Carnac y sus misteriosos alineamientos megalíticos
La Bretaña es una región llena de actividades con las que disfrutar, ya sea recorriendo su abrupta costa que mira hacia Atlántico y que ofrece unos maravillosos paisajes; ya sea yendo tras los pasos de su pasado medieval visitando sus castillos y abadías; o ya sea degustando sus especialidades gastronómicas como las crepes, las ostras o la sidra.
En este territorio, repleto de leyendas e historias, entre la extensa lista de zonas a visitar, no debes de olvidar incorporar la costa de Morbihan. Pero, ¿qué se esconde en esta área situada al sur de la Bretaña? Además de sus playas, a las que también merece la pena que te acerques, se halla uno de los yacimientos prehistóricos más importantes del mundo, los alineamientos de Carnac. Formado por un elevadísimo número de menhires, y por algunos dólmenes y túmulos sueltos, hacen de la Bretaña uno de los focos más importantes de Europa donde encontrar este tipo de estructuras, y por extensión, del mundo entero. Por algo será que tanto la palabra menhir, que significa piedra larga, como dolmen, que quiere decir mesa de piedra, proceden del bretón.
Los alineamientos de Carnac, un curioso misterio aún sin resolver
El pueblo de Carnac, ubicado en la bahía de Quiberon, atrae año tras año a un buen número de turistas y de curiosos con ganas de conocer una de las mayores acumulaciones de megalitos. Dicho yacimiento se encuentra situado al norte de Carnac, y en él hallarás amplias extensiones con alineaciones de megalitos, además de dólmenes, túmulos y menhires sueltos. En total hay unos 3.000 menhires, que fueron colocados aquí durante el neolítico, se cree que entre el 3300 y el 4500 antes de Cristo.
Inicialmente el conjunto lo conformaban unos 10.000 megalitos, y la función del mismo es uno de esos grandes enigmas que aún hoy en día no se ha logrado resolver. Las teorías que hay al respecto son de lo más dispares, y van desde el culto religioso, culto a la fertilidad, mapa astrológico, necrópolis, e incluso habrá quien maneje la teoría de los extraterrestres, tan frecuente ante estos grandes misterios de la humanidad. La otra gran cuestión que también fascina al visitante es, ¿cómo lograron desplazar y colocar piedras de semejante tamaño con lo limitado de su tecnología? Cargado de cuestiones es como uno llega a este conjunto megalítico, y con ellas sin resolver se acaba yendo, pero la experiencia es absolutamente arrebatadora.
El conjunto está conformado por tres grandes alineamientos, los de Ménec, Kermario and Kerlescan, que se cree que en su tiempo constituían un único alineamiento. El alineamiento de Ménec es el más importante, con 1099 menhires dispuestos en 11 hileras, y los extremos (al este y al oeste) están flanqueado por crómlechs (círculos de piedras). Al este de Ménec está ubicado el alineamiento de Kermario, que también es uno de los más frecuentados, con 982 menhires dispuesto en 10 hileras, y que cuenta con las piedras de mayor tamaño. Finalmente está el alineamiento de Kerlescan, situado al este del de Kermario, con 540 piedras, distribuidas en 13 hileras. Además de los alineamientos antes indicados, está también el de Le Petit-Ménec, ubicado en un bosque, compuesto por 100 piedras, y del que se cree que formaba del de Kerlescan.
Por si no hubiera suficiente con lo anteriormente dicho, también se pueden ver túmulos, como el de Saint-Michel, del 5.000 a.C., y un buen número de dólmenes, que generalmente tenían función funeraria. No hay que irse sin haber visitado al Gigante de Manio, que es el menhir más elevado de todo el conjunto, con alrededor de seis metros y medios de altura.
Reserva tu Vueling a Nantes, que se encuentra a menos de 2 horas de Carnac, y anímate a conocer esta zona de la costa de la Bretaña y sus misteriosos megalitos.
Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS
Imágenes de Patrick Subotkiewiez, Mike Thomas, Brian Smithson
+ info
Ibiza la isla del bienestar
En nuestro anterior post sobre Ibiza fuimos tras su faceta gastro aprovechando la celebración del evento #IbizaSabor2017, y descubrimos que cuenta con todo un mundo lleno de sabores por explorar. En esta ocasión nos adentramos en su lado más saludable haciendo una selección de lugares y actividades con las que cuidar al máximo nuestro cuerpo y mente, y hacer de nuestra visita a Ibiza una opción reparadora. ¿Te animas a descubrirlos con nosotros?
