Las traboules los pasadizos secretos más populares de Lyon
Lyon cuenta con una gran extensión de la ciudad (más de 400 hectáreas) que desde 1998 forma parte del Patrimonio Mundial de la Humanidad de la Unesco. Dentro de este espacio se encuentran el Vieux Lyon, barrio medieval y renacentista situado a orillas del Saona, la Croix-Rousse, del que destaca su pasado como centro de la industria de la seda, la colina de Fourvière y la Presqu'île, actual centro de la ciudad.
Una forma alternativa de recorrer parte de todo este conjunto protegido es a través de los traboules, que son unos pasajes que atraviesan los patios internos de los edificios, permitiendo pasar de una calle a la otra de una forma más rápida. El origen de la palabra traboule, según el historiador Amable Audin, estaría en el término “trans-ambulare” (caminar a través), procedente del latín. Esta particularidad arquitectónica, además de en Lyon, se puede ver en las siguientes poblaciones francesas: Villefranche-sur-Saône, Mâcon, Chambéry, Saint-Étienne y en Louhans.
Su origen estaría en el siglo IV, y se habrían creado para facilitar el transporte de agua desde la orilla del río Saona hasta la zona a la zona alta del antiguo Lyon. En la actualidad apenas se conservan restos de esta época. Un buen número de los traboules que se pueden ver en nuestros días son del periodo renacentista renacentista, principalmente los que se encuentran en el Vieux Lyon. Aunque es el siglo XIX la época de mayor expansión de este concepto constructivo, consecuencia de la presencia de la industria de la seda en la ciudad. Los tejedores de la seda, instalados en su gran mayoría en la Croix-Rousse, empleaban estos atajos para transportar los tejidos hasta la zona baja de la ciudad, que es donde se encontraban los comerciantes de telas.
Pasajes llenos de historia
Los traboules han sido testigos privilegiados, y en parte protagonistas, de alguno de los momentos más relevantes de la historia de la ciudad que los alberga. En ellos se vivió una de las primeras revueltas vinculadas con la reivindicación de los derechos laborales y sociales, la revuelta de los canuts. En 1831, las duras condiciones con las que tenía que trabajar los tejedores de la seda (canuts en francés) acabaron provocando una revuelta considerada uno de los primeros levantamientos de trabajadores de la historia. Los canuts ocuparon Lyon al grito de “Vivir libre trabajando, o morir combatiendo”. A este levantamiento le siguieron dos más en 1834 y en 1848, todos ellos violentamente reprimidos.
Este laberíntico entramado de pasajes también jugó un importante papel durante la Segunda Guerra Mundial, ya que la resistencia francesa los empleó para huir de los nazis.
Planeando la visita
En Lyon hay cerca de unos 500 traboules, situados en su mayoría en el Vieux Lyon (215 patios y traboules), la Croix-Rousse (163 patios y traboules) y de la Presqu'île (130 patios y traboules). Que se puedan visitar hay unos 400, en la siguiente web podéis consultar el mapa con indicaciones y fotos, e incluso os podéis descargar una aplicación para orientaros en este laberinto (está en inglés y francés). En la oficina de turismo también os proporcionan planos en los que aparecen indicados los más destacados. En la mayor parte de los casos en las puertas de las casas está señalado si hay un acceso a un traboule, y en alguna que otra ocasión deberéis llamar al timbre para poder acceder. Como atraviesan los patios interiores de las casas, tendréis que ser respetuosos e intentar no hacer ruido para no molestar al vecindario. Lo más recomendable es visitarlos por la mañana ya que por la noche casi todos permanecen cerrados. Preparaos para descubrir un mundo lleno de espacios asombrosos, con escaleras sorprendentes como la de Cours des Voraces, patios renacentistas y bellos rincones. ¡La aventura está servida!
¿Con ganas por adentraros en esta peculiaridad arquitectónica de Lyon? Consulta nuestros vuelos aquí.
Texto de ISABELYLUIS Comunicación
Imágenes de Pierre Guinoiseau, clr_flickr, Guillaume Baviere
+ infoEscapada navideña a Málaga
La ciudad de Málaga es una magnífica opción donde poder pasar unas estupendas vacaciones de Navidad, sin el agobio y las aglomeraciones de las grandes capitales, y con una oferta cultural, gastronómica y de ocio más que amplia con la que disfrutar al máximo de estas fiestas. A continuación te damos las claves para pasar unas Navidades fantásticas en esta acogedora ciudad donde el invierno parece no existir.
Un pasado lleno de historia
Málaga está considerada como una de las ciudades más antiguas de Europa -fue fundada por los fenicios en el siglo VIII a.C.- y muestra de ello son los monumentos que encontrarás en tu recorrido por la ciudad legado de las diferentes culturas que se dejaron seducir por su estratégica ubicación. Prueba de ello son el teatro romano, de época de Augusto, el castillo de Gibralfaro, construido en un antiguo recinto fenicio, la Alcazaba, situada a los pies de la anterior, edificada en época musulmana, y la Judería, ubicada en el centro histórico entre la Calle San Agustín y la Calle Alcazabilla. Tampoco debes de olvidar incluir en tu ruta por el pasado histórico de la ciudad la Catedral de Málaga, toda una joya del renacimiento en Andalucía, también conocida como “La Manquita” ya que una de las torres de la fachada se encuentra inconclusa.
