Un pedacito del paraiso
Nada más pisar tierra, Tenerife nos recibe con un aire de misterio y de leyenda. Sus orografía volcánica y sus orígenes inciertos, que algunos autores sitúan en la mismísima Atlántida son sólo dos de sus innumerables atractivos.
Y es que, leyendas aparte, lo que está claro es que Tenerife más que una isla afortunada, es un pedacito de paraíso en la tierra. Cuenta con dos Patrimonios de la Humanidad, un Parque Nacional, 42 espacios naturales protegidos y un clima que la convierte en la isla de la eterna primavera.
Tanto si visitas la isla con amigos, en pareja o con niños, Tenerife es un destino de esos que te dan ganas de repetir.
Parque Nacional de las Cañadas del Teide y Puerto de la Cruz
Uno de los imprescindibles de Tenerife es la visita al Parque Nacional del Teide. Sus impresionantes paisajes volcánicos consiguieron que en 2007 fuese incluido como Bien Natural en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Es posible visitar el parque con diferentes excursiones, entre ellas la popular subida en dromedario.
La caldera y el volcán Teide - Pico Viejo son algunos de los monumentos geológicos más espectaculares del mundo. Además, cuenta con una gran variedad de conos y domos volcánicos, coladas de lava, pitones y cuevas que forman un extraordinario conjunto de colores y formas.
Desde allí, se puede descender a través del espectacular Valle de la Orotava hasta la costa norte, donde está situado el Puerto de la Cruz. Esta pequeña ciudad cuenta con numerosos atractivos turísticos como el Loro Parque, el Jardín Botánico, el complejo de piscinas Lago Martiánez, Playa Jardín y la plaza del Charco.
San Cristóbal de la Laguna
El casco histórico de La Laguna forma fue declarado Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y es una gozada pasear por sus calles.
Merece un alto en el camino la Catedral de San Cristóbal de La Laguna, de estilo neogótico y que alberga un interesante y rico patrimonio artístico. Si seguimos paseando entre sus calles, nos encontramos con entre fachadas de otras casas señoriales, en la plaza de la Concepción frente a la iglesia del mismo nombre. Girando a la izquierda desde la plaza de la Concepción se llega hasta la calle de Herradores, completamente peatonal, con otras interesantes muestras de la arquitectura canaria. Pero si el giro es hacia la derecha, el recorrido desemboca en la calle de San Agustín, con la casas de los Jesuitas, Montañéz y de Salazar. El Palacio de Lercaro, sede del Museo de Historia de Tenerife, es otro hito en la misma calle de San Agustín, así como la iglesia y hospital de Nuestra Señora de los Dolores, la iglesia de San Agustín y el Instituto de Canarias.
Algo más alejado, está el bello Real Santuario del Santísimo Cristo, junto a la plaza de San Francisco, más conocida como del Cristo.
Excursiones y senderos por la naturaleza
Masca
Masca es un pintoresco caserío situado en la punta noroeste de la isla en el Macizo de Teno, dentro del parque rural del mismo nombre. En Masca se pueden encontrar impresionantes paisajes con profundos barrancos y acantilados que terminan en el Océano Atlántico, rodeados de vegetación y carreteras con curvas imposibles. Tiene la reputación de haber sido un escondite de los piratas.
Cruz del Carmen
Si lo que os gusta es caminar, uno de los senderos más antiguos de la isla es el que nos lleva a la Cruz del Carmen.Este paseo discurre por un entorno de vegetación típica, de fayas, brezos y algunas especies propias de la laurisilva, y llega hasta el Llano de Los Loros, desde donde es posible disfrutar de amplias panorámicas de la costa Norte.
Observación de cetáceos
La costa suroeste de Tenerife es un lugar privilegiado para la observación de cetáceos en libertad, puesto que existen colonias de calderones y delfines que viven aquí todo el año. Su presencia es tan cercana a la costa, que ha convertido a Tenerife en el primer lugar de Europa en importancia por el número de personas que hacen avistamiento de cetáceos en libertad.
Podemos encontrar hasta 21 especies diferentes en estas aguas, desde la gigantesca ballena azul hasta la temible orca. Existen dos poblaciones residentes, calderón tropical y delfín mular, que se pueden observar casi el 80% de los días del año, con un porcentaje de avistamiento cercano al 100%.
¡Y por supuesto las playas!
En una isla tan privilegiada como Tenerife, no podía faltar una visita a sus increíbles playas, tanto si te gustan las de arena volcánica como las de suave arena dorada.
