Lo que el paladar no puede perderse en el mercadillo de Núremberg
Por Gastronomistas
Quien no ha viajado a Núremberg, no ha conocido la magia de la Navidad. La auténtica, con luces y adornos que inundancualquier rincón, villancicos que suenan en bucle, caras de felicidad en grandes y pequeños y este frío pícaro característico de cualquier cuento de Nochebuena.
Desde el 29 de noviembre y hasta el día 24 de diciembre, toda la ciudad se vuelca en las celebraciones navideñas y “un pueblito pintoresco de tela y madera”, tal y como se conoce, se establece en el corazón del casco antiguo de la ciudad formando uno de los mercadillos más reputados y antiguos de Europa, el Christkindlesmarkt.
En total son más de 180 puestos decorados con velas, adornos y plantas invernales que ofrecen juguetes, artesanía local, personajes de pesebres, ornamentos navideños y, sobre todo, golosinas, dulces y recetas tradicionales contundentes. Solo hay que abrir la nariz para notarlo, ya que en el aire flota una mezcla de olor a especies, vino, caramelo, frutos secos y sabrosas recetas saladas. Absolutamente TODO es una tentación para la vista y el olfato. ¿Qué hay que probar durante un paseo por el Christkindlesmarkt?
VINO CALIENTE
Cuando el frío invade todas las callejuelas de Núremberg, lo mejor es tomarse un vino caliente. Este caldo tinto que se cuece junto a canela, clavos y cortezas de frutos de temporada se sirve en tazas de cerámica reutilizables que los turistas se llevan a casa como recuerdo del Christkindlesmarkt. Los más pequeños también pueden probar el vino caliente en su versión sin alcohol.
FEUERZANGENBOWLE
Una variante muy famosa del punch, cuyo nombre proviene de una pieza metálica que se emplea en su elaboración. Para conseguir el Feuerzangenbowle, se cuece en una olla vino tinto seco con ron, azúcar caramelizado, clavos, canela, rodajas de limón y zumo de naranja.
BRATWURST
“Es uno de los motivos por el que uno nunca se olvida de Núremberg”, escribió el poeta Jean-Paul (quizá en un momento de poca inspiración), refiriéndose a LA salchicha por excelencia de esta ciudad de Baviera: la bratwurst. Imposible no zamparse por lo menos un par de ellas durante la estancia ya que abundan los stands con barbacoas gigantes. Se sirven con un panecito y, o bien con chucrut, ensalada de patata o en modo tres-en-uno conocido como “weggla”. Para evitar cualquier falsificación, debéis saber que las auténticas bratwurst de Núremberg miden entre siete y nueve centímetros de largo, ni uno más ni uno menos.
NUREMBERG LEBKUCHEN
No hay Navidad sin el famoso lebkuchen: una galleta a base de frutos secos, miel y especias recubierta de chocolate o azúcar glas. Con una receta secretísima, se hornea en Núremberg desde hace más de 600 años y, ¡ojo!, incluso cuenta con una denominación de origen protegida. Los puestos que comercializan el lebkuchen en el mercadillo se reconocen fácilmente ya que suelen tener la apariencia de la casita fabricada con dulces de la bruja de Hansel y Gretel.
Aparte de estos clásicos, son innumerables los puestos que ofrecen frutos confitados, todo tipo de golosinas, almendras garrapiñadas, chocolatinas, gofres, chucrut para llevar, etc. Avisamos de que tras una estancia en la bella Núremberg se requieren unos días de dieta para recuperarse de todo los antojos consentidos.
CHRISTKINDLESMARKT
Del viernes anterior al primer domingo de adviento hasta el 24 de diciembre.
Dónde:
En la plaza mayor Marché (Hauptmarkt) de Núremberg y sus alrededores.
Horarios:
De lunes a miércoles: de 9 a 20h.
De miércoles a sábado: de 9 a 21h.
Domingos: de 10h30 a 20h.
Por Gastronomistas
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+ infoCascais entre reyes y espías anda el juego
Cascais es un municipio portugués situado a escasos 25 kilómetros al norte de Lisboa. En la actualidad es un destino turístico que tiene de todo: playas extensas y calas recónditas; naturaleza agreste donde practicar todo tipo de deportes; gastronomía con productos de calidad y una oferta inacabable de ocio; y una historia apasionante que recuerda que este lugar de Portugal fue refugio de nobles y familias reales y un nido de espías durante la Segunda Guerra Mundial.
Hoy Cascais es una población tranquila, salpicada de pequeñas playas urbanas y protegida del aguerrido Atlántico por una bella bahía y una imponente ciudadela. Merece la pena dar un relajante paseo por la Playa de la Ribeira o de los Pescadores y descubrir hermosos edificios como el Palacio de los Condes da Guarda o el Palacio Seixas.
El océano es uno de los grandes aliados de Cascais ya que de él se extrae la base de su gastronomía: el pescado y el marisco, que aquí se preparan de una forma excepcional. Entre los platos más populares de la región destacan la lubina, el sargo o el delicioso lenguado de Cascais, bien frescos, y acompañados de las mejores guarniciones. En este sentido, la oferta de restaurantes de esta localidad portuguesa es muy variada ya que hay desde los más sencillos y económicos hasta establecimientos refinados en los que innovación en la cocina está más que presente.
