A 30.000 pies por viajeros para viajeros

Resultados

Tres paseos por el corazón de Tenerife

Los senderos de Tenerife poseen una riquísima variedad de entornos, climas, ambientes y grados de dificultad. Recorrerlos permite acceder a un conocimiento más intenso de la isla, descubrir la plenitud de su belleza y conocer el modo de vida de sus habitantes, incluidos sus antiguos pobladores, los guanches. Ellos fueron quienes abrieron las primeras rutas a través de espesos bosques de laurisilva - tipo de bosque nuboso subtropical o selva alta, con grandes árboles, bejucos y lianas cuyas hojas se parecen a las del laurel-, o hacia las zonas de pastoreo cercanas al Teide.

El más singular de los senderos de Tenerife, es, por supuesto, el que asciende hasta la cima del Teide, de 3.717 metros de altitud. De alto nivel de exigencia, es necesario solicitar un permiso especial para llegar hasta la cumbre.

Además del Parque Nacional, los denominados parques rurales de Anaga y Teno son otros escenarios de gran atractivo y espectacularidad, para la practica del senderismo. A continuación os presentamos un sendero de dificultad baja en cada uno de los parque. Para que puedas disfrutarlo con calma y disfrutando del paisaje, con amigos o en familia.

La fortaleza. Parque Nacional de Teide

Ruta de poco desnivel e ideal para la observación de la flora y la fauna -alcaudón y pimelia son abundantes aquí- más características del parque. Desde el comienzo hasta la Cañada de los Guancheros se atraviesan montículos formados por bancos de pumita -piedra pómez- que en gran parte proceden de las erupciones de Montaña Blanca donde dominan la retama y el codeso.

La Cañada de los Guancheros es una llanura sedimentaria en la encontramos especies vegetales como la retama, el codeso, el rosalillo de cumbre, la tonálica y la hierba pajonera. El sendero discurre en su tramo final al pie de los riscos de La Fortaleza con la vegetación propia de escarpes, siendo los moralitos y los cedros canarios algunas de las especies más interesantes. Estos últimos es frecuente encontrarlos junto a pinos canarios al pie de esta montaña. La Fortaleza es el único vestigio que queda del antiguo Edificio Cañadas en el norte del parque. Este coloso de color rojizo está formado por lavas fonolíticas, muy viscosas resultado de la acumulación y solidificación sobre la propia boca eruptiva.

Parque Rural de Anaga –Cabezo del Tejo

La salida tiene lugar del Parque Forestal de Anaga, en dirección al Roque de Chinobre. A partir de aquí se inicia un agradable paseo a través del bosque de laurisilva que incluye magníficas panorámicas de la Cordillera de Anaga y Roque de Chinobre. El paseo continúa por el Roque Anambro hacia Cabezo del Tejo; allí nos podemos asomar a un balcón a 800 metros sobre el nivel del mar. Y desde aquí, se inicia el regreso por la Pista Forestal pasando por Hoya de los Toneleros, Ujuana y el Mirador de la Chamuscada. La duración de este recorrido es de unas dos horas. Existe también una posible variante de este itinerario que sería desde el Parque Forestal de Anaga, subida a Chinobre y bajada directamente a las Chamuscadas – con mirador del mismo nombre- y Parque Forestal. La duración de este otro recorrido es de una hora.

Teno Alto - Teno Bajo. Parque Rural de Teno

El Parque Rural de Teno, un espacio natural protegido declarado Parque Rural por la Ley de Espacios Naturales de Canarias de 1994, con el objetivo de preservar sus valores ecológicos, patrimoniales y promover la mejora de la calidad de vida de las poblaciones locales. Situado al Noroeste de Tenerife, comprende una de las zonas geológicas más antiguas de la isla: el macizo volcánico de Teno; sus 8.064 hectáreas albergan un tesoro de biodiversidad, con endemismos exclusivos –especies exclusivas de la zona- y un peculiar paisaje, resultado de los procesos naturales y el esfuerzo de sus habitantes por lograr el aprovechamiento agropecuario de estos accidentados lugares.

