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De paseo por la Marsella alternativa

Primero las malas noticias: Marsella no es París. A diferencia de su histórico rival, la segunda ciudad más grande de Francia no tiene museos de primer orden, monumentos despampanantes u hordas de japoneses haciendo colas en Louis Vuitton. ¿Las buenas noticias? Pues que Marsella no es París. Acariciada por el Mediterráneo, esta ciudad de sol brillante, población multicultural y suburbios en pleno centro, es un rara avis de tal calibre que se ha ganado a pulso el apodo de Planète Mars (Planeta Marte).

Con uno de los puertos más importantes del Mediterráneo, un urbanismo caótico y una reputación de capital decadente que la persigue desde hace décadas, Marsella es sobre todo el enfant terrible de Francia; una ciudad ruidosa, dinámica y llena de contrastes, dónde los mercados callejeros inundan la calzada, los graffitis cubren las paredes, el olor a salitre impregna la ropa, y el Olympique de Marsella es la argamasa que lo une todo.

Apartada de los destinos turísticos habituales, las tornas han cambiado desde que en 2013 fuera elegida Capital Europea de la Cultura. Zaha Hadid, Jean Nouvel y Norman Foster, todos tiene sus edificios vanguardistas en el flamante frente marítimo. Pero la vida bohemia se encuentra tierra adentro, y es allí dónde nos dirigimos. Con un mapa en el bolsillo, ¡empezamos un tour urbano-bobo-alternativo por la capital de la Provenza!

En La Friche la Belle de Mai

Una antigua fábrica de tabaco en la estación Saint-Charles es el centro cultural más activo de Marsella. ¡Hemos llegado a La Friche! Espacios de exposición, residencias de artistas, teatro, rampas de skate, e incluso una guardería se mezclan aquí. Un todo en un uno híbrido y en flujo constante, volcado en la creación actual dónde el espíritu comunitario está a la altura de su extenso programa.

Sube a la azotea, las vistas de la ciudad son espectaculares, y su inmensa terraza se llena hasta la bandera en verano, acogiendo fiestas con DJs invitados y cine al aire libre los domingos. Durante el resto del año la música no cesa, y en Le Cabaret Aléatoire hay sesiones que van del rock al hip-hop.

Si tienes hambre, dirígete a La Salle des Machines, un bar-librería dónde puedes tomar un café au lait mientras hojeas el catálogo de las últimas expos. Pero si lo que quieres es comer, Les Grandes Tables es tu sitio; aquí el menú cambia cada día pero nunca falta el clásico steak tartar ni la ensalada César; los lunes se instala un mercado de productores locales, y ya sabéis que para esto de los mercados los franceses no tienen rival.

En el exterior, bordeando las naves y con los TGVs pasando a ras, un parque urbano con paredes de graffitis anuncia que ‘Skateboarding is not a crime’. Aquí, los skaters hacen sus trucos, mientras otros juegan a basquet, escalan en el rocódromo, juegan en la zona infantil o trabajan en el huerto comunitario. Y es que Marsella es esto, un magma heterogéneo dónde todo y todos se mezclan.

Unos metros al oeste, entre las calles laberínticas de La Belle de Mai, se abre paso Le Gyptis Cinéma. Su programa (¡en versión original!) es tan ecléctico como la misma ciudad; aquí se proyectan ciclos temáticos, clásicos, títulos imposibles de encontrar en Internet y pelis para niños. Su fachada ha sido colonizada por retratos de los habitantes del barrio, resultado de un proyecto de street art colectivo que pone cara a las gentes del lugar.

Y con esta imagen en la retina, tomamos rumbo hacia el Cours Julien, el núcleo duro de la movida urbana marsellesa.

Alrededor del Cours Julien: Street Art & Urban Vibe

Alternativo, desenfadado y colorista. El Cours Ju, como lo llaman los locales, es el barrio del momento. Coge el metro hasta Notre Dame du Mont, ¡la subida desde el puerto es de infarto! Distrito de artistas, músicos y diseñadores, y bastión tomado por la modernísima comunidad bobo (término con el que los franceses designan a los burgueses-bohemios), el Cours Ju es un sin fin de cafés de moda, restaurantes de todo tipo, tiendas vintage, y calles inundadas de graffitis a todo color.

