La Barcelona románica
Pese a ser una ciudad moderna y cosmopolita es fácil seguir el trazado medieval de Barcelona. Sus edificios son el testigo de un pasado glorioso en el que se mezclaron cruzados, mercaderes italianos, nobles y un clero poderoso. Entre construcciones barrocas, neoclásicas y modernistas, son muchos los edificios góticos que permanecen en pie, como la catedral, la basílica de santa Maria del Mar o el Palau de la Generalitat. Pero lo que muchos barceloneses desconocen es que la vieja Barcelona mantiene un buen número de conjuntos románicos de primer nivel que han llegado a nuestros días en un estado de conservación verdaderamente envidiable.
Románico en plena plaza de Catalunya
Pocos barceloneses saben que junto a la céntrica plaza de Cataluña se alza uno de los principales monasterios románicos de la ciudad. Se trata de Santa Anna, una iglesia y antiguo monasterio del siglo XII con claustro y sala capitular que todavía hoy sigue ofreciendo servicio a los feligreses. Las obras las inició Ramón Amadeu, pero siguieron durante tres siglos, por lo que la amalgama de estilos románico y gótico es muy notable, si bien el primero es el que más destaca. Al templo puede accederse desde la plaza de Catalunya a través de la calle Rivadeneyra (junto al Hard Rock Cafe) o por la calle de Santa Anna.
El Raval del siglo XII
Para seguir nuestra ruta, tomaremos la calle de Santa Anna en dirección a La Rambla y bajaremos este colorista boulevard para llegar hasta la calle del Hospital. A través de esta calle nos adentraremos en el multicultural barrio del Raval, lugar en el que se encuentran edificios tan relevantes como el MACBA, el Palau Güell o la Biblioteca de Catalunya, hasta dar con la plaza del Pedró. Esta plaza es importante porque, en el medio, tiene la fuente de Santa Eulàlia, considerado uno de los monumentos más antiguos de la ciudad, y también por ser la sede de la iglesia románica de Sant Llàtzer (s. XII). La capilla en cuestión formó parte de un antiguo hospital para leprosos que funcionó entre los siglos XII y XV. Tras su desacralización en 1913 y varias intervenciones, tiene uso civil.
Sin movernos del Raval, la calle de la Riereta nos llevará hasta la calle de sant Pau, donde nos encontramos con uno de los mejores ejemplos de románico en Barcelona, el monasterio de Sant Pau del Camp. El conjunto es del siglo XII, aunque se cree que el recinto fue fundado a finales del siglo IX por Wifredo II, quien está enterrado en él. El monumento cuenta con un pequeño claustro del siglo XIII del que destacan sus capiteles con escenas de caza, guerreros, sirenas, animales o motivos vegetales. Además, en el jardín del monasterio todavía se encuentra la antigua casa del abad, construida entre los siglos XIII y XIV y ampliada en el XVIII. Antes de entrar, no dejéis de fijaros en la fachada, cuya portalada está enmarcada con dos columnas con capiteles visigóticos. En el tímpano, Jesús rodeado por San Pedro y San Pablo y una antigua inscripción nos invitan a entrar.
Hacia Sant Pere de les Puel·les
Tras recorrer el Raval, regresaremos a La Rambla por la calle Nou de la Rambla, donde se encuentra el Palau Güell, obra de Antoni Gaudí. Dando un paseo llegamos a la catedral de Barcelona, junto a la cual se halla la capilla de Santa Llúcia. La capilla está situada en un ángulo del claustro con entrada exterior. Se construyó en la segunda mitad del siglo XIII en estilo románico tardío y, en su origen, fue la capilla del Palacio Episcopal de Barcelona. Este es un buen momento para visitar la catedral gótica, sentarse en uno de sus bancos y relajarse.
Nuestro itinerario sigue ahora para el barrio del Born, uno de los más animados de la ciudad y con una oferta cultural muy interesante, con el Palau de la Música Catalana o el yacimiento arqueológico del Mercado del Born. Cruzando Via Laietana entramos por la calle de la Bòria y llegamos a la plazoleta de Marcús, donde se alza la capilla de Marcús, un pequeño templo del siglo XII que fue construido junto al antiguo camino romano que salía de Barcelona y conserva gran parte de los elementos de su fachada original, como los arcos lombardos. Y callejeando un poco llegaremos a nuestra última parada, el Real Monasterio de Sant Pere de les Puel·les, del que actualmente solo se conserva la parroquia. Fundado en el siglo X, ha sufrido grandes alteraciones a lo largo del tiempo, si bien conserva parte de la estructura de cruz griega y los capiteles corintios utilizados bajo la cúpula del siglo XII. El campanario, llamado de los pájaros, es también de la época románica. Y, sin duda, es una parada obligada para entender el devenir de la Barcelona medieval.
