El Manhattan de Europa
Por Tensi Sánchez de Actitudes Magazine
Fráncfort del Meno, comúnmente llamada Fráncfort o Frankfurt es considerado uno de los centros urbanos más importantes de Alemania y uno de los centros económicos y financieros más importantes de Europa.
La tradición y la modernidad conviven a lo largo y ancho de la ciudad alemana, a las orillas del río Meno, se erigen decenas de edificios metálicos y acristalados que recuerdan a las celebres vistas de Manhattan desde el río Hudson. Aunque la modernidad se ha abierto camino en la metrópolis bávara aún quedan muchos rescoldos arquitectónicos de lo que fuera hace cientos de año una de las ciudades más importantes del imperio alemán.
Una perfecta simbiosis que dota a Fráncfort de Meno de un ambiente atemporal, donde confluyen el estilo conservador alemán, la arquitectura contemporánea, el arte clásico europeo y el diseño más vanguardista, por ello la ciudad se adapta para cualquier tipo de turismo.
Desde Haupbanhof, la estación central, podemos recorrer prácticamente la ciudad sin usar el transporte público. Según vas adentrándote entre los modernos edificios de Fráncfort, la ciudad antigua se va abriendo camino y resurgiendo a cada paso. Entre las empedradas calles del centro nos encontramos la arquitectura clásica alemana, balconadas repletas de flores, casas con tejados rojos a dos aguas, pintorescos edificios que narran la historia de una ciudad medieval.
La arteria de la city la encontramos en la calle Zeil y sus calles colindantes, abarrotadas de tiendas y galerías comerciales, una buena opción es acudir a Zeil Galerie, donde encontramos tiendas como The Hub, una concept store con marcas como Acne, Filippa K, add, además de ropa outlet de Balmain, Mathew Williamson y piezas vintage de Moschino, Vivienne Westwood e Issey Miyake, entre otras. Cabe destacar Superette du design, espectacular tienda de decoración y gadgets y Leonid Matthias, tienda multimarca de diseñadores alemanes y extranjeros. Además desde la terraza del ático de Zeil Galerie podrás contemplar una de las vistas más hermosas del centro de la ciudad.
El casco antiguo de la ciudad alberga edificios célebres como el antiguo ayuntamiento Römer en la plaza de Römerberg, Hauptwache, la Ópera de Francfort, la Catedral de San Bartolomé, el Edificio de la Bolsa custodiado por un toro y un oso de bronce que representan el alza y baja de la propia bolsa. Por el contrario el centro histórico de la ciudad cuenta con edificios modernos y vanguardistas como son el Banco Central Europeo y el Museo de Arte Moderno MMK, uno de los museos de arte contemporáneo más importantes del mundo. Entre su amplia colección podemos encontrar obras de Andy Warhol, Roy Lichtenstein, Claes Oldenburg, Pablo Picasso, Mario Merz, Jeff Wall, Marlene Dumas, Bruce Nauman… Además, el museo contiene el restaurante Club Michel City, ambientado al más puro estilo pop-art, perfecto para hacer un break y descansar.
A orillas del fastuoso río Meno encontramos la zona de los museos, conocida popularmente como Museumufer (La Ribera de los Museos) integrada por una decena de villas reconvertidas en zonas culturales provistas todas ellas de cafeterías, tiendas y extensos jardines. Uno de los más especiales es el Museum Angewandte Kunst, donde puedes encontrar diseño de moda y decoración asiáticos y diseño de mobiliario made in Frankfurt de principios 1925 hasta 1985, además el museo cuenta con una concept store y un restaurante. Otro museo importante de Fráncfort es el museo de arte Städel Museum, que alberga una de las más importantes colecciones de Alemania: Rembrandt, Edgar Degas, Johannes Vermeer, Botticcelli, entre otros grandes nombres de la historia.
Una de las maravillas que más llama la atención de la ciudad es el Frankfurter Skyline, la panorámica de todos los rascacielos Francfort, donde se encuentran los edificios más altos de Europa, llegando hasta más de 331 metros de altura. Las vistas desde algunos de sus puentes son increíbles al atardecer.