Take it slow
A estas alturas de la película, de todos es sabido que la práctica del yoga está repleta de beneficios tanto para la mente como para el cuerpo. Con unos cuantos asanas con los que tonificar nuestro cuerpo, una buena dosis de estiramientos y un buen rato para la meditación lograremos mejorar nuestro día a día. Si a esto le añadimos un entorno en plena naturaleza, la experiencia puede resultar totalmente arrebatadora. Este es el caso de YogaRosa Retreats, un lugar en el que marcarse un retiro con el yoga como principal protagonista, en un espacio de ensueño, en el que además cuentan con el chef austriaco Philip Gandler que añadirá a la experiencia un toque de cocina saludable. Otro espacio en el que dejar atrás el estrés mediante la práctica de yoga es Ibiza Retreats, una finca cuidadosamente restaurada situada a apenas 5-10 minutos de Santa Eulàlia, Santa Gertrudis, San Lorenzo y de las aguas turquesas de la playa de Cala Nova, y donde ofrecen casi 30 retiros desde finales de febrero a finales de octubre.
Descubriendo la faceta rural de Ibiza
Aunque parezca increíble, hay vida más allá de las playas y las discotecas ibicencas. Solo hay que desplazarse por el interior de la isla para descubrir bellos parajes rurales en los que disfrutar de una experiencia alternativa de nuestra visita a Ibiza. Puedes optar por alojarte en espacios como Can Pardal, una casa ibicenca del siglo XVI exquisitamente restaurada ubicada en el norte de la isla, donde no faltan la presencia de los olivos y de los frutales. También puedes aprovechar para visitar una finca ecológica, como Can Obrador, situada en el Camí des Pedrisset, en la carretera entre Ibiza y Santa Eulàlia, donde puedes aprender cómo funcionan los sistemas de agricultura respetuosos con el medio ambiente, o ver de primera mano una granja ecológica en Can Caus.
¡Mi vida por un spa!
Con el trasiego diario es casi imposible tener tiempo para el cuidado de uno mismo así que, ¿por qué no aprovechar tu visita a Ibiza para darte un tratamiento en un spa del que bien seguro que saldrás como nuevo? En la isla son varios los hoteles que han incluido el spa entre sus múltiples servicios como es el caso del Migjorn Ibiza, en cuyo spa llevan a cabo técnicas geotermales, tailandesas, con chocolate o con aceites esenciales; La Posidonia, por cuyas vistas al Mediterráneo desde su área de spa ya merece la pena la experiencia; o en el evocador spa del Hard Rock Hotel Ibiza, del que saldrás renovado.
Mens sana in corpore sano
Para aquellos que les vaya el deporte, Ibiza cuenta con múltiples espacios al aire libre llenos de magia y encanto donde practicarlo. Sus playas son unos de sus principales atractivos, donde podrás bucear en sus cristalinas aguas, realizar un tour en kayak, disfrutar de lo lindo practicando el kitesurf, bordear la costa en barco, o pasar un buen rato haciendo paddel surf. También puedes optar por marcarte un recorrido por la isla en bicicleta, practicar la escalada o simplemente disfrutar de la belleza natural de la isla recorriendo sus senderos.
Reserva tu Vueling a Ibiza y anímate a conocer su faceta wellness.
Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS
+ infoLyon se viste de luz
La que en sus inicios era una fiesta religiosa con la Virgen María como principal protagonista, es en la actualidad uno de los eventos culturales más relevantes de Lyon, y por extensión, de Francia. La veneración a la Virgen María en la capital de Auvernia-Ródano-Alpes viene de largo, teniendo sus orígenes en la Edad Media. Por ejemplo, durante la peste que asoló el sur de Francia en 1643, la ciudad fue puesta bajo su protección.
Para descubrir los orígenes de la "Fête des Lumières" (Fiesta de las Luces)hay que viajar en el tiempo hasta el 8 de diciembre de 1852, fecha en la que se inauguró la estatua de la Virgen María realizada por el escultor Joseph-Hugues Fabisch, y ubicada en la capilla Fourvière. La ciudad aprovechó para celebrar este acontecimiento por todo lo alto y para ello, y siguiendo las costumbres de la época a la hora de realizar grandes conmemoraciones, se iluminaron con candelas las fachadas de las casas más nobles. Lo que hubiese quedado como un hecho puntual en la historia de Lyon, se fue repitiendo año tras año cada 8 de diciembre –fecha en la que también se celebra la natividad de la Virgen-, hasta llegar a transformarse en el espectáculos de luces que es en la actualidad. Con el tiempo el tono religioso ha ido siendo reemplazado por uno más lúdico, las candelas has sido sustituidas por grandes espectáculos visuales diseñados por artistas especializados en el tema, y su duración a pasado de uno a cuatro días.
Es tal la fama que ha ido adquiriendo esta fiesta con los años, que llega a reunir hasta 4 millones de visitantes que acuden con curiosidad a ver este enorme despliegue lumínico lleno de magia y de encanto. Esto puede suponer un hándicap para el que viaja por primera vez a Lyon para descubrir y disfrutar de la “Fête des Lumières”. Nuestra recomendación: reservar con tiempo el lugar donde hospedarse, y tener paciencia a la hora de acudir a los diferentes espectáculos, ya que el gran volumen de público está asegurado. Eso sí, te aseguramos que quedarás deslumbrado con el empeño que ponen los lioneses en esta festividad, y por la gran cantidad y calidad de los espectáculos luminosos que podrás experimentar, la mayor parte de los cuales se desarrollan en el centro histórico y en sus principales monumentos.