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Texto e imágenes de Aleix Palau para Los Viajes de ISABELYLUIS
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Los 10 museos de arte imprescindibles de Berlín
De todos es sabido que la oferta cultural de Berlín es inabarcable, y éste es uno de los principales motivos para desplazarse hasta la capital alemana. A los espacios alternativos que parecen brotar en los lugares más inverosímiles de la ciudad (y no siempre fáciles de localizar) se une su oferta más oficial, con una extensísima colección de museos. Así pues, los aficionados a “coleccionar museos” en sus viajes por las diferentes ciudades del mundo, en Berlín se hallarán ante un gran dilema, el de tener que escoger dónde ir entre su basta oferta museística, donde la cantidad de espacios y la calidad de las obras que albergan son abrumadores.
La Isla de los museos
La Isla de los Museos (Museumsinsel), que es como fue rebautizada en 1870 la mitad septentrional de la isla que se forma en el río Spree a su paso por el centro de la ciudad, es lugar de parada obligada en cualquier ruta museística por Berlín que se precie. En ella se pueden visitar la friolera de cinco fantásticos museos cuyas colecciones permiten hacer un recorrido por el arte desde la Antigüedad hasta el siglo XIX. El valor de tan extensa colección le supuso ser incluida dentro de la lista del Patrimonio de la Humanidad en 1999.
Uno de los espacios más destacados del conjunto es el Museo de Pérgamo, con alrededor de un millón de visitantes al año, que incluye una colección de antigüedades clásicas, una museo dedicado al arte del Antiguo Oriente Próximo y otro dedicado al arte del Islam. El edificio fue concebido para albergar obras de gran envergadura como lo son dos de sus piezas más destacadas: el Altar de Pérgamo y la Puerta de Ishtar.
Del Altes Museum (Museo Antiguo) destaca el propio edificio, de 1830, obra del arquitecto Karl Friedrich Schinkel, y uno de los mejores ejemplos del Neoclasicismo alemán. Una vez en su interior hallarás una espléndida colección de piezas de la antigüedad clásica.
Detrás del anterior museo se encuentra el Neues Museum (Museo Nuevo), que cuenta con el honor de albergar la espléndida colección del Ägyptische Museum (Museo Egipcio) y el Museum für Vor- und Frühgeschichte (Museo de Prehistoria y Protohistoria). Es aquí donde se puede contemplar el magnífico busto de Nefertiti que a tantos curiosos atrae cada año.
No menos importante son la Alte Nationalgalerie (Antigua Galería Nacional), que hará las delicias de los amantes del arte del siglo XIX, y el Museo Bode, con una colección que incluye esculturas que van desde Bizancio, pasando por el gótico italiano hasta llegar al barroco prusiano, y una de las colecciones numismáticas más grandes del mundo.
Gemäldegalerie
La Gemäldegalerie se encuentra situada al oeste de la Potsdamer Platz, dentro del conjunto de museos y salas de conciertos que conforman el Kulturforum (Fórum de la Cultura). En su interior alberga una excelente colección de pintura de artistas europeos desde el siglo XIII hasta el XVIII, con obra de Durero, Lucas Cranach el Viejo, Hans Holbein, Jan van Eyck, Rafael, Tiziano, Caravaggio, Rubens, Rembrandt, o Johannes Vermeer.
Neue Nationalgalerie
Otro de los museos que forma parte del Kulturforum es la Neue Nationalgalerie. Situada en el Tiergarten, se encuentra ubicada en un original edificio de paredes acristaladas y espectacular cubierta metálica obra del arquitecto Mies van der Rohe. Inaugurado en 1968, este museo está especializado en arte internacional desde principios del siglo XX hasta 1960, de cuya colección destacan la obra de los expresionistas alemanes y de la Bauhaus.
