Explosión de color en el Carnaval de Gran Canaria
Los más de cinco siglos de historia con los que cuenta el Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria lo convierten en cita imprescindible para todo buen aficionado a esta festividad en la que las máscaras, los disfraces, el colorido, la música y la diversión toman las calles de la capital de esta fantástica isla del archipiélago canario. Sus antecedentes se remontan a la época en la que fue conquistada la isla, entre cuyos residentes se contaba un buen número de genoveses que se encargaron de introducir esta fiesta, que como es de suponer, por aquel entonces estaba fuertemente italianizada. El magnífico clima, la proximidad de la playa y el buen carácter de sus gentes propiciaron que el Carnaval se quedase ya para siempre en Gran Canaria, llegando a encontrarse en la actualidad entre los más destacados del mundo.
Aquellos que queráis vivir en primera persona esta edición del Carnaval tendréis que acercaros a Las Palmas de Gran Canaria entre el 10 de febrero y el 5 de marzo, tiempo en el que se desarrollará el extensísimo número de actividades programadas durante esta larga festividad. Y es que la lista de cosas a ver y a hacer es difícil de abarcar, con momentos estelares como la Gala de la Reina, el Carnaval al Sol en Las Canteras, la preselección y la Gala Drag Queen, el Carnaval Tradicional en Vegueta, el Carnaval de Día en Santa Catalina y la Cabalgata Infantil. ¡No será por opciones!
El principal centro neurálgico del Carnaval se encuentra situado en elparque Santa Catalina,donde se suceden los espectáculos más destacados, aunque no es el único lugar donde está presente, pues las calles y los locales se llenan de gente ataviada con sus disfraces dispuestos a darlo a todo.
Como cada edición hay una temática central en torno a la que gira esta festividad, siendo la de este año la de La Eterna Primavera, que servirá de inspiración a la hora de diseñar tu disfraz y el de la multitud de gente local y venida de todas partes para disfrutar del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria. Aquí el raro es aquel que no se oculta bajo una máscara, peluca o disfraz, así que avisado estás.
Las murgas, similares a las chirigotas gaditanas, que corean canciones de letras satíricas en las que se mofan de la actualidad política y social, y las comparsas, que van de un lado a otro bailando al compás de las batucadas, te acompañarán en más de un momento de tu experiencia carnavalesca. ¡No dudes en dejarte llevar por su ritmo!
Como no puede faltar en cualquier fiesta que se precie, la gastronomía es otro de los puntos fuertes, y en el caso del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria tienes que probar las tortitas de carnaval, las sopas de miel o el pan dulce, todas ellas pensadas para reponer energías ante tanto ajetreo y tanta fiesta.
Tiempo para una pausa
Si tienes la fortuna de poder tomarte los suficientes días como para acabar cansándote de tanto mover el esqueleto al ritmo del carnaval, no te preocupes, Gran Canaria es una isla repleta de rincones paradisíacos donde perderse y huir del mundanal ruido. Así pues, puedes aprovechar para tomar el sol y darte un chapuzón en la playa de Maspalomas o en la playa de El Inglés, dejarte fascinar por el Bufadero de la Garita, todo un espectáculo de la naturaleza, o acercarte hasta Tejeda en cuyo paisaje lunar se encuentra el imponente Roque Nublo.
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Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS
Imágenes de El Coleccionista de Instantes Fotografía & Video
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Cascais entre reyes y espías anda el juego
Cascais es un municipio portugués situado a escasos 25 kilómetros al norte de Lisboa. En la actualidad es un destino turístico que tiene de todo: playas extensas y calas recónditas; naturaleza agreste donde practicar todo tipo de deportes; gastronomía con productos de calidad y una oferta inacabable de ocio; y una historia apasionante que recuerda que este lugar de Portugal fue refugio de nobles y familias reales y un nido de espías durante la Segunda Guerra Mundial.
Hoy Cascais es una población tranquila, salpicada de pequeñas playas urbanas y protegida del aguerrido Atlántico por una bella bahía y una imponente ciudadela. Merece la pena dar un relajante paseo por la Playa de la Ribeira o de los Pescadores y descubrir hermosos edificios como el Palacio de los Condes da Guarda o el Palacio Seixas.
El océano es uno de los grandes aliados de Cascais ya que de él se extrae la base de su gastronomía: el pescado y el marisco, que aquí se preparan de una forma excepcional. Entre los platos más populares de la región destacan la lubina, el sargo o el delicioso lenguado de Cascais, bien frescos, y acompañados de las mejores guarniciones. En este sentido, la oferta de restaurantes de esta localidad portuguesa es muy variada ya que hay desde los más sencillos y económicos hasta establecimientos refinados en los que innovación en la cocina está más que presente.