Museos por doquier
Otro de los grandes atractivos con los que cuenta Málaga es su gran oferta museística, con un listado de lujo que incluye los siguientes espacios: la Casa Museo Picasso, el Museo Carmen Thyssen Málaga, el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga (CAC Málaga), y los recientemente incorporados, Centre Pompidou Málaga y la Colección del Museo Ruso de Málaga.
Por cierto, que la lista sigue aumentando ya que precisamente estos días se ha inaugurado el esperado Museo de Málaga, que es la quinta pinacoteca más importante de España, entre cuyas obras estrella se encuentraEl juicio de París de Rubens.
Gastronomía de excepción
En una visita a Málaga no debe de faltar una buena dosis de gastronomía local, ya sean desde las propuestas más sencillas y no por ello deliciosas, o ya sea dándose un capricho en alguno de los últimos Estrella Michelin de la ciudad. Eso sí, en tu ruta gastronómica por la ciudad no debe faltar el pescaíto frito, un auténtico majar de la zona, y el espeto, que es la forma tradicional de comer las sardinas en Málaga, clavadas –o espetadas- en una caña, y cocinadas al fuego, todo un placer para el paladar. Y no os olvidéis de dejar un hueco para los dulces típicos de Navidad de la ciudad, como es el caso de los borrachuelos, una especie de empanadillas rellenas de cabello de ángel, absolutamente deliciosas.
Y muchas compras
Inevitable por estas fechas, no dudes en acercarte a la que es la calle más popular y transitada de Málaga, la calle Larios, auténtico eje comercial de la ciudad y lugar ineludible para aquellos que quieran darse una buena sesión de compras. Otras calles aledañas a ésta a tener en cuenta en tu ruta deshoppingson la ribera del Guadalmedina y las calles de Carretería, Álamos y Alcazabilla.
Reserva tu Vueling a Málaga y anímate a pasar unas vacaciones de Navidad de lujo en esta fantástica ciudad.
Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS
Imágenes de Bob Sponge
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Tres festivales imprescindibles de la Provenza
La Provenza, además de unos paisajes que difícilmente podrás olvidar, unos pueblos repletos de encanto y una gastronomía para chuparse los dedos, ofrece una interesante oferta cultural en la que se incluyen tres magníficos festivales veraniegos que todo amante de la cultura debe de tener en cuenta. A continuación te damos las claves para disfrutarlos al máximo.
Festival de Aviñón
Además de por su popular puente de Saint-Bénézet (con leyenda y canción incluidas) y por haber sido sede papal en el pasado, Aviñón es conocida internacionalmente por albergar uno de los festivales de artes escénicas más antiguos e importantes de Europa. Año tras año durante el mes de julio el Festival de Aviñón, fundado en 1947 por Jean Vilar, invade todos los espacios de la ciudad de espectáculos de teatro y de danza, llegando a programar alrededor de 40 obras de artistas procedentes de todo el mundo. Complementado este abrumador cartel, y por si fuera poco, en paralelo tiene lugar el Festival Off encargado de programar la vertiente más alternativa y más fresca de las artes escénicas. La calles, las plazas, los bares y cualquier espacio imaginable es apto para acoger la faceta más innovadora del teatro y la danza.
Así pues, no dudes en acercarte del 6 al 26 de julio por Aviñón, y además de dejarte impresionar por su espectacular Palais des Papes, cuyas enormes proporciones y belleza te dejarán deslumbrado, déjate llevar por los diferentes espectáculos que te guiarán por sus calles y que trasladarán tu mente mucho más allá de “Sur le pont d’Avignon”.
Encuentros internacionales de la fotografía en Arlés
Otro de los grandes eventos culturales a tener en cuenta en tu periplo por la bella Provenza tiene lugar en otra de sus localidades de imprescindible visita, Arlés, y lo hace en forma de encuentro en torno a la fotografía. Si pasear por Arlés ya es de por sí inspirador, y sino que se lo digan a Van Gogh que se quedó fascinado por su luz, más aún lo es si lo haces coincidiendo con Les Rencontres d'Arles (Encuentros internacionales de la fotografía de Arles). Este festival, creado en 1970 por el fotógrafo Lucien Clergue, el escritor Michel Tournier y el historiador Jean-Maurice Rouquette, es una pequeña joya para los amantes de la fotografía que este año podrán disfrutar del 3 de julio al 24 de septiembre de la obra de 250 artistas repartida en 25 espacios repartidos por toda la ciudad, que engloban desde el emblemático patrimonio arlesiano hasta edificios tan singulares como los antiguos talleres ferroviarios. Además de las 60 exposiciones programadas tendrán lugar conferencias, talleres, charlas y todo tipo de actividades con las que adentrarte en el maravilloso mundo de la fotografía.