El sendero que os recomendamos comienza en el Caserío de Teno Alto, en el lugar conocido como Los Bailaderos, tomando la actual pista de tierra que conduce a Las Cuevas, y que pasa por el sur de la montaña de El Vallado. En este primer tramo tiene una gran importancia la arquitectura popular, así como los antiguos hornos de tejas. Una vez alcanzadas Las Cuevas, el recorrido continúa en descenso hasta Las Casas, por un terreno irregular que deja ver en algunos momentos el empedrado original. El enclave de Las Casas se encuentra situado al pie de las laderas del Barranco del mismo nombre y al comienzo de la península de Teno. En ella se puede observar reductos de la antigua arquitectura tradicional canaria. Desde este lugar se accede directamente a la Punta de Teno, la zona más noroccidental de la Isla de Tenerife, enclavada en el Parque Rural de Teno y desde donde se divisa una espectacular serie de panorámicas de la península, la costa y el faro.

¿A qué esperas para descubrir la parte más auténtica de la isla en cualquier fecha del año? Consulta nuestros vuelos aquí.


Texto de ISABELYLUIS Comunicación

Imágenes de Turismo de Tenerife

+ info

Descubriendo la cara modernista de Valencia

No todo es Calatrava ni paella en Valencia, como tampoco todos los edificios de época modernista españoles se encuentra ubicados en Barcelona. Alguien lo tenía que decir. Tópicos y bromas aparte, si hay algo que suele sorprender al que visita por primera vez la capital de la Comunidad Valenciana es el volumen y la calidad del patrimonio modernista del que se puede disfrutar paseando por sus calles, encontrándose localizado la mayor parte de éste en el centro histórico y en el ensanche.

A finales del siglo XIX en Valencia tuvo lugar un fuerte crecimiento urbanístico, fruto del buen momento económico que gozaba, que llevaría a la expansión de la ciudad más allá de los límites de las antiguas murallas, dando lugar al nacimiento de su ensanche. Dicha ampliación coincidiría en el tiempo con uno de los movimientos artísticos en boga del momento, que sobre todo hacía furor entre la burguesía europea, como era el modernismo, también conocido como Art Nouveau, Modern Style, Jugendstil,Liberty o Floreale, dependiendo de la zona. Como no podía ser menos, los burgueses valencianos no pudieron resistirse ante este nuevo estilo que pretendía romper con la tradición academicista, y que llevaría a sus autores a inspirarse en la naturaleza, y en el que se aplicaría un nuevo uso del hierro y el cristal en la arquitectura.

En el caso del modernismo valenciano destaca el uso de la cerámica vidriada en las fachadas y en los interiores, en los que suelen aparecer motivos naturales de la región, como las naranjas y las flores de azahar. Entre los edificios más relevantes y que no deben faltar en tu ruta para conocer el patrimonio modernista de Valencia están los siguientes:

- El Mercado Central. Construido en 1914 por Francesc Guàrdia i Vial y Alexandre Soler, formados ambos en la Escuela de Arquitectura de Barcelona, es uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad, y no es para menos. En su interior, el blanco con el que está pintada su estructura metálica hace que resalte aún más el colorido de los productos de sus paradas. Su espectacular cúpula central no pasa desapercibida para el visitante, llenando de luz el espacio. Si a lo arquitectónico le añadimos el buen ambiente que se respira, entenderéis que sea un must para todo visitante a la ciudad.

- El Mercado de Colón. Inaugurado en 1916 y obra del arquitecto Francisco Mora Berenguer, fue construido para cubrir las necesidades del ensanche. A destacar su fachada de ladrillo ornamentada, como no, con múltiples figuras realizadas en cerámica. Restaurado en 2003, en la actualidad contiene en su interior diversos comercios, y cafeterías o bares donde tomar un refrigerio.

- La estación de trenes del Norte. Llegar en tren a Valencia tiene como premio el disfrutar de su maravillosa estación. Inaugurada en 1917, cuenta con espacios tan bellos como su vestíbulo, magníficamente decorado con madera, cerámica vidriada y mármol.