Y es que ningún otro lugar del ‘Hexagone' exhibe un despliegue de arte urbano de tal envergadura. Innumerables murales colonizan las fachadas de la Rue Vian, Pastoret y Bussy l’Indien con temas reivindicativos de corte social, referencias a la cultura pop, o anuncios de los cafés que se esconden en su interior. No en vano, el street art en Marsella es parte de su ADN urbano, rebelde y multicultural tanto como su archiconocido hip hop, y prueba de ello es éste trepidante vídeo a ritmo de rap local.

Ante semejante telón de fondo, galerías de arte, terrazas, cafés y comercios alternativos que venden desde ropa a los artículos para el hogar, inundan cada metro cuadrado del Kreuzberg marsellés. Lo mejor: perderse por el caótico entramado de calles peatonales y dejarse llevar por su ambiente relajado.

En el mismo Cours, la multifacética concept-store Oogie vende ropa y libros, sirve comida y alberga una peluquería dónde se celebran fiestas con DJs. Muy cerca, La Licorne produce jabones usando técnicas tradicionales. Y en la Rue Trois Frères Barthélémy, la microcervecería Brasserie de la Plaine vende cervezas artesanas y tiene un bistro dónde devorar la ‘Formule du Jour’ -el menú del día que normalmente incluye un entrante, un plato y el postre por unos 10€- con cocina de mercado.

El sitio cool por antonomasia es el WAAW, en la Rue Pastoret. A medio camino entre bistro y centro cultural, el WAAW acoge desde presentaciones a talleres de serigrafía, y es el mejor sitio para hacer una parada técnica, tomar el plato del día, o encarar la noche con un ‘pastís' o un ‘rosé’ a la hora del popular apéro -aperitivo alcohólico que se toma antes de cenar.

Por la noche se da paso a las copas y la música. En la plaza Jean Jaurès, L’Intermédiaire es uno de los mejores locales con música alternativa en vivo y DJ Sets. Justo al lado, Au Petit Nice ofrece un montón de cervezas en un patio interior dónde pasar las horas. Y en La Dame Noir los hipsters hacen cola para entrar en el club más cotizadode la zona.

Pero por si no hubiera suficiente, un mercado de productores locales se instala en el Cours Ju cada miércoles por la mañana; los domingos es el turno de los sellos; y el segundo sábado del mes se venden libros de segunda mano. El mercado de La Plaine, en la plaza Jean Jaurès, vende fruta, verduras, queso, pescado, comida para llevar, zapatos baratos y accesorios de toda clase cada martes, jueves y sábados por la mañana, mientras que los miércoles es el día de las flores.

¡Y es que el Cours Ju tiene un ‘no sé qué’ especial que engancha! Anímate a conocer la Marsella más cosmopolita y reserva tu Vueling aquí!

Texto de Núria Gurina i Puig para Los Viajes de ISABELYLUIS

Fotos de Caroline Dutrey, Coralie Filippini, JeanneMenjoulet&Cie, marcovdz, Pop H

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Tánger en 7 terrazas

De Tánger, Truman Capote escribió: "Casi todo en Tánger es inusual y antes de venir aquí uno debe hacer tres cosas: vacunarse contra el tifus, retirar sus ahorros del banco y decir adiós a sus amigos". Muchas cosas han cambiado desde aquel entonces –Capote estuvo aquí en el verano de 1949–, pero Tánger conserva ese anzuelo invisible pero real que advirtió el autor de Desayuno en Tiffany's (1958)y A sangre fría (1965). "Es un puerto que te atrapa, un lugar intemporal; los días se deslizan con tanto disimulo como la espuma en una catarata". Así justificabael célebre escritor norteamericano que tantos viajeros –artistas, escritores, bohemios– que habían aterrizado en Tánger para una breve vacación, decidieran asentarse de forma indefinida para, sencillamente, ver los años pasar. Precisamente de esto trata la ruta de hoy, de sentarse en las mejores terrazas a tomarse un té y observar la bulliciosa vida tangerina pasar.

