Barçalona, una ciudad en azulgrana
“Nuestro amigo y compañero Mr. Kans Kamper, de la Sección de Foot-Vall de la ‘Sociedad Los Deportes’, y antiguo campeón suizo, desea poder organizar algunos partidos en Barcelona”, rezaba un anuncio publicado el 22 de octubre de 1899 en el semanario Los Deportes. En su Suiza natal, Joan Gámper (figura clave en el devenir culé: fundador del club, jugador, presidente… que actualmente da nombre a una calle del barrio de Les Corts) ya había destacado como jugador de fútbol, deporte que se propuso seguir practicando en Barcelona, ciudad a la que llegó en 1899 por motivos de negocios. Para ello, publicó el mencionado anuncio. Fruto de la llamada, el 29 de noviembre se celebró la asamblea fundacional del FC Barcelona en el Gimnasio Solè. Situado en el número 5 de la calle Montjuïc del Carme (esquina con Pintor Fortuny, junto a las Ramblas, muy cerca de la fuente de Canaletes), tiempo después, el local pasó a ser, primero, un garaje para finalmente, tras ser adquirido en 1996 por una empresa constructora, ser derribado y vuelto a erigir, esta vez transformado en oficinas. Eso sí, en su entrada, una placa recuerda que ahí nació uno de los clubes de fútbol más admirados internacionalmente.
De la escupidera al Camp Nou
Tras migrar por infinidad de campos, en 1909 el Barça adquirió unos terrenos localizados entre las calles Comte d’Urgell, Villaroel, Coello (hoy día Londres ) e Industria (actualmente París) donde erigió su primer estadio. Popularmente conocido como La Escupidera, por sus reducidas dimensiones, tenía una capacidad para 6.000 espectadores, quedó pequeño casi desde su inauguración. Eran tantos los aficionados que se acercaban al estadio, que aquellos que no conseguían entrar, trepaban los muros del recinto para poder seguir el juego. Desde lo alto del tapiado, los traseros de estos forofos daban a la calle, restando a la vista de los peatones. De ahí que a los seguidores del Barça se les conozca como culés.
Ante tal panorámica, el FC Barcelona cambió el campo de la calle Industria por el de Les Corts, ubicado en la isla trazada por las calles Numancia, Travessera de Les Corts, Vallespir y Marqués de Sentmenat. Inaugurado el 20 de mayo de 1922, el recinto inicialmente podía acoger 60.000 espectadores. Un aforo que también acabó resultando insuficiente para acomodar a todos aquellos que querían disfrutar del fútbol de Ladislao Kubala, genio magiar miembro de esa Santísima Tranidad culé que completan Johan Cruyff y Leo Messi, culpable de la demolición del Camp de Les Corts (estadio cuya ubicación hoy se recuerda con una placa en los bajos de un bloque de la calle Numancia) y la edificación del Camp Nou.
El nuevo coliseo azulgrana, con capacidad para casi 100.000 personas, se inauguró el 24 de septiembre de 1957, siendo desde entonces uno de los recintos más simbólicos del fútbol mundial. Y a escasos metros del estadio, preservando la esencia del club, la Masia Can Planas, caserón datado de 1702 hasta hace pocos años residencia de los jóvenes talentos azulgrana. Más información sobre las diferentes sedes del Barça aquí.
Entre la euforia y la fe
En febrero de 1930 nacía "La Rambla", semanario fundado por Josep Suñol (posteriormente presidente del Barça), con sede en el número 13 de las Ramblas, donde hoy se encuentra el Restaurante Núria, justo delante de la fuente de Canaletes. En una época en que la radio todavía no retransmitía los partidos, los trabajadores de la publicación colgaban una pizarra en el balcón de su oficina con los resultados de la jornada. Era así como los seguidores culés descubrían qué había hecho su equipo. Si el resultado era favorable, empezaba la algarabía. Desde entonces, y para siempre, Canaletes (fuente de la que dice la leyenda que el visitante que bebe de su agua retorna a Barcelona) es el epicentro del éxtasis barcelonista.
Celebraciones azulgranas que hasta hace poco finalizaban con los parlamentos de los futbolistas desde los balcones de la Generalitat de Catalunya y del Ayuntamiento de Barcelona de la Plaza Sant Jaume. Antes, los jugadores, técnicos y directivos se acercaban a la basílica de la Mercè, un templo barroco situado en la plaza de la Mercè, junto a la calle Ample y a dos pasos del paseo Colón, para ofrecer el trofeo conquistado a la patrona de la ciudad. No muy lejos de allí, se encuentra Santa María del Mar. Esta preciosa capilla gótica fue asaltada al inicio de la Guerra Civil, destruyéndose buena parte de sus vidrieras. El Gobierno de la Generalitat instó a su restauración una restauración bajo la financiación de varias familias acomodadas e instituciones barcelonesas, entre estas, el FC Barcelona. Como muestra de agradecimiento, se colocó un escudo del Barça en la vidriera de la cabecera de la parroquia. Y es que el fútbol es una cuestión de fe.
