Keep calm and visit a museum
Quizás no podrá presumir de tener ni el mejor tiempo ni la mejor comida, pero Londres es uno de los centros mundiales de producción y exhibición artística. Sus museos son una cita obligada para aquellos expertos, aficionados y turistas que deseen perderse entre sus kilómetros de galerías y admirar desde un relieve asirio de 2600 años de antigüedad a pinturas de Caravaggio y Turner, escritos originales de Charles Dickens o las serigrafías Pop Art de Andy Warhol.
Y es que Londres tiene museos para todos los gustos. Desde pequeñas y medianas colecciones privadas, a casas de personajes ilustres o grandes museos en los que, si uno quiere, puede pasar días enteros. Además, la mayoría son de acceso gratuito. Hemos paseado por la ciudad y estos son los diez museos que no te puedes perder.
1. British Museum: paseo arqueológico
Visitar Londres y no entrar en el British Museum es como ir a Madrid y no comer un bocadillo de calamares. Este museo, uno de los más antiguos de Europa, alberga una de las colecciones arqueológicas más prestigiosas del mundo. Aquí encontrarás piezas tan célebres como la Piedra de Rosetta, los frisos del Partenón de Atenas o una muestra de arte egipcio solo comparable con la del Museo del Cairo. El British Museum se encuentra en el barrio de Bloomsbury, a pocos pasos de las céntricas Tottenham Court Road y Russell Square, y en uno de los edificios neoclásicos más imponentes de Inglaterra.
2. National Gallery: el templo de la pintura
Si ir a Londres y no entrar en el Museo Británico es como visitar Madrid sin catar un bocadillo de calamares, tu visita a la capital inglesa sin pisar la National Gallery es como ir a Roma y no probar un plato de pasta. Presidiendo la gigantesca Trafalgar Square, la Galería Nacional londinense guarda algunos de los lienzos más famosos de la historia del arte, como el Matrimonio Arnolfini de Jan van Eyck, la Venus del espejo de Velázquez o Las grandes bañistas de Paul Cézanne.
3. Tate Modern: para los más creativos
Una antigua central eléctrica a orilla del Támesis alberga, desde el año 2000, la sede del Museo Nacional Británico de Arte Moderno de Londres, conocido como Tate Modern. Este es una de las mayores atracciones de la ciudad, con una de las colecciones de arte contemporáneo más completas del mundo. Aquí podrás ver obras de Picasso, Dalí, Mark Rothko o Andy Warhol. Además, su excelente oferta de exposiciones temporales te permitirá ponerte al día de cuáles son los artistas punteros del momento.
4. The Wallace Collection: un oasis en medio de la ciudad
Si tuviéramos que elegir una palabra que definiera The Wallace Collection posiblemente seríaoasis. Esta antigua residencia familiar se encuentra en el centro de Londres, a cuatro pasos de Oxford Street y el centro comercial Selfridges. La mansión mantiene parte de su decoración original y alberga la colección de arte, armas y objetos que la familia Wallace legó al estado británico en 1897. Obras de Rembrandt, Velázquez, Tiziano, Canaletto o Fragonard se alternan con las suntuosas lámparas, jarrones y chimeneas de este lugar imperdible. Además, el museo es muy tranquilo, gratuito y no muy grande, por lo que es perfecto para aquellos que quieran evitar las aglomeraciones o no sean muy amigos de las pateadas artísticas. Y no olvides tomar un afternoon tea en el elegante patio cubierto del museo antes de irte.
5. Tate Britain: estilo inglés
Inaugurado en 1897, este museo alberga una importante colección de arte británico histórico y contemporáneo. La parte más importante de la exposición la forma la sección dedicada a William Turner, uno de los principales pintores de la historia inglesa y cuya vida recordarás por la multipremiada película Mr. Turner que protagonizó en 2014 Timothy Spall. Hay un barco que conecta la Tate Britain con la Tate Modern, por lo que no tienes excusa para visitar las dos galerías y darte un paseíto por el Támesis.