El Frankfurter Skyline está compuesto por más de 26 torres, destacamos: Commerzbank Tower diseñado por el arquitecto Norman Foster con 259 metros considerado el edificio más alto de Fráncfort y el segundo la Unión Europea, aunque le supera en altura Europaturm con 331 metros pero la torre de observación no es considerada generalmente un edificio al no tener plantas consecutivas que puedan ser ocupadas. También destacan las torres de Westendtower, Opernturm, Tower 185 o Main Tower, este último es uno de los edificios más visitados por los turistas previo pago, además consta de un excelente restaurante, Main Tower Restaurant & Lounge.
En el rascacielos Eurotheum, se encuentra elINNSIDE Frankfurt Eurothem, el lugar perfecto para desconectar y relajarse a la noche, situado a partir de la planta 22 podemos disfrutar de un magnífico cóctel amenizado con música en directo de piano mientras observamos a través de sus ventanales el cielo estrellado de la ciudad, una experiencia única. Aunque este hotel es maravilloso, para los que tengan vértigo y quieran un ambiente más tranquilo pueden alojarse en el vanguardista hotel de la misma cadena, INNSIDE Frankfurt Niederrad, situado tan solo a una parada en tren de la estación central, es el lugar perfecto para relajarse y descansar tras visitar la ciudad.
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Por Tensi Sánchez de Actitudes Magazine
Foto Rubén Seco
Love Hanover
Por Tensi Sánchez de actitudesmgz.com
Si los hermanos Grimm continuasen escribiendo cuentos de hadas, bien podrían dedicarle una mención especial a los páramos que alberga la ciudad encantada de Hanóver, la capital del Estado Federado de Baja Sajonia; una ciudad que se ha reconstruido con el paso del tiempo, pero que a día de hoy sigue conservando ese aire mágico tan característico de las pequeñas ciudades alemanas.
El estilo ecléctico de la ciudad está presente en cada paso que damos, el centro de la ciudad denominado Stadtmitte cuenta con la peculiar Estación Central – Haupbtbahnhof, punto clave para la conexión de los trenes de los alrededores y punto neurálgico de la vida de los alemanes, ya que en su interior subterráneo se encuentra una gran zona comercial repleta de exóticos restaurantes y multitud de tiendas que se prolongan hasta la estación de Kröpcke, una increíble galería comercial bajo las calles de Hanóver. Es sin duda el lugar perfecto para comer de forma muy económica, no dudes en probar la variedad gastronómica de Back Factory: el famoso Brezel, la amplia variedad de snacks o las dulces Berlinas; además en esta zona comercial podrás visitar sus originales tiendas subterráneas como la tienda para chico y chica One Green Elephant.
En el centro de la urbe podemos encontrar varias galerías comerciales como Ernst-August-Galeri y la Galeria Kaufhof que lideran las calles más exclusivas de la ciudad alemana, repletas de tiendas y restaurantes de lujo. Entre las calles del centro encontramos una exquisita tienda de mujer Zöe, no te quedes con las ganas de descubrir las colecciones de moda femenina ¡No apta para todos los bolsillos! Tampoco debes perderte la tienda de stock T·k·maxx, donde encontrarás grandes firmas de hombre, mujer y niños a precios increíbles.
En los alrededores de Kröpcke descubrimos la Chocolatería Hussel, el paraíso del chocolate, donde podemos elegir entre una amplia variedad de chocolates de todos los sabores: praliné, trufa, chocolate con naranja, …¡Ideal para los golosos! Muy cerca de Hussel nos encontramos con Butlers, una tienda de diseño repleta de esos curiosos objetos que nos hacen la vida más divertida: tazas, imanes, carteles y postales.
No solo puedes disfrutar de las maravillas que Hanóver te ofrece durante el día, sino que por la noche la ciudad se viste a la moda para tomar unas copas en los mejores pubs. Para comenzar la noche nada mejor que irte a probar los platos de Loretta’s Biergarten, como su delicioso queso de cabra envuelto en tocino o los tagliatelle con venado, acompañado de una auténtica cerveza alemana en su espectacular terraza ajardinada. Tras la cena y si el cuerpo te pide un poco de fiesta, la mejor opción es acudir a la discoteca de moda de Hanóver, Osho Disco, tres plantas donde podréis bailar con la música más actual.