En el puerto de Cascais no solo se ven lujosos yates sino también embarcaciones de recreo y de competición. Y es que Cascais y, por extensión la Costa de Estoril, es un referente mundial de las competiciones de vela. Además de este deporte, las aguas de esta parte del Atlántico atraen a miles de surfistas (sobre todo a las playas de Guincho y Carcavelos), el windsurf, el paddle surf o la pesca deportiva, que cada vez está ganando más adeptos. Asimismo, el puerto de Cascais se llena de vida también cuando cae la noche porque está repleto de restaurantes y de bares y terrazas, ideales para cenar y tomar una copa.
Hogar de reyes, tierra de espías
A finales del siglo XIX la región fue una de las pioneras del turismo en Portugal. De hecho, en el año 1870 la entonces monarquía portuguesa eligió la ciudadela de Cascais para su residencia de verano debido a su excelente ubicación. También fue destino de nobles y familias de rancio abolengo europeas, entre ellos la monarquía española en el exilio que residió durante años en Villa Giralda.
Aparte de ser una población que rezumaba solera, Cascais, por su situación geográfica, atrajo durante la Segunda Guerra Mundial a innumerables espías como Ian Fleming (más conocido por todos por ser el padre del célebre espía de ficción James Bond) y el serbio Dušan Popov, mujeriego empedernido, del que se dice que fue la inspiración de Fleming cuando creó a 007. Los agentes que vivían en Cascais tenían rutinas muy parecidas. Les encantaba alojarse en el elegante Hotel Palacio, tomaban el té con deliciosos dulces portugueses en la Pastelaria Garrett y se dejaban las pestañas en el famoso Casino de Estoril que presenció más de una trifulca entre los agentes secretos que allí se daban cita.
A las afueras del núcleo urbano de Cascais está el mirador natural de la Boca do Inferno y unos veinte kilómetros al norte el Cabo da Roca, el punto más occidental de Europa continental. Desde este lugar privilegiado situado “donde la tierra termina y el mar empieza” según el poeta Luís de Camões, se puede ver una impresionante puesta de sol que os recordará que Cascais ha sido una elección perfecta para pasar unos días de descanso.
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Texto de Tus Destinos
+ infoLos gatos del Hermitage
El Museo del Hermitage, de visita obligada si viajas a San Petersburgo, es una de las mejores formas de acercarse a un pasado, el de los zares, y hacerse una idea de la opulencia y el esplendor con el que vivieron. Los números hablan por sí solos: el Hermitage tiene en su haber más tres millones de obras de arte procedentes tanto de Oriente como de Occidente, entre las que se cuentan cuadros, esculturas, piezas arqueológicas, antigüedades griegas y romanas, joyas y armas, ¡ahí es nada! Su pinacoteca se cuenta entre las mejores del mundo, dejando en segundo lugar a otros grandes contenedores de arte: el Louvre y el Prado. ¡Ah! Y de todo ese volumen de obras sólo un 3% del total está expuesto al público.
Esta inmensa colección privada que desde 1917 es Museo Estatal, empezó a gestarse en 1764 con Catalina la Grande y la compra de 225 cuadros de pintura holandesa y flamenca. También con ella iniciaría la construcción del inmenso complejo arquitectónico en el que se encuentra en la actualidad, un total de siete edificios: el Palacio de Invierno, que era la antigua residencia de los zares, el Teatro del Hermitage, el Hermitage Viejo, el Hermitage Pequeño, el Nuevo Hermitage, el Edificio del Estado Mayor y el Palacio Menshikov, que fuera residencia del gobernador de San Petersburgo.
Los felinos del Hermitage
Si hay algo que llama la atención en la visita a este magnífico museo, y en este caso no es por su riqueza, espectacularidad, buena ejecución o antigüedad, son los gatos que por allí deambulan. Y no, no están en el museo por mera casualidad, sino que su misión no es otra que la de perseguir a los roedores y evitar así que éstos deterioren las obras. Hasta aquí todo podría quedar en una curiosa anécdota, pero tras estos guardianes gatunos hay una larga historia, es más, se podría decir son los únicos inquilinos de Palacio que han logrado sobrevivir a todo su ajetreado pasado histórico: la invasión napoleónica, la revolución rusa y la invasión de los alemanes en la Segunda Guerra Mundial.