- La Casa Ordeig.Situada al lado del Mercado central, es obra de Francisco de Mora i Berenguer, que se inspiraría en La Lonja de la Seda a la hora de diseñarla, de ahí la presencia de los motivos neogóticos de su fachada.

- El edificio Suay. Este gran edificio de blanca fachada, ubicado en la esquina que forma la calle Correos con la Plaza del Ayuntamiento, es también obra del arquitecto de la Casa Ordeig.

- El edificio de los Dragones. Situado en la esquina de la calle Sorni con la calle Jorge Juan,fue construido en 1901, obra del arquitecto José María Manuel Cortina Pérez. No pasa desapercibida su decoración, de inspiración neogótica en la que no faltan los animales fantásticos, como los dragones que habrían acabado dándole el nombre. 

Además de a estos espacios, te recomendamos que te acerques hasta la calle de la Paz, donde encontrarás  un buen número de casas modernistas como el edificio Camaña Laymon, el edificio Sancho, la Casa Sagnier I y la Casa Sagnier II, y la Casa Gray.

Anímate a descubrir una de las facetas arquitectónicas más bellas y evocadoras de Valencia, consulta tu billete aquí.

 

Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS

Imágenes de Jocelyn Kinghorn, Marja van Bochove, Carquinyol, Pleuntje, Paul Thompson

 

+ info

Paseando por el Madrid de los Austrias

Entre los múltiples encantos que encierra la capital española, el conocido como Madrid de los Austrias es una de las zonas más apasionantes de la ciudad. El entramado irregular de esta parte del casco histórico de Madrid se remonta a los siglos XVI y XVII y fue escenario de justas, intrigas y es el principal testimonio del paso de la dinastía Habsburgo por la villa. De hecho, fueron ellos quienes eligieron Madrid como capital del imperio y la embellecieron para que estuviese a la altura de tal rango.

Plaza Mayor y alrededores

La Plaza Mayor es el principal enclave de los construidos por los Austrias en Madrid, por lo que es el lugar perfecto para iniciar esta ruta. Llena de vida y de gente, es una de las plazas más bonitas de Europa. El proyecto lo inició Juan de Herrera bajo el reinado de Felipe II y adquirió más o menos su aspecto actual con el reinado de Felipe III. Y decimos más o menos porque sufrió un grave incendio en 1790 y tuvo que ser reconstruida por Juan de Villanueva. En uno de sus lados se levanta la Casa de la Panadería, iniciada en 1590  primer edificio del complejo. En el centro, preside la plaza la estatua ecuestre de Felipe III de Juan de Bolonia y Pietro Tacca.

Si salimos de la plaza por la calle Gerona, daremos de frente con el opulento Palacio de Santa Cruz, que se encuentra en la plaza de las Provincias y, originalmente, fue la cárcel de la corte. Levantado en estilo herreriano, su construcción comenzó en 1629, aunque nuevamente un incendio, esta vez en 1791, hizo que Villanueva lo tuviese que reconstruir. No obstante, se mantuvieron los elementos originales, como la portada principal, las dos torres que flanquean la fachada y el gran escudo central. Desde el año 1938 es la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores. 

En la misma plaza encontramos una réplica de la Fuente de Orfeo, del siglo XVII, la original se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional. Si enfilamos la calle de la Fresa y caminamos hasta la calle Postas, veremos la Posada del Peine, uno de los alojamientos hoteleros más antiguos de España, fundado en 1610.

Calle Arenal y plaza de Oriente

Desde aquí salimos a la calle del Arenal, donde se encuentra la popular iglesia de San Ginés, del siglo XVII, que alberga un gran número de obras de arte. Muy cerca se encuentra la mítica chocolatería San Ginés, de 1894, y que es uno de los lugares favoritos de los madrileños para tomar un chocolate con churros.

Entre la calle Arenal y la Gran Vía ascienden unas red de calles que aún conservan conventos antiguos como son el Monasterio de las Descalzas Reales o el Convento de la Encarnación.