6. Victoria and Albert Museum: arte al servicio del imperio
Con una superficie de 45.000 metros cuadrados, el Victoria and Albert Museum es uno de los centros de arte más espectaculares de la ciudad. Ubicado en la exclusiva zona de South Kensington, su colección de artes decorativas es realmente sorprendente. Aquí hay desde marfiles a textiles orientales, orfebrería, cerámica y vidrio o fragmentos de edificios. Además, la arquitectura del lugar es muy majestuosa, con grandes galerías y patios con réplicas a tamaño real de la Columna de Trajano o el pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela. Increíble.
7. Charles Dickens House: casa literaria
Oliver Twist o David Copperfield son dos de las novelas más famosas de todos los tiempos y su autor, Charles Dickens, uno de los grandes genios de la literatura inglesa. Nacido en Portsmouth, Dickens pasó la mayor parte de su vida en Londres y habitó distintas casas, aunque es la del 48 de Doughty Street, en el céntrico barrio de Holborn, la que acoge el museo dedicado a su figura. Aquí vivió el autor con su familia entre 1837 y 1839, un periodo no demasiado largo pero en el que salieron algunos de sus títulos más célebres. Adentrarse en esta casa georgiana es un viaje en el tiempo que seguro que disfrutarás, pues las estancias están como en la época del escritor. Completa el museo un fondo con objetos personales y escritos del propio Dickens.
8. Händel/Hendrix House: la casa del barroco…y también del rock
¿Qué tienen en común el guitarrista Jimmy Hendrix y el compositor Georg Friedrich Händel? Pues que ambos vivieron en el mismo lugar. Eso sí, con 200 años de diferencia. Para ser más exactos, Händel residió en el 25 de Brook Street, mientras que Hendrix lo hizo en el número 23. Dos casas colindantes que hoy se visitan conjuntamente. Händel habitó ahí desde 1723 hasta su muerte en 1759. Se han reconstruido cuatro estancias como el dormitorio y el comedor, y hay partituras y objetos del compositor. Además, con un poco de suerte, podrás disfrutar de alguno de los conciertos que se organizan en el lugar. Por su parte, el apartamento de Hendrix, donde vivió entre 1968 y 1969, acoge una muestra que reivindica el importante papel e influencias del músico en el Londres de 1960.
9. The Queen’s Gallery: en casa de la reina Isabel
Por todos es conocido el espíritu monárquico de los ingleses, por lo que no queremos que te vayas de Londres sin sentir el espíritu de adoración a la reina Isabel II. Y para conocer a alguien de cerca, lo mejor es entrar en su casa. The Queen’s Gallery se encuentra en un extremo del palacio de Buckingham, residencia de la soberana en Londres, y acoge exposiciones temporales con fondos de la Colección real. Si vas a la ciudad en verano, ten en cuenta el calendario de visitas del palacio, que abre sus puertas durante unas semanas y es toda una experiencia.
10. Saatchi Gallery: para los que están a la última
Rompedora y vanguardista, así es la Saatchi Gallery, una de las salas de exposiciones más punteras de Europa. Inaugurada a principios de los años ochenta para exhibir la colección artística del publicista y coleccionista de arte Charles Saatchi, fue donada por el empresario al gobierno británico en 2010. Es uno de los museos más visitados del mundo y el lugar idóneo para conocer artistas y movimientos. Aquí, hasta el menos aficionado al arte se quedará sorprendido. Además, se encuentra en pleno corazón del barrio de Chelsea, lugar frecuentado por la élite londinense y en el que te sentirás como una celebrity.
Texto de Aleix Palau para Los Viajes de ISABELYLUIS
+ infoMoscú en Rojo
El 8 de diciembre de 1991 Borís Yeltsin, Leonid Kravchuk y Stanislav Shushkiévich sellaban el tratado de Belavezha. Establecido en 1922 tras el triunfo de la Revolución de Febrero, aquel pacto firmado por, respectivamente, los presidentes de la RSFS de Rusia, RSS de Ucraina y RSS de Bielorrusia suponía la disolución de la URSS. Capital del extinto “Imperio Rojo”, 25 años después del deceso de la utopía comunista, del Búnker 42 al Parque de las Estatuas caídas, Moscú aún esconde diversos rincones que evocan aquella grandeza proletaria.