En el puerto de Cascais no solo se ven lujosos yates sino también embarcaciones de recreo y de competición. Y es que Cascais y, por extensión la Costa de Estoril, es un referente mundial de las competiciones de vela. Además de este deporte, las aguas de esta parte del Atlántico atraen a miles de surfistas (sobre todo a las playas de Guincho y Carcavelos), el windsurf, el paddle surf o la pesca deportiva, que cada vez está ganando más adeptos. Asimismo, el puerto de Cascais se llena de vida también cuando cae la noche porque está repleto de restaurantes y de bares y terrazas, ideales para cenar y tomar una copa.
Hogar de reyes, tierra de espías
A finales del siglo XIX la región fue una de las pioneras del turismo en Portugal. De hecho, en el año 1870 la entonces monarquía portuguesa eligió la ciudadela de Cascais para su residencia de verano debido a su excelente ubicación. También fue destino de nobles y familias de rancio abolengo europeas, entre ellos la monarquía española en el exilio que residió durante años en Villa Giralda.
Aparte de ser una población que rezumaba solera, Cascais, por su situación geográfica, atrajo durante la Segunda Guerra Mundial a innumerables espías como Ian Fleming (más conocido por todos por ser el padre del célebre espía de ficción James Bond) y el serbio Dušan Popov, mujeriego empedernido, del que se dice que fue la inspiración de Fleming cuando creó a 007. Los agentes que vivían en Cascais tenían rutinas muy parecidas. Les encantaba alojarse en el elegante Hotel Palacio, tomaban el té con deliciosos dulces portugueses en la Pastelaria Garrett y se dejaban las pestañas en el famoso Casino de Estoril que presenció más de una trifulca entre los agentes secretos que allí se daban cita.
A las afueras del núcleo urbano de Cascais está el mirador natural de la Boca do Inferno y unos veinte kilómetros al norte el Cabo da Roca, el punto más occidental de Europa continental. Desde este lugar privilegiado situado “donde la tierra termina y el mar empieza” según el poeta Luís de Camões, se puede ver una impresionante puesta de sol que os recordará que Cascais ha sido una elección perfecta para pasar unos días de descanso.
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Texto de Tus Destinos
+ infoLa mejor escapada de tu vida en cuatro días
Seguro que ahora que se acaba el año, todavía te quedan algunos días de libre disposición para gastar. Te vamos a hacer una recomendación para disfrutar durante un fin de semana largo en Gran Canaria. Verás que es el tiempo suficiente para sumergirte en una de las perlas del Atlántico. ¿A qué esperas para descubrirlo? Cuatro días en la Isla dan para todo tipo de planes que harán olvidar la rutina. A continuación, recopilamos algunos consejos prácticos para aprovechar al máximo tu estancia en la Isla.
Jueves
Justo después de abandonar el aeropuerto, lo más recomendable es encaminarse hacia el sur para tomar el primer chapuzón del fin de semana. Maspalomas y Playa del Inglés te esperan con sus largas extensiones de arena rubia en las que puedes tomar el sol durante todo el año, sin problemas. Si te apetece una desconexión inmediata, aparca la monotonía diaria surcando las dunas o jugando al golf en alguno de los tranquilos campos de la zona.
No dejes de visitar el encantador Puerto de Mogán, un lugar ideal para dar un agradable paseo y saborear el pescado fresco que ofrecen sus restaurantes junto al mar.
Viernes
Empezamos el día con una ruta por el norte de la Isla. ¿Y qué mejor que Arucas para hacerlo? Se trata de una ciudad en la que viviendas y plantaciones de plataneras coexisten con fraternidad. Allí se levanta la iglesia de San Juan Bautista, de estilo neogótico y realizada con piedra de cantería del propio municipio. Otro de los atractivos del itinerario es la fábrica del ron Arehucas, afamada bebida que se produce en la mayor y más antigua bodega de ron de Europa.
Camino del triangulo noroccidental de Gran Canaria, visita la Cueva Pintada de Gáldar, un museo y parque arqueológico asentado sobre un importante yacimiento aborigen. Si continúas el trayecto en dirección al pintoresco pueblo de Agaete quedarás fascinado por la abrupta orografía que decora la costa. Disfruta de la puesta de sol y aprovecha para subir a tus redes sociales impresionantes panorámicas en las que, sin duda, la protagonista es la cola de dragón que caprichosamente han dibujado los acantilados en el océano a lo largo de millones de años.
Sábado
Ha llegado la hora de conocer Las Palmas de Gran Canaria, una capital moderna y cosmopolita. Recorre Vegueta, su corazón histórico, y haz una parada en la Casa de Colón, donde se conserva un valioso legado cultural fruto de la relación que la Isla ha mantenido con América a lo largo de cinco siglos. La Calle Mayor de Triana reúne todas las condiciones para una intensa jornada de compras en los establecimientos de firmas internacionales y marcas locales.