Si seguimos por la calle Arenal llegamos a la plaza de Isabel II, antes llamada de los Caños del Peral, con la espectacular fachada del Teatro Real. La plaza fue muy importante por en la época de los Austrias ya que, en el centro, había una de las principales fuentes de la ciudad. Hoy podemos ver los restos de esa construcción si bajamos a la estación de metro de Ópera. 

Bordeando el Teatro Real llegamos a la plaza de Oriente, con el Palacio Real, que se levanta en el lugar en el que estuvo el alcázar de los Habsburgo. En el lado sur de la plaza de Oriente, la Plaza de Ramales nos recuerda que ahí estuvo la iglesia de San Juan Bautista, lugar de enterramiento de Diego Velázquez. Como curiosidad, los huesos se buscaron pero nunca han aparecido, aunque se cree que se encuentran en algún lugar de la plaza.

Por la calle San Nicolás entramos en una de las partes más antiguas del barrio, con la iglesia de San Nicolás de Bari, que es la más antigua de la ciudad y, volviendo a la calle Mayor, se alza el Palacio de los Duques de Uceda, una majestuosa residencia del siglo XVII. Al lado, la Iglesia del Sacramento fue financiada por el Duque de Uceda en 1616.

Volviendo a la Plaza Mayor, es casi visita obligada cruzar el arco de Cuchilleros, típico por los mesones de sus alrededores y donde se encuentra el famoso restaurante Casa Botín que, fundado en 1725, ostenta el título de restaurante más antiguo del mundo. El arco de Cuchilleros fue construido por Juan Gómez de Mora en 1619 para salvar el desnivel entre la plaza y la Cava de San Miguel. Además, el edificio, con tres pisos más que los del resto del conjunto, fue durante siglos el más alto de Madrid. Desde este lugar, enfilando la Cava de San Miguel, llegamos al Mercado de San Miguel, uno de los lugares preferidos por los madrileños con ganas de tapear productos de primera calidad. Cerca del mercado encontramos la plaza de la Villa, una de las más representativas del Madrid de los Austrias por sus tres singulares edificios: la Casa de la Villa, antigua sede del Ayuntamiento, la Casa y Torre de los Lujanes y la Casa de Cisneros.

Anímate a recorrer el Madrid de los Austrias, reserva tu Vueling aquí.

Texto de Aleix Palau para Los Viajes de ISABELYLUIS

+ info

De rubias por Bruselas

Bélgica es un territorio relativamente pequeño pero que ha realizado impagables aportaciones al mundo de la gastronomía: las patatas fritas, los gofres, el chocolate y, muy especialmente, la cerveza. Ya sea a través de las nuevas tecnologías o fieles a los métodos tradicionales, en el país centroeuropeo se elaboran más de 450 variedades de cerveza, abarcando desde los gustos más clásicos a los sabores más exóticos. Si en Bélgica el fruto del lúpulo es una religión, los cerveceros más exigentes tienen en su capital, Bruselas, escondite de algunas de las mejores tabernas del viejo continente, un lugar de obligada peregrinación.

A La Mort Subite
(Rue Montagne aux Herbes Potageres, 7)
Abierto en 1910, A La Mort Subite es uno de esos enclaves que permanecen ajenos al paso del tiempo. Selección exquisita de zumos de cebada, recomiendo especialmente la cerveza que le da nombre, la Mort Subite, con aroma de frambuesa, a la que por su apariencia y elegancia en boca se la conoce como el “champagne rosado del mundo de la cerveza”.

Delirium Café
(Impasse de la Fidélité, 4)
Es la CERVECERÍA, así, en mayúsculas, de Bruselas; punto de peregrinaje obligatorio para todo birrero que se precie. Abrieron en un diminuto local de Impasse de la Fidélté, y actualmente casi toda la calle es suya. Aquí encontrarás desde las típicas cervezas belgas de abadía hasta exóticos brebajes llegados de los más recónditos rincones del planeta, necesitan mucho espacio para almacenar las más de cinco mil referencias de cerveza que sirven.