En lo más alto de la Kasbah

1. Desayuno con diamantes… en el Riad-Hotel La Maison Blanche

No se nos ocurre mejor manera de empezar el día en Tánger que desayunando en la panorámica terraza del  Riad-Hotel La Maison Blanche, situado en la parte más alta de la Kasbah, junto a la puerta principal de la antigua fortaleza. Tras pasar una plácida noche en cualquiera de sus nueve habitaciones –todas ellas decoradas de forma única y dedicadas a artistas que convirtieron Tánger en un lugar cosmopolita y fascinante (Paul Bowles, Juan Goytisolo, etc.)–, seremos testigos del despertar paulatino de la ciudad, disfrutando de la luz que tanto impresionó a Matisse, del mar, y de los tejados multicolores. Precio por habitación: de 100 a 150 euros (desayuno incluido).

El corazón de la Medina

Con el cuerpo descansado y bien alimentado, es hora de perderse por el laberinto de la Medina. Da igual por donde entres, a los dos minutos te desorientas por sus caóticas callejuelas, túneles de paredes de colores en los que jamás incide el sol, pero donde siempre llega su luz. A ambos lados de la refrescante gruta se solapan toda clase de pequeños talleres y negocios. Zapateros, cesteros, joyeros, lecherías, barberías, puestos de especias… El trajín de gente y mercancías es constante. Absolutamente todo se trae en carromatos, pues los coches no caben por estas callejas. Al agradable caos se suman vendedores ambulantes de fruta, pescado, menta, patatas, habas, baratijas, turrón, etc. Pero en la Medina también hay tangerinos ociosos que practican el sano vicio de sentarse en una terraza, o en el diáfano salón de un café, y dejan que el tiempo fluya.

2, 3 y 4. Tingis, Central y Fuentes… al calor del Zoco Chico

La pequeña pero concurrida plaza del Zoco Chico es perfecta para observar uno de los puntos neurálgicos de la medina tangerina. Hay diversas opciones, pero las más históricas y recomendables son el ventilado salón y la terraza del Café Tingis, donde el añado cartel reza que se sirve "todo siempre rápido y fresco", la del Café Central, situada justo enfrente, o los balcones del Café Fuentes, en la planta superior. Para llegar, lo mejor es tomar como referencia la plaza del Gran Zoco –oficialmente llamada 9 de abril de 1947–, que está a 2 minutos andando por la Rue Siaghine. De camino veremos la fachada de la iglesia de la Misión Católica Española, junto a los antiguos Almacenes Alcalá –"tejidos, novedades"–, y nos cruzaremos con numerosos despachos de cambio de divisas, escaparates llenos de cámaras fotográficas antiguas y muchas, muchísimas joyerías.

5. Café Ibn Batouta, en el corazón de la Medina

Más difícil de encontrar pero aún más auténtico es el Café Ibn Batouta, situado en el corazón de la Medina. De varias plantas –los clientes habituales se quedan en el primer piso, a menudo viendo partidos de fútbol en la televisión–, al final de la estrecha escalera aparece una terraza a dos alturas en la que se dan cita los jóvenes de Tánger para beber té, charlar y fumar con el cielo por testigo. Desde aquí no se ve el mar, sino una colmena de tejados y terrados adornados con antenas parabólicas y ropa tendida. Tampoco es el lugar más cómodo de la ciudad, pero sí uno de los más genuinos. Los precios populares –un vaso grande de té a la menta cuesta 6 DH– hacen que acudan muchos estudiantes de la ciudad. Junto a la pequeña barra donde preparan el té, cuelga una foto del actor Matt Damon, hecha durante el rodaje de la película El ultimátum de Bourne. A los clientes asiduos del local le gusta explicar que aquí se rodaron las escenas en las que el protagonista salta entre balcones, volando de un edificio a otro.

Vistas atlánticas

6. Café Hafa, el favorito de Paul Bowles

La escalonada terraza del Hafa es única. Situada sobre el océano, en pleno acantilado, está siempre, siempre, siempre llena de jóvenes que toman té con menta mientras hablan, fuman o se entretienen con juegos de mesa. Este café, fundado en 1921, era el preferido de Paul Bowles, y aquí estuvieron también los Rolling Stones, entre otros. El té es rico y barato –menos de 1 euro– y aunque el mobiliario de plástico actual le resta encanto, es ideal para pasar un rato relajante, leyendo, charlando, meditando con la mirada perdida en el horizonte azul marino. Llegar es facilísimo: saliendo por la puerta principal de la Kasbah –junto a la Maison Blanche–, se toma la calle que sube en dirección a la necrópolis fenicia, que dista apenas 5 minutos a pie y que también es muy popular entre los tangerinos, que acuden aquí a pasar la tarde. Un poco más allá, un callejón luminoso en el que los jóvenes compran y venden cigarrillos sueltos, nos conduce hasta el Café Hafa, donde también se puede comer cualquiera de los snacks típicos locales.

