Las citas gastro imprescindibles de Gijón
Hace unos meses escribimos un reportaje sobre cinco restaurantes imprescindibles donde comer si vais a Gijón. Los Pomares, donde la fabada es de campeonato; El Quinto, una taberna de vinos con tapas viajadas; Casa Trabanco, un llagar que permite visitar sus instalaciones y comer platos hechos con productos de su propia huerta; El Candil, con los mejores pescados de la ciudad; y La Bolera, un asador de carne de referencia en toda España.
Si esta lista no es suficientemente atractiva (que lo es, no tengáis la más mínima duda), en Gijón hay que anotar también varios eventos gastronómicos que os servirán de excusa para viajar hasta allí.
Sabores del Arcu Atlánticu
Enmarcado en un festival cultural que marida literatura, artes escénicas, artes plásticas, música y gastronomía de las regiones atlánticas de España, Francia, Portugal, Irlanda y Reino Unido, varias estrellas de la cocina de estas zonas son premiadas por la ciudad de Gijón y cocinan en un escenario enorme de la plaza Mayor ante más de 1.000 personas, como si se tratara de un concierto de rock, con grandes pantallas. Este año, se celebra el 1 de agosto. Por ahí han pasado cracks de la talla de Elena Arzak, Eneko Atxa, Andoni Luis Aduriz, Dieter Koschina (chef del restaurante Vila Joya, hasta hace poco el chef del único restaurante portugués con dos estrellas Michelin)…
Fiesta de la Sidra Natural
La semana del 22 al 28 de agosto, Gijón solo sabe a sidra. Una treintena de llagares montan sus puestos para ofrecer sus sidras a los visitantes en dos escenarios: la plaza Mayor y el puerto deportivo (junto a una escultura conocida como “El Árbol de la Sidra”, hecha con botellas de los 80 llagares asturianos). Por un precio simbólico, los visitantes reciben un vaso conmemorativo que pueden llenar en cualquiera de los estands durante todo el día de forma gratuita en el llamado Mercadín de la sidra y la manzana. Durante la semana hay varias actividades: el bus de la sidra, con el que ir a visitar los llagares del concejo; cursos de escanciado; los “cancios de chigre”, en que cientos de personas se juntan en la plaza Mayor para entonar las canciones más populares de Asturias y, en la playa de Poniente, el intento de récord Guinness de escanciadores de sidra simultáneos (la plusmarca data del 2014, con 8.448).
Gijón de sidra
Cada mes de octubre, durante 11 días (este año, del 6 al 16 de octubre), Gijón de Sidra hermana llagares de toda Asturias con sidrerías emblemáticas de la ciudad, que ofrecen una botella del llagar que representan y una cazuelina o ración de creación propia a un precio asequible mientras se disfruta de tradicionales “cancios de chigre” (canciones de bar).
Jornadas gastronómicas
Además, siempre hay jornadas gastronómicas en torno a las fiestas: las del Antroxu (Carnaval), con pote, picadillo y frixuelos; las de Semana Santa; el campeonato de Asturias de Pinchos (en febrero); el certamen depinchosdel Gijón Sound Festival (se celebró del 15 al 17 de abril) o el campeonato de Pinchos de Gijón (noviembre).
La Ruta de la Sidra
Una buena manera de saberlo todo sobre la sidra, la bebida asturiana tradicional por excelencia, y de disfrutarla. Según el bono que se escoja (hay cuatro y se compran en las oficinas de Turismo de Gijón o en la tienda online, se pueden aprender los secretos de la elaboración de la sidra, conocer los lugares donde se vende, catarla o degustar dulces elaborados con manzana, por ejemplo. Dura todo el año.
Gijón Gourmet
Los más sibaritas tienen la posibilidad de comer o cenar en siete de los mejores restaurantes de Gijón (Casa Gerardo, Agua, Bellavista, El Candil, La Salgar, Casa Víctor, Ciudadela) a un precio atractivo: 50 euros en el caso de establecimientos con estrella Michelin y 45 en los demás. El menú incluye dos entrantes, dos platos, postre y vino. Al reservar, basta con indicar que se quiere un menú Gijón Gourmet (la promoción no es válida para mesas superiores a 8 comensales).