A pocas manzanas al sur-oeste se encuentra el casco antiguo de la ciudad, Altstadt, sin duda el lugar predilecto para encontrar pequeñas boutiques, anticuarios y restaurantes con mucho encanto. En las inmediaciones de la Iglesia del Mercado podemos encontrar pequeñas boutiques made in Hannover como la tienda de ropa femenina de Anette Spitzl, la boutique Marie Jo o los diseños de BBP Prêt à Porter.
Continuando por la Knochenhauerstraße descubrimos Un trozo de Mallorca en Hanóver, y es que en esta calle se encuentra Ein stück Mallorca, una joyería con piezas realizadas en oro y plata con incrustaciones minerales, autenticas obra de arte. Pero no solo nos encontramos con un “pedacito” de Mallorca sino que además muy cerca de esta calle podrás descubrir una pequeña pastelería al más puro estilo francés, hablamos de Glücksmoment, un espacio muy íntimo y acogedor donde encontramos infinitas variedades de muffins, cupcakes, chocolatinas, macarrones franceses…¡Exquisito!
En la calle Kramerstraße hay un amplia variedad de pequeñas tiendas y de anticuarios como Jordan o Antiquitäten, donde puedes encontrar libros de segunda mano, piezas de cristalería, jarras de cerámica, carteles antiguos y los más dispares objetos de épocas pasadas, sin duda la parte con más encanto de la ciudad inmersa en los edificios clásicos de la antigua Alemania.
Continuando por las calles del casco antiguo nos encontramos con la plaza Balhofplatz, una amplia y centenaria plaza, el lugar idílico para descansar y tomar una buena taza de té en la terraza de Tee Flubehen o bien degustar una exquisita comida alemana en el castizo Restaurante Silver & Gold, ambas colindantes y muy cerca del río Leine, en cuya orilla se celebran los sábados el rastro del casco antiguo.
Uno de los paisajes más bonitos con los que cuenta Hanóver es el lago Maschsee, un lago artificial inmenso, date un paseo al atardecer por la orilla del lago hasta el embarcadero Yachtschule Hanover, donde podrás alquilar barcas para navegar o cenar con una de las mejores y más increíbles vistas de la ciudad.
Como colofón a esta experiencia alemana, no pierdas la oportunidad de visitar los Jardines Herrenhausen. A pocos minutos del centro en transporte público llegarás a uno de los jardines barrocos más grandes y bellos de Alemania, junto a ellos se encuentra el jardín botánico de estilo inglés Berggarten.
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¡We love Hannover!
+ infoAcero cristal y arte el Bilbao del siglo XXI
Alejada de su pasado industrial pero fiel a sus raíces, Bilbao es hoy una ciudad moderna y cosmopolita en la que disfrutar de la mejor gastronomía, música y, en especial, del arte y la arquitectura. De hecho, desde que el Museo Guggenheim abrió sus puertas a mediados de los años 90, la capital vasca se ha convertido en un destino de referencia para todos los amantes del arte y la arquitectura contemporáneas. Además, junto a la apertura del museo, la ciudad ha impulsado una renovación urbanística que ha recuperado las construcciones históricas, levantado imponentes edificios modernos, integrado la ría y los espacios verdes y hasta trazado una red de metro diseñada, ni más ni menos, que por Sir Norman Foster. Por todo esto Bilbao es hoy una de las mejores ciudades europeas donde vivir. La recorremos a través de sus museos y edificios más rompedores.
En torno al Museo Guggenheim
El monumental edificio proyectado por Frank O. Gehry es hoy el icono de la Bilbao del cambio y uno de los referentes internacionales del arte contemporáneo. Merece la pena pasear por sus alrededores para perderse en las curvas de sus fachadas y admirar la famosa araña de Louise Bourgeois o el famoso perro Puppy de Jeff Koons. Pero sin duda visitar su interior es una experiencia irrepetible. Dejarse llevar entre los laberintos de acero de la obra La materia del tiempo de Richard Serra o visitar las importantes exposiciones temporales que pasan por el Guggenheim, es algo que ningún amante del arte se puede perder.