El frescor de la Kasbah

7. Morocco Café, paz a la sombra de un ficus centenario

A 20 metros de la entrada principal de la Kasbah, la tranquila terraza del Morocco Café es ideal para tomar un refrigerio, un té o incluso comer el plato del día, una ensalada, una quiche, etc. Toda la comida es casera. El lugar es algo más elitista que la media, y los precios se parecen a los del otro lado del Estrecho: un té –aquí lo sirven con su teterita– son 18 DH. Abierto a partir de las 9 de la mañana, excepto los lunes, que es el día de descanso. En el mismo edificio se encuentra el Morocco Club, un piano-bar en el que por la noche se puede disfrutar de buen ambiente, música y excelentes cocktails.

 

Texto e imágenes de Sergio Fernández Tolosa (Con un par de ruedas) para Los Viajes de ISABELYLUIS

 

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Barcelona con los cinco sentidos

Por Mariana Calleja de TravelThirst

Barcelona me ha dado casi cuatro años de experiencia. Una experiencia que llegó con un sueño. ¿Cómo no amar un lugar que una vez soñaste y en el que te encontrarás tiempo más tarde?

He tenido la oportunidad de abrazar esta ciudad que, para mí lo tiene todo, y sentirla de la cabeza a los pies, desde la montaña a la línea de costa, desde los lugares más emblemáticos a los rincones más ocultos y por descubrir.

Así que, déjame conducirte por sus viejas calles góticas, en el barrio con la construcción más perfecta y por algunos de los puntos más interesantes de la historia, el arte, la cultura o la degustación de comida y bebida. Déjate inspirar por una ciudad única de la que todos hemos oído hablar: Barcelona!

Ver

Sin duda esta ciudad tiene gran cantidad de cosas por ver. Todos conocéis ya dónde se encuentran los lugares más turísticos, ¿no?. Así que no nos detengamos aquí y vamos a descubrir aquello que no encontrarías en una guía de viaje común.

La Fuente Mágica de Montjuic: las mejores y más hermosas fuentes de agua gratuitas que he hayamos encontrado durante nuestros viajes, unas fuentes en Barcelona que no te puedes perder. En horario de invierno de viernes a sábado de 7 a 9pm y en verano de jueves a domingo de 9 a11:30 pm, tendrás la oportunidad de disfrutar de este gran espectáculo. Música, colores y agua que cobran vida al unísono para ofrecer un hermoso juego de exhibición artística.

Vista de Barcelona desde debajo del Hotel W. Justo en esta esquina de la playa de la Barceloneta encontramos un lugar sorprendente, no tan turístico como uno podría pensar, con muchos cafés en los que disfrutar de la tarde tanto en invierno como en verano. También de un mojito en un nuevo ” chiringuito ” o los bares de la playa a buen precio. Récorre la zona a tu aire, alquila una bicicleta, patines o, sencillamente, coge el autobús. Tan sólo asegúrate de no perderte en este lugar secreto. Conseguirás una visión de la ciudad muy particular!

Castellers: las tradicionales torres humanas! Has leído bien. Declarada Patrimonio de la Humanidad, esta actividad lo tiene todo para disfrutar del sentido de la vista: pasas en un momento del asombro al estresante equilibrio. Cada barrio y cada ciudad tiene su propio grupo de castellers . No se realizan a diario o semanalmente pero se puede conocer faciltmente la próxima actuación en lagún lugar cercano. Y te puedo asegurar que siempre es una gran atracción.

Oler

Por desgracia, el agradable olor a sal no es muy habitual en Barcelona. A pesar de ser un mar muy salado, el Mediterráneo no tiene ese característico olor a mar. Pero en realidad carece de importancia si puedes disfrutar del agua justo al lado de tu ciudad.

