Cinco imprescindibles gastro en San Sebastián
San Sebastián es una ciudad de la que es difícil no enamorarse. Por su gente, sus calles, sus playas. Y si tienes algo de inquietud gastronómica aún se hace más complicado resistirse a ella si cabe. El respeto por el producto en la zona es algo que se palpa, trabajan como nadie las carnes y los pescados, y tienen una cultura de pintxos irresistible.
Al ser una ciudad que lleva asociada a su ADN el buen comer y que cuenta con una oferta gastronómica apabullante, siempre viene bien tener una lista de favoritos a mano cuando uno encara una escapada a la capital guipuzcoana. Aquí te dejamos nuestro top 5:
Los mejores pintxos… en Zazpi
Lo decimos nosotros, por experiencia, y lo avalan las dos veces que se ha colocado la vitola de campeón de pintxos de Guipúzcoa. En cocina, un joven Paul Arrillaga que demuestra cada día su buen hacer entre fogones. Inquieto y con las ideas muy claras, despacha propuestas creativas que no enmascaran el buen producto. Zazpi tiene el mérito de no estar en la cacareada Parte Vieja, llenando mesas y barra a diario con bocados que te dejan una grata sonrisa. Espárrago con yema y yema de espárrago ha sido su último pintxo campeón, y recomendables son, por ejemplo, los txipis tinta, la vichyssoise con foie y caviar, la oreja guisada o la papada glaseada.
La mejor txuleta… en Casa Urola
Un restaurante histórico de la Parte Vieja de San Sebastián que siempre es un acierto visitar. Cocina tradicional actualizada y producto de primera comandado por el chef Pablo Loureiro Rodil, quien mima las temporadas con absoluto respeto y dirige una parrilla única en la ciudad. A su impresionante txuleta se le suman grandes platos como salteado de vainas del país, espuma de patata, lascas de bacalao y aceite de olivas negras, ostra atemperada en ravioli de papada ibérica, crema de coliflor, caldo de cigalas y aceite de piel de limón o lomo de merluza con cocochas y almejas.
La mejor tortilla… en Nestor
Una a las 13h y otra a las 20h. Dos tortillas al día para los afortunados que se apunten en la llamada ‘lista de reparto’ del Nestor, que no de reserva, que se abre una hora antes. Claro que bien merece la pena la yincana para echarse al morro una tortilla como pocas habrás probado. Tiene la cebolla, el pimiento y la patata justa para permitir que el huevo baile y caiga jugoso sobre el plato.
La mejor tarta de queso… en La Viña
Un clásico, la tarta de queso de La Viña, el “pintxo” dulce con el que poner el broche de oro a una mañana de barra en barra. La hemos probado y confirmamos que se cumplen las expectativas. Dorada por fuera, suave y cremosa en su interior, tienes que probarla si te consideras un auténtico cheesecake lover. Y hablando de tartas de queso no podemos dejar de tomarnos una pequeña licencia, salir de San Sebastián unos 10 kilómetros y llamar a la puerta de uno de los mejores restaurantes de la zona, Zuberoa, en Oiartzun, cuya tarta de queso te hace tocar el cielo.
Los mejores cócteles… Dry de María Cristina
Terminamos la ruta de infalibles donostiarras de la mano del mejor trago de la ciudad. Con el sello de Javier de las Muelas y montados sobre un escenario de excepción, los cócteles del Dry son toda una experiencia. Martinis y mixes de corte clásico, pero también creaciones de línea vanguardista te esperan en el mítico María Cristina. La excusa perfecta para poner un pie en este histórico hotel y dejarse seducir por su especial atmósfera.
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Texto de Silvia Artaza de Gastronomistas.com
Fotos de Silvia Artaza y establecimientos
+ infoMúsica clásica entre copas
La pequeña población de Saint-Émilion es un auténtico imán para los aficionados al vino, y no es para menos. Las tierras que la rodean cuentan con el honor de albergar una de las principales zonas de producción de vino tinto de Burdeos junto con Médoc, Graves y Pomerol. Conocida mundialmente, es visitada año tras año por expertos en la materia, turistas y curiosos, que van de château en château a la caza del mejor “caldo” de la zona. Pero éste no es el único motivo por el que acuden hasta estas tierras. También lo hacen atraídos por la magia que emana este pueblo de estrechas calles empinadas, iglesias románicas y bellas ruinas que, junto con los viñedos del entorno, generan un conjunto de irresistible encanto. No en vano a Saint-Émilion y sus alrededores les ha valido ser declarados Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Saint-Émilion debe su nombre al monje Émilion, que se estableció en la zona en el siglo VIII y al que se le atribuye algún que otro milagro. Precisamente fueron los monjes que poco a poco se fueron instalando en la zona los que se encargaron de poner en marcha la comercialización del vino que se producías en estos terrenos, cuyas vides llevaban cultivándose ya desde época romana.