Sin duda Barcelona es una de las ciudades más futboleras del mundo. En la ciudad se respira mucho Barça desde el primer minuto que se pisa. ¿A qué esperas para descubrirlo? Consulta nuestros vuelos aquí.
Texto de Oriol Rodríguez / ISABELYLUIS Comunicación
Imágenes de Oriol Rodríguez, Juanedc, Maria Rosa Ferre, Jordi Ferrer, Enfo_34/ Fundació del FC Barcelona
+ infoBudapest ciudad de balnearios
Dicen que Budapest es una de las capitales más bonitas de Europa, y no les falta razón. La creación del Imperio austrohúngaro en 1867 y la posterior unión de las ciudades de Buda y Pest en 1873, hizo de la nueva urbe uno de los centros del continente. Su atractivo, además de las grandes avenidas, los lujosos palacios y los puentes sobre el Danubio, reside en los 118 manantiales de los que emanan 70 millones de litros de agua diarios en unas temperaturas que oscilan entre los 20 y los 78 °C.
La ciudad de los balnearios
Budapest es la capital que dispone de más pozos de agua medicinal y termal del mundo, por lo que en 1934 recibió el título de “Ciudad de Balnearios”. Sin embargo, las propiedades de esas aguas se conocen ya desde la antigüedad. Los romanos, al igual los turcos, construyeron complejos termales durante el tiempo que estuvieron asentados en la zona. Muestra de ellos son los baños otomanos que todavía se conservan y siguen trabajando a pleno rendimiento.
Pero cuando hubo realmente el boom de los balnearios fue a principios del siglo XX, con el auge de la ciudad y la visión de explotar la faceta de estas aguas para tratar todo tipo de enfermedades.
Planifica tu visita
Hoy son miles los budapenses y los turistas llegados de todas partes de Hungría y del mundo que quieren disfrutar de las propiedades de las aguas de la ciudad. Como es lógico, en verano es cuando más afluencia de gente hay, pero cualquier época del año es buena para darse un chapuzón.
Cada balneario tiene sus normas, aunque en la mayoría podréis alquilar toallas, una taquilla para guardar vuestras cosas y gorros de baño. Consultad las páginas web de cada establecimiento antes de vuestra visita, pues, aunque la mayoría son mixtos, algunos recintos admiten a hombres y mujeres en días y horarios distintos.
Estos son los cinco recintos termales que no te puedes perder:
Gellért
¿Quién no recuerda aquel famoso anuncio de Danone de principios de los 90 en el que cuerpos perfectos se bañaban en una piscina de ensueño? Pues bien, esa piscina es la principal del histórico balneario Gellért. Construido en 1918, es uno de los más elegantes de la ciudad. Con sus estatuas, mosaicos y vidrieras, dispone de 9 piscinas terapéuticas, una termal, otra de burbujas, piscina infantil e incluso piscina de olas.
También es uno de los más caros, con un precio de entrada que oscila entre los 3.800 y 4.200 florines (13,20 € y 14,60 €), pero no os podéis ir de la ciudad sin pasar por él.
Széchenyi
Es uno de los recintos termales más grandes de Europa. Inaugurado en 1913, es hoy el más turístico de Budapest, aunque no por ello ha perdido un ápice de su encanto. Bañarse en las grandes piscinas exteriores de agua termal de Széchenyi es una experiencia de ensueño. Además, al ser el único que se encuentra en la zona de Pest, podéis aprovechar para ir el día que visitéis esa parte de la ciudad.
El precio de entrada, dependiendo de los servicios que contrates, está entre los 2.900 y 3.750 florines húngaros (10,10 € y 13,05 €).
Rudas
De construcción otomana, el balneario Rudas fue edificado en 1550. Su piscina octogonal coronada con una cúpula es como viajar a un relato de Las mil y una noches. Este balneario está abierto los lunes, miércoles y jueves solo para hombres y el martes solo para mujeres (días en los que no es necesario llevar bañador). Los viernes, sábados y domingos es mixto.
Una buena opción para visitar este balneario es hacerlo el viernes o el sábado por la noche, ya que abre entre las 22h y las 4h y podéis continuar la noche en la discoteca Romkert (en los meses de verano), que es al aire libre y te permite bailar a los pies del Monte Géllert.
Király
Junto con Rudas, Király son los otros baños turcos más famosas. Inaugurados en 1565, son parecidos a los anteriores, aunque mucho más pequeños, por lo que es recomendable reservar y que llevéis vuestra toalla. Los lunes, miércoles y viernes están reservados a los hombres y se ha convertido en uno de los principales puntos de encuentro del público gay. Además, es uno de los más baratos de Budapest: 1.300 HUF (4,50€).