Búnker 42
En el corazón de Moscú, junto a la estación de metro de Taganskaya, en el edificio 11 del número 5 de la calle Kotelnicheski, a 65 metros bajo tierra se esconde el Búnker 42. Custodiado y mantenido durante décadas por una nómina de más de 600 soldados y funcionarios, el 42 era el refugio de altísima seguridad destinado a los cargos destacados del partido en caso de ataque nuclear. Actualmente parte del Museo Central de las Fuerzas Armadas, se puede circular por sus interminables túneles secretos, comprobar su por aquel entonces sofisticado trazado de comunicaciones e incluso adentrarse en el estudio de Stalin.
Casa Blanca de Rusia
Testimonio privilegiado de la caída de la Unión Soviética. Siguiendo los planos diseñados por los arquitectos Dmitry Chechulin y Pável Shteller, la Casa Blanca de Rusia, respuesta roja a su homónima yanqui, se empezó a levantar en 1965. Su construcción finalizó en 1981, convirtiéndose en la sede del Poder Legislativo de la República Socialista Federativa Soviética Rusa (RSFSR), el Congreso de los Diputados del Pueblo de Rusia hasta 1991. Frente a sus puertas, Borís Yeltsin plantó cara a los tanques soviéticos que se habían levantado contra el entonces presidente de la URSS Mijaíl Gorbachov, acto que significó el principio del fin del régimen comunista.
Centro Panruso de Exposiciones
Presidido por un cohete Vostok R-7 8K72, en la actualidad centro de convenciones y parque de atracciones, fue uno de los principales reclamos turísticos de Moscú durante la era comunista. Erigido en 1939 como una exposición agrícola, con el tiempo acabó transformándose en un inmenso parque destinado a la exaltación y glorificación de los logros económicos, científicos y tecnológicos de las diferentes repúblicas que conformaban la Unión Soviética.
Stolóvaya Número 57
Son diversos los restaurantes que 25 años después rememoran la gastronomía soviética. Ya en las iconográficas galerías GUM sobreviven dos clásicos de aquella época como el Festivalnioye Café y el Stolóvaya Número 57. Junto a éstos, locales como el Detir Ayka (Bulevar Nikitski, 25), responsables de un menú comunista compuesto por exquisiteces proletarias como compota, sopas, o gachas de sémola, regado con chupitos de vodka, o GlavPivTorg, local ubicado en el edificio del antiguo Ministerio de Transporte, en el que, además de su oferta culinaria de tintes rojos, destaca una extensísima biblioteca que guarda las obras completas de prohombres del comunismo como Marx, Engels o Lenin.
Las Siete Hermanas
Dibujan una de las imágenes más características del horizonte urbano de Moscú. La Universidad Estatal de Moscú, el Hotel Ucrania, el Edificio de viviendas en Kotélnicheskaya Náberezhnaya, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, el Edificio de la plaza Kudrinskaya, el Hotel Leningrado y el Edificio de la Plaza de la Puerta Roja conforman Las Siete Hermanas o Los Rascacielos de Stalin. Siete edificios de estilo barroco y gótico ruso, que deberían haber sido ocho de haberse levantado como estaba previsto el palacio de los Sóviets, construidos entre los años 40 y 50 para conmemorar el VIII centenario de la fundación de la ciudad.
Mausoleo de Lenin
La Plaza Roja, escenario de aquellos imponentes y solemnes desfiles del ejército rojo, acoge el mausoleo con el cadáver embalsamado de Vladímir Lenin. Construida por orden del Gobierno soviético en 1924 después de la muerte del padre de la revolución, la tumba fue diseñada por el arquitecto Aleksei Xtxúsev, quien se inspiró en la pirámide de Zoser en Egipto y en la tumba de Ciro el Grande en Pasargada. Aunque Borís Yeltsin intentó clausurarlo, el Mausoleo de Lenin, sigue abierto al público y de forma gratuita los martes, miércoles, jueves y sábados desde las 10 de la mañana hasta la 1 de la tarde.
