fieles clientes. También de platos divertidos y populares, como la tosta de bacalao con confitura de tomate, la de pulpo con queso tetilla y las miniburgers con queso brie y cebolla caramelizada que vienen acompañadas de salsa de ketchup y de salsa miel mostaza. Atención a la carta de vinos, con muchas referencias gallegas (un par de albariños los elabora el dueño del restaurante, Pablo Rey). El nombre Las Barricas está más que justificado y si alguien tiene dudas, que mire al suelo, hecho con cajas de madera de los vinos.
O Rei Pescador
Quien vaya en busca de buen pescado y marisco, quien quiera recetas gallegas con productos gallegos, que se asome a O Rei Pescador, en la bonita plaza de Compostela, junto al puerto y el casco viejo. Allí disfrutará a rabiar con un rape a la gallega canónico, que se le deshará en la boca, y con los pescados al horno (rodaballo, lubina, palometa roja…); pedirá otra ración de croquetas de choco, tan gruesas y crujientes por fuera como densas por dentro; aplaudirá el pulpo a feira, tiernísimo y sabrosísimo, y preguntará si se puede llevar a casa alguna de las finísimas empanadas -atención a la de mejillones, que llevan un poquito de chorizo, y a las de souba (sardina pequeña), bacalao y zamburiña-.
Fábrica La Brújula (Ribadumia)
Y si sales de Vigo o Santiago de Compostela en busca de un plan gastronómico, ¿por qué no hacer 'conservaturismo'? Coge el coche con rumbo a Ribadumia, a media hora larga de ambas ciudades, y visita la flamante y modernísima fábrica de conservas gourmet La Brújula, abierta a principios de 2016. Durante el recorrido gratuito por sus instalaciones descubrirás el trabajo y el mimo que ponen en cada lata, aprenderás 'palabros' como líquido de gobierno (el que se pone para que el producto se conserve mejor) y esmocado (el corte y limpieza de cada pieza), y entenderás que las almejas están más ricas cuantos más años pasan enlatadas, aunque cueste creerlo. La mejor manera de comprobarlo es degustándolas, así que os recomendamos llamar para concertar día y hora de visita y acordar una cata que, en este caso, será de pago. Con ese sabor de boca se puede deambular luego por el casco antiguo de la vecina Cambados y/o visitar alguna de las bodegas de la zona, que pertenecen a la DO Rías Baixas.
Casal do Umia (Oubiña)
Apunta una escapada para disfrutar de un pulpo que en la comarca de Solnés, a media hora de Vigo y Santiago de Compostela, está considerado casi de leyenda. Por allí se acerca hasta el presidente de la Xunta, así que poca broma con este sencillo restaurante que forma parte de una casa rural en Ribadumia, el rincón donde Mariano Rajoy veranea y camina rápido. Cocina casera la que hace Lourdes, que antes trabajaba de pescantina (vendía el pescado en la plaza), y que sirve el bueno de Emilio, antes pescador. Cuesta arrancarle la receta del pulpo, que se cuece con una patata que se oscurece por compartir olla con el octópodo, así que mejor concentrarse en su sabor y ternura, y acompañarlo con muxicu, una especie de pulpo a feira muy especial, con patatas vacías y fritas con su piel, y rellenas de salsa fina de allioli y pulpo con pimentón de la Vera. Si te queda sitio para un plato más, mejor unas empanadas con bonito de La Brújula. Para acompañar el ágape, un vino que elaboran ellos mismos con uvas de sus viñas. De postre, flan casero, sin duda. ¡Qué espesura y qué sabor!
Texto de Ferran Imedio de Gastronomistas.com
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Una ruta por Lille
Mencionar que te vas de viaje a Lille [Lil] y que pregunten dónde está es una consecuencia inevitable. Cerca de la frontera de Bélgica, no puede estar mejor comunicada: a 20 minutos de Bélgica, 1 hora de París y 1h20’ de Londres. Lille es la unión perfecta entre lo francés y lo flamenco.