Y además…
Además de viajar a Lyon para disfrutar de la “Fête des Lumières”, que este año tendrá lugar del 8 al 11 de diciembre, te recomendamos que aproveches tu visita para descubrir los otros muchos encantos con los que cuenta la ciudad. Declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad de la UNESCO en 1998, no debes de dejar de visitar su centro histórico, también conocido como el Vieux Lyon, donde aún se respira el aire de su pasado medieval, ver sus ruinas romanas, de entre las que destaca el teatro romano de Fourvière, o darte una sesión deshoppingen el Carré d'Or. La gastronomía es otro de los puntos fuertes de la ciudad, que le ha valido el reconocimiento internacional, con cocineros tan destacadas como Paul Bocuse o Eugénie Brazier. Así que no dudes en incluir una visita a alguno de los múltiples bouchons que pueblan la ciudad, que es como se denominan los restaurantes especializados en comida lionesa, y darte un placer para el paladar con su excelente cocina local.
Anímate a conocer de primera mano esta fantástica festividad, reserva tu Vueling aquí.
Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS
Imágenes de Fulvio Spada
+ infoMúsica clásica entre copas
La pequeña población de Saint-Émilion es un auténtico imán para los aficionados al vino, y no es para menos. Las tierras que la rodean cuentan con el honor de albergar una de las principales zonas de producción de vino tinto de Burdeos junto con Médoc, Graves y Pomerol. Conocida mundialmente, es visitada año tras año por expertos en la materia, turistas y curiosos, que van de château en château a la caza del mejor “caldo” de la zona. Pero éste no es el único motivo por el que acuden hasta estas tierras. También lo hacen atraídos por la magia que emana este pueblo de estrechas calles empinadas, iglesias románicas y bellas ruinas que, junto con los viñedos del entorno, generan un conjunto de irresistible encanto. No en vano a Saint-Émilion y sus alrededores les ha valido ser declarados Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Saint-Émilion debe su nombre al monje Émilion, que se estableció en la zona en el siglo VIII y al que se le atribuye algún que otro milagro. Precisamente fueron los monjes que poco a poco se fueron instalando en la zona los que se encargaron de poner en marcha la comercialización del vino que se producías en estos terrenos, cuyas vides llevaban cultivándose ya desde época romana.
Este pueblo, de peregrinación obligada para los amantes del vino, cuenta en su haber con numerosos espacios que no debes de dejar de incluir en tu visita. Su iglesia monolítica es una de ellas. Construida entre los siglos XII y XV, tiene la peculiaridad de estar cavada en la tierra, con un interior de sorprendentes dimensiones, y culminada por una elevada torre. El conjunto de la Colegiata y el claustro de los Cordeliers son otros de los platos fuertes de Saint-Émilion.
Y sí, no lo olvidamos, también están los chaetaux… En la Oficina de Turismo de Saint-Émilion ofrecen diferentes tours pero, ¿por qué no atreverse a verlos de una manera distinta? A continuación te desvelamos cómo.
Les Grandes Heures de Saint-Émilion
A la hora de planear tu visita a Saint-Émilion te recomendamos que tengas en cuenta uno de los festivales más relevantes que tienen lugar en la zona, Les Grandes Heures de Saint-Émilion. Y, ¿qué tiene de singular este evento? Pues que es una oportunidad única de poder visitar algunos de los magníficos chateaux de la región donde se elabora este magnífico y popular vino, en una atmósfera totalmente diferente a la habitual. En ellos se programan conciertos de música clásica acompañada de una cata de vino, dotándole de un aire nuevo a la experiencia de visitar una bodega. Este festival empieza su programación en marzo -el 29 de marzo tendrá lugar el primer concierto de esta edición en el Château Fombrauge-, prolongándose durante todo el 2017 hasta el mes de diciembre, que es cuando tendrá lugar el último concierto.
Algunos de los espacios en los que se puede disfrutar de esta experiencia son el Château Soutard, el Château de Pressac, el Château Angélus, el Château Cantenac, el Château Fombrauge, o el Château Cheval Blanc, conocido porque su vino es uno de los pocos clasificados como Premiers grands crus classes A. Pero el programa no solo se limita a algunas de las bodegas que pueblan la zona, sino que alguno de los conciertos tiene lugar en lugares tan emblemáticos como la iglesia monolítica de Saint-Émilion. Te recomendamos compra con antelación de las entradas.
Reserva tu Vueling a Burdeos y anímate a recorrer los 40 kilómetros que la separan de Saint-Émilion para conocer una de las zonas vinícolas más importantes de Francia.
Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS
Imágenes de Tim Snell
+ info