Metro de Moscú
Por su precio, realmente barato, y por su frecuencia, un tren cada 40 segundos en hora punta, el metro es la mejor manera de moverse por la capital rusa. Más allá de su eficacia, el subterráneo moscovita también es una auténtica y muy impresionante obra de arte. Inaugurado en 1935 uniendo en su primera línea las estaciones de Sokólniki y Kíevskaya, por su majestuosidad, sublimación estética aún intacta, es un auténtico palacio del proletariado.
Museo del FSB
Oficialmente se le denomina el Museo del FSB (acrónimo del Servicio de Seguridad Federal), pero desde su apertura en 1989 es popularmente es conocido como el Museo del KGB. Ubicado en la antigua sede del Comité para la Seguridad del Estado (KGB) en la plaza Lubyanka, a través de objetos de espionaje que parecen sacados de la serie The Americans (artefactos explosivos, cámaras fotográficas escondidas en latas de cerveza…) el museo del FSB os transportará a los días de la Guerra Fría y los agentes infiltrados en territorio enemigo.
Museo de Máquinas Recreativas Soviéticas
La juventud soviética también se entretenía con máquinas recreativas, aunque evidentemente, todas eran de facturación rusa (y extremadamente caras, ya que costaban entre 2.500 y 4.000 rublos). Propulsado por tres nostálgicos de las arcades comunistas, el Museo de Máquinas Recreativas Soviéticas reúne, entre muchas otras, joyas de la época como mini boleras, máquinas de matar marcianitos (imaginamos que de ideología capitalista) y el popular juego de hockey sobre hielo “shaibu-shaibu”. Un completo viaje en el tiempo en el que para entrar primero hay que cambiar treinta rublos por tres de los antiguos kopeks soviéticos. La colección sigue creciendo.
Parque de Esculturas de Krymsky Val
Las colosales estatuas de los líderes comunistas fueron una de las imágenes más características de las plazas y parques de las urbes soviéticas. Magnas tallas que fueron desapareciendo del entorno urbano con la caída de la URSS en 1991. Infinita colección de efigies y esculturas que han encontrado exilio en el parque de estatuas del museo Krymsky Val. Un catálogo de más de 700 estatuas talladas en piedra o bronce, donde destaca el “Felix zhelezny”, monumento en honor al revolucionario Felix Dzerzhinsky, primer director de la Cheka. Junto a este, lógicamente, diversos Lenins y Stalins imperiales ajenos al paso del tiempo.
Anímate a recorrer los últimos vestigios del Moscú comunista, reserva tu Vueling aquí.
Texto de Oriol Rodríguez para Los Viajes de ISABELYLUIS
Imágenes de Kirill Vinokurov, Dennis Jarvis, David Orban, Rob, Jason Eppink, Helena Volkova
+ info
Ocho visitas imprescindibles en Edimburgo
Para empezar, recordemos que goza la urbe de una protección doble de la Unesco. Por un lado, la capital escocesa está catalogada como ciudad Patrimonio de la Humanidad por el valor de sus cientos de monumentos y su excelente conservación. Pero la misma organización también ha protegido los valores literarios que flotan en el ambiente y empapan todos los rincones de la ciudad.
No se me ocurre mejor manera de recorrer Edimburgo que caminando. Un placer especialmente recomendable para aquellos que disfruten buscando recovecos secretos, ángulos ocultos donde, quizá, se esconda alguno de esos espíritus misteriosos que ha inspirado a tantos artistas y directores de cine. Desde el famoso Robert Louis Stevenson, quien se basó en las misteriosas calles de Edimburgo para crear a su malvado y retorcidomíster Hyde. Sir Walter Scott, autor de "Ivanhoe”, Arthur Conan Doyle, creador del célebre "Sherlock Holmes". Hasta la escritora infantil más famosa de los últimos tiempos, Joanne Katherine Rowling, la creadora del mítico mago “Harry Potter”. Y es justo en el bar donde creo al hechicero más famoso del mundo donde hacemos la primera parada en esta ruta por los ocho rincones imprescindibles de Edimburgo.