Arras
Estuvimos 3 días de viaje y nos dio tiempo hasta de visitar Arras. Llegamos un martes y directamente (con un conductor camicace que corría más que Fernando Alonso) nos llevaron a Arras. Una ciudad (pequeñita) que durante 4 años fue destruida por la guerra (como está en el norte y la frontera) y está restaurada entera. Nos llevaron por los túneles donde durante 10 días estuvieron miles de soldados, el museo donde tienen las carrozas del Palacio de Versalles,… Ohhh, eran espectaculares (los ricos, aunque fuera hará 600 años, ya vivían como auténticos reyes y privilegiados del s. XXI).
Las carrozas estarán hasta noviembre de 2013 en el museo de Bellas Artes de Arras: trineos esculpidos con forma de animales, sillas de mano y arreos de caballos, como los coches del cortejo de la boda de Napoleón I, la carroza de la coronación de Carlos X o el impresionante carro fúnebre de Luís XVIII. Impresionante literalmente: estábamos fotografiando la carroza más grande del museo (tuvieron que entrarla por piezas), al girarnos y ver la carroza fúnebre, nos asustamos. ¿Una curiosidad? Las carrozas de los niños iban tiradas por… ¿ponis? No. Por cabras. Una maravillosa exposición que jamás dejaríamos de recomendar.
El campanario del ayuntamiento es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Y no nos extraña. No dejéis de subir y, además de contemplar la panorámica, daros la vuelta y palpad el campanario con el inmenso reloj. Si tenéis la suerte de que las campanas repiquen justo cuando estáis bajando la escalera de caracol, veréis qué intenso y ensordecedor es. Es aquí donde están los túneles de piedra donde los soldados se escondieron. Lo interesante es la historia y lo que emana un lugar así.
Para ver todo esto habréis pasado por la Gran Plaza. Destruida en la Primera Guerra Mundial, esta plaza de estilo barroco-flamenco es una maravilla arquitectónica. Cada miércoles y sábado por la mañana podemos disfrutar del mercadillo. Además, si llueve no hay problema: los arcos que dan la vuelta a toda la plaza hacen que el mercadillo se pueda trasladar a una zona cubierta.
Lo interesante es que no sólo lo exterior de la plaza es llamativo. Cuenta con dos pasos subterráneos en el que, el primero estaba reservado en su día a las caballerizas y, el segundo, servía de despensa, refugio y enfermería durante los bombardeos de 1944. Cinco horas dieron para bastante, ¿no creéis?
Transporte
Al día siguiente ya amanecimos en Lille. La ciudad cuenta con dos líneas de metro. No las cojáis, no hace falta. Recorred las calles y disfrutad, para empezar, de su arquitectura. No es necesario gastar tiempo y dinero en el metro. Podréis ver que tienen un sistema de bicing como en muchas ciudades. Os aconsejamos que alquiléis una antes que utilizar su bicing, es muchísimo más barato. Si alguien quiere hacer la ruta del bus turístico, mejor que no. Casi 1 hora en la que, de lejos, ves todo. Pero que con una mañana a pie ya puedes disfrutar de cada uno de esos rincones. Eso sí, comprobamos la paciencia de los ciudadanos de Lille: a las 10:15 de la mañana un camión descargando; después de casi 15 minutos no había pitado ni un coche; pero ni un ligero intento, nada. Santa paciencia.
Salir (comer y beber)
Comer bien en Lille y que sea barato cuesta. Lo mejor que se puede hacer es ir a una de sus típicas tabernas en las que ofrecen la comida a sus trabajadores y, en cada una de ellas, elaboran su propia cerveza. ¿Os gusta la cerveza? Las tabernas de Lille os encantarán.