Martin Gropius Bau
Situado en la Niederkirchnerstraße, entre Checkpoint Charlie y Potsdamer Platz, en un edificio obra del tío abuelo del arquitecto fundador de la Escuela Bauhaus Walter Gropius, se encuentra este interesante espacio expositivo conocido por sus excelentes exposiciones temporales.
Berlinische Galerie
La Berlinische Galerie, inaugurada en 1975, es la mejor opción para aquellos que quieran tomarle el pulso a la producción artística de Berlín, ya que en su colección encontrarás la obra desarrollada en la capital alemana desde 1870 hasta nuestros días. Está ubicada en Kreuzberg, uno de los barrios más en boga de la ciudad y en el que si te sabes desenvolver bien, encontrarás lo mejor de la escena alternativa.
Museum Berggruen
En último lugar hemos elegido el Museo Berggruen, situado frente al palacio de Charlottenburg, que contiene la obra del coleccionista y marchante de arte Heinz Berggruen, en la que hallarás obras de arte moderno clásico, con Picasso, Matisse, Klee y Giacometti entre sus principales protagonistas.
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Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS
Imágenes de Lestat, Manfred Brückels, Christoph Rehbach. Rae Allen, Pedelecs, Jean-Pierre Dalbéra
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Seis actividades para hacer con niños en Bríndisi
Bríndisi es una población de apenas 90.000 habitantes, muy tranquila y del todo relajante. La ciudad cuenta con un pasado esplendoroso, del cual todavía podemos encontrar una gran cantidad de vestigios. Y es que desde la antigüedad Bríndisi se ha conocido como la “Puerta de Oriente”, debido a su disposición geográfica, lo cual le llevó a convertirse en el atracadero perfecto para las tropas romanas que partían hacia Grecia y Oriente Próximo. Luego fueron los peregrinos, cruzados y comerciantes los que partieron desde este lugar, que además era el final de la Via Appia –calzada romana-. Desde My Vueling City os hemos preparado seis actividades para hacer en familia durante la estancia en este enclave, ideal también para la práctica del slow tourism.
De paseo por la ciudad
La ciudad de Bríndisi en la costa adriática, está situada entre dos profundas bahías, unidas al mar abierto por un estrecho y profundo canal sobre el que se erige el Castillo Rojo, llamado así por el color de la piedra utilizada para su construcción. Sin duda este sería el excepcional inicio para realizar un paseo por la ciudad. Sino se puede optar por la otra fortificación, el Castillo Suevo, el cual se asoma hacia el canal de Poniente en el área portuaria. La fortaleza es de estilo trapezoidal, si bien sufrió cuantiosas remodelaciones con la llegada de los aragoneses. La ruta puede continuar con una visita a la Iglesia de San Juan en el Sepulcro que incluye un espléndido pórtico de mármol finamente decorado. De aquí podemos encaminarnos hacia la Piazza del Duomo y allí visitar la Catedral, luego coger Via Colonne y pararnos delante de la Columna romana, la cual originariamente estaba flanqueada por otra idéntica -actualmente se encuentra en Lecce-. Y nada mejor que acabar el paseo acercándonos hasta el Corso Garibaldi, la avenida rodeada de palmeras que une el puerto con la estación de trenes, y el paseo marítimo.
Parque de animales silvestres más grande de Italia
Sin duda una de las propuestas que dejará más maravillados a los pequeños será la visita al parque de animales silvestres más grande de Italia, situado a pocos kilómetros de Fasano. En Fasanolandia, tigres, leones, osos, elefantes, antílopes, jirafas, bisontes, ciervos, cebras y camellos conviven en absoluta libertad, en los espacios del parque, entre una exuberante vegetación mediterránea. El recorrido se hace en coche, escogiendo entre diferentes itinerarios. En el parque también podemos encontrar una sala ornitológica, una tropical, el metro zoo –jardín zoológico-, y un sector oceánico, cada uno de los cuales dedicado a alojar especies diversas: papagayos, diamantes australianos – especie de ave-, caimanes, serpientes, osos, hipopótamos, delfines, pingüinos, etc. Además del zoo safari, hay un gran parque de atracciones.