1- Nada mejor que empezar la jornada tomando un café en el Elephant House, el lugar donde se gestó la historia de Harry Potter, nacido de la mente de J.H Rowling, la más preciada cliente y embajadora del establecimiento. Este café, con su poco discreta fachada roja, es un reconocido templo para literatos. Y a pesar de su corta vida, abrió en 1995, son muchos los aficionados a las letras que pasan allí horas y horas escribiendo y tentando a la inspiración. Pero hay más. También hay muchos edimburgueses que frecuentan este establecimiento que además presume por servir la mejor selección de cafés y tés de la ciudad. Ofrecer copiosos desayunos, comidas y cenas edulcoradas con una buena carta de vinos. Ah, y también hay tartas. Y sándwiches... así que no tienes excusa.
2. Ya con las pilas puestas toca pasear. Y si hay una calle mítica en Edimburgo esa es la Royal Mile, rúa interminable de paso obligado de todo viajero. Es esta la gran arteria que une los dos corazones de la urbe: el castillo (que reina altivo sobre una colina volcánica llamada Castle Rock) y el palacio Holyrood, dos joyas de sólido peso histórico, artístico y legendario. Pero ojo, no te confundas. En realidad la Royal Mile no es solo una, sino que son cuatro. Nace de la unión de cuatro tramos que se suceden a lo largo de ¡dos kilómetros!: Castlehill (el que discurre cerca del mencionado castillo); Lawn Market; High Street y Canongate, ya en las puertas de Holyrood. Conviene recorrer estas aceras atento pues es una especie de escaparate donde se ve de todo.
3. Si te gusta pasar miedo, no te vayas de la Royal Mile sin hacer una parada en el enigmático y a la vez macabro Mary King’s Close (el callejón Mary King). Más que un callejón, es en realidad un laberinto subterráneo de origen medieval donde, cuentan mendigos, miserables, proscritos, asesinos, delincuentes y gentes de mala vida habitaban ocultas del mundo entre ratas y suciedad. En el siglo XVII, la peste bubónica asoló Edimburgo. Ante la expansión de la plaga, las autoridades decidieron cerrar aquellas calles oscuras nicho de infecciones y para ello lapidarona los residentes en el callejón. Desde entonces, circulan muchas leyendas sobre fantasmas deformes y lamentos desgarradores. Hoy, este terrible lugar está abierto al público. ¿Te atreves a visitarlo? Un consejo. Si vas, lleva una muñeca. Y ofrécesela a Annie, el fantasma de una niña a la que su familia abandonó en este lugar donde murió y cuyos lamentos desgarradores aún atormentan a los visitantes.
4. ¿Quieres hacer una foto del castillo para compartirla en tus redes sociales y no sabes dónde? Pues es fácil. Pon rumbo a Princess Street, la calle más comercial de Edimburgo —por la que transcurre una de las escenas de más acción de la película “Trainspotting”, rodada en la ciudad—. Además de ser la calle de las tiendas es también la mejor para captar buenas panorámicas del castillo, ya que sólo hay edificios a uno de los lados. Al otro, jardines y monumentos que permiten la contemplación de la famosa fortaleza sin obstáculos.
5. Si te gusta hacer compras pero buscas comercios con encanto y no grandes cadenas internacionales, escápate a la pintoresca Victoria Street. A parte de ser una de las calles más fotografiadas por la estética de sus fachadas coloristas y su forma curvada y pendiente, es un rincón rebosante de tiendas singulares donde encontrar tesoros: licorerías, queserías, talleres de artesanos y charity shops (tiendas con productos de segunda mano cuyas ventas tienen fines benéficos, muy habituales en el Reino Unido). Hablando de Harry Potter, cuentan que su creadora se inspiró en esta calle para reconstruir el peculiar callejón Diagón donde los magos adquirían sus singulares objetos mágicos. Puedes acceder a esta calle desde la Royal Mile.