Para los amantes de la tranquilidad proponemos la playa del Bollullo, en el municipio de La Orotava. Es una hermosa y aislada playa de arena volcánica que destaca por la extraordinaria limpieza de sus aguas y su ambiente tranquilo. Es una playa poco concurrida, ideal para quien quiere huir de los atestados recintos turísticos y gozar de un poco de tranquilidad. El acceso a esta playa se realiza a pie por un sendero escalonado rodeado de plataneras. Hay que prestar atención al bañarse en esta playa, ya que carece de barrera de contención del oleaje.
Y para los que prefieres disfrutar de todas las comodidades turísticas, nuestra recomendación de va hacia la playa del Camisón y la playa del Duque.
El Camisón forma parte de una casi interminable sucesión de playas que, en ocasiones, apenas están separadas por una pequeña hilera de piedras sobre la arena. Las condiciones para el baño son siempre óptimas puesto que un rompeolas la protege de las corrientes y el oleaje.
El Duque es una playa de arena fina y rubia situada en la zona sur de la isla, rodeada de un precioso paseo litoral que une más de 8 playas. De aguas tranquilas, y una extensión de casi 700 metros, la Playa del Duque hace las delicias de quienes la visitan, por poseer todos los servicios de un entorno donde la calidad es el mayor distintivo.
También se puede disfrutar de otras playas espectaculares como El Medano, El Socorro, La Arena, La Pinta, La Tejita, Las Teresitas o Las Vistas.
Por Nadia Polo
Imagen de Las Teresitas por Sergio Martín González | Imagen de San Cristóbal de la Laguna por Jens Steckert | Imagen Acantilado de los Gigantes por Daniel Gaínza
Un sitio que merece la pena descubrir! Consulta nuestros vuelos aquí.
+ info
El Londres de The Rolling Stones
Cada vez que uno viaja a Londres descubre algo nuevo. La ciudad es infinita y ofrece multitud de caras. Una de ellas es la musical. Y es que la capital inglesa también lo es de la música pop y rock desde prácticamente su invención. Los primeros grandes clubs de rock´n’roll nacieron allí, y fue en ese ambiente de chupas de cuero y tupés infinitos donde se dieron a conocer The Rolling Stones, una banda que todavía hoy siguen manteniendo la corona de reyes del rock planetario. Con la excusa de una exhaustiva retrospectiva, la cual se extiende a lo largo de las nueve salas de la Galería Saatchi, en My Vueling City hacemos un repaso del Londres más estoniano. It’s only rock and roll but I like it!
Simpatía por The Rolling Stones
Los Rolling Stones son eternos, de eso no hay duda. Para la mayoría de nosotros siempre han estado ahí, haciendo de forma periódica giras mastodónticas y publicando siempre discos con premieres made in Hollywood, no carentes de la mejor pirotecnia, claro. Se ha hablado mucho de la longevidad del (ahora) cuarteto inglés; que sí practican a diario la hemodiálisis para renovar íntegramente su sangre, que si han hecho un pacto con el Diablo. Pero ¿qué más da? Lo que ya nadie discute es que son la banda más importante de la historia del rock. Por eso cualquier evento relacionado con ellos es un espectáculo para no perdérselo. Y no iba a ser para menos la exposición Exhibitionism, una muestra para la que se han necesitado tres años en su preparación, y que reúne más de 500 objetos relacionados con la banda. Definitivamente se trata de una exposición bien acoplada a la gran maquinaría Rolling Stones, con un presupuesto de vértigo, y es que el montaje de todo ha costando la friolera de 5,7 millones de dólares.
¿Exhibicionismo o fetichismo?
No nos queda tan claro que el título de la expo case con la idiosincrasia de la misma. Nosotros vimos más clara su naturaleza fetichista. En todo caso, seas fan de la banda o un mero curioso, la exposición bien vale una visita. La expo está albergada en la Galería Saatchi, un hermoso palacete consagrado usualmente al arte moderno y situado en la zona más ilustre de Chelsea.