Estaminet es un ejemplo de taberna buena, bonita, barata. ¿Sus ensaladas? Las individuales son como para dar de comer a 3 personas. ¿Su plato típico? Carne cocinada con su cerveza de elaboración artesanal y patatas es una delicia a prueba de los más comilones. Además, tienen un plato que se servía (aún hoy también) frío y en gelatina: con varios tipos de carne, es un plato para reponer fuerzas seguro. De postre, como en cualquier restaurante de la ciudad (tenedlo en cuenta), o pides un café o un café gourmet: te ponen el café y una tabla con 4 mini postres. Mmmmm… Definitivamente es algo que hemos de importar ipso facto. Chicorée es el lugar ideal para beber cerveza y probar su crème brûlée. Deliciosa.
Si su café gourmet no os es suficiente, no dudéis acercaros a Meert: una de las pastelerías más antiguas del país, funciona desde 1761 haciendo que pasar por delante sea irresistible. No se ve, pero dentro tiene dos salones en los que poder tomar a cualquier hora del día cualquier de sus dulces. ¿Lo típico? El gofre de vainilla y caramelo. Pero avisar que no es tal cual lo conocemos nosotros, sino más fino y siendo dos los gofres los que envuelven a la vainilla y al caramelo.
La rue Solferino es la calle donde están la mayoría de pubs y discotecas de Lille. Pasearse por el barrio de Vieux y no tomarse una de sus cervezas en cualquier de los lugares que encontraréis es casi imposible.
Visitar
Respecto a lo que no os podéis perder y que es una muestra de saber aprovechar un espacio es Le Piscine. Una piscina que iban a derrumbar transformada en museo: escultura, pintura y colecciones de ropa son ordenadas y estructuradas con tal orden lógico que es impresionante. Un lugar que, aunque no lo hubieran convertido en museo, es digno de visitar: su enorme piscina, los baños de hombres y mujeres, el primer jacuzzi y las salas de ducha transmiten la historia de todo lo que se vivió dentro. Una maravilla.
Lo mejor de todo es que, en el centro, podréis encontrar: la Ópera, la Bolsa, la arquitectura francesa y flamenca (la distinguiréis por sus colores típicos, el dorado y el ladrillo rojo) y su fuente y estatua de mujer que preside la plaza.
Antes de llegar al Museo del Hospicio Comtesse de Lille (hospicio y orfelinato del s.XV), un museo intacto y al que os aconsejamos una hora antes de su cierre (sino, se molestan y sólo te dejan ver dos habitaciones), os aconsejamos entrar a la catedral Notre-Dame de la Treille, situada en el barrio antiguo de Lille, es la fachada principal más poco agradable que hemos visto en mucho tiempo. Seguramente no os decidáis a entrar. Mal. El interior de la catedral esconde una vista de la fachada que no os vamos a desvelar. Vale la pena entrar. Os sorprenderá cómo una fachada más propia de una industria puede llegar a ser sorprendente.
Tiendas y mercadillo (el más grande de Europa)
En la Gran Plaza, Furet du Nord se encuentra la librería más importante de Europa. Chafardeadla. Es difícil no encontrar un libro que ni siquiera conocíais.
Ombre Portées es una perfumería muy especial. Para los sibaritas de los olores, es la perfumería más exclusiva del norte de Francia: todo aquello que no se incluye en el circuito comercial, aquí lo tienen. Una atención personalizada y una selección de olores y perfumes que, si os gusta este mundo, pasad y preguntad. No os quedéis con las ganas.
Philippe Olivier es una quesería que pasa inadvertida. A 30 segundos de la pastelería Meert, una calle pequeñita hace que pases por su lado y sea inadvertida. Pequeña y con la mejor selección de quesos de Lille, nada como entrar, dejarse aconsejar y llevarse un queso de vicio.
En la Plaza del Concert cada domingo por la mañana se puede disfrutar de un mercado típico de la zona. Ciudad universitaria en invierno, si con todo lo que os hemos explicado no tenéis suficiente, el primer fin de semana de septiembre Lille acoge el mercadillo más grande de Europa. Sí, sí. El más grande con 100 km de extensión, 10.000 vendedores y una tradición: comer mejillones con patatas. Sin duda, en septiembre estaremos.
Por Elisa G Martin
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