6. No te confundas. Edimburgo es famosa por sus legendarias piedras, y callejones con sabor añejo, pero también famosa por sus zonas verdes. Prueba de ello son los parques de Calton Hill y Arthur’s Seat, donde los lugareños hacen footing ,circulan en bicicleta, pasean a sus perros. Ambos ofrecen unas vistas fantásticas de la ciudad. El primero, antaño, formaba parte de los jardines del palacio de Hollyrood y cuenta una vieja leyenda escocesa (que tiene pocas probabilidades de ser verídica), que su punto más alto, (a 251 metros) era adonde el rey Arturo subía para estar solo ypensar. Cierto o no, el caso es que el llamado pico de Arthur’s Seat existe. Y se ve bien desde lo alto del Calton Hill, donde destaca la torre de Nelson, que conmemora la victoria de Trafalgar, y un monumento nacional inspirado en la Partenón de Atenas.
7. Y de los parques al puerto, concretamente al Ocean Terminal, para visitar el Royal Yatch Britannia. El que fue el buque de la familia real británica desde 1954 hasta 1997, año en que fue reconvertido en museo flotante, y atracado en el puerto de Leith. Si sus paredes hablasen contarían que ha visitado más de 135 puertos y participado en casi mil viajes oficiales. Resulta curioso visitar el pequeño camarote real, en el cual dormía la reina Isabel II.
8.Y para rematar la visita, nada mejor que hacerse una foto obligada ante uno de los héroes de Edimburgo. El perro Bobby. Un Skye terrier que se hizo famoso por permanecer durante ¡catorce años! al lado de latumba de su dueño, en el cementerio de Greyfriars. Actualmente, sus restos reposan cerca de los de su amo y una escultura recuerda la historia a las puertas del camposanto. La foto con Bobby es casi ¡obligada!
¡Anímate! ¡Consulta nuestros precios aquí!
Texto y fotos: Nani Arenas
+ infoEl Londres de The Rolling Stones
Cada vez que uno viaja a Londres descubre algo nuevo. La ciudad es infinita y ofrece multitud de caras. Una de ellas es la musical. Y es que la capital inglesa también lo es de la música pop y rock desde prácticamente su invención. Los primeros grandes clubs de rock´n’roll nacieron allí, y fue en ese ambiente de chupas de cuero y tupés infinitos donde se dieron a conocer The Rolling Stones, una banda que todavía hoy siguen manteniendo la corona de reyes del rock planetario. Con la excusa de una exhaustiva retrospectiva, la cual se extiende a lo largo de las nueve salas de la Galería Saatchi, en My Vueling City hacemos un repaso del Londres más estoniano. It’s only rock and roll but I like it!
Simpatía por The Rolling Stones
Los Rolling Stones son eternos, de eso no hay duda. Para la mayoría de nosotros siempre han estado ahí, haciendo de forma periódica giras mastodónticas y publicando siempre discos con premieres made in Hollywood, no carentes de la mejor pirotecnia, claro. Se ha hablado mucho de la longevidad del (ahora) cuarteto inglés; que sí practican a diario la hemodiálisis para renovar íntegramente su sangre, que si han hecho un pacto con el Diablo. Pero ¿qué más da? Lo que ya nadie discute es que son la banda más importante de la historia del rock. Por eso cualquier evento relacionado con ellos es un espectáculo para no perdérselo. Y no iba a ser para menos la exposición Exhibitionism, una muestra para la que se han necesitado tres años en su preparación, y que reúne más de 500 objetos relacionados con la banda. Definitivamente se trata de una exposición bien acoplada a la gran maquinaría Rolling Stones, con un presupuesto de vértigo, y es que el montaje de todo ha costando la friolera de 5,7 millones de dólares.
¿Exhibicionismo o fetichismo?
No nos queda tan claro que el título de la expo case con la idiosincrasia de la misma. Nosotros vimos más clara su naturaleza fetichista. En todo caso, seas fan de la banda o un mero curioso, la exposición bien vale una visita. La expo está albergada en la Galería Saatchi, un hermoso palacete consagrado usualmente al arte moderno y situado en la zona más ilustre de Chelsea.