La exposición recorre la carrera del grupo. En las diferentes salas, además de los objetos, también podemos encontrar reproducciones a escala real de sus camerinos, e incluso su primer apartamento compartido. También se ha reconstruido un estudio de grabación de la época. Además podrás vivir en 3D la experiencia de uno de sus conciertos, a través de una grabación del que ofrecieron en Hyde Park en 2013. Lo cierto es que la muestra todavía mantiene una planificación museística tradicional, con un sinfín de objetos, como viejos trajes, entre los que destaca el mítico blanco que lució en el concierto de Hyde Park que tuvo lugar en julio de 1969 en memoria de Brian Jones. Como no, las guitarras tienen su especial protagonismo. No falta la Gibson Les Paul pintada a mano que Richards tocaba entre 1966 y 1970. También hay películas seleccionadas por Martin Scorsese, y grabaciones inéditas.
El Londres de sus majestades Satánicas
Ya que estás en Londres te recomendamos ir a visitar algunos de los espacios míticos del grupo. Verás que el rastro de la banda todavía es importante en la ciudad.
1. El primer apartamento
En el mismo barrio de Chelsea, a un paseo de la Saatchi Gallery se encuentra el que fuera primer apartamento del núcleo original de The Rolling Stones, que compartían Mick Jagger, Keith Richards y Brian Jones. Allí vivieron en 1962 tres chicos que soñaban con ser tan grandes como The Beatles. La dirección es 102 de Edith Grove.
2. Pub Bricklayers
Ubicado en el Soho, el Bricklayer Arms era un pub en el que había actuaciones todas las noches. El pub se encuentra en el número 7 de Broadwick Street, y fue donde el bueno de Charlie Watts se unió a la banda. El batería, que ya nunca más abandonó la banda, era mucho mayor que ellos, y contaba con una dilatada experiencia en el circuito de jazz. Actualmente es la tienda de discos Sounds of the Universe.
3. The Ealing Jazz Club
Fue inaugurado en enero de 1959, y pronto se convirtió en el cuartel central del mejor blues que se podía escuchar en Londres. Aquí dieron los primeros pasos, la flor y nata del rock británico, toda una generación entre los que destacaron Eric Clapton, Jimmy Page, Pete Townsend, Keith Moon... Y fue aquí donde Keith Richards y Mick Jagger vieron actuar a Brian Jones por primera vez. Eso fue hace muchísimo tiempo, más concretamente el 7 de abril del 62. Lo encontrarás en 42A Ealing Broadway Ealing.
4. Regent Sounds y la mítica Denmark St.
Ubicados en el Soho, estos míticos estudios fueron testigo de las sesiones de grabación del primer disco de The Rolling Stones, en 1963, además del tema Not Fade Away, que les catapultó al éxito en su primera época. Pasear por Denmark Street es toda una experiencia. Actualmente hay incontables tiendas de instrumentos musicales, en una calle que data de 1867 y que todavía conserva algunos edificios de aquella época.
5. New Crawdaddy Club
El Crawdaddy Club de Richmond se inauguró en 1962, y un año más tarde, en febrero de 1963, los Rolling Stones, tras un primer concierto, se convirtieron en la banda residente del local, tocando dos días a la semana. Por aquella época entraron en el hit parade por la puerta grande con Come on, y la afluencia de público hizo que el propio bar tuviera que trasladarse a un recinto más grande. En la actualidad, se encuentra en Harding Elms Road, Essex, y, cómo no, todavía se pueden ver buenos conciertos en el local.
6. Sticky Fingers
Después del duro transitar recorriendo emblemáticos espacios estonianos nada mejor que reponer fuerzas en un restaurante, que prácticamente es un museo de la banda. Se trata del Restaurante Sticky Fingers, propiedad del ex – Stone, Bill Wyman, el que fuera bajista de la banda desde 1962 hasta 1993. Os recomendamos la hamburguesa con beicon: hamburguesa de 170 g con queso Monterey Jack, tomate, lechuga, cebolla roja, pepinillo, beicon y mayonesa con pepinillos, bañada con salsa BBQ y servida con ensalada de pasta y col, cuatro quesos y una galleta.
El rock de los Stones sigue vivo en la capital inglesa, ven a descubrirlo. Consulta nuestro vuelos aquí.
Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS
Imágenes de Galería Saatchi, Restaurante Sticky Fingers, Visit Britain, Ealing Jazz Club
+ info
Fiordos del oeste la Islandia más remota y auténtica
Luces bajas, melancólicos atardeceres, fiordos sin fin, pueblos pesqueros a los que sólo se llega por carreteras sin asfaltar, pozas termales con vistas al océano y, sobre todo, tranquilidad. Mucha tranquilidad. Todo ello es lo que ofrece al viajero la región de los Fiordos del Oeste, la más solitaria y virgen de Islandia. Pasar unos días explorando sus apartados confines es lo más parecido a lo que hasta hace muy poco fue viajar por la hoy popularísima Ring Road. Os recomendamos cómo llegar hasta este remoto y cautivador paraíso y, una vez allí, qué ir a visitar.