Junto al museo se encuentra el puente de La Salve que, pese a sobrevolar la ría desde el año 1972, no fue hasta 2007 cuando el artista francés Daniel Buren le añadió su famoso arco rojo. Contigua al Guggenheim, tampoco podíamos olvidarnos de la Nueva Biblioteca de la Universidad de Deusto, de Rafael Moneo, con su volumen monolítico y sus esquinas redondeadas.
Inmediatamente detrás se levanta la Torre Iberdrola. Este edificio de César Pelli es el más alto del País Vasco. Con sus 165 metro de altura y 41 plantas, su visión es realmente sorprendente. Flanquean la torre las Viviendas Ferrater, dos edificios de lujo proyectados por Carlos y Lucía Ferrater, Xavier Martí y Luís Domínguez. Frente a ellas se abre la Plaza de Euskadi, de la arquitecta paisajista Diana Balmori.
El Museo de Bellas Artes: un clásico contemporáneo
Cerca de la Plaza Euskadi, frente al parque de Doña Casilda, el Museo de Bellas Artes toma el testigo de las grandes colecciones de arte clásico europeas y presenta una selección de obras de primer nivel, entre las que se encuentra una Lucrecia de Lucas Cranach el Viejo o pinturas de Francisco de Goya, El Greco y Zurbarán. En su sección contemporánea, pueden verse pinturas de Miquel Barceló y Francis Bacon. Y es que aquí podemos viajar desde la Antigüedad hasta el siglo XXI. Para albergar tanta variedad, el edificio de 1945 se ha ido reformando hasta adquirir su aspecto actual. La última ampliación es la que ha aportado un aspecto más rompedor tanto al interior como al exterior del edificio. De este modo, en 1996 Luis Maria Uriarte abrió nuevos espacios y añadió la estructura y el hall de cristal desde el cual accedemos hoy al museo.
Paseando por la ría
La ría pasó de ser un lugar oscuro y contaminado a convertirse en uno de los espacios de recreo preferidos por los bilbaínos. Parte de esta mejora se debe al Isozaki Atea (Puerta Isozaki), que es un recinto de siete edificios proyectados por el arquitecto japonés Arata Isozaki con la colaboración del arquitecto bilbaíno Iñaki Aurrekoetxea. En frente de este complejo, el puente Zubizuri es la aportación de Santiago Calatrava a Bilbao (aunque también el monumento más polémico de la villa).
La Alhóndiga y la Osakidetza
Si nos adentramos en el ensanche bilbaíno no podemos perdernos el Centro Azkuna, más conocido como la Alhóndiga, un antiguo almacén de vino reconvertido hoy en un vibrante núcleo de ocio y cultura. Terminado en 1909 bajo las órdenes de Ricardo Bastida, ya en su tiempo fue un edificio innovador en la ciudad por el empleo de técnicas novedosas, como el uso del hormigón armado. Tras una reforma de Philippe Starck, abrió sus puertas como centro polivalente en 2010.
A pocos pasos y como si, de repente, nos encontrásemos en el corazón de Europa, nos sorprende en una esquina el edificio de Osakidetza (Departamento de Sanidad), inconfundible con su fachada poliédrica diseñada por Juan Coll-Barreu.
Y no podemos irnos de Bilbao sin entrar en su metro que, diseñado por Sir Norman Foster, se dice que es uno de los mejores del mundo.
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Texto de Aleix Palau para Los Viajes de ISABELYLUIS
+ infoDe la Porticada a Puertochico
Conocemos en Santander una de esas personas con la que es un lujo recorrer la ciudad porque se la conoce al dedillo. Entre pinceladas de historia y curiosidades sobre Santander, nos lleva por los diferentes bares, bodegas, tabernas y tascas de la zona para que probemos la especialidad de cada lugar. A un ritmo vertiginoso vamos entrando y saliendo mientras nos va indicando - aquí tienen los mejores pinchos de bacalao, aquí son un poco bordes pero vamos a entrar porque el marisco es buenísimo o aquí vamos a probar la tapa de queso picón-. No hay tiempo que perder porque hay muchos y muy buenos establecimientos por la zona y quiere enseñárnoslos todos (o eso va a intentar).