Este pueblo, de peregrinación obligada para los amantes del vino, cuenta en su haber con numerosos espacios que no debes de dejar de incluir en tu visita. Su iglesia monolítica es una de ellas. Construida entre los siglos XII y XV, tiene la peculiaridad de estar cavada en la tierra, con un interior de sorprendentes dimensiones, y culminada por una elevada torre. El conjunto de la Colegiata y el claustro de los Cordeliers son otros de los platos fuertes de Saint-Émilion.
Y sí, no lo olvidamos, también están los chaetaux… En la Oficina de Turismo de Saint-Émilion ofrecen diferentes tours pero, ¿por qué no atreverse a verlos de una manera distinta? A continuación te desvelamos cómo.
Les Grandes Heures de Saint-Émilion
A la hora de planear tu visita a Saint-Émilion te recomendamos que tengas en cuenta uno de los festivales más relevantes que tienen lugar en la zona, Les Grandes Heures de Saint-Émilion. Y, ¿qué tiene de singular este evento? Pues que es una oportunidad única de poder visitar algunos de los magníficos chateaux de la región donde se elabora este magnífico y popular vino, en una atmósfera totalmente diferente a la habitual. En ellos se programan conciertos de música clásica acompañada de una cata de vino, dotándole de un aire nuevo a la experiencia de visitar una bodega. Este festival empieza su programación en marzo -el 29 de marzo tendrá lugar el primer concierto de esta edición en el Château Fombrauge-, prolongándose durante todo el 2017 hasta el mes de diciembre, que es cuando tendrá lugar el último concierto.
Algunos de los espacios en los que se puede disfrutar de esta experiencia son el Château Soutard, el Château de Pressac, el Château Angélus, el Château Cantenac, el Château Fombrauge, o el Château Cheval Blanc, conocido porque su vino es uno de los pocos clasificados como Premiers grands crus classes A. Pero el programa no solo se limita a algunas de las bodegas que pueblan la zona, sino que alguno de los conciertos tiene lugar en lugares tan emblemáticos como la iglesia monolítica de Saint-Émilion. Te recomendamos compra con antelación de las entradas.
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Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS
Imágenes de Tim Snell
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Santander estrena centro de arte
Santander está de estreno. Es uno de esos estrenos que se ha hecho derogar en el tiempo, pues el proyecto que encargase en 2012 el fallecido Emilio Botín ha ido muy lentamente tomando forma y transformando la vista de la bahía de Santander, hasta su inauguración el pasado 23 de junio. Dicen que lo bueno se hace esperar, así que puede que esa sea la clave del secreto del Centro Botín que desembarca en la capital cántabra para llenar de cultura y aires nuevos a esta bella ciudad del norte de España.
Un edificio de autor
Lo primero que inevitablemente llama la atención de este nuevo espacio cultural es el edificio encargado de contenerlo, pues se ha optado por un proyecto arquitectónico de esos que no pasa desapercibido para nadie, con opiniones a favor y en contra, como en todo aquello en lo que se atisba cierto riesgo. Obra de Renzo Piano, ganador de un Premio Pritzker, y un auténtico enamorado de Santander, elaborada junto al estudio del español Luis Vidal, ha logrado darle un toque de modernidad a la ciudad en uno de sus espacios más emblemáticos, la bahía. El edificio se compone de dos grandes volúmenes unidos por una estructura de espacios y pasarelas a modo de distribuidor principal. El del oeste funciona como una gran sala de exposiciones de 2.500 m², en cuyos bajos hay una zona comercial y de restauración. El módulo situado al este, de un tamaño inferior, será el dedicado a las actividades educativas, y en el que sobresale su gran terraza con unas excelentes vistas a la bahía de Santander. Sostenidos por pilares que lo hacen aparentemente flotar en el aire, destacan sus grandes cristaleras, que ofrecen unas vista privilegiadas de la costa y la ciudad, y el recubrimiento exterior, realizado con piezas de porcelana blanca.
Pero no todo el protagonismo se lo debemos dar en exclusiva a este fabuloso edificio ubicado a modo de bisagra entre el centro de la ciudad y el puerto. Su construcción ha venido acompañada por la rehabilitación y ampliación de los Jardines de Pereda -han pasado a ocupar de 2 a 4 hectáreas- situados en los alrededores del Centro Botín. El paisajista Fernando Caruncho y la artista Cristina Iglesias se han encargado de convertir la llegada hasta este nuevo espacio cultural en toda una experiencia para los sentidos.