1. Ísafjördur, antigua capital de la pesca
Aunque es el asentamiento más grande de los Fiordos del Oeste, en Ísafjördursólo viven 2.600 personas. Sin embargo, en estas latitudes un censo de este calibre se interpreta como una auténtica aglomeración humana.
En el acogedor centro histórico de la población, que conserva un buen número de casas de madera del siglo XVIII, se disfruta de un animado y sorprendente ambiente. Encontraremos buenos restaurantes –el marisco y los productos del mar son la especialidad local– y agradables cafés que, con la calefacción siempre al máximo, invitan a guarecerse de las habituales inclemencias del tiempo. Resulta interesante el Museo Marítimo de los Fiordos del Oeste, lleno de reliquias de la época de los balleneros. Es de gran ayuda para comprender el origen y la era dorada de este aislado puerto.
Por tierra, mar y aire:los vuelos diarios desde Reikiavik convierten a Ísafjördur en la puerta de entrada más rápida y cómoda a los Westfjörds. También es el puerto de partida de los barcos con destino a la Reserva Natural de Hornstradir.
2. Snaefellsness y el viaje al centro de la tierra
Si preferimos aventurarnos por tierra desde Reikiavik, de camino al lejano norte merece la pena desviarse ligeramente para explorar la península de Snaefellsness. La panorámica carretera circunvala todo el perímetro de la península, que luce coronada por el espectacular volcán cubierto de glaciares que inspiró a Julio Verne para su novela Viaje al centro de la tierra.
Aunque suele soplar un fuerte viento, el trayecto está repleto de paisajes sobrecogedores, profundos acantilados, ríos de lava y playas de arena de color melocotón. Una excursión a pie muy recomendable –si el viento lo permite– es el camino costero que une Arnarstapi y Hellnar, de 5 km en total, a lo largo del cual veremos espectaculares formaciones basálticas, cuevas horadadas por el oleaje y arcos naturales de roca.
3. Frailecillos en los acantilados de Látrabjarg
Es el punto más occidental de Europa –y probablemente también uno de los más ventosos–, pero en los acantilados de Látrabjarg es posible observar muy de cerca a los fotogénicos frailecillos –o puffins–, esas vistosas aves de picos de colores que anidan junto a otras especies en estos inexpugnables precipicios que se alzan más de 400 metros sobre el océano.
Pese a la simpatía que provocan entre los viajeros, conviene tener presente que la población local se alimentó durante décadas de sus huevos y su carne. De hecho, el puffin sigue siendo un plato selecto que se ofrece en algunos restaurantes. La técnica utilizada para cazarlos obliga a descolgarse con cuerdas y redes desde lo alto de los acantilados. Precisamente la pericia y el arrojo de los cazadores de puffins de la región resultaron vitales cuando en 1947 un barco inglés se hundió en estas costas y todos los miembros de la tripulación fueron rescatados e izados uno a uno pared arriba.
Llegar a Látrabjarg implica conducir por un sector de casi 50 km de pistas de tierra (sólo ida). Unos 5 km antes del faro del "finisterre de Europa" encontraremos un área de camping muy básica (hay WC y agua potable, pero no duchas ni agua caliente), apta para tiendas y autocaravanas.
De camino hasta allí pasaremos por Hnjótur, donde hay una cafetería y un interesante museo con artefactos diversos, incluido un avión de la United States Navy.
4. Pozas termales deReykjafjarðarlaug
Las aguas termales siempre son un regalo de la naturaleza, pero en un entorno como los Westfjords se convierten en auténtico maná divino. Una de las mejores piscinas termales, aunque no la única, fue construida por un grupo de voluntarios en 1975 frente al fiordo de Reykjafjörður, a escasos 50 metros de la carretera de tierra que comunica Bíldudalur con Hrafnseyri. El manantial brota unos metros más arriba, a 52ºC, pero la piscina se mantenía a 38º. Y hablamos en pasado porque lamentablemente en 2016 permaneció cerrada. Esperamos que en 2017 vuelva a funcionar.