Barcelona se ofrece como un auténtico laboratorio de los olores; olores agradables en muchas ocasiones que se descubren mientras paseas por sus calles. ¿Cúales son esos olores? En general los olores que emanan de panaderías y tiendas de chocolate, sin dejar de lado los mercados de fruta fresca, por supuesto, aunque para mí son las panaderías y pastelerías las ganadoras al mejor olor y que encuentras distribuidas por toda la ciudad.

Además, son muy baratas! Así que no dude en entrar en una e estas” patisserie ” (mejor aún si se encuentra oculta a las principales calles turísticas). Siéntate tranquilamente y disfruta de ese momento para siempre.

Acerca tu nariz hacia esos aromas frescos del mercado. Del olor de las frutas jugosas pasando a olores tan diferentes como el que ofrecen las paradas de pescado, los puestos de carne y salchichas, para finalizar felizmente terminar en los chocolates Abre tus pulmones, cierra los ojos, agarra su bolso y toma una larga y profunda respiración justo aquí. Tu alma recuperarará su energía.

Escuchar

La música de los tradicionales castellers: un pequeño grupo de musicos denominados “coblas” son los encargados de formar un sonido único con sus instrumentos de aire durante el ritual dels castellers, marcando el ritmo del ascenso de las formaciones. No hemos escuchado nada mejor antes, con esa mezcla de emoción y sentimiento que llena todo evento. Una vez más, vale la pena mencionar els castellers y su música, en una actividad libre en la que poner en práctica principalmente dos de tus sentidos mientras disfruta de este increíble espectáculo.

Las campanas de la Sagrada Familia en Navidad: No son necesarias más palabras para describir esta sensación. Tan simple como suena. Si te encuentras por la zona en Navidad, asegurate de acercarte y sentarte en algún lugar alrededor de la iglesia, preferentemente la noche del 24 de diciembre. Vivirás una experiencia abrumadora en la que parece que la Sagrada Familia cobra vida con ese sonido de campanas repicando en Nochebuena .

Saborear

Los alimentos y sabores de Barcelona tienen muchas veces una cosa en común: las tradiciones. Te voy a dar algunas pistas sobre los sabores que encontrarás según la época del año que visites la ciudad. No te preocupes, hay sabores para todos los gustos!

Calçots: una especie de cebolla que se come en invierno, de una forma muy divertida! Consigue un guante y un babero, y estarás listo para sumergir los calços en la exquisita salsa casera que los acompaña.
Fideua: una especie de paella hecha con fideos finos, que se sirve con alioli. No podría haber mejor combinación!
Cava con el sorbete de limón: Feliz año nuevo!, con esta bebida fresca y fácil de preparar con la que dar la bienvenida a un nuevo año lleno de aventuras.
Panellets: Durante la semana de Pascua se comen estos deliciosos pasteles que se preparan con diversos ingredientes. Se llaman panellets y se suelen vender por peso. Acercate hasta una pastelería y compra uno de cada tipo. Luego ve al parque más cercano que encuentres y disfrutarde una buena taza de café taza, un te o incluso un poco más de cava. Su sabor es acogedor, cálido y dulce.

Sentir

Se trata del sentido más complicado de descubrir y describir, pero también el más memorable de nuestro álbum sensorial de la vida.

Barcelona es el corazón y el hogar de la modernidad, cosa que siempre aporta un detalle especial para ser tocado, algo que apenas encuentras en ningún otro lugar en el mundo .

Trencadís: este es el nombre de la popular técnica que utilizó Antonio Gaudí, a base de piezas de cerámica, con un montón de colores e imágenes, con los que creaba mensajes, algnos incluso ocultos. Esta técnica da lugar a una superficie única que puedes encontrar principalmente en el Parc Güell, pero también en muchas otras de arte de Gaudí, como la Casa Batlló y La Pedrera.

Ciudad Puerta de Sant Jordi : un magnífico monumento histórico en el edificio del Archivo de la Corona, en pleno corazón del barrio gótico. Fabricada en bronce en 1975 por Josep Maria Subirachs, esta enorme puerta da una visión amplia de la historia de Cataluña y la leyenda de Sant Jordi: un santo que derrotó a un dragón para salvar a un pueblo y una princesa. Sus grandes figuras y su superficie irregular, permite a las personas disfrutar de un poco de aprendizaje mientras tocar algo de historia.