El recorrido no sale especialmente caro porque en Santander los pinchos y raciones son más baratos que en otras ciudades del norte; las tapas cuestan entre 1€ y 2,50 € y las raciones entre 6 € y 18 €, según lo que se pida.
Desde la hermosa Plaza Porticada, que fue sede durante muchos años del Festival Internacional de Santander, hasta el popular barrio de Puertochico. Vamos allá, a por la excelente gastronomía de Santander!
El Marucho
Calle Tetuán 21
Bar restaurante típico, sin ningún lujo, en el que puedes comer marisco y pescado a buen precio y muy rico. Aquí probamos unas rabas extraordinarias. En temporada alta es difícil encontrar un hueco.
La Flor de Tetuán
Calle Tetuán 18
Bar restaurante especialista en marisco y pescado. El precio es algo más elevado que en el resto de establecimientos de la zona pero sirven las mejores gambas a la plancha de Santander (la ración sale a 12 €). Rabas, percebes, salpicón…todo el marisco es buenísimo!.
La Bodega de Santoña
Calle Peña Herbosa 21, enfrente del edificio del Gobierno Regional
Productos típicos de Cantabria como quesos y anchoas.
Casa Lita
Paseo de Pereda 37, al lado de Puerto chico
Gran surtido de tapas y pinchos de todo tipo, desde los más clásicos -como el pincho de tortilla- a elaboraciones propias como el pincho cántabro. Su cocinero, Joseba Guijarro, tiene estrella Michelín y Casa Lita ha recibido premios por la calidad de sus pinchos.
Bodega Fuente Dé
Calle Peña Herbosa
Aquí descubrimos el queso picón, un excelente queso azul que se elabora en Cantabria. Al entrar, la mezcla de olores del fuerte queso con los encurtidos te tumba de espaldas hasta que te acostumbras -después es casi adictivo y para volver nos compramos un queso entero que fuimos oliendo todo el viaje-. También ponen tapas y comida de carácter regional como el cocido montañés, cocido lebaniego o picadillo de Potes.
El Solorzano
Calle Peña Herbosa 17
Vermut a granel con sifón. Gran variedad de tapas, mejillones, rabas, rejos, etc.
El Diluvio
Calle General Mola 14
Al igual que Casa Lita, este lugar es pionero en Santander en servir tapas un poco más elaboradas al estilo del País Vasco.
La Cigaleña
Daoiz y Velarde, 19
Un auténtico museo del vino en el que probar especialmente la tapa de bacalao rebozado. Riquísimas.
Tapas y Vinos
Calle Marcelino Sautuola
Rioja bien servido y excelentes tapas. Lo mejor, la tortilla de patatas de chicharrones, que se acaba en cuanto la sacan.
El Tivoli
Calle Marcelino Sautuola
Rabas y rejos exquisitos, y raciones de jamón muy bien servidas.
La Conveniente
Calle de Gómez Oreña, 9
Junto al El Marucho es uno de los lugares más frecuentados por los visitantes a Santander. Buenas raciones de anchoas y fritos servidas en mesas de bancos corridos, que comemos acompañados de la música de fondo de un pianista.
El Cañadio
Calle de Gómez Oreña, 15
Excelentes tapas elaboradas por uno de los buenos cocineros de la ciudad.
Y aquí dimos por acabamos la ruta, no porque se acabe la oferta, pero es que rabas, anchoas y demás tapas nos salían por las orejas. Pero aún camino para casa, nos va recomendado - la próxima vez tenemos que hacer el Riojano (que parece un museo con sus toneles pintados por personajes célebres)-, Casa Goria, el Cantabria, Las Hijas de Florencio, Malinche, Días de Sur, la Bodega de Jesus Quintanilla...-.
Gracias a Paco Laín por enseñarnos los mejores rincones de Santander!
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