La Casa-Museo Pérez Galdós, donde nació el escritor canario más universal, es otro punto de interés antes de poner rumbo a Las Canteras, una de las mejores playas urbanas de España. Allí se celebran los conciertos al aire libre de la Ruta Playa Viva, una de las propuestas de ocio más atractivas de la ciudad.
Domingo
Gran Canaria ostenta un rico patrimonio natural que alcanza su esplendor en el interior de la Isla. El último día de la semana puedes acercarte a sus mercadillos para degustar lo mejor de su gastronomía y escoger un recuerdo de tu visita entre los productos de la artesanía regional. Teror mima con devoción a la Virgen del Pino, patrona de la Diócesis de Canarias. Ese es el inicio de una ascensión que debe culminar en Tejeda y Artenara.
Un fenómeno conocido como mar de nubes pondrá el cielo a tus pies en un paraje sobrecogedor que Miguel de Unamuno definió como “tempestad petrificada”. Visualiza, desde la cumbre, los roques Nublo y Bentayga, luego cierra los ojos y memoriza esa impresionante estampa para siempre. ¿A qué esperas para vivirlo en primera persona? Consulta nuestros vuelos aquí.
Imágenes de Patronato Turismo Gran Canaria
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Carnac y sus misteriosos alineamientos megalíticos
La Bretaña es una región llena de actividades con las que disfrutar, ya sea recorriendo su abrupta costa que mira hacia Atlántico y que ofrece unos maravillosos paisajes; ya sea yendo tras los pasos de su pasado medieval visitando sus castillos y abadías; o ya sea degustando sus especialidades gastronómicas como las crepes, las ostras o la sidra.
En este territorio, repleto de leyendas e historias, entre la extensa lista de zonas a visitar, no debes de olvidar incorporar la costa de Morbihan. Pero, ¿qué se esconde en esta área situada al sur de la Bretaña? Además de sus playas, a las que también merece la pena que te acerques, se halla uno de los yacimientos prehistóricos más importantes del mundo, los alineamientos de Carnac. Formado por un elevadísimo número de menhires, y por algunos dólmenes y túmulos sueltos, hacen de la Bretaña uno de los focos más importantes de Europa donde encontrar este tipo de estructuras, y por extensión, del mundo entero. Por algo será que tanto la palabra menhir, que significa piedra larga, como dolmen, que quiere decir mesa de piedra, proceden del bretón.
Los alineamientos de Carnac, un curioso misterio aún sin resolver
El pueblo de Carnac, ubicado en la bahía de Quiberon, atrae año tras año a un buen número de turistas y de curiosos con ganas de conocer una de las mayores acumulaciones de megalitos. Dicho yacimiento se encuentra situado al norte de Carnac, y en él hallarás amplias extensiones con alineaciones de megalitos, además de dólmenes, túmulos y menhires sueltos. En total hay unos 3.000 menhires, que fueron colocados aquí durante el neolítico, se cree que entre el 3300 y el 4500 antes de Cristo.
Inicialmente el conjunto lo conformaban unos 10.000 megalitos, y la función del mismo es uno de esos grandes enigmas que aún hoy en día no se ha logrado resolver. Las teorías que hay al respecto son de lo más dispares, y van desde el culto religioso, culto a la fertilidad, mapa astrológico, necrópolis, e incluso habrá quien maneje la teoría de los extraterrestres, tan frecuente ante estos grandes misterios de la humanidad. La otra gran cuestión que también fascina al visitante es, ¿cómo lograron desplazar y colocar piedras de semejante tamaño con lo limitado de su tecnología? Cargado de cuestiones es como uno llega a este conjunto megalítico, y con ellas sin resolver se acaba yendo, pero la experiencia es absolutamente arrebatadora.
El conjunto está conformado por tres grandes alineamientos, los de Ménec, Kermario and Kerlescan, que se cree que en su tiempo constituían un único alineamiento. El alineamiento de Ménec es el más importante, con 1099 menhires dispuestos en 11 hileras, y los extremos (al este y al oeste) están flanqueado por crómlechs (círculos de piedras). Al este de Ménec está ubicado el alineamiento de Kermario, que también es uno de los más frecuentados, con 982 menhires dispuesto en 10 hileras, y que cuenta con las piedras de mayor tamaño. Finalmente está el alineamiento de Kerlescan, situado al este del de Kermario, con 540 piedras, distribuidas en 13 hileras. Además de los alineamientos antes indicados, está también el de Le Petit-Ménec, ubicado en un bosque, compuesto por 100 piedras, y del que se cree que formaba del de Kerlescan.
Por si no hubiera suficiente con lo anteriormente dicho, también se pueden ver túmulos, como el de Saint-Michel, del 5.000 a.C., y un buen número de dólmenes, que generalmente tenían función funeraria. No hay que irse sin haber visitado al Gigante de Manio, que es el menhir más elevado de todo el conjunto, con alrededor de seis metros y medios de altura.
Reserva tu Vueling a Nantes, que se encuentra a menos de 2 horas de Carnac, y anímate a conocer esta zona de la costa de la Bretaña y sus misteriosos megalitos.
Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS
Imágenes de Patrick Subotkiewiez, Mike Thomas, Brian Smithson
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