Tras todas estas experiencias a través de los sentidos, que dan lugar a grandes historias para compartir y muchos recuerdos, tendrás ganas de volver a Barcelona.

Por Mariana Calleja de TravelThirst

Te han entrado ganas de ir a Barcelona? Consulta aquí nuestros vuelos!

 

 

 

 

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Helsinki Gastronomistas

Por Ana Sánchez de Gastronomistas

Literalmente, ¡no paran!, son conscientes del privilegio de los largos días soleados que les brinda el verano y su agenda está repleta de eventos por toda la ciudad. La mejor opción si vas a Helsinki, acércate a la oficina de turismo y pregunta por las actividades programadas de la semana. Nosotros no nos podíamos perder el Restaurant Day, el día en que los finlandeses de a pie ponen a prueba su creatividad y juegan a ser chefs, montando sus puestos callejeros por toda la ciudad.

Se trata de uno de los eventos de streetfood más importantes del planeta que, aunque tuvo su origen en Helsinki donde a día de hoy está más consolidado, tiene vocación internacional y cualquier ciudad puede animarse y participar. Se celebra cuatro veces durante el año y si tienes planeada una escapada a Helsinki en verano toma nota, porque el próximo Restaurant Day es el 17 de agosto. Encontrarás puestos de comida por toda la ciudad, pero si realmente quieres empaparte de toda una variedad de delicias caseras no dejes de visitar la Esplanadi, una de las Avenidas principales de la ciudad.

Déjate llevar por los olores en el Restaurant Day, ten en cuenta que pocas veces podrás disfrutar de comida auténticamente casera haciendo turismo, así que prepárate, cuchara en mano, a recorrer puestos para todos los gustos. Encontrarás no sólo la comida tradicional, como diversos tipos de empanadillas rellenas de arroz, de pescado o de frutos rojos ylos deliciosos rollitos de canela; también montan parrillas de carne, puestos de comida oriental e hindú, cupcakes y tartas.

Cuatro rutas imprescindibles por la  ciudad

No se puede hacer turismo con el estómago vacío, por eso te proponemos cuatro rutas diferentes por Helsinki con paradas obligatorias para reponer fuerzas.

Arquitectónica: A 15 minutos del centro, puedes comenzar un recorrido por el puerto hasta llegar a la península de Katajanokka, uno de los distritos con mayor encanto de Helsinki, y perderte por sus calles que todavía conservan muestras de la arquitectura del modernismo de principios de siglo XX. Si eres un coleccionista de experiencias y todavía no has estado entre rejas te proponemos un alojamiento de lo más auténtico en la península, el Best Western Premier Hotel Katajanokka (Merikasarminkatu, 1), una prisión reconvertida en hotel en 2007. Bordeando la península encontrarás Johan&Nyström (Hamringevägen, 1) donde podrás recargar las pilas con su gran variedad de cafés étnicos y ecológicos que ellos mismos seleccionan de diferentes partes del mundo.

Frente al café verás un impresionante edificio de ladrillo rojo y cúpula verde, uno de los más destacados de la ciudad, la Catedral de Uspenski, la catedral ortodoxa más grande de Europa Occidental y principal legado de la invasión rusa. Toma la calle Aleksanterinkatuy llegarás a la Plaza del Senado donde encontrarás la catedral luterana de San Nicolás, que se erige blanca e impresionante. En su interior observarás la gran diferencia de la decoración austera nórdica en comparación con la decoración dorada e iconoclasta rusa de la catedral ortodoxa.

Si todavía no has tenido suficiente y sigues ávido de cultura finlandesa, remata la ruta probando su gastronomía tradicional en Savotta (Aleksanterinkatu, 22). En este restaurante apuestan por los sabores centenarios lapones y la cocina vinculada a la naturaleza de los bosques y los lagos de Finlandia. Aquí podrás probar las tradicionales sopas de pescado finlandesas (normalmente de salmón), de textura cremosa y servidas con pan negro típico del país. Otro de los platos estrella es el reno, servido con verduras y salsa de arándanos. Pero si te consideras un curioso de los sabores y no tienes reparos, en Savotta podrás probar la carne de oso. Nosotros hemos apostado por el pescado en este plato de varias exquisiteces finlandesas: lucio ahumado, mus de huevas de trucha arco iris, pan de centeno relleno de arenques y pastel de centeno relleno de patata y arándano rojo.