Gijón Goloso
En una línea similar funciona Gijón Goloso. Dado que esta es una de las ciudades españolas con más confiterías, 16 de ellas han sido seleccionadas para elaborar un dulce especial que puede probar el visitante que adquiera un bono en las oficinas de Infogijón (el de 5 degustaciones cuesta 7 euros y el de 10 degustaciones, 13 euros) o en la tienda online. La oferta dura todo el año, así que hay tiempo para preparar el viaje porque nunca van a faltar dulces para los turistas más golosos.
Texto y fotos Ferran Imedio de Gastronomistas.com
+ infoDescubriendo Tesalónica
Rezuma esa belleza de las ciudades que tienen algo de caótico (e incluso decadente). En Occidente pero mirando a Oriente. Alardeando de un pasado marcado por la influencia romana, bizantina y otomana pero cogiendo impulso moderno y contemporáneo.Tesalónica no goza de la popularidad de la capital, Atenas, ni de la tirada de las indudablemente preciosas islas griegas, pero sus calles esconden suficientes encantos como para coger el avión y plantarse a los pies de la Torre Blanca. Os descubrimos sus muchos, muchísimos, atractivos.
Es típico en todo el país pero para los habitantes de Tesalónica el café frappé es una religión. Les verás a todas horas y en todas partes, consumiendo poco a poco, a sorbos, esos enormes vasos bien cargados de esa especie de evolución del capuchino helado culminado por una generosa capa de espuma. Cafeterías, bares, restaurantes, heladerías… lo sirven en todo tipo de locales, pero el mejor de los mejores es el que preparan en Paradosiako, exquisita cafetería y heladería que encontraréis en la plaza Aristóteles, epicentro y corazón de la ciudad.
Tesalónica es una ciudad de iglesias. Iglesias maravillosas como la de San Panteleimon, la de Panagia Acheiropoietos o la de Agios Athanasios. Pero, indudablemente, el templo más icónico de la ciudad es la monumental Rotonda de Galerio. Declarada Patrimonio de la Humanidad en 1988 junto al Arco de Galerio (a poco más de 100 metros de distancia de Rotonda, otro de los monumentos a ver) es la iglesia más antigua de la ciudad, o como algunas voces apuntan, la más antigua del mundo.
En Grecia el deporte es cosa seria, y en Tesalónica no lo viven con menos intensidad. Volcán de pasiones, siempre es una experiencia acudir al acoquinado estadio de La Tumba y ver un partido de fútbol del PAOK. Si lo vuestro es el baloncesto, trasladaos hasta la Alexandreio Melathron, la bulliciosa cancha del histórico Aris de Salónica.
Colindante a la avenida de Aristóteles encontraréis el Ladadika, el antiguo mercado del aceite. A medio camino entre los mercados occidentales y los zocos árabes, en este enjambre de callejuelas, encontraréis todo tipo puestos y tiendas, de comida a ropa, de especias a utensilios. En su zona sur, casi tocando al mar, encontraréis algunos de los mejores y más contemporáneos restaurantes de la ciudad.
Paradigma de dieta mediterránea, la comida en Grecia es un orgasmo para las papilas gustativas. Disfrutando de una de las cocinas más reputadas del país, sería pecado acudir a Tesalónica y no zamparse exquisiteces típicas de la zona como xoriatiki salata, melitzanosalata, pastitsio, mousakás, youvetsi, bougiourtí, mydia saganaki… Por toda la ciudad hay restaurantes y tabernas recomendables, pero el Galerios (Apellou, 3) es uno de esos pequeños restaurantes familiares (su versión de nuestros “Casa Pepe”) en el que se come mucho y bien por muy poco.
El año 1917 Tesalónica sufrió un devastador incendio del que solo se salvó el Ano Poli, el barrio alta de la ciudad. Circunvalado por parte de las antiguas murallas bizantina y otomana, este rompecabezas de sinuosas calles empinadísimas y casas de planta baja y patios coloridos, goza de unas vistas privilegiadas sobre la parte baja de la ciudad. Podéis subir andando, pero gastaréis toda la suela de vuestros zapatos. Mejor ir con el 50, el autobús circular que recorre las zonas de interés cultural de Tesalónica.