El zar Pedro I fue el primero en traer un gato a la corte procedente de los Países Bajos. Pero sería su hija, la zarina Isabel Petrovna, la que decretó en 1774 su uso para proteger el palacio de los ratones, por los que sentía auténtico terror. Desde entonces los gatos han habitado en el Palacio de Invierno, habiendo visto pasar por él a los zares, cortesanos, los bolcheviques, hasta llegar a la actualidad, en la que conviven con los trabajadores del museo y con los visitantes. Sólo el sitio de Leningrado, que duró casi 900 días, y en el que hubo una hambruna extrema en la ciudad, logró acabar con ellos temporalmente.
En la actualidad hay más de 60 gatos de razas diferentes rondando por los subterráneos, las oficinas y los alrededores del Hermitage, estando prohibida su presencia en las salas expositivas. Cuentan con su propia cuidadora, Irina Popovets. Aunque el museo no tiene presupuesto para su mantenimiento, gozan de diferentes vías para la recaudación de dinero, ya sea con patrocinadores, o a través de la asociación “Amigos de los Felinos del Hermitage”. Incluso se han llegado a realizar exposiciones en su honor.
Te gusten o no estos seres bigotudos, te recomendamos hacerte con un Vueling a San Petersburgo y conocer unas de las mayores y mejores colecciones de arte del mundo.
Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS
Imágenes de James Byrum, Brent Ozar, Jorge Cancela, RachelH_
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Electrónica y nieve en los Alpes
¿Quién dijo que hay que esperar al buen tiempo para disfrutar de los festivales de música al aire libre? Una forma de ponerle el broche de oro a la temporada de esquí es dándose un homenaje y yendo a alguno de los festivales que tienen lugar en alguna de las cumbres europeas, y en los que la música y la nieve son los principales protagonistas. Una de estas citas ineludibles es el Snowboxx, un festival que funde ambos elementos, y en los que la calidad musical, los deportes de nieve y la diversión están más que asegurados.
Esta nueva edición del Snowboxx (ya van cuatro con esta) tendrá lugar del 18 al 25 de marzo en las fantásticas pistas de esquí de Avoriaz, situadas en los Alpes franceses, a unos 80 kilómetros del aeropuerto de Ginebra. Basement Jaxx, Wilkinson y Hannah Wants son los platos fuertes de este festival, que también contará con la presencia de High Contrast, TQD (Royal T, DJ Q & Flava D), Karen Harding, Yousef, Norman Jay MBE, Bicep, Jax Jones, Charlie Tee o Charlie Swift, entre otros. Toda una buena dosis de música electrónica con la que despedir la temporada de festivales de invierno.
La música no es la única protagonista de este festival, que comparte cartel con la nieve y todo lo que se puede hacer en ella (o con ella). 650 kilómetros esquiables distribuidos en 283 pistas (27 negras, 104 rojas, 119 azules y 33 verdes) por los que podrás deslizarte con los esquís o con la tabla, distribuidos en 14 valles, todo un paraíso por recorrer para todo buen aficionado al esquí y el snowboard. Y aún hay más, ya que Avoriaz cuenta en su haber con varios snowparks que harán las delicias de los freestylers. ¡Ah! Y si no eres muy diestro en esto de deslizarte sobre las superficies nevadas, siempre puedes acabar uniéndote a la multitudinaria guerra de nieve que organiza el Snowboxx o bailando en una piscina cubierta con la música de algún Dj de fondo.
Otro de los componentes de este festival es el gastronómico, imprescindible para sobrellevar las bajas temperaturas y el desgaste de energía. Así pues, no dudes en reponer fuerzas probando clásicos de la zona como la raclette y la fondue, o de calentar tus manos mientras disfrutas de tu música favorita con un vino caliente.
Avoriaz, un espacio libre de coches
Una de las singularidades con las que cuenta Avoriaz, la estación de esquí encargada de acoger el Snowboxx, es que está cerrada al tráfico de coches, por lo que solo se puede acceder a ella a pie, o con medios de transporte ideados para deslizarse por la nieve, como el coche de caballos, los trineos o los esquíes. Esto te permite ir lujo de ir andando desde el hotel hasta las pistas. Para aquellos que lleguéis hasta la zona en coche, hay dos parkings, uno descubierto y otro cubierto (ambos de pago), donde dejarlo aparcado durante la estancia.
Avoriaz, en funcionamiento desde 1966, se encuentra dentro del conjunto que forman las catorce estaciones dePortes du Soleil,estando en la parte central de estas. Sus sectores son: Arare, Lindaret, Chavanette, Té, Chatel, Intrets, Prodains, Super Morzine.
Reserva tu Vueling a Ginebra, que está a 80 kilómetros de Avoriaz, y disfruta de este magniifco festival de musica electronica.
Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS
Imágenes de
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