Alternativa: No sé qué opinas de los barrios alternativos emergentes, a nosotros nos encantan. La cara B de Helsinki se llama Kallio y es un distrito obrero que está surgiendo con fuerza de la mano de los estudiantes, repleto de boutiques, bares, tiendas de discos, de segunda mano y salas de ensayo. Que no te extrañe entrar a un bar y encontrarlo repleto de finlandeses, chaqueta de cuero negro y cerveza en mano, no te has teletransportado a un bar de moteros de la ruta 66, es que los finlandeses son muy metaleros. Probablemente, estén viendo un partido de hockey.

Te recomendamos que hagas una paradita o un bruchen la GalleriaKeidas (Fleminginkatu, 7), donde además de servir un café orgánico increíble, exponen obras de artistas locales. Para comer, no dudes en ir al restaurante de moda Sandro (KolmasLinja, 17) que te cautivará, no sólo por su decoración sino también por sus elaborados platos de comida marroquí.

Pero si realmente quieres encontrar un espacio único para el paladar de lo más alternativo tendrás que ir a Teurastamo. Fuera de Kallio, hacia el norte, en la calle Työpajankatu se encuentra el antiguo matadero de Teurastamo totalmente reconvertido en un espacio dedicado a la cultura gastronómica.Dentro del matadero hay diferentes actividades, ente ellas la escuela de cocina y coctelería Flavour Studio, un jardín de agricultura urbana en el patio y una barbacoa gratuita para uso de cualquiera. En el restaurante B-Smokery, decorado con antigua maquinaria del matadero, podrás degustar la mejor carne a la brasa, costillas y hamburguesas. Y si te quedas con hambre, tómate el postre en Jädelino, una heladería especializada en helados artesanales italianos para todos los gustos (los tienes con leche de soja, sin azúcar y edulcorados con estevia). El nuestro lo pedimos de grosella y coco.

Cosmopolita: Todos conocemos la fama del diseño sueco, pero el diseño nórdico no empieza ni acaba en la estantería Expedit. Por si no lo sabías, Helsinki fue elegida capital mundial del diseño en 2012 y es la responsable de grandes iconos del diseño de interiores, como el jarrón curvo de iittala (diseño de Alvar Aalto) o el puppy y la silla bola de EeroAarino. Si te gusta recolectar de tus viajes souvenirs realmente especiales, te recomendamos que te des una vuelta por el DesignDistrict, un área próxima al centro que aglutina la mayoría de las tiendas de decoración, joyas y moda finesa. Nuestra favorita, el DesignForum Shop (Erottajankatu, 7) donde además de encontrar verdaderos objetos de deseo podrás disfrutar de un café y una amplia selección de tartas en su cafetería.

Para poner el broche final a una tarde de compras, nada mejor que tomarse un respiro contemplando el atardecer en el mirador con las mejores vistas de la ciudad: el Ateljee Bar (Yrjönkatu, 26) del Hotel Torni. Entre su variedad de cócteles nosotros nos hemos decantado por un AAlto, en homenaje al máximo exponente de la arquitectura finesa, compuesto por vodka de arándano, cointreau, soda y zumo de limón con arándano.

Dominguera: Uno de los pasatiempos de los finlandeses cuando empieza el buen tiempo es disfrutar al máximo del aire libre y Helsinki tiene la suerte de contar con un transporte marítimo inmejorable que conecta con las principales islas cercanas. Así que, no lo dudes y cógete un barco. Nosotros te proponemos una visita a la isla-fortaleza de Suomenlinna, los barcos salen cada media hora del puerto y disfrutarás de unas vistas increíbles de la ciudad durante el trayecto. La isla es una antigua fortaleza sueca que ha conservado hasta nuestros días su singular arquitectura y a día de hoy es uno de los principales lugares de recreo y Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

En la isla hay restaurantes pero, como buen dominguero, sabemos que te encantan los picnics, por eso te proponemos que encargues un picnic en Sunn (Aleksanterinkatu, 26). El nuestro se componía de varios platos: salmón braseado, ensalada de brócoli y patatas, ensalada de canónigos y mozzarella de búfala, empanada de pollo y una selección de frutas y pastelillos.

Un sitio que merece la pena descubrir! Consulta nuestros vuelos aquí.

 

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