5. Catarata de Dynjandi
Con 100 metros de caída en forma de hermosa escalinata, Dynjandi –también conocida como Fjallfoss– es sin duda la cascada más espectacular de los Fiordos del Oeste. Se llega a ella por una carretera de montaña sin asfaltar y se ha habilitado una zona de acampada básica apta para tiendas y autocaravanas. Orientada hacia el oeste, la mejor hora para retratarla es al atardecer.
6. Focas y mermeladas en Litlibaer
Unos 70 km al este de Ísafjördur, en dirección a península termal de Reykjanes, hay una colonia de focas visible desde la carretera. Para hacernos una idea del carácter confiado de la población, un granjero local deja allí unos prismáticos para quien las quiera observar con más detalle, además de unos cuantos frascos de mermelada casera y una hucha para que quien desee llevarse un bote le deje los 6 euros que cuesta el tarro.
7. Paseos en kayak
En el siguiente fiordo, llamado Mjóifjörður –es fácil perder la cuenta–, el nuevo trazado de la ruta 61 ahorra al viajero moderno el amplio y obligado rodeo de antaño que iba hasta el fondo del estuario por la vieja carretera de tierra 633. En lo más apartado está Heydalur, una granja de turismo rural con piscinas de aguas termales, donde organizan excursiones en kayak con inicio en la colonia de focas de la boca del fiordo. Durante el trayecto, de 5 horas, a veces se avistan ballenas.
8. Expedición a la Reserva Natural deHornstrandir
Nadie vive allí, sólo los guardas forestales, las aves y los zorros árticos. Se trata del extremo más aislado y virgen del país, al que sólo se puede llegar en barco. Más allá del puerto de Hesteyri –donde se puede dormir en la vieja casa del médico, de sólo 16 plazas, construida en 1901–, no hay ni tiendas, ni restaurantes, ni hoteles. Sólo áreas de acampada básicas. Por tanto, la Reserva Natural de Hornstrandir está reservada a amantes de la fauna y la flora acostumbrados a la vida al aire libre y los caprichos de la climatología ártica. Algunas agencias organizan tours guiados de senderismo de 4 o 5 días.
Texto de Sergio Fernández Tolosa y Amelia Herrero Becker de Con un par de ruedas
Imágenes de Con un par de ruedas
+ infoFerrol, una joya fortificada próxima a A Coruña
¿De dónde viene el nombre de Ferrol? Dice la leyenda que "Ferrol" proviene del santo bretón de nombre San Ferreol, el cual se cuenta que arribó a tierras gallegas en un barco entre un impresionante coro de siete sirenas. Pero estudios más terrenales dicen que lo más probable es que el origen de este término se encuentre en la toponimia medieval, relacionando dos palabras que pueden significar bien 'puerto – cercano' o 'embarcadero sobre pilastras'.
Historia
Los primeros pobladores de aquel enclave fueron los celtas. Poco después pasaron a incorporarse al Imperio romano en el siglo I a. C. A partir de ahí los habitantes de aquella villa próxima al mar empezaron a especializarse en la exportación pesquera y conservera. En 1087 fue la primera vez que se usó el topónimo de Ferrol en un documento eclesiástico que hace referencia a una donación realizada al monasterio próximo de San Martín de Jubia por parte de una pequeña población costera, que contaba con una pequeña iglesia dedicada a San Julián. El Ferrol de la Edad Media se situaba sobre lo que en la actualidad se conoce como barrio de Ferrol Vello.
Desde A Coruña
Ferrol es una ciudad que está bien comunicada con las principales poblaciones del norte de Galicia. Se encuentra a poco más de 42 minutos de A Coruña, en un trayecto en coche con impresionantes paisajes a través de la AP-9. Pero desde allí también es fácil llegar por carretera a otras poblaciones como Villalba, Naró y Ortigueira. En el camino que va de A Coruña a Ferrol se atraviesan numerosos ríos como el Eume. A lo largo del viaje se alternan las extensas praderas verdes plagadas de riachuelos de ensueño, con las panorámicas vistas al gran océano. También se pasa junto al Parque Natural Fragas do Eume, sin duda una parada obligada para el viajero. Se trata de uno de los bosques atlánticos de ribera mejor conservados de toda Europa. Se extiende a lo largo de 9.000 hectáreas que a día de hoy se mantienen prácticamente vírgenes. El parque es de forma triangular y se ubica entre As Pontes, Pontedeume y Monfero. Entrar en el bosque es como trasladarse a un cuento de hadas y duendes. Lo mejor es dejarse llevar y perderse a través de su frondosa vegetación, llegando a ser tan tupida por momentos que se hace imposible vislumbrar los rayos del sol. Aquí encontraremos fresnos, robles, chopos, alisos y un sinfín de especies de helechos y líquenes. Pero no todo acaba aquí, el agua es un componente muy importante y las fuentes y cascadas abundan por doquier. Si tienes paciencia y no te dejas embaucar por la flauta mágica de la naturaleza puedes conseguir una más que merecida recompensa: la visita del encantador monasterio de Caaveiro, un antiguo convento establecido aquí en el año 934 d. C. desde el cual se divisan unas majestuosas vistas de esta espesura de fantasía.