Tesalónica es la capital cultura del Grecia, más cuando nos referimos al mundo del cine. El majestuoso cine Olympion, en la bella plaza Aristóteles, acoge el festival de cine de la ciudad, el más importante del país. A menos de cinco minutos, el viejo puerto, que, en parte, ha sido remodelado y destinado a actividades culturales. Una de sus viejas atarazanas ahora acoge el Museo del Cine de Tesalónica. El resto de antiguos astilleros remodelados albergan festivales como las ediciones locales de los barceloneses In-Edit (festival de cine documental del música) y OffsideFest (festival de cine documental de fútbol).
Símbolo de la ciudad, la Torre Blanca es ese monumento que posee toda ciudad que todo visitante, aunque no quiera, tiene que visitar. Utilizada tanto de fuerte como de prisión, la construcción que vemos actualmente fue erigida en época de dominio turco por Solimán el Magnífico, seguramente sobre las bases de otra más antigua medieval. La Torre Blanca puede servir como punto de partida de una caminata por los varios kilómetros del Nikis, el paseo marítimo que traza el perfil costero de la ciudad.
A unas tres horas de distancia de Tesalónica encontramos el Monte Athos. Montaña sagrada para los fieles de creencia ortodoxa erigida sobre una península rocosa al borde del mar Egeo, en ella se esconden una veintena de monasterios (entre los que figuras algunos de los más antiguos y remotos del planeta) refugio espiritual de alrededor de 1.500 monjes. Zona con autonomía propia, visitar el Monte Santo no es fácil. Las mujeres tiene prohibido el acceso, y entre los hombres las excursiones están limitadas a 200 griegos y 10 extranjeros por día.
Texto de Oriol Rodríguez para Los Viajes de ISABELYLUIS
Fotos de L'imaGiraphe, Tilemahos Efthimiadis, Stella Vardaki, Dmitry Artyukhov
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Asturias en 10 miradores
¿Qué mejor manera de disfrutar del encanto de este Paraíso Natural que es Asturias que a través de sus miradores? A continuación hemos realizado una selección de los diez mejores puntos estratégicos de la región desde los que obtener la mejor perspectiva de tan bellos parajes ¡Toma nota!
1. La Regalina (Valdés)
Elegida por la Guía Repsol como El Mejor Rincón de 2013, la ermita de la Regalina en Cadavedo (Valdés) es un espacio que además de la propia ermita, contiene dos hórreos (construcciones tradicionales asturianas). Desde aquí hay unas excepcionales vistas a la playa de la Ribeirona y al resto del litoral (Paisaje Protegido de la Costa Occidental) que bien querrás fotografiar y compartir en tus redes sociales.
2. Cabo Vidio (Cudillero)
Ubicado entre Cudillero y Luarca, dos villas marineras de lo más pintorescas, se halla el cabo Vidio desde cuyo mirador podrás deleitarte con una fabulosa panorámica en la que no faltan los acantilados, la playas y el mar, todos ellos incluidos en el Paisaje Protegido de la Costa Occidental. Pero aún hay más, ya que cuando hay bajamar se puede ver la Cueva de La Iglesiona, una cavidad formada por la erosión de las olas del Cantábrico en el interior del propio cabo, y a la que se puede acceder siempre y cuando se vaya en compañía de un guía.
3. Mirador del Espíritu Santo (Muros del Nalón)
Este mirador forma parte de la “la ruta de los miradores”, una senda costera de 6 kilómetros de longitud que conecta el antiguo puerto minero de San Esteban de Pravia con la playa del Aguilar, y que cuenta con unas panorámicas espectaculares. A él se llega una vez pasado San Esteban de Pravia y el acceso a la piscina de agua salada situada a orillas del río Nalón. Entre sus principales atractivos está el de poder ver la desembocadura del Nalón enmarcada por la playa de los Quebrantos y el playón de Bayas.
4. Cabo Peñas (Gozón)
El Cabo Peñas, situado en Gozón (Paisaje Protegido del Cabo Peñas), en la zona más septentrional de Asturias, es uno de los más conocidos de la región. Además de recorrerlo para disfrutar de las excelentes vistas que desde él hay a los acantilados, puedes acercarte al Centro de Recepción de Visitantes e Interpretación del Medio Marino de Peñas, ubicado en el Faro de Peñas.