Lukács
Especializado en el tratamiento de trastornos digestivos, los baños Lukács son famosos por ser el punto de reunión de intelectuales durante los años 50, así como por ser unos de los menos frecuentados por turistas. Con siete piscinas rodeadas por un precioso parque, es uno de los mejores lugares para medir el pulso de los budapenses.
Ahora solo te queda meter el bañador en la maleta y prepararte para un buen chapuzón. Consulta nuestros vuelos aquí.
Texto de Aleix Palau para Los Viajes de ISABELYLUIS
+ infoEsplendor nobleza y belleza en el Loira
A aproximadamente una hora de París se encuentra el valle del Loira, una zona de vital importancia en la historia de Francia, y uno de platos fuertes en lo que al turismo se refiere. Estratégicamente este valle jugó un papel muy relevante en el pasado, de ahí que desde época medieval se llevase a cabo la construcción de fortificaciones que, si en un primer momento sirvieron para contener a los vikingos, siglos después serían el escenario de la encarnizada lucha que tuvo lugar entre ingleses y franceses durante la Guerra de los Cien Años. El reinado Carlos VII supuso un punto de inflexión en este bello valle, con el que alcanzaría su máximo esplendor, convirtiéndose en el lugar favorito de la nobleza francesa. A partir de este momento se empieza la construcción de espectaculares castillos en fincas campestres, siendo auténticos lugares de recreo donde dar vía libre al hedonismo. Posteriormente, la Revolución francesa causaría grandes estragos en la mayor parte de ellos, perdiéndose una parte importante de su patrimonio. En la actualidad se han rehabilitado, recuperando el esplendor del pasado, para convertirse en uno de los atractivos turísticos por excelencia de Francia.
Según la asociación “Châteaux de la Loire, Vallée des Rois” (Castillos del Loira, Valle de Reyes), encargada de la gestión del patrimonio presente en Valle del Loira, hay unos 70 sitios catalogados en él, entre los que, además de castillos, se incluyen abadías, iglesias y museos. Evidentemente, verlo todo puede resultar una locura, y hay que adentrarse en él con una selección previa realizada. Entre los castillos más relevantes están los siguientes:
Castillo de Chambord - Este pabellón de caza del rey Francisco I es una de las piezas clave del renacimiento francés, en la que se combinan a la perfección la tradición medieval con las estructuras clásicas italianas. Es uno de los castillos más grandes de la ruta y de los más populares. Las múltiples chimeneas que coronan su tejado y la escalera de doble hélice del interior son francamente impactantes.
Castillo de Cheverny – Perteneciente a la familia Hurault, es también de época renacentista y está considerado precursor de la arquitectura francesa. Destaca la espléndida decoración de su interior. Entre las curiosidades de este edificio está que sirvió de inspiración a Hergé, creador de Tintín, en la creación del dibujo del castillo de Moulinsart (Mansion Pasador).
Castillo Chenonceau – Conocido también como elcastillo de las damas, es todo un icono de la ruta de los castillos del Loira, y uno de los más visitados. Construido en el siglo XVI, uno de los aspectos que más llama la atención es su emplazamiento sobre el río Cher.
Castillo Real de Blois – Lugar de residencia de los reyes de Francia durante el Renacimiento, entre las múltiples historias que cuenta en su haber está la de que en su capilla fue bendecida Juana de Arco antes de acudir al sitio de Orleans. En la actualidad funciona como museo.
Castillo Real de Amboise – Esta fortaleza medieval transformada en residencia real durante los reinados de Carlos VIII y Francisco I, tiene el honor de albergar la tumba de Leonardo da Vinci, ya que fue aquí donde pasó sus últimos tres años de vida.
Castillo de Langeais – Considerada como la fortaleza más antigua de Francia, conserva gran parte de su encanto medieval, con puente levadizo incluido, que contrasta con su fachada oeste, realizada en estilo renacentista.
Castillo de Chaumont-sur-Loire – Uno sus múltiples propietarios fue Catalina de Médici, que entre sus huéspedes contó con la presencia del astrólogo Nostradamus. Su jardín, diseñado por Henri Duchêne, alberga todos los años desde finales de abril a mediados de octubre el Festival Internacional de los Jardines.