Relajación total
Una buena opción para descansar puede ser la de disfrutar de terapias curativas y tratamientos estéticos en las Termas de Torre Canne, situadas en un maravilloso parque de coníferas, que incluye un pequeño lago alimentado por manantiales subterráneos, conocidos por sus propiedades terapéuticas. Aquí toda la familia podrá disfrutar del agua de una forma diferente.
Disfruta de la naturaleza
El oasis de WWF –de la organización conservacionista independiente internacional World Wildlife Fund for Nature- de Torre Guaceto es decididamente el paraje natural más espectacular de la zona. Además cuenta con innumerables posibilidades. Y es que en todo el territorio existen senderos y veredas que sirven de itinerarios ideales para practicar excursionesen bicicleta con los niños o dar largos y relajantes paseos. Si vamos sin niños merece ¿por qué no hacer un poco de yoga?–una práctica habitual allí-, y sumergidos en el silencio de este espléndido paraje natural.
Un mar de calma
Si hay un sitio que les guste a todos los niños este es, sin duda, la playa. El litoral en Bríndisi es bajo y arenoso a lo largo de toda la costa. Aquí la temporada de vacaciones es dilatada gracias al clima suave que se prolonga hasta los meses otoñales. Las aguas de color verde esmeralda y azul intenso del mar son tan cristalinas que son ideales para practicar el buceo. Impresiona la rica flora mediterránea y la vegetación de los fondos marinos que alternan con zonas de arena y otras más rocosas. Se trata de un hábitat ideal para agachadizas comunes –especie de ave-, patos, ruiseñores, y diferentes tipos de anfibios; pero también especies vegetales marinas como praderas de posidonia oceánica, de gorgonácea y de coral.
Regreso al pasado
A mediados de agosto, en Ostuni, a poco más de media hora en coche, al norte de Bríndisi, en un clima de fiesta y con numerosos eventos musicales y folclóricos, tiene lugar la feria popular Sagra Vecchi Tempi, donde se rinde homenaje al pasado. Caminando por los callejones del burgo, se podrán revivir escenas de la vida rural, ambientadas en los talleres fielmente reconstruidos, así como también degustar deliciosos aperitivos de la tradicional gastronomía local. En este sentido destaca la producción de quesos -frescos y curados-, realizados por ganaderías locales como la ricotta, el cacioricotta, y el pecorino -queso de oveja-. Y como manda la tradición, también se pueden encontrar varios tipos de pan: focacce, frise, y taralli. Mención especial merecen el dulce típico mandorla riccia -almendra rizada-, y la galleta cegliese, con almendras tostadas, mermelada de cereza, y limón.
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Texto de ISABELYLUIS Comunicación
Imágenes de Fototeca ENIT-Turismo Italiano, Freshcreator
+ info9 cafes Estocolmo
En Estocolmo hay cafés en cada esquina, 502 en toda la ciudad, para ser precisos. Y cada uno rivaliza en especialidades culinarias (no solo dulces, sino que la mayoría cuentan en su oferta con sándwiches, menú del día o brunchs el fin de semana), originalidad de concepto y decoración.
A todo color - Vurma Kafé(Gastrikegatan, 2)
Ni te sorprendería si Frida Kahlo, Sara Montiel o Lola Flores entraran por la puerta. Todo recuerda a estos iconos kitsch: las paredes son de color rojo y azul fuerte, hay flores de plástico en cada rincón -incluso en el moño de la camarera- y cada mesa, cada silla, cada cojín de terciopelo es de otro color y de otra colección. Y aunque al entrar se experimenta una sensación psicodélica, absolutamente todo nos gusta del Vurma. Pero lo que más, su leche orgánica que se toma con uno de los sándwiches calientes con nombres rarunos que combinan ingredientes a priori no complementarios. ¡Sorpresa! Están buenísimos. ¿Nuestros favoritos? El de queso de cabra, manzana, miel y nueces, y el de humus picante.
Caos perfecto – String (Nytorgsgatan 38)
Un café que, a la vez, hace oficio de anticuario accesible. Aquí absolutamente todo está a la venta: el mobiliario, la mantelería, la vajilla, las lámparas y los objetos de decoración. El bombazo de este local es su tarta de frutos rojos strudel, bañada en una suculenta salsa de vainilla. El mejor lugar para tomar el café - servido en termos- es, sin lugar a dudas, en la mesa dispuesta en una vitrina con escalón que permite observar durante horas a los hipsters que desfilan por el ultramoderno barrio de Söderman. El domingo, por tan solo 8 euros, ofrecen un brunch muy completo: bebida caliente, zumo, pan, queso, yogur, crepe, frutas frescas, huevo e, incluso, helado. ¡Toma ya!