5. Mirador de San Roque (Colunga)
En las proximidades de Lastres, pueblo donde se rodó la popular serie española “Doctor Mateo”, se encuentra el mirador de San Roque. Desde él se puede contemplar una excepcional panorámica con una magnífica combinación de mar y montaña, que incluye las playas y los acantilados de la conocida “costa de los dinosaurios”, debido a la presencia de huellas fósiles de dinosaurios, las faldas de la sierra del Sueve, y los Picos de Europa al fondo. ¿Se puede pedir más?
6. Mirador del Fitu
¿Andas tras una panorámica que incluya el mar Cantábrico y los Picos de Europa al mismo tiempo? Entonces debes de acercarte a la collada de la Cruz de Llames, entre Colunga y Arriondas, donde se encuentra el mirador del Fitu, con su característico balcón de hormigón, y con unas vistas en las que se evidencia lo contrastado de la belleza del paisaje asturiano. Ya que estás aquí, aprovecha para dar un paseo en dirección hacia el Picu Pienzu, donde podrás continuar disfrutando del panorama.
7. Miradores de Picos de Europa
En el Parque Nacional de los Picos de Europa hallarás los siguientes miradores desde los que contemplar en su toda su magnitud el icónico Picu Urriellu, también conocido como el “Naranjo de Bulnes” por las tonalidades que adquiere durante la puesta de sol: el mirador Pozo de la Oración, en Poo de Cabrales; el mirador Pedro Udaondo, en Asiego; y el mirador de Camarmeña, también en el concejo de Cabrales.
Otros miradores a tener en cuenta en este parque son los que encuentran en las cercanías de los Lagos de Covadonga, como el de la Reina, de Entrelagos y de Ordiales. Desde cualquiera de ellos te podrás llevar la mejor estampa de los Picos de Europa.
8. El mirador de Torimbia (Llanes)
Incluido dentro de la ruta “Llanes de cine”, un recorrido por los diferentes escenarios de rodaje de películas y series rodadas por la zona, se halla este mirador que cuenta con una singularidad: una silla de director de cine desde la que contemplar las espectaculares vistas. Ubicado cerca de Niembro, entre las playas de Torimbia y Toranda, y desde el que se puede llegar en un corto paseo hasta las playas llaniscas de San Antolín y Gulpiyuri.
9. El mirador del Picu (Ribadedeva)
Situado en la zona más oriental de Asturias se encuentra el mirador del Picu, en Pimiango, desde el que deleitarse con la belleza del Paisaje Protegido de la Costa Oriental, por un lado, y con la Sierra del Cuera y los Picos de Europa -el Picu Uriellu es visible en los días despejados- por el otro. Aprovecha la ocasión para acercarte desde aquí hasta la cueva del Pindal, declarada Patrimonio de la Humanidad por las pinturas rupestres que alberga, y hasta la ermita de San Emeterio.
10. Miradores urbanos
Otra forma de contemplar las principales ciudades de Asturias es desde sus miradores.
En el caso de Oviedo no dudes en acercarte al mirador del Naranco, desde el que puedes aprovechar para ir a visitar dos joyas del prerrománico asturiano, Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo, ambos Patrimonio de la Unesco. La mejor panorámica de Avilés la hallarás en el mirador de La Luz, con la ciudad y su ría como protagonistas. En el caso de que pares por Gijón, no dudes en acercarte hasta el mirador del Cabo San Lorenzo, que cuenta con una silueta de hormigón que se asemeja a la quilla de un barco, y desde la que se admira la villa de Jovellanos y sus playas.
Texto de Turismo Asturias
+ infoRuta por la capital de las letras
Hay ciudades que ya sea por su belleza o por su oscuridad, son capaces de despertar a las musas y dar lugar a inolvidables obras literarias. Ese es el caso de Edimburgo, cuya repercusión en el campo de las letras bien le valió en 2004 ser la primera en ser declarada Ciudad de la Literatura del mundo por la UNESCO. Un honor irrefutable si tenemos en cuenta el volumen de escritores que han nacido o vivido allí, y la cantidad de personajes de ficción que han logrado introducir en nuestras vidas. ¿Te animas a conocer la huella que han dejado en su ciudad de origen?