La exposición recorre la carrera del grupo. En las diferentes salas, además de los objetos, también podemos encontrar reproducciones a escala real de sus camerinos, e incluso su primer apartamento compartido. También se ha reconstruido un estudio de grabación de la época. Además podrás vivir en 3D la experiencia de uno de sus conciertos, a través de una grabación del que ofrecieron en Hyde Park en 2013. Lo cierto es que la muestra todavía mantiene una planificación museística tradicional, con un sinfín de objetos, como viejos trajes, entre los que destaca el mítico blanco que lució en el concierto de Hyde Park que tuvo lugar en julio de 1969 en memoria de Brian Jones. Como no, las guitarras tienen su especial protagonismo. No falta la Gibson Les Paul pintada a mano que Richards tocaba entre 1966 y 1970. También hay películas seleccionadas por Martin Scorsese, y grabaciones inéditas.
El Londres de sus majestades Satánicas
Ya que estás en Londres te recomendamos ir a visitar algunos de los espacios míticos del grupo. Verás que el rastro de la banda todavía es importante en la ciudad.
1. El primer apartamento
En el mismo barrio de Chelsea, a un paseo de la Saatchi Gallery se encuentra el que fuera primer apartamento del núcleo original de The Rolling Stones, que compartían Mick Jagger, Keith Richards y Brian Jones. Allí vivieron en 1962 tres chicos que soñaban con ser tan grandes como The Beatles. La dirección es 102 de Edith Grove.
2. Pub Bricklayers
Ubicado en el Soho, el Bricklayer Arms era un pub en el que había actuaciones todas las noches. El pub se encuentra en el número 7 de Broadwick Street, y fue donde el bueno de Charlie Watts se unió a la banda. El batería, que ya nunca más abandonó la banda, era mucho mayor que ellos, y contaba con una dilatada experiencia en el circuito de jazz. Actualmente es la tienda de discos Sounds of the Universe.
3. The Ealing Jazz Club
Fue inaugurado en enero de 1959, y pronto se convirtió en el cuartel central del mejor blues que se podía escuchar en Londres. Aquí dieron los primeros pasos, la flor y nata del rock británico, toda una generación entre los que destacaron Eric Clapton, Jimmy Page, Pete Townsend, Keith Moon... Y fue aquí donde Keith Richards y Mick Jagger vieron actuar a Brian Jones por primera vez. Eso fue hace muchísimo tiempo, más concretamente el 7 de abril del 62. Lo encontrarás en 42A Ealing Broadway Ealing.
4. Regent Sounds y la mítica Denmark St.
Ubicados en el Soho, estos míticos estudios fueron testigo de las sesiones de grabación del primer disco de The Rolling Stones, en 1963, además del tema Not Fade Away, que les catapultó al éxito en su primera época. Pasear por Denmark Street es toda una experiencia. Actualmente hay incontables tiendas de instrumentos musicales, en una calle que data de 1867 y que todavía conserva algunos edificios de aquella época.
5. New Crawdaddy Club
El Crawdaddy Club de Richmond se inauguró en 1962, y un año más tarde, en febrero de 1963, los Rolling Stones, tras un primer concierto, se convirtieron en la banda residente del local, tocando dos días a la semana. Por aquella época entraron en el hit parade por la puerta grande con Come on, y la afluencia de público hizo que el propio bar tuviera que trasladarse a un recinto más grande. En la actualidad, se encuentra en Harding Elms Road, Essex, y, cómo no, todavía se pueden ver buenos conciertos en el local.
6. Sticky Fingers
Después del duro transitar recorriendo emblemáticos espacios estonianos nada mejor que reponer fuerzas en un restaurante, que prácticamente es un museo de la banda. Se trata del Restaurante Sticky Fingers, propiedad del ex – Stone, Bill Wyman, el que fuera bajista de la banda desde 1962 hasta 1993. Os recomendamos la hamburguesa con beicon: hamburguesa de 170 g con queso Monterey Jack, tomate, lechuga, cebolla roja, pepinillo, beicon y mayonesa con pepinillos, bañada con salsa BBQ y servida con ensalada de pasta y col, cuatro quesos y una galleta.
El rock de los Stones sigue vivo en la capital inglesa, ven a descubrirlo. Consulta nuestro vuelos aquí.
Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS
Imágenes de Galería Saatchi, Restaurante Sticky Fingers, Visit Britain, Ealing Jazz Club
+ info