Le Cirio
(Rue de la Bourse, 18-20)
En pleno corazón de la capital belga, justo en la calle lateral del edificio de La Bolsa, aunque no por ello uno de esos locales atiborrados de turistas de guía, Le Cirio es toda una institución en el gremio tabernero de Bruselas. Más que para ir de pintas, este establecimiento, que conserva intacta su centenaria decoración original, es el lugar ideal para disfrutar de la gastronomía típica del lugar, regada eso sí, con una buena cerveza autóctona.

Le Poechenellekelder
(Rue du Chêne, 5)
Su techo es como un mercadillo de pulgas en el que cuelgan desde marionetas a tazas de váter. Sin lugar a dudas, Le Poechenellekelder es uno de los bares con más personalidad de Bruselas. Un local pequeño (con una ubicación, eso sí, privilegiada: está justo frente al Manekenn Pis) pero con una nada desdeñable variedad de cervezas, especialmente de trapistas, las artesanales elaboradas, en su mayoría, por monjes.

Le Roy d'Espagne
(Grand Place, 1)
Sentarse en su terraza, en plena Grand Place, es disfrutar del espectáculo cotidiano de Bruselas. Si además se hace disfrutando de unos mejillones al vapor, una ración de patatas fritas y, por ejemplo, una Chimay Bleue – una gran reserva de 9º- , la experiencia es completa. La propuesta suena a guiri de chanclas y calcetines, pero hay placeres a los que uno no puede -ni debe- resistirse por más tópicos y típicos que sean.    

Moeder Lambic
(Place Fontainas, 8)
Pils, trapistas, tripels, dubbels, wits, IPAs, pale ales, stouts… en el Moeder Lambic, un local que impresiona por los 40 grifos que presiden su infinita barra, las encontrareis todas. Pero ya que estáis, saboread la cerveza que ellos mismos elaboran en una fábrica a dos manzanas del bar. Fermentada al aire libre, la Moeder Lambic Original seduce por su sabor afrutado.

Nuëtnigenough
(Rue du Lombard, 25)
Un local pequeño pero siempre repleto de lugareños, lo cual suele ser sinónimo de triunfo. Excelente oferta gastronómica a precios más que razonables y un surtido de cervezas que saciará las expectativas de los más exigentes catadores birreros. Una de esas joyas que oculta toda ciudad. ¡Qué no corra la voz!  

Toone
(Rue du Marché aux Herbes, 66)
Cerramos la ruta con uno de los bares más bonitos, sino el que más, de la capital de Bélgica. El Toone, amagado entre los edificios que separan la Impasse de Sainte Pétronille de la Marché aux Herbes, es una cervecería pero también un teatro de marionetas. Así, entre función y función, el cliente comparte jarra con títeres y resto de criaturas de cuento.

Fin de semana de la cerveza

Cada año, durante el primer fin de semana de septiembre, la Grand Place de Bruselas alberga, con motivo de la Weekend de la biere, muchas cervecerías, cada una con sus productos, presentando a sus visitantes infinidad de métodos de elaboración y sabores distintos.

Museo de los cerveceros belgas

En la céntrica Grand Place os toparéis con la Maison Brasseurs, una señorial casa de piedra que acoge el museo de los cerveceros belgas. Abierto todos los días de 10 a 17 horas. La entrada cuesta 5 euros.

Tours cerveceros

Como ciudad especializada en cerveza que es Bruselas, no faltan los tours temáticos por la ciudad. Hay infinidad de ellos, como Beertrips, Belgian Beer Me, Global Beer, Podge Beer y Bier Mania.

¿A qué esperas para saborear la mejor cerveza del mundo? Consulta nuestros vuelos aquí.

 

Texto de Oriol Rodríguez para ISABELYLUIS Comunicación

Imágenes de Bill Smith, ^CiViLoN^,Daniel Lobo, GD Preston, lhongchou's photography, Kmeron, Bernt Rostad, Foam, Ana Gasston

+ info