1. El monumento de Scott
Sir Walter Scott es un destacado escritor del romanticismo británico, conocido por ser el creador del género de la novela histórica. Entre sus obras más relevantes están Ivanhoe, Rob Roy y Waverley. Su recuerdo en la ciudad está muy presente, pues es uno de los autores más valorados por los edimburgueses. Prueba de ello es el Monumento de Scott, una torre de estilo gótico de corte victoriano, construida entre 1840 y 1844. Con una altura de 61'1 metros, ofrece unas vistas magníficas de la ciudad, aunque para ello haya que subir 287 escalones. ¡Avisados estáis!
2. Deacon Brodie’s Tavern
A Robert Louis Stevenson le debemos habernos llevado de viaje a La Isla del Tesoro, y haber creado un personaje que haría las delicias de cualquier psicólogo en El extraño caso del Doctor Jekyll y Mr Hyde. El protagonista de esta última está basado en la figura de Deacon Brodie, un respetable hombre de negocios que vivió en el siglo XVIII, y que padecía este trastorno de doble personalidad. En la Royal Mile se encuentra la Deacon Brodie’s Tavern, un pub en el que se rinde homenaje a esta novela y a su protagonista. No dudéis en entrar y aprovechar para tomar unas buenas pintas de cerveza artesanal, y probar el haggis, una especialidad escocesa realizada a base de carne especiada embutida, que se toma acompañada de nabo y puré de patata.
3. La estatua de Sherlock Holmes
¿Quién es el detective más famoso de todos los tiempos? Inevitablemente a todos nos viene a la mente el personaje de Sherlock Holmes. Sir Arthur Conan Doyle, su creador, se inspiró en el profesor Joseph Bell, popular por su capacidad de deducción a través del análisis. En Picardy Place, que es donde estaba la casa en la que nació Conan Doyle, encontraréis la estatua de Sherlock Holmes. En esta misma plaza está The Conan Doyle, pub dedicado al escritor, yuna excusa perfecta para deleitarse con las maravillosas pintas y los magníficos whiskies con los que cuenta esta ciudad.
4. El monumento a Burns
Robert Burns, pionero del movimiento romántico, es el poeta más popular de Escocia. De él es el poema Auld Lang Syne, que acabaría convirtiéndose en el himno de despedida en los países angloparlantes. En uno de los lugares más privilegiados de Edimburgo, en la cima de Calton Hill, está ubicado el Monumento a Burns, un pequeño templete de estilo griego construido en 1830. Todo un icono con unas vistas de lujo, ¡no dudéis en acercaros!
5. El barrio portuario de Leith
Irvine Welsh es conocido por ser el autor de Trainspotting, novela en la que relata desde la ironía, la patética vida de unos heroinómanos. Su estilo directo, cargado de lenguaje callejero, lo ha convertido en todo un icono de su generación. La historia está ambienta en el barrio Leith, que por aquel entonces era una zona muy conflictiva, tal y como queda reflejado en el libro. En la actualidad ha cambiado bastante, aunque aún conserva parte de su aire canalla. Existe la posibilidad de hacer en un tour guiado que os llevará por los diferentes lugares a los que se hace referencia en la obra y que sirvieron de inspiración al autor.
6. El Museo de los Escritores
Aquellos que queráis profundizar en las figuras de Sir Walter Scott, Robert Burns y Robert Louis Stevenson, tenéis una parada obligatoria en el Museo de los Escritores. Ya sólo por la visita al lugar donde está ubicado, la mansión de Lady Stair, situada en la parte superior de la Royal Mile, merece la pena acercarse. En su interior encontraréis manuscritos, libros y objetos personales de estos tres genios de la literatura escocesa.
7. The Elephant House
No podéis iros de Edimburgo sin hacer una pausa en The Elephant House, la cafetería en la que J.K. Rowling escribió parte de las aventuras de Harry Potter.
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Texto de ISABELYLUIS Comunicación
Imágenes de Raphaël Chekroun, Brian CK, Spixey, Alan Weir, Kyle Taylor
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