Festival de jazz de Marsella
Marsella es el escenario de nuestra tercera propuesta festivalera de cara al verano provenzal. Ciudad volcada al mar Mediterráneo, con un puerto viejo (Vieux-Port) capaz de llevarse todas las miradas, con apuestas arquitectónicas contemporáneas como el MuCEM y la Villa Mediterranée listas para seducir a los más intrépidos, y con rincones llenos de encanto como Le Panier, es el espacio elegido por este festival que tiene el jazz como principal protagonista. Con una duración de diez días (del 19 al 29 de julio), el Marseille Jazz des Cinq Continents (Marsella Jazz de los Cinco Continentes) reunirá esta edición a artistas habituales en este encuentro musical como George Benson, Herbie Hancock, Roberto Fonseca, Guillaume Perret, a otros que pisan por primera vez por esta ciudad portuaria, como Norah Jones, Kamasi Washington, pasando por las nuevas generaciones como Imany. Jazz venido de todas partes y listo para seducir a todos los públicos.
Reserva tu Vueling a Marsella y déjate seducir por la magia de los festivales más relevantes de la Provenza.
Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS
Fotos de jean-louis Zimmermann, Fred Bigio, Les Rencontres d'Arles (Julio Perestrelo)
+ infoSanta Catalina el barrio trendy de Palma
Palma tiene un barrio de moda,trendy o cómo más te guste denominarlo, y ese es Santa Catalina. Situado en las afueras de la que era la antigua ciudad amurallada, al oeste de Palma, en los últimos años ha ido renovando su cara y abriéndose un espacio en la ciudad, que le ha llevado a convertirse en lugar de imprescindible visita.
Debido a su proximidad con el puerto, originariamente era un barrio marinero. En el siglo XVIII empieza a haber cierta actividad industrial en la zona, muestra de ello son los icónicos molinos de “Es Jonquet” y la calle Industria. Pero es a finales del siglo XIX y principios del XX cuando se produce el mayor enriquecimiento de esta área, fruto de la expansión industrial. Precisamente de esta época son las casas de estilo modernista que se encuentran por el barrio, algunas de ellas construidas por los indianos que llegaban de Cuba.
Santa Catalina es un barrio de casas de una o dos plantas, con balcones y persianas mallorquinas, y con pequeños jardines o patios interiores. Al pasear por sus tranquilas calles descubrirás una peculiar mezcla de gente entre la que se cuenta un buen número de extranjeros que se han dejado seducir por los encantos de este bello y antiguo espacio de pescadores, y han decidido instalarse en él.
El núcleo principal de la zona está localizado en el Mercado de Santa Catalina, un auténtico punto de encuentro en el barrio. Ubicado en un edificio de 1920, mantiene gran parte de sus esencia, siendo un lugar perfecto para encontrar productos frescos y de temporada, la mayoría de ellos de procedencia local.
Uno de los puntos fuertes de Santa Catalina es el buen número de restaurantes que se han ido abriendo en los últimos años, y que lo han transformado en el espacio perfecto para acabar una jornada turística por Palma, poniendo el broche final con una buena experiencia gastronómica. Entre los locales más destacados están los siguientes:
Cantina Patrón Lunares. Situado en la centenaria sociedad de socorro mutuo Montepío del Arrabal, con un interiorismo lleno de poesía, en el que conviven a la perfección el pasado marinero y obrero, con los muebles vintage y piezas artesanales. Entre sus platos encontrarás cocina tradicional de la isla revisada junto a platos de mares más lejanos.
Restaurante Duke. Fiel reflejo de sus propietarios, que son grandes viajeros, es su carta, entre la que cuentan con platos de diversos puntos del planeta. Este pequeño local decorado con motivos surferos y fotos de sus viajes, es el lugar perfecto para comer comida sana a base de recetas originales y todo ello en un ambiente tranquilo. Os recomendamos rematar la comida con un mojito, son riquísimos.
Restaurante Hanaita. A pesar de la sencillez y escaso cuidado en la decoración de su pequeño local, éste es sin duda alguna uno de los mejores japoneses de Palma, con una excelente calidad en sus platos.
Restaurante Xoriguer. Situado en la calle Fábrica, es todo un clásico de Palma. En él hallarás, además de excelentes platos de cocina tradicional vasca, una espléndida y amplia oferta de carnes del mundo, entre la que se encuentra la mejor ternera Kobe o Black Angus.
Gin Burger. Tal y como bien indica su nombre, en este acogedor y moderno local encontrarás sabrosas hamburguesas, que podrás acompañar con magnífico gin tonic – cuentan con una amplia variedad de ginebras. Local apto para todos los públicos, incluidos vegetarianos y celíacos, a los que también se ha tenido en cuenta en su carta.
Además de por su oferta gastronómica, Santa Catalina también se ha convertido en epicentro de la actividad artística de la ciudad, que se congrega en los alrededores del Teatro Mar i Terra.
Ahora que ya sabes dónde está el barrio más trendy de Palma, sólo te queda coger tu Vueling y disfrutarlo.
Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS
Imágenes de Fabian Walden, Cantina Patrón Lunares,Fernando Vesga
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