Paseo por el barrio de la Magdalena
Para entrar en ambiente, nada mejor que iniciar un paseo por el Barrio de la Magdalena, una de las zonas comerciales y de ocio más importantes. Trazado exactamente como una cuadrícula, a la manera racionalista de la Ilustración, y con excepcionales construcciones modernistas como el Teatro Jofre (1892), el Mercado de La Magdalena- “La Pescadería” (1923), el Casino Ferrolano (1923), el Hotel Suizo (1916), o el Banco Hispano-Antigua Fonda Suiza (1909-1910). El barrio se puede recorrer sin problemasa pie, en coche o autobús. Con una disposición urbana similar al Ensanche de Barcelona está parcelado en numerosas manzanas de idéntica forma y dimensiones. Destacan en los extremos dos amplias plazas cuadradas (Plaza de Amboage o del Marqués de Amboage, y Plaza de Armas). Conserva viviendas del s. XVIII, con balcones en hierro forjado sobre ménsulas de piedra y galerías de madera acristalada en blanco (la mayoría de ellas ya del s. XIX); además de edificios de estilo modernista, El Barrio de A Magdalena fue declarado Conjunto Histórico-artístico en 1983. Además, si lo que quieres es ir de compras, en el barrio hay cientos de establecimientos comerciales, sobretodo a lo largo de sus calles principales: Real, Magdalena, Igrexa, Dolores, Galiano y María. Hay un abundante número de negocios textiles, así como sector de la hostelería. La zona de tascas y bares donde poder disfrutar de tapas y copas se ubica a lo largo de la calle del Sol.
Ciudad Fortificada
Una auténtica joya dentro de la historia naval son el Castillo de San Felipe, las diferentes fortalezas de la población y en especial, el Arsenal. Construido en el siglo XVIII, también bajo el estilo de la Ilustración, es un complejo de obras hidráulicas y edificios únicos en todo el continente, entre los que se incluye el Museo Naval, también de visita ineludible. Incluye la Porta do Dique, puerta de estilo neoclásico que comunica el Ferrol Vello con el Arsenal, que fue realizada bajo el reinado de Isabel II. No hay que dejar escapar la ocasión de visitar el Castillo de San Felipe, que nos evocará épocas pasadas y la importancia que el elemento militar tuvo en la construcción y desarrollo de la ciudad. De estilo neoclásico, su construcción se inició en tiempos de Felipe II. Sin duda constituye uno de los mejores ejemplos de las denominadas "baterías-abaluartadas" del siglo XVIII. Desde esta fortificación se pueden admirar unas grandiosas vistas sobre toda la ría y el Castillo de A Palma.
La Armada
Ferrol es una población dedicada sobretodo a una actividad económica marítima. De ahí que cuente con un puerto pesquero y comercial, astilleros civiles y militares, y las magníficas instalaciones de La Armada Española. Ésta última es una de las fuerzas navales activas más antiguas del mundo. Funciona desde finales del siglo XV. La Armada Española ha tenido un papel protagonista en la Historia de España, particularmente en los ámbitos logístico y defensivo durante la época del Imperio Español. Entre los grandes hitos de la Armada están el descubrimiento de América y la primera vuelta al mundo hecha por el hombre, a cargo Juan Sebastián Elcano La Armada Española fue la más poderosa del mundo desde el siglo XVI hasta mediados o finales del XVII.
Ferrol es sin duda una oportunidad única de descubrir un pedazo de nuestra historia dentro de un exuberante marco paisajístico. ¿A que esperas para reservar tu Vueling? Consulta nuestros vuelos aquí.
Texto: Isabel y Luis Comunicación
Fotos: Juan Balsa, Diputación de A Coruña y Concello de Ferrol
+ info