El mínimo de días necesarios para hacer una ruta por el Valle del Loira es de cinco días. Puedes plantearte la ruta de forma lineal, yendo desde un punto más cercano a París, hasta el más alejado (o al revés), o puedes permanecer en alguna de las ciudades más relevantes de la ruta, como Orleans, Blois o Tours, y desde ahí desplazarte a los diferentes puntos de interés. Lo bueno es que las distancias no son excesivamente largas. La forma más cómoda de desplazarse es en coche, aunque existen alternativas, como es el caso de los tours en autobús, de los que hay bastante oferta con diferentes combinaciones posibles. Los más deportistas pueden optar por recorrer estas tierras en bicicleta, aprovechando que el terreno es bastante llano.
No dudes coger un vuelo a París y acercarte a uno de los valles con la colección de castillos con más pedigrí de Francia.
Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS
Imágenes de Frédérique Voisin-Demery, Thomas Steiner, Benh LIEU SONG, MFSG, Jean-Christophe BENOIST
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Róterdam, capital del cine
¿Qué tienen en común ciudades como Cannes, Berlín, Venecia, San Sebastián o Locarno? Pues que en todas ellas se realizan festivales de cine con mucha historia a sus espaldas que durante varios días ofrecen proyecciones y actos paralelos diseminados por toda su geografía que celebran el séptimo arte. Acudir a esas localidades cuando los certámenes están en marcha supone descubrirlas de otra manera. Escapar del lado más convencional y turístico, para vivir culturalmente la ciudad como un ciudadano más. A los enclaves antes citados habría que añadir Róterdam, famosa por tener, dentro de su área metropolitana, uno de los puertos marítimos más grandes del mundo. Ahora bien, más allá de ser un núcleo industrial y una capital futbolística -tiene tres equipos en la primera división holandesa: Feyenoord, Sparta y Excelsior-, Róterdam tiene el privilegio de acoger un festival de cine potentísimo que durante doce días convierte la ciudad en uno de los centros cinematográficos mundiales.
Esta edición del Festival Internacional de Cine de Róterdam (ese es su nombre oficial) se celebrará del 25 de enero al 5 de febrero de 2017, y su programación va encaminada al cine de autor, tanto europeo como internacional, y a los grandes nombres del cine independiente. Este año dedican una retrospectiva a Jan Němec, uno de los realizadores más importantes de la cinematografía checa, que falleció hace solo unos meses. Su figura será recordada con el rescate de sus filmes más conocidos y de su película póstuma, The Wolf from Royal Vineyard Street. Dentro de la sección oficial del festival, se podrán ver las últimas películas de Jim Jarmusch, Paterson y Gimme Danger, o la última y esperadísima cinta de Pablo Larraín protagonizada por Natalie Portman, Jackie.
El epicentro del festival está en De Doelen, un espacio con mucha historia situado en el centro de Róterdam que, dada su localización, te dejará tiempo para callejear y descubrir la ciudad entre película y película. De Doelen lleva en pie desde 1966, y actualmente es un centro de convenciones que funciona como la sede oficial de la Orquesta Filarmónica de Róterdam. El resto de cines que ofrecen proyecciones también se encuentran por el centro, en teatros con encanto como Oude Luxor y el Pathé Schouwburgplein. Estos espacios quedan relativamente cerca de algunos museos de la ciudad que merece la pena visitar, como es el caso del Maritime Museum, que repasa los diferentes aspectos y la importancia de la cultura de la navegación en el mar. Además de un recinto de exposiciones, dispone de un canal cerrado de agua en sus aledaños que ofrece todo tipo de actividades paralelas. El Museo Boijmans Van Beuningen, el espacio de arte estrella de Róterdam, con una colección de obras excepcional, el sueño húmedo de cualquier fan de la pintura, que reúne cuadros de Salvador Dalí, Tintoretto, Hubert van Eyck, Willem Heda y Pieter Bruegel, entre otros. Y no solo eso, el museo también apuesta por otras disciplinas artísticas (diseño industrial, instalaciones, graffiti), y exposiciones itinerantes que cambian cada mes. Por cierto, el Boijmans Van Beuningen está a un tiro de piedra del Museumpark, uno de los parques públicos más bonitos y uno de los pulmones de la ciudad.
El Festival Internacional de Cine de Róterdam, más allá de las películas y ciclos que hemos mencionado un poco más arriba, también ofrece una serie de proyecciones especiales que se salen un poco de lo normal. Una de las más sonadas es el día casi íntegro que el certamen dedica a los niños. Este año la cita será el domingo 29 de enero con una selección de películas que los más pequeños de la casa podrán disfrutar acompañados de sus padres. Más eventos que vale la pena destacar: las dos maratones de cortos que se celebrarán el 4 de febrero (seis horas de duración cada una) en el Kino Rotterdam, un cine el que también, si quieres, podrás cenar o tomar una copa. Consulta el resto de evento del festival aquí.
Anímate a conocer Róterdam desde la perspectiva que ofrece su festival de cine, reserva tu Vueling aquí.
Texto de Xavi Sánchez para Los Viajes de ISABELYLUIS
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