Un nuevo espacio expositivo en la ciudad
El Centro Botín ha empezado dando sus primeros pasos con dos exposiciones contrapuestas, una de corte más clásico, dedicada al primer gran maestro de la pintura moderna, Goya, y en la que sus dibujos toman todo el protagonismo; y otra, de corte más actual, dedicada a Carsten Höller, la primera monográfica realizada a este artista belga hasta el momento en España. En paralelo hay programadas actividades de todo tipo, desde talleres, pasando por proyecciones cinematográficas, conciertos, etcétera.
Por delante, un largo camino por recorrer. Sobre este nuevo proyecto pesa al interrogante de si se producirá un “efecto Guggenheim” que logre dar un aliciente más al viajero en su visita a Santander y dar un empujón extra al turismo y a la ciudad. De momento ha conseguido ser la comidilla del verano y el espacio que inevitablemente los locales y los veraneantes de la zona irán a visitar.
Anímate a hacer una escapada a Santander para conocer su nuevo centro de arte, reserva tu Vueling aquí.
Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS
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Escapada romántica a La Palma
¿Pensando en darte un homenaje con tu pareja de cara a San Valentín? Aunque París y Roma suelen ser las favoritas en lo que a escapadas románticas se refiere, ¿por qué no salirse de la norma y probar con un espacio cuya belleza natural puede resultar el marco ideal para disfrutar del amor? En este ocasión os proponemos viajar hasta La Palma, la isla situada en la parte más noroccidental del archipiélago canario, que también es conocida como laIsla Bonitapor lo espléndido de su paisaje. A continuación os damos las claves para sacarle el máximo jugo a este bello paraje natural en el que además en estas fechas del año disfrutaréis de un clima de lo más agradable.
Viaje por el corazón de la isla
La Palma es una isla hecha para recorrerla de arriba abajo y dejarse llevar por sus espectaculares paisajes de origen volcánico que bien le han valido ser reconocida como Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Con unos 708 kilómetros cuadrados de extensión, es relativamente fácil de recorrer en coche, aunque son numerosos lo desniveles que encontraréis por el camino, así que tomáoslo con la calma. A cambio hallaréis en vuestro recorrido un buen número de miradores donde resarciros con unas espectaculares vistas, como el de la Cumbrecita en El Paso, el de los Andenes, el del Roque de Los Muchachos en Garafía -uno de los más espectaculares-, y el de la Concepción, con vistas a la ciudad de Santa Cruz de La Palma.
Si lo vuestro es el deporte, entonces no dudéis en alquilar unas bicicletas de montaña con las que desplazaros por el buen número de pistas forestales con las que cuenta la isla, bien seguro que la experiencia no os defraudará. Otra opción es la de hacerse con un buen calzado y realizar una ruta por este paraíso para caminantes, que cuenta con casi mil kilómetros de senderos bien señalizados, que os llevarán por todos los rincones de la isla, desde la Crestería o la Ruta de los Volcanes hasta el Camino de la Costa que bordea la isla, o la Ruta de los Puertos, que une Santa Cruz de La Palma con el Puerto de Tazacorte.
Atardecer en la playa
Nada como una playa para dejarse llevar por el romanticismo a la vez que disfrutar del maravilloso paisaje. A pesar de que La Palma no es especialmente conocida por sus playas, sí que cuenta con algunos rincones a orillas del mar donde aislarse de todo y de todos, y hallar un momento de intimidad ante el inmenso océano Atlántico. Entre nuestras favoritas están la playa de los Nogales, para cuyo acceso hay que descender (y de regreso ascender) unos 300 escalones, la de Bujarén, en Garafía , solo apta para aquellos que no tengan miedo a las alturas, y la de la Zamora, donde disfrutar de un atardecer de postal con tu amado/a. ¿Se puede pedir más?
Hotel con encanto
No hay viaje romántico que se precie que no incluya un lugar de descanso con un encanto especial. El Hotel Hacienda de Abajo, situado en pleno centro histórico de Tazacorte, resultado de la rehabilitación de una antigua azucarera, es el lugar perfecto para relajarse tras una larga jornada turística por laIsla Bonita. Os recomendamos pasaros por su casa de baños, donde disfrutar de un buen masaje, y reponer energías en su magnífico restaurante.
Reserva tu Vueling a La Palma aquí y celebra San Valentín por todo lo alto.
Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS
Imagen de Ivan Borisov
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