Un café con leche y el diario - Saturnus (Eriksbergsgatan, 6)
La prensa internacional, pasteles ultra voluminosos e hipercalóricos (aquí sería un pecado no zamparse un cinnamon band, pero lo podéis compartir entre 2 o 3 personas) y un exquisito café con leche servido en una de las más grandes tazas de Estocolmo. Un local cosmopolita y cálido, simplemente genial para pasar el rato con los tuyos. La carta también cuenta con sándwiches y ensaladas inspiradas en “everywhere” (todo el mundo), como lo cuenta el propietario del local. Algunas perlas del Saturnus: el cubano (lomo con salsa barbacoa), el rouben de pastrami, los batidos de fruta fresca o su cheesecake con nueces de Macadamia. Precio medio: 12 euros.
En un mercado - Roberto (Östermalmstorg, 114)
Durante una estancia en Estocolmo, es de visita obligatoria el mercado cubierto Östermalms Saluhall. Cuenta con lujosas e impolutas paraditas con productos gourmets locales: reno, salmón, mariscos, quesos y tortas. Cerca de la entrada se encuentra el café Roberto, en el que podréis retomar fuerzas antes de seguir con el tour turístico.
Tras los pasos de Mikael Blomkvist–Melquwist (Hornsgatan, 78)
Conocido por tener uno de los mejores cafés de la ciudad y por ser uno de los locales en el que Mikael Blomkvist, protagonista de la trilogía policiaca Millenium de Stieg Larsson, resuelve algún que otro crimen con la ayuda de Lisbeth Salander. Los habituales de este muy concurrido local suelen pedirse el pack desayuno, que incluye: zumo fresco, bebida y sándwich caliente (probad el de huevo y mozzarella) por unos 11 euros. El otro punto fuerte del Melquwist es su agradable terraza con mantas y estufas para quienes se atrevan a desafiar las bajas temperaturas.
Tienda y café – Taverna (Hornsgatan, 5)
Totalmente arty y contemporáneo. El local, cuya larguísima pared está decorada con un sobrio grafiti negro da la bienvenida al visitante con una tienda de delicatessen internacionales, un stand de charcutería y una panadería-pastelería. La consumición se puede tomar en uno de los bancos dispuestos como si el comedor fuera una terraza.
El clásico infalible - Vete-Katten (Kungsgatan, 55)
Abierto desde principios del siglo pasado, es una institución con aires de salón de té clásico y elegante en el que el personal es más que encantador. Generaciones de habitantes de Estocolmo vienen aquí a disfrutar de su excelente pan y de sus pasteles tradicionales como el semla (un brioche relleno de nata y crema de almendras) y la trenza de canela, elaborados con grandes dosis de azúcar y mantequilla, y que resultan exquisitos acompañados de una gran taza de café negro. Para dar con el Vete-Katten, dejaos guiar por el olor a dulce que invade las calles de los alrededores.
Rock&tartas - Café Fatölgen (Götgatan, 12)
Curioso. Para acceder al salón donde conviven lámparas de araña de cristal, pósteres de estrellas del rock y un papel pintado con estampado floral, hay que pasar por la cocina de este local con estética glam rock. En este recorrido pasamos ante las más de 12 tartas, la especialidad de la casa, listas para ser devoradas (5 euros la porción). Una buena ruta promocional, ya que es imposible resistir a la tentación.
Mágico - Rosendals Kafé(Rosendalsterrassen, 12)
No existe lugar más mágico para comer o tomar un café. Este local está en medio de un invernadero repleto de plantas, a su vez en medio de un inmenso jardín lleno de manzaneros que en verano sirve de terraza hippie chic. Y entre este panorama bucólico que amaréis nada más cruzar la puerta, podéis disfrutar de un menú preparado con productos 100% orgánicos procedentes de la huerta. Las especialidades del Rosendals Kafé son las sopas, elpastel de zanahoria y cualquier dulce preparados con flores del jardín en su pastelería artesanal (pastelitos de rosa o de ortigas, por ejemplo).
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Por Gastronomistas
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